En teatro, no todo vale. Infumable, me dormi y sospecho que ronque…no lo se.
Cuando desperte, los que no lo habian hecho bostezaban y miraban el reloj impacientes.
Yo creo que tendrían que haber contratado a la compañía en una escuela de interpretación, para saber que es lo que no se ha de hacer cuando se estrena una obra.
Unido a la ordinariez de teatro que los alberga, cuyo arquitecto que debe ser premio nobel.
En el proyecto del engendro, decidio que en vez de titanio en su cubierta como la piel del Guggenheim Bilbao, poner laton que con el tiempo se ha degradado.
El monstrenco envuelto en abominables chapas deformadas, es una galería de los horrores que tiene un toro bravo en su entorno y una escultura en honor a la peseta.
Roquetas de Mar es un cumulo de despropositos, fruto de la improvisacion soez, solo atenuado por su entorno natural.
Un honorable y aguerrido pueblo pequeño de pescadores en el pasado, que comienza con una urbanización turística en los 60 y que hoy es una potencia agricola de 111 nacionalidades.
Fagocita los impuestos de Aguadulce, sin aportar ningún tipo de contraprestación a cambio, salvo a última hora cuando se acercan elecciones, lavando la cara de una mala gestión.
A golpe de talonario y con prisas intenta adoptar los tics de cultura que ve en otros, para poder constituirse en una marca más sólida que polarice turismo.
Y como lo que importa es salir en la foto y no el proceso, el resultado es unas Jornadas del Siglo de Oro, en las cuales casi perezco de aburrimiento.
800-450 a.C. Cultura de Hallstatt, la primera cultura material celta.
450 a.C. Al norte de los Pirineos se inicia la transición a la cultura de La Tène.
390 a.C. Saqueo de Roma por los galos comandados por Breno.
150 a.C. Se inicia la última fase de desarrollo urbano de la Europa céltica.
133 a.C. Caída de Numancia y fin de las guerras celtibéricas.
58-51 a.C. Roma se anexiona la mayor parte de la Europa céltica al sur del Rin.
60 d.C. Fracasa la rebelión de Boudica. Britania queda bajo control de Roma.
En Europa Central, la Edad del Hierro están las culturas de Hallstatt y La Tène, que se corresponden con la formación y maduración de las aristocráticas y belicosas sociedades celtas, finalmente conquistadas por Roma.
Durante la Edad del Hierro, entre los años 1200-500 a.C., buena parte de la Europa no mediterránea esta ocupada por un conjunto de poblaciones celtas. Todas hablan diferentes lenguas de la familia céltica y comparten un trasfondo ideológico común, reflejado en una serie de divinidades a las que rinden culto en festividades religiosas.
Para los romanos, los celtas, junto con los germanos, encarnan al bárbaro del norte. Los ven como gigantes rubios, de piel blanca, violentos y borrachos; primitivos.
Este cliché condiciona los comienzos de los estudios sobre los celtas, pero en las últimas décadas la revisión crítica de los textos de las fuentes clásicas y, especialmente, los trabajos de la arqueología han permitido superar aquella visión romana, próxima a la caricatura.
El territorio ocupado por los celtas, se extiende desde Irlanda hasta los Balcanes y la península ibérica, están muy fragmentados políticamente y es prácticamente seguro que no comparten una identidad común.
Aun así, es posible esbozar una cierta visión de conjunto. Las diferentes sociedades célticas son jerárquicas, y en ellas destaca el papel preponderante de una aristocracia que ejerce su dominio sobre una mayoría de hombres libres, dedicados principalmente a la agricultura, aunque también existen artesanos y comerciantes…
Si bien la cultura de los celtas es absorbida por el imperio romano a partir del siglo I d. C., el pueblo celta continúa prosperando en zonas remotas de Europa, como Irlanda y el norte de las Islas Británicas, donde aún se hablan las lenguas celtas.
El término ´celtas´, acuñado por los escritores de la antigüedad, se utiliza por lo regular para referirse a los pueblos que vivieron en la Europa de la Edad de Hierro antes de la conquista romana, en regiones al norte del Mediterráneo.
Sin embargo, la etiqueta es problemática. Ello se debe a que esos pueblos no formaban parte de un estado unificado, sino que pertenecen a una multitud de tribus que en su mayoría no mantienen contacto directo entre ellas.
La designación aún es útil por su conveniencia, pero enmascara las complejas relaciones que existEn entre las distintas tribus del centro y occidente de Europa, la superposición en tiempo y espacio de algunas características culturales y el aislamiento y carácter único de otras cualidades similares.
La Edad de Hierro europea es, sin duda, un período cultural de vibrante interacción cultural, relaciones comerciales, guerras y migraciones.
EL HIERRO REEMPLAZA AL BRONCE Y SE CONVIERTE EN EL METAL PREFERIDO PARA LA ELABORACIÓN DE ARMAS Y HERRAMIENTAS MÁS FUERTES Y DURADERAS
La mayoría de los investigadores coincide en que los orígenes de la cultura celta se pueden rastrear hasta llegar a tres grupos culturales más antiguos, superpuestos y estrechamente relacionados entre sí.
El primero de estos es la cultura de Urnfield de la Edad de Bronce tardía, ubicada en los alrededores del alto Danubio desde c. 1300 a. C. Su nombre deriva de la práctica común de emplear urnas para guardar y enterrar los restos incinerados de los fallecidos.
Estas gentes permanecen en la oscuridad debido a la falta de evidencias arqueológicas. Desde principios del primer milenio a. C., entre sus siglos I al III, se difunde por Europa la tecnología de la elaboración del hierro. Como consecuencia el hierro reemplaza al bronce y se convirte en el metal de preferencia para la elaboración de armas y herramientas más fuertes y duraderas.
El segundo grupo proto-celta es la cultura de Hallstatt, nombre de la localidad en Austria Superior en donde existe desde c. 1200 hasta 450 a. C., alcanzando su máximo desarrollo entre los siglos VIII al VI a. C. La cultura de Hallstatt cubre lo que hoy es el occidente de Austria, el sur de Alemania, Suiza y el este de Francia, por una parte y Austria oriental, Bohemia y parte de los Balcanes, por el otro. Es en la parte occidental de esta área donde se desarrollan lo que se denomina celtas de la antigüedad.
La cultura de Hallstatt se expande por distintos medios, tales como el comercio, las alianzas tribales, los casamientos, la imitación y la migración. Este pueblo prospera gracias a los depósitos locales de sal, hierro y cobre; materias primas con las que comercian a través de las rutas navegables.
El comercio alcanza por el sur a las culturas mediterráneas de los etruscos, en Italia y a las colonias griegas de Francia, lo cual se demuestra por la presencia en los túmulos de enterramientos de Hallstatt de bienes importados y preciosas joyas de oro y ámbar.
La cultura de Hallstatt entra en decadencia en el siglo V a. C., es probable que a causa del agotamiento de recursos, el incremento de la competencia entre las tribus y el cambio de las rutas comerciales hacia nuevos destinos.
LOS CENTROS LA TÈNE TIENEN PARTICULAR ÉXITO EN LOS ALREDEDORES DE RÍOS IMPORTANTES COMO EL LOIRA, MARNE, MOSELA Y ELBA.
El tercer grupo significativo en la formación de la cultura celta es el de La Tène (c. 450 – c.50 a. C.), nombre de la localidad suiza ubicada en la costa norte del Lago Neuchâtel. La cultura de La Tène, mejor descrita como un grupo de diversas tribus que comparten rasgos comunes en el arte y la religión, está asentada sobre el centro y occidente de Europa, que abarcaba desde Irlanda hasta Rumanía.
Sus características culturales incluyen la forma de trabajar el hierro, las ofrendas votivas en las fuentes de las aguas, el depósito de armas en las tumbas y un arte que sigue patrones de diseños geométricos, vegetales y espirales. Una vez más, hay una multitud de evidencias acerca del comercio con los estados del Mediterráneo.
Los centros La Tène tienen particular éxito en los alrededores de ríos como el Loira, Marne, Mosela y Elba. La cultura La Tène no se corresponde con exactitud con los pueblos celtas, ya que existe en zonas que no están ocupadas por ellos, como Dinamarca de habla germana.
No obstante, aunque se usa por los arqueólogos para clasificar artefactos, es común (si bien impreciso) el empleo del término La Tène como sinónimo de la cultura celta de la Europa de la mitad inicial del primer milenio a. C.
Uno de las cuestiones más notables acerca de la conexión existente entre muchos de los pueblos de la Europa de la Edad de Hierro es su lenguaje común: el celta. Esta habla es una rama de la familia de lenguajes Indo-Europeos.
Los expertos han dividido las lenguas celtas en dos grupos: celta insular y celta continental. Este último dejó de utilizarse en la mayoría de los lugares a partir del período de la Roma imperial.
Los únicos testimonios que sobreviven son las menciones que hacen escritores griegos y romanos, algunos cortos restos de inscripciones triviales grabadas en alfarería y estelas funerales votivas. De este grupo, el más documentado es el galo.
Los grupos de lenguajes del celta insular son dos: el británico o britónico (bretón, córnico y galés) y el goidélico (irlandés y sus derivados medievales, gaélico escocés y manés). El britónico se hablaba en las Islas Británicas en el período romano.
A partir del mismo evoluciona el cúmbrico (extinto desde la época medieval), el córnico (que no se habló más después del siglo XVIII d. C., pero que ha revivido en tiempos recientes), el bretón (introducido con probabilidad en el siglo V d. C. por colonizadores británicos, no conectado con el galo) y el galés, que hasta la fecha se habla.
La prueba más antigua acerca de la existencia del irlandés-goidélico data del siglo V d. C., que luego evolucionó al irlandés medio (c. 950-1200 d. C.), metamorfoseándose después de nuevo para convertirse en el irlandés moderno, que hoy día continúa hablándose.
La segunda característica común a todos los pueblos de la antigüedad que denominamos celtas, es su religión.
Esta era una religión politeísta con multitud de dioses, aunque nuestro conocimiento sobre ellos se limita al de los autores clásicos, dada la falta de obras escritas por los propios celtas. Existen variaciones según la región y el siglo de que se tratara, pero las características comunes de la antigua religión celta, incluyen:
Reverenciar sotos sagrados y otros sitios naturales como ríos y manantiales.
Dedicar a los dioses ofrendas votivas tales como alimentos, armas, sacrificios animales y (raras veces) humanos.
Depositar junto a los muertos bienes valiosos y de uso diario, que indica la creencia en la vida después de la muerte.
Creer en el poder protector de los tótems, en particular en animales como el ciervo y el jabalí.
Reverenciar la cabeza humana, considerada como la ubicación del alma.
Usar tabúes para asegurar el cumplimiento de las reglas religiosas y de la comunidad.
Celebrar ceremonias por los druidas
Debido a la negativa de los druidas a poner sus conocimientos por escrito, no han sobrevivido textos, himnos ni oraciones de la religión celta.
A los dioses clave se les otorgaban características y poderes totalmente abarcadores, lo que incluye a los Cernunos, dios con cornamenta que probablemente representa la naturaleza y la fertilidad.
Otra figura importante es Lugus (conocido como Lugh, en períodos posteriores), quizá el único dios adorado en todo el universo celta, que representaba al sol y se consideraba omnividente y de sabiduría absoluta.
Había muchas diosas asociadas a ríos y manantiales sanadores, como Sequana, una personificación del río Sena; Epona estaba vinculada a los caballos.
Una característica poco usual de los dioses celtas era que algunos se consideraban trinos, en probable representación de tres aspectos diferentes de la misma divinidad. Un ejemplo de trinidad son las tres diosas madres, Matronae, que encarnaban de manera individual los conceptos de fuerza, poder y fertilidad.
De los numerosos dioses locales y regionales, muchos se asociaban a cuestiones de la mayor importancia para la vida diaria: la soberanía, la guerra, la identidad tribal, la sanación, la caza y la protección de grupos específicos, como madres y niños.
La religión celta recibió influencia griega y romana a partir del siglo II a. C., cuando sus sitios sagrados, que antes habían sido meros claros rodeados por muros de tierra, comenzaron a ser templos más grandes de piedra. Además, algunos dioses greco-romanos se incorporaron al panteón celta.
Una vez más, sin registros escritos de primera mano es difícil reconstruir las complejidades de la antigua sociedad celta.
En muchas de sus tribus las relaciones sociales eran jerárquicas. En la cima se encontraban los que dirigían y los guerreros élite, venían después los líderes religiosos y los que actuaban como repositorio de los conocimientos recolectados por la comunidad: los druidas, que estaban exentos del pago de impuestos y del servicio militar.
A continuación, estaban los artesanos especializados, mercaderes, esclavos y agricultores, que por amplio margen constituían el grupo más numeroso de estas sociedades rurales y agrarias.
Las sociedades celtas se dirigieron primero por monarcas y más tarde por jefes electos, o de manera alternativa, por un pequeño consejo de ancianos.
Con el tiempo, muchas tribus se unieron para prestarse ayuda mutua o por volverse dependientes de otras más poderosas, por lo cual pagaban una especie de tributo.
Al final del período existían grandes confederaciones de tribus aglutinadas para defenderse de la amenaza común: los romanos.
Se conoce que entre los celtas británicos hubo algunas mujeres jefas, por ejemplo Cartimandua, soberana de la tribu de los Brigantes del norte de Inglaterra a mediados del siglo I a. C. y también Boudicca (m. 61 d. C.).
También hay pruebas de que las mujeres recibían un trato equivalente al de los hombres en lo que respecta a ser inhumadas con artículos valiosos, como muestra el sepulcro de Viz (s. VI – V a. C.), cerca de Châtillon-sur-Seine, en el noreste de Francia.
Existía un fuerte sistema de relaciones de parentesco mediante el cual los gobernantes y sus extensas familias dominaban la sociedad, por ser dueños de las tierras y de los ingresos generados por el comercio.
Los regentes mantenían la lealtad de sus seguidores mediante la entrega de regalos, la organización de festines típicos y la exhibición pública.
Se reforzaban los lazos entre las familias mediante la acogida conjunta de niños entre distintos hogares aristocráticos, método que también se empleaba para vincular en alianza a diferentes tribus.
La élite, a través de los mecanismos establecidos, se responsabilizaba con el bienestar y protección de los que le ofrecían algún tipo de servicio, de forma parecida a como ocurría durante el feudalismo en la Edad Media.
Excepto en lo tocante a los esclavos, no se ha comprobado que existieran reglas que impidieran que un hijo de uno de los grupos sociales entrara en algún momento en otro grupo, siempre que adquiriera suficientes riquezas (mostrando valor en la guerra, por ejemplo), o educación y conocimientos, que para un druida significaba unos 20 años.
Julio Cesar (c. 100-44 a. C.) escribió en su Guerra de las Galias que las mujeres celtas de la Galia entregaban a sus esposos una dote que podía ser heredada por ella al morir su pareja.
César también anotó que los maridos tenían poder sobre la vida y la muerte de sus esposas e hijos.
Se debate mucho por los especialistas si estas valoraciones son precisas y si pueden aplicarse a los celtas de otras áreas.
Otra cualidad común a los celtas de toda Europa, junto con el lenguaje y las prácticas religiosas, es la de sus expresiones artísticas.
El arte celta, según se ha mencionado arriba, tuvo influencia de otras culturas indígenas de la Edad de Hierro, de culturas vecinas y de las de sus socios comerciales, como los tracios, escitas, griegos, etruscos y romanos y por vía de ellos, de las ideas del Cercano Oriente.
Los materiales empleados incluían el barro, la piedra, el hierro, el bronce y el oro, decorados con exóticas adiciones importadas de vidrio, coral y ámbar.
Los metales se fundían, grababan, perforaban, dibujaban, incrustaban y se les daba terminación mediante el repoussé (grabado del material por una cara para crear un relieve en la otra cara).
Los objetos de arte típicos incluían calderos ornamentados, figuras humanas de madera o piedra arenisca, escudos de bronce, torques de oro, broches (compuestos por anillo y prendedor) y figurillas de animales que servían como ofrendas votivas.
Las características más prominentes del arte celta incluyen:
Pasión por las formas fluidas.
Representaciones de dioses y guerreros, en particular de las cabezas de estos.
Representaciones de animales (reales o imaginarios), en especial ciervos, jabalíes, caballos y perros de caza.
Pasión por diseños vegetales complejos, figuras abstractas y líneas espirales entrecruzadas.
Deseo de embellecer hasta las cosas funcionales de uso diario.
Deseo de trasladar mensajes acerca de ideas religiosas y de poder.
Como ya se ha descrito, las culturas protocélticas de Europa occidental y central habían establecido vínculos comerciales con las culturas mediterráneas, lo cual continuó con los celtas.
Además, se importaba estaño de las Islas Británicas, ámbar del Báltico, caballos de Europa oriental y los Balcanes, todo lo cual se usaba o se transfería hacia el sur.
Los recursos celtas que se comerciaban incluían sal, esclavos, hierro, oro, telas de lana y pieles.
Estas mercancías se cambiaban por vino (en grandes cantidades), plata, bienes suntuarios manufacturados (como garrafas de bronce, alfarería fina de Grecia y cráteras etruscas de bronce), seda y metales preciosos para su empleo en objetos de arte y joyería.
El comercio, además de proveer acceso a recursos escasos, trajo consigo consecuencias secundarias. Se intercambiaban ideas sobre arte, religión y tecnología.
Los celtas, por ejemplo, adoptaron la inhumación en sepulturas planas y acuñaban sus propias monedas.
También hubo un incremento de la competencia entre las tribus celtas para adquirir los recursos que les eran necesarios para el comercio.
El mundo celta expandía sus horizontes y el surgimiento de una élite cada vez más rica traería repercusiones para todo el continente, al comenzar a observar con envidia las tierras más desarrolladas de sus socios comerciales y a su vez, ser observados.
Queda claro que en esta cultura la guerra ocupaba un lugar importante a partir de la cantidad de dioses que se asociaban a la guerra en su antiguo panteón y por el gran número de armas que se depositaban en sus tumbas.
La valentía y las proezas en el campo de batalla también eran fundamentales para determinar su estatus en la sociedad.
Se describe que en la Galia los guerreros celtas se aclaraban sus largos cabellos con el uso de agua de cal, mientras que en las Islas Británicas pintaban diseños sobre sus cuerpos.
Varios autores clásicos también comentan acerca de lo extraño que resultaba que los guerreros celtas entraran desnudos a la batalla y que coleccionaran las cabezas de sus víctimas.
Muchos soldados de esas tribus llevaban un torque como collar, lo cual constituía un símbolo de estatus y rango en la comunidad. Existen pruebas acerca de la participación de mujeres en la guerra.
Los guerreros celtas usaban lanzas, espadas largas y escudos característicos rectangulares u ovalados.
Los ejércitos empleaban hondas, caballería y carros de guerra, mientras la organización en el campo de batalla se lograba mediante el uso de cuernos de guerra y estandartes.
A partir del siglo IV a. C. y con posterioridad, las huestes celtas ocasionaron numerosos problemas a sus vecinos al desplazarse las tribus hacia el oeste, el sur y el este en oleadas que buscaban nuevas oportunidades para enriquecerse; algo a lo que en ocasiones se alude como migración celta.
Es un hecho famoso que Brennus, jefe de la tribu gala de los Senones, saquea Roma en 390 a. C.; también los celtas ocasionan destrozos cuando saquean Delfos en el 279 a. C. al atravesar Grecia de camino al Asia, donde se conocieron como Gálatas. Una agrupación de sus tribus ataca de nuevo a los romanos en el 225 a. C. y con frecuencia se alian a Cartago en calidad de mercenarios durante las Guerras Punicas (264-146 a. C.).
En el plazo más largo, los ejércitos celtas nunca son fuertes contrincantes para sus enemigos helenos y romanos, quienes estaban mejor equipados y entrenados para sostener batallas de mayor envergadura.
Sin embargo, una vez conquistados, sus guerreros, quienes siempre son reconocidos por su bravura, pelean con éxito como mercenarios en ejércitos griegos y romanos.
La primera señal de que el mundo celta enfrentaría verdaderas dificultades fue un sustancial incremento en la competencia por la obtención de recursos y oportunidades de comercio, lo que se manifesta en la construcción de oppida en los siglos I y II a. C.
El oppidum es el nombre que reciben los asentamientos romanos más grandes, que ahora se aplica en específico a los sitios fortificados, ubicados por lo general en puntos elevados del territorio, o en llanuras, en lugares que pueden defenderse con facilidad, como los recodos de los ríos.
Las fortificaciones por lo general consisten en muros de tierra que circundan el emplazamiento, a veces con un foso exterior.
Los Oppida se empleaban como centros de refugio durante la guerra, o como lugares seguros para concentrar talleres de producción y almacenar los recursos de la comunidad.
Este ambiente hostil se deteriora aún más cuando los romanos se proponen vengarse de los estragos hechos por las migraciones de las tribus celtas durante los dos siglos anteriores, tentadas por el oro y otros recursos que hallan en una conquista total.
En el 125 a. C. los romanos atacan la tribu Arvemi en Galia y menos de un siglo después, Julio César invade y conquistó la Galia, a pesar de la fuerte resistencia de líderes como Vercingetorix (82-46 a. C.).
El Imperio Romano continúa expandiéndose y se efectúan agresiones directas contra figuras tan importantes para la comunidad como los druidas, de modo que los celtas continentales y los del sur de las Islas Británicas son con el tiempo asimilados por la cultura romana. Los celtas, a pesar de todo, continúan prosperando en zonas más aisladas como Irlanda y el norte de Inglaterra.
Es desde estas áreas que la cultura celta mantiene continuidad dentro del período medieval y se expresa de forma muy conspicua en los poemas épicos irlandeses, galeses y escoceses pertenecientes a la literatura de la Edad Media, así como en las artes; todo, por esas fechas, cristianizado.
Las viejas tradiciones continúan viviendo en esos poemas legendarios, en las complejas formas de los diseños curvilíneos presentes en las ilustraciones de los manuscritos, en los omnipresentes broches anillados y en los sofisticados motivos vegetales tallados sobre imponentes cruces pétreas en los patios de las iglesias.
El arqueólogo e historiador Mikel Herranz explica en un artículo la polémica de Cleopatra de color con la serie de Netflix
Netflix se enfrenta a una controversia histórica. La decisión de poner a la afroamericana Adele James, como intérprete de la última soberana de Egipto en La reina Cleopatra arranca protestas, así como encarnizadas defensas por parte de la directora Tina Gharavi.
Dentro de la antología Reinas de África, producida por Jada Pinkett Smith, La reina Cleopatra saca de sus casillas tanto a los egiptólogos, que la acusan de pseudohistórica, como al gobierno del país norteafricano.
Todo ello a costa de una de las figuras históricas más vilipendiadas, pero también fascinantes, de la antigüedad clásica.
¿Cuál era la etnia de Cleopatra?
A Cleopatra siempre se la ha reimaginado con los rasgos de una Elizabeth Taylor u otras actrices que no se ajustan a cómo habría sido ella físicamente, así que reimaginarla no me supone un problema.
Pero lo que tengo entendido es que en el documental se recalca que Cleopatra era negra, lo cual es problemático: la definición de ‘raza’ que manejamos ahora surge de la modernidad. Así pues, Cleopatra no era ‘negra’… por la misma razón que no era blanca.
Las pocas representaciones que se conservan de ella, las que son cercanas a su época, conservan lo que llamaríamos un fenotipo mediterráneo.
La abuela de Cleopatra era una esclava, algo que se ha usado para la hipótesis de que ella podía tener sangre negra. Pero eso viene de un entendimiento de la esclavitud que surge en el siglo XVI y no tiene nada que ver con el mundo antiguo.
El árbol genealógico de Cleopatra VII (y el de su dinastía, los Tolomeos) supone todo un laberinto. La familia de la reina procedía de Macedonia y practicaba el incesto ritual por contagio de las costumbres faraónicas, para así consolidar su poder sobre Egipto, pero en él también encontramos antepasados persas, por ejemplo.
Así pues, lo más parecido a una Cleopatra realista que podríamos ver en cine o TV tendría los rasgos de una persona de Oriente Medio o del Levante mediterráneo, un término muy amplio que puede llevarnos desde Grecia hasta Palestina o Líbano.
Si le preguntáramos a la propia reina, añade más tarde, esta seguramente no se definiría como blanca o negra, sino como descendiente de Tolomeo.
Además, el documental de Netflix no sería la primera vez que se la representase con la piel oscura: En la Edad Media hay imágenes de Cleopatra en la que, al venir de un país africano y al asociarse África con piel negra, la representaba negra… Pero entonces eso no tenía las implicaciones que tiene ahora.
Las preguntas sobre descendencias y fenotipos no son las que interesan. El quid de la cuestión, es ¿Por qué nos fijamos tanto a su color de piel? Eso procede de un contexto muy concreto, que es el de EE UU en el siglo XXI.
En cada época, a Cleopatra se la ha representado por una cosa: Shakespeare se fijaba en su amor trágico, en los siglos XVIII y XIX era más bien una mujer a la que se condenaba moralmente por su vida sexual.
Ahora se subrayar otros aspectos de Cleopatra como el que fue una mujer poderosa que se hizo con el trono, aunque fuera por medios cuestionables como matar a su hermano, a su hermana, etcétera.
En el documental de Netflix ya no es Cleopatra de Egipto, sino una mujer empoderada que se hace con el trono, y eso es una narrativa potente pero un mal retrato histórico.
Esa exaltación de un personaje tan turbio, además, es un arma de doble filo, porque el mito de Cleopatra como mujer exótica y poderosa jugó un papel en la sexualización del personaje en la edad moderna, acentuando rasgos (históricos o no) como su promiscuidad y su talento para las intrigas.
Esa exotización y esa sexualización del ‘otro’ para menoscabarlo siempre ha estado ahí, y más aún cuando es una mujer.
¿Por qué Carlota sí, pero Cleopatra no?
El documental intenta empujar la narrativa en un sentido contrario al habitual, pero no está haciendo un buen trabajo. Se deja llevar más por la narrativa que quiere hacer que por las fuentes o por problematizar cómo la representación ha llegado a ese punto.
¿Por qué deberíamos ser más estrictos con La reina Cleopatra que con La reina Carlota, otro producto Netflix que juega con la representación de personajes históricos?
En el ámbito académico, sí hay un debate sobre los posibles antepasados negros de Carlota de Inglaterrra, cosa que no se da en el caso de Cleopatra», comienza. Y añade: «Esa serie y Los Bridgerton, además, son ficciones que juegan a representar una Europa donde la raza ya no es un problema. Algo que tiene sentido, contando con la necesidad de equilibrar un escenario atractivo con un reparto con el cual los posibles espectadores se sientan identificados.
En un mundo ideal, tendríamos más historias ambientadas en el pasado de África, pero es muy difícil financiar todo eso. Además, el documental de Cleopatra tiene una pretensión de rigor y autenticidad que La reina Carlota y la mayoría de series históricas no tienen, porque unas aspiran a llevar diversidad a la ficción y el otro a convertir al personaje en lo que él quiere que sea.
Los historiadores siempre nos vamos a cabrear con cualquier cosa. Esta no sería la primera vez que Netflix entrega un documental horrible. Hay uno que se llama Roma: Imperio de sangre que ficcionaliza la historia de emperadores como Cómodo, y es bastante desastroso a la hora de llevar los hechos históricos a la pantalla. Pero, al no haber de por medio un tema político como la raza, las quejas de los historiadores no fueron más allá.
Yo pondría un límite entre la ficción y lo veraz, pero también es verdad que somos mucho más exigentes como sociedad en algunos temas (raza, sexualidad, género…) que en otros. Normal, entonces, que la representación favorita de la reina de Egipto sea la de Monica Bellucci en Astérix y Obélix: Misión Cleopatra (2002): No se parece al personaje histórico, pero con ella te ríes».
Escribo hace tres años un blog que completo con un video mío.
En ocasiones se crea una polémica improvisada como con Cleopatra en la que aparece mestiza en la que Egipto ha entrado en shock con el tema.
Otras veces he tenido críticas por escribir Méjico en vez de México, por colonialista algo que me ha sorprendido, porque esta admitido de las dos maneras y es Hernán Cortes el que dice México al país en sus cartas al rey, porque la j es posterior (además de que hay montones de lenguas en el país además del náhuatl, que se están perdiendo con indiferencia de todos).
En ocasiones hay temas muy interesantes que pasan desapercibidos, como el de Robert Capa.
Supongo porque no son del gusto del algoritmo.
Noto que los temas de arquitectura son muy bien recibidos. Creo que los arquitectos son buenos lectores y seguramente volveré a ellos.
Entre otras porque los soportes actuales de arte son la luz y la distribución espacial. Quizás la arquitectura al aunar todas las artes y no perder su funcionalidad, sigue siendo un soporte en el que expresarse.
Tengo ciertos reparos a hablar de libros y no debería, porque tengo una formación larga en esta materia, quizás por eso.
En cuanto a la historia antigua, siento fascinación por el reino de Hita, los amorreos, sumerios, acadios, asirios, egipcios etc.
He hablado de pintores y en ocasiones he recibido respuestas muy airadas (ayer mismo). Algo que me resulta curioso porque la percepción es subjetiva siempre y parece que con mi visión hiero la sensibilidad de más de un fan, cuando la intención es de divulgación, todo lo contrario.
En una ocasión me escribieron amenazándome con llevarme a los tribunales, un familiar de un artista canario que además me encanta, y a quien publicite.
Sus parientes me aconsejaron que antes de 24 horas, retirara el video y borrara el texto del blog si no quería terminar mal. Por supuesto no lo hice.
Pero en general he de decir que el blog ha dado más satisfacciones que quebraderos de cabeza, porque me obligan a leer todos los días y a improvisar mucho.
Ahora que pensaba hablar de los celtas, que casi es una generalización inventada en la que todo parecido con la realidad es mera coincidencia…voy a hablar de Cleopatra de nuevo, porque acabo de leer un artículo de un arqueólogo muy interesante.
Y todo ese flujo intermitente de idas y venidas, de voy a hacer y no hago, es divertido.
En ocasiones pienso que debería de dotarme de algún programa, de algún recurso para mejorar la grabación. Lo pienso pero no lo hago…me da pereza.
Otras pienso, que esta ocupación me resta tiempo para hacer otros proyectos.
Pero al final termino haciendo mas de lo mismo, que es leer cada día e intentar aportar un pequeño grano de arena al mundo que lo mejore…y si no lo consigo, habre hecho amigos por el camino y lo habre intentado, que ya es algo grande.
En Delfos seria la gran maga adivina en el ombligo de la tierra, tan temida como deseada.
En ónfalos, ombligo del mundo.
Cuenta la leyenda que Zeus manda volar a dos águilas desde dos puntos opuestos del Universo. Las águilas llegan a encontrarse aquí, en Delfos, donde el ónfalos señala el lugar.
Como una odalisca, me recostaría con desdén e indolencia, oyendo a Apolo tocar la lira, en mi reciento sagrado consagrado a él, en el valle del Pleisto, junto al monte Parnaso, mientras las musas junto a las ninfas de las fuentes, harían los coros.
Pita, la gran serpiente dragona, guardaría mi puerta con celo.
Me purificaría en la fuente Castalia.
Después, los sacerdotes verterían agua fría sobre una cabra. Si esta tiritara, sería la señal de que Apolo es receptivo a las consultas. Entonces haría un sacrificio en su altar.
Mis consultantes serian reyes y gente común, que se purificarían con agua de las fuentes de Delfos y establecerían un orden.
Después pagarían y ofrecerían un sacrificio a Apolo en el altar que hay delante del templo.
Se presentaría ante mí, la gran Pitia y me preguntaría.
¿Oh gran Sibila ganare la batalla o la perderé?
A lo que, sentada en mi trípode en el espacio sagrado, respondería ambigua de forma poética.
Si los hados te son favorables, puede que si, si Apolo no te ayuda, puede que no. Tu suerte está en manos del destino.
El gran sacerdote interpretaría mis exabruptos de forma poética, para que el cliente saliera satisfecho después de donar una contribución económica al santuario.
Otros me preguntarían mientras mastico una hoja de laurel que me permitiría llegar a una alteración de conciencia:
Oh gran Sibila ¿Cómo puedo pasar el resto de mi vida en armonía?
Conócete a ti mismo y realizaras la travesía felizmente.
Mi santuario estaría ubicado en un perímetro sagrado, lleno de olivos, capillas y un anfiteatro.
Trascurriría cada día, en la brecha profunda de la tierra respirando etano, metano y etileno, que me ayudarían a entrar en trance, y atendería con solicitud e inspiración, cuantas preguntas me hicieran sondeando el futuro y el presente.
Mis profecías se cumplirían. Y un halo de dignidad y misterio rodearía mi persona, la mayoría de las veces en trance.
Tengo formación de escultura y no comprendo el atuendo sino como una forma…
Compro habitualmente los domingos en el mercadillo de Vicar, una población cercana constituida en su mayoría por inmigrantes africanos, donde se mezclan nacionalidades (nuestros espaldas mojadas).
Es el pueblo con más niños de la provincia que en los 80 del pasado siglo ni existía.
Todo es así donde vivo, pura improvisación. Antes eramos emigrantes y ahora receptores de emigración.
El mercado está la ladera de un rio seco y polvoriento, donde en verano te achicharras y en invierno te lleva el viento.
Pero es una delicia, porque está lleno de niños y jóvenes en su mayoría marroquíes y senegaleses que contagian su energía positiva y valiosa.
Venden fruta y verdura de toda clase, sospecho que mucha de ella es de los almacenes que la rechazan por calibre. Hay una algarabía fantástica y un bullicio que se parece más a un zoco de Marraquech que a Europa.
Huele a comida. Sospecho que mi provincia es la más africana de la península, no solo de aspecto sino de talante, y mejor.
El caso es que compro verdura por nada de precio, en ocasiones ropa, a saber, la marca, y ropa con tallas sueltas que las cadenas de lowcost desechan y que aquí se vende por nada.
Por apenas dinero vengo con el coche cargadísimo de especias, frutos secos, dátiles frescos, fruta, verdura, ropa etc que además tienen la gentileza de acompañarme al coche el chico del puesto para que no lleve peso, una bendición.
Pero además de, como buena meridional, adoro los zapatos y los complementos bien terminados.
España es exportadora mundial, lo cual es una ventaja, porque tenemos buen calzado y complementos por poco, solo hay que comparar buena calidad con los precios que hay fuera…
Vengo de arte con lo que de tejidos se un poco…siempre utilizo lino, algodón, seda en verano, que aquí es casi todo el año y no es caro.
Puedo llevar la ropa que sea, porque vivo en el campo, pero intento en invierno llevar unos mocasines Lotusse que envejecen bien y están cosidos y elaborados con piel de cordoban y un bolso a juego que puede ser de Guess, o de Dutti.
Tengo otras marcas que me encantan en especial Camper y Farrutx.
No son caros, pero abomino de los zapatos de plástico y los bolsos del mismo material, me parecen de mal gusto siempre y en mi entorno con el calor que hace son un infierno.
Hay montones de marcas de calidad en las que te puedes hacer con unos zapatos de cuero, que pueden durar años y a muy buen precio.
Y si, soy fetichista para ello. Intento limitar la compra a uno o dos pares de zapatos por temporada, pero es una inversión fantástica.
El mercado del arte apostará por la prudencia en las ferias y subastas que llegan a Nueva York este mes debido a la incertidumbre económica, lo que hace prever un bajo crecimiento en ventas tras dos años de fuerte reactivación postpandemia, según indicaron este miércoles representantes del sector.
Bank of America publicó hoy su informe bianual sobre el mercado del arte, en el que considera que la primera mitad del año será una «prueba de fuego de la resiliencia» y que de momento hay «una demanda continuada, pero menos especulación» en el arte ultracontemporáneo, y un mayor enfoque en el arte moderno y surrealista.
Con motivo de la publicación del informe, la entidad, que tiene un departamento de servicios de arte, abordó estas previsiones en una conferencia virtual junto un representante de la feria TEFAF, considerada una de las «joyas de la corona» y que se presenta la semana que viene en Nueva York, importante escenario para el sector.
El jefe de servicios de arte del banco, Drew Watson, señaló a EFE que tras dos años de fuertes ventas en las grandes casas de subastas, que en 2021 recaudaron un 70 % más interanual y en 2022 un 13 % más -hasta un récord de 65.100 millones de dólares-, este año «no se verán dobles dígitos».
Explicó que en épocas de incertidumbre -en este caso volatilidad financiera, inflación y altos tipos de interés- muchos coleccionistas o gestores de patrimonio optan por ventas privadas en lugar de subastas, ya que ofrecen más control y flexibilidad frente a las segundas, en las que además se esperan descuentos.
Aseguró que la demanda sigue siendo sólida, pero los compradores serán «cautos» y se inclinarán por arte «de primera categoría» puesto a la venta por gestores de coleccionistas establecidos, como el fundador tecnológico Paul Allen, el magnate de los medios S.I Newhouse o el ejecutivo discográfico Mo Ostin, que protagonizan las subastas más esperadas de mayo en Nueva York.
Son algunas de las tendencias que adelanta el Bank of America, que tiene como clientes de este servicio a coleccionistas cuyas obras son los activos más importantes de su patrimonio, y que busca ampliar su influencia a las nuevas generaciones, ya que en los próximos años se va a ver una «transferencia» de capital hacia los herederos y las organizaciones filantrópicas.
En ese sentido, Watson consideró que la incursión de nuevos coleccionistas está, en parte, detrás de algunas tendencias del mercado, como el aumento de adquisiciones de obras de artistas mujeres, de artistas hispanos o latinos, de Oriente Medio o Asia, y de obras digitales o NFT.
La próxima generación, dijo, compra y vende arte de «manera más dinámica» que sus predecesores, tiene interés en las obras como «activo» y quiere crear colecciones «que reflejan sus propios valores».
Hidde van Seggelen, el presidente del comité ejecutivo de TEFAF, destacó que el centenar de galerías y marchantes de todo el mundo que participan en la feria pasan por altos estándares de calidad y «escrutinio», incluyendo el origen legal de sus piezas, entre las que destacarán varias de artistas femeninas al alza.
Con la edad la capacidad de sorpresa se pierde, añadiría la capacidad de fascinarse con alguien o con algo.
Es por lo que me llama la atención la proliferación de espacios en internet para buscar pareja. Quizás eros aleje a thanatos que decían los griegos (el amor aleja la muerte).
En mi caso la fascinación siempre tiene la dirección de dentro a afuera y no al contrario.
Obviamente quien no aventura no tiene ventura, que decía la Lozana andaluza en el Renacimiento. Quien no se acerca al fuego no se quema.
Cuando hacia Bellas Artes nuestro decano y maestro Ramón de Soto, nos hablaba de la importancia de la seducción a la hora de venderse como artista (lo artístico es venderse no los objetos que fabricamos).
Yo educada en la más pura estoa del sur del sur africano, me resultaba curioso que un profesor nos pudiera marcar esas directrices como algo a tener en cuenta en nuestra seudoprofesión de cazar nubes.
Conseguir un mecenas era el segundo parámetro en el plan de vuelo, imprescindible en el Renacimiento y ahora si es que quieres ser visible.
El caso es que pude comprobar que llevaba razón, y no tarde demasiado, porque cuando empiezas a trabajar juegas en la liga de tercera B y has de fascinar con tus maneras espontáneas al funcionario de la casa de cultura de la España profunda para que te haga el favor de dejarte un dudoso espacio para poder exponer tus inmundicias, donde seguro nadie lo va a ver o que con suerte se romperán, perderán o robarán.
Pero es la excusa para empezar a trabajar y a lidiar con la calle (el mercado).
Por supuesto un ama de casa que cuidaba a un marido enfermo, dos perros y tres gatos además de la casa, no podía venderse en un mundo de trasgresión teatral aparente.
Sin tatuajes, piercing por el cuerpo, supuestos intentos de suicidio, adicción al fentanilo, ni desdén por el universo, poco tenía que hacer en esta puesta en escena teatral y mentirosa.
Pura pantomima que viene del Romanticismo, porque trabajar en arte, no es mas que producir, otra cosa es que el discurso coincida con la sensibilidad del momento.
Pero como en cualquier colectivo, hay de todo y se valora la trayectoria.
¿Por que hago esta digressio?
Porque fascinarse con alguien no pasa de la adolescencia, líbrenos señor. Y los consejos, pues más de lo mismo…y mejor.
Quizás el mapa de la infancia o la educación condiciona esta mirada, no lo sé, pero me inquietan los líderes que arrastran a las masas, como los telepredicadores o los que anuncian el secreto para ser rico…
Pero hay personas que me enamoran, pocas, que ni las conozco, a las que escribiria cartas de amor anónimas, como Noam Chomsky (que como decimos aqui está más viejo que Carracu).
No puede ser más inteligente, ético, en fin, me da igual que se caiga, lo amo sin reservas y si tendría en cuenta sus consejos, de hecho todo lo que dice lo tengo en cuenta (excepcional lingüista y economista).
Otro monster seria Teun Adrianus van Dijk, pionero del análisis crítico del discurso, otro lingüista, esta vez neerlandés, también anciano, una cabeza privilegiada, maestro de maestros, que vivió en España una temporada, también le escribiría cartas de amor sin pudor.
Su obra no la vende, para que cualquiera pueda acceder a ella desde internet, está en neerlandés, ingles y español que lo habla a la perfección, aunque no se si a mas idiomas porque habla 11 y 6 a diario).
La persona más ética, buena e inteligente que haya conocido nunca, y cuyas opiniones secundo (dice que si hablas de ola de inmigración eres racista y lo comparto).
Dice que el lenguaje puede ser cualquier cosa menos inocente y menos en una metáfora.
Cuando hablamos de una ola o de asalto a la valla de Melilla, estamos hablando de gente peligrosa invasora, no de pringados que van a sostener en sus hombros explotados el estado de bienestar.
Van Dijk ha dedicado 50 años a explicar que el discurso no es sólo el qué, sino también el qué, quién, cómo, la ideología que subyace en él y la estructura social en que se genera. Si todos aprendemos a desentrañar esas claves, el poder estará mejor distribuido en una sociedad más justa.
Esto me recuerda el Mayo del 68, donde la clase media tiraba piedras contra su tejado.
Los hijos de los que habían luchado contra la segunda guerra mundial, se amotinaron, porque se veían como autómatas necesarios en la democracia que solo les permitía intervenir en las votaciones cada 4 años…
El juego político me resulta apasionante, es como un corte transversal a una montaña, que muestra los estratos en tiempo presente. Somos animales políticos y la cosa pública se hace entre todos, es un anhelo ¿por qué ser nihilista?
Unas elecciones no son más que la opinión de la sociedad en un momento determinado, es libertad, no el fin del mundo. Y la libertad es caos.
Yo soy optimista. Pienso que si cada ciudadano supiera el poder que tiene, otro gallo nos cantaría.
España tiene una tradición muy ácrata y muy anarquista, se que hay matices entre ambas, pero son hermanas de madre, me recuerda la España invertebrada de Ortega.
Los países meridionales son muy individualistas, cuna de la cultura y el arte, pero pésimos para las sociedades postindustriales actuales, donde hay que ir en grupo para luchar contra el sistema.
Quitando que detesto el toreo de salón y la baja resistencia a la frustración.
Para mi hay dos cosas básicas en política que mueven los hilos y son la economía que es muy determinante (y limitadora) que condiciona las estrategias y las demandas sociales, que tienen que ser algo más que un anhelo.
Falta activismo e ilusión, que digo yo, falta fe de futuro.
Pero ante eso, lo último que se le puede añadir es la indolencia y el desdén.
En cuanto a los políticos, son pragmáticos, porque si no fueran así zozobrarían porque nadan en mil aguas, el problema es que se demanda que sean éticos, morales y ética y praxis son opuestas y complementarias…
Yo añadiría un tercer elemento que son los medios de comunicación, que son quienes construyen los perfiles de los protagonistas de la escena política, los que metabolizan el producto.
Obviamente trabajan para grupos económicos y su mirada está condicionada de entrada.
En ocasiones, por no decir siempre, buscan esqueletos en el armario y mezclan lo público con lo privado, lo que deja en segundo plano la trayectoria del político.
Y no digamos los bulos que, a costa de repetirse, contaminan más, y con el tiempo acaban resultando un chascarrillo fácil.
Y de todo esto con que quedarse a la hora de votar…pues yo diría que con lo mejor.
Cada votación es una forma de repensarse, de reflexionar, y yo aconsejaría que más que leerse los programas, yo leería la trayectoria de los últimos 4 años.
Y que gane el mejor y hasta la proxima porque el juego continua.