Sorolla, Jura de la Constitución por la reina regente María Cristina, 1897
La existencia de Sorolla (1863-1923) coincide con las fechas del principio y final de la Restauración, ya que aunque nace unos pocos años antes de la restauración borbónica con Alfonso XII, toda su trayectoria artística transcurre durante este periodo de concordia política, excepcional en España.
Sorolla, Autorretrato.
Aunque históricamente se puede enjuiciar el qué y el cómo de la restauración, hay unanimidad en valorar su porqué y el rendimiento positivo de su primera etapa, que se extiende hasta el cambio de siglo.
La creación del bipartidismo y la primera alternancia entre partidos de la Restauración. El primer gobierno de Sagasta en 1881
Artísticamente es un periodo próspero y destacado, en el que se suceden tres generaciones de artistas, algunos de los que alcanzan mayor prestigio internacional como Joaquín Sorolla, Ignacio Zuloaga y Hermenegildo Anglada Camarasa.
Sevilla, Los NazarenosAnglada Camarasa, Fiesta valenciana, 1909Zuloaga, Víspera de la corrida
Antes de ellos la única excepción es el triunfo en París de Mariano Fortuny, pero su prematura muerte trunca su brillante carrera, junto a ellos hay un grupo de excelentes artistas, cuya fama internacional, no es tan grande, pero no por ello se dejan de mover con desenvoltura y sin complejos por todo el mundo.
Fortuny, El coleccionista de estampas.Fortuny, La vicaria.
Ninguno alcanza las cotas de éxito y reconocimientos mundiales de Sorolla, sobre todo a partir de 1900.
SorollaSorolla, Coser la vela. Nació en Valencia, el 27 de febrero de 1863. Fue el pintor español de mayor fama y prestigio de su tiempo.
Quizás por ello Sorolla se convierte en motivo de polémica entre sus compañeros, no tanto por discutir la calidad de su arte, sino porque no encajaba en lo que debía de ser la imagen de España.
Sorolla, La madreSorolla, El baño del caballo, 1909. Ya en la Escuela Normal Superior de Valencia mostró muy tempranamente sus aptitudes y su afición por el dibujo y la pintura.
Primogénito de una familia de modestos comerciantes, la súbita y casi simultánea muerte de sus padres deja a Sorolla a merced de un tío materno, cerrajero de profesión, que no puede aportar más ayuda que su atención y afecto.
Sorolla, Paseo a la orilla del mar, 1909Sorolla, Y aun dicen que el pescado es caro. En 1879 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia.
Aun así, no tarda en encarrilar su vocación, que pronto da muestra de extraordinarias dotes.
Sorolla. Trabajó durante un tiempo como ayudante en el estudio del prestigioso fotógrafo Antonio García Pérez, con cuya hija, Clotilde, se casó en septiembre de 1888.Sorolla, Buscando marisco en la patria. Entre 1881 y 1882, viajó a Madrid donde visitó con frecuencia el Museo del Prado, tiempo durante el que realizó copias de cuadros de Diego Velázquez, José de Ribera y El Greco.
Por fuerza tiene que seguir un curso modesto que comienza por la Escuela de Artes y Oficios local, para poco a poco subir todos los grados del aprendizaje oficial, incluido el paso académico por Roma.
Sorolla, Muerte de Pedro Velarde y Santillán. Dos años después obtuvo un rotundo éxito en la Exposición Nacional de 1884 en Madrid, con su composición realista y romántica sobre el tema histórico de «El dos de mayo», actualmente en el Museo del Prado. Tras esto solicitó una beca para estudiar en la Academia Española de Bellas Artes en Roma.Sorolla, El crit del palleter. Para sustentar esta solicitud aportó ante las autoridades valencianas, presentó otra pintura de tema histórico, «El grito de Palleter», albergada en la Diputación Provincial de Valencia, en las que hizo un brillante uso del claroscuro.
Tiene gran curiosidad, empeño, disciplina, autoexigencia, una ambición sin limites y una capacidad de trabajo excepcional que lleva hasta el límite, de manera que se puede afirmar que muere por extenuación.
Sorolla, Los pescadores con sus redes, 1896. En enero de 1885 salió para Roma, aunque desde la primavera hasta el otoño estuvo en París, donde conoció y se sintió atraído con la obra de los realistas y de los pintores al aire libre, sobre todo las del alemán Adolph von Menzel y las del francés Jules Bastien-Lepage.Sorolla, Besando la reliquia, 1893. En Roma estuvo rodeado de pintores españoles, entre ellos, José Benlliure Gil, Emilio Sala Francés y José Villegas Cordero.
Su amable buen talante, que le facilita muchos apoyos y su enorme talento, explican el destacado papel que desempeña en la concurrida escena artística internacional del fin de siglo XIX.
Sorolla, El padre Jofre protege a un loco. En 1887, para justificar el provecho sacado a su beca, envió a Valencia su óleo El padre Jofré protegiendo a un loco, hoy en la Diputación Provincial de Valencia, nuevamente y como era obligado de tema histórico.Sorolla, La vuelta de la pesca. En 1889 y tras una estancia en Asís, regresó a Valencia, y al año siguiente trasladó su casa y estudio a Madrid.Sorolla, Otra margarita, 1892. En 1892 comenzó a interesarse y trasladar a su temática pictórica la problemática social, la primera fue la representación de la triste escena de «¡Otra Margarita!», actualmente en el Washington University Gallery of Art de St. Louis, que fue premiada con una medalla de primera clase en la Exposición Nacional, y en 1893 en la Exposición Internacional de Chicago.Sorolla, Saliendo del baño, 1915. Hasta el fin de esta década, esta sensibilidad se mantiene en sus cuadros con escenas de la costa valenciana.Sorolla, Triste herencia, 1899. Paulatinamente abandonó los temas de niños desdichados, como «Triste herencia», en Colección Bancaja de Valencia, que había sido premiada en la Exposición Universal de París de 1900 y en la Nacional de Madrid en 1901.Sorolla, Capturando el momento, 1906. Comenzó a pintar al aire libre, plasmando de forma magistral la luz de su Mediterraneo, animado por su amor a la luz y a la vida de sus soleadas playas, invadió su obra, su pincelada se volvió vigorosa, y en su paleta aparecieron bellos colores claros, reprodujo innumerables escenas a la orilla del mar que caracterizarían su pintura y que le proporcionarían fama mundial.Sorolla, Montañas de Jaca. Entre 1911 y 1919, viajó por toda España con el objetivo de captar lo más representativo de cada región, trabajo en el que se volcó.Sorolla, Alberca del Alcázar de Sevilla. Así mismo continuó exhibiendo en las Exposiciones Nacionales, y durante las épocas del año menos soleadas, pintaba en el estudio de su casa de Madrid, tiempo durante el que fundamentalmente practicaba el retrato.
Sorolla pinta mucho, aborda todos los géneros y temas y lo hace sin que jamás se resienta su calidad, que va en constante aumento.
Sorolla, Dos niños en la playa, 1920. En 1921, cuando pintaba un retrato en el jardín de su casa, sufrió un accidente cerebrovascular, tras lo que le quedó como secuela una hemiplegía, por lo que no pudo volver a pintar.El ciego Toledo, 1906. Murió en Cercedilla, Madrid, el 10 de agosto de 1923, sin lograr ver expuesta su «Visión de España», que no se abriría hasta enero de 1926.Sorolla, Chicos en la playa, 1909. Anteriormente, en 1919 había donado al Museo de Arte Moderno su obra «Niños en la playa»; al año siguiente el retrato de José Jiménez Aranda y un autorretrato de José Villegas Cordero; las tres pasaron a los fondos del Museo del Prado en 1971.
Sorolla, Rocas de Jávea y el bote blanco. Fue uno de los pintores españoles más prolíficos, se cuenta con más 2.200 obras catalogadasSorolla, Alcázar de Sevilla, Pabellón de Carlos V. Fue etiquetado de forma errónea como impresionista, cuando en realidad su estilo más maduro se puede encuadrar mejor en el luminismo. Sorolla, Mirando los peces en los jardines de la Granja. Su fama traspasó fronteras y se extendió, extendiéndose por toda Europa y Estados Unidos
No es raro que todavía hoy sorprenda como lo hace con sus contemporáneos a los que desconcierta por su brillantez y capacidad de trabajo, al igual que por su original visión de España, en las antípodas del expresionismo negro y tremebundo de moda entonces.
Sorolla, El dia feliz 1892.Sorolla, Después del baño, 1892Sorolla, Pescadores valencianos 1891.Sorolla, Naranjos en el camino del mar, 1903Sorolla, Las tres velas, 1903Sorolla, AyamonteSorolla, Lavanderas de Galicia, 1915Sorolla, Sol de la tarde 1903Sorolla, Bajo el toldo Zarauz, 1910Sorolla, Rosal amarillo en la casa de SorollaSorolla, Verano de 1904Sorolla, Patio de la casa Sorolla, 1917Sorolla, El bautizo, 1900Sorolla, Patio de la casaSorolla, Alhambra, Patio de los Arrayanes
La jura de la Constitución por la reina regente María Cristina, ni conocido ni ensalzado, sintetiza a la perfección mucho de los rasgos y cualidades de Sorolla.
El 28 de noviembre de 1885 había muerto Alfonso XII. Dejaba una viuda, Mª Cristina, que estaba embarazada y dos hijas, Mª Mercedes y Mª Teresa. Como preveía la constitución de 1876, Tit. VIII, art. 67 la regencia sería ejercida por la madre del futuro rey o reina. Las infantas eran menores de edad, al igual que el hijo por nacer, fuera cual fuese su sexo. Ese hijo resultaría ser varón y reinaría con el nombre de Alfonso XIII. La constitución también determinaba que el nuevo regente habría de jurar su lealtad al texto constitucional. Por ello, el 30 de diciembre de 1885, la reina viuda realizó este acto solemne. Éste es el momento que recoge la obra. La pintura representa a los principales personajes en el centro de la composición. La reina regente, elevada sobre un escalón, lo que hace a que su figura resalte sobre todas las demás, de luto riguroso, llena de dolor pero con gran dignidad y entereza, de perfil, para que se haga notar su embarazo, protege a las dos infantas. La mayor, entonces posible heredera, Mercedes se sitúa de frente. Jura la Constitución, que sostiene el presidente del gobierno el conservador Cánovas del Castillo, con su mano derecha apoyada en ella. El conde de Toreno, presidente del Congreso, sostiene el texto del juramento. Aparecen también Sagasta, jefe de la oposición, miembros de la familia real, diputados y senadores, el gobierno y en primer plano a la izquierda la infanta Eulalia y a la derecha el general Martínez Campos. Esta pintura es el testimonio de un hecho histórico de importancia pero junto al recuerdo en imágenes contiene un mensaje político. La muerte inesperada de Alfonso XII había provocado una grave crisis política y de estabilidad de la monarquía, en un momento en que la Restauración de la dinastía Alfonsina llevaba pocos años vigente. La entrevista en el palacio de El Pardo entre Cánovas y Sagasta para respetar el turnismo fue un primer paso para resolverla. El origen austriaco de la reina viuda había hecho sospechar a algunos si ésta no podría intentar volver al pasado. Ante este panorama, tanto Cánovas como Sagasta se esforzaron para que la regente tomara las riendas del poder cuanto antes y jurara la Constitución. Con el juramento la regente aceptaba el liberalismo y mostraba que la corona y la nación representada por la constitución y las Cortes estaban unidas indeleblemente
En un principio quien recibe por parte del senado el encargo de pintarlo es Casado de Alisal.
Tras morir este a los pocos meses, la tarea es transferida a un discípulo suyo, Francisco Jover y Casanova, quien también fallece sin terminarlo.
Finalmente el encargo pasa a Sorolla, que mas que limitarse a terminarlo, lo rehace por completo. También es verdad que Jover, había realizado ya un boceto de la composición que Sorolla aprovecha, pero que después solo se queda con el fondo arquitectónico y el orden de alguna de las figuras.
El grupo de personajes retratados, empezando por el de la reina, es una brillante demostración de la aptitud de Sorolla en este género, que aúna observación precisa del modelo, que estudia del natural, con un sentido escénico del conjunto, vivaz y animado, aunque todos los personajes estén quietos.
La espontaneidad y frescura vence el estereotipo y la impostada solemnidad, que suele estropear este tipo de representación histórica, haciéndola parecer antiguas, aunque trate de un acontecimiento reciente.
Sabe sacar provecho de la luz, que serpentea por las armaduras y los vistosos uniformes de gala, a la vez que iluminan el suelo lleno de alfombras, contrastando eficazmente con la patética dignidad enlutada de la reina y los pequeños infantes que flanquean.
Aunque Sorolla califica el cuadro de remiendo enojoso, cuyo trabajo se justifica por el rendimiento económico y la promoción que le pueda proveer, pone empeño en que el resultado sea óptimo.
Algo que se contrasta cuando lo miramos con mas de un siglo de distancia
No hay que olvidar que la prematura muerte de Alfonso XII unos pocos años después de haber enviudado de su primer matrimonio con su prima Mercedes, hace su evocacion con un color melodramático, a la que los pintores no se sustraen.
Sorolla en cambio da una visión mas veraz y honda, sin aspavientos, contando los acontecimientos sin afectación ni trucos sentimentales.
Falta un año para la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, cuyo impacto, deprime a la sociedad española de la época.
La guerra cubana. La guerra de Weyler.
Sorolla sabe transmitir la fragilidad del trasfondo mucho mejor que la mayoría de quienes, con un motivo u otro abordan momentos tan inquietantes.
Amadeo de Saboya tiene 26 años en la pintura. Carlos Luis de Ribera: Amadeo I de Saboya (1871) | Joaquín Agrasot: Amadeo I de Saboya (1871) | Vicente Palmaroli: Amadeo I de Saboya (1872)
1830-1840 la generación de esta época -muy cosmopolita y con un registro pictórico variado- que es paralela al Impresionismo francés, es notable artísticamente en nuestro país, con pintores como Rosales, Fortuny, Martín Rico, Beruete, Jiménez Aranda, Muñoz Degrain, Domingo Marqués, Palmaroli o Raimundo Madrazo.
Palmaroli, La confesión. Nace en Zarzalejo, Madrid, en 1834. Pintor que ya desde sus inicios camina en su carrera artística alejado del academicismo pictórico de su tiempo.
Sus componentes se dan a conocer en 1860, pero la mayoría alcanza la plenitud de madurez y éxito durante la Restauración, época cuya estabilidad en todos los órdenes favorece el mecenazgo artístico.
Palmaroli, La sonata.
XIX si a principios de este siglo muchos pintores han puesto sus miras en París, ciudad convertida en esta época en capital internacional de la vanguardia, son pocos los que pueden permitirse el lujo de completar sus estudios en ella y aún menos aspirar a ser reconocidos allí.
Palmaroli, El martirio de Santa Cristina. Se dedica fundamentalmente al género histórico, para en su etapa más madura volverse más intimista realizando escenas de género cercanas al simbolismo, con obras tan significativas como su Martirio de Santa Cristina.
Pero la situación cambia durante la segunda mitad del XIX, en concreto en el último tercio, cuando empezó a ser habitual que infinidad de pintores españoles triunfan en París, cuyo mercado dejó de ser local.
Palmaroli, La familia feliz. Era hijo del pintor de origen italiano, Gaetano Palmaroli, litógrafo del Museo del Prado de Madrid; en 1853, sucedió a su padre en este cargo y fue nombrado director del Museo en 1894, cargo que desempeño hasta 1896.
Así pasa con Fortuny, Raimundo Madrazo, Ignacio Zuloaga, Joaquín Sorolla o Hermenegildo Anglada Camarasa.
Realizó sus estudios en la a Escuela Superior de Bellas Artes de la Academia de San Fernando desde partir de 1848.
Pero los que no consiguen la sanción internacional o no de forma clara por variados motivos que fueran, ya no viven a espaldas de lo que ellos hacían se realizaba en París.
En 1867 formó parte de la delegación española en la Exposición Universal de París. Entró en contacto Ernest Meissonier, que ejercería una notable influencia en su obra posterior.
Hay que insistir en esto, porque estos artistas son los que preparan el camino al posterior aluvión de vanguardistas españoles del XX.
Vicente Palmaroli (1834-1896) hijo de un litógrafo italiano afincado en España es un ejemplo de esa renovada y cosmopolita generación de artistas españoles.
En 1857 tras pedir una excedencia en el Prado, viajó a Roma para ampliar su formación, uniéndose al grupo de artistas españoles que se reunían en el Café Greco de la Via Condotti, entre estos estaban: Luis Álvarez Catalá, Dióscoro Puebla, José Casado del Alisal, Eduardo Rosales, Benito Mercadé, Mariano Fortuny, y Alejo Vera Y Estaca.
Formado en la escuela de Bellas Artes de San Fernando, completa su formación en Roma, donde acude acompañado de Eduardo Rosales
Años después entre 1863-1866 vuelve a residir en Italia.
El momento culminante de su proyección internacional es cuando se establece en París en 1873, donde su interpretación preciosista de cuadro de género, siguiendo la vía de Fortuny, le proporciona una amplia clientela y el prestigio necesario para ser nombrado diez años después director de la Academia de España en Roma y en 1894, director del Museo del Prado cargo que ocupa hasta su muerte en 1896.
Una carrera institucional refleja la alta consideración personal y artística que suscita Palmaroli entre sus compatriotas, a los que deslumbra no solo por su calidad artística sino por su proyección a la sombra de París de la naciente III República.
1873-1883 durante su etapa parisina, hay un debate artístico en el que los Naturistas y los Impresionistas le dan la réplica al Simbolismo y a las diversas corrientes postimpresionistas.
Y aunque Palmaroli se afinca en ese estilo preciosista adecuado a su virtuosismo técnico, también lo es que fue refractario a muchas innovaciones que se estaban produciendo en el último tercio del XIX.
Palmaroli, Sacra conversacione. Volvió a España en 1862 para participar en la Exposición Nacional con dos obras pintadas en Italia; logró una medalla de primera clase con «Pacuccia»,y otra de segunda clase con «Sacra Conversazione». En 1863 volvió a Italia en donde residiría hasta 1866.
El refinamiento de Palmaroli lo convierte en representante de la elegancia del Paris de la Belle Epoque, aunque sin caer en decadentismo.
Palmaroli. Doña Juana la loca, 1884. En 1867 logró una nueva medalla de primera clase en la Exposición Nacional, con «El sermón de la capilla Sixtina», actualmente en la sede de Caja Duero en Salamanca.
Su registro pictórico es muy variado ya que además del talento para las escenas costumbristas, cultiva el retrato y la pintura histórica.
Hoy es recordado por sus condición de autor de cuadros de escenas costumbristas contemporáneas, que lo hace famoso en su época.
En esos años comenzó a pintar numerosos retratos de gran calidad que le dieron fama y prestigio; entre ellos sobresalen los la infanta Isabel de Borbón, el de la duquesa de Bailén, de doña Hersilia Castilla, el de Amadeo I de Saboya y el de Antonio Alcalá Galiano.
Pero no se puede desdeñar su trabajo como retratista, demostrando en ese género la versatilidad que ponía en el resto.
Como retratista queda oscurecido por Madrazo, quizás en parte por su afán de agradar a sus modelos, no defraudando sus expectativas, lo hace acomodaticio.
Palmaroli, Un dia de playa. Logró una tercera medalla en la Exposición de 1871, con su lienzo «Los fusilamientos del tres de mayo en la montaña del Príncipe Pío», actualmente en el Ayuntamiento de Madrid.
En ese sentido funciona con un doble registro, cuando se enfrentaba con un encargo oficial, se arrimaba al modelo impuesto por Federico Madrazo.
En 1872 se convirtió en académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1873 se instaló en París donde permaneció diez años, tras los cuales fue nombrado Director de la Real Academia Española de Bellas Artes en Roma, cargo en el que permaneció hasta 1891, que fue sustituido por Alejo Vera y Estaca.
Mientras que cuando no estaba intimidado, daba más holgura a su natural instinto realista velazqueño.
Palmaroli. El concierto. Son muy notables sus óleos: «El concierto» y «Confesión» de 1883, en este último la figura del chico es un retrato de su hijo con catorce años, en una escena situada en la playa de Trouville, lugar de vacaciones habitual de la burguesía parisina, cuadro que donó al Museo del Prado en 1931.
De este tipo son los dos retratos que hace a su mujer Sofia Reboulet o el de Concepción Miramón.
Palmaroli, El hallazgo de Moisés. En 1894 fue nombrado Director del Museo del Prado cargo que ejerce hasta su muerte.
Entre los encargos oficiales están los de la Duquesa de Bailen, el de Hersilia Castilla o el del Rey Amadeo I de Saboya que es del que tratamos aquí.
Palmaroli, La carta. Murió en Madrid el 25 de enero de 1896, siendo enterrado en el cementerio de San Justo.
Es un retrato de aparato, aunque sin que la majestad del conjunto borren el sello individualizador moderno en la representación de la figura.
Sus cuadros además de los citados se pueden encontrar en importantes colecciones privadas e importantes museos, entre ellos L’Hermitage de San Petersburgo, el Museo Carmen Thyssen de Málaga, que posee una de sus más bellos cuadros: » Días de verano «.
En el cuadro hay mucho de tradición española, desde el troquel velazqueño, a los pintores del XVII, tan imbuidos de la barroca suntuosidad flamenca a lo Van Dick, en especial Carreño de Miranda.
Palmaroli. En e l Museo del Romanticismo de Madrid con su retrato de Gustavo Adolfo Bécquer muerto.
1872 cuando Palmaroli pinta este retrato ya es un artista consagrado.
Aunque cabe pensar que previsiblemente influye en el encargo la simpatía que puede suscitar en el rey la resonancia italiana del apellido paterno que lleva el pintor.
Trianart foto
CALVO SERRALLER Francisco, FUSI AIZPURÚA Juan Pablo, El espejo del tiempo. Editorial Taurus, Madrid 2019.
El retrato del general Prim es un encargo que hace el mismo Prim en Madrid en el verano de 1868 cuando comienza a mejorar su carrera, al pintor francés Henry Regnault, un pintor realista de ínfulas románticas.
Regnault es un asiduo visitante de nuestro país tanto por la moda romántica de España, que comienza en 1830 y continua hasta 1860, hasta por la simultanea fascinación internacional de la Escuela Española, que a partir de la apertura del Museo Español (1838-1848) que causa sensación en Paris.
3 años antes del encargo de Prim a Regnault, Manet visita el Prado para ver en directo los fondos del museo.
A partir de esa visita Manet llama la atención sobre la hasta entonces desconocida internacionalmente figura de Velázquez, al que encumbra como la figura capital del arte español, pero también, revisa desde un punto de vista moderno, los que considera auténticos hitos de la Escuela Española.
Así Manet establece una jerarquía de valores que hoy sigue vigente, fijando el interés de la pintura histórica por el trio de El Greco, Velázquez y Goya.
En este sentido se abre una nueva vía critica que continúan otros autores tras él, como Carolus Duran y el mismo Regnault.
Pero volviendo al retrato, Prim rechaza el retrato ecuestre realizado por Regnault, que se lo lleva a París y lo expone en el Salón de 1869.
El cuadro causa sensación y es adquirido para el Louvre, en la actualidad en el Museo de Orsay.
Si se mira la distancia que hay entre lo que se considera un retrato oficial en Paris o en Madrid, el rechazo del cuadro extraña solo relativamente.
En el XIX hay en España buenos retratistas sin contar a Goya, como Vicente López, Federico Madrazo, Antonio María Esquivel o Carlos Luis Rivera, su talento esta constreñido por la escasa o de muy bajo vuelo de la clientela local.
Si la coyuntura es esta con independencia de quien fuera el retratado, habría que ver las cortapisas que se añadirían cuando se trataba de pintar a un militar cuyo poder gravita en la política española cada vez más desde la guerra carlista y no digamos a partir de la segunda mitad del XIX.
A quien no pasa inadvertida la importancia y modernidad del retrato de Regnault es a Eugenio Lucas Velázquez (1817-1870), un superdotado, audaz y compulsivo replicante de la obra de otros ya fueran Rivera, Velázquez o Goya o de quien se pusiera por delante, como ahora Regnault.
En ese sentido todavía está por dirimir que hace Lucas y toma de modelo de inspiración de los demás.
Tampoco está claro que el móvil de Lucas sea la impostura, ni si la confusión que se ha generado se debe más bien a otros oportunistas manipuladores, pintores o no que se han aprovechado de su legado, o que simplemente se limitan a parodiarlo a posteriori con malevolencia.
La agitada y extravagante vida bohemia de Lucas Velázquez sirve poco para deshacer los entuertos, no solo por su facundia pictórica, sino porque viaja muchísimo, sin dejar rastro documental fiable.
Un posible viaje es que el que Lucas realiza a Paris en 1860.
Lázaro Galdiano puede leer una correspondencia entre Eugenio Lucas y Manet, de la que se deduce que le ayuda a pintar el cuadro, Lola la de Valencia.
Por la misma fuente se sabe en más ocasiones pasa por Paris para deshacer la confusión que le genera una obra suya al escritor Théophile Gautier, que está convencido que su autor es Velázquez.
¿Qué le interesa a Lucas del retrato pintado por Regnault?
Eso no implica la estética, Lucas Velázquez, aunque de ideología liberal, está vinculado a Isabel II y debe de sentir aprensión ante su abandono del trono, sobre todo porque esta delicada de salud y tiene una descendencia complicada al tener dos familias.
El general Prim, héroe de África, acomete el golpe militar en el momento álgido de su popularidad personal, muy fomentada por las autoridades institucionales catalanas, las cuales encargan perpetuar la gloria de sus hazañas a reputados pintores como Fortuny y Sans Cabot.
Pero tampoco está claro que piensa y siente Lucas que tampoco vive lo suficiente como para seguir la secuencia de los acontecimientos.
Así y todo a Lucas le encanta como plantea el retrato Regnault, dado que comparte con él el entusiasmo por Velázquez y Goya, además de que Regnaul demuestra ser heredero de una tradición francesa muy novedosa y espectacular en el tratamiento de la épica, sobre todo en la línea del varón Gros, Gericault y Delacroix.
A esta tradición pictórica que Walter Friedlander califica de romanticismo colorista y barroquista, se le une la figura heroica aislada.
En esta línea, Regnault se permite pintar a Prim sin sombrero y despeinado, pleno de agitación y con un gesto de firmeza tan determinante que podría resultar antipática.
La versión de Eugenio Lucas no modifica nada en cuanto al modo de presentar la figura de Prim, que resulta engrandecida en cuanto que el pintor hace un contrapicado.
Pero su terminado es más suelto y desenfadado que la del francés.
Esta versión se debió de hacer a partir de un boceto del cuadro de Regnault, y es probable que Lucas pintara el retrato con la colaboración de aquel.
Se como fuere, tanto el original francés como la versión española, proporciona el modelo de retrato épico militar insólito en nuestro país, que pone de relieve un rico trasfondo cultural de muy variadas connotaciones.
CALVO SERRALLER Francisco, FUSI AIZPURÚA Juan Pablo, El espejo del tiempo, Editorial Taurus. Madrid 2009.
Anne Lacaton y Jean Philippe Vassal, fundadores de Lacaton & Vassal y ganadores del Pritzker 2021, se basan en un principio de no demoler y de una visión de sustentabilidad entendida como equilibrio entre lo económico, lo medioambiental y lo social
El jurado del Premio Pritzker 20021 destaca la humildad en un enfoque que respeta los objetivos de los diseñadores y diseñadoras originales y las aspiraciones de los actuales residentes, independiente de la escala del proyecto, desde una pequeña plaza en Burdeos hasta una galería de arte contemporáneo en París.
1987 fundan su estudio de arquitectura Lacaton & Vassal, años después de haber estudiado y trabajado juntos en la École Nationale Supérieure d’Architecture et de Paysage de Bordeaux.
Lacaton & Vassal se enfrenta a cada proyecto convencidos que lo que ya existe (un edificio, un predio, el contexto) tiene valor y que su rol como arquitectos es apreciar, entender y aceptar lo que existe, al mismo tiempo que agregar respetuosamente valor a cada proyecto.
Anne Lacaton nace en Francia en 1955.
El premio Pritzker se entrega desde 1979 como iniciativa de Jay Pritzker a través de la Fundación Hyatt. La idea era premiar a un arquitecto que “haya producido consistentes y significativas contribuciones a la humanidad a través del arte de la arquitectura”. Lacaton y Vassal se han convertido en los 49º y 50º galardonados del Premio Pritzker de Arquitectura, y en concreto, Anne Lacaton, que imparte un taller de forma regular en el MCH desde hace más de 10 años, es la primera arquitecta francesa en ganar el premio Pritzker. Este premio solo ha distinguido a cinco mujeres en más de cuarenta años, siendo la primera Zaha Hadid en 2004.
Se gradúa en la Escuela de Arquitectura de Bordeaux en 1980, y en 1984 se diploma en Planeamiento Urbano en la Universidad de Burdeos.
Controlar el coste te obliga a decidir qué es lo más importante. Es fundamental que, tras esta época de arquitectura delirante, los arquitectos demostremos que sabemos hacer cosas interesantes sin mucho dinero. Y no hablo de delirio formal, hablo de doblar o triplicar presupuestos y creer que eso puede ser aceptable. Muchos de los edificios icónicos del mundo se han construido sin límite presupuestario. No es que eso me parezca injusto, es que no me parece serio ni profesional.
Es profesor invitado en la Universidad de Madrid desde 2007, y es invitada en 2011 a la Escuela Politécnica de Lausanne, así como a Harvard GSD Studio en París en 2011.
Vista de la Casa Latapie (1993), proyecto que marcó el despegue definitivo de su modus operandi. / EFE. 1993, trabajando ya en Burdeos tras su estancia africana, realizan la casa Latapie para los padres de Anne Lecaton.
Su mantra es no demoler y Lecaton afirma que la buena arquitectura es abierta, abierta a la vida, abierta para mejorar la libertad de cualquier persona, donde cualquiera puede hacer lo que necesita hacer.
Casa en Dordogne, 1997Casa en Keremma, 2005
Jean Philippe VASSAL nace en Casablanca, Marruecos, en 1954.
Se gradúa en la Escuela de Arquitectura de Burdeos en 1980.
Trabaja como urbanista en Níger entre 1980-1985.
Es profesor en la UdK Berlín desde 2012, y ha sido profesor invitado en el TU Berlin entre 2007-2010, y en la Escuela Politécnica de Lausanne en 2010-11.
Interior de una de las viviendas sociales del Grand Parc de Burdeos construidas en 2017, una de las obras emblemáticas del pragmatismo y la modestia que defiende el estudio francés. / EFE
Han centrado sus esfuerzos en la vivienda social, en concreto, en la readaptación de edificios habitacionales existentes, sin comprometer el confort y el bienestar de sus inquilinos.
French architects Anne Lacaton (L) and Jean-Philippe Vassal (R) pose at their worshop in Montreuil, outside Paris, on March 16, 2021. – The Pritzker Prize — architecture’s most prestigious award — was awarded to French duo Jean-Philippe Vassal and Anne Lacaton for their affordable, eco-friendly spaces that prioritize the well-being of the many. (Photo by JOEL SAGET / AFP)
Se caracterizan por elegir materiales modestos para construir edificios asequibles. También las casas particulares entran dentro de sus obras, teniendo como foco el invernadero, ventilación cruzada, iluminación natural y otras prácticas que alimentan la sostenibilidad.
Transformación radical de las condiciones de confort y habitabilidad de las 100 viviendas del edificio «Bois Le Prêtre» de Paris. Un proyecto que ejemplifica el quehacer de Lacaton y Vassal es la transformación de la Torre Bois-Le-Prêtre, un bloque de 17 plantas y 96 viviendas, construido al norte de París en los años 60, y que ellos renovaron entre 2005 y 2011, junto a Frédéric Druot. Cuando la política oficial apostaba por la demolición de este tipo de construcciones y su sustitución por otras de nueva planta, Lacaton y Vassal propusieron un plan de ampliación mediante la eliminación de la fachada de hormigón y el añadido de galerías de tres metros de ancho, que agrandan la superficie del piso y mejoran sus condiciones de aireación e insolación, a un precio muy inferior al requerido por derribos y construcciones.Este deseo de dar el máximo rendimiento con el mínimo presupuesto tiene su origen remoto en la estancia que tras acabar los estudios de arquitectura realizó Vassal en Níger –acompañado en ocasiones por Lacaton-. “Allí todo se manifiesta -indicó el galardonado a este diario en 2016- de modo muy claro. Las cosas son directas, el clima es duro, como el paisaje, siempre horizontal y desnudo. Allí cada gesto responde al afán de supervivencia. Cuando hace mucho calor, uno busca instintivamente una sombra, una corriente de aire. La inventiva de la gente con muy pocos recursos para escapar a los rigores del clima es sorprendente”.House Lege-Cap Ferret.La primera muestra de esta línea de trabajo la dieron en la Casa Latapie (1991-93) en Floriac, Burdeos, donde respondieron al bajo presupuesto disponible con materiales propios de las construcciones industriales, y otros usados en invernaderos. Este empleo de elementos industrializados se combina con una declaración de amor a la naturaleza en la Casa en Lège-Cap Ferret (1996-98), en la bahía de Arcachon, construida en una parcela boscosa respetando todos sus árboles, empezando por los que quedaron englobados dentro de la construcción. House Lege-Cap Ferret House Lege-Cap Ferret
Principales premios, el Grand Prix National d’Architecture, Francia, 2008, el Rolf Schock Prize, categoría de artes visuales, Suecia 2014, el Daylight & Building Components Award, Velum Fonden, Dinamarca, 2011, y el International Fellowship del Royal Institute of British Architects in 2009, el Equerre d’Argent Award 2011, con Frédéric Druot, Francia.
Su trabajo ha sido seleccionado varias veces y ha sido doblemente finalista del Mies Van der Rohe Award, European Prize for Contemporary Architecture.
Vista exterior la Torre Bois Le Pretre, construida en París en 1961 por Raymond Lopez y renovada por Lacaton & Vassal en 2011. / EFE
Los trabajos más importantes finalizados por la oficina son: el FRAC, Colección de Arte Contemporánea Pública, en Dunkerque, Francia;
FRAC, Colección de Arte Contemporánea Pública, en Dunkerque, Francia;
Palacio de Tokio, París, Lugar para la creación contemporánea;
Palacio de TokioPalacio de TokioPalacio de Tokio
Vivienda social y residencia de estudiantes en París; el hall de música y polivalente en Lille; el Café para el Architektur Zentrum en Viena; la Escuela de Negocios y Dirección en Burdeos; la Escuela de Arquitectura en Nantes, y proyectos de vivienda significativos en Francia como la Casa Latapie, Burdeos; la casa en los árboles, de cara a la Bahía Arcachon, la «Cité Manifeste» en Mulhouse.
Grand Parc, Burdeos. Este magnífico proyecto pone de relieve lo que para esta pareja es importante: sostenibilidad, bienestar, responsabilidad social y la readaptación del entorno construido existente. Por el mismo coste de aislar estas 530 viviendas, Lacaton y Vassal rodearon los tres bloques de este proyecto de vivienda social en Burdeos con una nueva fachada que no sólo aisló los pisos, sino que también los amplió en 20 metros cuadrados con una galería que cumple el papel de aislante. Todo esto en un mínimo periodo de tiempo y sin desplazar a los vecinos. Esa misma propuesta la habían realizado ya en París en 2011, en la Tour Bois le Prêtre o en St. Nazaire en 2014.Su trabajo pretende dar respuesta a las necesidades sociales y medioambientales de nuestros tiempos, pero también a las urgencias sociales que ocurren en el medio urbano. La demolición no es la solución. Es una pérdida de energía, tiempo, materiales e historia, además de un acto de violencia. La transformación es hacer más y mejor lo existente, así describe la pareja el trabajo que llevan más de tres décadas realizando.Escuela de Arquitectura de NantesEscuela de Arquitectura de NantesEscuela de Arquitectura de Nantes
Todos estos proyectos se basan en un principio de generosidad y economía, sirviendo a la vida, los usuarios y el propietario, con el objetivo de cambiar los estándares.
Lacaton & Vassal. Transformación de 530 viviendas. 2021Viviendas colectivas en Saint Nazaire, 2011Museo de Dunkerque, 2013Museo de Dunkerque, 20132017, CurryCasa en Burdeos.Unidad de casas socialesEscuela de Arquitectura de NantesCasa en Burdeos
Antonio María Esquivel, Los poetas contemporáneos. Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor, 1846
Calvo Serraller escribe que se superponen tres antecedentes a la composición de esta pieza.
Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina nace en Sevilla, el 8 de marzo de 1806. Practica entonces el retrato y la pintura religiosa.
Un retrato holandés de grupo del XVII donde se representan miembros de una corporación.
Un retrato familiar británico del XVIII, una Conversation piece, donde los miembros, de diferente procedencia posan con desenvoltura doméstica.
El afán decimonónico de perpetuar la memoria de las personalidades nacionales ilustres, con la peculiaridad de dar cada vez más cabida, entre los miembros ejemplares de la sociedad como escritores, artistas, científicos, elegidos para homenajear su imagen.
Comienza sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Sevilla. Tras alcanzar cierta fama y prestigio en su ciudad, es pensionado en 1831 por el cónsul y coleccionista Mr. Williams para proseguir su formación en Madrid, donde al año siguiente concursa en la Academia de San Fernando, siendo nombrado entonces académico de mérito. En contacto con la intelectualidad madrileña de esos años, participa activamente en la fundación en 1837 del Liceo Artístico y Literario, donde da clases de Anatomía, asignatura que imparte más tarde en la Academia de San Fernando.
Lo más habitual es la representación de determinada generación del país, en el caso de este cuadro, se muestra un panorama de los más insignes representantes del romanticismo español.
Asimila la técnica y el detallismo característicos de Bartolomé Esteban Murillo.Interrumpe el estudio de las Bellas Artes en 1823 ante la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, y se alista en las filas liberales para defender la plaza de Cádiz. Terminada la contienda, vuelve a Sevilla y comienza a pintar.
Aunque los 44 personajes retratados son escritores todos, salvo el pintor, que se autorretrata como pintor.
Antonio María Esquivel, Los poetas contemporáneos. Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor, 1846
Este tiene la intención de hacer otros retratos con destacados miembros de otras disciplinas, el ejemplo es Una lectura de Ventura Vega ante los actores de su época.
En 1831, pensionado por el cónsul y coleccionista Mr. Williams se trasladó a Madrid, para ampliar sus estudios en la Academia de San Fernando, donde al año siguiente concursó en la Academia de San Fernando, siendo nombrado entonces académico de mérito.
El repaso que hace Esquivel a lo mas granado de la época isabelina no se difumina con el paso del tiempo, pues en el cuadro esta incluido Zorrilla, Mesonero Romanos, Campoamor, Quintana, Ventura de la Vega, Martínez de la Rosa, Amador de los Ríos, Bretón de los Herreros, Hartzenbusch, etc.
En 1831, pensionado por el cónsul y coleccionista Mr. Williams se trasladó a Madrid, para ampliar sus estudios en la Academia de San Fernando, donde al año siguiente concursó en la Academia de San Fernando, siendo nombrado entonces académico de mérito.
La ausencia de Larra debe ser por la muerte del autor 10 años antes.
En el momento de la confección del cuadro también ha fallecido José de Espronceda, pero lo ha hecho solo cuatro años atrás, razón por la que su imagen esta representada en un cuadro dentro de un cuadro.
En la capital de España frecuentó las tertulias literarias madrileñas, colaboró en los periódicos El Siglo XIX y El Panorama, participó en las exposiciones de la Academia de 1835, 1837 y 1838.
Es un grupo representativo del romanticismo literario español y de la época isabelina.
Esquivel, nacido y formado en Sevilla a la sombra de Murillo, al igual que su colega y amigo José Gutiérrez de la Vega, evita la senda del costumbrismo folklórico, poniendo sus ambiciones en la conquista de la Corte, lugar donde ambos se instalan en 1831.
En 1837, participó activamente en la fundación del Liceo Artístico y Literario, en el que sería profesor de Anatomía, asignatura que impartiría también más tarde en la Academia de San Fernando.
Esquivel no tiene problemas para integrarse en los círculos madrileños intelectualmente más inquietos y salvo el percance sufrido en 1838 a raíz de una rara dolencia ocular que temporalmente lo ciega, puede desarrollar en Madrid una floreciente carrera artística y escalar todos los peldaños correspondientes en cuanto cargos y honores.
En 1839 de vuelta en Sevilla, contrajo una enfermedad que le dejó prácticamente ciego, sumido en una profunda depresión, se intentó suicidar arrojándose al río Guadalquivir.
Excelente dibujante y refinado colorista, a Esquivel le ocurre lo que a la mayoría de los mejores pintores españoles de la época de apocado y rutinario mecenazgo y es que sobrevive gracias al retrato, género que por entonces y con razón recibe el nombre de alimenticio.
La caída de Luzbel. Al enterarse sus compañeros y amigos poetas y artistas, movilizados por el Liceo madrileño, organizaron actos y funciones para recaudar fondos que sostuvieran la precaria situación del pintor.Con lo recaudado sufragaron un caro tratamiento a cargo de un prestigioso oftalmólogo francés, gracias al que sanó y recuperó la visión.Esquivel, agradecido, pintó entonces el monumental lienzo «La caída de Luzbel», regalado como agradecimiento al Liceo Artístico por su ayuda, actualmente en el Museo del Prado de Madrid.
No es que Esquivel no aprovechara todas las oportunidades que se le ofrecen para practicar otras vías como la pintura de tema religioso, la pintura de historia o el desnudo, sin olvidarse de su inclinación teórica y pedagógica por estudiar la anatomía, asunto del que llega a publicar un tratado, pero al final y condicionado por la clientela termina por convertirse en un notable retratista.
Recibió numerosos galardones y reconocimientos, entre otros: la placa del Sitio de Cádiz y fue nombrado comendador de la Orden de Isabel la Católica. En 1843 fue nombrado Pintor de Cámara y en 1847 académico de San Fernando, siendo además miembro fundador de la Sociedad Protectora de Bellas Artes.
Igual le ocurre a Federico de Madrazo (1815-1894) a pesar de haber sido discípulo de Ingres en París y haber regresado a España con no pocas ínfulas cosmopolitas de romanticismo francés.
Lo mismo le ocurre a la mayoría de los miembros de esa generación de pintores españoles entre los que destacan, Carlos Ruiz Ribera, que hace el periplo por Roma y París como discípulo de Paul Delaroche.
Autorretrato. En 2006, en conmemoración del bicentenario la Academia de Bellas Artes de Sevilla, en colaboración con la Fundación El Monte, realizó una muestra con 17 lienzos y dos dibujos, que compendian la obra de Esquivel. Murió en Madrid, el 9 de abril de 1857.
Esquivel sin haber disfrutado de estos sofisticados medios de formación profesional, no desaprovecha lo que Sevilla le aporta, que no solo tiene una tradición comercial cosmopolita, sino que a partir de 1830 se convierte en la meta de todos los extranjeros que visitan España.
El pintor con sus hijos. Como teórico de la pintura, redactó un Tratado de Anatomía Pictórica, cuyo original se guarda en el Museo del Prado. Sus hijos Carlos María Esquivel Vicente Esquivel también fueron pintores.
Elegante e inquieto, Esquivel logra imponer un discurso personal a toda su obra, que le separa y distingue del resto de colegas de generación.
Incluso cuando pinta retratos consigue no caer en fórmulas estereotipadas.
Jean Nouvel nace en 1945 en Fumel, ciudad del sudeste de Francia. Durante su periodo de estudios en la Escuela de Bellas Artes Parisina, trabaja con Claude Parent, famoso arquitecto francés y, sucesivamente con el filósofo-urbanista Paul Virilio. En 1970, junto a François Seigneur, crea su primera agencia y en el año siguiente, después de obtener su licencia, encuentra al crítico Georges Boudaille que lo presenta como arquitecto de la Bienal de París del mismo año. Siempre atento a las necesidades arquitectónicas de las ciudades y los ciudadanos, Jean Nouvel es uno de los fundadores del movimiento «Marzo 1976», del «Sindicato de la arquitectura» y uno de los principales autores de la intervención de varios arquitectos internacionales para la recalificación del barrio Halles de París.
Hay soluciones que vienen rápido. Hay imágenes que aparecen de forma espontánea. Mi método es contenerse el mayor tiempo posible para realmente imaginarse el proyecto espacialmente, así estoy seguro que tengo algo que decir.
Pienso que el pensamiento arquitectónico es como la petrificación de un momento cultural, lo que quiere decir que, cada generación, en el fondo, tiene que hacer su trabajo. Las ciudades están hechas con una sucesión de testimonios que se construyen. Y esos testimonios son la petrificación, de hecho, de lo que le gustaba a algunas generaciones, las técnicas de una época, su uso, su relación con el arte. Y me he pasado la vida luchando contra ciertas formas de academicismo, porque, en realidad, hay toda una academia que tiende a reproducir los modelos del pasado: las peores cosas, en los peores casos, y a hacer pastiche. El pastiche, de hecho, siempre es una degradación de lo que era verdad en una época anterior. Queda el fantasma, una vaga proporción. Considero que cada lugar merece una reflexión totalmente específica. Además, para mí, cada proyecto es el inicio de una aventura y, evidentemente, al principio nunca sé adónde voy. No empiezo con una idea preconcebida. Empiezo siempre con la esperanza de que ese lugar y ese momento y las personas con las que me voy a encontrar en ese instante van a aportar algo que es totalmente único; y esta especificidad y esta singularidad es un ataque en toda regla contra la clonación. En este sentido, hay algo que ha empeorado la situación: el desarrollo de la informática, porque ahora todos los parámetros están disponibles. Por tanto, se puede diseñar un edificio en unas horas a partir de los elementos preestablecidos: da igual que sean viviendas, oficinas o centros comerciales. Se escoge entre lo que hay, se modifica algún parámetro y ya está todo hecho. Por desgracia, vivimos un momento en el que falta materia gris. No hay suficiente pensamiento, ni suficiente intención, ni suficiente amor en cada proyecto, por lo que los proyectos llegan de forma automática, así, sin alma.
Estudia entre 1964-1971 en la Escuela de Bellas Artes de Burdeos.
1970 ya durante la carrera funda crea un despacho conjunto con François Seigneur.
Con 23 años se hace cargo de la construcción de numerosas viviendas de Neuylle, Francia.
La fama internacional le llega con el proyecto del Instituto del Mundo Árabe de París (1981-1987) creado en colaboración de Architecture Studio.
Instituto del Mundo Árabe Instituto del Mundo Árabe Instituto del Mundo Árabe Instituto del Mundo Árabe
Los diafragmas de la fachada de este edificio de cristal se pueden controlar con un mando para regular la entrada de luz.
Después de la urbanización experimental Nemassus en Nimes, Francia (1985-1987) en 1993 realiza la remodelación de la Opera de Lyon, levantada originalmente en 1931.
El tejado una cúpula de cristal iluminada de rojo por la noche, sirve de sala de ensayo para el ballet.
Otros proyectos notables de Nouvel son el Centro de Congresos Vinci en Tours, Francia (1993) con una fachada de cristal transparente y un tejado muy amplio en voladizo.
El edificio de 16 pisos de las oficinas de la Fundación Cartier de París (1991-1994).
Fundación Cartier, París. Cuando no hay misterio, no hay seducción. La arquitectura es un misterio que hay que preservar. Si se muestra todo de una vez, nunca ocurrirá nada. Ocultar, es sin duda una de las recetas del erotismo, y, por tanto, de la arquitectura erótica. Si hablamos por ejemplo, de la Fundación Cartier, resulta evidente al poner sobre un plano dos cristales claros paralelos, imaginando cómo jugar con la superposición del reflejo de los árboles con los árboles y de las nubes con las nubes, lo que crea un misterioso desconcierto.
Las Galería Lafayette en Berlín (1991-1995.
El Centro de Cultura y Congresos de Lucerna, Suiza (1993-2000).
El fino tejado es acusado saledizo y líneas angulosas protege del sol las fachadas de este edificio dividido en tres secciones, la Filarmónica, el Pabellón de Arte y el Pabellón de Eventos.
Un tejado autónomo marca también la imagen de la ampliación del Museo Reina Sofia de Madrid (1999-2005).
Ampliación del Reina Sofía.He visto el Museo Reina Sofía hace poco, y he comprobado que el uso que se le da hoy en día ya no es el inicial. Ya no se trata de exposiciones temporales, sino principalmente de exposiciones permanentes. El edificio resiste, se adapta, pero lo que me prometieron en aquel entonces todavía no se ha hecho.Cuando construí el museo, Álvaro Siza debía crear un túnel que permitiese que los coches pasasen por debajo de la calle, que detuviese el ruido y que proporcionase una dimensión silenciosa al museo de la que, por desgracia, carece hoy en día. El ruido entra inevitablemente en él. Este proyecto se anuló mientras construía el museo, pero entonces me prometieron que se realizaría en los años venideros. La visita al Reina Sofía me ha ayudado a comprobar que no se ha hecho, pero también me ha permitido recordárselo a las personas que podrían haberlo olvidado…
La torre Agbar (2000-20059 de 142 metros de altura, anterior sede de la Compañía de Agua de Barcelona, está realizado con un revestimiento soportante exterior y ventanas distribuidas irregularmente en forma de retícula cuadrada.
La estructura de la fachada de varias capas ofrece un atractivo y cambiante colorido exterior.
Detalle de un voladizo exterior del museo y la fachada del Palacio. En jeannouvel.com. a arquitectura y la estructura del museo simbolizan los misterios de las cristalizaciones minerales, sugiriendo el patrón entrelazado de los pétalos afilados de la rosa del desierto Vista aérea del edificio del Museo Nacional de Catar junto a la Bahía de Doha. En jeannouvel.com
Louvre de Abu Dhabi.Louvre de Abu Dhabi.Louvre de Abu Dhabi.Resort en Arabia Saudi. El proyecto ‘Sharaan by Jean Nouvel’ finalizará en 2024. Este contempla la construcción de 40 suites, 14 pavellones y tres villas resort en un espacio de casi cien mil metros cuadrados. El cliente en este caso ha sido la Comisión Real para AIUIa, una institución creada para la preservación y desarrollo de la zona. Es por esto, que el proyecto del hotel y resort será un buen reclamo turístico para la cultura, el patrimonio y el ecoturismo.Detalle de una de las habitaciones del hotel. Con el objetivo de preservar el patrimonio y paisaje de la región, Nouvel se ha inspirado en el antiguo pueblo nabateo. Esta cultura se estableció en el desierto árabe entre los siglos II y IV aC, y fueron responsables también de la excavación de la ciudad de Petra en Jordania.
Nació el 1 de noviembre de 1857, en Ribadesella, Asturias. Se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en la que ingresó en 1878, teniendo como maestro a Carlos de Haes.
Nace en Ribadesella, Asturias, pero se forma en Madrid, donde su padre trabaja como arquitecto.
En 1979, aconsejado por Carlos de Haes, el que fuera su maestro años atrás, viajó a Bruselas para recibir clases del pintor belga Joseph Quinaux, con el que estudió dos años, convirtiéndose Quinaux en su verdadero maestro, según el mismo Regoyos reconocería años más tarde.
El año de nacimiento de Darío Regoyos (1857-1913) coincide con el de acceso a la cátedra de paisaje de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando del que será su maestro, el pintor hispano-belga Carlos de Haes, cuya enseñanza sobre la interpretación realista de este género es determinante para la modernización artística de nuestro país en la segunda mitad del XIX.
Al mismo tiempo se matriculó en L’École Royale des Beaux-Arts de Bruselas, en la asignatura Dessin d’Après la Tête Antique, donde fue discípulo de Van Sevendonck.
En la todavía artísticamente atrasada España, de la primera mitad del XIX, la enseñanza de un género tan crucial para el arte de la época contemporánea como es el paisaje, no se fragua hasta la catedra de San Fernando por una Real Orden del Ministerio de la Gobernación de la Península, fechado en mayo de 1844, a instancias del consagrado pintor romántico, Genaro Pérez de Villaamil.
Simultaneó su residencia de 1881 a 1893 entre Holanda y Bélgica, aunque durante ese tiempo visitó España con frecuencia. Influenciado por su círculo artístico de entre sus amigos belgas, en muchas obras utilizaba la espátula en lugar del pincel sobre el lienzo.
Este ocupa dicha catedra hasta su muerte acaecida en 1854, siendo sustituido en el cargo por Fernando Ferrant, fallecido a su vez dos años después.
En 1888 recorrió España con el poeta Émile Verhaeren, quien a su regreso a Bélgica publicaría en una revista las impresiones del viaje.
Pero antes de que Haes acceda por oposición a la catedra de Paisaje, hay un significativo intento académico, finalmente frustrado, de eludir la convocatoria del concurso público, proponiendo que fuera ocupada por Vicente Camarón, nominado interinamente para ello.
Diez años después, los artículos fueron traducidos e ilustrados por Regoyos con xilografías, dando como resultado el conocido libro España negra. Dedicó numerosos óleos, pasteles, acuarelas con esa España oscura, alternándolas hasta finales del siglo con ricos y luminosos paisajes impresionistas.
Con lo apuntado se puede suponer que ocurre en el país con la enseñanza artística oficial y en particular con la pintura de paisaje, un género que alcanza una pujanza insólita a partir del romanticismo, sin que decline después en ningún momento.
Dos de las obras paradigmáticas de este momento, son «Víctimas de la fiesta», de 1894, y «Viernes Santo en Castilla», de 1904, cargadas de un duro y crudo simbolismo.
Pérez de Villaamil nace en 1807, no se especializa en paisaje hasta 1833, año en que conoce la obra de David Roberts, cuyas maneras románticas cultiva ya muy pasado 1830.
En 1887, tras conocer en París y Bruselas el neoimpresionismo, se interesó por el divisionismo, que practicaban sus iniciadores, George Seurat, Paul Signac y Camille Pissarro
Aunque no se puede devaluar el papel pionero de Pérez Villaamil, ni su calidad artística, no parece que ni su forma de interpretar el paisaje, ni su enseñanza que hace del mismo, suscite el más mínimo interés entre sus coetáneos.
Realizó, aunque sólo durante dos años, de 1892 a 1894, ya que la citada técnica no le permitía pintar «au plain air» (al aire libre), dos pinturas significativas: «Las redes», de 1893, considerada una obra maestra de este periodo, y «Mercado en Compostela», de 1892.
Villaamil constituye ese caso aislado cuyo interés se acrecienta al compararlo con la mediocridad circundante.
Su pintura pasó por diversas etapas, la primera, más conectada con el período belga, en la que realizó sobre todo retratos. La segunda, donde predominó su serie de «La España negra», fue una etapa más filosófica o presimbolista.
De los escasos paisajistas románticos que aparecen en España durante la primera mitad del XIX, pocos merecen una mención tan especial.
Y la tercera, que constituye la parte más conocida y notable, cuya técnica y paleta de colores está más próxima al impresionismo. Respecto al impresionismo escribió en 1905: «El impresionismo es un infinito capaz de renovarse siempre, al ser el reflejo de ese otro infinito —la naturaleza— que se transforma constantemente».
El catalán Luis Rigalt, pintor elegante de salón y bien medidas composiciones, nunca llega a superar el buen tono académico.
Sus trabajos de esta época son más osados que la de sus contemporáneos Joaquín Sorolla e Ignacio Zuloaga, en la que realizó numerosos paisajes del País Vasco.
Javier Parcerisa, también catalán, solo consigue para sus laminas de viaje, una gran pulcritud.
En 1881 pasó a formar parte del círculo L’Essor, uniéndose al grupo de artistas que más tarde, en 1883, fundaría el famoso grupo de Les XX, siendo el único miembro fundador que no tenía nacionalidad belga.
Hay que esperar a la segunda mitad de siglo para que comience una pintura de paisaje con cierto interés.
El paisaje le permitió investigar sobre la luz y el color en sus distintas gradaciones y matices. Fiel a las propuestas impresionistas, que conoció directamente en Bélgica y París, quiso expresar en sus obras la impresión inmediata que produce la apariencia de las cosas. Para ello adoptó una paleta clara y una técnica a base de pequeños toques de pincel, rápidos y cortantes. (M. Thyssen).
Hay que esperar a la primera generación de pintores realistas, los Marti Alsina, Martin Rico y De Haes y muchas veces no tanto por la obra en si de ellos sino por la fecunda proyección de los buenos modos en la generación siguiente, hecho a raíz del cual se va a reproducir el primer intento serio de volver a conectar España con las corrientes europeas más avanzadas.
Entre los pintores realistas antes citados, De Haes le corresponde el merito de ejercer de influjo más determinante.
En parte por haber ocupado la cátedra de Paisaje de San Fernando durante casi toda la segunda mitad del XIX.
Su pintura ha sido definida como admirable en el color, aunque simple en el dibujo, a veces casi naif, pero fue un caso prácticamente aislado del impresionismo en el norte de España. Durante toda su carrera viajó inasequible al desaliento, buscando los lugares que eran propicios a su estilo, viajó al País Vasco de forma regular entre 1884 y 1912.
Pero no menos decisiva es también la orientación que sabe dar a su enseñanza, como bien explica uno de sus más fieles discípulos, Aureliano de Beruete:
Al igual que otros pintores contemporáneos, creía que existían sitios más o menos próximos a la sensibilidad de cada artista, él prefería trabajar bajo la luz suave del Cantábrico, que le permitía pintar a cualquier hora del día.
La característica de Haes, es que la gran novedad en aquellos tiempos en el que el paisaje no se cultiva interpretando directamente la naturaleza, sino por el recuerdo o todo lo más por apuntes ligeros tomados del natural, que este gran artista hacia tomar del natural.
Las salidas y puestas de sol, los días nublados, la luz crepuscular y los nocturnos, los vendavales y aguaceros, fueron sus temas preferidos. En obras como «Lumière électrique» (Luz eléctrica), de 1901, o «La Concha, nocturno», de 1906, supo captar con gran maestría los efectos sobre el paisaje de la luz eléctrica.
La nómina de alumnos y discípulos es impresionante en cantidad y calidad, como refleja que entre ellos este Sainz, Morera, Riancho, Beruete, Regoyos, Avendaño, Lhardy, Lupiañez etc.
Se hace evidente este interés por reflejar distintos fenómenos relacionados con la luz, alcanzando su máxima expresión en la representación de un mismo motivo en dos momentos distintos del día, un ejemplo: «Plaza de Burgos por la mañana» y «Plaza de Burgos al atardecer», ambas de 1906. De él escribieron: «Regoyos es el poeta sensible y su pintura, exenta de toda literatura, es la expresión pura de la verdadera alma en su íntima y profunda realidad». Gustavo Cochet
Carlos de Haes, además de adelantar la pintura de plein air, inculca en sus jóvenes seguidores la inquietud cosmopolita, animándoles a completar su formación en el extranjero, con Agustín Riancho, Aureliano de Beruete y Darío Regoyos, que son los tres mejores paisajistas españoles de fin de siglo XIX.
Se hace evidente este interés por reflejar distintos fenómenos relacionados con la luz, alcanzando su máxima expresión en la representación de un mismo motivo en dos momentos distintos del día, un ejemplo: «Plaza de Burgos por la mañana» y «Plaza de Burgos al atardecer», ambas de 1906. De él escribieron: «Regoyos es el poeta sensible y su pintura, exenta de toda literatura, es la expresión pura de la verdadera alma en su íntima y profunda realidad». Gustavo Cochet
Para los dos últimos citados, miembro de familias acomodadas y muy cultivadas el salir fuera no resulta tan imprescindible, pero si para el primero, que es determinante.
«La espiritualidad en su pintura está por encima de la técnica, como ocurre con los buenos pintores impresionistas, en contraste con otros paisajistas de su tiempo, que resultan vulgares y fotográficos». Pío Baroja.
En el caso de Darío Regoyos, también sus amigos Albéniz y Fernández Arbós le animan a realizar su viaje a Bruselas.
«La espiritualidad en su pintura está por encima de la técnica, como ocurre con los buenos pintores impresionistas, en contraste con otros paisajistas de su tiempo, que resultan vulgares y fotográficos». Pío Baroja.
Allí permanece durante una década, se integra en una relevante vanguardia belga, llegando a formar parte de los grupos Essor y Les vingt, entre los que están figuras tan determinantes como Meunier, Seurat, Rodin, Whistler, Rhysselberghe, Ensor o Khnopff.
En 1912 Regoyos se trasladó junto a su familia en Barcelona con el fin de pasar en ella el invierno, aunque ya estaba gravemente enfermo.
La cercanía e intimidad que Regoyos llega a tener con esos artistas, es muy fecundo en todos los órdenes, pues además de compartir ideales estéticos, les anima a que viajen a España.
Pudo realizar en la ciudad condal dos importantes exposiciones incluso pintó varias obras al aire libre, paisajes de diversas comarcas catalanas.
1888 el mismo realiza un amplio recorrido por España con el poeta Emile Verhaeren, fruto del cual es el celebre libro, España Negra, para el que Regoyos incluye 24 grabados suyos.
Realizó también varias vistas urbanas de Barcelona, donde murió, el 29 de octubre de 1913.Participó a lo largo de su carrera, sobre todo, en exposiciones colectivas en las que se propugnaba la libertad en el arte. Expuso en Francia, frecuentemente en el Salón de los Independientes de París y en las Galeries Durand-Ruel, en Bélgica, Alemania, Holanda, Italia, Reino Unido, México y Argentina.
Pero si en sus años belgas se empapa de Simbolismo, su paso por el París de 1890 le convierte en un seguidor de la técnica postimpresionista del puntillismo.
Durante esta década, Regoyos reside en Barcelona y finalmente, tras contraer matrimonio, fija su residencia en el País Vasco, aunque sin dejar de viajar periódicamente al extranjero.
A partir de todos estos datos, resulta fácil entender que su moderna forma de entender el paisaje no tuviese paragón en nuestro país.
Viernes Santo en Castilla es un cuadro que compendia a la perfección las perfecciones y el espíritu de la pintura de Dario Regoyos que además de constituir un fiel reflejo antropológico de su visión de España, en muchos sentidos idéntica a la de los miembros de la Generación del 98.
Así el hecho de tomar Castilla como lugar de inspiración, con su adusta faz que Regoyos acentúa con la negra fila de mujeres vestidas de negro que acompañan la procesión religiosa.
El interés del cuadro se acrecienta por el fuerte contraste existente entre la cola de feligreses en procesión y la cegadora luz solar que los envuelve, así como por las circunstancias de que el grupo atraviese en vano un viaducto por donde en ese momento pasa un tren.
No creo que se pueda hallar otra estampa tan rotunda y significativa de lo que es España al filo del cambio de siglo, atrapada en su permanente contradicción entre tradición y progreso.
CALVO SERRALLER Francisco, FUSI AIZPURÚA Juan Pablo, El espejo del tiempo. Editorial Taurus, Madrid 2019.
Durante su formación en arquitectura en Barcelona (1897-1906), Josep María Jujol (1879-1949) adquiere conocimientos prácticos colaborando en varios proyectos con Antonio María Gallisa y Josep Font i Gumás.
Imagen de La Pedrera, obra de Gaudi, que muestra el trabajo en forja de las ventanas realizado por Josep Maria Jujol
Tiene también una relación estrecha con Antonio Gaudí (1852-1926).
Jujol es considerado un artista total porque no sólo ejerció de arquitecto, sino también de escultor, diseñador (de mobiliario, imágenes religiosas, botellas…), dibujante y decorador. Como estrecho colaborador de Gaudí, Jujol realizó las cerámicas de la fachada de la Casa Batlló y del banco y el techo de la sala hipóstila del Parque Güell; trabajó en la Casa Milá en la forja de las barandillas, los pilares y los techos de escayola; y pintó algunos de los recubrimientos de las paredes de la Catedral de Palma de Mallorca. Siempre fue considerado un colaborador excepcional del maestro, que confiaba plenamente en él y le dejaba absoluta libertad creativa. Es a partir de la colaboración Gaudí-Jujol, iniciada hacia 1904-05, que el universo gaudiano se expande, buscando nuevas formas y figuras de carácter más abstracto e incluso surrealista.
Entre otros proyectos, participa en la casa Milá y la Sagrada Familia de Barcelona.
Casa MiláSagrada familia Jujol pone color a la fachada de la Casa Batllo de GaudiPARC GÜELL PLAÇA DE LA NATURA I EL SOSTRE DE LA SALA HIPÓSTILA.Jujol. Chimeneas decoradas con restos de botellas en La Pedrera.
1909, Jujol comienza a trabajar como profesor suplente en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona.
Jujol, Casa Heras, primer encargo recibido en solitario en Barcelona. BIBLIOTECA DEL ATENEU DE BARCELONA- Jujol participa en la reforma del ateneo de quien es socio toda la vida.Los esgrafiados de la casa Llopis Bofill es uno de sus primeros trabajosDetalle del suelo realizado por Josep Maria Jujol, del Teatre Metropol de Tarragona, que muestra el detalle de un mosaico ubicado en el lugar de entrada del edificioFinca Sansalvador, en el distrito de Gracia de Barcelona En 1909, Josep Maria Jujol recibió un encargo del Dr. Sansalvador para construir una casa de veraneo en el paseo de la Virgen del Coll, en el barrio de Gracia, junto con otra torre para alquilar. Pero un descubrimiento inesperado durante el proceso de construcción torció los planes. Encontraron una mina de agua con supuestas propiedades radiológicas y medicinales que el doctor pretendía comercializar bajo la marca Agua Radial, anunciando sus beneficios para la salud. Por este motivo, Sansalvador cambió su plan inicial e hizo construir unas grutas de acceso al pozo con la intención de llevar el agua a la planta de embotellado, y un jardín romántico que las integrara en el entorno natural. El agua no fue tan milagrosa como pensaba y el proyecto no fructificó. Actualmente, la finca acoge la sede del Taller de Historia de Gracia y se pueden ver la casa del portero, decorada con arrimadero de cerámica de colores, el jardín, y las galerías, con preciosos arcos parabólicos, que conducen al pozo de agua. Finca Sansalvador, en el distrito de Gracia de Barcelona FINCA SANSALVADOR CONSTRUIDA POR JOSEP MARIA JUJOL BCNFINCA SANSALVADOR CONSTRUIDA POR JOSEP MARIA JUJOL BCNExterior de la finca Sansalvador de Barcelona
1913 ya es titular.
Josep Maria JujolRosetón gótico de la Iglesia del Pi de Barcelona, que los bombardeos de la guerra civil destruyen y Jujol reconstruye a principio de los 40.Sant Joan Despí, 1913-16. Es uno de los pocos edificios de nueva planta creados por Jujol. Su planta se compone de cinco cilindros, dos de los cuales son las escaleras de las dos viviendas. También se conoce como Casa de los Huevos por las formas ovoides de su cubierta. Las referencias a la Naturaleza son evidentes en todo el edificio; las formas caprichosas y los colores luminosos lo convierten en algo muy especial. En 1966 se sustituyó el revestimiento de vidrio (que Jujol había recogido de una fábrica cercana) por gresite y se unificaron las viviendas.Josep Maria Jujol. Vista parcial de las cubiertas de la Torre de la Creu. Imagen de Jordi Sarrà.Torre de la Cruz, en Sant Joan Despí. Sant Joan Despí se convirtió en el laboratorio arquitectónico de pruebas de Josep Maria Jujol y, por ello, su huella es bien visible en este municipio del Baix Llobregat. Un buen ejemplo de la creatividad ilimitada del arquitecto es la Torre de la Cruz, conocida popularmente como la Torre de los Huevos por la forma de las cúpulas. El edificio fue construido entre 1913 y 1916 como una residencia de verano por encargo de Josefa Romeo y Grado de Gibert, la tía del arquitecto. El encargo dejaba libertad al arquitecto salvo que debían ser dos casas parejas para sus hijos Juan y Luis. Está formado por cinco cilindros, todos ellos de diferentes tamaños y alturas, que acogen las habitaciones del hogar. Para llegar, hay que subir una espectacular escalera de caracol, prueba del estilo jujoliano cargado de curvas y formas asimétricas. Las cúpulas del techo también son muy peculiares y evidencian el dominio que el tarraconense tenía del quebradizo. Desde 2003, el edificio está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional.Josep Maria Jujol. Planta original de la Torre de la Creu o Casa de los Huevos, 1913-1916. Torre de la Cruz, en Sant Joan Despí Torre de la Cruz, en Sant Joan Despí Torre de la Cruz, en Sant Joan Despí Torre de la Cruz, en Sant Joan Despí Torre de la Cruz, en Sant Joan Despí Torre de la Cruz, en Sant Joan Despí Torre de la Cruz, en Sant Joan Despí TORRE DE LA CREU A SANT JOAN DESPITORRE DE LA CREU O TORRE DELS OUS, UBICADA EN SANT JOAN DESPI, OBRA DEL ARQUITECTO JOSEP MARIA JUJOL. Muebles diseñados por Josep María Jujol Muebles diseñados por Josep María Jujol Muebles diseñados por Josep María Jujol Muebles diseñados por Josep María Jujol
Sus encargos particulares abarcan numerosas tareas de decoración y remodelación.
Can Negre (Sant Joan Despí, 1915-30) es la adaptación jujoliana de una masía del siglo XVII. La fabulosa fachada es una mezcla entre barroco y surrealismo, donde los dos colores principales se derraman al igual que dos líquidos de diferentes densidades. Así parecen que flotan los elementos-ventanas sobre las opacas puertas, mientras que los vanos de la galería (casi serliana) se abren etéreos en la parte superior. Masía de Can Negre, en Sant Joan Despí Masía de Can Negre, en Sant Joan Despí. El abogado Pedro Negro había quedado embelesado con la construcción de la Torre de la Cruz y quiso contar con una joya arquitectónica de su propiedad. Por este motivo, Negro conoció Josep Maria Jujol a través de Josefa Romeo, la tía del arquitecto. A finales de 1914, el abogado de San Juan Despí le encargó la reforma y ampliación de su antigua masía del siglo XVII como casa de veraneo. Can Negro se convirtió en una metáfora religiosa, con una tribuna central que emula los carruajes que llevaban la virgen María en las romerías. En el interior del hogar, se encuentra una capilla barroca, un estilo que apasionaba Jujol. Otro de los gustos del artista era la ornitología, lo que se hace paja con los pájaros que están representados en las paredes. Del mismo modo, también destaca la presencia abundante de un color azul intenso que caracterizaba la obra del arquitecto tarraconense. El edificio se ha convertido en uno de los símbolos jujoliana por excelencia de Sant Joan Despí, y Jujol se convirtió en el arquitecto municipal de la villa durante su última etapa profesional. Actualmente el Centro Jujol-Can Negre es un espacio cultural de la ciudad y acoge también la Escuela Municipal de Arte.Josep Maria Jujol. Detalle de la fachada actual de Can Negre. Imagen de @barnaloverJosep Maria Jujol. Interior de la capilla de Can Negre. Imagen de @barnaloverJosep Maria Jujol. Bóveda pintada al fresco de la capilla de Can Negre. Imagen de Jordi Sarrà.Josep Maria Jujol. Techo de la caja de escalera de Can Negre. Imagen de @barnalover. El interior no desmerece en absoluto: ¡es pura fantasía!. El lujo no se encuentra en los materiales -al contrario, muchos son reciclados-, si no en la profusión de detalles y formas en las que Jujol hace un alarde de imaginación.FOTO: MANE ESPINOSA. MASIA MODERNISTA DE CAN NEGRE UBICADA EN SANT JOAN DESPI, OBRA DEL ARQUITECTO JOSEP MARIA JUJOL.El estilo onírico de Jujol no conectaba con la intelectualidad del momento y no halló un mecenas que le diera el apoyo –creativo y presupuestario– que Eusebi Güell dio a Gaudí. El propio autor era consciente de ello y, al final de sus días, reconocía en familia que no había podido realizar “la arquitectura que quería”. “Fue un arquitecto avanzado y frustrado”, reconoce su hijo en el libro.El único oasis de su carrera, donde lució todo su talento e imaginación, fue Sant Joan Despí. Sus tíos le encargaron una torre de veraneo en esta población y, al verla, unos amigos de la familia le propusieron también reformar su masía urbana con total libertad. Por ello en esta ciudad metropolitana, que sí le reivindica con ahínco, hoy pueden admirarse la espectacular Torre de la Creu, la masía de Can Negre y un reguero de pequeñas casas estivales.
El numero de construcciones es menor, aunque todas se caracterizan por un estilo muy personal.
Teatro Metropol. La Casa Merced Espejo, en la calle Armanyà de Tarragona, era la sede del Patronato Obrero. En 1908, la entidad decidió ampliar las instalaciones con un teatro, ubicado en el jardín de la casa, y encargó el proyecto a Josep Maria Jujol, que comenzaba a hacerse un nombre en su ciudad natal gracias a sus colaboraciones con Gaudí ya la construcción de la Casa Heras, su primera obra. Su proyecto se fundamentó en una estructura con forma de barco batiéndose contra las olas del mar buscando su salvación. Esta inspiración marítima se nota también en las barandillas, los pasamanos y las escaleras, que sitúan a los espectadores en el fondo del mar. Tratándose de un arquitecto tan devoto, tampoco faltan las referencias religiosas, a Jesús ya la Virgen. El símbolo del Metropol, además, es un pez que hace referencia a los antiguos cristianos como seguidores de Cristo. La Guerra Civil castigó duramente el edificio, ya que hay impactaron dos bombas que lo dejaron muy dañado. A finales de los años 80, el Teatro Metropol cerró las puertas, pero en 1995 fue inaugurado en la Rambla Nova después de un intenso proceso de reforma, dirigido por el arquitecto Josep Llinàs, que recuperar todos los elementos modernistas .
Su arquitectura expresiva donde destacan los detalles artesanos esta muy influida por su vinculación con la naturaleza.
El santuario de Montserrat de Montferri fue proyectado y comenzado a construir entre los años 1926 y 1928, en un terreno cedido por la familia Vives de Montferri. El santuario no se terminó por falta de recursos económicos, aunque los materiales empleados eran sencillos. En 1930 se detuvieron las obras y después, por causa de la guerra, ya no se reanudaron. Jujol aún hizo un viaje durante la posguerra para inspeccionar el estado del santuario, pero se desanimó al verlo.El proyecto aprovechaba el desnivel de una colina de 50 metros. El espacio de la iglesia es centrado por una cúpula que incluye el presbiterio. Los elementos predominantes en la construcción son los arcos parabólicos, las verjas de las ventanas y la sobriedad con que se combinan los materiales empleados: cemento portland y arena.En la comarca de Alt de Camp, entre los viñedos de Tarragona (España), emerge el santuario de la Mare de Déu de Montserrat de Montferri, una joya modernista diseñada por Josep María Jujol, arquitecto conocido por haber trabajado y colaborado junto a Gaudí en proyectos como la Casa Batlló, la Casa Milà y la Sagrada Familia. Y tal como Gaudí, sus obras se destacan por las fantásticas formas erigidas, la habilidad de las técnicas constructivas utilizadas y el ingenio de las soluciones estructurales empleadas.La construcción de la ermita de la Mare de Déu de Montserrat se inició en 1925 pero fue paralizada en 1931. Sin embargo, 74 años después de la primera piedra, la obra finalizó su construcción y abrió a todo público en 1999. Resulta innegable que la decisión de retomar el proyecto y su largo proceso constructivo nos recuerda al ícono de la arquitectura modernista catalana, la Sagrada Familia de Gaudí, aún en construcción hasta 2026.El ingenio de Jujol en el proyecto se destaca al utilizar materiales locales e implementar un sistema constructivo sencillo que, al no requerir una obra de mano especializada, pudo ser completado a través de consecutivas generaciones. Los elementos utilizados de la estructura son bloques artificiales de 10 x 15 x 30 centímetros moldeadas a mano, que forman los nervios de los 42 pilares y las 33 cúpulas que constituyen la cubierta del templo que imita la topografía de la montaña de Montserrat.Sin embargo, a pesar de su gran valor arquitectónico, la ermita de Montserrat sigue siendo un lugar poco conocido, recibiendo sólo 8.000 visitas anualmente. A modo de comparación, en el mismo plazo, la Sagrada Familia es visitada por 3,2 millones de turistas de todo el mundo. Es por ello que ahora, el Ayuntamiento de Alt de Camp estudia la factibilidad de abrir el santuario todos los días en vez de sólo durante las mañanas de los fines de semana. Con ello, esperan fomentar las visitas turísticas, resaltar el valor cultural del sitio y sobre todo, lograr conservar el tesoro modernista que se esconde entre los viñedos de Montferri.
Utiliza a menudo la piedra, la cerámica y el cristal.
Casa Planells (Avenida Diagonal, 332. Barcelona, 1923). Situada sobre un pequeño solar en la esquina con la calle Sicilia, la sinuosa Casa Planells apura al máximo el reducido espacio. Ha tenido distintos usos a lo largo de su historia, y en el interior cabe destacar los trabajos de forja y los pavimentos.Josep María Jujol, Casa Planells Josep María Jujol, Casa Planells. Forja.Casa Planells. En 1924, Josep Maria Jujol proyectó uno de los edificios más singulares de la avenida Diagonal de Barcelona. Se trata de la Casa Planells, un edificio conocido también como Casa de los Enanos o del Obispo, que fue encargado por el contratista Evelí Planells. Uno de los aspectos más destacables del hogar es la gran cantidad de luz que recibía, así como el aprovechamiento extremo de su espacio. Jujol fue capaz de construir viviendas de 120 m² en un solar de sólo 80 m². Esto se debe a su lucidez a la hora de combinar las construcciones con dos pisos, los materiales sencillos y las formas curvas. La Casa Planells se considera la última casa modernista proyectada en Barcelona. Aunque no se puede visitar por dentro, puede disfrutar de su fachada en la confluencia entre la Diagonal y la calle Sicilia.Es uno de los encargos que le confiaba el emprendedor Evelio Planells, contratista en boga de la incipiente Eixample. Es el tercer proyecto que dibujó, después de fracasar el primer intento de venderle una casa unifamiliar con consulta a un rico doctor y del desistimiento de Planells de vivir en esta esquina de la Diagonal con Sicilia. Ante las dificultades económicas del proyecto, finalmente el promotor optó por vender la mitad del solar y pidió a Jujol un bloque de tres pisos asequibles para la parcela restante.Sirviéndose de entreplantas y altillos, el arquitecto logró pisos de 120 m2 en un solar de 80 m2. También destacan los acabados interiores, en especial la escalera, la tribuna del primer piso y el pavimento de mosaico. Sin embargo a Planells seguían sin irle bien los negocios y cuando llevaban construidas dos de las tres plantas tuvo que vender el inmueble por falta de liquidez. El nuevo propietario encargó a otro arquitecto ampliar la construcción a cuatro plantas prescindiendo de la azotea artística prevista por Jujol y desfigurando el proyecto.
Así crea detalles con restos de metal obtenidos de aperos de labranza, rotos o latas de conservas.
Casa Camprubí, en Cornellà de Llobregat .En las afueras de Cornellà de Llobregat, Jujol levantó el edificio modernista más emblemático de este municipio. Hablamos de la Casa Camprubí, un edificio construido entre 1927 y 1928 por encargo de Cebrià Camprubí y Navidad, un maestro reconocido internacionalmente por su excelencia en el cultivo de las rosas. Este don del propietario fue plasmado por Jujol con los motivos florales y campesinos que llenan la fachada. Cabe decir, sin embargo, como se puede ver rápidamente dando un vistazo al exterior del hogar, que el arquitecto contener su carácter creativo en comparación con otras obras de su sello. Llama la atención la asimetría de las ventanas, así como una estructura de cuerpos rectangulares de diferentes alturas. De nuevo, la religiosidad de Jujol, compartida con su cliente, se hizo notar en la construcción de la casa, que cuenta con esgrafiados que protegían espiritualmente el edificio.
Sus revoques exteriores suelen estar decorados con esgrafiados.
Para Jujol, la concepción formal y los métodos de trabajo van de la mano.
Fuente de la plaza de España de Barcelona .El 20 de mayo de 1929, Barcelona inauguraba la Exposición Internacional, una celebración que debía situar la capital catalana en el mapa internacional. Una de las construcciones previstas era la fuente monumental que preside la actual plaza de España, a cargo de Josep Maria Jujol y el escultor Miquel Blay. Jujol, sin embargo, no pudo terminar a tiempo un encargo que se convirtió en una alegoría de España. La explicación a este imprevisto se debe a que no hubo tiempo de instalar el circuito de agua. Esto, sin embargo, tuvo un también inesperado efecto positivo, ya que la fuente sirvió de mirador para unas clases populares que se mostraban expectantes por la visita de políticos y personalidades de todo el mundo. Jujol imprimir a la fuente un estilo neoclásico falto de color, que se alejaba de su sello personal, ya que había que mantener el estilo del recinto de la feria. El paso del tiempo provocó diferentes modificaciones en la obra original de Jujol, como la pérdida de carteles de bronce o la incorporación del césped en detrimento del pavimento. Podrá contemplar fácilmente desde cualquier lado de la plaza. La Exposición del 29 le brindó otro importante encargo, aunque esta vez sin apenas margen creativo y a contrarreloj. Se trata del Palacio del Vestido, señorial pabellón que une plaza Espanya con las avenidas Maria Cristina y Gran Vía y tiene por fachada una columnata neoclásica. Inicialmente debía acoger un salón empresarial sobre pedagogía –lo que gustaba a Jujol al ser docente e hijo de maestro– pero a última hora cambió de uso y se destinó al textil. Quedó muy afectado por los bombardeos de la Guerra Civil y al reconstruirlo fue redibujado.FOTO:MANE ESPINOSA.IMAGEN DE LA PLAÇA ESPANYA Y MONTJUIC DESDE EL MIRADOR DEL NUEVO CENTRO COMERCIAL DE LAS ARENASDurante la Guerra Civil perdió las farolas y rótulos de bronce y la dura posguerra llevó a suprimir los juegos de agua. En 1974 se prohibió el acceso al centro de la plaza y se destruyó el pavimento para colocar el césped actual. “Es la obra más popular de Jujol y la que más disgustos y trabajos le costó, además de menor compensación económica”, apunta su hijo en el libro. No cobró la totalidad de sus honorarios, muy recortados tras la contienda, hasta 14 años después del estreno.
En vez de la planificación de la mesa de dibujo, prefiere la inspiración y las ideas espontaneas de la obra.
Como por ejemplo en el hormigón de la superficie del tejado de la casa Bofarull de Tarragona (1914-1931), un día fueron insertados los platos del desayuno.
Casa Bofarull, los Pallaresos. La Casa Bofarull fue una de las obras más importantes de Josep Maria Jujol en las tierras de Tarragona. Se ubica en el municipio de Els Pallaresos y encuentra su origen en el siglo XIV, por lo que Jujol la rehabilitó entre 1913 y 1933 a partir del encargo de las hermanas Dolores y Pepita Bofarull. Esta casa solariega destaca más por el mobiliario que se encuentra en su interior, diseñado en gran medida por el artista tarraconense, que por la fachada. Las habitaciones y las salas cuentan con una gran decoración, con pinturas de las cuatro estaciones del año o su característico quebradizo. En el exterior de la casa, se puede ver un patio con una fuente decorada por un dragón. Desde el 2013, y tras un periodo de restauración y reformas, las propietarias de la casa abren las puertas de la casa al público. Casa Bofarull Casa Bofarull Casa Bofarull Casa Bofarull Casa Bofarull
Las fachadas de la torre de la Creu de Sant Joan Despi (1913-1916), cuya planta recuerda a un roedor, muestran formas totalmente redondeadas.
Torre de la Cruz, en Sant Joan Despí
Un eje central separa el edificio en dos mitades.
El tejado esta formado por cinco cupulas colocadas a diferente altura, algunas sobre un zocalo, algunas sobre un zocalo transitable, otras directamente sobre el tejado, decoradas originariamente con teselas de cristal.
La iglesia del Sagrado Corazón de Vistabella, Tarragona (1918-1924) construida con piedras ordenadas de forma irregular, se ve coronada en lo alto por un campanario puntiagudo con una cruz.
josep Maria Jujol. Exterior de la iglesia de Vistabella. Imagen Jordi SarràVistabella, Tarragona, 1918-23. También de nueva planta, y construida sin mano de obra especializada y con materiales modestos, como los muros hechos con piedras de los campos próximos y ladrillo. Cabe destacar el juego de volúmenes a distintas alturas que crecen hacia la torre.La iglesia del Sagrado Corazón de Vistabella es la única que Josep Maria Jujol pudo completar, y se trata de un impresionante templo modernista. Situada en este pequeño pueblo del municipio tarraconense de La Secuita, la iglesia fue construida entre 1917 y 1923 y se convirtió en una buena muestra de la capacidad de Jujol de levantar una obra de arte con un presupuesto muy ajustado. Utilizó materiales tan modestos como las mismas piedras que los agricultores empleaban en la construcción de sus chozas. Los vitrales, que contienen dibujos de ángeles, iluminan el templo, y las paredes coloreadas evocan los colores del mar de Tarragona. Además, diseñó todos los elementos decorativos, como las lámparas, e incorporó detalles con un gran simbolismo teológico. Jujol firmó la obra con la siguiente frase en el altillo: «Señor, amé la decoración de tu casa». Es una buena prueba de la pasión que el arquitecto depositó en este proyecto. El objeto de la restauración arquitectónica es la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en Vistabella, obra del arquitecto Josep Maria Jujol (Tarragona, 09/16/1879 – Barcelona, 05/01/1949). El proyecto original data de 1917 y la construcción de 1923. El edificio es una magnífica y personal obra inscrita en la arquitectura catalana modernista. Es una verdadera joya.La pobreza de los materiales empleados, básicamente ladrillo, mortero y piedra, contrasta con la espectacular riqueza formal de las soluciones constructivas y estructurales: columnas, arcos y bóvedas generan un espacio interior complejo, personal, rico, mágico y surrealista propio del misticismo de Jujol, arquitecto, dibujante y pintor genial.El uso del edificio -templo destinado al culto católico- no ha variado desde su origen, hecho que permite un claro planteamiento restaurador: con la mínima intervención, garantizar la pervivencia de la obra en el tiempo.
Los muros de mampostería de todas las naves del templo, de diferentes alturas, se cierran con hileras de piedra colocadas de canto.
En 1934 cayó el vértice de la aguja por acción del viento y la reparación la dirigió el propio Jujol. El arquitecto incorporó ocho barras de acero en las esquinas interiores de los machones de fábrica de los cuatro pilares que lo forman, a modo de tirantes pasivos, desde la base del mismo hasta la cruz, uniéndolos en su interior al ser hormigonada “in situ” y tapadas con mortero y ladrillos a lo largo de los machones. Con los años, el revestimiento de los tirantes se desprendió varias veces y la oxidación de los tirantes de acero acabó agrietando los machones de fábrica y desvinculando sus secciones.
La escalera de acceso al campanario está ribeteada por una barandilla curva de metal y los interiores de la iglesia presentan frescos pintados en colores naturales.
1926 Jujol es nombrado arquitecto municipal de Sant Joan Despí.
Josep María Jujol con su mujer. Como tantos otros intelectuales catalanes, la Guerra Civil truncó su ya azarosa carrera. No llegó a ser represaliado gracias a sus heterogéneas amistades, pero sí apartado de la docencia y la arquitectura por su catolicismo. Durante los tres años quedó prácticamente confinado en casa, donde escondió a media decena de perseguidos, desertores y refugiados. Enfermó y la economía familiar tocó fondo, hasta que en 1938 un exalumno le encontró un trabajillo como inspector de los desperfectos de la guerra. Con las autoridades franquistas no le fue mucho mejor. Fue readmitido como profesor con muchos reparos y se le retiraron varios encargos arbitrariamente. Sus dolencias estomacales se cronificaron. Su último trabajo destacado fue la reconstrucción del rosetón de la iglesia del Pi (1942), que había sido destruido por las bombas. Falleció en 1945 y la familia regresó a Tarragona.
Es difícil encontrar en el XIX un artista más esquivo y polémico que el madrileño Eugenio Lucas Velázquez, del que hasta hace nada se desconoce todo.
780 Eugenio Lucas Velázquez – 2 Condenados de la inquisición 1833-1866 M. Prado
1840 irrumpe en la escena artística española, con tanta determinación, fecundidad y fortuna que no tarda en ser reconocido y apoyado incluso por las más altas instancias -la familia real.
780 Eugenio Lucas Velázquez – 1 El Rosario de la Aurora 1860 M. Carmen Thyssen. Nace en Madrid, el 9 de febrero de 1817. Es uno de los más grandes maestros de la pintura española del siglo XIX.
1850-1860 despliega una actividad frenética, que no solo se limita a pintar, sino que animado por los más diversos lances y aventuras, entre los que se cuenta su afición al viaje.
780 Eugenio Lucas Velázquez – 1 Sermón a las máscaras 1855 – M Prado. Hasta hace unas décadas la figura de Eugenio Lucas ha estado envuelta en el desconocimiento y la leyenda, hecho que ha provocado durante muchos años graves confusiones sobre su biografía, su obra y su propio nombre.
Pero a pesar de estos éxitos la fama de Lucas Velázquez cae en picado con la misma rapidez que su ascensión, sobre todo por la parodia que hace de Goya, lo que muchos atribuyen a su deliberada intención de engaño o por oportunismo.
780 Eugenio Lucas Velázquez – La diligencia bajo la tormenta. Ha sido mencionado desde el pasado siglo como Eugenio Lucas Padilla o Eugenio Lucas “el Viejo” para distinguirlo de su hijo, y como oriundo de Alcalá de Henares.
No hay duda de su talento para parodiar a Goya, cuyo prestigio internacional crece a lo largo del XIX.
Eugenio Lucas Velázquez – Auto de Fe – 1853. Inició su formación artística en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que tuvo como maestro al neoclasicista José de Madrazo, aunque en desacuerdo con el frío clasicismo del academicismo imperante, la abandonó para estudiar directamente a los grandes genios de la pintura española en el Museo del Prado; copió en numerosas pinturas de Diego Velázquez, pero sobre todo las de Goya, que marcarían definitivamente su estilo y su capacidad de creación.
De formación autodidacta, fraguada a la sombra del Prado, que se inaugura a finales de 1849, Lucas tiene al alcance, no solo a Goya, sino a todos los maestros quienes también empiezan entonces a producir una admiración universal.
780 Eugenio Lucas Velázquez – La comunión. Realizó viajes de estudio a París e Italia Pudo encontrar en la obra del de Fuendetodos un enorme filón que le permitió crear una pintura imaginativa, de pasiones desatadas, visiones fantásticas, con escenas de intenso dramatismo, imbuidas del más genuino espíritu romántico, sobre todo en escenas de la Inquisición, los aquelarres, las de brujerías, romerías, manolas y toros y toreros, temas todos ellos inspirados por los de Goya, y que constituyen el núcleo más interesante de su prolífica carrera.
1830 lo español y no solo sus artistas, se pone de moda por todo el mundo, lo que determina que los nacionales, fuera cual fuera el papel asignado, se acomoden al papel asignado.
Eugenio Lucas Velázquez – Una corrida de toros 1868 .En el año 1850 pintó el techo (desaparecido) del Teatro Real de Madrid, y posteriormente la reina Isabel II le nombró pintor honorario de cámara y caballero de la orden de Carlos III.
Hay seguidores de Ribera, Velázquez, Murillo, Goya y a la vez para realizar toda clase de visiones pintorescas de lo español, fuera de sus paisajes o costumbres.
Eugenio Lucas Velázquez – Los horrores de la guerra. Estuvo casado de 1844 a 1853, separándose de su mujer para convivir desde el año siguiente con Francisca Villaamil, de la que tuvo cuatro hijos, uno de ellos, Eugenio Lucas Villaamil, que siguió el oficio y el estilo de su padre, confundiéndose a veces las obras de ambos artistas, aunque con aptitudes más escasas y bastante eclécticas.
Lo que le distingue del montón de artistas españoles que desde entonces hasta ahora explotan la vena castiza, en la interpretación goyesca de la misma, circunscrita no solo a la manera de pintar sino a la manera de juzgar la historia y la vida de su país.
Murió en Madrid, el 11 de septiembre de 1870. El Museo del Prado de Madrid alberga las obras más interesantes y representativas del artista, la mayor parte procedentes del desaparecido Museo de Arte Moderno, en 1969.
Es uno de los representantes de la veta brava o el costumbrismo goyesco que se contrapone al costumbrismo andaluz, de acento folclórico más amable y en las antípodas de cualquier atisbo crítico.
En el Museo Carmen Thyssen de Málaga y el Museo del Románticismo de Madrid podemos ver así mismo, notables obras del pintor.
Los seguidores y falsificadores de Goya abundan en mayor número de lo que se cree, por lo que no tiene sentido convertir a Lucas en chivo expiatorio.
Pero en el siglo XIX no son tantos los que dan una visión agria de lo español.
Leonardo Aleza (1807-1845) se aproxima al talento artístico goyesco de Lucas, ocupando ambos el protagonismo del costumbrismo de veta brava.
En la pieza con el equívoco título de La Revolución, hay que puntualizar que el cuadro, el estilo o el tema nada tiene que ver con Episodio de la revolución de julio de 1854, exhibido con éxito de crítica en la Exposición Universal de París de 1855 junto a Plaza Partida.
Detalle en el cuadro de La revolución, del abate Marchena. Aparece en los Episodios Nacionales de Pérez Galdós y ocupa páginas en la Historia de los heterodoxos españoles de Menéndez y Pelayo, en la obra de Carpentier, Baroja y hasta en la de Pérez Reverte.José Marchena y Ruiz de Cueto nació en noviembre de 1768 en Utrera (donde se celebra por todo lo alto su 250 aniversario con un Año Cultural) y falleció en la miseria en Madrid, en 1821. Se enfrentó constantemente a la Inquisición y en los púlpitos de las iglesias sevillanas se lanzaban sermones contra ese «hereje» al que todos llamaban, con sarcasmo, el Abate Marchena.la vida de este poeta, ensayista, dramaturgo, periodista, traductor, erudito e historiador de la literatura española atraviesa una época clave: el paso del Antiguo al Nuevo Régimen, una transición en la que él participó como polemista incansable, agitador y teórico de las ideas, primero de la Ilustración más avanzada y, más tarde, del liberalismo revolucionario cuyas ideas introduce de manera clandestina en España. Y eso sin olvidar su participación en el gran acontecimiento de ese tiempo: la Revolución Francesa. Fue un personaje que no dejó indiferentes a sus coetáneos.un intelectual ácrata que se formó en Sevilla y en Madrid pero al que Salamanca, donde estudió la carrera de Leyes, marcó definitivamente. Allí comenzó a leer literatura clandestina (Voltaire, Rousseau o Montesquieu, que traducirá al castellano) y conoció a profesores como Juan Meléndez Valdés y Ramón de Salas, que fueron grandes amigos suyos, o como Diego Muñoz Torrero, más tarde diputado liberal en las Cortes de Cádiz. Ese foco ilustrado, al que el Santo Oficio perseguirá pronto, estimuló la creatividad del Abate Marchena, que lanzó en Salamanca el primero de los periódicos con que quiso contribuir a formar la opinión pública siguiendo el ejemplo de su amigo Blanco White: El Observador, que aparece a finales de 1787 y tuvo seis entregas, alguna de ellas dedicada al papel reformador del teatro en el Siglo de las Luces. Célebre es su cuarta entrega, un hito literario donde planteaba un viaje imaginario a la luna en el que se encuentra con la sociedad de los selenitas
No está claro que el cuadro aún necesitado de investigación, pues ni siquiera está datado ni por conjetura ni por el Prado, ni por el catálogo razonado de Arnaiz, aunque supongamos que se hace en la década de 1850, representa un episodio revolucionario contemporáneo.
Se ven exaltados grupos de hombres armados, uno de los cuales, muy realzado, es un fraile que lleva en la mano derecha un crucifijo, mientras que en la izquierda porta un mosquetón, dejando ver una pistola asomando en la faltriquera.
El resto de los personajes, en su mayoría, tipos populares mal encarados, excepto uno que lee ávidamente un papel provisto de antiparras, poniendo así de relieve otro cariz.
Estamos ante un motín popular presidido por un cura trabucaire, de aquellos que pululan desde la guerra de la independencia y cuya presencia se prolonga, por uno u otro motivo, hasta décadas posteriores.
Sea cual sea el verdadero motivo representado, el de una acción revolucionaria o contrarrevolucionaria, el cuadro es una fiel estampa de esa España atribulada y levantisca, interpretada de manera goyesca.
Por lo demás no solo el ardor guerrero de los españoles contra el invasor francés, esta motivado mayoritariamente por un patriotismo monárquico y religioso, sino que toda la secuencia de acontecimientos posteriores, por lo menos hasta mitad del XIX.
Eugenio Lucas se contagia por el estilo goyesco tanto en la forma como en la visión moral reticente de la alocada, violenta e impredecible fiebre popular.
Foto Trianart
CALVO SERRALLER Francisco, FUSI AIZPURÚA Juan Pablo, El espejo del tiempo. Editorial Taurus. MADRID 2009.
Doshi Balkrishna. Nacido en Pune, India en 1927, Doshi comenzó sus estudios de arquitectura en el año de la independencia de su país, en 1947. Después de un período en Londres, se trasladó a Francia para trabajar con Le Corbusier, y de allí regresó a la India con el fin de supervisar el trabajo en los planes de Le Corbusier para Chandigarh, y en los proyectos de Le Corbusier en Ahmedabad, como el ‘Edificio de la Asociación de Propietarios de Molinos’ (1954) y la ‘Casa Shodhan’ (1956). Doshi también trabajó más tarde con Louis Kahn en el Indian Institute of Management en Ahmedabad, comenzando en 1962.
Mis obras son una extensión de mi vida, mi filosofía y mis sueños, intentando crear el tesoro del espíritu arquitectónico. Le debo este prestigioso premio a mi gurú, Le Corbusier. Sus enseñanzas me llevaron a cuestionar la identidad y me obligaron a descubrir una nueva expresión contemporánea, adoptada regionalmente, para un hábitat holístico sostenible
Balkrishna Doshi con Le Corbusier (Foto cortesía de VSF)
Nace en 1927 en la India, estudia entre 1947-1951 en la Escuela de arquitectura J.J de Mumbay.
Lalbhai Institute of Indology, Ahmedabad (1957-1962)
1018 le conceden el Premio Pritzker.
El jurado del Premio Pritzker ha elegido al arquitecto indio Balkrishna Doshi, también conocido como B.V. Doshi o Doshi, como ganador del Premio Pritzker 2018. Siendo aprendiz y colaborador de Le Corbusier y Louis Kahn, y con una carrera activa de más de 70 años, la arquitectura poética de Doshi se basa en influencias culturales orientales, creando una producción que «abarca todas las clases socioeconómicas, en un amplio espectro de tipologías, desde los años 50», según el acta del jurado.Doshi se convierte así en el primer arquitecto indio en recibir el máximo galardón de la arquitectura.
Su posterior estancia en Europa le pone muy pronto con la arquitectura de este continente.
Centro de Planificación y Tecnología Ambiental (Foto cortesía de VSF)
Asiste a los cursos en el Instituto Politécnico del Norte de Londres y después trabaja para Le Corbusier en París y colabora después para Louis Kahn (1962-1974).
Memorial Tagore, Ahmedabad (1962-1966)
Ambas colaboraciones, condicionan su discurso arquitectónico, caracterizado por una búsqueda intuitiva muy creativa, lejos de la racionalidad.
Balkrishna Doshi con Louis Kahn (Foto cortesía de VSF)
Tiene una configuración intemporal, pues los edificios duran décadas y los deseos de los usuarios deben ocupar el primer plano frente a los intereses del diseño de la construcción.
A su regreso de París y tras en 1956 abrir su despacho en Ahmadabad, erige su casa en esa ciudad (1959-1961 ampliada en 1987).
Doshi con su esposa, Kamala, en Fatehpur Sikri (Foto cortesía de VSF)
Una construcción sencilla de hormigón de planta cuadrada.
Banco Central de India, Ahmedabad (1966-1967)Premabhai Hall, Ahmedabad (1970-1977)Complejo residencial para ICRASIT, Hyderabad (1978)
La luz se mete por las claraboyas de aberturas estrechas en los muros.
1970 erige el Instituto Indio de Gestión de Bangalore, India (1977-1985), basado en el plano de la ciudad de Fatepuhr Sikri, del siglo XVI.
Sus pasillos, largos y altos, se abren en parte al cielo y en parte están acristalados con claraboyas.
Sangath, 1978-1980. Ahmedabad, Gujarat.Estudio de Doshi, (1979-1980)
También erige los edificios de Madhya Pradesh Electricity Board Administration de Jabalpur (1979-1987) y el complejo residencial de Aranya de Indore (1983-1986) para personas de bajos ingresos.
Cada casa tiene su identidad, con entradas, balcones, escaleras y ventanas diferentes.
Complejo residencial de Aranya de Indore (1983-1986) para personas de bajos ingresos.
Doshi proyecta el Instituto Nacional de Tecnología de Moda de Nueva Delhi (1994-1997) y la Husain Doshi Gufa en Ahmedabad (1992-1995), concebida como galería de arte y residencia del artista Maqbool Fida Husain.
Husain Doshi Gufa en Ahmedabad (1992-1995),
Cúpulas revestidas de mosaicos blancos cubren la sala en serie subterránea, que se caracteriza por sus columnas inclinadas.
Amdavad ni Gufa, Ahmedabad (1992-1994)
Con esa configuración expresionista y orgánica, Doshi abandona la vía de las estructuras claramente dispuestas y retorna espiritualmente a modelos regionales más antiguos.
Viviendas sociales URVASHI, Duragapur (2002-2005)
La tradicional elaboración en arcilla se sustituye aquí en esteras metálicas y hormigón.
Doshi en su estudio, Sangath (Foto cortesía de VSF)Villa Kathpalia, Ahmedabad (2005-2009)Universidad en Pune (2006- )
Gazey Katja, Gossel Peter, Mullio Cara, Ramlow Uwe, Rocella Graciella, Schickler Eva, Syrin Eberhard, Unger Lisa, Arquitectura Moderna de la A a la Z. Taschen, Biblioteca Universalis, China 2019.