Arte Español tras la Democracia

Arte Español tras la democracia

 La conquista de la democracia supone en cuanto creatividad y arte una explosión, el arte como reflejo de ese estado de gracia que así lo manifiesta con piezas llenas de frescura que proyectan ilusión y esperanza de futuro.

Son años también de protesta, debate, búsqueda reivindicación, irreverencia etc.

El Reina Sofia en 2018 hace una exposición muy recomendable sobre la Transición que invita a la reflexión, reconstruyendo la Bienal de Venecia del 76 dedicada a nuestro país con un sesgo antifranquista con La ronda de noche con porras de Arroyo.

Pero España todavía en los 70 mantiene peculiaridades, porque de nuevo los acontecimientos políticos desbordan la realidad, desde la muerte de Franco a mitad de la década hasta el rápido proceso de democratización que influye mucho en el ámbito artístico.

Hay que tener en cuenta que casi lo de menos es que la sociedad este atrasada, lo peor es que de una tradición de un pasado congelado, hacen el futuro, por lo que modernizar el país no es tarea sencilla lo que obstaculiza el trabajo de los nuevos creadores generando paradojas a menudo.

Es casi una tradición que viene desde Goya, la lucha por la modernización es el enfrentamiento contra una pared de piedra que siempre evita el progreso.

Por lo que esta década de los 70 es muy conflictiva todavía, y siguiendo a Calvo Serraller hay dos sucesos que destaca, uno de ellos los Encuentros de Pamplona del 1972 que poseen un gran nivel simbólico financiado por la familia Huarte que cuenta con los organizadores Luis de Pablos y José Luis Alexanco.

Estos encuentros reúnen a los mejores artistas de vanguardia internacionales, y dentro del mundillo español suponen una gran motivación.

Las circunstancias políticas impiden que estos acontecimientos alcancen la proyección social que merecen y frustran su continuación.

Pero a pesar de ello dejan una huella grande y posibilitan experiencia porque un gran sector de artistas y críticos españoles no se resignan a vivir al margen de cuanto acontece.

El segundo hecho que destaca Calvo Serraller es como se organizan en Madrid y Barcelona determinados grupos de artistas jóvenes con una actitud post vanguardista.

Es decir Nueva Figuración de Madrid y el Grupo Trama de Barcelona, que difieren entre ellos pero que coinciden en la vuelta a la pintura, cuando todavía resuenan los ecos del conceptual.

Destacan entre los de Madrid, Luis Gordillo, casi el líder del grupo, Guillermo Pérez Villalta, Rafael Pérez Mínguez, Carlos Alcolea, Carlos Franco, o Herminio Molero.

Entre los de Barcelona destacan Manuel Broto, Javier Rubio, Xavier Grau y Gonzalo Tena.

Antes de la muerte de Franco, el público de nuestro país da muestras de interés por el arte de vanguardia del siglo XX, algo que no había ocurrido nunca antes.

Y el caso que no hay estímulos oficiales, apenas existen museos y los que hay carecen de obra representativa.

La fundación Juan March en la primera mitad de los 70 apuesta por los grandes maestros del siglo XX comenzando por Picasso y tiene un éxito inesperado con muchísima gente, que es como un adelanto de lo que va a venir en la Transición.

Pero cuando se hace exposiciones de actualidad, la multitud espera con paciencia en colas, por lo que otras instituciones se animan a organizar eventos obteniendo idénticos buenos resultados.

En poco tiempo se crea una red de museos de arte contemporáneo por todo el país, como El IVAM  de Valencia al que sigue los de las Palmas de Gran Canaria, Santiago de Compostela, Sevilla, Badajoz, Segovia etc.

La inauguración del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia de Madrid, El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, y el Guggenheim de Bilbao supone un cambio en la relación con el arte contemporáneo.

Por otra parte la creación de ARCO en 1982 es un hecho importante en el complicado terreno del mercado de arte, entre cuyos objetivos figuran promocionar a los artistas fuera de las fronteras y activar el coleccionismo nacional.

El dinamismo en este campo de la difusión social del arte contemporáneo no tiene precedentes en la historia del país, ni tampoco su vertiginoso desarrollo encuentra paragón internacional.

El cambio producido en todos estos años no solo es asombroso, sino que ha puesto las bases para que el publico español pueda relacionarse con normalidad con el arte actual.

Una buena política cultural garantiza una dotación de infraestructuras y medios que benefician al publico y a los artistas.

Estos últimos supieron responder al desafío de las nuevas demandas, transitando sin complejos por todo el mundo, lo que les permite acceder al mercado internacional, vedado antes para ellos.

A partir de los 80 jóvenes artistas son requeridos por las galerías internacionales, el primero Miquel Barceló, pero le siguen José María Sicilia, Susana Solano, Juan Uslé, Cristina Iglesias o Juan Muñoz.

La sintonía de estos artistas con lo que ocurre fuera de España es total y Barceló alcanza el éxito cuando fuera triunfa la pintura expresionista de los ochenta, como les ocurre a los escultores de los noventa.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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