Turner

El 23 de abril de 1775 Joseph Mallord William Turner nace en Covent Garden, Londres.
Aunque es una figura polémica en su época,  está considerado hoy como el artista que eleva el arte del paisaje a la altura de la pintura de historia.
Su estilo sienta las bases del impresionismo.

Es conocido como el pintor de la luz, famoso por sus óleos y acuarelas.

Se le considera como uno de los fundadores de la pintura paisajística inglesa a acuarela.
Su genialidad es reconocida pronto, convirtiéndose en académico a los 23 años de edad.

1785, tras ser internada su madre en un sanatorio mental, cuando William es pequeño, es enviado con su tío materno a Brentford, un pequeño pueblo al oeste de Londres, cerca del río Támesis, donde por primera vez muestra su interés por la pintura.

Al año siguiente ingresa en la Escuela Margate, en Kent, al este de Londres, y poco después expone sus primeros trabajos en el negocio de su padre.

Con 14 años, ingresa en la Royal Academy, Sir Joshua Reynolds presidente entonces de la Academia, toma bajo su protección a Turner, siendo definitivo este estímulo para  dedicarse al arte.

1790, con un sólo un año de estudios, una acuarela suya es aceptada para la exposición veraniega de la Academia de aquel año.

1796 su primer óleo, Fishermen at Sea, es exhibido allí.

Durante el resto de su vida, expone regularmente en la Academia.
Viaja alrededor de Europa, empezando por Francia y Suiza en 1802.

Observa en el  Museo del Louvre de París a los grandes maestros, en el mismo año. También conoce Venecia.
Durante una visita a Lyme Regis, en Dorset, Inglaterra, pinta una de sus grandes obras, una escena de tormenta, expuesta actualmente en el museo de Cincinnati, Ohio.

Conforme cumple años se vuelve introvertido y excéntrico, quizá su único amigo es su padre, con el que convive treinta años y que le ayuda en algunas ocasiones en su estudio, entrando en una profunda depresión tras la muerte de este.
Expone en la Real Academia por última vez en 1850.

Es un pintor romántico, interesado en lo sublime, que sabe retratar el poder de la Naturaleza sobre el hombre: fuegos, catástrofes, hundimientos, fenómenos naturales son descritos con un discurso propio.
En sus lienzos constata que la humanidad no es más que un conjunto de peones de la Naturaleza.

Como buen romántico, considera al paisaje como reflejo de su humor.
Muestra la violencia del mar, en Dawn after the Wreck, de 1840, o Barco de Esclavos, de 1840.

De entre toda su obra, destaca El temerario remolcado a dique seco, de 1839, actualmente en la National Gallery de Londres.

Fallece en su casa en Cheyne Walk, en Chelsea, Londres, el 19 de diciembre de 1851.
Según su voluntad, es enterrado en la catedral de San Pablo, al lado de Sir Joshua Reynolds.

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Mishima, etapa 52 de las 53 etapas de la ruta de Tokaido, Ando Hiroshige, 1833

Mishima, etapa 52 de las 53 etapas de la ruta de Tokaido, Ando Hiroshige, 1833

Todo mi trabajo se basa en el arte japonés, y los impresionistas son los japoneses de Francia (Vincent van Gogh)

La cortesana de Vincent van Gogh
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Jardín de ciruelas en Kameido de Utagawa Hiroshige

La tradición del Hokusai lo hereda Andō Tokutarō, quien toma después el nombre artístico de Utagawa Hiroshige.

En sus obras recurre a puntos de vista inusuales y un uso muy expresivo del color.

Hoy en día se le considera el último gran maestro de la estampa japonesa.

Al igual que Hokusai, Hiroshige creó varias series de estampas, siendo las dos más destacadas Cincuenta y tres etapas de la ruta de Tōkaidō y 100 vistas de Edo.

En occidente se conoce más esta última, que incluye ejemplos tan famosos como El puente Ōhashi en Atake bajo una lluvia repentina, escogida en 2006 como una de las 50 obras maestras de la pintura por theartwolf.com.

Pero desde el punto de vista paisajístico la serie de Tōkaidō es más interesante.

En tiempos de Hiroshige, la ruta de Tōkaidō es una ruta de reciente creación que une Edo (hoy Tokio) con Kyoto, entonces capital del país.

En el trayecto hay 53 shukubas (estaciones de correo).

Hiroshige recorre la ruta en 1832 y los bocetos que toma en su trayecto de ida y vuelta le ayudan a crear 55 estampas (una para cada una de las shukubas, y dos más para el comienzo y final del recorrido).

La variedad de la serie es grande, con paisajes costeros, fluviales, invernales… Quizás el paisaje más notable de toda la serie sea El Lago Akone, en el que el uso del color plano parece anticipar las vanguardias occidentales del siglo siguiente.

Al igual que en el caso de Hokusai, las obras de Hiroshige son muy admiradas por los pintores post-impresionistas, en especial por Vincent van Gogh, quien copia varias obras del pintor japonés adaptándolas a su propio estilo.

El hombre de Edo puede conocer la dulce patata de Satsuma y a la delicada mujer de Kioto. Vas como si fueras de excursión, te sientas a la sombra de un árbol y abres tu botella de sake. El auténtico viaje consiste en limpiar la vida de preocupaciones, escribe Ikku Jippensha en una conocida novela picaresca japonesa que describe el viaje por el Tokaido.

Uno de los mayores testimonios de esta efervescencia por transitar los caminos y aventurarse al viaje, ahora que las restricciones del férreo gobierno de la familia Tokugawa acababa tras más de dos siglos, está en la serie de grabados Las cincuenta y tres etapas de la ruta del Tokaido (hacia 1832- 1834) del maestro japonés Ando Hiroshige (Edo, 1797- 1858).

Dicho escenario consiste en una suerte de ruta, de más de 500 kilómetros, que une la ciudad de Edo (actual Tokio), residencia habitual del shogun, o gobernador militar, con Kioto, donde habita normalmente el emperador.

El camino adquiere notable fama a comienzos del siglo XIX, debido, en gran parte, a la bonanza económica y al tiempo de paz del que disfruta  Japón entonces.

Motivo por el cual muchos de los habitantes se convierten en turistas con aspiraciones de explorar los paisajes del Tokaido.

Este tipo de arte se comercializa en aquella fecha más como souvenir o recuerdo, uno de estos grabados no llega a costar más de lo que supone un plato de fideos o un par de sandalias, lo cierto es que su revalorización y su innegable influencia en buena parte del devenir artístico posterior, los han elevado a categoría de obras con un valor incalculable.

Hiroshige pertenece a una familia de samurais de bajo rango y pasó casi toda su vida en el inmenso palacio del shogun.

Antes de dedicarse por entero a los grabados, sirve como capitán en el cuerpo de bomberos durante más de dos décadas.

Su comienzo en los grabados esta centrado en el habitual retrato de actores y cortesanas para, posteriormente, realizar sus mencionadas series del Tokaido con más de 800 vistas, junto con otras largas series sobre la ciudad de Edo, cerca de 1000 estampas.

Hiroshige al igual que muchos de sus colegas japoneses, muestra símbolos en lugar de representar el objeto en sí. 

Se utiliza la técnica  bokashi, en la que un trapo empapado de color presiona con mayor o menor intensidad la plancha dependiendo del grado cromático deseado.

 Esto determina los tonos.

A Hiroshige le gusta mostrar el paisaje cubierto por una capa de nieve o desdibujado por una cortina de lluvia.

La representación de las horas del día, de las estaciones y de los ambientes en sus grabados, atrapa y  hace que no sólo se guarden como recuerdos de un viaje sino que trasciendan como referencia.

Así atraen  la mirada de los impresionistas. 

Esa habilidad para crear una atmósfera en la que se abandonan las leyes de la perspectiva para hacer que las figuras fluyan con ingravidez, es un efecto que pretenden imitar tanto ellos como los cubistas, en sus intentos de supresión de las dimensiones.

En Niebla matinal (1832- 1834 las únicas figuras con enfoque son las que aparecen en primer plano. 

El resto, los árboles, la puerta, los tejados y los caminantes del fondo quedan reducidos a siluetas de un único tono de color.

 La atmósfera es brumosa, la luz difusa. 

Para los japoneses la naturaleza esta llena de divinidades y espíritus a los que piden protección y ayuda en los santuarios sintoístas que se encuentran a lo largo del camino.

De Mishima, población de la que procede la escena del grabado, sólo aparecen algunos edificios difuminados a la izquierda.

Lo habitual del camino del Tokaido es realizarlo a pie.

Existe, en cambio, la posibilidad de recorrerlo a través de caballo o en reducidas literas de mimbre, llevadas en peso por porteadores, en las que el viajero tiene que adoptar una posición encorvada, con las piernas cruzadas.

Es el caso del grabado. Puesto que los kimonos utilizados por hombres y mujeres son muy similares, y los viajeros, por alguna razón que se nos escapa, tienen tapados sus rostros, es imposible determinar su sexo.

El celo en su ocultación transmite un halo de misterio. 

No en el caso de los porteadores, que podían llegar a pagar con su propia vida si la persona a la que transportaban se les caía al suelo.

Hiroshige

Andō Tokutarō o Utagawa Hiroshige su nombre real, nace en Edo, actual Tokio, en 1797.

Adscrito a una de las más famosas escuelas de estilo ukiyo-e, la de Utagawa, es uno de los más importantes representantes y de mayor calidad de entre todos los paisajistas japoneses.

También es conocido como Andō Hiroshige e Ichiyūsai Hiroshige.

Prolífico dibujante, grabador y pintor de una obra que lleva a cabo entre 1818 y 1858, haciendo alrededor de 5400 grabados.

Sus más conocidos dibujos son los que hace del monte Fuji y de Edo, la actual Tokio, en los que capta la atmósfera de la ciudad, con escenas de la vida cotidiana de la capital antes de ser transformada en el período Meiji, que va de 1868 a 1912.

Hechas en formato vertical, con una sutil aplicación del color, donde el verde y el azul predominan, y su atención a los primeros planos que son imitados más tarde por el cine y la fotografía.

Es un modesto intérprete de la naturaleza, un genio medios limitados para el grabado sobre madera que logra transparencias de la atmósfera de las diferentes estaciones.

Gracias a la apertura que se produce en Japón, sus obras traspasan fronteras y llegan a Occidente, especialmente a Europa que descubre hacia 1870, con asombro, la originalidad de pintura nipona.

Sus trabajos ejercen gran influencia en algunos movimientos de las vanguardias europeas, sobre todo en los impresionistas Vincent van Gogh y Claude Monet entre ellos, y en los modernistas, llegando a dar lugar a un estilo que se conoce como japonismo.


Fallece en Tokio, el 12 de octubre de 1858.

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https://www.universidadpopularc3c.es/…

https://www.nortonsimon.org/exhibitions/2010-2019/hiroshige-visions-of-japan/

https://www.artelino.com/articles/hiroshige.asp

A las barricadas, La libertad guiando al pueblo, Delacroix, 1830

He emprendido un tema moderno, una barricada, y si no he luchado por la patria, al menos pintaré para ella. 

Pintado por Eugène Delacroix en 1830 y conservado en el Museo del Louvre de París.

Simboliza la Revolución de 1830 del día 28 de julio, una escena en la que el pueblo de París se levanta en armas contra el rey Carlos X de Francia.

 Quien suprime el parlamento por decreto y quiere restringir la libertad de prensa.

Los disturbios se convierten en un levantamiento que desemboca en una revuelta.

No hay un cabecilla; el interés por la revuelta es de clase, en la medida en que la burguesía se ve beneficiada del movimiento.

Delacroix representa a la Libertad como guía que conduce al pueblo, el cual es mostrado con miembros de las clases sociales media y baja.

Así, la Libertad es alegorizada como una mujer de suma belleza.

El cuadro es comprado por el Estado francés en 1831, pero ante las críticas recibidas parece ser que es devuelto al autor en 1839.

1848 el director de los museos nacionales lo reclama, siendo entregado por el autor al año siguiente.

 Cuando se instaura el Segundo Imperio la tela pasa a formar parte de la reserva del Louvre, hasta que queda expuesto en 1863, después de la muerte del autor.

La obra se convierte en un icono universal de la lucha por la libertad.

El tema de la obra es la insurrección burguesa que tiene lugar los días 2728 y 29 de julio de 1830 («las Tres jornadas gloriosas»).

Es una de las revoluciones burguesas, la que pone fin al terror blanco tras los dieciséis años de restaurada la monarquía borbónica, encarnada en el ultraconservador Carlos X, expulsado del trono y sustituido por Luis Felipe de Orleans, el Rey burgués, con lo que se consuma el acceso al poder de la burguesía liberal, aunque no se instaura la república.

Delacroix esta del lado de los revolucionarios, él mismo se representa en el cuadro como quien lleva el sombrero de copa negro, roja y blanca y que se encuentra entre los combatientes, en primera fila.

La revuelta se inicia el 27 de julio como protesta contra una serie de ordenanzas que restringen libertades.

En esa noche jóvenes republicanos se ponen al frente de la insurrección y de día se elevan barricadas (el cuadro se conoce también como La Barricada).

El 29, los revolucionarios son dueños de la ciudad.

La revuelta rebasa las fronteras de Francia y da lugar a levantamientos similares, de lucha contra los monarcas reaccionarios o de liberación nacional (como los belgas sublevados contra los holandeses), en varios países europeos.

Es el primer cuadro político de la pintura moderna, pues la historia contemporánea es la lucha política por la libertad.

Libertad que esta ligada ahora al concepto  patria.

 De ahí que la figura central de la mujer, que es alegoría de la libertad, lo sea también de la nación.

La lucha por la libertad y por la nación (el nacionalismo) es una constante en los románticos.

El mismo autor trata idéntico tema en obras como La matanza de Quíos y Grecia sobre las ruinas de Missolonghi, cuadro en el que la nación aparece representada por otra mujer.

Hay una estructura de pirámide con los muertos por la Libertad en la base y ésta en la cima sosteniendo en la mano derecha la bandera tricolor y en la extremidad opuesta un fusil.

 El color para Delacroix no solo tiene un valor de representación, sino un significado emocional.

De fondo se ve el cielo de París tormentoso (otra característica romántica).

Aparecen jóvenes y adultos, clase obrera, burgueses y soldados defendiendo a la Libertad que, como ya se ha dicho, en este caso se identifica también con Francia y es representada como una mujer empuñando un fusil de la época (rasgo realista) y con el pecho al descubierto, hecho este último que escandaliza a críticos y a parte de la sociedad de la época.

Delacroix critica a la pequeña burguesía por su estrechez de miras, él procede de una familia de la alta burguesía y frecuenta los salones y los ambientes de las altas esferas burguesas.

Por otra parte, así como fue revolucionario en 1830, adopta una postura contrarrevolucionaria en 1848, en la que comienza a emerger la clase obrera (ese año Marx publica su Manifiesto Comunista).

En cualquier caso como ocurre con David, es un autor políticamente comprometido.

La figura de la Libertad (que recuerda a algunos la Venus de Milo y a otros la Victoria alada de Samotracia) porta dos símbolos revolucionarios: el gorro frigio y la bandera tricolor, que el nuevo régimen -a pesar de ser monárquico- adopta nuevamente.

En segundo plano, a la derecha esta Notre-Dame de París, en una de cuyas torres ondea la bandera revolucionaria, quizás para afirmar el sometimiento de la iglesia, que ha sido uno de los apoyos de la restauración borbónica.

Esta figura se ha convertido en una de las primeras representaciones de la Marianne francesa más famosas.

La composición presenta muchas coincidencias con La Balsa de Medusa de Géricault, obra en la que tal vez se inspira. Delacroix ha señalado que al igual que en la balsa, el plano de apoyo es inestable, construido con vigas inestables (la barricada), y de esta inestabilidad nace y se desarrolla in crescendo el movimiento de la composición.

Aunque hay similitudes, también hay diferencias, y así en mientras que en la obra de Géricault el movimiento es de delante hacia atrás, en la Libertad es al contrario hacia el espectador.

Cuadros de Goya como La carga de los mamelucos o Los fusilamientos del 3 de mayo, parecen también haber influido en esta obra.

La obra tiene movimiento no solo por los gestos dramáticos de los personajes, y por la composición en diagonales, sino porque los del primer plano avanzan sobre la quietud de los muertos que se encuentran en la base de la composición y todas las formas muestran ondulaciones que ponen de manifiesto la admiración del autor por Rubens.

Delacroix, que tuvo una formación neoclásica, reacciona contra el academicismo y se convierte en el culminador del romanticismo del que su amigo Géricault es iniciador.

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Wikipedia

Felonia, La balsa de la Medusa, Gericault 

1918-1919 confeccionada por Theodore Gericault

 La pieza que termina antes de los treinta, se transforma en icono del Romanticismo francés.

Pintura de formato grande (491 cm × 716 cm)​ que representa la escena del naufragio de la fragata francesa Meduse, encallada frente a Mauritania el 2 de julio de 1816.

147 personas quedan a la deriva en una balsa construida precipitadamente, y todas  salvo 15, fallecen durante los 13 días que demora el rescate.

Los supervivientes soportan el hambre, la deshidratación, el canibalismo y la locura.

El acontecimiento es un escándalo internacional, porque la mala gestión es atribuida a la incompetencia del capitán francés que actúa bajo la autoridad de la reciente monarquía de Luis XVIII.

 Géricault selecciona un incidente muy conocido que genera un gran interés público y, al mismo tiempo, ayuda a impulsar su carrera.

 El suceso fascina al artista, quien, antes de comenzar a trabajar en la pintura, hace una investigación minuciosa y realiza muchos bocetos preparativos.

Para construir un modelo detallado a escala de la balsa, entrevista a dos de los supervivientes, Alexandre Correard y el cirujano Jean-Baptiste Savigny.

 Su afan lo llevó a ir a depósitos de cadáveres y hospitales donde vea de primera mano el color y la textura de la carne de los agonizantes y los muertos.

La pintura es polémica en su primera exhibición, en el Salón de Paris de 1819, y se gana tanto elogios como condenas.

Pero el evento consolida su reputación internacional, y el cuadro es, aún hoy, ampliamente considerado una obra​ en la historia temprana del Romanticismo en la pintura francesa.

Aunque La balsa de la Medusa conserva elementos de las tradiciones de la  pintura histórica, tanto la elección del tema de la pintura como su dramática presentación representan una ruptura con respecto a la calma y orden de la escuela neoclásica por entonces predominante.

El trabajo de Géricault atrae la atención casi de inmediato a partir de su primera muestra y en la subsiguiente exhibición en Londres.

Es adquirida por el Louvre poco tiempo después de la muerte prematura del artista, a los 32 años.

La influencia de la pintura se percibe en los trabajos de Eugene Delacroix, J. W. Turner, Gustave Courbet y Edouard Manet.

En junio de 1816,  francesa Meduse sale de Rochefort con rumbo al puerto senegales de Saint Louis.

Dirige un convoy compuesto por otras tres embarcaciones: el buque-bodega Loire, el bergantin Argus y la corbeta Écho.

El vizconde Hugues Duroy de Chaumereys es nombrado capitán de la fragata pese a haber navegado muy poco en 20 años.

 La misión de la fragata es la de aceptar la devolución británica de la entonces colonia de Senegal bajo los términos franceses de la Paz de Paris.

El gobernador francés designado para Senegal, el coronel Julien Desire Schmaltz y su esposa, Reine Schmaltz, estan entre los pasajeros.

En un afán por conseguir una travesía rápida, la Méduse se adelanta a las otras naves, pero, debido precisamente a su velocidad, va al garete y se desvía de su curso 100 kilómetros (62 mi).

El 2 de julio encalla en un banco de arena en la bahía de Arguin, en la costa de África Occidental, cerca de la actual Mauritania.

La colisión se debe a la incompetencia de De Chaumereys, un francés emigrado que carece de experiencia y habilidad, pero que consigue esa misión como resultado de un acto de favoritismo político.

Portrait of an Artist in His Studio (c. 1820) by Théodore Géricault; Théodore Géricault, Public domain, via Wikimedia Commons

 Los esfuerzos por liberar el barco son inútiles y el 5 de julio los aterrados pasajeros y la tripulación intentan salvar los 60 kilómetros (37 mi) que los separaban de la costa africana en los seis botes de la fragata.

A paralytic woman being transported along the street in a wheelchair (1821) by Théodore Géricault; See page for authorCC BY 4.0, via Wikimedia Commons

Aunque la Médusa llevaba 400 personas, incluida una tripulación de 160 marineros, en esos botes solo había espacio para 250.

The frigate Méduse sailing various courses close-hauled in 1816 by Jean-Jérôme Baugean; Jean-Jérôme Baugean, Public domain, via Wikimedia Commons

El resto de la dotación del buque —al menos 146 hombres y una mujer— se  amontonan en una balsa de 20 metros de largo por 7 de ancho, construida deprisa y corriendo, que se sumerge parcialmente al recibir la carga.

A plan of the Raft of the Medusa at the moment of its being abandoned (1816) by Alexandre Corréard; The British Library, No restrictions, via Wikimedia Commons

Diecisiete miembros de la tripulación deciden quedarse a bordo de la Médusa.

Rescuing of the survivors of Méduse, 1816. The text reads, “Are there any survivors?”; Unknown author Unknown author, Public domain, via Wikimedia Commons

El capitán y la tripulación a bordo de los otros botes intentan arrastrar la balsa, pero después de solo unos pocos kilómetros cortan amarras.

Diagram showing the outline of the two pyramidal structures that form the basis of Théodore Géricault’s The Raft of the Medusa (1819). The position of the Argus rescue vessel is indicated by the yellow dot; Tyrenius at the English WikipediaCC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

El capitán deja a los pasajeros de la balsa entregados a su suerte.

La situación empeora rápidamente: en la primera noche 20 hombres se suicidan o son asesinados, ya que para el sustento de la tripulación de la balsa solo se les entrega una bolsa de galletas del buque (consumida en el primer día), dos contenedores de agua (perdidos por la borda durante las peleas) y unos barriles de vino.

The appearance of the Argus with body studies (study for the Medusa) by Théodore Géricault; Théodore Géricault, Public domain, via Wikimedia Commons

Después de 13 días, el 17 de julio de 1816, la balsa es rescatada por la nave Argus, que la encuentra por accidente, ya que no hay ningún intento de búsqueda de la balsa por parte de los franceses.

The Severed Heads (1810s) by Théodore Géricault; Théodore GéricaultCC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

 En el momento del rescate solo hay 15 hombres supervivientes; los demás son asesinados o arrojados por la borda por sus propios camaradas, muertos por inanición, o se habrían arrojado ellos mismos al mar en su desesperación.

Study for The Raft of the Medusa (1818) by Théodore Géricault; Théodore Géricault, Public domain, via Wikimedia Commons

 Este incidente se convierte en una enorme vergüenza pública para la monarquía francesa, recientemente restaurada en el poder después de la derrota de Napoleón.

In 1820, Géricault successfully exhibited the painting in the Egyptian Hall in Piccadilly, London; Public Domain, Link

https://es.wikipedia.org/wiki/La_balsa_de_la_Medusa

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Nicolas Sebastien Maillot’s ‘Raft of the Medusa’ shown in Salon Carré of the Louvre, 1831, Louvre, showing Géricault’s Raft hanging alongside works by Poussin, Lorrain, Rembrandt and Caravaggio; Nicolas Sébastien Maillot, Public domain, via Wikimedia Commons
Theodore Gericault
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Valor de uso, valor de cambio

No hay que confundir inversión con valor y precio en arte porque las piezas valen lo que el mercado este dispuesto a pagar por ellas.

Así las subastas se han convertido en la vía para acceder a colecciones excepcionales.

Las obras de los más cotizados artistas del mundo están sometidas a  en constante vaivén, por lo que las pujas son una constante.

Hace tiempo hubo un récord en una subasta en Nueva York de Diego y yo, una obra de Frida Kahlo.

Frida Kahlo, Diego y yo

Se vendió por  30,85 millones de euros, superando el precio anterior de la autora y distanciando en varios millones de euros el máximo histórico de su marido Diego Rivera con el cuadro Los Rivales.

Con Estramonio. Flor blanca n.º 1 de la pintora Georgia O’Keeffe (1887-1986) subastada en 2014 por más de 36 millones de euros, la obra alcanza repercusión por el malentendido de su marido, al comentar que los pétalos de la representación son interpretados como una metáfora de la genitalidad femenina.

Georgia-OKeeffe-980×980, Estramonio

Alfred Stieglitz, asocia la pintura de su mujer  con las teorías de Freud, que dice que el arte expresa los deseos del inconsciente, que hace que su cotización suba aun estando en contra de la idea de la autora.

 Picasso, en una serie de 15 de 1955 que revisa a  Eugène Delacroix con el mismo título, tiene los cuadros más caros del mundo con su obra Les Femmes d’Alger

11/05/2015 Christie’s saca a subasta este lunes en Nueva York la obra de Pablo Picasso ‘Les femmes d’Alger’ (1955), con un precio estimado de 125,5 millones de euros (140 millones de dólares), así como ‘L’homme au doigt (Pointing man)’, realizado en 1947 por Giacometti, y con un precio estimado de 116,5 millones de euros (130 millones de dólares) CULTURA CHRISTIE’S

Una obra que obsesiona porque que cree ver en él a su última mujer, Jacqueline Roque.

La pieza es subastada por 160 millones de euros.

Miguel Barceló con Faena de muleta (1990), es el artista español más cotizado hasta la fecha, superando a Antonio López con Madrid desde torres blancas.

Miguel Barcelo, Faena de muletas

Su cuadro es vendido por Christie’s de Londres por 4,4 millones de euros, superando el anterior precio del autor de 1 millón y medio de euros.

Confeccionado en 1990, hace referencia al mundo de los toros donde y se muestra un ruedo desde arriba.

También hay que destacar L’homme au doigt del artista suizo Alberto Giacometti subastada en el 2015 por 110 millones de euros en una puja en la casa Christie’s en Nueva York.

Alberto Giacometti, Lhomme-au-doigt

Una obra de 1947 de bronce y de 177,5 centímetros de altura.

Pintada a mano por el artista.

La escultura forma parte de una serie de seis obras que refleja la filosofía existencialista.

En mayo del 2019, el artista estadounidense Jeff Koons es el artista vivo más cotizado del mundo.

Su escultura Rabbit (1986) se subasta por 80 millones de euros en la puja celebrada en Christie’s, batiendo un récord en ventas.

Rabbit-de-Jeff-Koons-

La figura, una escultura minimalista, mide un metro y es de acero inoxidable.

A pesar de pertenecer a una serie de 4 esculturas, Rabbit es la única del lote que no se expone desde el 1988.

Se vende vía subasta el NFT más caro de la historia por un precio de 62 millones de euros.

El artista Mike Winkelmann, conocido como Beeple, se alza con este reconocimiento con su obra digital Everydays: The First 5000 Days (2021) y el NFT asociado.

Everydays-The-First-5000-Days-de-Beeple

La casa de subastas Christie’s se convierte en la primera en ofrecer una obra puramente digital con un NFT (token no fungible) único.

Con un precio final de 35.077.853 euros, el cuadro de Jean-Michel Basquiat Warrior (1982), es la obra de arte moderno occidental subastada en Asia más cara de la historia. 

Una alegoría al propio Basquiat, que se exibe en la pintura como un guerrero que enfunda su arma y que se prepara para la batalla…

Warrior

No hay que olvidar que en su momento el ramo de girasoles de Vicent Van Gogh crea las expectativas de lograr el precio más alto en una subasta.

Y lo logra, en Londres el 30 de marzo de 1987 por 28.791.399 millones de dólares.

La puja dura cinco minutos y el comprador paga además otros dos millones y cuarto de dólares en concepto de comisión de la casa de subastas.

El cuadro forma parte de una serie de lienzos del mismo tema que Van Gogh pinta entre agosto y septiembre de 1888 y de los que hace alguna réplica en 1889, fascinado por la luz y el color de la planta, y con la intención de que decorasen la habitación destinada a su amigo, pintor posimpresionista Paul Gaugin, en la casa que tienen alquilada en Arles, Francia.

Guy Jennings, director asociado de Christie’s, dice que la obra sobrepasa el por entonces récord mundial del precio pagado por una pintura, que esta en 11 millones de dólares por la obra impresionista de Manet La rue Mosnier aux paveurs.

Ahora hablamos de los record prices como un hecho que se repite constantemente, fruto de dos ricos peleándose por un objeto en concreto.

Los récords de una subasta  de ahora lo hacen a cifras astronómicas.

Destaca Manel García, historiador del arte en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona que en los noventa los precios no era tan elevados porque el mercado no jugaba con tanto dinero como ahora, el reparto de riqueza entonces era moderado, si se compara con la actualidad

Christie’s anuncia el pasado lunes la subasta de uno de los icónicos retratos de Marilyn Monroe realizado por Andy Warhol, que será ofrecido en mayo, durante la venta de arte del siglo XX de la firma y cuyo valor se estima en unos 200 millones de dólares.

El cuadro es uno de los retratos de pop-art de Warhol, ofrecido por la Thomas and Doris Ammann Foundation Zurich, y los expertos de la casa de subastas lo han equiparado a otras piezas icónicas como la Mona Lisa de Da Vinci, Las señoritas de Avignon de Picasso o El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli.

Según Christie’s, Shot Sage Blue Marilyn, es uno de los cuadros más significativos en salir a subasta en toda una generación y puede convertirse en la obra del siglo XX más cara vendida en una subasta:

El Marilyn de Andy Warhol es la cima absoluta del pop-art estadounidense y de la promesa del sueño americano que encapsula optimismo, fragilidad, celebridad e iconografía todo en uno.

Pero lo mismo se dijo en noviembre de Cézanne, Basquiat, Picasso o Giacometti, los grandes nombres del siglo XIX y del siglo XX que se juntan en tan sólo una semana en varias subastas en Nueva York, alcanzando la suma de 1.000 millones de dólares; del Salvator Mundi de Da Vinci que en 2017 rompe récords de ventas al ser subastada en Nueva York por 450 millones de dólares.

El mercado del arte atraviesa por uno de sus momentos más atípicos, a la vez que esperados y evidentes, en donde todo su potencial especulativo se ha encontrado de forma plena con las posibilidades del ecosistema digital y los llamados non-fungible-token o NFT.

 2021, la proliferación de los NFT dispara el valor de las obras de arte de este tipo vendidas por las tres grandes casas de subastas del mundo – Sotheby’s, Christie’s, y Phillips – ha sido superior en un 21% a 2019, hasta totalizar 6.500 millones de dólares (5.754 millones de euros).

En este sentido, si se compara con los datos de 2020, se constata un incremento del 74%.

 Solo Sotheby’s tiene unas ventas de 7.300 millones de dólares el año pasado, la más alta de su historia, aunque en esa cantidad no solo están incluidas las subastas, sino, también, las ventas privadas.

 Christie’s vende como NFT por 69 millones de dólares una obra de arte digital, Everydays: The First 5,000 Days, de Beeple, situándose junto a pinturas hechas por Picasso, Rothko, van Gogh y Monet como una de las piezas de arte más caras vendidas mediante subasta.

 La crisis del coronavirus hace retroceder al mercado español del arte más de media década.

Las ventas descienden 308 millones de euros en 2020, una caída del 37 % que es el doble de la registrada a nivel mundial y lleva a niveles de 2014, según se desprende de un informe de la Fundación la Caixa.

Pero pese a los datos negativos, el sector demuestra en la última década mejor resiliencia que otros mercados y un impulso de las ventas en Internet, que se duplican a nivel mundial en 2020, también en España, con un aumento similar: del 10 % de ventas de canales en línea registrados en 2019 al 22 % en 2020:

La pandemia ha obligado a implementar nuevos canales de comunicación, más ambiciosos e internacionales, indicó Marta Pérez Ibáñez, del Instituto de Arte Contemporáneo, y que demandan una buena estrategia de comunicación».

Por su parte, el mapa del mercado del arte con gran protagonismo del sector contemporáneo (69 % del total de operadores) y muy concentrado en Cataluña y Madrid, arroja un perfil del comprador que es mayoritariamente hombre, con edades comprendidas entre los 40 y los 60 años.

Los artistas representados por las galerías siguen, un patrón similar: son mayoritariamente hombres, españoles, de media carrera -con una trayectoria más o menos reconocida- y prioritariamente pintores; y el perfil de las galerías es de una empresa joven, un tercio de ellas con menos de diez años de vida.

De los 28 millones por ‘Los Girasoles’ de Van Gogh a los 200 por la Marylin de Warhol: el mercado del arte se dispara (msn.com)

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Obra más cotizada de arte moderno occidental subastada en Asia | Galería de fotos 8 de 8 | El Independiente

El ultimo romántico,Rocas cretaceas en Rugen, Capar David Friedrich, 1818

Cierra tus ojos corpóreos para poder ver tu cuadro con los ojos del espíritu,
y haz surgir a la luz del día que has visto en las tinieblas
(Caspar David Friedrich)

Confeccionado el cuadro al poco de su matrimonio con Caroline Bommer, en enero de 1818, esta pieza es un recuerdo de su viaje de bodas, que había de llevarlos a Greifswald y la isla de Rügen.

La esposa de clase media, diecinueve años más joven, callada y sencilla, no cambia los hábitos del pintor, ni su carácter melancólico e introvertido.

En verano van a visitar a los tres hermanos de Friedrich en su ciudad natal y, además, alcanzaron Wolgast, Rüegn y Stralsund.

En la isla se unen al viaje su hermano Christian y su esposa.

Ese momento es el reflejado por este óleo, que es realizado por motivos personales y nunca es expuesto públicamente por Friedrich.

El lugar representado es confuso, dado que usa diferentes estudios del natural realizados durante el viaje en lugares distintos.

Se identifica con el Stubbenkammer y el Feuerrengenfelsen, en la parte Este de la isla. También se ha postulado la identificación del acantilado de la derecha con la roca del Königsstuhl, mientras que el de la izquierda sería parte del Viktoriasicht en el pequeño Stubbenkammer.

En cuanto a los personajes, es Caroline Bommer, el propio Friedrich y su hermano Christian.

Existe la suposición de que los dos hombres son dos distintas representaciones del mismo Friedrich: una, en traje a la moda, tendido al borde del precipicio; otra, en su habitual traje germánico.

La mujer y el hombre del centro se hallan relacionados por la llamada de atención que ésta le dirige hacia algunas flores que crecen en el mismo borde; él, abandonando su bastón y chistera, se aproxima a gatas al filo.

Quizá ella le avisa del peligro pero en su gesto descansa la ambigüedad de toda la composición.

El otro personaje, por el contrario, ajeno a la escena, contempla el infinito, en intensa meditación.

La composición se estructura según un esquema circular u ovalado, enmarcado abajo por el suelo cubierto de hierbas y, arriba, por las ramas de los árboles.

La línea del horizonte no se corresponde con el ángulo de visión: está muy elevada, aunque ésta es la que perspectiva que ofrece la propia naturaleza.

A esta diversidad de puntos de vista responde,  la superposición de planos paralelos a la superficie del cuadro.

En el centro Friedrich reduce la distancia entre los salientes rocosos y los costados del acantilado, y sube las bases de los dos pináculos, acercándolas al espectador.

Como resultado la visión se concentra en el abismo y el plano medio queda comprimido a un plano, sin transiciones.

Así el mar aparece como un muro ante nosotros, efecto reforzado por las proporciones de los veleros: el más cercano es el menor, mientras que el más lejano aparece con proporciones más amplias y claras.

La pieza es un ejemplo de la angustia romántica.

Más que otras obras de Friedrich, ésta se relaciona con la estética del Romanticismo tal y como había sido concebida por escritores y filósofos como Schelling, Hölderlin y Novalis.

Estos autores postulan la expresión del temor inefable que yace bajo la superficie de la apariencia de las cosas.

Novalis, quien influye en el pintor, busca la muerte entre la felicidad, la melancolía en la contemplación placentera; en definitiva, afirma que de la conciliación de estos contrarios nace lo sublime.

https://wordpress.com/post/elblodgeilabasmati.com/5115

Trianart fotos

ArteHistoria

https://www.artehistoria.com/es/obra/rocas-cret%C3%A1ceas-en-r%C3%BCgen

https://es.wikipedia.org/wiki/Acantilados_blancos_en_R%C3%BCgen

Trianart fotos

https://www.mundoclasico.com/articulo/35546/Caspar-David-Friedrich-y-el-romanticismo-de-D%C3%BCsseldorf

https://fahrenheitmagazine.com/arte/plasticas/caspar-david-friedrich-naturaleza-y-romanticismo-aleman#.YkTVoygzZPY

 


La ruhe o armonía de Karl Friedrich Shinkel

Friedrich Schinkel tiene la audacia crear una arquitectura válida para la época sin ravivals, estableciendo un dialogo entre neoclásico y romántico.

Karl Friedrich Schinkel (1781 – 1841) es más conocido como arquitecto que como pintor.

A lo largo de su vida proyecta algunos de los edificios más carismáticos de Berlín, como su Teatro Nacional o el Museo Antiguo  ubicado en la  la Isla de los Museos en el cauce del río Spree.

Pero durante toda su vida pinta y se dice que en su arquitectura se ven pinturas y en sus pinturas siempre hay arquitecturas.

Un ejemplo es este lienzo de 1815, Catedral gótica a la orilla del mar, que hoy se conserva en el interior del mismo museo que proyecta.

La arquitectura de K. F. Schinkel se integra en el movimiento neoclásico, más inspirado en el Grecia Antigua que en la Roma Imperial.

Pero en sus pinturas, hay un artista neogótico, lo cual hace alusión inmediata la forma del templo imaginario que retrata.

Y el neogótico está vinculado con el Romanticismo.

Schauspielhaus Berlin, 1825

El estilo gótico es una representación simbólica de alcanzar el cielo.

2-A30-A1-1815-1 K.F.Schinkel, Gotische Kirche auf Felsen Schinkel, Karl Friedrich 1781-1841. ‘Gotische Kirche auf einem Felsen am Meer’, 1815. Oel auf Leinwand, 72 x 98 cm. Inv.Nr. W.S. 200 Alte Nationalgalerie, Berlin, SMPK, Nationalgalerie. E: K.F.Schinkel, Gothic church on cliff Schinkel, Karl Friedrich 1781-1841. ‘Gothic church on a cliff by the sea’, 1815. Oil on canvas, 72 x 98 cm. Inv.No. W.S. 200 Alte Nationalgalerie, Berlin, SMPK, Nationalgalerie. F: K.F.Schinkel, eglise gothique sur falais Schinkel, Karl Friedrich , 1781-1841. ‘ glise gothique sur une falaise au bord de la mere’, 1815. Huile sur toile, H. 0,72 , L. 0,98. Inv.No. W.S. 200 Alte Nationalgalerie, Berlin, SMPK, Nationalgalerie.

Sus formas verticales se usan como alegoría de una búsqueda de ideales de belleza y de perfección.

 Hay una búsqueda de la ruhe o armonía, conseguida por la intermediación de esa arquitectura que une cielo y tierra.

En Alemania el neogótico contiene un contenido nacionalista.

La arquitectura neoclásica germana huye de los modelos de Roma porque se asocian con el arte académico francés, en el caso de la pintura neogótica también se puede entender también con esa clave, y es que no hay que olvidar que parte del territorio alemán había sido ocupado por la Francia napoleónica, además de que se considera que el arte gótico es de origen alemán algo falso.

En este cuadro, Schinkel muestra un anhelo, de una Prusia libre tras la caída de Napoleón.

Catedral gótica a la orilla del mar de Schinkel | La guía de Historia del Arte (laguia2000.com)

https://es.wikipedia.org/wiki/Karl_Friedrich_Schinkel

El icono de la revolución, La muerte de Marat, Jacques Louis David, 1793

Jean-Paul Marat nace el 24 de mayo de 1743 en Boudry, cerca de Neuchatel , Suiza; muere el 13 de julio de 1793 en París, Francia, político, médico y periodista francés, líder de la facción radical Montagnard durante la revolución francesa.

 Asesinado en su baño por Charlotte Corday, una joven conservadora girondina.

Marat, después de oscuros años en Francia y otros países europeos, se hace un conocido médico en Londres en la década de 1770 y publica una serie de libros sobre temas científicos y filosóficos. 

Su Ensayo sobre el alma humana (1771) tiene poco éxito, pero Ensayo filosófico sobre el hombre (1773) se traduce al francés y se publica en Ámsterdam (1775-1776). 

Sus primeros trabajos políticos incluyen The Chains of Slavery (1774), un ataque al despotismo dirigido a los votantes británicos, en el que expone por primera vez la noción de un complot aristocrático o corte; se convierte en el tema principal de varios de sus artículos.

1777 de vuelta al continente, es nombrado médico de la guardia personal del conde d’Artois (luego Carlos X ), hermano menor de Luis XVI de Francia. 

En ese momento parece interesado en hacerse una reputación como científico exitoso. Escribe artículos y experimenta con el fuego, la electricidad y la luz.

 1783 su trabajo sobre la electricidad es honrado por la Real Academia de Rouen en 1783.

Al mismo tiempo, desarrolla una práctica entre los pacientes de la clase media alta y la aristocracia. 

1783 renuncia a su cargo de médico, probablemente con la intención de concentrarse en su carrera científica.

1780 publicó su Plan de legislación penal, que demuestra que ya ha asimilado las ideas de críticos del Antiguo Régimen como Montesquieu y Jean Jacques Rousseau y mantiene correspondencia con el líder revolucionario estadounidense Benjamin Franklin. 

Más grave, quizás, es el fracaso de Marat para ser elegido miembro de la Academia de Ciencias. 

Algunos historiadores, en particular el estadounidense Louis Gottschalk, llegan a la conclusión de que sufre un complejo de mártir, imaginándose perseguido por poderosos enemigos. 

Pensando que su trabajo refuta las ideas de Newton, se une a los opositores del orden social y científico establecido.

1789 en las primeras semanas, cuando comienza la Revolución Francesa —Marat publica su panfleto Ofrenda a nuestro país, en la que indica que todavía cree que la monarquía es capaz de resolver los problemas de Francia.

Pero en un suplemento publicado meses después, dice que el rey está preocupado por sus propios problemas financieros y que descuida las necesidades de la gente; al mismo tiempo, Marat ataca a quienes proponen el sistema de gobierno británico como modelo para Francia.

1789, como director del periódico El amigo del pueblo, Marat se convierte en una voz influyente a favor de las medidas más radicales y democráticas, particularmente en octubre, cuando la familia real es llevada por la fuerza de Versalles a Paris por una turba. 

Aboga por medidas preventivas contra los aristócratas, quienes, según él, están conspirando para destruir la Revolución. 

1790 huye a Inglaterra tras publicar ataques contra Jackes Necker, ministro de Hacienda del rey; tres meses más tarde está de vuelta, su fama ahora suficiente para darle cierta protección contra las represalias. 

No cede, sino que dirige sus críticas contra líderes revolucionarios tan moderados como el marqués de Lafayette, el conde de Mirabeau y Jean Silvain Bailly, alcalde de París (miembro de la Academia de Ciencias).

 Continua advirtiendo contra los emigres, exiliados realistas que están organizando actividades contrarrevolucionarias e instando a los demás monarcas europeos a intervenir en Francia y restaurar todo el poder de Luis XVI.

En julio de 1790 declara a sus lectores:

Quinientas o seiscientas cabezas cortadas habrían asegurado tu reposo, libertad y felicidad. Una falsa humanidad ha sostenido tus brazos y suspendido tus golpes; por esto millones de tus hermanos perderán la vida.

La Asamblea Nacional lo condena a un mes de prisión, pero pasa a la clandestinidad y continua con su campaña. 

Cuando estallan disturbios en Nancy, en el este de Francia, los ve como la primera señal de la contrarrevolución.

1790-1791, Marat llega gradualmente a la opinión de que la monarquía debe ser abolida; después del intento de huida de Luis XVI en junio de 1791, declara al rey indigno de volver a subir al trono y denuncia violentamente a la Asamblea Nacional por negarse a deponer al rey. 

1792 como delegado de la Convención Nacional, aboga por reformas tales como un impuesto sobre la renta  graduado , capacitación vocacional patrocinada por el estado para los trabajadores y períodos más cortos de servicio militar. 

Aunque a menudo aboga por la ejecución de los contrarrevolucionarios, parece que Marat no tiene una conexión directa con las matanzas masivas de sospechosos que ocurren en el mismo mes. 

Se opone a la declaración de guerra de Francia contra la antirrevolucionaria Austria en abril, pero, una vez que comenzó la guerra y el país está en peligro de invasión, aboga por una dictadura temporal para hacer frente a la emergencia.

Con el apoyo activo del pueblo parisino tanto en la cámara como en las manifestaciones callejeras, Marat se convierte en uno de los miembros más destacados de la Convención. 

Ataques de los conservadores facción girondina a principios de 1793 lo convierte en un símbolo de la Montagnards , o facción radical, aunque los líderes de Montagnard lo mantienen fuera de cualquier posición de influencia real. 

Jean Paul Marat

En abril, los girondinos lo hacen comparecer ante un tribunal revolucionario.

 Su absolución de los cargos políticos presentados contra él (24 de abril) es el clímax de su carrera y el comienzo de la caída del poder de los girondinos.

 El 13 de julio, Charlotte Corday, una joven partidaria del Girondino de Normandía, es admitida en la habitación de Marat con el pretexto de desear reclamar su protección, y lo mata a puñaladas en su baño (tomaba frecuentes baños medicinales para aliviar una infección de la piel).

 El terrible asesinato de Marat en el mismo momento del triunfo de los Montagnards sobre sus oponentes hace que sea considerado un mártir de la causa del pueblo. 

Su nombre es dado a 21 localidades francesas y más tarde, como gesto que simbolizaba la continuidad entre las revoluciones francesa y rusa, a uno de los primeros acorazados de la armada soviética.

La muerte de Marat, del artista francés y miembro del Club jacobino Jacques Louis David, es pintada pocos días después del asesinato. 

Denominada la Piedad de la Revolución en referencia a la escultura de Miguel Ángel y considerada la obra maestra de David, la pintura se reproduce con frecuencia por su valor histórico y artístico.

https://www-britannica-com.translate.goog/biography/Jean-Paul-Marat#ref846467

La pradera de San Isidro 

Boceto de Goya, pintado para series de cartones de tapices destinados a la decoración del dormitorio de las infantas del Palacio del Pardo.

Con la muerte de Carlos III el conjunto del proyecto quedó inacabado, y el cuadro, previsto para medir siete metros y medio de longitud, quedó en un minucioso apunte. El boceto pasó a propiedad de los duques de Osuna hasta 1896, año en que fue adquirido por el Museo del Prado.

​A pesar de su pequeño tamaño, llega a convertirse en el modelo iconográfico del Madrid goyesco.

En él se muestra una vista de Madrid desde la ermita de San Isidro, patrón de la ciudad, el día de la romería.

El asunto de la obra, en palabras del propio autor a su amigo de la infancia Martin Zapater, es la Pradera de San Isidro, en el mismo día del Santo con todo el bullicio que en esta Corte acostumbra haber.

Como es tradicional, tras la misa la multitud se emplaza en las suaves laderas para gozar de un tiempo de esparcimiento.

Goya aprovecha para mostrar una vista de Madrid al otro lado del Manzanares, en uno de los pocos motivos de paisaje salidos de la mano del artista.

En él se aprecian en la lejanía la gran cúpula de la San Francisco el Grande y la mole del entonces nuevo Palacio Real.

En primer término un grupo muy dinámico de figuras de conversan animadamente y tras ellos, y a la orilla, en el plano intermedio, se ve la algarabía de la muchedumbre más y más diminuta perdiéndose a la izquierda en la orilla del río.

Este boceto para un cartón pertenece a una serie para la decoración del Palacio del Pardo, cuyos temas iban a ser los ambientes campestres y las diversiones al aire libre. En dicho conjunto se incluyen La ermita de San Isidro, La merienda y la gallina ciega, que es el único del que se completó el óleo sobre lienzo definitivo.

El cuadro presenta en muy pequeñas dimensiones una gran sensación de espacio, pues en él aparece una gran masa de gente, que corresponde a la algarabía del día festivo.

Toda la topografía es realista, como nunca lo fue en la pintura de Goya, que dejaba indefinidos los paisajes de fondo, imprecisos o abocetados, y que cumplían la función de no distraer y resaltar el asunto central.

Es este un caso único, porque los recursos van dirigidos a profundizar en el paisaje.

Así, un poco a la derecha del centro y a la orilla del río se destacan dos majos y dos majas bailando, que se recortan en negro contrastando con la corriente clara del río.

Son de un tamaño mayor que algunos de los personajes situados en su mismo plano, con lo que Goya transgrede el realismo naturalista para aplicar los efectos necesarios para que el arte embellezca la naturaleza, como dictaban las poéticas del Neoclasicismo.

En la composición, el cuadro carece de una clara unidad. Parece optar por la dispersión de los puntos de atención, y en esto Goya sí que está obviando las normas preceptivas de las unidades neoaristotélicas.

Solo se acota la posible huida de la atención a los márgenes del cuadro mediante la posición de las figuras del primer plano (figuras estas de elevada posición social y con gestos y relaciones muy dinámicas), puesto que las figuras de los extremos encierran formando a modo de paréntesis a las más centrales.

De ese modo, el coche más destacado de la izquierda se dirige a la derecha y lo mismo ocurre con otros del lado derecho, su dirección establece una línea de dirección que conforman fuerzas centrípetas.

Como cuadro costumbrista, tantas figuras reunidas muestran la idea querida por la realeza ilustrada —destinataria, al fin, del cuadro— de mezcla armoniosa de las diferentes clases y estamentos sociales.

Allí aparecen majos, fervientes, vendedores y todo tipo de paseantes y vehículos: desde cabrioles y calesas hasta berlinas, carrozas y tartanas, para el desplazamiento de las gentes más humildes.

Las indumentarias van desde las casacas a la moda francesa de los personajes del primer plano hasta las lanas y telas más burdas de las clases bajas.

El resultado de plantear la zona intermedia como una franja de tono oscuro provocaría muchos problemas para la realización del tapiz, aumentados por la cantidad de figuras humanas.

De hecho, en una carta Goya le comenta a su amigo Martin Zapater que su trabajo en este cuadro lo realiza «con mucho empeño y desazón».

Estos cuadros, resueltos por Goya con una técnica pictórica impresionista, eran de difícil reproducción en la Real Fábrica de Tapices y ocasionaría al pintor no pocos problemas con su trabajo.

De hecho, es uno de los primeros cuadros de Goya en utilizar las grandes masas pintadas de modo muy libre, favorecido por las características y rápida ejecución del abocetado previo a la realización de los cartones.

https://es.wikipedia.org/wiki/La_pradera_de_San_Isidro