Arte Español tras la Democracia

Arte Español tras la democracia

 La conquista de la democracia supone en cuanto creatividad y arte una explosión, el arte como reflejo de ese estado de gracia que así lo manifiesta con piezas llenas de frescura que proyectan ilusión y esperanza de futuro.

Son años también de protesta, debate, búsqueda reivindicación, irreverencia etc.

El Reina Sofia en 2018 hace una exposición muy recomendable sobre la Transición que invita a la reflexión, reconstruyendo la Bienal de Venecia del 76 dedicada a nuestro país con un sesgo antifranquista con La ronda de noche con porras de Arroyo.

Pero España todavía en los 70 mantiene peculiaridades, porque de nuevo los acontecimientos políticos desbordan la realidad, desde la muerte de Franco a mitad de la década hasta el rápido proceso de democratización que influye mucho en el ámbito artístico.

Hay que tener en cuenta que casi lo de menos es que la sociedad este atrasada, lo peor es que de una tradición de un pasado congelado, hacen el futuro, por lo que modernizar el país no es tarea sencilla lo que obstaculiza el trabajo de los nuevos creadores generando paradojas a menudo.

Es casi una tradición que viene desde Goya, la lucha por la modernización es el enfrentamiento contra una pared de piedra que siempre evita el progreso.

Por lo que esta década de los 70 es muy conflictiva todavía, y siguiendo a Calvo Serraller hay dos sucesos que destaca, uno de ellos los Encuentros de Pamplona del 1972 que poseen un gran nivel simbólico financiado por la familia Huarte que cuenta con los organizadores Luis de Pablos y José Luis Alexanco.

Estos encuentros reúnen a los mejores artistas de vanguardia internacionales, y dentro del mundillo español suponen una gran motivación.

Las circunstancias políticas impiden que estos acontecimientos alcancen la proyección social que merecen y frustran su continuación.

Pero a pesar de ello dejan una huella grande y posibilitan experiencia porque un gran sector de artistas y críticos españoles no se resignan a vivir al margen de cuanto acontece.

El segundo hecho que destaca Calvo Serraller es como se organizan en Madrid y Barcelona determinados grupos de artistas jóvenes con una actitud post vanguardista.

Es decir Nueva Figuración de Madrid y el Grupo Trama de Barcelona, que difieren entre ellos pero que coinciden en la vuelta a la pintura, cuando todavía resuenan los ecos del conceptual.

Destacan entre los de Madrid, Luis Gordillo, casi el líder del grupo, Guillermo Pérez Villalta, Rafael Pérez Mínguez, Carlos Alcolea, Carlos Franco, o Herminio Molero.

Entre los de Barcelona destacan Manuel Broto, Javier Rubio, Xavier Grau y Gonzalo Tena.

Antes de la muerte de Franco, el público de nuestro país da muestras de interés por el arte de vanguardia del siglo XX, algo que no había ocurrido nunca antes.

Y el caso que no hay estímulos oficiales, apenas existen museos y los que hay carecen de obra representativa.

La fundación Juan March en la primera mitad de los 70 apuesta por los grandes maestros del siglo XX comenzando por Picasso y tiene un éxito inesperado con muchísima gente, que es como un adelanto de lo que va a venir en la Transición.

Pero cuando se hace exposiciones de actualidad, la multitud espera con paciencia en colas, por lo que otras instituciones se animan a organizar eventos obteniendo idénticos buenos resultados.

En poco tiempo se crea una red de museos de arte contemporáneo por todo el país, como El IVAM  de Valencia al que sigue los de las Palmas de Gran Canaria, Santiago de Compostela, Sevilla, Badajoz, Segovia etc.

La inauguración del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia de Madrid, El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, y el Guggenheim de Bilbao supone un cambio en la relación con el arte contemporáneo.

Por otra parte la creación de ARCO en 1982 es un hecho importante en el complicado terreno del mercado de arte, entre cuyos objetivos figuran promocionar a los artistas fuera de las fronteras y activar el coleccionismo nacional.

El dinamismo en este campo de la difusión social del arte contemporáneo no tiene precedentes en la historia del país, ni tampoco su vertiginoso desarrollo encuentra paragón internacional.

El cambio producido en todos estos años no solo es asombroso, sino que ha puesto las bases para que el publico español pueda relacionarse con normalidad con el arte actual.

Una buena política cultural garantiza una dotación de infraestructuras y medios que benefician al publico y a los artistas.

Estos últimos supieron responder al desafío de las nuevas demandas, transitando sin complejos por todo el mundo, lo que les permite acceder al mercado internacional, vedado antes para ellos.

A partir de los 80 jóvenes artistas son requeridos por las galerías internacionales, el primero Miquel Barceló, pero le siguen José María Sicilia, Susana Solano, Juan Uslé, Cristina Iglesias o Juan Muñoz.

La sintonía de estos artistas con lo que ocurre fuera de España es total y Barceló alcanza el éxito cuando fuera triunfa la pintura expresionista de los ochenta, como les ocurre a los escultores de los noventa.

Grupo Cobra

Se organiza en París en 1948 en plena posguerra europea, por artistas de los Paises Bajos y Escandinavia, destacando entre ellos Karen Appel, Asger Jorn y Pierre Corneille a los que se añaden Jean Atlan, Pierre Alechinsky, Constant, Noiret y Dotremont inventor del acrónimo del grupo (Copenhague, Bruselas y Amsterdam) y redactor del manifiesto. Arte el deseo en bruto es la divisa.

Tienen un expresionismo que aprovecha recursos de la libre expresión del inconsciente sin la interferencia del intelecto lo que provine del Surrealismo donde se aprovecha el primitivismo infantil y el de los perturbados.

Su ideal marxista y surrealista recela del devenir de la URRSS, también del individualismo narcisista y del discurso trascendente de los Expresionistas Abstractos Americanos y del liderazgo André Bretón en la vanguardia europea.

Utilizan también la violencia cromática, el dinamismo y el acento en el proceso.

El interés por el gesto, también vincula al grupo con la Action Painting americana, junto a otra fuente que es el Expresionismo nórdico.

La búsqueda por lo primitivo (Lascaux es descubierta en 1940 y abierta al público tras la guerra), una obsesión de la época que comparten con infinidad de grupos del momento les acerca a Dubuffet.

Su pintura es muy espontánea y está basada en la deformación de las figuras que toma como referente a Paul Klee y Joan Miro, por lo que hay un rechazo a la herencia de la tradición occidental.

Hay una nueva propuesta estética, pero con un sentido escapista´de posguerra

Se edita en Bruselas el Cobra Revue que alcanza solo ocho números.

El grupo participa en las exposiciones de Copenhague (1948), Ámsterdam (1949) y Lieja (1951), pero sus miembros evolucionan y toman diferentes vías, con lo que el grupo se disuelve en 1951 dejando un poso de activismo internacionalista, un testigo que retomaran otros grupos.

Siglo XVIII. Pintura Galante

Se caracteriza por un espíritu desinhibido con respecto a tabúes sexuales y sociales en la vida diaria.

Esta pintura muestra la sensualidad en una vida ociosa que se abre a lo informal.

Un tiempo después de un rígido y profundo moralismo, en un proceso de descomposición se pasa a una época hedonista, en un contexto Rococó en Paris, emerge la pintura galante cuyo tema es la seducción y el erotismo.

El Rococó muestra esa sensualidad con un redondeo y retorcimiento que retrotraen a un placer inmediato.

La corte le da valor al cortejo y la ligereza, a lo liviano en arte y en las relaciones sociales.

Las aventuras amorosas son la forma de conjurar el aburrimiento y una manera de fantasear, de conjurar a la muerte.

Todo eso se muestra en la pintura donde hay un mundo idílico que refleja ideal y una manera de escapar a las preocupaciones políticas, que cada vez son más.

 El prestigio intelectual que antes se le concede a la historia ahora se le otorga al teatro, donde la tragedia es sustituida por la comedia, convirtiéndose en una revolución respecto a los criterios tradicionales del Clasicismo.

Producto de una sociedad aristocrática que con su discurso leve de ligereza y despreocupación que sin darse cuenta inicia la transformación hacia tiempos modernos con la Revolución Francesa.

El comienzo de esta pintura galante coincide con la Regencia, pero su influencia se prolonga hasta finales de siglo.

Abarca tres generaciones de pintores diferentes que son Jean Antoine Watteau, Francois Boucher y Jean Honoré Fragonard.

La etimología de galante procede del antiguo francés galer, que significa ser valiente, divertido o capaz de disfrutar.

Remite a caballeros antiguos tan capacitados para el amor como para la guerra, como el perfil de Baltasar Castiglione renacentista, ora la pluma, ora la espada (o de nuestro Garcilaso de la Vega).

En el XVIII esa voz toma la acepción de alguien sociable, cortes y delicado por entero al cortejo de la dama, la protagonista de este tiempo, gracias a los niveles de libertad que alcanza en esta época.

La mujer en este tiempo impone a la sociedad valores femeninos como la cortesía, la sensibilidad y el sentimiento.

Estas libertades y sistema de valores solo afectan a la aristocracia y la burguesía, no a todos los estamentos.

Estas formas se implantan como reacción al sistema de valores de la época de Luis XIV ya que la sociedad francesa se cansa del raído espíritu heroico, varonil y jerarquizado, contra el que reacciona aburguesándose y buscando placer.

Esta pintura es una síntesis de dos corrientes dentro de la pintura francesa, entre la tradición más fría y realista del norte y la sensualidad del sur.

El centro de este arte es la mujer y su excusa el amor aunque hay que subrayar que nunca se cae en la chabacanería ni en la vulgaridad, a pesar de que su búsqueda es la del erotismo y el juego amoroso.

Jean Antoine Watteau (1648-1721)

Es el transformador de la pintura francesa y no es ni académico, ni francés, pues nace en Valenciennes que es flamenca hasta 1677.

Se sabe muy poco de su vida, tiene influencias flamencas, venecianas de Veronés, más el gusto francés.

Marcha en 1702 a Paris sin dinero, allí sobrevive con dificultad, realizando cuadros `piadosos para los campesinos.

Decepcionado y deprimido en 1709 al no ganar el Premio de Roma casi vuelve a su ciudad, pero tres años más tarde lo vuelve a intentar con éxito y le invitan a formar parte de la institución académica.

Cuando llega al éxito tiene 25 años y un bagaje de terrible miseria, pero enfermo de tuberculosis muere muy joven a los 37.

La sensualidad exagerada y los arrebatos de melancolía que se asocian a la enfermedad que padece, son lo que caracteriza su obra.

Sus cuadros ilustran el placer del gozo del amor, el juego, pero con un fondo de desasosiego de alguien enfermo y derrotado por una existencia dura.

Desde un punto de vista formal la huella de Rubens es notoria, como lo es su interés por las pinturas de genero flamencas y el color de los venecianos, aunque ninguna de esas influencias restan valor a su particular manera de pintar y al universo que representa.

Repite infinidad de veces las fiestas galantes representadas en el jardín como una ensoñación, con diversas variantes de juegos eróticos, así como el de la Comedia del Arte Italiana basada en la mímica que son los ancestros de los payasos actuales.

Dota a esos temas frívolos de melancolía y gran ambigüedad.

En Paso en falso (1717) un hombre tropieza y cae, pero no sabemos si en realidad lo que hace es abrazar a la mujer.

En El Indiferente (1617) de nuevo no se sabe si ensalza al bailarín afeminado o se ríe de él.

Francois Boucher (1703-1770)

 Discípulo de Lemoyne, buen conocedor de la obra de Watteau, estudia en Italia y triunfa protegido por la aristocracia francesa que lo convierte en figura clave de la política artística oficial.

Dotado como pintor, es en cambio más superficial

El abandona el misterio de la naturaleza de Watteau e inicia el concepto del sentimiento, que la clase burguesa ascendente demanda.

Atraviesa la sensualidad para llegar al erotismo.

Su obra utiliza las fabulas para mostrar bellos cuerpos desnudos, los temas no son más que una excusa.

Interpreta realidades placenteras gracias a la descomposición del antiguo régimen.

Es protegido de Madame Pompadour, ya que su pintura posee realismo sensual y transmite atmosferas intimas.

Diderot considera a Boucher el prototipo de la degeneración de la aristocracia, una crítica política en una época en la que la pintura galante esta en decadencia en 1760.

Destaca El triunfo de Venus (1740), sobre un agitado paisaje marino destaca el desnudo de Venus recostada con indolencia, rodeada de varias ninfas desnudas que parecen nadar entre cojines de raso.

Jean Honore Fragonard (1732-1806)

Su obra pertenece a la segunda mitad del siglo XVIII, y refleja el gusto de la preferida del monarca.

Sobrevive a la Revolución Francesa y muere en plena apoteosis del Imperio Napoleónico.

Desde 1780 Fragonard cae en el olvido, cuando aún le quedan por vivir bastantes años.

Estudia con Bouchet, admira a Watteau y pasa una temporada en Italia donde aprende de los grandes pintores y decoradores como Cortona, Giordano y Tiépolo.

A su vuelta de Roma en 1765, tiene un efímero éxito en París cuando es nombrado académico y expone en el Salón con éxito.

A partir de este instante, bien por su carácter tímido o bien porque la pintura galante deja de estar de moda, su rastro se desvanece, aunque no deja de trabajar nunca.

Realiza El Columpio que posee un sentido galante de narración.

El tema es una mujer en un columpio, el cual es empujado por un abate, mientras que frente a ella se encuentra recostado un hombre que la observa con una mirada picara.

Ella mueve las piernas mientras que sus faldas se levantan e inocentemente pierde un zapato.

Siglo XVIII. Drama Sentimental y Naturalismo

Paralelo a la pintura galante hay otras notables corrientes destinadas a tener una gran influencia posterior, como la del género sentimental de Jean Batiste Greuze (1725-1805) o el naturismo de Jean Batiste Simeón Chardin (1699-1779).

Ambos hacen cuadros de género a los que les dan un aire moderno en los que abundan escenas populares o bodegones tipo los flamencos y los holandeses.

Greuze muestra sus escenas populares a la misma altura que la pintura histórica.

Greuze hace un guiño al espectador para buscar complicidad con un toque sentimental, para eso busca a los niños y muchachas adolescentes por lo general campesinas a las que idealiza.

Es a su vez un guiño a Rousseau que defiende la bondad natural frente a la corrupción social.

Destacan El amor filial, El cántaro roto, El fruto de la buena educación y La boda del pueblo.

Chardin tiene menos ambición que el anterior solo pretende hacer bodegones a la manera holandesa.

 Pero se gana un enorme prestigio, gracias a la opinión que Diderot le dedica.

Su origen es modesto y su formación de artesano, algo que marca su laboriosidad concienzuda y honesta.

En 1728 llama la atención una pintura denominada La Raya y es animado por varios académicos a que se presente ante la Academia.

Es admitido el mismo año en la Academia como pintor de categoría menor de animales y frutos, siendo esa obra una de sus obras de recepción.

Logro más admirables en esa línea, al principio por gusto por la anécdota como es común en este género y con el tiempo gana en calidad.

Destacan La raya (1728), El lavamanos de cobre (1734).

La representación que hace en su pintura retrotrae a la infancia, al orden equilibrado del hogar, y a la formación del hombre de provecho, muy del gusto de la emergente clase burguesa que ya no está monopolizado por la aristocracia, sino que tiene un criterio propio.

La decada de los 60 en España

A partir del ultimo tramo de los 50 y principio de los 60 hay un cambio notable en el panorama, porque los numerosos emigrantes mandan cuantiosas remesas y sumado al turismo y los planes de desarrollo por primera vez el PIB se equipara al de la Segunda República del 36, es decir la economía deja de estar en caída libre.

Por lo que el arte que es puro excedente económico de forma automática genera un cambio de perspectiva y los artistas de esta década aunque no necesariamente tienen mas calidad sus trabajos que las de sus predecesores, si están mas informados y cuentan con mas medios, por lo que su diversificación y dinamismo es mayor.

Ayuda también el que las fronteras cada vez son mas porosas por el trafico de trabajadores que sale y el turismo como he mencionado, con lo que también son importadas nuevas maneras y actitudes enriquecedoras que antes se desconocían.

Todo esta avalancha de ideas nuevas importadas por un cúmulo de casualidades son imposible de controlar, por lo que provocan un cambio de costumbres en la sociedad que cada vez es menos diferente al resto de Europa.

Hay también una gran incorporación de las generaciones de artistas que han crecido tras la guerra civil.

Todavía siguen pintando los supervivientes de la vanguardia histórica como Dalí, Picasso o Miró.

También cuentan con notable reconocimiento Saura, Tapies y Chillida (añadiría Oteiza).

Pero emerge otra generación diversa que se suman a las tendencias figurativa de los 60 y los mas mundanos terminaron cerca del Pop como el Equipo Crónica o integrándose a la vanguardia parisina como hace Eduardo Arroyo.

Esta forma de hacer arte colisiona con un país como el nuestro en vías de desarrollo, pero así y todo se multiplican los pintores que utilizan este discurso como Luis Gordillo, Dario Villalba o Eduardo Úrculo.

En este tiempo emerge un realismo muy particular en varios puntos del país, que ademas se consolida y consigue gran éxito internacional, me refiero en Madrid con un grupo familiar y amistoso de Antonio López García, Julio y Francisco López Hernández, Isabel Quintanilla, Maria Moreno, y Amalia Avia, a los que se unen al grupo con otro discurso no figurativo pero identica sensibilidad como Lucio Muñoz o Enrique Gran.

Paralelos a ellos en Sevilla esta Carmen Laffón,

Su singularidad trata de que no siguen de forma fiel el hiperrealismo internacional que acontece en ese momento, ni el realismo convencional.

Hay en este mismo momento una abstracción que son famosos entre otras por el lugar elegido, me refiero a Cuenca.

Allí fundan un museo privado, El Museo de Arte Abstracto financiado por Fernando Zobel, en el que tienen mucho que ver también Gustavo Torner y Gerardo Rueda.

La importancia de este lugar radica en la calidad de la obra y belleza del entorno, tanto como el que es tomado de lugar de plataforma de los artistas que viven y trabajan allí.

Cuenca se convierte en un lugar de artistas donde llegan a vivir Antonio Lorenzo, Antonio Saura, Jose Guerrero y Eugenio Sempere.

Atrae también artistas jóvenes como Jordi Teixidor o Miguel Angel Campano.

El panorama es muy heterogéneo pues simultaneo grupos locales mas pequeños que realizan una obra normativa y un realismo de carácter político, que indica modernización del país que estimula la creatividad en la sociedad.

Hay también a finales de los 60, un grupo madrileño que se presenta como Nueva Generación, cuyo promotor es el critico Antonio Aguirre autor del provocador ensayo Arte último, en el que postula el desenmarcarse de la tradición local, y aunque su repercusión es insignificante, se orientan muy bien hacia el futuro.

Así en la década siguiente primero en la construcción y mas tarde en el ámbito de la creación se utilizan los términos posmoderno.

Anuncia la crisis del concepto vanguardia, en el que no habrá mas tesis, antítesis y síntesis, esa linealidad sucesiva dialéctica sino eclecticismo antitético sometido a modas cuya diversidad aplaude el mercado.

Ya no hay rebeldía sino rentabilidad y mercantilización y ahí seguimos.

El Rococó

Pertenece al siglo XVIII y es una derivación del Barroco, significa rocalla, y hace alusión a la exuberancia con la que se recubren paredes y mobiliario durante el periodo de regencia en Francia tras la muerte de Luis XV.

Se inicia entre 1710-1715 y dura hasta la mitad del XVIII, incluyendo el reinado de Luis XV.

No supone una novedad con el Barroco desde un punto de vista artístico, sino que quizás es una versión decorativa de este, reflejo de un estilo de vida que huye de la pompa de Luis XIV.

La aristocracia demanda algo mas intimo y confortable al estilo burgués pero sin las connotaciones moralistas.

Destacan en la decoración Gilles Marie Oppenord y Francois Antoine Vassé, que generan motivos en los que predominan lineas curvas trabajadas en entrelazados.

Se extiende en poco tiempo gracias a los arquitectos franceses como Francois Cuvillies, aja en la corte de Baviera.

Por el Rococó hay un cambio en la situación del arte ya que la legitimación artística ya no procede de Roma, ni de Italia

.

El Rococó es un estilo francés de la Regencia y desde allí es exportado al resto del continente.

A partir de ahora continua siendo importante la Roma del XVIII, a la que siguen fluyendo viajeros de todas partes, artistas y aficionados, pero ha de compartir protagonismo con París, Venecia y Londres, ahora centros renovadores de arte.

Pero hay un cambio estructural significativo, dada la rígida estructura administrativa que domina el arte, es imposible que se introduzca algo nuevo sin el control de la Academia.

Pero al final del reinado de Luis XIV Roger de Piles, un aficionado erudito, se alza con el poder académico y modifica el criterio estético que prevalece.

Cuando este personaje hedonista que defiende la supremacía del genio, de la imaginación y el entusiasmo por encima del aprendizaje de las reglas se hace con la dirección de la Academia en 1699, hay un cambio de gustos manifiesto.

Barroco

Comienza Roma con el Barroco, desde donde se extiende al resto de Europa.

Los Papas utilizan este arte para glorificar la figura de Dios y utilizarlo como propaganda ideológica de la Contrareforma.

Así la ostentación de pompa y boato a semejanza de Dios representada en la corte de Luis XIV, El Rey Sol, supone una desmesurada manifestación simbólica sobre la idea de un orden centralizado.

Ademas de los países de la Contrareforma Católica, y de las cortes europeas, también hace su aportación la cultura burguesa protestante.

En realidad el Barroco es una compleja manifestación cultural cargada de contradicciones y paradojas que generan un impulso creativo gigantesco.

Este periodo es de gran complejidad artística, porque supone la culminación de un sistema de gobierno basado en el poder absoluto de un monarca por la gracia de Dios.

El poder político está asociado con la fe religiosa en los países católicos.

Este principio de derecho divino tanto monárquico como religioso supone el despliegue de lujo cargado de teatralidad y la necesidad de un arte propagandístico, dirigido a los sentidos del espectador.

Con unas formas que intenten seducir y arrebatar para dominar.

El Barroco defiende la total integración de las artes, en una época donde se defiende el concepto hecho imagen.

Hay una idea del teatro del mundo, en el que la arquitectura al igual que el resto de las artes del periodo barroco, son las herramientas del siglo XVII y parte del XVIII para crear el decorado teatral.

El siglo XVIII en arte

La Revolución industrial empuja la perdida de importancia de Roma como capital del arte, aunque se percibe a finales del XVIII.

París a inicios del XVIII ya es centro que antes ocupaba Roma (aunque no hay que desdeñar el papel que comienza a tener Londres o Venecia).

La vía para el cambio artístico que emerge se da en estas tres urbes donde hay un cambio de sensibilidad acorde a los nuevos tiempos.

La clave para la renovación está en los géneros.

Hasta ese momento la pintura histórica es algo consolidado e indiscutible, superior al resto.

En el XVI emergen otros géneros considerados menores como el paisaje, el retrato realista, el bodegón etc llamados cuadros de genero.

En el XVIII aunque la jerarquía académica es reacia, cambia porque hay artistas de gran talento que confeccionan fantásticos cuadros que ademas se muestran rebeldes.

Destacan el inglés William Hogart (1697-1764) y el francés Jean Batiste Greuze (1725-1805), promotores del Comic History Painting y del Genre Larmoyant, ambos equiparan cualquier pintura con la histórica.

Para entender que hay un cambio de orientación en los gustos que ya funciona a principios del XVIII y que tiene a pintores en Londres, Venecia y París, solo hay que ver los artistas Antoine Watteau, Jean Batiste Simeon Chardin, Giovani Antonio Canal (Canaletto), Pietro Longhi, Jean Etienne Liotard, Samuel Scott, Allam Ramsay, Richard Wilson, Gavin Hamilton, George Stubb, Johan Zoffany, Joseph Wright de Derby.

Hay causas que lo posibilitan, pues coincidiendo con la dinámica del desarrollo industrial de UK, hay un cambio en la manera de percibir el arte.

Ya desde la Restauración con la subida al trono de Carlos II en 1660 hay un cambio en el panorama literario con Daniel Defoe, Jonathan Swift, Joseph Addison, Alexander Pope, Samuel Richardson, Henry Fielding, o el Dr. Johnson.

Tratan los géneros tradicionales desde otro angulo, tal es el estilo del mock heroic (heroico burlesco) de gran influencia en la música y en las artes plásticas.

Se introduce aquí lo cotidiano como motivo en arte, sin prejuicio alguno.

William Hogarth hace un uso del grabado como sistema de difusión y su lucha política para conseguir la protección legal de los derechos de autor es muy actual.

También lo es por el llamado Comic History painting, donde la realidad es reflejada como una serie de actos sucesivos, tal y como se tratan ya en el teatro o en la novela.

Hogarth satiriza con una critica moralista la corrupción urbana con algo mas que un cuadro costumbrista.

El siglo XVIII en Inglaterra es moralizante como lo refleja su literatura, quizas por el deismo que sacude las tradiciones religiosas antiguas.

También supone un desafío a la tradición las exploraciones, las investigaciones científicas, y las ideas acerca de los derechos y deberes de los individuos.

Todas estas actitudes llevaron a pensar a los pensadores mas conservadores en la necesidad de una moralidad secular para compensar la perdida de la fidelidad a la Biblia, a pesar de que cada vez hay mas personas que leen y escriben.

La tradición religiosa ha caído en desgracia como guía de la fe y de la conducta.

También los autores de relatos que quieren distraer a su publico, ven conveniente intercalar en su escritura, exortaciones a la virtud concluyendo sus ficciones con la virtud de las mismas.

Algunos autores recurren a la ficción para hacer mas creíble su predica moral.

Hay una voluntad secularizadora de las enseñanzas bíblicas.

Quienes se sienten arrastrados por esos gustos es la pujante clase burguesa imbuida de ilustración.

Hay unas nuevas sociedades científico técnicas en la que esos ideales se unen a una nueva estética artística, en ellas se juntan técnicos, empresarios y mecenas de las artes.

Pero esos emprendedores burgueses se aproximan a los artistas, ya que ademas de los intereses científico técnicos de naturaleza práctica, conciben la cultura como un requisito imprescindible para la promoción social.

Con la plástica ocurre lo mismo que con la literatura al sustituirse el mecenazgo cortesano por el sistema empresarial mercantil.

Los escritores ingleses que viven a principios de siglo a la sombra de la aristocracia inglesa, cambian este apadrinamiento por el del público.

Se trata de sobrevivir en función de los ejemplares vendidos, o el numero de suscripciones obtenidas, lo que significa una forma de producción y distribución editorial nuevos.

El gusto artístico de la sociedad inglesa esta cada vez mas condicionado por el cada vez mayor intercambio entre estamentos sociales, cada vez mas sometido al ideal burgués democrático.

Lo que implica la multiplicación de géneros artísticos, lo que supone un florecimiento en las artes en la segunda mitad del XVIII.

Destacan los retratos colectivos familiares, el Conversation´s Piece.

En los paisajes se distinguen el genero clasicista, el pintoresco y el sublime, así como el Sporting Life donde la representación de animales tiene un papel importante.

Las escenas de genero son la representación de la vida urbana, cuya formula de carácter moralizante es satírica.

Destacan los cuadros de naturaleza científica y a veces de exaltación del nuevo universo industrial.

Paul Klee

Sobresale en música gracias en parte a que sus padres son profesionales y con 10 años es un niño prodigio con el violín.

Pero cuando se dedica a las Bellas Artes destaca como dibujante prescindiendUn viaje a Túnez cambia su actitud hacia su entorno y condiciona su vocación comenzando a estudiar y a escribir sobre la teoría del color, convirtiéndose en una referencia entre sus contemporáneos.

A partir de ese momento, sus Escritos sobre la teoría de la forma y el diseño son considerados de referencia tanto como los tratados de Leonardo.

Con más de 9.000 piezas, su obra casi siempre hace referencia a la poesía, la música y los sueños, incluyendo a veces palabras o notas musicales.

La abstracción supone para él un instrumento para indagar mundos paralelos que él sospecha que se halla tras la llamada realidad.

Esta convencido que todo tiene que ver con todo y opina que un pintor no debe pintar lo que ve, sino lo que se verá.

18 de diciembre de 1879 nace en Münchenbuchsee (Suiza).

Segundo hijo, del matrimonio formado por un profesor de música alemán y una cantante suiza.

Casi al año su familia se muda a Berna, y allí Klee simultanea la escuela primaria con clases de violín, recibiendo una invitación para tocar como miembro extraordinario de la Asociación de Música de Berna cuando tiene 11 años.

En un principio tiene vocación de músico, pero en la adolescencia opta por las artes visuales.

En 1897 inicia un diario donde se observa la evolución como dibujante y caricaturista hasta llegar al paisaje.

Con 21 años con el permiso y el apoyo de sus padres, inicia sus estudios en arte en la Academia de Bellas Artes de Múnich junto a Heinrich Knirr y Franz von Stuck.

Destaca en el dibujo, pero reconoce que tiene dificultades para captar el color natural de lo que pinta y sospecha que probablemente nunca aprenda a pintar..

Tras obtener el título de Bellas Arte, en 1902 permanece en Italia durante siete meses.

Junto a Hermann Haller visitan Roma, Florencia y Nápoles, y estudian a los pintores del Renacimiento.

Entre 1903 y 1905 realiza una serie de once grabados en placa de zinc denominadas Invenciones, sus primeras obras expuestas, en las que ilustra diversos personajes grotescos.

Cuando vuelve a Berna desarrolla algunas técnicas experimentales, incluyendo dibujos con una aguja en un panel de vidrio ennegrecido, dando como resultado 57 obras, entre ella su Retrato de mi padre (1906).

Divide aún su tiempo con la música, ya que toca el violín en una orquesta y escribe partituras de conciertos y críticas de teatro.

Se casa en 1906, a los 27 años, con la pianista bávara Lily Stumpf y tienen un hijo llamado Félix Paul al año siguiente.

Viven en un suburbio de Múnich, y mientras ella da clases de piano y actúa de manera ocasional, él se dedica al niño y pinta aunque dedicándole poco tiempo.

Intenta ser ilustrador de una revista y no lo consigue, así que su carrera artística se ralentiza los siguientes cinco años.

En 1910 realiza su primera exposición individual en Berna, que luego se desplaza a tres ciudades suizas.

En enero de 1911 conoce al crítico de arte Alfred Kubin, quien le presenta a otros artistas y críticos.

Ese invierno, Klee se une al equipo editorial de la revista Der Blaue Reiter (El Caballo Azul), cofundada por Franz Marc y Wassily Kandinsky.

Comienza a experimentar con acuarelas y paisajes.

Entre los Blaue Reiter estan August Macke, Gabriele Münter y Marianne von Werefkin.

Todos comparten interés por el arte gótico y primitivo y por los movimientos modernos del fauvismo y el cubismo.

El nombre del grupo deriva de una obra pictórica de Kandinsky de 1903 que a partir de 1912 sirve de ilustración para los títulos de un anuario con ese mismo nombre.

La primera de las dos exposiciones del Blaue Reiter se hace el 18 de diciembre de 1911.

En ella se incluyen 49 obras de Henri Rousseau, Albert Bloch, Heinrich Campendonk, Robert Delaunay, Kandinsky, Klee y Macke.

Viaja a París en 1912, lo que supone una aproximación al cubismo.

El uso del color por parte Robert Delaunay y de Maurice de Vlaminck también le agrada, pero Klee comienza a experimentar con el color en acuarelas y hace algunos paisajes utilizando bloques de color con superposiciones.

Mientras permanece en París accede a las obras de posimpresionismo de Paul Cezane y Vincent van Gogh.

Permitidme tener miedo dice Klee después de ver las pinturas de Van Gogh que es una influencia clave en el uso del color.

En 1914 cuando visita por poco tiempo Túnez con August Macke y Louis Moilliet su vocación se afianza.

Allí se quedó impresionado por la calidad de la luz allí y escribe que el color y él son uno.

Empieza a profundizar en la abstracción al agregar color a sus habilidades como dibujante, y en muchas obras las combina con éxito, como lo hace en una serie que denomina pinturas operísticas.

Uno de los ejemplos más literales de esta nueva síntesis es el Don Giovanni bávaro (1919).

Después de regresar a casa, Klee pinta su primer abstracto puro, En el estilo de Kairouan (1914), compuesto de rectángulos de colores y algunos círculos.

El rectángulo de color se convirtió en su bloque de construcción básico, lo que algunos estudiosos asocian con una nota musical, que Klee combina con otros bloques de colores para crear una armonía análoga a una composición musical.

A veces usa pares complementarios de colores, y otras veces colores disonantes, lo que refleja nuevamente su conexión con la música.

El comienzo de la Primera Guerra Mundial le impacta porque mueren sus amigos Macke y Marc.

Hace varias litografías de pluma y tinta sobre temas de guerra, incluyendo Muerte por la idea (1915).

En 1916 participa en la guerra, pero Paul Klee se salva de servir en el frente al pintar camuflaje en aviones.

Continua pintando durante toda la guerra y en 1917 y los críticos de arte ya lo aclaman como el mejor de los nuevos artistas alemanes.

Su técnica es atrevida, utilizando acuarela sobre gasa y papel con un fondo de tiza, que genera una textura de patrones triangulares, circulares y de media luna.

En 1919, Klee solicita una plaza de profesor en la Academia de Arte de Düsseldorf.

Algo que no consigue, pero obtiene un contrato de tres años, aunque con un ingreso anual mínimo, con el concesionario Hans Goltz, cuya influyente galería le proporciona una gran exposición y cierto éxito comercial y donde también expone en 1920 una retrospectiva de 300 obras con notable éxito.

Enseña en la Bauhaus desde enero de 1921 hasta abril de 1931.

Es maestro en los talleres de encuadernación, vidrieras y pintura mural, y cuenta con dos estudios.

En 1922, Kandinsky se une al profesorado y ambos continúan su amistad.

Ese mismo año se realiza la primera Exposición y Festival Bauhaus, para el cual Klee crea la publicidad, y también la primera serie de libros de Bauhaus con obras de Gropius, Paul Klee, Adolf Meyer, Oskar Schlemmer y Piet Mondrian.

Paul Klee también es miembro de Die Blaue Vier (Los Cuatro Azules), con Kandinsky, Feininger y Jawlensky.

El grupo se forma en 1923 y ofrecen conferencias y exponen juntos en Estados Unidos 1925.

Ese mismo año, Klee tiene sus primeras exposiciones en París, y se convierte en un éxito con los surrealistas franceses.

Mas tarde viaja a Egipto en 1928, aunque le impacta menos que Túnez.

En 1929, se publica la primera monografía importante sobre la obra de Klee, escrita por Will Grohmann.

Por fin puede ser docente en la Academia de Düsseldorf entre 1931 a 1933, pero es ninguneado por un periódico nazi por producir arte degenerado.

Su casa es registrada por la Gestapo y es despedido de su trabajo.

Su autorretrato Struck from the list (1933) rememora el acontecimiento, y la familia Klee emigra a Suiza a finales de 1933, exponiendo en Londres y París, donde finalmente conoce a Pablo Picasso, a quien admira.

A pesar de su situación personal, Klee se haya en la cima de su producción creativa.

Su Ad parnassum (1932) es considerada su obra maestra y el mejor ejemplo de su estilo puntillista y también es una de sus pinturas más grandes.

En 1933, su último año en Alemania, produce casi 500 obras.

Ese año comienza los síntomas de la esclerodermia.

La progresión de su enfermedad que dificulta la deglución, se puede seguir también a través de las piezas que crea en los últimos años.

Su producción en 1936 es de 25 imágenes.

A finales de la década su salud se recupera y se anima más por una visita de Kandinsky y Picasso.

Mantiene su producción en los últimos años con unos diseños más simples y grandes y en 1939 confecciona más de 1.200 piezas.

Una de sus últimas pinturas, Muerte y fuego, presenta un cráneo en el centro con la palabra alemana muerte, Tod, que aparece en la cara.

El último año de su vida pinta Cementerio donde incorpora cruces, cipreses, y un ataúd que espera su turno.

Falta el cuerpo, pero si se gira el cuadro 90° hacia la derecha puede verse con claridad una figura humana, pálida, de ojos azules y mortaja blanca…

Paul Klee fallece en Muralto (Suiza), el 29 de junio de 1940, a los 60 años y sin haber obtenido la ciudadanía suiza a pesar de su nacimiento en ese país.

Su trabajo artístico es considerado de gran nivel por las autoridades suizas, y aceptan por fin su solicitud seis días después de su muerte, un detalle.

Su legado abarca alrededor de 9.000 piezas

Léonell Feininger

Nace el 17 de julio de 1871 en Nueva York.

Su padre y su madre son músicos y optan por una carrera de violín en Alemania para su vástago.

Feininger inicia su formación en Hamburgo, relegando la música por las bellas artes, asiste a clases de dibujo y pintura en la Kunstgewerbeschule.

En 1888 vive en Berlín y se matricula en la Königliche Akademie, formándose con Ernst Hancke.

En 1892 Feininger viaja a París, donde vive algún tiempo en el número 9 de la rue Campagne Premier, ampliando estudios con el escultor Filippo Colarossi.

Cuando al cabo de un año vuelve a Berlín, la revista norteamericana Harper’s Round Table y la publicación satírica berlinesa Ulk comienzan a publicar con regularidad sus dibujos, mientras Feininger ilustra novelas.

En 1906 vuelve a París con Julia Berg, con la que se casa después (Londres, 1908).

Durante los dos años que permanece en París, Feininger colabora en la revista Le Témoin e ingenia cómics para el Chicago Tribune, aunque rescinde su contrato en 1907 este periódico al negarse a trasladarse a Estados Unidos.

El ambiente de las vanguardias poco a poco inducen a Feininger abandona la ilustración para dedicarse totalmente a la pintura.

Componer formas quebradas de colores influenciado por el Fauvismo y el Cubismo, como la Carrera de bicicletas de 1912 (Washington, D.C., National Gallery of Art).

Su primera exposición individual es en 1917 en la galería Der Sturm de Herwarth Walden en Berlín.

La obra de Feininger comienza a ser conocida en Europa, en principio gracias al Salon des Indépendants (1911).

Mas tarde en las exposiciones que en Alemania organizan los grupos vanguardistas como Brücke y Der Blaue Reiter (1913).

Mantiene una relación estrecha con Kandinsky, Jawlensky y Klee, con los que en 1924 funda Der Blaue Vier (Los cuatro azules).

En 1919 Gropius invita a Feininger a incorporar se a la Bauhaus en Weimar donde imparte clases de grabado hasta 1932.

Hacia 1936, después de que los nazis condenen su obra, Feininger se marcha a Estados Unidos; a finales de 1937 se instala en Nueva York, donde vive hasta su muerte el 13 de enero de 1956.