Se crea en Roma el Museo de Arte Salvado con las obras recuperadas de robos, tráfico ilegal o damnificadas a causa de guerras y desastres naturales.
Aquí reposan antes de ser devueltas a su sede original
Roma es una ciudad en la que todo cambia para seguir siendo la misma.
En plena crisis política, con incendios por doquier y un verano donde un gran calor y humedad reciben al turismo masivo, acaba de inaugurarse el Museo de Arte Salvado.
Un lugar que custodia obras y restos arqueológicos recuperados de robos, del tráfico ilegal de arte o damnificados a causa de calamidades naturales como terremotos o guerras.
Un museo único en el mundo que nace como lugar de tránsito para mostrar las obras antes de ser devueltas a su sede original.
Las piezas se remontan al siglo VII a. C. provenientes de la Etruria meridional y la región de Lazio.
A destacar: la Giara de Cerveteri con la famosa escena de Polifemo derrotado por Ulises. resume Massimo Osanna, director general de Museos del Estado:
Es una de las muchas que el Comando Carabinieri trajo de EE UU. Los objetos de la exposición provienen de diversas culturas prerromanas insertadas en el centro-sur de Italia.
A su lugar de nacimiento volverán a partir del 15 de octubre, cuando el espacio expositivo cambie con la idea de alumbrar nuevos tesoros italianos otrora sepultados entre legajos o vendidos ilegalmente a museos como el Getty de Los Ángeles, donde terminó un objeto arqueológico —robado por un tomb raider— por cuatro millones de dólares.
Ensalzar la protección y tutela del arte.
Esta es la misión del Museo dell’Arte Salvata, situado en el Aula Ottagona (llamada Planetario) de las Termas de Diocleciano, uno de los cuatro espacios que conforman el sublime Museo Nazionale Romano. Dice el ministro de Cultura, Dario Franceschini:
Es necesario enseñar a la gente cómo se han recuperado estas obras
En su recuperación han sido clave la diplomacia, la red de arqueólogos de la Soprintendenza italiana, pero sobre todo el Comando Carabinieri TPC (tutela del Patrimonio Cultural) y los Cascos Azules de la Cultura, que evitan engordar el mercado negro y las casas de subastas, trufadas en ocasiones de falsas copias.
Testas votivas de necrópolis etruscas de Tarquinia, cerámica con barniz negro y figuras rojas (siglos V-IV a. C.) de la Magna Grecia… confluyen en este museo próximo a la estación de Termini. Explica el comandante Roberto Riccardi:
El valor estimado de la exposición actual es de 50 millones de euros. Comenzamos en 1969 con la idea de proteger el paisaje artístico damnificado por la II Guerra Mundial, donde sufrimos daños en Pompeya, Florencia y también en puentes del Arno. Además, quisimos devolver a nuestro país lo robado por Herman Goring.
En 2016 nació la task force con la ayuda de la Unesco. Ambos cuerpos pertenecemos al Ministerio de Cultura y trabajamos en la identificación de robos en museos, iglesias, áreas arqueológicas, normalmente saqueadas por la noche.
En nuestra sede de Roma tenemos más de tres millones de bienes: libros, monedas, cuadros de Rafael, Tintoretto o Van Gogh… También uno de Artemisa Gentileschi exportado ilegalmente en Austria.
Quizá la próxima exposición sea sobre la Nativitá, con pesebres napolitanos del siglo XVIII.
Hay que explicar al público que el arte no solo se crea y se muestra, sino que también se protege.
Picasso, lo odio, aunque si piensas en el cubismo, no puedes odiarle
Dice Hannah Gadby, cómica australiana en su monólogo Nanette presentado en teatros en 2017 y emitido por Netflix en 2018.
Licenciada en Historia del Arte, activista LGTBI, transforma sus traumas y abusos que ha padecido en bromas, pero ese refugio en el humor, explica en esa actuación, casi acaba con ella.
Debería ser más generosa con él porque tenía una enfermedad mental, pero nadie lo sabe porque no encaja con la mitología que le rodea. Picasso es un genio pasional, viril, atormentado, y ahí no hay espacio para nada más.
La misoginia es el mal que aqueja al pintor.
¿Hay que aprender a separar al hombre de su arte? Pero entonces, ¿qué pasaría si quitas su nombre de los cuadros, por cuánto se subastarían?.
La celebración del año Picasso en 2023, que conmemora el 50º aniversario de su muerte el 8 de abril de 1973, abre el interrogante de hasta qué punto o de qué forma debe abordarse la recurrente y tajante crítica feminista al creador.
En pleno fragor del Mee Too, el monólogo de Gadsby traslada al gran público la polémica que rodea la figura de Picasso y su relación con las mujeres, una controversia que en absoluto es nueva y sobre la que se ha escrito mucho, pero que en el siglo XXI cobra nueva relevancia.
Ha habido protestas y un simposio en el Museo Picasso de Barcelona, podcasts dedicados al tema o artistas que lo describen como un Harvey Weinstein de su tiempo.
Con Fernande Olivier, Eva Gouel, Olga Khokhlova, Marie-Thérèse Walter, Dora Maar, Françoise Gillot y Jacqueline Roque mantuvo sus relaciones más estables, pero en su larga lista de conquistas están Gabrielle Lapeyre, Irène Lagut, Elvira Paladini, Émilienne Pâquerette o Geneviève Laporte, entre otras.
Y su vida privada no queda excluida de su arte: las mujeres forman una parte central de su obra, en la que con frecuencia habla de deseo, poder y atracción.
Dice Victoria Combalía, historiadora y critica de arte, que escribe la biografia de Dora Maar que destaca su narcisismo:
Por un lado, es el mejor pintor del siglo XX y nadie estará en desacuerdo con esto. Por otro, está su vida como hombre, y parece evidente que era un maltratador psicológico y, según algunos testimonios, puede que físico también.
Picasso es un señor educado en el siglo XIX, un tiempo lleno de maltratos.
Nos fijamos más en él porque es el genio, pero entre los creadores hombres esto está muy extendido.
¿Qué tendríamos que decir de Francis Bacon, Edvard Munch o Caravaggio? En relación a Picasso, el tema no debe obviarse, pero tampoco debe tratarse de forma sensacionalista. Evidentemente no hay que justificarlo, pero su trabajo sigue siendo igual de bueno.
La mujer es un asunto central en su obra y el erotismo es importantísimo; los buenos historiadores y expertos se han fijado en eso también.
Carmen Gimenez, experta conocedora de su obra del pintor, planifica y dirige el Museo Picasso de Málaga y comisaria algunas de las muestras más importantes dedicadas al artista malagueño en ambas orillas del Atlántico.
El Museo Picasso de Malaga cuenta con un total 233 obras de colección propia, que se suman a 162 de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA); entre las que se incluyen 44 pinturas, 49 dibujos, 40 obras gráficas, 10 esculturas, 17 cerámicas, 1 tapiz y 1 plancha de linóleo.
La más reciente, la exposición este verano de Picasso-El Greco, en el Kunstmuseum de Basilea, que también forma parte del año Picasso aunque oficialmente el programa arranca el próximo 12 de septiembre.
Además será comisaria de una exposición de escultura del artista en el Museo Guggenheim de Bilbao, un encargo que recibió de Jose Guirao, quien hasta su fallecimiento el 11 de julio, era el encargado designado por el Ministerio de Cultura para las conmemoraciones de 2023.
Su sucesor es Carlos Alberdi, quien adelanta que en la relectura de Picasso en el siglo XXI que se han planteado hacer, las objeciones feministas serán tratadas, por ejemplo, en un simposio que se prepara para diciembre en el Museo Reina Sofía.
Dice Gimenez:
Los tiempos han cambiado y comprendo que mis nietos y yo no vemos las cosas igual.
Pero a Picasso no se le puede cancelar. Si se aborda el tema de su relación con las mujeres, se debe empezar por decir que no se le puede juzgar con la mentalidad de hoy, y se debe hacer bien, saliendo un poco de lo que siempre se repite.
Cécile Debray, presidenta desde el pasado noviembre del Museo Picasso de Paris, recibe con su nombramiento el reto de celebrar el año Picasso, que había sido planeado como un evento transnacional, coorganizado por Francia y España, pero que se extiende a más países.
Es una excelente oportunidad para abordar su amplio legado a escala internacional
Habrá 40 exposiciones en distintas sedes de Europa y Norteamérica que, a partir de un acercamiento historiográfico, abordarán investigaciones específicas o periodos concretos en la amplia producción picassiana, desde su relación con la prehistoria y el arte rupestre, en el Pompidou, hasta su masculinidad y relación con las mujeres, en el Museo de Brooklyn.
Los retos que plantea este aniversario son múltiples. Se han hecho muchas exposiciones de Picasso, pero en los 50 años transcurridos desde su muerte el estudio de su obra ha cambiado. Mostrar a un artista también implica abrir interrogantes y considero muy importante llegar al público joven.
La figura de Picasso ha despertado protestas del Me Too, agravadas por especulaciones maliciosas y, por eso, creo que un acercamiento historiográfico proporciona la distancia adecuada para el análisis. Encontrar el equilibrio para honrar su legado y apelar a las generaciones más jóvenes exige ser cuidadoso y preciso.
Brigitte Benkemoun, periodista y autora de sos libros dedicados a Dora Maar y Marie-Thérèse Walter dice:
Dominador, manipulador, egoísta, posesivo, sí lo fue, pero él no disfrutaba causando dolor, excepto quizá en la relación sadomasoquista que tuvo con Maar.
Su objetivo no era ver sufrir a las mujeres, sino su arte. Cuando se cansaba de ellas porque sentía que ya no eran esenciales para sus creaciones, las dejaba.
Tampoco le parece apropiado tildar a Picasso de pedófilo porque establece una relación con Walter cuando ella tiene 17 y él 40.
Ella no era una niña. Calificar esa historia como pederastia solo alimenta la caricatura y la confusión que rodean el destino de Walter.
Estrella de Diego pronuncia el 12 de septiembre la conferencia de apertura de las conmemoraciones de la parte española en el Museo del Prado y tiene claro que puede no gustarte Picasso como persona y ver que su obra es apabullante.
El año Picasso, es una oportunidad para revisar y repensar al artista, no solo su relación con las mujeres, que eclipsa todo lo demás, sino también con los hombres, con su entorno.
La relación de Picasso es un artista que se construye como marca tanto como Dalí con la baja cultura como una de las áreas sobre las que sería interesante detenerse.
A Picasso le vendría bien dejar de ser Picasso un rato y situarlo en un lugar en el que se pueda hablar de él.
Esa idea del fenómeno del genio creativo imposible de controlar nunca se ha revisado, ha sido intocable y sigue siéndolo, no hay manera de presentarle como un creador frágil.
La fragilidad de Picasso no es el punto de partida de la exposición que prepara el Museo de Brooklyn, en Nueva York, Catherine Morris y Lisa Small, conservadoras de arte feminista y de arte europeo, respectivamente.
Tratarán de aproximarse y revisitar, desde las complejidades que plantea el momento actual, una figura histórica que, nos guste su biografía o no, continúa jugando un papel fundamental en la historia del arte.
Junto a Morris y Small trabaja en la exposición, como comisaria invitada, precisamente la cómica Hannah Gadsby, con quien mantienen una primera reunión en 2018 tras ver su famoso monólogo, y retoman el contacto cuando el MoMA propone al Museo de Brooklyn entrar a formar parte del año Picasso desde una perspectiva feminista.
Dice Morris:
Las tres estamos trabajando para crear el marco de una conversación en torno a Picasso.
Su poder emanaba tal vez de su genio, pero quizá también por una serie de factores externos que le permiten ser quien fue.
¿Qué significa eso ahora? ¿Por qué aún cautiva nuestra imaginación? Él se ha convertido de alguna manera en símbolo de una historia que desde muchos frentes hoy se trata de reescribir
La exposición no se plantea como un referéndum sobre sus fallos como persona: ni justificación, ni enterramiento.
El borrado o la cancelación de Picasso carece de sentido porque él es parte de nuestra historia, aunque las comisarias entienden que haya voces que no compartan esto, e intuyen que se harán oír cuando se abra la muestra en junio de 2023.
Su proyecto trata de abrir el debate a cuestiones que rebasan la polarización que genera Picasso.
Dice Small:
Se le presenta como el genio brillante que lanza la modernidad o como un monstruo. Pero las dos cosas pueden ser ciertas.
En Nanette, Gadsby habla de cómo Picasso libera el arte de tener que representar la realidad tridimensional en dos dimensiones, y de cómo su cubismo aboga por integrar todas las perspectivas posibles.
Luego, pregunta retóricamente si alguna de esas perspectivas es de una mujer o acaso el pintor se pone un caleidoscopio en los genitales.
Quizá en respuesta a esto, el arte contemporáneo de mujeres será una de las claves de laexposición en Brooklyn, aunque la muestra está aún en periodo de gestación y sujeta a cambios.
Tienen previsto celebrar también debates y charlas con Gadsby y otras mujeres, porque esta vez serán ellas, ni víctimas ni musas, quienes tomen la palabra de Picasso.
Lo que es genial de este país es que Estados Unidos ha iniciado una tradición en la que los consumidores más ricos compran esencialmente las mismas cosas que los más pobres. Puedes estar viendo la tele, ver un anuncio de Coca-Cola y sabes que el Presidente bebe Coca-Cola, Liz Taylor bebe Coca-Cola y piensas que tú también puedes beber Coca-Cola. Una cola es una cola, y ningún dinero del mundo puede hacer que encuentres una cola mejor que la que está bebiéndose el mendigo de la esquina. Todas las colas son la misma y todas las colas son buenas. Liz Taylor lo sabe, el Presidente lo sabe, el mendigo lo sabe, y tú lo sabes.
Andy Warhol
Un artista y una actriz con vidas paralelas, se unen para crear la serie de retratos más famosa y cara de la historia del arte moderno.
Comienza en 1962, en East 47th Street en Manhattan, en The Factory de Andy Warhol.
Inspirado por una fotografía promocional de la película Niágara (1953) –el thriller protagonizado por Marilyn Monroe –, Warhol comienza una serie de serigrafías usando una imagen de la (entonces) recién fallecida actriz con el objetivo de congelar en el tiempo la imagen que simbolizaba la personificación del encanto y el glamour.
Es el inicio de una conexión donde el arte popular y la era de oro de Hollywood se unen dando una combinación paradójica.
Aunque Marilyn nunca admire en vida la obra que consolida a Warhol como rey del Pop Art.
Cuatro meses después de la repentina muerte de la actriz en 1962 a los 36 años de edad, Warhol crea Marilyn Diptych (1962), una obra que contine el significado conciso del sueño y la perfección americana.
Pero este significado es erróneo.
El estereotipo de belleza idealizada, Andy lo conoce, aunque la obra no analiza el encanto y la perfección, sino que la cuestiona.
Hay conexión entre la vida de Marilyn, la de Warhol, y la del Pop Art.
Marilyn convierte a Warhol en un eterno rey del arte y Warhol convierte a Marilyn en un icono inmortal
Warhol desde la infancia, esta obsesionado con las estrellas de cine.
Es hijo de una pareja inmigrantes de Eslovaquia, el sueño de la fama viviendo en Pittsburgh parece distante y las inseguridades llenan su vida sin saber que algún día se convertira en una de las figuras más influyentes de la historia del arte.
Mientras tanto, Norma Jeane Baker vive una difícil juventud llena de obstáculos y maltratos, pero no la frenan para convertirse en una de las personalidades que cambia la cultura popular y el cine.
En la década de los 60, la carrera de Marilyn es denostada, prácticamente se desploma.
Trata de aparentar perfección, la mentira de la actriz resulta real.
Incluso, su nombre artístico es inventado para vender un producto de estrella manufacturada.
Lo mismo pasa con el movimiento del Pop Art, que surge del consumismo de posguerra.
Una época donde los medios de comunicación bombandean con imágenes que reflejan el consumo en masa, el producto, la publicidad, tal y como la imagen de Marilyn es difundida en los medios.
El arte tiene que plasmar las vivencias de la época y así nace este movimiento.
Inspirado en la cultura popular que invade los medios, este es reflejado en las obras de artistas como Roy Lichtenstein y el propio Warhol, cuyo arte se basa en imágenes de personalidades y objetos materiales disponibles al instante para el consumo, una reacción contra el expresionismo abstracto, el movimiento artístico dominante en los Estados Unidos en la década de 1950.
Self-Portrait
Aunque Andy no inventa la serigrafía, él la populariza.
Utiliza una singular creatividad y así, realiza una técnica que combina fondos pintados a mano con imágenes impresas en serigrafía fotográfica, dando vida a obras populares.
La serie de obras que involucran el rostro de Marilyn, le dan al artista la oportunidad de reproducir repetidamente la misma foto, obteniendo volumen con múltiples colores que son el secreto detrás de Marilyn Diptych (1962), Shot Marilyns (1962), Shot Sage Blue Marilyn (1962), Lemon Marilyn (1962), Gold Marilyn (1962) y otras obras con la imagen de la belleza rubia.
Las diferentes combinaciones de color hacen que cada impresión sea inigualable.
Esta colección encierra un fuerte y oscuro significado que a simple vista parece una obra ordinaria.
Es la inmortalización de la cara de una persona que, aunque ya no tiene vida, tras repetirla más de 50 veces, se convierte en un objeto de culto y cinco veces más poderosa.
Dice Chanler Rutherfurd, especialista en arte impreso en Sotheby’s:
Warhol tiene la habilidad para seleccionar imágenes que realmente hablan de nuestra lengua vernácula común y de la conciencia de Estados Unidos y su cultura en ese momento.
La obsesión de Warhol por la muerte emerge con el fallecimiento de su padre cuando es un adolescente.
Lo plasma a través de su serie Death and Disaster.
Se trata de una serie de obras que involucran una representación artística de imágenes horrendas encontradas en periódicos y revistas de accidentes aéreos, choques de automóviles, suicidios y sillas eléctricas.
Incluso se llega a creer que parte de esta serie también involucra la obra del artista de la serie de retratos de Jackeline Kennedy, ya que representa su rostro en uno de los momentos más trágicos de su vida: justo después de la muerte de su esposo.
La imagen de Monroe juega un papel similar.
Se podría tratar del retrato de un cuerpo embalsamado, ahora invicto, que sirve como advertencia de las fatales consecuencias que la fama puede traer.
El epítome del glamour, la celebridad, y fama que acaba trágicamente.
En el retrato Gold Marilyn, se envuelve todo en un fondo dorado, reflejando nuevamente el culto y furor que el público siente por la actriz.
Incluso, otras musas del artista como Elisabeth Taylor, Judy Garland, Grace Kelly y Edie Sedwick se transforman bajo su particular visión en deidades.
De acuerdo con Sotheby’s, la estrella hollywoodiense es definida como la musa más grande de Warhol.
Tanto Marilyn como Andy son personas que elaboran una máscara perfecta, por ello, es difícil distinguir a la persona detrás de la máscara.
Las obras de Marilyn reúnen todo lo que Warhol sigue representando: amor a las celebridades, la muerte y una carta de amor al movimiento Pop Art de Estados Unidos.
La Neue Pinakothek de Múnich, la National Gallery de Londres, el Museo Van Gogh de Ámsterdam, el Sompo Museum of Art de Tokio, el Museo de Arte de Filadelfia y una colección privada de Estados Unidos poseen seis de los siete cuadros que integran la serie de los girasoles.
En marzo de 1987 obtiene resonancia mundial la noticia de la compra de un Jarrón con catorce girasoles por el magnate japonés Yasuo Goto en una subasta en Christie´s de Londres, pagando una cifra récord hasta entonces en una subasta, de 39,9 millones de dólares.
La pintura esta ahora en el Sompo Japan Museum of Art de Tokio.
Después de la compra se plantea una controversia sobre si se trata de una auténtica obra de Van Gogh o una falsificación de Emile Schuffenecker
Una polémica resuelta en 2002 con la publicación de un informe conjunto del Museo van Gogh de Amsterdam y del Art Institute de Chicago que confirma la autenticidad del cuadro.
Aunque matiza que Schuffenecker restaura la obra y realiza pequeños retoques propios
De la serie hay tres cuadros similares con catorce girasoles en un jarrón, dos con doce girasoles, uno con tres y otro con cinco.
Van Gogh pinta los primeros cuatro cuadros en agosto de 1888, cuando vive en Aelés, en el sur de Francia y otros tres similares en enero del año siguiente.
Las pinturas están todas ejecutadas en lienzos de cerca de 90 x 70 cm.
Usa un pigmento en sus girasoles, el amarillo de cromo o cromato de plomo, al cual deben su misterioso y enigmático color.
La descomposición del cromato de plomo por efecto de la exposición a la luz convierte el amarillo brillante original en un tono pardo verdoso.
Febrero de 1888. Cansado de París, de los ritmos y la indiferencia de la gran ciudad, de las rivalidades entre los pintores, Vincent van Gogh se instala en Arlés, un pueblo del sur de Francia.
Un periodo en el que crea la serie de los girasoles, iniciada en agosto de 1888 e integrada por siete obras
Está fatigado y Busca armonia, además de unas condiciones que le permitan pintar.
Su anhelo es descubrir un Japón cercano y personal y, aconsejado por Tolouse Lautrec y se decide por Arlés, en la Provenza.
Pinta sin descanso. Empieza con una vieja mujer arlesiana, un paisaje con nieve, una vista del final de una calle con la tienda de un salchichero… mal alimentado y con poco dinero.
Estoy en un arrebato de trabajo, le escribe a su hermano Theo
Llega la primavera y la transformación del paisaje de Arlés le fascina.
Nada se le resiste, todo le interesa, pinta puentes y caminos, granjas, molinos, carteros, naturalezas muertas.
Escribe a Theo, espera a su amigo Gauguin, bebe vino malo, hace un pedido de colores (amarillo de cromo, bermellón, azul de Prusia, verde veronés, verde esmeralda…), sufre, mira, recuerda, lee a Maupassant, Balzac, Victor Hugo, roba higos y piensa en la muerte.
Pinta mucho y muy rápido y vive un verano de 1888 decisivo.
Declara a Theo que su deseo de triunfar está quebrado, que trabaja por distracción y para sufrir menos, que su vacío se agranda.
Que las enseñanzas de París se están evaporando y que regresan las ideas que en el pasado, antes de conocer a los impresionistas, le transmitió la naturaleza.
Estoy en vena de pintar, con el ardor de un marsellés comiendo la sopa de pescado, lo que te asombrará, porque se trata de pintar los grandes girasoles.
Escribe a su hermano el 15 de agosto.
Tiene tres telas en preparación y las concibe como decoración para el estudio en el que le gustaría vivir con Gauguin y otros artistas.
Plantea una sinfonía en azul y amarillo, trabajando desde muy temprano porque las flores se marchitan en seguida.
Pronto anuncia un cuarto cuadro (su intención es hacer 12), un ramo de 14 flores sobre fondo amarillo que será una variación simplificada de una naturaleza muerta de membrillos y limones compuesta un tiempo antes.
En su etapa arlesiana, tan fecunda en términos artísticos, tan llena de carencias en casi todos los demás aspectos, Van Gogh acaba de encontrar un motivo iconográfico por el que será mundialmente conocido.
Hay girasoles anteriores en la obra de Van Gogh (los que realizó en París en 1887, cortados y marchitos, fueron admirados por Gauguin), pero el tratamiento es muy distinto al de esta serie, cuyo desarrollo se concentra en dos momentos, agosto de 1888 (cuatro cuadros) y enero de 1889 (tres).
Es un verano frenético para el artista, que también pinta jardines, cafés, retratos, cielos estrellados, cita a Petrarca y a Boccaccio y sospecha que la poesía es más terrible que la pintura.
Y regala en sus cartas algunas frases memorables:
Mañana voy a dibujar hasta que llegue el color.
Se abisma en un proceso que es al mismo tiempo de expansión y de repliegue. Reconoce el mérito de Seurat y Signac, su éxito en la búsqueda de nuevas formas, pero él está en otra coordenada: la recuperación privada de estímulos indagatorios preparisinos, con el instinto y el ánimo:
de un pintor japonés esencial e inagotable que anhela una fusión definitiva con la naturaleza y que padece «una lucidez o una ceguera de enamorado por el trabajo«.
Los girasoles aparecen en número variable según las obras (entre tres y catorce), siempre en un jarrón sencillo que queda integrado en el conjunto
Los girasoles aparecen en número variable según las obras (entre tres y catorce), siempre en un jarrón sencillo que queda integrado en la formulación cromática del conjunto.
El artista utiliza el amarillo, un color de su predilección, en numerosas variantes, con derivaciones y asociaciones con el ocre, el naranja y el marrón.
En el Jarrón con tres girasoles y el Jarrón con cinco girasoles, ambos de agosto (y los que menos flores reúnen de toda la serie), modifica y oscurece su discurso.
Gauguin llega a Arlés y conviven varios meses.
En noviembre le dice a Van Gogh que ha visto un cuadro de girasoles de Monet muy hermoso, pero que los suyos son mejores.
La relación se deteriora:
Creo que Gauguin está un poco decepcionado de la buena ciudad de Arlés, de la casita amarilla donde trabajamos y sobre todo de mí, escribe a su hermano…
y el 23 de diciembre Vincent ataca a su amigo con una navaja de afeitar con la que seguidamente decide mutilarse: se corta una oreja.
Un episodio que acaba con él en un hospital psiquiátrico.
La compleja relación con Gauguin
En los meses que comparten en Arlés, Gauguin retrata a Van Gogh pintando girasoles, un motivo que se convierte en símbolo de la relación entre los dos artistas, en la que se mezclan la amistad, la admiración y la rivalidad.
Su proyecto de creación de una colonia de pintores no llega a realizarse.
El cuadro ofrece, con su composición inestable y tensa, pistas sobre el choque de caracteres entre los dos.
Gauguin muestra a un Van Gogh enfermizo y maquinal, de mirada cansada y mortecina, cuyo ánimo establece correspondencias con el complicado trasfondo cromático de la obra.
El impulso estival, inaugural y decorativo de los girasoles de agosto se reconduce en los de enero en términos de modulación anímica a partir de un concepto de repetición plástico-iconográfica.
Son los meses que separan las últimas ilusiones del artista del comienzo de su descenso final.
Van Gogh abandona Arlés en mayo de 1889, un año y dos meses antes de su suicidio.
El Jarrón con cinco girasoles es destruido en la Segunda Guerra Mundial.
Quisiera pintar de manera que, en rigor, todo el que tuviera ojos pudiera ver claro.
En 2023 hace 100 años del el nacimiento en Nueva York del gran fotografo estadounidense Richard Avedon.
Era el único hijo de Jacob Israel Avedon, un inmigrante nacido en Rusia que posee una tienda de ropa en la Quinta Avenida.
Su madre, Anna, pertenece a una familia propietaria de una empresa de manufactura textil.
Acude al colegio DeWitt Clinton en el Bronx, donde colabora en el periódico escolar The Magpie con el escritor James Baldwin desde 1937 a 1940.
Su interés por la cámara es tan precoz que, con 12 años, ya forma parte del club de foto de la Asociación Hebrea de Hombres Jóvenes.
Antes de los 20, recibe reconocimientos como poeta.
Después de asistir durante un tiempo en la Universidad de Columbia, inicia su carrera como fotógrafo, trabajando para la Marina Mercante en 1942, tomando fotografías identificativas de los miembros de las tripulaciones.
Estas fotografías las realiza con una cámara Rolleiflex que su padre le regala cuando se marcha.
Debo haber tomado fotografías de cien mil rostros antes de que se me ocurriera que me estaba convirtiendo en fotógrafo.
1944 a 1950, estudia con Alexey Brodovitch en su laboratorio en la New School for Social Research.
Su maestro lo introduce en la colaboracion con Harper’s Bazaar en la captación de modelos y moda en las calles, en clubes nocturnos, el circo, la playa y en lugares inesperados.
Su creatividad lo convierte en el fotógrafo principal de esa publicación.
Destacan los retratos, porque le interesa su poder para sugerir personalidades y evocar vidas a partir de poses, actitudes, peinados, ropa o accesorios que, desde su objetivo, no responden únicamente a tendencias y ofrecen mucho más.
Fotografía a Truman Capote, Henry Miller, Humphrey Bogart, Marilyn Monroe etc.
Deja la revista en 1965, tras ser criticado por sus colaboraciones con modelos negras, y se une a Vogue, cabecera a la que permanece ligado más de veinte años.
Égoïste fue otra de las firmas que acogieron sus imágenes de moda.
Muchos atribuyen la difuminación de las fronteras entre la imagen comercial y la artística con las que estamos familiarizado.
Tiene que ver en ello el éxito de su estudio (comercial) y sus asociaciones con Calvin Klein, Revlon, Versace y decenas de firmas de moda; colaborando con ellas, lega algunas de las campañas más conocidas de la historia de la publicidad, pero además le proporcionan los recursos suficientes para emprender proyectos más personales, de cariz cultural o político.
Que son sus retratos de los miembros del movimiento por los derechos civiles o contra la guerra de Vietnam o al celebrado ciclo de fotografías que brindó a su padre, Jacob Israel Avedon.
1976, para Rolling Stone, trabaja además en The Family, un retrato colectivo de la élite del poder estadounidense cuando la democracia en su país cumple dos siglos; de 1979 a 1985, en una comisión del Museo de Arte Americano Amon Carter, y por último, en la exposición y el libro In the American West.
1979 comienza el que se convierte en uno de sus trabajos más importantes.
Por encargo del Museo Amon de Fort Worth de Texas, Avedon dedica cinco años a recorrer el oeste de los Estados Unidos para documentar a las personas que nunca escribiran la historia de su país.
En esta obra, titulada In the american west, presenta a granjeros, mineros, vagabundos, prostitutas, amas de casa, presos, vaqueros de rodeo o empleados de pequeñas oficinas, etc. en fotografías de gran formato tomadas con luz de día, al aire libre y como siempre, ante un fondo blanco.
1992, es el primer fotógrafo del personal de The New Yorker y sus retratos tienen consecuencias en la estética general de sus páginas.
Nada hay en ellos del sueño americano o de la tierra prometida. Son retratos de individuos que han sido observados y artísticamente elevados por la cámara de Avedon mediante una composición sobria, logrando así una considerable fuerza expresiva.
Al terminar el proyecto, Avedon había recorrido un total de 189 poblaciones en 17 estados; había fotografiado a 752 personas utilizando alrededor de 17.000 placas de película. De esta colección, escogió 123 retratos que conformarían la serie In the american west 1979 – 1984.
Made from the engraver, 9/19/06, 3:27 PM, 16C, 8044×9688 (652+1316), 150%, Custom, 1/30 s, R47.1, G29.8, B54.2
Además del gran formato utilizado para sus fotografías de moda o retratos, desarrolló una obra en paralelo, utilizando el paso universal, que refleja sus vivencias más personales, como viajes o recuerdos familiares.
El final de su libro Portraits (1976), por ejemplo, culmina de forma tremenda pero magistralmente tratada con una serie de siete fotografías de su padre envejeciendo gradualmente hasta que parece haberse integrado en la luz que le rodea.
El 25 de septiembre de 2004 Avedon sufrió una hemorragia cerebral en San Antonio, Texas, mientras se encontraba en una sesión fotográfica para un proyecto encargado por la revista The New Yorker, el cual se titulaba On democracy, y se enfocaba en el proceso electoral del 2004 en los Estados Unidos; se trataba de retratos de candidatos, delegados de las convenciones nacionales, entre otros involucrados en el tema.
Murió en la misma ciudad el 1 de octubre de ese año a consecuencia de las complicaciones médicas.
El MMK o Museum für Moderne Kunst en Fráncfort, muy posmoderno tiene una arquitectura retorcida.
Claes Oldenburg dice que desde fuera, parece un cacho de pastel.
Diseñado por Hans Hollein, tiene una de las colecciones más completas de arte pop y minimalista norteamericano.
Alberga las obras de Marcel Duchamp (1887-1968) reunidas en una de las mayores exposiciones retrospectivas del artista.
Hay 700 piezas de 1902-1968 que ocupan los tres pisos, y no solo las paredes, también los techos.
Considerado uno de los más influyentes creadores del XX, hace más de 20 años que su trabajo no se reune en su totalidad.
Sus revolucionarias ideas y su inteligencia iconoclasta son todavía hoy referencia en el arte.
Su trayectoria es excepcional, un discurso en la que el arte se concibe como mental, fiel al espíritu de Leonardo da Vinci.
Plantea que el arte debe tener una realidad propia alejado de la mimesis.
A ello se vuelca esta exposición. La comisaria, Susanne Pfeffer, la plantea con sencillez y elevan la materialidad de los objetos al ámbito de la experiencia estética.
El montaje también es radical.
Los objetos aparecen desnudos y sin apenas interpretaciones. Los ready-mades dan la bienvenida en la primera sala.
Con ellos, termina con quinientos años de arte occidental.
Son obras que recogen el intento de crear arte sin obras de arte, o más allá de las bases de juicio convencionales.
Un gancho para sombrero, Porte-chapeaux (1917), una rueda de bicicleta sobre un taburete, Roue de bicyclette (1917) y el famoso urinario titulado Fountain (1917) se colocan en el suelo, se apoyan en la pared o se cuelgan del techo acompañados de una sutil sombra pintada en la pared.
El triángulo de la sala no se abre a la exposición, sino que apunta hacia Porte Fradiva (1937), una doble puerta que Duchamp diseñó como entrada de la galería de Andre Breton en París, y por la que el visitante no puede pasar.
Recuerda a la puerta que el artista instaló en su apartamento parisino, en el 11 de la rue Larrey, en 1927, y que utiliza para dos tránsitos: entre el estudio y el dormitorio, y entre el estudio y el baño.
La puerta esta siempre abierta y cerrada al mismo tiempo, lo que proporciona tanto una paradoja casera como una solución para ahorrar espacio.
La salida de esta planta es lateral. Allí se proyecta Screen Test, la película de Andy Warhol de 1966, con primeros planos de Duchamp nerviosos y juguetones.
El carisma es palpable en alguien que no hizo el menor esfuerzo por promocionarse, ni a sí mismo, ni su obra y, cuando la fama le elige, no una vez, sino dos, durante dos períodos distanciados en el tiempo, le da la bienvenida con una sonrisa irónica. Duchamp coloca el arte al servicio de la mente y es ese deseo el que estimula por su particular uso del lenguaje, el azar, la óptica, las películas y demás técnicas meta visuales.
Las referencias a la biografía dan paso a una sala dedicada íntegramente a la obra mítica El gran vidrio (1915-1923), en la reproducción de Richard Hamilton de 1965-66 (y que suele albergar la Tate Modern).
Las interpretaciones no son nuevas, pero a diferencia de otras exposiciones, esta no conduce a un discurso profundo sobre el papel del espectador, sino que se centra en la relación del artista con su obra.
Hay muchas fotografías de Duchamp trabajando, en un intento de trascender las limitaciones de la definición cultural de la identidad del artista.
Man Ray también aparece aquí como un amigo cercano.
En Obligation pour la Roulette de Monte-Carlo (1924), Duchamp aparece lleno de espuma de afeitar.
La puesta en escena no solo capta la conmovedora identidad del artista, sino que da testimonio de la entrada de Rrose Sélavy, el alter ego de Duchamp.
Imágenes que revelan un compromiso por darle la vuelta a lo que culturalmente entendemos como lo masculino o femenino.
En tiempos de reivindicación de la identidad no binaria, la posición del artista no puede ser más actual.
La repetición es un elemento importante en la exposición. Se muestran varios ready-mades en varias ediciones y las exposiciones portátiles con réplicas de su obra, Boîte-en-valise (1935-41) dan fe de la conocida crítica de Duchamp a la importancia del original para la obra de arte.
De ese recurso se sirve la comisaria para lanzar una exposición que propone pensar, actuar e ir más allá de todas las categorías y convenciones.
Sorprende que un año en que coinciden en Alemania la documenta 15 de Kassel y la Bienal de Brlín, el MMK apueste por esta audaz exposición.
En diálogo con esos dos eventos artísticos, el legado de Duchamp reverbera aún más en el arte contemporáneo.
Gracias a él sabemos que todo puede convertirse en arte y que el pensamiento no conoce fronteras, temas centrales en Kassel y Berlín.
Duchamp que defiende procastinar, consigue lo contrario.
Asombra ver la cantidad de objetos no vistos antes hasta por los ojos de los expertos. Parece haber trabajado sin parar y de un modo tan inteligente como para verlo a posteriori.
Como si creara para que nosotros lo descubriésemos mucho tiempo después.
80 obras componen la exposición monografica que el Museo del Prado organiza alrededor de la figura de Luis Paret (1746 – 1799).
Coetaneo de Goya, es considerado el representante del Rococó francés en España y su obra es una cronica de la sociedad del momento.
Su trayectoria se ve empañada, por un lado, por la genialidad de Goya y por otro por su destierro de tres años en Puerto Rico –por proporcionar mujeres al infante don Luis. Su obra destaca también por su exquisitez a la hora de plasmar paisajes como las Vistas de Bermeo.
Comisariada por Gudrun Maurer, Conservadora de Pintura del s. XVIII y Goya del Museo Nacional del Prado, la exposición se divide en nueve secciones para mostrar un exhaustivo recorrido por la trayectoria de este artista y descubrir su concepción artística y las claves de su técnica que le sitúan al lado de Goya
Dice Javier Solana, Presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado:
Luis Paret es posiblemente el artista español del siglo XVIII que más merecía una exposición de gran envergadura como la que ahora inaugura el Museo del Prado.
La alcahueta y los enamorados
Gracias a la colaboración de prestadores públicos y privados, el Museo Nacional del Prado, que ha contado con el apoyo de la Fundación AXA, logra reunir la mayoría de las pinturas conocidas del artista.
Destacan Baile en máscara, La Puerta del Sol, Las hijas de Paret, Vista de Bermeo o El anuncio del ángel a Zacarías, y un extraordinario conjunto de sus dibujos, como Aníbal haciendo sacrificios en el templo de Hércules en Cádiz o la Jura de don Fernando como Príncipe de Asturias, para permitir apreciar en toda su variedad y riqueza a un pintor atento a los cambios de su tiempo y de una extraordinaria originalidad y versatilidad.
En la primera exposición monográfica que le dedica a Paret el Prado y recorre la trayectoria profesional del artista para destacar la excelente calidad técnica y la originalidad singular con la que trata los asuntos que aborda en su obra.
La muestra propone un recorrido completo por la carrera de Paret y se divide en nueve secciones.
El museo rehabilita la ejecutoria de un artista excelente que es desterrado a Puerto Rico por sus comportamientos depravados y que representa la academia rococó frente al desgarro goyesco.
En Puerto Rico concibe una serie de autorretratos que lo mimetizan con el oleaje.
Una visión exuberante de sí mismo que define toda la exquisitez rococó y que lo describen entre la contrariedad y la melancolía.
Carlos III dispone expatriarlo porque el artista madrileño (1746-1799) se pluriemplea como conseguidor de mujeres en la corte del infante Don Luis.
La depravación alcanza los oídos del monarca.
Autoretrato
No ya porque Luis Paret aporte sus cualidades de alcahuete, sino porque él mismo participa de las orgias palaciegas.
Bermeo
No se atreve a reproducirlas explícitamente en la serie de pinturas de la corte, pero la exposición del Prado, abierta hasta el 21 de agosto, hay una alegoría de la prostitución que aloja todas las habilidades académicas y estéticas del artista.
Un cuadro minúsculo. Un prodigio de veladuras y de texturas acristaladas.
Una miniatura exquisita cuyo título, Joven dormida en una hamaca, encubre la trama erótica de la pintura, enfatiza el lenguaje metafórico de las flores rojas y evoca la fragilidad de la virtud femenina.
La sugestión del cuadro y los avatares biográficos de Paret predisponen el interés de otra pintura controvertida y adyacente, La celestina y los enamorados.
El eclipse de Goya justifica la subordinación del colega.
Nacen el mismo año. Y hasta escogen el tema común de Aníbal para significarse ambos en los concursos pictóricos que organizan las academias de Bellas Artes de San Fernando (Madrid) y Parma (Italia).
El Prado las reúne y las expone como el origen de una ejecutoria extremadamente divergente.
Paret representa la agonía del antiguo régimen, la exquisitez académica, el viejo orden, los estertores del movimiento rococó, mientras que Goya significa la ruptura y el desgarro, el expresionismo.
Y la extrapolación pictórica de un espacio mental colmado de fantasmas y de profecías.
Por eso tiene sentido plantearse el juego de las diferencias, no ya en el contraste de las expresiones artísticas, sino en la descripción de Madrid y de la Corte.
Cuesta trabajo creer que Paret y Goya frecuenten los mismos salones.
Y que pudieran coexistir el espesor galante y el miniaturismo del primero con la introspección psicológica del maestro aragonés.
Paret se recrea en el plano general. Describe escenas de costumbrismo cortesano. Y proporciona una mirada amable, agradecida.
No le asiste la inspiración en las grandes pinturas religiosas, quizá como escarmiento al celestineo, pero el artista desterrado tuvo a su alcance la oportunidad de una redención.
Carlos III le consintió regresar de Puerto Rico, a condición de que se mantuviera a una distancia de cuarenta leguas de la capital.
Paret decide observarla en el País Vasco. Y prospera como artista de paisajes marítimos, en el puerto de Bermeo, en la playa de la Concha.
40 exposiciones, 2 congresos académicos y eventos en Europa y Norteamérica conformarán el programa del aniversario
2023 se conmemora el 50.º aniversario de la muerte de Pablo Picasso y este jueves ya ha tenido lugar la segunda sesión de la Comisión Ejecutiva de la Comisión Nacional para la celebración.
Tras la sesión se ha presentado el logotipo, desarrollado de forma conjunta con el Musée National Picasso-Paris.
Es un diseño sobrio que permite su adaptación a distintos idiomas.
A partir del próximo mes de octubre arranca un programa de exposiciones temporales sobre la figura del pintor y que se prolonga a lo largo de todo el 2023, año en que Picasso fallece el 8 de abril, en la población francesa de Mougins.
Esta fecha marca la celebración de su obra y de su herencia artística tanto en España como en Francia, y también a nivel internacional.
Durante los próximos meses, están previstas cerca de 40 exposiciones, 15 de ellas en España, que tendrán lugar en los principales museos y centros del país.
El programa oficial en España se desarrollará, además de en el Museu Picasso Barcelona, el Museo Picasso Málaga y el Museo Casa Natal Picasso, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Museo Nacional del Prado, el Museo de Belas Artes da Coruña, el Museo Guggenheim Bilbao, el Museu del Disseny de Barcelona, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, la Fundació Joan Miró, Barcelona; la Fundación MAPFRE, Madrid; La Casa Encendida, Madrid y el Cine Doré de Filmoteca Española.
También habra dos congresos académicos, como punto de encuentro esencial para los intercambios científicos de investigadores y expertos en la obra del artista y una oportunidad para elaborar un estudio historiográfico de la obra de Picasso.
Además, se desarrolla un programa de difusión y educativo en el que colaboran estrechamente las administraciones de Málaga, A Coruña, Madrid y Barcelona, ciudades ligadas a la vida del artista.
Los gobiernos de Francia y de España acordaron trabajar conjuntamente en un programa de alcance internacional a través de esta comisión binacional que reúne a las administraciones culturales y diplomáticas de los dos países.
En estrecha colaboración con el Musée National Picasso-Paris, que ha facilitado una amplia difusión de obras del artista, a través de la comisión binacional se coordinan las acciones conjuntas de los ministerios de cultura y exteriores de Francia y España.
El programa oficial de la Celebración Picasso 1973-2023 reflejará la vigencia del trabajo del artista, profundizando en aspectos inéditos de su obra.
Dice el Ministerio de Cultura:
Esta comisión binacional reivindica la trayectoria de un artista esencialmente europeo, quien, desde un profundo conocimiento del acervo y los principios de la tradición cultural de Europa, proyectó símbolos tan universales como el Guernica, hoy emblema colectivo en la defensa de los derechos humanos.
Picasso nace en Málaga el 25 de octubre de 1881. Es el creador de varios movimientos artísticos que se propagan por todo el mundo y ejercen gran influencia en artistas contemporáneos.
Crea el Cubismo junto a Georges Braque y Juan Gris.
Su padre -profesor de dibujo en la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo- le regala cuando es niño sus pinceles y su paleta, asombrado de su precocidad.
Estudiante brillante, supera en un día, con sólo catorce años, el examen de ingreso en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona.
Políticamente se declaraba pacifista y comunista, siendo miembro del Partido Comunista de España y del Partido Comunista Francés, desde 1944.
Picasso se declara pacifista y comunista; es miembro del Partido Comunista Francés hasta su muerte, el 8 de abril de 1973, ocurrida en Notre-Dame-de-Vie, Mougins, Francia, a los 91 años.
Lo que marca una intensa actividad en favor de una decidida defensa en pro de la libertad y la paz, que plasma en su obra, adquiriendo una dimensión definitiva con su participación en los congresos de la Paz de 1948, en Wroclaw, el de 1949 en París, y el de 1950 en Londres, en los que sus dibujos y litografías de palomas se convierten en emblema de la paz mundial.
1895 su padre consigue la cátedra en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, en la que Pablo cursa estudios durante 2 años, tiempo en el que pinta, quizás por complacer a su padre, una serie de cuadros academicistas, entre ellos el que fue su primer gran lienzo La primera comunión, de 1895, actualmente en el Museo Picasso, Barcelona.
1897 realiza y muestra en la Exposición General de Bellas Artes de Madrid: Ciencia y caridad, en el Museo Picasso de Barcelona.
Ese año, va a Madrid donde ingresa en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, que abandona muy pronto debido a la atmósfera intelectual de la capital.
1900 visita París para asistir a la Exposición Universal, donde se exhibe una obra suya, Últimos momentos, actualmente desaparecida.
En París se instala en el estudio de Isidre Nonell, al que Picasso conoce del grupo Els Quatre Gats.
1911 se traslada a París, donde entra en contacto con el círculo que se reune en los barrios de Montmartre y Montparnasse, al que pertenecen Andre Breton, Guillaume Apollinaire, Alfred Jarry, Gertrude Stein etc.
A partir de entonces su carrera es imparable, pasando por numerosas etapas, que van desde el realismo academicista inicial, sus épocas rosa y azul, el protocubismo, el cubismo, periodo que a su vez pasó por distintas etapas, como el Cubismo cezannesco, o el Período verde, bautizado por Henri Matisse.
El cubismo analítico, el cubismo hermético, sus retratos cubistas, cubismo sintético, cubismo poético, cubismo surrealista, cubismo puntillista y cubismo frío.
1920, se inicia en el Surrealismo.
En julio de 1925 en el número 4 de La Révolution Surréaliste, Breton declara a Picasso como modelo de pintor y lo reclama como surrealista, al tiempo que señala la imposibilidad de aplicar una etiqueta que constriñera su trabajo:
La etiqueta cubista ha cometido mucho ese error.
Practica la escultura.
Increíblemente prolífico, pinta más de dos mil piezas que hoy guardan museos de toda Europa y el mundo. Está enterrado en el Parque del Castillo de Vauvenargues (Bouches-du-Rhone).
Muere en Notre-Dame-de-Vie en Mougins (cerca de Cannes), el 8 de abril de 1973, con 91 años…
Hasta el próximo 11 de septiembre el museo Thyssen-Bornemisza acoge la exposición dedicada a la trayectoria de Alex Katz, una retrospectiva que abarca seis décadas del trabajo del que es uno de los principales representantes del arte norteamericano contemporáneo.
Nacido en Brooklyn en 1927, criado en Queens, alumno de la Art Cooper Union de Manhattan, Katz es artista neoyorquino por los cuatro costados y es el artista pop vivo más cotizado del momento.
Su obra rompe con la tradición abstracta del arte americano de los años 50 e instaura muchas de las bases del pop.
Gran formato, fondos planos, monocromáticos, figuras separadas del fondo, sin referencias espaciales, un estilo personal y definitorio que es inspirador para los grandes de pop como Warhol.
Para su primera exposición en nuestro país, el Thyssen, en colaboración con el propio Katz, selecciona 35 obras de gran formato y cinco estudios que sintetizan más de seis décadas de un prolífico trabajo.
Solo a su mujer y musa, Ada del Moro, la retrata más de 1.000 veces.
Como el mismo Katz cuenta
en 70 años nada me ha interrumpido, ni la guerra, ni la pandemia, ni la falta de interés del gobierno norteamericano por el arte.
Precisamente sus retratos, uno de sus géneros más representativos, están de sobra reflejados en esta muestra con obras tan trascendentales en su trayectoria como La sonrisa roja (1963), Paraguas Azul (1972) o el retrato múltiple Vivien realizado en 2016 y adquirido recientemente por Borja Thyssen.
A partir de ahora forma parte de la colección permanente del museo.
Pero la muestra no solo son sus retratos, también es una oportunidad única de contemplar sus paisajes inmersivos como Campo Dorado #3 (2001) o Bosques (1991) y sus escenas sociales de la vida neoyorquina como Round Hill (1977) o En las Gradas (1983).
Además de estas obras de formato gigantesco, también está presente Green Table (1996).
Una mesa de madera que sostiene 17 cabezas pintadas o cuouts, una práctica que Katz empieza a utilizar en los sesenta con la que consigue dar cierta tridimensionalidad a la pintura y que más tarde recibe el nombre de Flat Statues (estatuas planas).
Todas ellas forman una excepcional selección de la obra de Katz que ha sido posible gracias a los préstamos de algunas de las instituciones culturales más importantes del mundo.
Desde el MoMa de Nueva York, el Whitney Museum o el Metropolitan, hasta el Reina Sofía.
Pero sobre todo ha sido la predisposición del artista y su familia, que no ha dudado en pagar personalmente el transporte de dos de las obras, la que ha hecho posible que Madrid sea la sede del arte de Alex Kazt este verano.
Decía la Caballe que mas vale la alabanza o la critica antes que el tedio.
Primero hace un disco junto a su amigo Jeff Beck con supuestas indirectas a su exmujer
Luego que vuelve a los cines con la película francesa La favorite, dirigida por Maiwen, en la que encarna la figura de Luis XV.
Dona el dinero que Heard promete a causas benéficas y no cumple, realzando así su figura tras la tormenta mediática que supuso el juicio.
Antesdeayer jueves recauda con la venta de 780 litografias más de 3 millones de dólares en solo unas horas tras poner a la venta su colección de arte.
Siempre he usado el arte para expresar mis sentimientos y para reflejarlo en aquellos que más me importan, como mi familia, mis amigos y la gente a la que admiro. Mis cuadros rodean mi vida, pero los mantengo conmigo y me limitan. Nadie debería limitarse a sí mismo
Friends & Heroes es la colección debut del actor de una serie de retratos catalogados como neoexpresionistas, comercializados a través de la galería británica Castle Fine Art que tiene 37 sucursales en la isla.
Según la galería, es la colección más vendida hasta la fecha, agotándose en solo unas horas.
Tras haber acaparado el pasado junio los titulares por la polémica batalla legal contra su exmujer Amber Heard, empieza a limpiar su nombre.
Este jueves ha ganado más de tres millones de libras (3,5 millones de euros) en el primer día de la venta de sus litografias en la galería británica Castle Fine Art.
En sus 780 litografías de edición limitada y firmadas, dentro de su colección de debut Amigos y Héroes, estan los rostros de grandes estrellas del cine como Elizabeth Taylor y Al Pacino e iconos de la música como el Rolling Stone Keith Richards y la leyenda del folk Bob Dylan.
Este jueves, el actor anunció la venta de sus creaciones artísticas a través de su cuenta de Instagram y bloqueo el portal online de la galería.
Las obras individuales enmarcadas se vendían a un precio de 3.950 libras (4.700 euros) y el conjunto completo de las cuatro imágenes por 14.950 libras (17.850 euros).
El productor Glyn Washington habló en nombre de los editores de bellas artes del Washington Green, en Birmingham.
Trabajar con Johnny en el proceso de cuidar esta colección y producir sus obras de arte de edición limitada ha sido una alegría y un privilegio. Es muy creativo, con un ojo extraordinario para los detalles y los matices. Espero presentar a los ‘Amigos y héroes’ de Johnny a nuestra amplia base de coleccionistas a través de Castle Fine Art».
Castle Fine Art, que previamente vende obras de Dylan y Ronnie Wood, explica que lleva tiempo en conversaciones para mostrar el trabajo de Depp y espera volver a hacerlo en el futuro.
En un comunicado, la galería describe su trabajo como situado en la intersección entre el arte pop y el callejero, y destaca sus trazos libres y fluidos.
A partir de referencias fotográficas, cada imagen se ha reducido a una representación más simple e icónica del sujeto, que luego Johnny ha desarrollado y energizado con sus característicos trazos a mano alzada.