Colección Rokefeller.Buda y Shiva, loto y dragón en la Fundación Barrié de A Coruña

Figura india de un buda de finales del siglo VI Foto Synthescape Cortesía de Asia Society y American Federation of Arts

Escultura del siglo XI en aleación de cobre que representa a Ganesha, el dios de la sabiduría Foto Synthescape Cortesía de Asia Society y American Federation of Arts

Detalle de un plato de la prefectura de Saga, en Japón, del siglo XVII Foto Synthescape Cortesía de Asia Society y American Federation of Arts

Dice David Rockefeller Jr:

No creo que mi bisabuelo pensara jamás que los petroquímicos fueran un pecado del que tuviera que redimirse algún día a través de la filantropía

Gordon Baile y Jackie Kennedy en una exposición de la Asia Society en 1965.© Ben McCall/Cortesía Asia Society

La familia que practica la filantropía unida permanece unida. Aunque sus miembros difieran en metodología. La causa común que tiene a la familia Rokefeller a partir un piñón desde hace décadas no puede ser más noble, pero donde unos hacen por tender puentes socioculturales y hasta políticos con su mucho dinero, otros están más por prenderles fuego con billetes de a mil. La prensa ha estado especulando las últimas semanas con los malabares caritativos de Rebecca Rockefeller Lambert y Peter Gill Case, quinta generación de la dinastía petrolero-financiera estadounidense por excelencia y ecoactivistas, que han alineado sus respectivas herencias para denunciar los estragos medioambientales de la industria de los combustibles fósiles y financiar lo mismo a quienes los sufren que a quienes los combaten.

En efecto: detrás de la reciente oleada de ataques a obras de arte en distintas instituciones museísticas cometidos por el grupo de desobediencia civil británico Just Stop Oil tintinean parte de los 30 millones de dólares ―suma prácticamente similar en euros ahora mismo― que estos dos primos lejanos van a destinar a las actividades de la Equation Campaign, plataforma de concienciación sociopolítica ante los desmanes del negocio del gas y del petróleo que fundaron en 2020.

Rockefeller de paseo por la Gran Muralla china en 1929© Cortesía The Rockefeller Archive Center

Dice Gill Case, arquitecto sostenible, en carta abierta a The New York Times el año pasado:

Es hora de volver a meter al genio dentro de la lámpara. Siento que es mi obligación moral por lo que me toca. ¿Tú no harías lo mismo?

Comida durante un viaje de John D. Rockefeller III a Japón con su familia en 1958.© Cortesía The Rockefeller Archive Center

Dice David Rockefeller Jr, cuarta generación de la saga, hijo de David Rokefeller, el que fuera presidente del Chase Manhattan Bank y multimillonario más longevo del mundo hasta su muerte en 2017, a los 101 años:

No creo que mi bisabuelo pensara jamás que los petroquímicos fueran un pecado del que tuviera que redimirse algún día a través de la filantropía

 John D. —de Davison— Rockefeller, patriarca del clan y eje de la fortuna, cuando, en 1863, inmerso ya en la creciente fiebre de las refinerías con 24 años, dona 10 dólares de la época —casi 250 al cambio actual, un dineral entonces— a una misión en China.

Es la primera noticia que hay de la pulsión asiática de los Rockefeller, continuada por su hijo y sucesor, John D. Jr., y definitivamente institucionalizada por su nieto más desprendido, John D. Rockefeller III, a través de la Asian Society.

Dice David Rockefeller Jr., activista climático de la rama más moderada de la familia que ejerce de fideicomisario del Asian Cultural Council y de la Asian Society, fundada por John D. Rockefeller III en 1956 y cuyo museo en Nueva York alberga una de las mayores colecciones de obras que ejemplifican la práctica artística milenaria del continente asiático.

Lo que mi tío vio y comprendió en el transcurso de sus muchas visitas a Asia, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, fue que las conexiones culturales, cimentadas en los lazos de amistad, podían ser un antídoto contra la hostilidad. Un mensaje aún más relevante e importante hoy y en el que creemos firmemente

No, no hay constancia de que algún familiar —o comando de guerrilla medioambiental pagado de su bolsillo— se haya ensañado con ellas en acto de protesta. Y eso que las tienen bien a tiro.

Hace ya un par de años que cerca de un centenar de piezas clave de ingente patrimonio en arte asiático que John D. Rockefeller III (1906-1978) y su esposa, Blanchette Hooker Rockefeller (1909-1992), fueron atesorando entre los años cuarenta y setenta del pasado siglo andan de gira. Buda y Shiva, loto y dragón se titula la magna exposición itinerante que, tras recorrer Estados Unidos, recala por fin en Europa. Primera parada, la Fundación Barrié de A Coruña. Una primicia gallega que se anuncia como muestra del valor del mecenazgo privado como impulsor del encuentro entre culturas.

David Rockefeller Jr. prefiere hablar de intercambio en positivo y de calzarse los zapatos ajenos a través de la narración del arte para comprender al otro. A propósito del dinero que, las donaciones, posibilita tal experiencia, dice:

Es una herramienta. Los que lo tenemos en exceso somos muy afortunados, pero también responsables de su correcta administración. Gastarlo sin medida siempre significa perder una oportunidad.

John D. Rockefeller se hizo multimillonario explotando los recursos naturales y satisfaciendo la demanda de petróleo y de gas de medio mundo, pero tanto él como su hijo nos transmitieron la responsabilidad de darle buen uso a ese dinero. Los miembros de mi familia, yo el primero, sabemos que debemos apoyar el arte como lenguaje universal de conexión, capaz de tender puentes entre países y expresar su diversidad, de la misma manera que tenemos que hablar en contra de los combustibles fósiles y ayudar en la transición hacia las energías alternativas, renovables. Si mi bisabuelo estuviera aquí, ahora, se quedaría horrorizado.

Hay quien achaca el talante humanista del clan a la vena calvinista que el patriarca Rockefeller habría sacado de su madre —emigrada a Estados Unidos desde Alemania en 1733, la familia procede de los hugonotes establecidos en la región de Renania tras escapar de la persecución religiosa en Francia un siglo antes— y que ha pasado de generación en generación. Lo curioso, para el caso, es cómo la mayor fortuna conocida en tiempos —en su momento equivalente al PIB de su país y levantada con el nombre de Standard Oil, el trust que durante más de cuatro décadas controló el petróleo estadounidense en plan monopolio brutal (matriz de Exxon Mobil y Chevron, las dos principales megacorporaciones de la treintena en que se dividió la compañía original por orden del Tribunal de Justicia estadounidense, que la consideraba demasiado grande y poderosa como entidad única)— ha pasado de apisonadora industrial/ multinacional a motor/agente de cambio social global. Cierto que todos los hijos de John D. Jr. se entregaron a la filantropía mientras medraban en la política y las finanzas, pero fue John D. Rockefeller III el que, además de continuar el liderazgo en la empresa paterna, más empeño puso no solo en términos de donaciones, sino también como impulsor de proyectos educativos, sanitarios, artísticos o medioambientales de alcance internacional. Se cuenta que la epifanía le sobrevino a raíz de su primer viaje a Asia, en 1929, al poco de que el colapso de Wall Street sacudiera el mundo: su percepción de la sociedad cambió para siempre al comprender que solo compartiendo esperanzas, miedos y aspiraciones sería posible el entendimiento y, con él, la paz y la prosperidad. Tenía 23 años.

Visitors to Asia House in Manhattan in the early 1960s, exact date unknown. Photo courtesy of the Rockefeller Archive Center.

David Rockefeller Jr:

En mi familia sabemos que debemos apoyar el arte como lenguaje universal. 

Dice su nieto, Charles Rockefeller (hijo de John Davison “Jay” Rockefeller IV, exgobernador demócrata de Virginia Occidental).

Blanchette Hooker Rockefeller and her son, John D. “Jay” Rockefeller IV, the future U.S. Senator from West Virginia, admire a portrait of her husband and Jay’s father, the late John D. Rockefeller 3rd. The oil painting, by the American artist and portraitist Everett Raymond Kinstler, a native New Yorker, was unveiled at the dedication of Asia Society’s new building in New York and still hangs on the building’s fifth floor. (Nancy Crampton)

Puede decirse que fue un adelantado a su tiempo. No había muchos que reconocieran el potencial de Asia entonces.

A lo largo de seis décadas, su sabiduría y nobleza han guiado a la Asian Society, a la vez que el propio continente asiático ha ido prosperando en todas las formas posibles, del poder económico a la influencia cultural.

 Simultáneamente, lo que también prosperó, y cómo, fue la colección de obras de arte de sus abuelos, un conjunto extraordinario de esculturas, cerámicas y objetos suntuarios budistas e hinduistas, de uso ceremonial o privilegio imperial, datados entre los siglos IV a. C. y el XIX cuya exposición, amén de arrojar nueva luz sobre las diversas prácticas artísticas de la historia asiática, hay que leer hoy como refuerzo de los vínculos del entendimiento cultural en nuestro propio tiempo, según Pauline Willis, directora ejecutiva de la American Federation of Arts, institución colaboradora de la muestra a admirar en la Fundación Barrié hasta el 22 de enero de 2023.

John D. Rockefeller 3rd and Mrs. Kitoshi Ishii discuss an early eighteenth-century Japanese screen titled The Thousand Flowers of the Four Seasons at the opening of Asia House. This first Asia Society exhibition, “Masterpieces of Asian Art in American Collections,” opened January 7, 1960, and was hailed as “an exhibition of singular beauty and importance” by Stuart Preston in The New York Times. In the nearly 60 years since, Asia Society has presented more than 250 exhibitions of traditional, modern, and contemporary art. (Morris Warman/New York Herald- Tribune/Rockefeller Archive Center)

Dice David Rockefeller Jr que también es director de Oceana, ONG que vela por la salud de los mares:

Para nosotros se trata de un reto histórico como fuerza cultural con influencia incluso en la discusión política. Claro que, en realidad, ni somos una fuerza gubernamental ni diplomáticos, por eso referir ciertas cuestiones resulta complicado, porque queremos preservar los lazos de amistad que nos unen a países como China, por muchas objeciones que podamos ponerle al régimen de Xi Jinping.

Por suerte, China ha descubierto que hacer dinero no lo es todo y que el desarrollo industrial y urbano desmedido resta en lugar de sumar, de ahí que haya empezado a repensar su modelo de crecimiento y esté regresando a sus valores. Y no es solo allí: hay muchas culturas, en todo el mundo, que nos pueden dar las respuestas que tanto necesitamos

On April 19, 1961, at New York City’s Town Hall, American poet and four-time Pulitzer Prize winner Robert Frost (at right) delivered remarks as a featured guest at an Asia Society- sponsored program commemorating the centenary of the birth of Indian writer and Nobel laureate Sir Rabindranath Tagore (1861–1941). Asia Society founder John D. Rockefeller 3rd, who introduced Frost at the event, described Tagore as a man with “a great deal of love for humanity, a man whose heart spoke of the inevitable loneliness and silence of life.”

Mi abuelo fue un adelantado. Entonces pocos reconocían el potencial de Asia.

John D. Rockefeller 3rd and Blanchette Hooker Rockefeller view a display of artworks from their collection in the reception area of Mr. Rockefeller’s office at Rockefeller Plaza in New York, circa 1968. It was the gift of their collection to Asia Society, announced in 1974, that inspired the building of a new and larger home to house the collection and maintain a program of changing exhibitions. Though Rockefeller did not live to see the Society’s new building, his vision was realized when the new headquarters opened at 725 Park Avenue in 1981. One of the blue and white platters in the photograph is currently on view in the Visitors’ Center as part of this installation. (Bernard Wolf)

Dos veces al año, los casi 300 descendientes vivos de John D. Rockefeller se juntan en Nueva York en las que deben de ser las reuniones familiares más multitudinarias conocidas (asistencia no obligatoria, eso sí). Lo típico: se enseñan las fotos de los nuevos retoños Rockefeller, se ponen al día y discuten las estrategias para mantener la relevancia del clan, una vez la primera fortuna de su país. Sí, hace tiempo que fue superada por los modernos magnates de la tecnología y la comunicación, pero ninguno ha logrado hasta la fecha lo que esta dinastía, habitual en los círculos de poder durante más de una centuria, pródiga en genuinos influencers con sitio en la mesa del mandatario mundial que se les antojara y, sobre todo, artífice de la narrativa sociocultural hegemónica estadounidense a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Born in Nepal and educated in India, renowned dancer Bali Ram found fame performing to raise money for Mother Teresa, ultimately becoming an international sensation who rubbed elbows with the likes of Marilyn Monroe and Pablo Picasso. After Bali Ram moved to New York in the 1960s, John D. Rockefeller 3rd invited him to visit Asia Society, where he later gave regular performances of Indian and Nepali dance, and even occasional classes on Indian cooking. In this photo from 1964, Ram poses with a fourteenth-century sculpture of Avalokiteshvara, on loan from the Golden Temple in Patan, Nepal, for Asia Society’s “The Art of Nepal” exhibition.

The U.S. Ambassador to Japan Caroline Kennedy and her husband Edwin Schlossberg attend the opening of the Asia Society Museum exhibition “Kamakura: Realism and Spirituality in the Sculpture of Japan.” Also in attendance were Ambassador Reiichiro Takahashi, Consul General of Japan in New York, and his wife, Madame Masako Takahashi. In his remarks, Ambassador Takahashi wished Asia Society a happy 60th anniversary, noting that in Japan, a 60th birthday is especially meaningful since 60 years is the time it takes for the lunar calendar to complete a full cycle. Ambassador Kennedy praised Japan’s “deep artistic traditions” and “rich cultural history,” adding, “I’m so happy that the citizens of New York will get to have a small sense of that with this beautiful exhibition.” (Elena Olivo)

Una visita coruñesa para ver las Obras maestras de la colección de los señores John D. Rockefeller III en Asia Society bastará para comprobarlo: el tigre está en plena forma filantrópica, y el dragón, con más ganas que nunca de escupir fuego.

Charles Rockefeller at the International House of Japan, March 2018.

https://asiasociety.org/asia-society-mourns-passing-david-rockefeller

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2022/07/15/expo-budista/00031657883670709306101.htm

https://asiasociety.org/60-on-60-asia-society-celebrates-six-decades-in-photographs

David Rockefeller Jr.: “No creo que mi bisabuelo pensara jamás que los petroquímicos fueran un pecado del que tuviera que redimirse algún día a través de la filantropía” (msn.com)

Vermeer en el Rijkmuseum

El Rijksmuseum reúne 28 Vermeer para una exposición única e irrepetible

Es uno de los pintores más enigmáticos de su tiempo, solo tienen 37 obras reconocidas, y el Rijksmuseum de Holanda ha conseguido reunir 28 de ellas para una exposición que llegará en 2023 a Ámsterdam y que, según sus organizadores, será única e irrepetible.

El halo de misterio que envuelve obras como La joven de la perla o La lechera es difícil de explicar, según palabras de Friso Lammertse, comisario de Pintura Holandesa del siglo XVII del Rijksmuseum, hoy de visita en Madrid para presentar la histórica muestra.

Vermeer no es ópera como Tiziano o Rubens, es música de cámara; es la vida diaria de las personas, es poesía y sin duda es brillante.

Vermeer no cuenta con una exposición monográfica de este calibre desde hace tres décadas. La muestra, que se llamará sencillamente Vermeer, abrirá al público del 10 de febrero al 4 de junio de 2023 en Ámsterdam y no se descarta que cuente con alguna obra más.

La selección de obras que viajarán para formar parte de la muestra seguramente no podrá volver a reunirse. La Colección Frick de Nueva York prestará las tres que tiene del pintor –La lección de música interrumpida, Militar y muchacha riendo y Señora y Doncella-.

Será la primera vez que las tres se puedan ver en conjunto fuera de Nueva York, y la única razón que lo ha hecho posible es que el espacio de la Quinta Avenida que acoge el museo estará cerrado por reforma.

Los otros Vermeer vendrán de la National Gallery de Londres, el Louvre, el Met, el Mauritshuis de La Haya, la National Gallery of Art de Whasington y de otros museos de Tokio, Berlín, Dresde, Irlanda o Escocia.

Se podrán ver algunas de sus primeras obras como Santa Práxedes, una obra controvertida al que algunos críticos rebaten la autoría, o Muchacha con flauta que la National Gallery de Washington consideró aseguró en octubre que no era un Vermeer, pero que el Rijksmuseum defiende que es auténtico.

Además de las grandes estrellas, como La joven de la perla o La Lechera se podrá ver obras de exterior como La callejuela o Vista de Delft. Y otras menos conocidas como Diana y sus ninfas o La Alcahueta, donde aparece la única figura de toda la obra de Vermeer que mira fuera del cuadro y que algunos autores defienden que podría ser su autorretrato.

El Rijksmuseum va a aprovechar la ocasión para hacer un profundo estudio en conjunto de la obra de Vermeer.

 No sabemos tanto sobre el en comparación con otros artistas -señala el conservador-. No hay cartas, ni diarios, tampoco retratos suyos.

El objetivo es publicar en 2025 -con motivo de los 350 años de su muerte- un estudio lo más completo posible sobre el pintor.

Johannes Vermeer nace en Delft en el siglo XVII (1632-1675), su padre es tratante de arte y se especula que el mismo también vende cuadros de otros artistas.

Se estima que no pinta más de 45 obras a lo largo de su vida, y también que esa pausada producción se debe a que tenía algún tipo de patrón que le proporcionaba dinero de manera estable.

La enigmática aura de sus cuadros la consigue gracias a una técnica parecida al sfumato de Da Vinci. Los estudios arrojan también algo de luz sobre su proceso creativo, al parecer quita o pone elementos del cuadro hasta lograr la composición más interesante.

La muestra, de la que ya se puede comprar entradas, comienza a gestarse en 2015 y cuenta con el respaldo del Gobierno de Holanda para sufragar el transporte de todas las obras, que únicamente se podrán ver en esta exposición, ya que Lammertse ha rechazado de plano que pueda viajar a otros museos.

El Rijksmuseum reunirá 28 Vermeer para una exposición única e irrepetible (msn.com)

https://elpais.com/cultura/2022-11-25/la-gran-retrospectiva-de-vermeer-en-amsterdam-aviva-la-polemica-sobre-la-autoria-de-muchacha-con-flauta.html

El Rijksmuseum de Ámsterdam reunirá 28 Vermeer en muestra única e irrepetible – Diario Amanecer

Art Basel Miami cumple 20 años

Art Basel está en el centro de otras ferias, exposiciones y actividades : la Miami Art Week. (Cindy Ord / Getty Images via AFP)

En el Miami Beach Convention Center, pero también en la playa (como esta obra de Leandro Erlich) y en la calle, Miami se llena de arte. (Telam)

Art Basel Miami Beach es la feria de galerías más importante de las Américas. (Telam)

La edición 2022 de Art Basel Miami Beach estará abierta al público del 1 al 3 de diciembre. (AP/Wilfredo Lee)

Art Basel Miami Beach cumple 20 años y prepara su edición más ambiciosa, con 282 galerías participantes.

La feria Art Basel Miami Beach abre la semana próxima su vigésima edición con un espíritu festivo, un número récord de galerías y convertida en puente con Latinoamérica y referencia indiscutible para coleccionistas, directores de museos, galeristas y público de todo el globo.

Desde su nacimiento en 2002, la que hoy es la mayor cita de arte del continente americano ha devenido en un colorido espectáculo, una dinámica plataforma que enlaza de forma única la escena artística de las Américas, Europa y más allá.

La feria puso a Miami en el circuito internacional del arte, propició la creación de nuevos museos y galerías y ha tenido un impacto en la economía local que se calcula en 400 o 500 millones de dólares anuales, según datos de Art Basel.

Art Basel Miami Beach abrirá para el público en general del 1 al 3 de diciembre como el astro rey de la Semana del Arte de Miami, con una decena de ferias satélites y cientos de actividades y eventos artísticos.

Abre al publico entre el 1 y 3 de diciembre

En la edición de sus 20 años han dicho presente 282 galerías de 38 países.

En el mapa del arte, Art Basel Miami Beach con su aire sexy y algo frívolo ocupa un lugar sobresaliente en la muestra de artistas, galerías y tendencias clave del arte contemporáneo y como punto de encuentro para coleccionistas, especialmente el latino.

De hecho, más de las mitad de los expositores proceden de las Américas y uno de sus espacios más reconocidos, Meridians, está comisariado por Magalí Arriola, directora del Museo Tamayo de Ciudad de México, una sección que exhibirá 20 proyectos a gran escala por artistas emergentes. Dice Arriola:

Cuerpos esculpidos y sexualizados que actúan y cantan, cuerpos morenos, negros y blancos se muestran en esta nueva edición de Meridians desafiando los cánones históricos del arte y abriendo nuevas perspectivas para el activismo del arte en torno al género y la raza

Entre lo más destacado de Meridians figura el entorno visual inmersivo» de la artista Cauleen Smith, que incluye la proyección de su vídeo Sojourner (2018), sobre la feminista, abolicionista y defensora de los derechos de los afroamericanos Sojourner Truth.

O la instalación de sillas suspendidas del techo y una función diaria de 6 horas obra de la artista colombiana María José Arjona, Silla (2011), que aborda el papel crítico del cuerpo en el movimiento como una forma de coreografía política.

El peso de la filial americana de Basel es tal que el número de exposiciones y eventos en la playa y barrios de Miami, entre otros Design District o Wynwood, se ha ido multiplicado hasta hacer de la llamada Semana del Arte de Miami, que gira en torno a Art Basel Miami Beach, un reclamo de ferias satélites que convocan, por su parte, a miles de visitantes.

Estas intensas dos décadas de historia de la feria han consolidado con éxito secciones como Kabinett, Galleries, Positions, Nova (para artistas emergentes) o Survey y apostado por ampliar aún más el número de galerías participantes, 26 de ellas comparecen este año por primera vez.

Las actividades alrededor de la gran feria de galerías le dan un aspecto distinto a Miami y sus playas. (Art Basel)

El Patricia and Phillip Frost Art Museum ofrecerá su 17 Desayuno Anual en el Parque. (FIU)

El espacio Kabinett, con 29 participantes, presenta, entre otros, los nuevos trabajos realizados específicamente para esta feria por la barbadense-escocesa Alberta Whittle, una artista multidisciplinar que usa en su obra medios como el cine, la escultura o la instalación.

«On Art Walk», un evento habitual de Art Basel Miami Beach, contará con la curadora independiente Dejha Carrington. (Art Basel)

La galería Stephen Friedman, también en Kabinett, pone en valor las pinturas animadas y esculturas del japonés Izumi Kato, una mirada que explora los objetos que existen entre los reinos físico y espiritual.

«Swimming Pool», la famosa obra de Leandro Erlich, se podrá ver y experimentar en el PAMM.

Mientras que la galería Mitterrand, en Survey, apuesta por el escultor cubano Agustín Cárdenas (1927-2001) y la firma española José de la Mano, presente por primera vez en Art Basel, le da espacio a la artista catalana Aurelia Muñoz (1926-2011).

Art Basel Miami Beach es el centro de la semana del arte en la playa y la ciudad. (Art Basel)

No puede faltar en Art Basel, que se celebra en el Centro de Convenciones de Miami Beach, el guiño al espectáculo y el trasnoche, con numerosas fiestas exclusivas en grandes hoteles y clubes de la ciudad donde se dejan ver rostros conocidos, famosos y coleccionistas millonarios.

«Morning Glory», la obra de la artista chilena Paula de Solminihac que ganó el Faena Prize, se abrirá al público.

Muchas activades coinciden con las fechas de Art Basel Miami Beach, del 1 al 3 de diciembre. (Art Basel)

Quienes persiguen la adquisición de artistas consagrados del siglo XX se encontrarán en esta edición con maestros como el pintor francés Francis Picabia (1879-1953), la fotógrafa estadounidense Imogen Cunnigham (1883-1976), el pintor figurativo afroamericano Bob Thompson (1937-1966) y la pintora Georgia O’Keeffe, reconocida esta última como la madre del modernismo estadounidense.

Esta tendencia por la pintura que se vuelve a ver en esta edición contará con obras de dos grandes creadoras: la retratista Alice Neel (1900-1984), una de las más icónicas pintoras figurativas del pasado siglo, y la suiza Sonja Sekula (1918-1963), vinculada al movimiento expresionista abstracto.

«The Head & The Load», la ópera del artista sudafricano William Kentridge, se verá en el Adrianne Arsht Center.

(c) Agencia EFE

Art Basel cumple 20 años cargados de espíritu festivo en Miami Beach (msn.com)

Art Basel cumple 20 años cargados de espíritu festivo en Miami Beach – Infobae

La feria de Arte, Art Basel, cumple 20 años en Miami Beach – Diario Libre

Art Basel Miami Beach: 15 actividades que no te puedes perder – Infobae

20 años de Art Basel en Miami Beach: una historia de sinergia entre una feria líder y una ciudad vibrante – Infobae

Así escapo de Kiev el arte ucranio, entre los misiles rusos, rumbo a Madrid

Las obras ucranianas, durante el montaje de la exposición en el Museo Thyssen NATIONAL ART MUSEUM OF UKRAINE

El Museo Thyssen inaugura el lunes una exposición que incluye medio centenar de obras procedentes del país invadido por Putin

LLEGADA DE LAS OBRAS E INSPECCIÓN Arriba, llegan las cajas con las obras de arte ucranianas al Museo Thyssen, procedentes de Kiev. Abajo, dos momentos de la inspección de las piezas por parte del personal especializado FOTOS: NATIONAL ART MUSEUM OF UKRAINE

Konstantin Akinsha, uno de los comisarios de la exposición, relata la odisea del viaje. Los dos camiones donde viajaban los cuadros estuvieron retenidos diez horas en la frontera con Polonia.

LLEGADA DE LAS OBRAS E INSPECCIÓN Arriba, llegan las cajas con las obras de arte ucranianas al Museo Thyssen, procedentes de Kiev. Abajo, dos momentos de la inspección de las piezas por parte del personal especializado FOTOS: NATIONAL ART MUSEUM OF UKRAINE

Dos camiones cargados con 51 obras de principios del siglo XX del Museo Nacional de Arte de Ucrania partieron de Kiev el pasado día 15 por la mañana, poco antes de que la ciudad fuera atacada por el mayor bombardeo de misiles hasta la fecha. Ponían rumbo a España, donde las obras se exhibirán en la exposición ‘En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930’, que podrá visitarse del 29 de noviembre al 30 de abril de 2023, en el Museo Thyssen.

LLEGADA DE LAS OBRAS E INSPECCIÓN Arriba, llegan las cajas con las obras de arte ucranianas al Museo Thyssen, procedentes de Kiev. Abajo, dos momentos de la inspección de las piezas por parte del personal especializado FOTOS: NATIONAL ART MUSEUM OF UKRAINE

Cuenta a ABC Konstantin Akinsha, uno de los responsables del transporte y comisario de la exposición junto a Katia Denysova y Olena Kashuba-Volvach:

Prácticamente nadie sabía nada acerca del viaje. Solo algunos trabajadores de la empresa de transporte, los dos conductores, los responsables del Gobierno que tuvieron que expedir los permisos y poco más. Era muy peligroso que se filtrara el secreto. Tienes que tener en cuenta que ese día había cortes de luz en toda la ciudad y que, además, el edificio del museo está muy cerca de algunos ministerios y del edificio del Gobierno, por lo que el peligro era mucho mayor en medio de las bombas. Ese día pasamos muchos nervios… más de los que te puedas imaginar

TRASLADO DE LAS OBRAS Tres imágenes del movimiento de las obras de arte ucraniano, procedentes de Kiev, en el Museo Thyssen FOTOS: NATIONAL ART MUSEUM OF UKRAINE

Los cuadros se embalaron en el Museo Nacional de Arte de Ucrania el lunes 14 y las cargaron en camiones a la mañana siguiente. Rusia disparó casi cien misiles de crucero contra Ucrania ese mismo día. Recién llegado a Madrid para la inauguración de la muestra, Akinsha asegura que fue «muy complicado» sacar todas las obras de forma segura, sobre todo, porque no había prácticamente empresas dispuestas a asegurarlas. La única con la que pudieron llegar a un acuerdo fue Kunsttrans Kyiv, que dedicó a cuatro empleados para el embalaje. «En el último momento nos costó mucho decidir si era más peligroso quedarse en Kiev o salir, entre otras cosas, por la seguridad de los conductores mientras caía sobre la capital una lluvia de bombas», añade el comisario a este periódico.

En este sentido, la directora de la empresa de transportes, Svitlana Melnyk, revelaba a ‘The New York Times’:

Los conductores nos contaron que vieron pasar misiles rusos por encima de sus cabezas.

En opinión de Akinsha:

 Los camiones estuvieron mucho más seguros cuando circulaban por la carretera camino de la frontera que cuando lo hacían por las calles de la ciudad en los primeros momentos, por la sencilla razón de que esa mañana los rusos no estaban bombardeando las autopistas. Su objetivo principal eran algunas infraestructuras energéticas que hay dentro de Kiev y algunos otros edificios importantes. Mientras las obras estaban en camino, un reducido equipo de personas estábamos en conexión permanente con los conductores, para asegurarnos de que todo transcurría sin ningún incidente grave.

MONTAJE DE LA EXPOSICIÓN Tres momentos del montaje de la exposición ‘En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930’, en las salas del Museo Thyssen FOTOS: NATIONAL ART MUSEUM OF UKRAINE

El miércoles 16 por la noche los camiones estuvieron retenidos durante 10 horas en la frontera con Polonia, después de que un misil extraviado matara a dos ciudadanos polacos en Przewodów.

Aunque no lo parezca, ese fue uno de los momentos más peligrosos y en los que más incertidumbre vivimos, porque no sabíamos si se podían producir nuevas explosiones cuando todo ese patrimonio estaba a punto de salir del país.

MONTAJE DE LA EXPOSICIÓN Tres momentos del montaje de la exposición ‘En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930’, en las salas del Museo Thyssen FOTOS: NATIONAL ART MUSEUM OF UKRAINE

Finalmente, lo consiguieron, llegando a España cinco días después, el domingo 20, tras viajar más de 3.000 kilómetros.

Con esta exposición, el Museo Thyssen quiere celebrar el dinamismo y la diversidad de la escena artística ucraniana, al tiempo que salvaguarda el patrimonio del país durante la intolerable ocupación actual de su territorio por parte de Rusia.

Tras su presentación en Madrid, la muestra viajará al Ludwig Museum de Colonia. Constituye el estudio más completo realizado hasta la fecha del arte ucraniano de vanguardia, mostrando las diferentes tendencias artísticas, desde el arte figurativo hasta el futurismo o el constructivismo. Cuenta con préstamos del National Art Museum of Ukraine y del Museum of Theatre, Music and Cinema of Ukraine, así como de colecciones privadas. Se exhiben 70 obras de 26 artistas (pinturas, dibujos, collages y diseños teatrales) de los principales maestros de la vanguardia ucraniana, como Oleksandr Bohomazov, Vasyl Yermilov, Viktor Palmov y Anatol Petrytskyi. Además, estarán presentes figuras de renombre internacional que nacieron y comenzaron sus carreras en Ucrania, como Alexandra Exter, Wladimir Baranoff-Rossiné y Sonia Delaunay.

La muestra –cuya comisaria técnica en Madrid es Marta Ruiz del Árbol, conservadora de pintura moderna del Museo Thyssen– se ha instalado en las salas 48 a 52 de la colección permanente en la primera planta del museo. Ha sido posible gracias al apoyo del presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski (se espera que diga unas palabras a través de un vídeo durante la inauguración el próximo lunes); el ministro de Cultura ucraniano, Oleksandr Tkachenko; el Ministerio de Cultura de España; Museums for Ukraine y Francesca Thyssen-Bornemisza, hija del barón y patrona de la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, quien ha impulsado el proyecto desde sus inicios y ha facilitado las complejas negociaciones para traer estas obras a España.

Ivan Padalka, Fotógrfo 1929 (Foto: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza)

En declaraciones publicadas por The Guardian, esta última subraya que:

 Es la exportación más grande e importante del patrimonio cultural de Ucrania desde el comienzo de la guerra. Llevar estas obras a un lugar seguro no estuvo exento de riesgos. El Ejército ruso ha demostrado una falta de respeto constante a los pactos de la Convención de La Haya. La guerra de Rusia en Ucrania, no consiste solo en robar territorio, también en controlar el patrimonio cultural de la nación.

Vasyl Yermilov, «Arte Nuevo» diseño para portada de revista, hacia 1927. (Foto: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza)

Completa la muestra un simposio que reunirá a destacadas figuras culturales europeas, quienes abordarán la solidaridad cultural en tiempos de crisis.

Oleksandr Bohomanov, Afilando sierras, 1927 (Foto: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza)

Akinsha, por su parte, añade:

Esta exposición tiene, por supuesto, un valor añadido al propio de las obras que hemos sacado, porque la cultura ucraniana también está en peligro, es una de las víctimas de la guerra. Más de 500 edificios, monumentos y museos han sufrido daños. Por eso la exposición es tan importante, porque funciona también como un poderoso recordatorio de lo cerca que estamos, también, de un nuevo desastre cultural.

Kostiantyn Yeleva, Retrato, finales de los años 20. (Foto: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza)

https://www.abc.es/cultura/arte/salio-kiev-arte-ucraniano-misiles-rusos-rumbo-20221125213906-nt.html

En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930 | Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (museothyssen.org)

En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930 | Turismo Madrid (esmadrid.com)

El Thyssen revisa el arte ucraniano de vanguardia en una exposición «con el apoyo» de Zelenski (europapress.es)

La jequesa de Qatar increible compradora de arte contemporaneo

La jequesa Al-Mayassa bint Hamad bin Khalifa Al Thani y su madre, Mozah bint Al Thani. (Cortesía)

Al aterrizar en el aeropuerto internacional de Doha, además de su impresionante arquitectura —fue diseñado por el prestigioso estudio HOK, creadores también de las Flame Towers de Baku—, llaman la atención sus enormes esculturas de artistas nacionales e internacionales. Todas han sido seleccionadas por el patronato de museos de Qatar que preside la jequesa Al Mayassa bint Hamad bin Khalifa Al Thani (Doha, 1983), hermana del emir Tamim bin Hamad Al Thani. Y son toda una declaración de intenciones de este país del Golfo Pérsico que en solo unas décadas se ha convertido en uno de los mayores compradores de arte contemporáneo del mundo con la apertura en el pequeño emirato de nuevos y fascinantes museos diseñados por figuras como Leo Ming Pei, Rem Koolhaas o Jean Nouvel.

Desde 2006 en que arrancó este liderazgo, la jequesa ha dado todo un golpe de mano en un mercado que mueve millones de euros en todo el mundo. Sin embargo, ¿qué hay detrás de todo este despliegue artístico? ¿Qué se está jugando realmente el país organizador del Mundial de Fútbol ya en marcha con esta demostración de fuerza cultural? ¿Puro amor al arte?

La pasión de la familia real catarí por el arte contemporáneo, el diseño y la moda ya estaba en Mozah bint Nasser al-Missned, la madre de Al Mayassa Al Thani, pero ha sido la hija la que ha llevado al país a otro nivel con la apertura del Museo Nacional de Qatar con forma de rosa del desierto (2019), el Museo de Arte Islámico de Doha (2008), la nueva Biblioteca Nacional (2017), los cuatro gigantescos monolitos de metal de Richard Serra colocados en medio del desierto y el reciente Museo Olímpico y de los Deportes, del español Joan Sibina e inaugurado con motivo del Mundial de fútbol. A estos espacios se suman múltiples galerías para artistas consagrados y emergentes. Es una auténtica locura ocurrida en muy pocos años, pero eso sí, bien regada con dólares. Según han informado distintos medios económicos, la jequesa tiene un presupuesto anual para sus compras de más de mil millones de dólares. Por ello pudo hacerse con el Gauguin por 300 millones de dólares convirtiéndolo en el cuadro más caro del mundo.

Y, si bien tanto madre como hija tienen este gusto y apuesta por el arte, los conocedores de este país y de sus vecinos del Golfo reconocen que no solo hay detrás pasión artística sino otros movimientos estratégicos que van mucho más allá de la pintura y la escultura.

Qatar es, hoy por hoy, uno de los países más ricos del mundo gracias a sus reservas de petróleo, descubierto en 1939, y gas natural, descubierto en 1971, justo al conseguir la independencia de Reino Unido. Antes de estos hallazgos era un pequeño país desértico dedicado a la pesca y al comercio de perlas, pero el mercado de los combustibles fósiles lo elevó a la estratosfera económica mundial. De hecho, los cataríes hoy no pagan impuestos ni por electricidad ni por gas ni por agua. Así de fuertes van.

Qatar tiene unos planes nacionales para invertir particularmente en la cultura porque quieren que sea un recurso que les dé un futuro

Sin embargo, saben que estos recursos no van a ser el maná eterno.

Dice Waleed Saleh, Profesor Honorífico de Estudios Árabes e Islámicos y Estudios Orientales de la Universidad Autónoma de Madrid y que también ha ejercido de traductor del árabe para el Gobierno español:

Todas las estimaciones hablan de que dentro de 20, 30 años, como se queden sin el gas y sin el petróleo, por ser países totalmente desérticos no tienen otra posibilidad de sobrevivir. Por eso, Qatar tiene unos planes nacionales, la agenda 2030, para invertir en diferentes ámbitos, particularmente en la cultura porque quieren que sea un recurso que les dé unas posibilidades de futuro. De ahí que estén invirtiendo grandes cantidades para animar el turismo internacional. Lo que pretenden es suplantar la dependencia del petróleo y el gas

Esta explicación la corrobora su colega de departamento, Ignacio Gutiérrez de Terán, autor además del libro Qatar. La perla del Golfo, junto al también profesor Ignacio Álvarez-Ossorio: Según la agenda 2030 quieren fomentar la agenda turística y que vengan 7 millones de personas al año. Teniendo en cuenta de que hay menos de tres viviendo en el país va a recibir el doble de la gente que reside ahí. Eso exige una gran infraestructura y tener una oferta turística. Qatar es un país que entre abril y septiembre a 50 grados es intransitable para la mentalidad del turista occidental. Así que para esa época necesitas atraerle para que vayan a ver museos.

 Un turismo que, además, sería de un cierto poder adquisitivo y que se uniría a uno más barato que viene a disfrutar de los paquetes de sol y playa en los meses de invierno. Todo pensado.

Qatar no se ha convertido de la noche a la mañana en un país lleno de gente que ama el arte, sino que es una inversión.

Un asunto al que se une, dice este profesor, el mimetismo que se da en todos los países del Golfo.

Alguna potencia empieza en una línea y las monarquías vecinas la siguen. Bahrein fue pionera en los eventos deportivos y luego la siguieron los demás. Hay una especie de pugna y de competición. Y es lo mismo con los museos. También está ahí Emiratos Árabes Unidos.

De hecho, no hace mucho se abrió en Abu Dhabi una gran sucursal del Louvre. Y todo ello sin molestar demasiado a nadie.

El sector de la cultura es inocuo. No crea tensión con los vecinos ni con nadie, no es como comprar tierras o armas. Es la forma más dinámica a corto y medio plazo de tener una buena inversión. Lo que se llama un win-win.

Porque en toda esta estrategia también Occidente saca sus beneficios. Pese a las críticas que se le hacen al país por su marcado carácter feudal y dictatorial -no hay partidos políticos, la existencia de castigos como la flagelación y la lapidación en su Código Penal, la absoluta discriminación de las mujeres, que permanecen bajo la tutela de figuras masculinas y la prohibición de la homosexualidad, es Occidente el que vende los cuadros y es también Occidente el que participa en sus alucinantes diseños arquitectónicos.

La jequesa Al Mayassa bint Hamad bin Khalifa Al Thani el pasado mes de marzo en Doha. (EFE/EPA/Noushad Thekkayil)

Occidente hace negocio y ya está. Los grandes marchantes lo que quieren es ganar dinero. Esa imagen de que hay museos que quieren conservar su Miguel Ángel o su Van Gogh… Eso es así para los grandes museos nacionales y públicos, pero los coleccionistas privados, o son grandes enamorados del arte o lo que quieren es hacer negocio. Y ahora el negocio está en el Golfo y en algunos sitios del extremo asiático.

 Dice Gutiérrez de Terán, que recuerda que lo mismo ocurrio en EEUU en los años sesenta y setenta -su época dorada- cuando los magnates venían a Europa a comprar a lo grande.

Si hasta venían a España, desmontaban una iglesia románica, se la llevaban y muchas veces por cuatro duros. Todo tiene que ver con esa concepción de hacer negocio y muchas veces son los tratantes de arte los que llaman a la puerta de los jeques porque saben que esta gente puede pujar y siempre al alza.

Occidente hace negocio y ya está. Los grandes marchantes lo que quieren es ganar dinero y hoy en negocio está en el Golfo y países asiáticos

Porque ese es otro asunto. Como tienen tal cantidad de dinero, compran sin mirar los precios y eso, en el mundo del arte, está creando también una hiper inflación.

Sí, están subiendo los precios y hay gente que ya solo les quiere vender a ellos. Esa es la consecuencia, pero no es algo nuevo. A los rusos también les dio por esto. Es una cuestión cultural: piensan, estamos en la élite y una forma de marcar prestigio es decir que estamos en el mundo del gran arte. Una actitud de nuevo rico en la que participa muy activamente, reconoce a su vez el profesor Saleh, que se lamenta del cinismo de Occidente. Es una lástima que el mundo europeo, el más avanzado en cuanto a Derechos Humanos, y que tanto los reclama, luego acuda a estas ferias, incluso a las de comercio de armas, ya que las más importantes se hacen en estos países.

Otro interrogante interesante es por qué les ha dado por el arte contemporáneo y no por el más clásico. Hay varias razones, explican los profesores. Una tiene que ver con su pasado colonial y el prestigio de la cultura franco-británica del siglo XIX y las vanguardias. Es decir, el impresionismo, surrealismo, cubismo y pintores como Kandinsky o Mondrian. Esos, por sus formas geométricas, les fascinan y, además, ahora están mucho más de moda que las vanguardias de los sesenta y setenta tipo Warhol. Y ellos quieren estar al cabo de la calle, en la verdadera pomada. Asunto no menor es que los artistas contemporáneos son más fáciles de comprar que los clásicos. Nadie puede vender un Goya o un Greco o un Velazquez, pero sí un Degas o un Pissarro. Y tampoco hay que olvidar que en Qatar no dejan de ser musulmanes y la pintura abstracta oculta mucho mejor las figuras, tal y como pide el Islam.

Museo de Arte Islámico de Doha. (EFE)

Podemos decir que son más accesibles visualmente para ellos.

Por otra parte, parece contradictorio que una monarquía feudal que permite la pena de muerte pueda tener una cierta sensibilidad humanista como es el arte, sin embargo, los profesores lo atajan rápido: esa es una visión demasiado eurocéntrica (y europeísta) del tema.

Dice Saleh:

 Es que ellos entienden que la cultura va por un lado y que son herederos de la civilización árabe con todo su bagaje cultural de poetas y pensadores, y es un ámbito que tiene que continuar; y, por otro lado, piensan en un sistema político en el que ellos son los elegidos y que proceden de la familia del profeta. Dos cauces con causas distintas. 

A los Al Thani, no obstante, les colocó ahí el dedo divino de los ingleses en el XIX. Para Gutiérrez de Terán la cuestión es todavía mucho más prosaica:

Es que sensibilidad humanística como tal no hay. A las tres cuartas partes de la población este tema del arte les importa un pimiento. Los museos están para que vayan los turistas. En las escuelas tampoco se fomenta el interés por este tipo de arte. No es una política social, es un gusto que viene desde las élites, desde arriba, y porque la familia dirigente ha apostado por ello, pero no es una demanda de los ciudadanos.

Y, como ocurre con el arte y con todos esos museos y esas esculturas que te reciben en Doha, quienes conocen bien estos países del Golfo también entienden que el Mundial de fútbol en el que tantos ojos hay puestos ahora encima tampoco les pasará demasiada factura por muchas quejas en redes sociales por la homosexualidad o la situación de las mujeres.

Dice Saleh:

Si Occidente quisiera, influiría como ha hecho con Rusia: bloqueo, no comerciar, no comprarles… Eso sí les haría daño, pero mientras se les compre gas, petróleo y se invierta en estos países, les presten apoyo, arquitectos, artistas… Ellos pensarán que no tienen por qué cambiar y que son cosas de su cultura. Cuando se acabe el Mundial un mes después nadie se acordará de nada E iremos a sus museos.

La agenda oculta de la jequesa de Qatar, una de las mayores compradoras de arte del mundo (msn.com)

La agenda oculta de la jequesa de Qatar, una de las mayores compradoras de arte del mundo (elconfidencial.com)

Cómo Qatar quiere conquistar el mundo comprando obras de arte | Protecturi | Asociación para la Protección del Patrimonio Histórico.

Qatar saca por primera vez su colección de arte (elconfidencial.com)

Condenada una galeria de Paris por vender obra de Picasso robada

El Estudio de Picasso para Lisistrata (1933) es una de las obras robadas a Catherine Hutin, cuya madre Jacqueline (izquierda) estaba casada con el artista Keystone Press / Alamy

El 18 de noviembre, los galeristas Anne y Herbert Pfeffer, marido y mujer, fueron condenados a dos y un año de cárcel, respectivamente, por vender obras de Picasso robadas a través de su galería Belle and Belle. 

Estudio de Picasso para Lisistrata (1933) © Sucesión Picasso

El tribunal suspendió las sentencias, pero además disolvió la galería y ordenó a la pareja pagar unos 400.000 euros (412.000 dólares) en multas e indemnizaciones. 

Además, la pareja, que mantuvo su inocencia durante el juicio del 5 al 7 de octubre, tiene prohibido trabajar como comerciantes de arte durante los próximos cinco años.

La sentencia puso fin a una investigación de una década sobre el robo por parte de Freddy Muchenbach de más de 550 grabados y dibujos del reconocido artista español. 

Muchenbach fue acusado por Catherine Hutin-Blay, cuya madre, Jacqueline Roque, fue  esposa de Picasso, y Sylvie Baltazart-Eon, cuyo padre, Aimé Maeght, fue galerista de Picasso, de robar las obras de sus casas vecinas, de las que tenía la llaves. 

Muchenbach estuvo detenido brevemente en 2011 por los delitos, que tuvieron lugar entre 2006 y 2008, pero fue dejado en libertad porque se había agotado el plazo de prescripción de tres años.

El tribunal concluyó que los Pfeffer estaban muy conscientes de que las obras que compraron, ocultaron y vendieron se habían obtenido ilícitamente.

 Siguen desaparecidos unos quinientos grabados y dibujos sustraídos, que según The Art Newspaper tienen un valor de más de 13,5 millones de euros.

Se espera que el fallo del tribunal facilite su devolución a Huton y Bltazart-Eon, sus legítimos propietarios. 

Se dice que Muchenbach también robó dos hojas de papel que contenían varios dibujos del maestro español: el tribunal consideró que estas obras estaban dañadas sin posibilidad de reparación, ya que se habían cortado de las hojas originales en un esfuerzo por hacerlas más vendibles.

Artforum news

https://www.ossayecasadearte.com/post/el-juicio-de-la-galer%C3%ADa-de-par%C3%ADs-por-las-obras-robadas-de-picasso-se-retras%C3%B3-hasta-el-pr%C3%B3ximo-a%C3%B1o

Andrei Molodkin, sangre, sudor y petrole

The Dirtiest Cup (La copa más sucia), la escultura del artista Andrei Molodkin hecha con petróleo de Qatar.

La materia prima del Mundial de Qatar según este artista ruso

Andrei Molodkin crea arte político. Su última obra es una reproducción de la Copa del Mundo rellena con crudo catarí. Con otras ha criticado el régimen de Putin

Creo que la FIFA ha sido durante años una organización oficial mafiosa y criminal que utiliza el fútbol como herramienta para limpiar su corrupción. Todos los iconos y símbolos han sido creados como instrumentos para manipular a la gente. Así que se me ocurrió rellenar el trofeo con el único ingrediente que le representa: crudo de Qatar

En 1970, tras terminar el Mundial de México, la FIFA convocó un concurso para diseñar un nuevo trofeo para los campeones. Hasta entonces, el vencedor de la Copa del Mundo de fútbol levantaba la Copa Jules Rimet en honor del que fuera el primer presidente del máximo organismo del fútbol.

Molodkin y la obra Democracy, en The Foundry, en Maubourguet, Francia.

El diseño ganador fue el presentado por el artista italiano Silvio Gazzaniga, que representaba a dos hombres entrelazados sosteniendo un globo terráqueo. Más de 50 años después, el artista ruso Andrei Molodkin (Buy, Kostroma Oblast, 56 años) ha creado una reproducción exacta de ese trofeo y la ha rellenado de petróleo catarí —­tiene el certificado de origen del mismo— con el fin de denunciar la muerte y corrupción que envuelve la Copa del Mundo que se celebra estos días en Catar.

Detalle de la obra ‘Democracy’.

The Dirtiest Cup, la copa más sucia. La obra ha sido encargada por la revista española Líbero y estuvo expuesta en la Galería Nueva, en Madrid, donde podríamos suponer que fue un éxito, pues la lona de dos metros con una imagen de la obra que anunciaba la muestra fue robada pocas horas después de ser desplegada. Cuando termine el torneo, la copa de Molodkin viajará a París y se pondrá a la venta en la web Artsy con un precio de salida de 115 millones de euros, que es la cantidad en sobornos gastada por el Gobierno catarí, según una investigación del FBI.

Andrei Molodkin, en The Foundry, en Maubourguet, Francia.

Al otro lado de la pantalla, el ruso se retuerce sobre la silla en que está sentado. Quiere compartir pantalla para mostrarnos una obra en la que está trabajando, cuyo protagonista es Putin.

¿Tú sabes cómo demonios se hace esto?

Dos minutos después aparece en el monitor una imagen del mandatario ruso y un líquido rojo que va subiendo hasta cubrir por completo su rostro.

Mi primera idea era mezclar sangre y petróleo en la Copa del Mundo. Quería ponerme en contacto con familias de trabajadores paquistaníes que hubieran fallecido en la construcción de los estadios en Qatar, que sus padres me donaran sangre para que yo la usara en la pieza. Pensé que mezclar crudo y sangre y jugar con las distintas densidades de cada líquido sería una bonita metáfora de cómo el ser humano es hoy considerado inferior al negocio del petróleo. Creyeron los de Líbero que era una gran idea, pero que mejor centrarnos en algo más simple, solo con petróleo, solo sobre el dinero que maneja el petróleo. Todo en este Mundial es un juego sucio, de moral líquida, que nos llega directo desde una tubería.

La vida y la obra de Molodkin llegan marcadas por los dos años, entre 1985 y 1987, que sirvió en el Ejército de la URSS transportando misiles de entrada y salida de Siberia. Ahí aprendió a odiar el sistema, a dudar de toda autoridad.

La única revolución posible es una que se arme desde el arte y la cultura.

 Tras licenciarse en Arte e Industria en la Universidad Stroganov de Moscú, desarrolló un estilo inspirado en el constructivismo soviético, que se convirtió en algo completamente suyo años más tarde, cuando empezó a experimentar con sangre humana.

Las ideas del constructivismo son clave para mí. Es un trabajo colectivo muy conectado con la realidad. La mayoría del arte realmente es fruto del capricho de alguien muy rico y poderoso. El constructivismo rompió con eso. Realmente sí cambió la sociedad, y no solo con sus ideas, sino también en lo técnico: inventó artilugios para desarrollarse que luego fueron usados en otros campos.

 Hoy vive y trabaja en Maubourguet, al sur de Francia, en lo que fue una cooperativa donde se fabricaban incluso armas y cuyos trabajadores eran comunistas italianos y españoles huidos del fascismo. Ha bautizado el complejo como The Foundry (la fundición). Aquí se pueden ver algunas de sus grandes instalaciones y también una gran obra que reproduce una hoz y un martillo.

Me la regaló Kanye West. Él la compró y pensó que quedaba mejor en este entorno. Por aquí también han expuesto y trabajado otros artistas, como el español Santiago Sierra.

 Es mi casa. Encaja con lo que soy. Tras 20 años yendo y viendo de Rusia, finalmente se ha hecho imposible para mí volver allí. Mi familia también tuvo que salir del país tras la invasión de Ucrania. El único futuro de Rusia pasa por derrocar el régimen de ese criminal que es Putin.

En marzo de este año Molodkin instaló una enorme imagen de Putin en una iglesia en el centro de Londres hecha con sangre de colaboradores y amigos suyos ucranios.

La gente reacciona de forma distinta cuando les pido sangre para mis obras. Creen que es más práctico donar sangre para un hospital, pero yo les convenzo de que donar sangre para el arte es igual de vital. Y, además, tampoco es que les pida litros y litros, solo un poco.

En la Bienal de Venecia de 2009, el pabellón ruso incluía una obra de Andrei Molodkin que era una reproducción de la Victoria de Samotracia a la que, a través de unas válvulas, se le insuflaba la sangre de un soldado ruso y de otro checheno. En un ejercicio de control de riesgos, el curador del pabellón ruso decidió mantener la obra allí, pero retirar la descripción.

Hay artistas que se sorprenden cuando les censuran, puede ser agresivo, te borran del todo, pero yo no tanto. Mira, si a alguien le dices: ‘Jódete’, es muy probable que te responda que te jodas también tú. Es así de simple.

La relación de Molodkin con el establishment del mundo del arte es casi tan mala como la opinión que tiene de la escena museística actual.

El mundo del arte no es que sea conservador, es que es directamente reaccionario. Hice algo en la Tate Modern en 2009 y todo lo demás que vi ahí era nostalgia, te sentías muy protegido. De hecho, te sientes más protegido en un sitio como la Tate que en el taxi que coges para llegar hasta ella, porque al menos en el taxi hablas con el conductor de Ucrania o de la inflación, hay debate. La Tate es como un museo clásico, pero con un nombre estúpido.

A pesar de todo esto, el creador ruso se muestra completamente en contra de vandalizar obras o de utilizar los museos como campo de juegos en el que escenificar protestas.

Mira, te voy a contar una historia. Hace 35 años, un amigo mío artista, Alexander Bremer, dibujó un signo de dólar sobre una obra de Malévich expuesta en Ámsterdam. Sabía que, si lo hacía en EE UU, eran 15 años de prisión, pero lo hizo en Holanda porque sabía que allí significaban solo cinco meses de condena. Quería llevar la revolución a la imagen de Malévich, muy bien. Pero lo mejor de la historia es que los de seguridad del museo tardaron 15 minutos en arrestarlo, y lo terminaron haciendo porque fue él mismo quien fue hasta ellos para contarles lo que había hecho sobre la obra de Malévich. Los tíos se creían que ese signo de dólar ya estaba allí, que era parte de la pieza. No veo muy efectiva su acción. Debes deconstruir la estructura de poder, no usar una obra de Van Gogh para ponerte al mismo nivel de destrucción que el poder. Los museos son para lanzar mensajes desde el arte.

https://elpais.com/eps/2022-11-23/sangre-sudor-y-petroleo-la-materia-prima-del-mundial-segun-un-artista-ruso.html

Una réplica de la copa del mundo hecha con petróleo de Qatar, retrato del mundial “más sucio” de la historia (eldiario.es)

Un artista ruso diseña una Copa del Mundo manchada de petróleo catarí para denunciar la corrupción de la FIFA (larazon.es)

Una Copa del Mundo con petróleo qatarí, la obra de un artista ruso para denunciar la corrupción de la FIFA – Infobae

El arte entre hilos de oro y seda, Uzbekistán

El arte de Uzbekistán protagoniza dos exposiciones este otoño en París, con las que el país centroasiático propone al visitante descubrir su historia y su cultura, especialmente con la artesanía textil con hilos de oro y seda.

La exposición En los caminos de Samarkanda: Maravillas de seda y oro que abre sus puertas mañana miércoles en el Instituto del Mundo Árabe de París, muestra ropas, tapices, cuadros, espadas y joyas tradicionales, con multitud de piezas jamás expuestas hasta ahora al público.

A través de los objetos elegidos, la exhibición transporta a sus visitantes a la alta sociedad de Uzbekistán de los siglos XIX y XX y exhibe el saber hacer de los artistas y artesanos de una nación entrecruzada por la diversidad cultural y étnica.

 La seda y al algodón son dos de los materiales que marcaron la industria artesanal del territorio, conocido por ser parte de la Ruta de la Seda, la milenaria red comercial que comenzaba en China y cruzaba por el continente asiático hasta llegar a Occidente.

Es una nueva manera para Uzbekistán de decir que estamos aquí, a pesar de que no sea tan conocido para los occidentales, explicó a EFE el director de estrategia de la Fundación para el Desarrollo de Arte y Cultura de Uzbekistán, Jalol Nasirov.

Subrayó que esta colección es la primera de este tipo que se exhibe en Occidente, y muestra la artesanía uzbeka con su extensa diversidad de técnicas de bordado, teñido y diseño. «Es un trabajo artesanal y siempre es precioso», afirmó Nasirov.

Algunas de las vestimentas tradicionales expuestas eran usadas tanto por hombres como mujeres, como los chapanes, un abrigo de una sola pieza, de materiales variados según la clase social.

Los hombres de la alta sociedad podían llevar chapanes con bordados en oro, a diferencia de las mujeres, que tenían prohibido llevar este material en la vestimenta, aunque sí podían lucirlo en sus accesorios.

Algunas prendas tenían una función de talismán, con frases del Corán bordadas que sirven para ahuyentar el mal de ojo y las enfermedades de la persona que las llevasen.

Los tapices uzbekos de colores vivos tienen diversas decoraciones, y algunas de ellas son un testimonio de la historia religiosa del territorio, con símbolos del islam y del zoroastrismo.

Los diseños más complejos pueden llevar hasta ocho años de trabajo, como los suzanis, unas intrincadas telas empleadas como dote de casamiento.

Esta exposición se expone en paralelo con una muestra en el Museo del Louvre denominada Los esplendores de los oasis de Uzbekistán, que se centra en la parte arqueológica del patrimonio del país.

Esta segunda muestra reúne más de 130 obras, muchas de ellas jamás salidas de su país hasta ahora, para explicar el papel de Uzbekistán y de sus oasis como cruce enriquecedor de civilizaciones durante la época dorada de la Ruta de la Seda.

Los presidentes de ambos países, Emmanuel Macron y Shavkat Mirziyoyev, visitan hoy ambas exposiciones dentro de la visita oficial a Francia que realiza este último.

 (c) Agencia EFE

El arte entre hilos de oro y seda, el secreto mejor guardado de Uzbekistán (msn.com)

Activistas lanzan pintura a una escultura de Charles Ray en París

En una campaña de organizaciones en defensa del clima, atacan reconocidas obras para denunciar el cambio climático y la inacción de los gobiernos.

Los activistas, miembros del grupo Última Renovación, ha puesto también una camiseta blanca al jinete de la estatua en la que se podía leer el lema Nos quedan 858 días, en una clara referencia al periodo del que se dispone para evitar para evitar una catástrofe climática.

Las conferencias climáticas no nos van a salvar, todo el mundo lo sabe. La resistencia civil es nuestra única esperanza (…) Por favor, actúa, reacciona

Por su parte, la ministra de Cultura de Francia, Rima Abdul Malak, ha denunciado que el vandalismo ecologista ha subido de nivel tras el ataque a la escultura de Ray. Gracias a los restauradores, que intervinieron rápidamente.

Charles Ray es uno de los escultores estadounidenses más destacados y, desde principios de año, su escultura se encuentra frente al Museo Pinault, en la antigua Bolsa Mercantil del centro de la capital gala.

Activistas ecologistas han llevado a cabo en los últimos meses acciones similares en museos de todo el mundo, incluido en Madrid, donde se atacaron los cuadros de ‘La maja desnuda’ y ‘La maja vestida’, obras de Francisco de Goya.

Otras de las obras objeto de ataques han sido ‘Los Girasoles’, de Vincent van Gogh; ‘El Grito’, de Edvard Munch, o ‘Muerte y Vida’, de Gustav Klimt.

Este mismo viernes se han lanzado ocho kilos de harina sobre un coche diseñado por Andy Warhol en una exposición de Milán

Activistas ecologistas lanzan pintura a una escultura del estadounidense Charles Ray en París (msn.com)

https://www.msn.com/es-mx/noticias/mundo/activistas-ecologistas-lanzan-pintura-a-una-escultura-del-estadounidense-charles-ray-en-par%C3%ADs/ar-AA14gZQO#:~:text=Activistas%20ecologistas%20han%20derramado%20pintura%20de%20color%20naranja,las%20calles%20de%20la%20capital%20de%20Francia%2C%20Pa

Activistas lanzan pintura a una escultura del estadounidense Charles Ray en París (abc.es)

Activistas ecologistas lanzan pintura a una escultura del estadounidense Charles Ray en París (noticiasdenavarra.com)

Ecologistas rocían con pintura una escultura de Charles Ray en París (la-razon.com)

Francia | Militantes ecologistas rocían con pintura una escultura de Charles Ray en París | MUNDO | EL COMERCIO PERÚ

Otro ataque: rocían con pintura una escultura de Charles Ray en París | El Nuevo Siglo

¿Vándalos o héroes? Ecoactivistas lanzan en Milan ocho kilos de harina al coche diseño de Andy Warhol

El coche es un BMW M1, un superdeportivo con un motor de seis cilindros en línea y 277 CV fabricado entre 1978 y 1981 del que solo se produjeron 453 unidades.

Se trata de un coche con preparación para el campeonato Procar. Es decir, que viene con las especificaciones de un trofeo que se celebró entre 1978-1980 como antesala de las carreras de Fórmula 1 y en la que competían precisamente los pilotos de la categoría reina del automovilismo.

Solo el valor del coche se acerca al millón de euros. Pero la decoración en sí es obra de Andy Warhol, cuyo nombre va acompañado de las cifras desorbitadas por las que se venden sus creaciones. De hecho, varias de sus obras han superado los 100 millones de euros. 

Los activistas saltaron el cordón que protegía la obra y cubrieron por totalidad el coche diseñado por el artista estadounidense

Un grupo de al menos cuatro activistas medioambientales cubrió este viernes con 8 kilogramos de harina un coche customizado por el artista estadounidense Andy Warhol, que se expone en un centro artístico de Milan.

Esta acción, la última de una serie de protestas que ha puesto en alerta a los museos de todo el mundo, comenzó a las 11:00 horas en la Fabbrica del Vapore di Milano, un centro de exposiciones que acoge estos días una retrospectiva sobre el icono del pop-art titulada Andy Warhol: La Pubblicità Della Forma.

Los activistas saltaron el cordón que protegía la obra y arrojaron sacos de harina hasta cubrir por totalidad el coche customizado por Warhol, mientras gritaban consignas como:

Hace falta ocuparse de esto y es una cuestión de bien común. No habrá más comida ni agua, hay un colapso ecológico en marcha.

Los responsables del ataque forman parte del colectivo Ultima Generazione, la división italiana de Extintction Rebellion, un grupo internacional que promueve la desobediencia civil para llamar la atención sobre la crisis climática.

Minutos antes de la protesta, una de sus integrantes publicó un vídeo en redes sociales para explicar los motivos de la actuación:

 Tengo miedo y siento el imperativo moral de hacer algo. Hay un colapso ecológico y climático en marcha, nuestros gobiernos no lo han afrontado en los últimos 30 años y ya no sé qué hacer para llamar la atención sobre lo que será un desastre para toda la sociedad.

Dos semanas antes, otros miembros del mismo colectivo lanzaron puré de verduras sobre El sembrador, obra pintada por Vincent van Gogh en 1888 y que se exponía en una muestra dedicada al genio holandés en el Palacio Bonaparte de Roma.

La ola de ataques contra piezas de arte para captar la atención sobre la crisis climática no es exclusiva de Italia. Hace unas semanas detuvieron a tres personas en Países Bajos que arrojaron salsa de tomate cerca de la conocida pintura la Joven de la Perla, del Johannes Vermeer, en el museo Mauritshuis, en La Haya.

Unos días antes, dos personas lanzaron puré de patatas contra un cuadro de Claude Monet expuesto en el Museo Barberini de Potsdam, cerca de Berlín, y en las mismas fechas dos activistas se pegaron a los marcos de Las Majas de Goya en el Museo del Prado de Madrid.

La primera acción de este tipo tuvo lugar en octubre, cuando miembros de Just Stop Oil vertieron sopa de tomate sobre el cuadro Girasoles de Van Gogh en el Museo de la Galería Nacional de Londres.

Protestas climáticas | Cubren con ocho kilos de harina un coche diseñado por Andy Warhol en Milán (informacion.es)

Activistas cubren una obra de Andy Warhol con ocho kilos de harina en Milán | El HuffPost Life (huffingtonpost.es)

Activistas atacan un BMW decorado por Andy Warhol de valor inalculable (msn.com)