El templo de Salomón

La tradición bíblica atribuye a Salomón, rey de Judá, la construcción del primer templo dedicado a Yahvé en Jerusalén, que tras la destrucción de la ciudad por los romanos perdura como alegoría de la sabiduría y lo sagrado.

El shofar (un cuerno de carnero, chivo, cabra montés, antílope o gacela) se usaba en el antiguo Israel en diversas celebraciones religiosas, así como para llamar al combate. Foto: Scala, Firenze.

En la Biblia, el rey Salomón anuncia a los embajadores del monarca fenicio de Tiro que se propone construir un templo dedicado a Yahvé, dios de Israel. Estas palabras, que recoge el primer libro de los Reyes, son el cumplimiento de la promesa que el propio Yahvé le había hecho al rey David, cuando le aseguró que su hijo Salomón construiría un templo

La Torá, símbolo del Judaísmo. Oración en la sinagoga durante la celebración de la festividad de Yom Kippur. Detalle de un óleo obra del pintor judío polaco Maurycy Gottlieb. Siglo XIX. Museo de Arte, Tel Aviv. Foto: Bridgeman / ACI.

Efectivamente, existe en la Antigüedad un Templo a Yahvé en Jerusalén, capital del pequeño reino de Judá, aunque no sabemos exactamente cuándo se edificó. La Biblia sitúa su primera construcción en la época de Salomón, en el siglo X a.C., pero no existe ninguna evidencia arqueológica que lo corrobore, y atribuir la autoría de su construcción al mítico rey Salomón parece más bien una forma de dar un prestigio imperecedero a su origen, muy en línea con las intenciones del relato bíblico de evocar la época de David y Salomón como el glorioso pasado del pueblo de Israel.

Rollo de la Torá confeccionado en 1828, con su puntero o yad. Miniatura en pergamino conservada en la Biblioteca Nacional, París. Foto: RMN-Grand Palais.

Más certezas tenemos sobre la existencia del Templo algunos siglos más tarde.

En época de Josías, rey de Judá (640-609 a. C.), se reformó el antiguo Templo y, de manera milagrosa, el sumo sacerdote Jilquías encontró allí el Libro de la Ley, presumiblemente la Torá. Es difícil de decir si tal acontecimiento milagroso ocurrió realmente o no, pero lo cierto es que Josías convirtió el Templo en el lugar central y único de culto a Yahvé, donde, además, se guardarían en adelante las copias autorizadas del Libro de la Ley, custodiadas por los sumos sacerdotes.

Del segundo templo a las mezquitasDurante la Edad Media, en el espacio que ocupó en su día el Templo de Jerusalén se levantaron dos espacios de culto islámico: la Cúpula de la Roca (en la imagen) y la mezquita de Al-Aqsa, donde tuvo su sede la orden del Temple. Foto: Luigi Vaccarella / Fototeca 9×12.

Aquel Primer Templo fue destruido por los babilonios en el siglo VI a.C., cuando conquistaron Jerusalén. Durante el período de dominio persa y en la época helenística, después de la conquista de Alejandro Magno, el recinto se reconstruyó lentamente. Fue Herodes el Grande (74-4 a.C.), rey de Judea vasallo de Roma, quien realizó una notable ampliación de este Segundo Templo, convirtiéndolo en un edificio de impresionantes dimensiones del cual quedan restos significativos, entre ellos el famoso Muro de las Lamentaciones.

La biblia de Cervera. El texto de la masora de esta Biblia hebrea es de Josué ibn Gaón; la caligrafía del texto bíblico, de Samuel bar Abraham ibn Nathan, y las ilustraciones, de Yosef Hatsarfatí. Inicios del siglo XIV. Foto: Photoaisa.

No obstante, tras las revueltas judías que comenzaron alrededor del año 66 d.C., los romanos, al mando de Tito, hijo del emperador Vespasiano, arrasaron Jerusalén y destruyeron su Templo, hecho que marcó la evolución del judaísmo en los siglos venideros. Los tesoros del Templo fueron saqueados y llevados a Roma, entre ellos la menorá, el candelabro de siete brazos que pasó a convertirse en símbolo del judaísmo.

El Templo de Salomón, en una recreación de Balage Balogh, con el «mar de bronce», sobre doce toros también de bronce, así como una pila portátil y, a la derecha, el altar de los sacrificios. Foto: Balage Balogh / Scala, Firenze.

Antes de su destrucción, el Templo era el lugar en que se rendía culto a Yahvé, principalmente con dos sacrificios rituales diarios de animales, en los que todos los judíos participaban simbólicamente mediante el pago anual de medio shékel al Templo. 

Además, en el Templo se realizaban otros actos de culto, como la lectura de himnos y salmos, y se impartía la bendición de los sacerdotes a la congregación. En el Santo de los Santos, el lugar más sagrado del Templo, se guardaba el Arca de la Alianza con las tablas de la Ley, que Yahvé había entregado a Moisés. A este lugar solamente podía acceder el sumo sacerdote una vez al año, el día de la festividad de Yom Kippur, o día de la expiación de los pecados. 

El único vestigio conservado. El Segundo Templo, ampliado por Herodes, estaba rodeado por un grandioso muro del que se ha conservado una parte: el Muro de las Lamentaciones, lo único que resta en pie de aquel imponente conjunto. Foto: Thomas Coex / Getty Images.

Pero con la destrucción del Templo por los romanos y la dispersión de los saduceos –la clase sacerdotal que lo regentaba–, los judíos quedaron de la noche a la mañana sin el principal elemento de expresión religiosa que los cohesionaba. Fue entonces cuando los fariseos se hicieron cargo de la situación. Se trataba de un grupo judío enfocado en el estudio de la Torá (el libro de la ley de los judíos, que incluye los cinco libros bíblicos del Pentateuco) y en sus enseñanzas aplicadas a la vida diaria.

La lámpara de siete brazos. Pintura de la sinagoga de Dura Europos, del siglo III d.C., con la menorá dentro del Tabernáculo, el santuario portátil que los hebreos construyeron en el Sinaí, representado aquí como un templo helenístico. Foto: Alamy / ACI. 

Ante el reto de la desaparición del Templo y de la competencia que suponía el naciente cristianismo, los fariseos –que entre ellos se llamaban rab, «gran [maestro]», origen de la palabra «rabino»– tomaron dos decisiones de gran calado en una o varias asambleas que han pasado a la historia con el nombre de concilio de Yavne (o Yamnia). En primer lugar, se estableció una liturgia de oraciones que sustituiría el culto en el Templo. En segundo lugar, la centralidad religiosa del Templo se traspasó a la Torá, que a partir de entonces sería el elemento más sagrado para todos los judíos, y se fijaron los libros que se considerarían parte del Tanaj o Biblia hebrea junto a la Torá.

La nueva liturgia de oraciones se celebraría en comunidad y en el ámbito de la sinagoga, lugar de reunión que ya existía antes de la destrucción del Templo, dedicado al estudio. De ese modo, los judíos de cualquier comunidad, allá donde esta se encontrase, podrían celebrar la nueva liturgia simplemente designando o construyendo un lugar que sirviera de sinagoga. Algunos elementos del antiguo culto en el Templo se traspusieron simbólicamente en la organización de la liturgia. Por ejemplo, en la principal oración obligatoria del oficio litúrgico, llamada amidá shemoné esré, se incluyó la bendición sacerdotal que impartían los sacerdotes en el Templo. Además, los oficios litúrgicos que se celebran en la sinagoga por la mañana (shajarit) y por la tarde (arvit), simbolizan los dos sacrificios diarios que se celebraban en el Templo, uno por la mañana y otro por la tarde. El recuerdo del Templo también hizo que muchas sinagogas se construyeran orientando hacia Jerusalén el muro del hejal o aron ha-kodesh, el gabinete donde se guarda el rollo de la Torá. 

Asimismo, en la festividad de Yom Kippur hay dos elementos litúrgicos directamente relacionados con el Templo: uno, el toque del shofar o cuerno de carnero, que también se hace sonar en la fiesta de Rosh Hashaná (año nuevo) pocos días antes, tal y como ocurría en el Templo; y otro, un oficio litúrgico adicional al final del día, que se llama ne‘ilat she‘arim, «cierre de puertas», y que recuerda el momento solemne de cierre de las puertas del Templo al finalizar el Yom Kippur.

Fue en la Torá donde la fuerza simbólica y la sacralidad del Templo se mantuvieron con mayor viveza. Los responsables de ello fueron los rabinos, que situaron la Torá y su estudio como elemento unificador y vertebrador del judaísmo tras la destrucción del Templo. Al hacerlo, permitieron que el centro del judaísmo ya no dependiera de un lugar geográfico, sino de un objeto que estaría presente en cada comunidad judía. De este modo facilitaron el sentimiento de pertenencia de comunidades dispersas, sobre todo entre los siglos III y V, cuando surgieron nuevas comunidades judías en lugares tan alejados entre sí como Yemen y la península ibérica, y estas comunidades necesitaban nexos que los unieran con sus correligionarios de los centros judíos más importantes, en Palestina y Babilonia.

La lectura de la Torá tiene un lugar principal en la liturgia del shabbat, el sábado, día festivo de la semana en el judaísmo. Su lectura, y la liturgia que la acompaña, es el momento más importante del oficio litúrgico del sábado por la mañana. Después de sacar el rollo de la Torá del hejal, éste se lleva en procesión hacia la bimá, o estrado, donde se realiza la lectura de la porción que corresponda, llamada parashá. Cada sábado se lee una parashá, además de en festividades señaladas, de manera que al cabo de un año se ha completado la lectura de la Torá en su totalidad. La sacralidad del rollo de la Torá se manifiesta en el hecho de que no se puede tocar directamente, por lo que lleva dos soportes o agarres, uno a cada extremo del rollo, y el lector sólo puede guiarse en la lectura por medio de un puntero llamado yad, «mano», pues tiene la forma de una mano que señala.

La Torá se sigue leyendo en la sinagoga a partir de un rollo de pergamino, pues ése era el formato del libro en la Antigüedad, y en ese formato se conservaba la Torá en el Templo de Jerusalén antes de su destrucción. Sin embargo, a partir del siglo X, la Torá y el resto de libros de la Biblia hebrea se empezaron a copiar en formato de códice (es decir, en forma de libro tal como lo conocemos hoy en día), pues así era más fácil estudiar los textos sagrados. Como estos códices se dedicaban al estudio y no se tenían que usar en la liturgia podían incorporar elementos que estaban prohibidos en los rollos de la Torá, como iluminaciones (imágenes) o textos adicionales.

El Templo sigue teniendo en el judaísmo una significación especial.

No en vano siempre ha sido considerado el lugar donde mora la divinidad, la casa de Yahvé, y el deseo de reconstruirlo ha estado presente en las oraciones de los judíos desde el mismo momento de su destrucción. Para las comunidades judías más ortodoxas, la reconstrucción del tercer y definitivo Templo vendrá con la futura llegada del mesías, que anunciará el final de los tiempos y verá la resurrección de los muertos.

Conviene no olvidar que la significación del Templo trasciende el judaísmo y tiene un lugar importante en las otras dos religiones del Libro: el islam y el cristianismo. El Corán se refiere al milagroso viaje nocturno de ida y vuelta que Mahoma hizo desde «la mezquita sagrada» (en La Meca) a la «mezquita más lejana», que la tradición musulmana identificó con el lugar del Templo de Salomón en Jerusalén, en el monte Moria. No hay que obviar que, en el Corán, Salomón es un profeta y se lo presenta, igual que en la Biblia, como constructor del Templo y culmen de la sabiduría.

El Templo ocupa también un lugar destacado en el cristianismo gracias a las escenas de la vida de Jesús que tanto los Evangelios canónicos como los Evangelios apócrifos sitúan en él y que han sido inmortalizadas en numerosas obras de arte, desde la presentación de Jesús en el Templo al poco tiempo de nacer, hasta la discusión de Jesús niño con los doctores del Templo –donde su precoz sabiduría tiene un claro paralelismo con el propio Salomón– o la expulsión de los mercaderes del recinto sagrado.

Conviene no olvidar que la significación del Templo trasciende el judaísmo y tiene un lugar importante en las otras dos religiones del Libro: el islam y el cristianismo. El Corán se refiere al milagroso viaje nocturno de ida y vuelta que Mahoma hizo desde «la mezquita sagrada» (en La Meca) a la «mezquita más lejana», que la tradición musulmana identificó con el lugar del Templo de Salomón en Jerusalén, en el monte Moria. No hay que obviar que, en el Corán, Salomón es un profeta y se lo presenta, igual que en la Biblia, como constructor del Templo y culmen de la sabiduría.

El Templo ocupa también un lugar destacado en el cristianismo gracias a las escenas de la vida de Jesús que tanto los Evangelios canónicos como los Evangelios apócrifos sitúan en él y que han sido inmortalizadas en numerosas obras de arte, desde la presentación de Jesús en el Templo al poco tiempo de nacer, hasta la discusión de Jesús niño con los doctores del Templo –donde su precoz sabiduría tiene un claro paralelismo con el propio Salomón– o la expulsión de los mercaderes del recinto sagrado.

Según la biblia, el rey Salomón, hijo de David y rey de Judá, mandó construir en su capital, Jerusalén, un templo para guardar el Arca de la Alianza y las Tablas de la Ley que Yahvé había entregado a Moisés. No se conservan restos arqueológicos de esta construcción, que los babilonios habrían destruido en 586 a.C., cuando se apoderaron de Jerusalén. El edificio era una versión en piedra y en mayor tamaño del Tabernáculo, un santuario portátil construido por los israelitas en el Sinaí, antes de llegar a Palestina, también según la tradición bíblica. Como éste, el Templo de Salomón estaría dividido en tres salas: un pórtico (ulam), el Santo (hejal) y el Santo de los Santos (debir), donde se guardaba el Arca, sobre la piedra en la que Abraham iba a sacrificar a su hijo Isaac. Ante él había un enorme altar para los sacrificios y entre éste y el Templo se situaba una inmensa pila para abluciones sacerdotales, el llamado «mar de bronce», y había otras diez pilas menores, también de bronce, para lavar los sacrificios que se iban a quemar.

La destrucción del templo por los romanos dejó pocos restos de la magnífica construcción que Herodes el Grande había realizado, aumentando notablemente el área y las dimensiones del Segundo Templo. A la vista sólo quedó una parte del muro occidental de su perímetro, lugar que, con el paso del tiempo, los judíos empezaron a visitar para lamentarse por la destrucción del Templo. Junto a ese muro se extiende el barrio donde se trasladaron a vivir los judíos de Jerusalén después de la conquista musulmana. Este muro occidental, o Muro de las Lamentaciones, sigue atrayendo en la actualidad a judíos de todo el mundo, y también a no judíos, y entre las rendijas de sus impresionantes sillares de piedra es costumbre introducir papelitos con las peticiones que escribe cada visitante.

La menorá, o candelabro de siete brazos, es uno de los utensilios del Templo de Jerusalén descritos en la Biblia. Era de oro y, según el historiador Flavio Josefo, el propio Pompeyo la contempló cuando entró al Templo. Después de la destrucción de éste por los romanos en el año 70 d.C., los utensilios, incluyendo la menorá, fueron saqueados por los romanos, como puede verse en un famoso relieve del arco de Tito, en el Foro de Roma. No obstante, existe una leyenda según la cual la menorá pudo ser salvada justo antes de la destrucción del Templo y escondida para evitar que los romanos se la llevaran como parte del botín. En la novela El candelabro enterrado, de Stefan Zweig, los judíos siguen su rastro sin descanso. Símbolo inequívoco del judaísmo, la menorá forma parte del escudo nacional del Estado de Israel.

Entre los judíos de la península ibérica arraigó con fuerza la idea de que los códices de la Biblia simbolizaban lo divino de la misma manera que lo hacía el Templo en la Antigüedad. Para ellos, los códices de la Biblia, como objetos, representaban el propio Templo. Por eso, durante la Edad Media se copiaron numerosos códices de la Biblia hebrea en los que se incluyeron iluminaciones (es decir, pinturas) de los utensilios del Templo que, según la tradición, servían para realizar las actividades de culto, como la menorá, el Arca de la Alianza, la mesa de los panes de proposición, el velo o el altar del incienso. Estas iluminaciones se realizaban por lo general a toda página, y en los códices preceden al comienzo de la Torá, para recordar al lector la identificación de la Torá con el Templo. Además, en los colofones (las notas que los copistas escribían al final de un códice para dejar constancia de su labor), muchas de estas Biblias reciben el nombre de miqdash-yá, es decir, «Templo de Yahvé», con lo que verbalizaban la misma idea que se reflejaba en la representación de los utensilios del Templo.

El Templo de Salomón inflamó la imaginación de los artistas durante siglos. Si desde la Edad Media se lo representó con frecuencia de forma circular, por confusión con la Cúpula de la Roca, su imagen varió en la Edad Moderna a raíz del descubrimiento de los modelos arquitectónicos clásicos y el desarrollo de la perspectiva.

Javier del Barco. Profesor de lengua y literatura hebreas. Universidad complutense de Madrid.

https://historia.nationalgeographic.com.es/edicion-impresa/articulos/templo-salomon-2_18354

Van Gogh pinta en amarillo por la droga que consume

El amarillo es un patron en la obra de Vicent Van Gogh por el consumo de digital, una droga utilizada para tratar crisis maníacodepresivas y que altera la percepción de los colores. Van Gogh ve el mundo a través de un filtro amarillo que plasma en sus obras.

Al contemplar La Gioconda de Leonardo Da Vinci, Los girasoles de Van Gogh ¿se puede considerar que es el mismo cuadro que crea el pintor? Con el paso de los años, las pinturas cambian. El transcurso del tiempo las modifica.

Un ejemplo es la obra de Vincent van Gogh, pintor neerlandés y uno de los máximos exponentes del postimpresionismo. Las pinturas de Van Gogh están plagadas de colores llamativos y vibrantes que exhiben tienen la capacidad de atraer a una audiencia variopinta y provocar el deleite de los admiradores. Sin embargo, muchos de los colores utilizados en sus obras han cambiado debido a la exposición a la luz. Varias de las alteraciones pueden ser atribuidas al amarilleo sufrido por el barniz al envejecer. Otras, sin embargo, están claramente causadas por la degradación de los pigmentos.

La obra de Van Gogh es excelsa y extensa, pero quizás entre las pinturas más conocidas, se encuentran la serie de óleos de Los girasoles. Parece ser que los primeros cuadros de la serie fueron pintados para decorar el dormitorio de su amigo Paul Gauguin. La creación de esta obra es posible por el empleo de los nuevos pigmentos desarrollados durante el XIX, como el amarillo de cromo, que da a los girasoles un amarillo luminoso.

En la actualidad las pinturas no presentan ese amarillo intenso, sino un tono ambiguo a medio camino entre el amarillo y el marrón. La teoría más aceptada es que se han producido cambios químicos en el pigmento amarillo de cromo por la exposición a rayos ultravioleta. El oscurecimiento de los pigmentos es causado por la reducción del cromo de Cr (VI) a Cr (III). Así, el oscurecimiento del amarillo de otras dos pinturas de Van Gogh, Vista del Arlés con Lirios (1888) y Ribera del Sena (1887), podrían ser explicadas por el mismo fenómeno.

Van Gogh siente predilección por el color amarillo, en gran parte de su obra, incluidas pinturas como La casa amarilla, Terraza de café por la noche o La avenida de los Alyscamps.

La predilección por el amarillo esta relacionada con una intoxicación por digital (Digitalis purpurea), que era utilizada en medicina para tratar diversas patologías. En la época de Van Gogh, la digital es empleada para tratar las crisis maniacodepresivas. El pintor la consume habitualmente en un intento de paliar los ataques que azoran su cuerpo y mente, ya que se le atribuyen propiedades sedantes y antiepilépticas.

Desafortunadamente, los pacientes que consumían un exceso de digital desarrollaban xantopsia, una patología que altera la percepción de los colores en los afectados, que tendían a ver los objetos con un tono amarillento. Vicent van Gogh veía el mundo a través de un filtro amarillo provocado por la medicina que consumía. De modo que el pintor tan solo trasladaba a los cuadros los tonos que observaba.

La digital se la suministraba a Van Gogh su médico personal, el Dr. Paul Gachet. De hecho, en el retrato que Van Gogh pinta del médico, aparece con un ramo de digital sobre la mesa.

No obstante, el Dr. Gachet es muy consciente de los posibles efectos secundarios letales que podía ocasionar la digital. Y desaconseja el abuso de la droga, que puede producir síncope al disminuir los latidos del corazón y causar la parálisis del órgano.

A pesar del predominio de los amarillos en las obras de Van Gogh, el amarillo siempre está equilibrado con el uso del azul o del blanco, incluso si se aplica de manera muy sutil. Con la xantopsia aguda, los blancos y los amarillos son indistinguibles para el pintor y los azules le parecen verdes. De lo que se deduce que seguramente padeció la enfermedad en un grado leve.

Otras hipótesis es que sufra glaucoma de ángulo cerrado subagudo. Esta dolencia visual explica los halos que Van Gogh pinta en algunas de sus obras como El café de noche o La noche estrellada.

Precisamente, el color amarillo vuelve a ser significativo en La noche estrellada. Y tanto en esta obra como en Camino con ciprés y estrella y en Campo de trigo con cuervos, el pintor es capaz de plasmar la teoría de la turbulencia de los fluidos que el matemático ruso Andréi Nikoláyevich Kolmogórov describe en 1941. Es decir, cincuenta y dos años después de que Van Gogh pinte La noche estrellada.

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/van-gogh-pintaba-cuadros-amarillos-por-droga-que-consumia-2_15744

Raúl Rivas es Profesor de Microbiología en la Universidad de Salamanca. Este artículo se publicó originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Picasso por Daniel-Henry Kahnweiler

Daniel Saidenberg, Pablo Picasso, Eleanor Saidenberg y Daniel-Henry Kahnweiler en La Californie, en 1957 ARCHIVO DAVID DOUGLAS DUNCAN-SUCESIÓN PABLO PICASSO, VEGAP, MADRID

Daniel-Henry Kahnweiler, dibujado por Juan Gris en 1921

El Museo Picasso de Barcelona reúne obras de Braque, Juan Gris y Léger en una exposición excepcional que recompone la colección del marchante alemán

Daniel-Henry Kahnweiler

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GRAFCAT3832 BARCELONA 30/11/2022.- El Museo Picasso de Barcelona presentó hoy la exposición «Daniel-Henry Kahnweiler.Marchante y Editor», que forma parte del programa oficial de la Celebración Picasso 1973-2023, que conmemora el 50 aniversario de la muerte de Pablo Picasso. EFE/Toni Albir

Fue marchante, editor, teórico del arte, gestor cultural y, según se mire, también jardinero. Sí, jardinero. Destaca Xavier Vilató, sobrino nieto de Pablo Picasso: 

Amaba a los artistas y su labor audaz, solitaria y clarividente. Fue, en cierto modo, su gran jardinero, protegiéndoles mal que bien de las inclemencias y de los malos tiempos, permitiendo que su obra eclosionara en las mejores condiciones posibles

Kahnweiler y Picasso, en 1957 en La Californie ARCHIVO DAVID DOUGLAS DUNCAN-SUCESIÓN PABLO PICASSO, VEGAP, MADRID

Porque el malagueño fue uno de los artistas a los que Daniel-Henry Kahnweiler amó, cuidó y regó con mimo durante décadas.

Para él lo más importante era defender el arte, el humanismo, dice Brigitte Leal, comisaria de la exposición que estrena el Año Picasso en Barcelona reivindicando al gran marchante del cubismo.

Resume Carlos Alberdi, comisionado para la conmemoración del 50 aniversario de la muerte de Picasso:

Nos ofrece otras perspectivas sobre Picasso y sobre el vital papel mediador que tienen algunas personas en la carrera de los artistas

Daniel-Henry Kahnweiler. Marchante y editor, que se puede visitar en el Museo Picasso de Barcelona hasta el 19 de marzo, se nutre de más de un centenar de obras del Centro Pompidou de París y de préstamos particulares para ensalzar la labor de un protector y coleccionista que sobrevivió a dos guerras mundiales, rehízo de la nada su colección otras tantas ocasiones, e impulsó las carreras de Georges Braque, Juan Gris, Fernand Léger y, claro, Pablo Picasso. A todos presentó a partir de 1908 en su galería parisina y, más de un siglo después, ninguno de ellos falta de una exposición construida a partir de obras maestras del cubismo, esculturas de Manolo Hugué, rarezas de Paul Klee e impactantes óleos de André Masson y Josep Togores.

Una selección excepcional que ayuda a entender hasta qué punto el ojo y el olfato de Kahnweiler ayudaron a incubar y proyectar el cubismo.

Supo ver lo que iba a ser importante en el futuro, dice el teniente de alcalde de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona Jordi Martí.

Añade Leal:

Las obras que se pueden ver aquí son las que tenía en su casa, las que más quería.

Nacido en Mannheim en 1884, Daniel-Henry Kahnweiler consideraba la pintura como una escritura inteligible del mundo, máxima que le llevó a interesarse por un artista que, decían, se había embarcado en la creación de una obra radical y temible. Una obra que en el París de 1907 pocos han visto pero de la que todo el mundo habla. El artista, como imaginarán, es Picasso. La obra, Las señoritas de Avignon, kilómetro cero del cubismo y argumento de peso para que el joven marchante, más joven incluso que un Picasso aún veinteañero, decidiera aliarse con los artistas más atrevidos.

Daniel-Henry Kahnweiler. Marchante y editor es, de hecho, la historia de una pasión y un atrevimiento. También de una dedicación fuera de lo común. ¿Un ejemplo? Después de la Primera Guerra Mundial, cuando el estado francés secuestro sus colecciones de arte (bienes enemigos) y las subastaron, Kahnweiler no descansó hasta que logró recomprar las naturalezas muertas de Braque a su principal competidor, el marchante francés Léonce Rosenberg. 

Estableció una relación con los artistas que iba más allá de la relación comercial habitual entre un creador y su marchante, destaca Leal. Judío de origen alemán, la Segunda Guerra Mundial volvió a dejarle sin nada y, una vez más, volvió a empezar casi de cero, recomprando obras maestras, abriendo una nueva galería y reecontrándose con Picasso para convertirse, a partir de 1957, en su marchante en exclusiva.

Daniel-Henry Kahnweiler

Una imagen de un visitante de la muestra ante los retratos de Kahnweiler por Picasso FOTO: TONI ALBIR EFE

Por sus manos pasaron esculturas de Henri Laurens, óleos y muebles de Élie Lascaux, flechas de Paul Klee y retratos de André Derain, pero Picasso fue el gran shock de su vida. De ahí que, después de una decena de salas que ahondan en su relación con Juan Gris y George Braque o en su faceta como editor y bibliófilo, la exposición desemboque en dos salas finales en las que Picasso toma la palabra a través de obras como Mujer desnuda con sombrero turco (1955), Mujer haciendo pis (1965) o Las meninas (1957).

¿Qué hubiera sido de nosotros si Kahnweiler no hubiera tenido ese sentido de los negocios?, se pregunta el propio Picasso en uno de los murales de una exposición que ilustra la buena sintonía entre creador y marchante a través de fotografía de David Douglas Duncan y, cosas de artistas, de una instantánea en la que Jacqueline Roque retrata a Picasso y Kahnweiler disfrazados. Concluye Vilató:

Se convirtió en uno de los grandes aventureros de su época y puso su experiencia en el mundo de los negocios y de las finanzas al servicio de ese arte que había nacido en los albores del siglo xx de la mano de sus amigos artistas

German French gallery owner, art historian and scientific author Daniel Henry Kahnweiler at his gallery in Paris, France around 1961. (Photo by Wolfgang Kuhn/United Archives via Getty Images)

https://www.larazon.es/cataluna/20221201/atkwg7kwdjeyvgw2kuxapn4cna.html

https://es.sports.yahoo.com/noticias/colecci%C3%B3n-kahnweiler-marchante-picasso-expone-160023043.html

Impresión de Warhol de la reina Isabel II se vende por 855.000 dólares y establece récord en subasta

Una impresión azul real de la reina Isabel II estableció un nuevo récord de subasta para una impresión de la edición de Andy Warhol la semana pasada después de ser vendida en Toronto por $ 1,141,250 canadienses ($ 855,600 USD).

La Royal Edition con polvo de diamantes es una de las cuatro imágenes del difunto monarca de la serie Reigning Queen de Warhol de 1985. La pieza se vendió en la casa de subastas Heffel el 24 de noviembre y su monto de cierre, que incluye tarifas y primas del comprador, superó con creces la estimación de $375,000 a $450,000.

Robert Heffel, vicepresidente de la casa de subastas Heffel, dijo que las subastas mensuales en línea de la compañía, el interés en la venta en vivo, así como la actividad de subastas en Nueva York ayudaron a aumentar la confianza de que a muchos artículos les iría bien, no solo a la impresión de la reina Isabel II. . También fue el subastador de la venta de Warhol.

También fue una noche fuerte para el pintor del Grupo de los Siete, Lawren Harris. Seis obras suyas se vendieron por más de 5,72 millones de dólares. La vendedora, Nora Lyle, compró tres de los pequeños óleos y tablas directamente al hijo de Harris en la década de 1930. «Tuvo la elección de muchos Lawren Harris y eligió muy, muy bien», dijo Heffel a ARTnews .

Arctic Sketch XV de Harris se vendió por $ 1,5 millones, From Berg Lake, Evening por $ 1,17 millones y Lake Superior Sketch por $ 653,000.

Una obra de arte de 1962 de la mujer automática Marcelle Ferron también estableció un récord de subasta en el evento en vivo. El lienzo sin título se vendió por 1,35 millones de dólares, casi seis veces su estimación más alta.

Picasso antes que Picasso

Pablo Picasso at the place Ravignan, Montmartre, 1904. Found in the Collection of Musée Picasso, Paris.

‘Chica joven con una cesta de flores’ (1905), fotografiado en la casa de subastas Christie’s, en Londres.FOTOGRAFÍA DE PA IMAGES / ALAMY (© SUCESIÓN PABLO PICASSO; VEGAP; MADRID; 2022)

Cuando Pablo Ruiz Picasso no conoce a Las señoritas de Avignon

Las señoritas de Avignon, 1907

Un congreso internacional reconstruye en el Museo Reina Sofía la influencia de la España de fin de siglo en Pablo Picasso.

Pablo Picasso (1881 – 1973) en su estudio en la década de 1920.HULTON ARCHIVE (GETTY IMAGES)

Tiene una infancia tranquila en Málaga, una breve estancia en Coruña y, siendo ya adolescente, un salto hasta Barcelona, donde permanece con su familia hasta que en 1900, con 19 años, se instala en París. Su residencia en la capital catalana se rompe durante dos paréntesis durante los que, a petición del padre, intenta estudiar dibujo en Madrid. Son años durante los que no para de dibujar y pintar. Es un tiempo también durante el que su personalidad empieza a manifestarse en medio de una profunda redefinición de lo español con la independencia de las naciones americanas y el desastre de Annual.

Autorretrato de Pablo Picasso (1906).MATHIEU RABEAU/MUSEO REINA SOFÍA (MUSEO REINA SOFÍA / © SUCESIÓN PABLO PICASSO. VEGAP, MADRID, 2022)

Un congreso internacional celebrado en el Museo Reina Sofía el jueves y el viernes se detiene en la investigación de sus años de formación. Titulado Picasso desde los estudios culturales. Sueños y mentiras de España (1898-1922), su coordinador, Chema González, aclara que la denominación del congreso alude a la célebre obra gráfica del artista Sueño y mentira de Franco (1937).

La vida, 1903© SUCESIÓN PABLO PICASSO; VEGAP; MADRID; 2022

Es un hombre curioso y atento que se aproxima a todos esos cambios que ocurren en su entorno. Pese a su importancia, el llamado Picasso antes de Picasso no se ha estudiado en profundidad. Los investigadores anglosajones estan más atentos al estudio de su vida y obra a partir de su residencia en Francia y de su primera gran obra maestra: Las señoritas de Avignon (1907). La cita en Madrid viene a remediar esto.

La familia de saltimbanquis, 1905

Durante el congreso se investiga la relación de Picasso con los desafíos, crisis y transformaciones que sacuden España desde el desastre de 1898 hasta el fin de la guerra con Marruecos en la década de 1920.

Las Meninas, 1957

Empezando por Madrid, se sabe que llega en 1897, con 16 años, para estudiar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Allí consta que se matricula en paisaje y ropaje. Va muy poco y no sobrevive ningún registro de sus posibles trabajos para la institución. El sueldo de maestro del padre no da para mucho y la familia hace una colecta entre sus amistades para financiar el viaje del chico, lo que ahora se llamaría micromecenazgo o crowdfunding.

Mujer en azul, 1901

El escritor Sarvador Rocha ha investigado cómo era aquel Madrid por el que a Pablo Ruiz le gustaba perderse. Se mueve siempre por el centro de la ciudad. Se sabe que se aloja en una pensión de la calle de San Pedro Mártir, cerca de Tirso de Molina y de la plaza de Cascorro, el comienzo del Rastro, lo más parecido al barrio chino barcelonés. En agosto de ese mismo año es asesinado el presidente Antonio Cánovas del Castillo por el anarquista italiano Michele Angiolillo. La represión y las revueltas son brutales. Madrid, es una ciudad asustada y deprimida en la que los suicidios y los asesinatos están a la orden del día. Uno de los lugares favoritos para suicidarse es el viaducto de Segovia, construido en 1874.

Cabeza de toro, 1942

Picasso pasa sus días entre las salas del Museo del Prado, los jardines del Botánico y el parque del Retiro. Por las noches está por las calles del Codo y el Biombo ataviado con su capa, su chambergo y la pipa, como un joven bohemio más.

Celestina, 1904

El segundo periodo de Picasso en Madrid (breve) es en 1901. Llega en calidad de director artístico e ilustrador de la revista Arte Joven, de la que solo se publican cuatro números ese año. Trata con los hermanos Baroja y les dibuja para la publicación. Pío Baroja define a Picasso como un tipo raro.

En Barcelona, no parece que le pese su origen charnego. La bohemia y la intelectualidad no hacen entonces distingos por el origen cascabelero, torero y gitano del artista, en palabras de quien fue uno de sus mejores amigos de la época, Angel Fernandez Soto.

La flauta de pan, 1923© SUCESIÓN PABLO PICASSO; VEGAP; MADRID; 2022

La periodista e historiadora Conxa Rodríguez ha estudiado a fondo los años barceloneses del joven Pablo Ruiz. Cuenta en el congreso que la familia Ruiz vive de manera muy modesta en la calle de la Merced. La precaria economía del artista se alivia a veces con la realización de carteles para espectáculos nocturnos. Si reunía algo de dinero, alquila un cuarto compartido con algún otro en el que pintan de día y bebían de noche. En el café Els cuatre gats conoce a muchos de sus mejores amigos artistas y comienza a retratar sobre cartón a la burguesía catalana, pero su apego a el Modernismo le hace emigrar a París.

‘La comida frugal’ (1904).

‘La comida frugal’ (1904).© SUCESIÓN PABLO PICASSO; VEGAP; MADRID; 2022 – DE LA IMAGEN DIGITAL © ALBUM

El escenario sobre el que se mueve es convulso. Alguien bromea en el congreso diciendo que Barcelona es entonces la capital mundial de la barricada. ¿Qué hace Picasso? El historiador Josep Casals recuerda que Barcelona atrae al malagueño porque es un foco de ideas avanzadas y porque es un joven inquieto, deseoso de nuevas experiencias. Como fue el caso con varios intelectuales españoles, después del desastre del 98, se decanta por el anarquismo. Pero su anarquismo era más bien artístico e individualista, el anarquismo de vanguardia, de disidentes de clase media que buscaban ideas para renovar y romper todo lo existente y podrido. Pero pocos de esos intelectuales llegan a ser anarquistas declarados.

Hay detalles de la dura vida de la bohemia parisina que los artistas compartien en Montmartre y Montparnasse a partir de la Comuna de París. En la capital francesa, a principios del siglo XX hay alrededor de 5.000 artistas censados. Son tan pobres que lo comparten todo. Max Jacob y Picasso se conocen en 1901 y a partir de diciembre 1902 conviven en un apartamento en Boulevard Voltaire 87, un habitáculo tan pequeño que en él cabe solo una cama, que uno utiliza de día y el otro de noche.

1906, ya asentado en París, hace un viaje definitivo para su carrera. Con 24 años comienza a encontrar su espacio. Su obra interesa y se vende, a la vez que él no para de retarse con nuevas formas de expresión. Uno de esos retos le produce una crisis que le lleva a Gosol, un minúsculo pueblo en el Pirineo catalán.

Gertrude Stein de Picasso

Picasso le pide a su amiga Gertrude Stein que le permita confeccionarle un retrato. La escritora y mecenas estadounidense acepta, pero la obra se encalla cuando el artista intenta pintar el contundente rostro de la poeta, según detalla Jèssica Jaques Pi, historiadora de la Autónoma de Barcelona. Acompañado de Fernande Olivier, su compañera de entonces, y su Foxterrier de tres meses (siempre tuvo perros), ascendió a lomos de un mulo hasta Gòsol, el segundo pueblo más alto de Cataluña, habitado entonces por unas 150 personas. En un pueblo de pastores y trasquiladores, Picasso trata con mujeres que ejercen un matriarcado sin fisuras. Ellas proveen y organizan. Parece que sus duras facciones y sus cutis destrozados por el viento y el frío le iluminan para retratar a su amiga Gertrude Stein. Injerta una cabeza protocubista en un cuerpo del periodo rosa y crea una de las imágenes más poderosas del siglo XX.

Uno de los platos fuertes del Congreso es la proyección del documental Picasso en blanco y negro, de Julia Mirabal, coproducido por Francia y España en 2000. El filme se ha podido ver en algún festival, pero lo que cuenta sigue siendo bastante desconocido para el gran público. Trata de la familia afrocubana que deja en Cienfuegos su abuelo Francisco Picasso Guardeño, padre de María Picasso, la madre del pintor. Cuando tiene 43 años y una familia de seis hijos en Málaga, el abuelo emigra a Cuba para hacer fortuna. Allí se une a una afrocubana con la que tiene un hijo. Cuando el documental se filma hay registradas más de 40 personas con el apellido Picasso. No consta que el artista tenga ninguna relación con sus parientes caribeños, ni siquiera que conozca su existencia.

https://elpais.com/cultura/2022-12-03/cuando-pablo-ruiz-picasso-no-conocia-a-las-senoritas-de-avignon.html

https://elpais.com/eps/2022-10-23/medio-siglo-sin-picasso.html#?rel=mas

https://elpais.com/eps/2022-10-23/picasso-en-10-obras-imprescindibles.html

https://elpais.com/eps/2022-10-23/ese-millonario-objeto-del-deseo.html

https://elpais.com/eps/2022-10-23/bernard-ruiz-picasso-contra-picasso-esta-lanzando-acusaciones-ridiculas-gente-que-no-sabe-ni-lo-que-dice.html

Retrato de Bronzino a la venta en una subasta tras ser restituido a los herederos de un coleccionista judío

Bronzino, Retrato de un hombre, mirando hacia la izquierda, con una pluma y una hoja de papel, , ca. 1527.CORTESÍA DE SOTHEBY’S

Un retrato restituido del artista renacentista italiano Bronzino saldrá a subasta el próximo año.

Se espera que alcance un precio de entre $ 3 millones y $ 5 millones, el trabajo se ofrecerá durante una venta de Old Masters en Sotheby’s en Nueva York que está programada para enero de 2023.

La CA. La pintura de 1527 fue restituida por el gobierno alemán a los herederos del coleccionista de arte judío con sede en Munich Isle Hesselberger a principios de este año. Las ganancias de la venta se destinarán a causas judías y ayuda médica en Nueva York.

Bajo el régimen nazi, Hesselberger, heredera de una fortuna en el negocio textil, se vio obligada a vender su patrimonio junto con su colección de arte y el cuadro Bronzino, que compró en 1927. Como parte de la venta, Hesselberger formaba parte de un grupo de Judíos obligados a ayudar a pagar la construcción de un campo de concentración ubicado en Milbertshofen.

Según los historiadores, Hesselberger negoció un plan de reasentamiento que creía que le salvaría la vida a cambio de los pagos. En noviembre de 1941, fue deportada a la Lituania ocupada por los alemanes y asesinada. Su hija sobrevivió a la persecución y se mudó a los EE. UU.

La pintura estaba programada para ser parte del museo no realizado de Hilter en Linz, Austria; luego recuperado por las fuerzas estadounidenses; y entregado al gobierno alemán, en cuya posesión había permanecido durante décadas. En el marco posterior de la pintura se encuentra el texto “1400”, un número de catalogación que los investigadores creen que está asociado con el registro del museo de Linz.

Titulada Retrato de un hombre, mirando a la izquierda, con una pluma y una hoja de papel , la obra muestra a un joven vestido de negro sentado en una mesa de trabajo. Su mano izquierda colocada en una página manuscrita que presenta un acertijo latino; su mano derecha sostiene una pluma.

Cuando los viejos maestros de Sotheby’s y los investigadores de restitución revisaron la pintura por primera vez, se atribuyó al artista italiano Jacopino del Conte. La casa de subastas ayudó a facilitar una mayor investigación sobre su reciente reatribución.

“Inmediatamente sospechamos que estábamos viendo algo mucho más significativo”, dijo Elizabeth Lobkowicz, especialista en Old Masters de Sotheby’s en Nueva York, en un comunicado.

Lucian Simmons, jefe del departamento de restitución de Sotheby’s, calificó la obra recientemente reatribuida como «inmensamente rara».

A principios del siglo XX, se había atribuido anteriormente a varios pintores italianos menores. Según un comunicado de Sotheby’s, la pintura será catalogada con una atribución a Agnolo Bronzino por el curador con sede en Florencia Carlo Falciani en un próximo artículo que se publicará el próximo año. En el texto inédito, Falciani examina la posibilidad de que la obra actual se haya producido originalmente como un autorretrato del artista italiano.

Antes de su regreso a la propiedad de Hesselberger a principios de este año, la pintura se exhibió en un edificio federal en la ciudad alemana de Bonn. A principios de 2022, se había trasladado al edificio estatal alemán en Berlín, mientras que los abogados de los herederos de Hesselberger emitieron un reclamo oficial.

Según los especialistas de Sotheby’s, los retratos del artista florentino rara vez salen al mercado. Solo otra pintura atribuida a Bronzino, Retrato de un joven con un libro (ca. 1525), se ha ofrecido en venta pública. En 2015, se vendió por $9 millones en Christie’s en Nueva York, alrededor de $1 millón más que su estimación.

Artnews

Genovés y el arte de la resistencia

ROBER SOLSONA…20221101….VALENCIA…..Fundación Bancaja presenta la exposición Joan Genovés, una de las retrospectivas más completas realizada hasta la fecha del artista valenciano con una revisión de su obra desde los años 60 hasta su fallecimiento en mayo de 2020.

No se enseña a mirar porque no se quiere que la gente aprenda a pensar. Consideran que Cultura es un objeto decorativo, de lujo, cuando es algo tan necesario como el comer. Nadie hace nada. Hay montones de edificios públicos abandonados que podrían ser usados por los artistas, porque la mayor parte de ellos no tiene ni donde desarrollar su obra. Mi hijo [el fotógrafo Pablo Genovés] decía hace poco que España necesita un Plan Marshall para la cultura. Totalmente de acuerdo

El pintor Juan Genovés, subido a una escalera, delante de una de sus obras en la galería Malborough de Madrid, en 1995. JUAN G. FRANCÉS

La Fundación Bancaixa abre una exposición dedicada a Joan Genoves. Su hijo Pablo considera injusto que el Reina Sofía no le haya dedicado una retrospectiva

Varias de las obras que forman parte de la exposición del artista Joan Genovés en la Fundación Bancaja.ROBER SOLSONA (EUROPA PRESS)

‘A veces no pasa nada’ (1993), de Juan Genovés.

Es la retrospectiva posiblemente más completa, un recorrido por más de seis décadas de su universo artístico, de compromiso social y político con su tiempo de alguin que crea en 1976 una obra icónica, una pintura que simboliza la amnistía de presos políticos del franquismo en España y el inicio de la Transición tras la dictadura, El abrazo.Este cuadro forma parte de las 70 obras que componen la exposición presentada este jueves en la Fundación Bancaja de Valencia y que se podrá ver hasta el 16 de abril.

VALENCIA 3-10-2012 GENOVES DELANTE DE SU CUADRO EN EL MUSEO DE LA CIUDAD FOTO JOSE JORDAN

El pintor Juan Genovés, sentado delante de su cuadro ‘El abrazo’, símbolo de la Transición, en 1988. FRANCISCO ONTAÑÓN

El título de la muestra, Joan Genoves, es una petición del propio artista, ante la frustración por haber perdido su nombre en valenciano con el que era llamado de niño, según ha relatado la comisaria de la exposición, María Toral, en la presentación a la prensa de la exposición.

El fotógrafo Pablo Genovés, hijo del artista, ha agradecido a la Fundación Bancaja que haya apostado por su padre con esta retrospectiva y ha echado en falta el reconocimiento de los museos españoles -entre ellos el Reina Sofía- sobre todo del lado político de su obra, ya que siempre ha estado escondida.

Que no se haya hecho es injusto, no para él, que ya no está, sino para todos los españoles.

Los pintores Antonio López (izquierda) y Juan Genovés, en un taller de pintura al aire libre en la Universidad Complutense de Madrid, en 2003. ULY MARTÍN

Fuentes del Museo Nacional Centro Reina Sofía, que dirige Manuel Borja-Villel, han señalado a este periódico que no se pueden hacer restrospectivas de todos los artistas representandos en su colección y han recordado que se han expuesto obras del artista, como El abrazo, que pertenece a los fondos del centro.

Grupo escultórico ‘El abrazo’, basado en el cuadro del mismo nombre de Juan Genovés, situado en la plaza de Antón Martín de Madrid, en homenaje a los abogados laboralistas que fueron asesinados por la extrema derecha el 24 de enero de 1977 en la vecina calle de Atocha. CRISTÓBAL MANUEL

Pablo Genovés ha reivindicado además un museo de la guerra y la transición, a partir de una labor científica, que refleje todas las partes y sane esa herida y a su juicio suponga un verdadero abrazo con esta parte de nuestra historia. El abrazo pasó mucho años en los almacenes del Reina Sofía hasta que en 2015 se prestó al Congreso de Diputados.

El hijo de Joan Genovés, Pablo Genovés, posa delante de una de las obras que forman parte de la exposición del artista Joan Genovés en la Fundación Bancaja.ROBER SOLSONA (EUROPA PRESS)

El pintor Juan Genovés, en su estudio a las afueras de Madrid en 2017. BERNARDO PÉREZ

Juan Genovés.JORDI SOCÍAS

Genovés ha recordado a su padre como una persona que daba una imagen exterior de muy optimista y extrovertido pero ocultaba un dolor en su interior muy profundo, que se inició con sus vivencias de niño en la guerra, en su València natal, junto al estadio de Mestalla, que pasó de ser el escenario de su gran afición, el fútbol, a acoger fusilamientos.

El pintor Juan Genoves, en su estudio.BERNARDO PÉREZ

La obra ‘Testigos’, 1968-1969 de Juan Genovés.

El recorrido expositivo aborda el trabajo individual de Genovés -tras su paso por los colectivos como Los Siete (1949), Parpalló (1956) y Hondo (1960)- que inició en los años 60 con el tratamiento de la figura humana en el contexto social y político del momento, y que le acompañó hasta su muerte. Señala la comisaria Toral:

Juan entiende que el arte no puede llegar a transformar la realidad pero sí cambiar nuestra forma de ver la vida y de entender la historia y crea un lenguaje universal y atemporal.

Juan Genovés, junto a uno de sus cuadros que se exponen en el Centre del Carme.MÒNICA TORRES

Sin tí­tulo’ (2001), obra del artista Juan Genovés.

La exposición parte de un escenario oscuro y negro, con cuadros en blanco y negro, un ambiente que ofrece la sensación de angustia que refleja en sus primeras obras, junto a textos inéditos del autor que nos acercan al ser humano detrás del artista.

‘El abrazo’, 1976, de Juan Genovés.

De finales de esta etapa es también la obra influenciada por el Pop Art, inundada de colores para denunciar los crímenes de guerra, y una serie ya en los años 70 en la que se vuelve a olvidar del color influido por el cine negro.

En los años 80, con la llegada de la democracia, el artista tiene una etapa de transición y busca un lenguaje nuevo con el que llegar al público, con ciudades y hombres en los que sigue experimentando, hasta llegar a los años 2000 en los que crea multitudes, figuras humanas empequeñecidas, que esconden el trasfondo de las personas que han sufrido y lo combaten con una apariencia de sencillez, señala la comisaria.

Obras con las que se adelanta a su tiempo y trazan caminos en los que estamos absolutamente aborregados y que se explican en sus textos y los títulos de los cuadros.

Juan Genovés, retratado en su estudio en 1988.

De su última etapa destaca que estaba metido como nunca en la pintura por sí misma, tuvo una vida muy plena a pesar de todas sus angustias de ser un resistente y hasta la misma mañana antes de morir estaba trabajando en su estudio con su último cuadro, que se expone por primera vez.

La obra ‘El abrazo’, del artista Juan Genovés, considerada uno de los símbolos de la Transición española. CHEMA MOYA EFE

https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2022-12-01/el-arte-resistente-de-joan-genoves-mas-alla-del-iconico-cuadro-de-el-abrazo.html

https://elpais.com/cultura/2020-05-15/muere-el-pintor-juan-genoves-el-artista-que-retrato-a-las-multitudes.html

https://elpais.com/cultura/2017/04/24/actualidad/1493055109_226303.html#?rel=mas

https://elpais.com/cultura/2020-05-15/el-abrazo-que-fue-simbolo-de-la-transicion.html#?rel=mas

https://elpais.com/cultura/2017/04/24/actualidad/1493055109_226303.html#?rel=mas

https://elpais.com/ccaa/2013/04/19/valencia/1366396881_495470.html#?rel=listaapoyo

https://elpais.com/ccaa/2012/10/03/valencia/1349288457_208391.html#?rel=listaapoyo

https://elpais.com/cultura/2019/04/26/actualidad/1556292207_623453.html#?rel=listaapoyo

https://elpais.com/cultura/2019/04/26/actualidad/1556292207_623453.html#?rel=listaapoyo

Topología de corazonadas, Lozano-Hemmer

El mexicano Rafael Lozano-Hemmer, de 54 años, apuesta por un arte donde interactuen territorio y personas, como dijo en una entrevista con EFE con motivo de la exposición en Miami de su último trabajo, Topología de corazonadas, instalación de 3.000 bombillas que brillan al son de los latidos del corazón de los participantes.

Lozano-Hemmer propone un arte que una territorios con una instalación en Miami© Proporcionado por Agencia EFE

Dice ayer martes Lozano-Hemmer, artista especializado en instalaciones en las que a través de la robótica y sensores busca la interacción:

Hay veces que creo que el arte puede unir a la gente y eso lo vimos en la pandemia, cuando gracias al cine, la televisión, los videojuegos y literatura pudimos estar -aguantar- esos años.

 El arte tiene que ser inclusivo y abrirse a representar la diversidad

Lozano-Hemmer propone un arte que una territorios con una instalación en Miami© Proporcionado por Agencia EFE

Puntualiza mientras visita Miami coincidiendo con la feria Art Basel Miami Beach, que esta semana celebra su vigésima edición con un número récord de galerías (180).

Lozano-Hemmer se refiere como ejemplo de esa unión de territorios a la obra de su autoría entre las ciudades de El Paso (Texas) y Ciudad Juárez (Chiguagua), como apuntó con enormes puentes de luz a través de los cuales la gente puede hablarse.

En Miami, urbe a la que se refiere como una ciudad hispano parlante con la que se siente afinidad, expone hasta agosto Topología de corazonadas, un trabajo que antes estuvo en Brasil y Nueva York.

La instalación del mexicano se exhibe en el Superblue, un edificio industrial de 50.000 pies cuadrados (15.000 metros cuadrados), en el área de Allapattah, convertido en un espacio cultural concebido para la presentación de trabajos a gran escala.

En Topología de corazonadas, según explica hay 3.000 bombillas, cada una de las cuales parpadea al ritmo cardíaco de la persona que se conecta a la instalación.

Para conseguir ese efecto, hay sensores que cuelgan del techo y cuando la persona los toca las luces se iluminan y comienzan a parpadear al ritmo de sus latidos.

Dice el artista nacido en Ciudad de México, aunque vive 15 años en Madrid antes de instalarse definitivamente en Montreal (Canadá):

Según la gente participa va añadiendo su propio registro, su graduación de ‘corazonadas’ y borra la más antigua. Entonces, en un momento dado, ves los signos de los ritmos cardíacos de los 3.000 últimos participantes

Indica que a medida que las personas añaden nuevas grabaciones las antiguas se van borrando.

Nos recuerda que estamos solo en el mundo un ratito y que luego se desaparece.

Recuerda que la idea de esta instalación tiene su origen en el año 2005, cuando su esposa esta embarazada de gemelos y se entera que por medio de una máquina de ultrasonido se podía escuchar el corazón del feto, por lo que encargó dos equipos de ultrasonido para escuchar el corazón de sus hijos al mismo tiempo.

Me gusta mucho la idea de que si no participa la gente en Topologia de corazonadas lala pieza no existe.

Reconocido por sus instalaciones que interactuan, las obras de Lozano-Hemmer se activan con los datos biométricos en tiempo real de los participantes, como los latidos del corazón, la respiración, las voces o las huellas dactilares.

La actual exposición tiene su origen en una instalación que se presentó en la Bienal de Venecia con 100 focos representando a México en 2007.

Lozano-Hemmer propone un arte que una territorios con una instalación en Miami (msn.com)

https://www.infobae.com/america/agencias/2022/11/29/lozano-hemmer-propone-un-arte-que-una-territorios-con-instalacion-en-miami-2/

https://es.finance.yahoo.com/noticias/lozano-hemmer-propone-arte-territorios-203213972.html

https://fahrenheitmagazine.com/arte/plasticas/pulse-topology-la-instalacion-de-lozano-hemmer-que-reacciona#.Y4lG_XbMK3A

Un autorretrato de Max Beckmann aspira al récord de subasta en Alemania

Fragmento de la obra de Max Beckman 

 Se espera que la obra, de 1943, alcance el 1 de diciembre entre 20 y 30 millones de euros

 El cuadro de Max Beckmann Autorretrato amarillo-rosa será subastado en Berlín el 1 de diciembre y se espera un precio de entre 20 y 30 millones de euros. La casa Grisebach da por hechos los 23 millones, la estimación más alta para una obra de arte jamás vendida en Alemania, y la estimación más alta para el artista en todo el mundo.

Es una obra realizada en 1943, durante el exilio del pintor en Holanda escapando de la guerra, una hermosa representación del artista que carece de la sombría intensidad de muchos de sus otros autorretratos. Con los brazos completamente cruzados y su mirada más allá del espectador, parece estar casi en un estado de meditación.

Beckmann regaló el cuadro a su esposa Quappi. La pintura ha permanecido ininterrumpidamente en manos privadas y es, de hecho, el último autorretrato del autor que no pertenece a una colección estatal. Ese es uno de los motivos por los que se espera alcanzar tan alto precio. Además, es una obra maestra de rango internacional: ninguna obra de arte comparable se ha ofrecido en el mercado de subastas alemán desde 1945, según la casa Grisebach, que también sugiere que la subasta de esta obra regenera debate sobre la necesidad de la cultura y el poder del arte para documentar la existencia humana en tiempos de agitación social.

Si tomamos como indicios las ventas de otros autorretratos del artista, que se encuentran entre sus obras más valoradas, parece posible que la casa Grisebach alcance su objetivo. En 2001, Selbstbildnis mit Trompete (Autorretrato con trompeta), pintado en 1938, se vendió por 22,5 millones de dólares en Sotheby’s Nueva York, más del doble de la estimación previa. Fue todo un logro en comparación con los 16,8 millones de dólares obtenidos por Selbstbildnis mit Glaskugel (Autorretrato con tarro de cristal), de 1936, vendido en 2005 también en Sotheby’s, que apenas superó su estimación máxima de 15 millones de dólares.

Los retratos de Beckmann de otros modelos se han vendido en los últimos años por varios millones de dólares, lo que corresponde aproximadamente a las expectativas. En octubre de 2021, por ejemplo, Retrato de un turco (1926) se vendió por 2,7 millones de dólares n Sotheby’s Nueva York, alcanzando de lleno el rango medio de su estimación.

Estas sumas considerables reflejan la posición de Beckmann como uno de los artistas más destacados de principios del siglo XX, asociado tanto con los movimientos del expresionismo alemán como con la nueva objetividad. Otros autorretratos suyos se encuentran en colecciones de clase mundial como las del MoMA, la Albertina de Viena y el Instituto de Arte de Chicago.

Sin embargo, cabe también anotar que las obras que se subastan en Alemania generalmente se venden a través de casas regionales independientes y rara vez atraen ofertas de más de un millón. El mercado secundario alemán ha estado creciendo en los últimos años, una tendencia sorprendente si se compara con la recesión que experimentan otros mercados después de la pandemia y que se atribuye a que el Brexit convierte a Europa en una opción mucho más conveniente que Reino Unido, tanto para compradores como para vendedores, así como para la creciente clase de coleccionistas jóvenes y globales de Alemania.

Las ventas de verano de Grisebach incluyeron un puñado de etiquetas de precios de siete cifras, entre ellas Russisches Ballet (1909), del también expresionista alemán Max Pechstein, que se vendió por 2,4 millones de euros, y Grauer Strand, de Beckmann, que se compró por 1,8 millones de euros.

El récord en una subasta en Alemania ya lo estableció Beckmann en Grisebach en 2018, con 5,5 millones de euros para Weiblicher Kopf en Blau und Grau, también conocido como La egipcia, estableciendo al artista como la superestrella del mercado secundario del país. Ahora pretende repetir la operación con el último autorretrato, que se ha mostrado para abrir boca en Nueva York, entre el 5 y el 10 de noviembre, antes de la venta en Berlín.

https://www.abc.es/cultura/arte/autorretrato-beckmann-aspira-batir-record-subastas-alemania-20221110195806-nt.html

Colección Rokefeller.Buda y Shiva, loto y dragón en la Fundación Barrié de A Coruña

Figura india de un buda de finales del siglo VI Foto Synthescape Cortesía de Asia Society y American Federation of Arts

Escultura del siglo XI en aleación de cobre que representa a Ganesha, el dios de la sabiduría Foto Synthescape Cortesía de Asia Society y American Federation of Arts

Detalle de un plato de la prefectura de Saga, en Japón, del siglo XVII Foto Synthescape Cortesía de Asia Society y American Federation of Arts

Dice David Rockefeller Jr:

No creo que mi bisabuelo pensara jamás que los petroquímicos fueran un pecado del que tuviera que redimirse algún día a través de la filantropía

Gordon Baile y Jackie Kennedy en una exposición de la Asia Society en 1965.© Ben McCall/Cortesía Asia Society

La familia que practica la filantropía unida permanece unida. Aunque sus miembros difieran en metodología. La causa común que tiene a la familia Rokefeller a partir un piñón desde hace décadas no puede ser más noble, pero donde unos hacen por tender puentes socioculturales y hasta políticos con su mucho dinero, otros están más por prenderles fuego con billetes de a mil. La prensa ha estado especulando las últimas semanas con los malabares caritativos de Rebecca Rockefeller Lambert y Peter Gill Case, quinta generación de la dinastía petrolero-financiera estadounidense por excelencia y ecoactivistas, que han alineado sus respectivas herencias para denunciar los estragos medioambientales de la industria de los combustibles fósiles y financiar lo mismo a quienes los sufren que a quienes los combaten.

En efecto: detrás de la reciente oleada de ataques a obras de arte en distintas instituciones museísticas cometidos por el grupo de desobediencia civil británico Just Stop Oil tintinean parte de los 30 millones de dólares ―suma prácticamente similar en euros ahora mismo― que estos dos primos lejanos van a destinar a las actividades de la Equation Campaign, plataforma de concienciación sociopolítica ante los desmanes del negocio del gas y del petróleo que fundaron en 2020.

Rockefeller de paseo por la Gran Muralla china en 1929© Cortesía The Rockefeller Archive Center

Dice Gill Case, arquitecto sostenible, en carta abierta a The New York Times el año pasado:

Es hora de volver a meter al genio dentro de la lámpara. Siento que es mi obligación moral por lo que me toca. ¿Tú no harías lo mismo?

Comida durante un viaje de John D. Rockefeller III a Japón con su familia en 1958.© Cortesía The Rockefeller Archive Center

Dice David Rockefeller Jr, cuarta generación de la saga, hijo de David Rokefeller, el que fuera presidente del Chase Manhattan Bank y multimillonario más longevo del mundo hasta su muerte en 2017, a los 101 años:

No creo que mi bisabuelo pensara jamás que los petroquímicos fueran un pecado del que tuviera que redimirse algún día a través de la filantropía

 John D. —de Davison— Rockefeller, patriarca del clan y eje de la fortuna, cuando, en 1863, inmerso ya en la creciente fiebre de las refinerías con 24 años, dona 10 dólares de la época —casi 250 al cambio actual, un dineral entonces— a una misión en China.

Es la primera noticia que hay de la pulsión asiática de los Rockefeller, continuada por su hijo y sucesor, John D. Jr., y definitivamente institucionalizada por su nieto más desprendido, John D. Rockefeller III, a través de la Asian Society.

Dice David Rockefeller Jr., activista climático de la rama más moderada de la familia que ejerce de fideicomisario del Asian Cultural Council y de la Asian Society, fundada por John D. Rockefeller III en 1956 y cuyo museo en Nueva York alberga una de las mayores colecciones de obras que ejemplifican la práctica artística milenaria del continente asiático.

Lo que mi tío vio y comprendió en el transcurso de sus muchas visitas a Asia, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, fue que las conexiones culturales, cimentadas en los lazos de amistad, podían ser un antídoto contra la hostilidad. Un mensaje aún más relevante e importante hoy y en el que creemos firmemente

No, no hay constancia de que algún familiar —o comando de guerrilla medioambiental pagado de su bolsillo— se haya ensañado con ellas en acto de protesta. Y eso que las tienen bien a tiro.

Hace ya un par de años que cerca de un centenar de piezas clave de ingente patrimonio en arte asiático que John D. Rockefeller III (1906-1978) y su esposa, Blanchette Hooker Rockefeller (1909-1992), fueron atesorando entre los años cuarenta y setenta del pasado siglo andan de gira. Buda y Shiva, loto y dragón se titula la magna exposición itinerante que, tras recorrer Estados Unidos, recala por fin en Europa. Primera parada, la Fundación Barrié de A Coruña. Una primicia gallega que se anuncia como muestra del valor del mecenazgo privado como impulsor del encuentro entre culturas.

David Rockefeller Jr. prefiere hablar de intercambio en positivo y de calzarse los zapatos ajenos a través de la narración del arte para comprender al otro. A propósito del dinero que, las donaciones, posibilita tal experiencia, dice:

Es una herramienta. Los que lo tenemos en exceso somos muy afortunados, pero también responsables de su correcta administración. Gastarlo sin medida siempre significa perder una oportunidad.

John D. Rockefeller se hizo multimillonario explotando los recursos naturales y satisfaciendo la demanda de petróleo y de gas de medio mundo, pero tanto él como su hijo nos transmitieron la responsabilidad de darle buen uso a ese dinero. Los miembros de mi familia, yo el primero, sabemos que debemos apoyar el arte como lenguaje universal de conexión, capaz de tender puentes entre países y expresar su diversidad, de la misma manera que tenemos que hablar en contra de los combustibles fósiles y ayudar en la transición hacia las energías alternativas, renovables. Si mi bisabuelo estuviera aquí, ahora, se quedaría horrorizado.

Hay quien achaca el talante humanista del clan a la vena calvinista que el patriarca Rockefeller habría sacado de su madre —emigrada a Estados Unidos desde Alemania en 1733, la familia procede de los hugonotes establecidos en la región de Renania tras escapar de la persecución religiosa en Francia un siglo antes— y que ha pasado de generación en generación. Lo curioso, para el caso, es cómo la mayor fortuna conocida en tiempos —en su momento equivalente al PIB de su país y levantada con el nombre de Standard Oil, el trust que durante más de cuatro décadas controló el petróleo estadounidense en plan monopolio brutal (matriz de Exxon Mobil y Chevron, las dos principales megacorporaciones de la treintena en que se dividió la compañía original por orden del Tribunal de Justicia estadounidense, que la consideraba demasiado grande y poderosa como entidad única)— ha pasado de apisonadora industrial/ multinacional a motor/agente de cambio social global. Cierto que todos los hijos de John D. Jr. se entregaron a la filantropía mientras medraban en la política y las finanzas, pero fue John D. Rockefeller III el que, además de continuar el liderazgo en la empresa paterna, más empeño puso no solo en términos de donaciones, sino también como impulsor de proyectos educativos, sanitarios, artísticos o medioambientales de alcance internacional. Se cuenta que la epifanía le sobrevino a raíz de su primer viaje a Asia, en 1929, al poco de que el colapso de Wall Street sacudiera el mundo: su percepción de la sociedad cambió para siempre al comprender que solo compartiendo esperanzas, miedos y aspiraciones sería posible el entendimiento y, con él, la paz y la prosperidad. Tenía 23 años.

Visitors to Asia House in Manhattan in the early 1960s, exact date unknown. Photo courtesy of the Rockefeller Archive Center.

David Rockefeller Jr:

En mi familia sabemos que debemos apoyar el arte como lenguaje universal. 

Dice su nieto, Charles Rockefeller (hijo de John Davison “Jay” Rockefeller IV, exgobernador demócrata de Virginia Occidental).

Blanchette Hooker Rockefeller and her son, John D. “Jay” Rockefeller IV, the future U.S. Senator from West Virginia, admire a portrait of her husband and Jay’s father, the late John D. Rockefeller 3rd. The oil painting, by the American artist and portraitist Everett Raymond Kinstler, a native New Yorker, was unveiled at the dedication of Asia Society’s new building in New York and still hangs on the building’s fifth floor. (Nancy Crampton)

Puede decirse que fue un adelantado a su tiempo. No había muchos que reconocieran el potencial de Asia entonces.

A lo largo de seis décadas, su sabiduría y nobleza han guiado a la Asian Society, a la vez que el propio continente asiático ha ido prosperando en todas las formas posibles, del poder económico a la influencia cultural.

 Simultáneamente, lo que también prosperó, y cómo, fue la colección de obras de arte de sus abuelos, un conjunto extraordinario de esculturas, cerámicas y objetos suntuarios budistas e hinduistas, de uso ceremonial o privilegio imperial, datados entre los siglos IV a. C. y el XIX cuya exposición, amén de arrojar nueva luz sobre las diversas prácticas artísticas de la historia asiática, hay que leer hoy como refuerzo de los vínculos del entendimiento cultural en nuestro propio tiempo, según Pauline Willis, directora ejecutiva de la American Federation of Arts, institución colaboradora de la muestra a admirar en la Fundación Barrié hasta el 22 de enero de 2023.

John D. Rockefeller 3rd and Mrs. Kitoshi Ishii discuss an early eighteenth-century Japanese screen titled The Thousand Flowers of the Four Seasons at the opening of Asia House. This first Asia Society exhibition, “Masterpieces of Asian Art in American Collections,” opened January 7, 1960, and was hailed as “an exhibition of singular beauty and importance” by Stuart Preston in The New York Times. In the nearly 60 years since, Asia Society has presented more than 250 exhibitions of traditional, modern, and contemporary art. (Morris Warman/New York Herald- Tribune/Rockefeller Archive Center)

Dice David Rockefeller Jr que también es director de Oceana, ONG que vela por la salud de los mares:

Para nosotros se trata de un reto histórico como fuerza cultural con influencia incluso en la discusión política. Claro que, en realidad, ni somos una fuerza gubernamental ni diplomáticos, por eso referir ciertas cuestiones resulta complicado, porque queremos preservar los lazos de amistad que nos unen a países como China, por muchas objeciones que podamos ponerle al régimen de Xi Jinping.

Por suerte, China ha descubierto que hacer dinero no lo es todo y que el desarrollo industrial y urbano desmedido resta en lugar de sumar, de ahí que haya empezado a repensar su modelo de crecimiento y esté regresando a sus valores. Y no es solo allí: hay muchas culturas, en todo el mundo, que nos pueden dar las respuestas que tanto necesitamos

On April 19, 1961, at New York City’s Town Hall, American poet and four-time Pulitzer Prize winner Robert Frost (at right) delivered remarks as a featured guest at an Asia Society- sponsored program commemorating the centenary of the birth of Indian writer and Nobel laureate Sir Rabindranath Tagore (1861–1941). Asia Society founder John D. Rockefeller 3rd, who introduced Frost at the event, described Tagore as a man with “a great deal of love for humanity, a man whose heart spoke of the inevitable loneliness and silence of life.”

Mi abuelo fue un adelantado. Entonces pocos reconocían el potencial de Asia.

John D. Rockefeller 3rd and Blanchette Hooker Rockefeller view a display of artworks from their collection in the reception area of Mr. Rockefeller’s office at Rockefeller Plaza in New York, circa 1968. It was the gift of their collection to Asia Society, announced in 1974, that inspired the building of a new and larger home to house the collection and maintain a program of changing exhibitions. Though Rockefeller did not live to see the Society’s new building, his vision was realized when the new headquarters opened at 725 Park Avenue in 1981. One of the blue and white platters in the photograph is currently on view in the Visitors’ Center as part of this installation. (Bernard Wolf)

Dos veces al año, los casi 300 descendientes vivos de John D. Rockefeller se juntan en Nueva York en las que deben de ser las reuniones familiares más multitudinarias conocidas (asistencia no obligatoria, eso sí). Lo típico: se enseñan las fotos de los nuevos retoños Rockefeller, se ponen al día y discuten las estrategias para mantener la relevancia del clan, una vez la primera fortuna de su país. Sí, hace tiempo que fue superada por los modernos magnates de la tecnología y la comunicación, pero ninguno ha logrado hasta la fecha lo que esta dinastía, habitual en los círculos de poder durante más de una centuria, pródiga en genuinos influencers con sitio en la mesa del mandatario mundial que se les antojara y, sobre todo, artífice de la narrativa sociocultural hegemónica estadounidense a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Born in Nepal and educated in India, renowned dancer Bali Ram found fame performing to raise money for Mother Teresa, ultimately becoming an international sensation who rubbed elbows with the likes of Marilyn Monroe and Pablo Picasso. After Bali Ram moved to New York in the 1960s, John D. Rockefeller 3rd invited him to visit Asia Society, where he later gave regular performances of Indian and Nepali dance, and even occasional classes on Indian cooking. In this photo from 1964, Ram poses with a fourteenth-century sculpture of Avalokiteshvara, on loan from the Golden Temple in Patan, Nepal, for Asia Society’s “The Art of Nepal” exhibition.

The U.S. Ambassador to Japan Caroline Kennedy and her husband Edwin Schlossberg attend the opening of the Asia Society Museum exhibition “Kamakura: Realism and Spirituality in the Sculpture of Japan.” Also in attendance were Ambassador Reiichiro Takahashi, Consul General of Japan in New York, and his wife, Madame Masako Takahashi. In his remarks, Ambassador Takahashi wished Asia Society a happy 60th anniversary, noting that in Japan, a 60th birthday is especially meaningful since 60 years is the time it takes for the lunar calendar to complete a full cycle. Ambassador Kennedy praised Japan’s “deep artistic traditions” and “rich cultural history,” adding, “I’m so happy that the citizens of New York will get to have a small sense of that with this beautiful exhibition.” (Elena Olivo)

Una visita coruñesa para ver las Obras maestras de la colección de los señores John D. Rockefeller III en Asia Society bastará para comprobarlo: el tigre está en plena forma filantrópica, y el dragón, con más ganas que nunca de escupir fuego.

Charles Rockefeller at the International House of Japan, March 2018.

https://asiasociety.org/asia-society-mourns-passing-david-rockefeller

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2022/07/15/expo-budista/00031657883670709306101.htm

https://asiasociety.org/60-on-60-asia-society-celebrates-six-decades-in-photographs

David Rockefeller Jr.: “No creo que mi bisabuelo pensara jamás que los petroquímicos fueran un pecado del que tuviera que redimirse algún día a través de la filantropía” (msn.com)