El publicista del Mouline Rouge, Henri Toulouse Lautrec

Es una de las obras ambientada en uno de sus locales preferidos de París, el recién inaugurado Moulin Rouge.

La obra es casi una caricatura que capta el instante.

La sociedad parisina se divierte en este antro de mala muerte, Lautrec aprovecha para retratar a algunos de sus amigos.

Destaca a la izquierda el rostro de la bailarina May Milton, iluminado de forma original y con colores que anuncian un inminente arte.

Es evidente la influencia de la fotografía y de la estampa japonesa algo ya habitual es colocar una diagonal ubicando las figuras en diferentes planos para crear sensación de profundidad.

Con el tiempo, las obras que Lautrec pinta en París de finales del XIX se convierten en un testimonio de vital relevancia histórica. 

Sus obras reflejan de la intensa vida nocturna que se vive en la capital francesa durante la Belle Époque.

Sin embargo, pese a esas imágenes tan cautivadoras, su mayor aporte al desarrollo del arte y, sobre todo, del diseño gráfico, son sus carteles.

 Se convierte en el publicista de esos cafés y cabarets de Montmartre que tanto frecuenta.

La nueva técnica de grabado que surge en estos años, la cromolitografía, permite imprimir infinidad de copias a color muy fácilmente.

Artistas como Cheret,  Steinlen o Lautrec no dudan en utilizarla para experimentar, creando así carteles que huyen de la mera composición tipográfica para empezar a combinar la ilustración con las letras.

El pintor postimpresionista, tomando como referencia los encuadres y escorzos de las bailarinas de Degas y las figuras de la estampa japonesa, idea un estilo gráfico innovador y reconocible.

Desde su primer cartel, Moulin Rouge: La Goulue,  se ve como Lautrec conoce y domina las leyes de la percepción visual.

Entiende cómo funciona nuestra vista y nuestro cerebro y, con ello, proyecta un mensaje directo y fácil de comprender.

Su propósito es eliminar todas las distracciones que se encuentran en una pintura convencional y mantener sólo los elementos imprescindibles para comunicar. 

Prueba de ello es la paleta de color tan reducida que utiliza, o el fondo plano sobre el que coloca parte del mensaje escrito.

Aún así, dota de profundidad a la escena mediante la división de la imagen en planos y el empleo de un suelo en perspectiva, aumenta su atractivo de forma considerable.

En un momento en el que arte y diseño empiezan a separar sus caminos, Lautrec, sin ser consciente (aún firmaba sus carteles), es clave al asentar las bases del diseño gráfico impreso: síntesis, orden y jerarquía.

Gracias a él, entre otros, comienza una intensa producción de carteles que revolucionan la forma de comunicar.

Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa Tapié de Celeyran, conde de Toulouse-Lautrec-Monfa, nace en Albi, Francia, el 24 de Noviembre de 1864.

Es el primogénito de Alphonse Charles de Toulouse Lautrec Monfa y Adele Marquette de Tapié de Celeyran, una familia de linaje nobiliario muy antiguo que vive en el Castillo de Bosc, en Albi,  sus padres son primos, circunstancia que es tradicional en la familia, hecho que tiene fatales consecuencias para Henri.

 1878 con 14 años, se rompe el fémur izquierdo y al año siguiente, el derecho, al parecer por la consanguinidad que le produce una descalcificación que lo hace propenso a las fracturas óseas, e impiden que estas suelden, por ello, sus piernas dejan de crecer.

Su  tronco, que es el de un hombre de estatura normal ─dice Thadée Natanson- parece haber aplastado con su peso y el de la gran cabeza las cortas piernas que apuntaban por debajo, hecho que es una constante infelicidad para el pintor

Cuando decide ser pintor, y siendo ya huérfano de padre, tiene el apoyo de su tío Charles y varios pintores amigos de la familia, como Princetau, John Lewis Brown y Jean-Louis Forain.
1881 va  a París.

Su aprendizaje es con Leon Bonnat, cuando se cierra el taller de este en septiembre de 1882, continua sus clases con Fernand Cormon, en el estudio de este hace amistad con Vincent van Gogh

1884 Henri se instala en Montmartre, donde tiene de vecino a Edgar Degas.

Desde el primer momento queda fascinado por la vida nocturna de París, frecuenta sus locales más conocidos, como el Salón de la Rue des Moulins, el Moulin de la Galette, el Moulin Rouge, Le Chat Noir o el Folies Bergère, entre otros.

Este ambiente es el tema central de la mayor parte de su obra, en sus pinturas sobre los bajos fondos plasma todo lo que se relacionaba con este mundo, actores, bailarinas, burgueses y prostitutas, a estas últimas las pinta en cualquier momento de su vida cotidiana, cuando se lavan, se cambian, después de acabar un servicio o durante sus chequeos médicos.

Al contrario que el resto de impresionistas y postimpresionistas, le interesa muy poco el paisaje, opta por los interiores que le permiten jugar con los colores y los encuadres subjetivos.

Pone mucho énfasis en los gestos de los artistas de cada espectáculo, y ridiculiza a la burguesía hipócrita que practica en privado los vicios que critican en público.

Los dueños de los locales le encargan numerosos carteles y realiza muchas ilustraciones, estos trabajos son los que le dan fama y dinero, mucho más que sus óleos.

De alguna forma este mundillo vicioso y extravagante es para él un refugio, que le alivia del rechazo de la nobleza a la que pertenece, su minusvalía hacía que se le apartara en los salones de las clases altas, en Montmartre pasa desapercibido y le permite vivir su bohemia.

Todo esto le lleva al alcoholismo que le ocasiona accesos de locura, además contrae la sífilis.

1886 abre su propio taller tras abandonar el de Cormon.
En la década de 1890 viaja a Londres donde conoce y retrata a Oscar Wilde.

Su alcoholismo se agrava, y desde 1897 su salud mental se deteriora, sufre periodos de depresión, neurosis obsesivas, parálisis en las piernas… este mismo año es recogido en la calle con una enorme borrachera que le lleva a un delirium tremens, llegando a dispararle a las paredes de su casa porque decía verlas llenas de arañas.

Aunque continúa pintando en 1898, tras otra fuerte borrachera es ingresado en un sanatorio mental, en esa época pinta su serie sobre el circo.

Al salir del sanatorio va a vivir a la residencia de su madre, el Château Malromé, en Saint-André-du-Bois, cerca de Burdeos, donde murió el 9 de septiembre de 1901, con 37 años.

1922 su madre y su representante abren el Museo Toulouse-Lautrec en el Palacio de la Berbie, Albi, muy visitado y reconocido por su amplia colección.

Capta el movimiento de las figuras que plasma con un estilo que hace inconfundible cualquiera de sus trabajos.

Es influenciado por el arte japonés, sobre todo en la composición de sus líneas diagonales y los cortes secos de las figuras por los bordes; aunque sus primeras influencias las recibe de la pintura impresionista, sobre todo, en las figuras, de Degas, al que sigue en la temática alejándose de las de Monet o Renoir que optan por el paisaje.

 Toulouse-Lautrec, es la antesala del Modernismo y del Art Nouveau.
El Thyssen  tiene cuatro obras suyas.

https://historia-arte.com/obras/en-el-moulin-rouge-de-lautrec

https://historia-arte.com/obras/moulin-rouge-la-goulue

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La entrada de Cristo en Bruselas, James Ensor, 1888

Siempre se quema aquello que se ha adorado. Tenemos que rebelarnos frente a las comuniones. Para ser artista hay que vivir oculto…..Cielos duros, cielos carentes de bondad y de amor, cielos cerrados a vuestros ojos, cielos pobres, cielos desnudos sin consuelo, cielos sin sonrisa, cielos oficiales, todos los cielos, siguen agravando vuestras penas, pobres despreciados, condenados a la zanja.

Oprimidos bajo carcajadas y silbidos malignos, no podíais creer en la bondad de los hombres, en la clarividencia de los ministros, y los verdugos de los despachos os maltrataban.

A veces, os moríais escupiendo contra las estrellas y vuestros esputos de desprecio constelaban el firmamento de los pintores de entonces

Oleo sobre lienzo, 252 x 430 cm, The J. Paul Getty Museum, Los Ángeles

Al pintor belga James Ensor le encanta provocar.

Capta la atención del espectador con figuras raras y colores llamativos, y cuando lo situa frente a sus cuadros, le impacta con unas escenas grotescas. 

Los personajes deformes de sus cuadros son reflejo irónico y cruel de la sociedad, una representación de las miserias y debilidades del ser humano que no dejan indiferente.

Su obra más famosa es La entrada de Cristo en Bruselas en 1889, un lienzo enorme, plagado de seres extravagantes, herencia directa de los cuadros de El Bosco y Bruegel.

Ensor traslada la entrada de Jesucristo en Jerusalén a su propia época, situándola en medio de una multitudinaria cabalgata de carnaval en Bruselas.

La perspectiva central que utiliza hace que sea relativamente fácil localizar al personaje principal, al que distinguimos por su enorme halo y por el burro en el que va montado. Sin embargo, en medio de toda esta muchedumbre, es uno más, apenas llama la atención.

 La gente no parece hacerle mucho caso.

Ni siquiera sabemos si es realmente Jesucristo o alguien que se ha disfrazado así para la fiesta.

Pasa casi desapercibido en medio de todos esos personajes anónimos, de rostros tan deformados que en muchos casos resulta imposible saber si llevan máscaras o nacieron así de feos. 

En la esquina inferior derecha, uno de sus seguidores ha colocado un cartel mal escrito que pone VIVE JESUS ROI DE BRUXLLES (Viva Jesús, rey de Bruslas).

La banda de música que desfila en el centro, poniendo un poco de orden en medio de todo este caos, lleva una pancarta que dice FANFARES DOCTRINAIRES TOUJOURS RÉUSSI (Fanfarrias doctrinarias, siempre exitosas). 

Getty: James Ensor – Entrada de Cristo en Bruselas en 1889

epdlp.com/cuadro.php?id=3820

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https://www.infobae.com/cultura/2020/06/24/la-belleza-del-dia-la-entrada-de-cristo-a-bruselas-en-1889-de-james-ensor/

http://vacioesformaformaesvacio.blogspot.com/2013/02/james-ensor-pintura.html

Un domingo por la tarde en la isla de la Grande Jatte, George Seurat, 1886

Cuadro ejemplo de puntillismo considerado por muchos de las pinturas más relevantes del Siglo XIX.

La isla de la grande Jatte esta en el Sena, entre La Défense y el suburbio de Neuilly, dividida por el Pont-de-Levallois.

 Aunque durante años es un sitio industrial, en los últimos años pasa a tener jardines públicos y un conjunto residencial.

1884 es un paisaje bucólico alejado del centro de la ciudad.

Seurat pasa de 2 a 3 años pintando el cuadro, concentrándose escrupulosamente en el paisaje del parque.

Rehace varias veces el original y completó numerosos bocetos y esquemas preliminares.

 Se sienta en los jardines y confecciona infinidad de bocetos de las distintas figuras a fin de perfeccionarlas.

Es minucioso con el color, la luz y los volúmenes.

El cuadro tiene 2 x 3 m.

1886 es expuesto por primera vez en la octava exposición colectiva del grupo impresionista.

Basado en el estudio de la teoría óptica del color, contrasta puntos minúsculos de color que, a través de la unificación óptica, forman una figura coherente en el ojo del observador.

Cree que esta forma de pintura puntillista, hace los colores más brillantes y fuertes que pintados con pinceladas.

Para hacer la experiencia aún más realista, rodea el cuadro con una trama de puntos que a su vez limita con un marco simple de madera azul.

Asi se exhibe aún en el Instituto de Arte de Chicago.

Para este cuadro Seurat emplea el nuevo pigmento amarillo de zinc, más visible en las zonas amarillas iluminadas, pero también en combinación con naranjas y azules.

Luego de completada la pintura, el amarillo de zinc se oscureció hasta tonos de marrón, defecto que esta ya en vida de Seurat.​

La composición de esta pintura es asimétrica, ya que sitúa de manera desigual los elementos a los dos lados del eje divisorio central, sin perder la unidad.

Su composición también es estática, porque se acentúa la sensación de calma o quietud.

Esto se debe a que el cuadro está construido sobre horizontales y verticales.

Además, también es profunda, ya que se utiliza una perspectiva cónica, creando así un espacio profundo y bien delimitado.

El punto de fuga de este cuadro se encuentra en el horizonte, entre los árboles.

Allí es donde se acaba lo que el ojo puede captar y donde convergen todas las líneas de fuga.

https://hmong.es/wiki/Sunday_Afternoon_on_the_Island_of_La_Grande_Jatte

http://vetustideces.blogspot.com/2014/07/cuando-la-inspiracion-procede-del-arte_28.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Tarde_de_domingo_en_la_isla_de_la_Grande_Jatte

http://lacajamagenta.blogspot.com/2018/10/georges-seurat.html

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Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus , El desayuno de los remeros, Auguste Renoir, 1881

Este cuadro es un icono.

Muestra la terraza de la Maison Fournaise, a las orillas de Sena, un local que nunca cierra, en el que se alquilan botes para un romántico paseo por el Sena y se sirven exquisitas comidas de la mejor cocina francesa de día, y se organizan bailes hasta el amanecer.

Un amante de la vida como Renoir transcurre ahí mucho tiempo y decide mostrarlo.

Renoir retrata con vitalidad a su círculo de amigos como el pintor Caillebote sentado en primer plano, y frente a el, jugando con un perrito, a su modelo preferida de esa época, la pelirroja Aline Charigot, con su graciosa nariz, que acaba siendo la esposa del pintor poco después.

El cuadro es expuesto en la VII Exposición Impresionista de 1882.

El marchante Durand-Ruel compra la obra y la muestra por Londres, Nueva York, Boston etc.

 1923 el coleccionista Duncan Philips  compra la obra por 125 000 dólares.

Renoir es el más vital y alegre de los impresionistas, exhibe alegría de vivir en toda su obra. 

Mientras otros del grupo proyectan los diferentes efectos de la luz en un árbol,  

Renoir lo que quiere son los efectos de la luz en la vida.

La obra evoca ciertos elementos adaptados al mundo profano de la obra Las bodas de Caná de Veronés, una de las obras preferidas de Renoir.

https://historia-arte.com/obras/el-almuerzo-de-los-remeros

https://es.wikipedia.org/wiki/El_almuerzo_de_los_remeros

El almuerzo de los remeros, de Renoir

https://temasycomentariosartepaeg.blogspot.com/p/blog-page_316.html

https://www.marisolroman.com/publicaciones/el-almuerzo-de-los-remeros-1881-2

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El cosaco, Ejecución de los Streltsí, Vasili Surikov 1881

Pedro I de Rusia (1686–1725) está en Ámsterdam cuando empieza en Moscu un motin de fusileros, los llamados Streltsí. 

Los soldados descontentos con su situación económica, aprovechan la ausencia del zar para levantarse.

 Vasily Surikov refleja el amanecer del día 10 de octubre de 1698, cuando el zar, ya de vuelta en Rusia, ordena la ejecución de más de mil trescientos streltsí.

 El propio rey, en un intento por causar la mayor impresión y temor posibles en la puesta en escena, ordena que los presos sean llevados al cadalso en carretas negras, tiradas por caballos negros y conducidas por cocheros vestidos de negro.

Surikov, que destaca por las pinturas de historia, divide la escena en dos partes:

 a la derecha, los streltsí, y a la izquierda, el zar Pedro y su corte.

La atención del espectador percibe las miradas de odio y los rostros compungidos de los soldados, sus mujeres e hijos.

Destacan un streltsí vestido de rojo, rendido y mirando al suelo, así como uno de sus compañeros, de barba pelirroja y con una vela en las manos, al que el zar le sostiene la mirada desde su caballo.

 Las madres, las esposas y sus niños llorando llenann toda la pintura. 

En el fondo la catedral de San Basilio y el Kremlin.

Tras la ejecución, en la que Pedro I participa personalmente decapitando hasta a cinco streltsí, las familias son desterradas de la capital, lo que supone una condena a muerte por hambre y frío en la helada estepa rusa.

Es una muestra más de las cotas de crueldad a las que Pedro.

https://historia-arte.com/obras/la-manana-de-la-ejecucion-de-los-streltsi

https://es.frwiki.wiki/wiki/Le_Matin_de_l%27ex%C3%A9cution_des_streltsy

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El baño turco, Dominique Ingres, 1863 

Representa un grupo de mujeres desnudas en un harén.

El erotismo del cuadro es suave y no genera escandalo en su época, a diferencia de  el Desayuno sobre la hierba de Edouard Manet de 1863.

Pertenece a colecciones privadas y no se exhibe hasta el siglo XX. Actualmente esta en el Louvre. Está considerada como la obra maestra de los últimos años de Ingres.

En 1862 es ya un anciano el que firma el cuadro erótico, no sin una cierta malicia, ya que él lo inscribe con orgullo AETATIS LXXXII (‘a la edad de ochenta y dos años’).

En 1867 dice:

todo el fuego de un hombre de treinta años.

1863, rectangular en su origen, el pintor le da forma de tondo o medallón, acentuando el carácter furtivo de la mirada que lo contempla, que parece espiar a través de una cerradura, da así una nueva dimensión a la obra, reforzando la cadencia de los cuerpos desnudos.

No recurre a modelos; se inspira en los numerosos croquis y cuadros que ha pintado a lo largo de su carrera, ya que el desnudo femenino es el tema principal de su obra.

​ Se puede ver, por ejemplo, en las figuras de La bañista y La odalisca, que dibuja o pinta solas, sobre un diván o un estanque.

El primer plano está ocupado por una mujer vuelta de espaldas que está tocando una especie de laúd.

Recuerda a la figura más conocida de Ingres: La bañista de Valpinçon, que reproduce de forma casi idéntica, variando la posición del brazo, de manera que aquí al estar un poco levantado, deja entrever su seno.

​ Constituye el elemento central de la composición. Igualmente, la odalisca con los brazos levantados que se ve en primer plano, es producto de un croquis que hace en 1818 y que representa a su mujer (Madeleine).

La gran odalisca

La espalda de esta mujer de los brazos levantados, es más larga de lo normal, incoherencia anatómica del artista que utiliza con frecuencia y de manera absolutamente consciente, sacrificando la verosimilitud por el efecto; quiere pintar la belleza, su belleza, una belleza individual (por ejemplo las tres vértebras suplementarias de La gran Odalisca).

La gran odalisca

Los demás cuerpos están yuxtapuestos en diferentes planos, sin que se crucen sus miradas y como haciendo un cadencioso ritmo figurativo.

Jean Auguste Dominique Ingres – Aquiles recibiendo los embajadores de Agamenón – 1801 ENS BArtes Paris

Es de notar la curiosa osadía de Ingres al representar en este cuadro una escena de caricias lésbicas entre una de las mujeres (que aparece con corona como si acaso fuera la Valide Sultan) y otra que parece algo menor en edad.

En realidad gran parte de esta composición pictórica parece gravitar en torno a ese tema; por ejemplo: la odalisca que tañe el laúd parece hacerlo dedicado a esas mujeres tal cual se observa en la pintura.

Jean Auguste Dominique Ingres – Rómulo 1812 – Escuela BA Paris (1)

Ingres puebla el cuadro de una casi infinidad de mujeres, en posturas y actitudes distintas: estiradas, tomando café, charlando, bailando, etc.

 Son docenas de desnudas que están sentadas o tumbadas, alrededor de una piscina, sus posiciones recuerdan, acaso por casualidad, a las posturas de las figuras del templo hindú de Khajuraho, por ende existe una especie de ritmo con reminiscencias musicales en esta pintura y lejos está de ser fortuita tal apreciación:

Jean Auguste Dominique Ingres – 1 L’Apoth_ose d’Homero 1827 – MLouvre

en el «primer plano» está la odalisca desnuda (que es la mujer que más iluminada aparece) tañendo al laúd y casi frente a ella pero muy al fondo y en la penumbra la mujer que danza.

Muchas de estas bañistas acaban de salir del agua y se las ve secándose o durmiendo.

El mayor erotismo del cuadro viene proporcionado por las dos mujeres que están a la derecha, una tocando el pecho de la que tiene a su lado.

Jean Auguste Dominique Ingres – Antiochus and Stratonice III

En el primer plano, a la derecha, hay una manta roja y, sobre ella, una mesita con una serie de objetos.

 Forman un bodegón: una tetera plateada, una jarra de porcelana, una taza.​

Esta obra es un encargo hecho alrededor de 1848 por un pariente de Napoleón III (o del propio príncipe Napoleón, según la página web del Museo del Louvre, quien poco después de adquirirlo se lo devolvió al pintor, porque su mujer (la emperatriz Eugénia) lo encontraba poco conveniente.

El pintor sigue trabajando en su obra hasta 1863, incluso después de que él mismo lo date en 1862.

En 1865 lo adquiere Halif Serif Pascha, llamado Khalil Bey, un diplomático turco que vive en París, incorporándolo a su colección de cuadros eróticos, entre los que se hallaba El origen del mundo, de Gustave Courbet.

A finales del XIX unos mecenas quisieron regalar El baño turco al Museo del Louvre, pero el consejo del museo lo rechazó en dos ocasiones.

Sólo se revela al gran público en 1905, con ocasión de la retrospectiva de Ingres en el Salón de Otoño, donde entusiasma a pintores de vanguardia como Picasso.

Después de que lo intentan comprar los coleccionistas nacionales de los museos de Munich, el Louvre lo acepta en sus colecciones en 1911

Edgar Degas pide que el cuadro se presente en la Exposición Universal, lo que provoca diferentes reacciones: Paul Claudel llegó a compararlo a un corro de gitanos.

Ingres estuvo muy influenciado por la corriente orientalista, relanzada después de la batalla de Egipto de Napoleón.

1806 cuando Ingres va a Italia, copia en sus cuadernos un texto en el que se habla de los baños del serrallo de Mohamed. Se puede leer una descripción del harén en la que explica: 

sucede en una sala rodeada de sofás (…) en ella, varias mujeres atienden al sultán a la salida del baño, secándole y rociándole con las más perfumadas esencias; seguro que él disfrutaba de un voluptuoso reposo.

1825 Ingres copia un pasaje de Lettres d’Orient de Lady Mary Montagu, titulado Descripción del baño de las mujeres de Andrinopla.

Lady Mary, esposa de un diplomático inglés, acompaña a su marido en 1716 cuando es destinado al Imperio Otomano.

Estas cartas se reeditan en Francia entre 1763-1867 y en ocho ocasiones, lo que alimenta la fiebre orientalista.

 Yo creo que había unas doscientas mujeres, indica Lady Montagu en el pasaje copiado por Ingres. Bellas mujeres desnudas en poses diversas…unas conversando entre sí, otras dedicadas a su labor, otras bebiendo café o degustando un helado, y muchas tendidas indolentemente, mientras sus esclavas (en general encantadoras jóvenes de diecisiete o dieciocho años) se dedicaban a peinar sus cabellos a su capricho.

Pero así como Delacroix visita un harén en Argelia, Ingres no viaja jamás a Africa o al Oriente Medio.

Las cortesanas que él pinta tienen un color más europeo que oriental.

El tema oriental es para él, ante todo, un pretexto para pintar el desnudo femenino en una pose pasiva y lasciva.

Los elementos exóticos son raros en sus composiciones, e incluyen instrumentos de música, algunos juegos o un incensario.

fotos Trianart

https://www.wikiart.org/es/jean-auguste-dominique-ingres/el-bano-turco-1862

Reivindicación de la creación, El taller del pintor, Courvet

El mundo viene a que lo retrate en mi estudio.

 Oleo del pintor francés Gustavo Courbet de 359 cm de alto y 598 cm de ancho.

De 1855, actualmente está en el Museo de Orsay, de París.

Su título completo   es, El taller del pintor, alegoría real, determinante de una fase de siete años de mi vida artística (y moral).

También recibe los nombres de Alegoría real o El estudio.

Este  cuadro es emblemático es una alegoría de su entorno político, artístico y cultural.

El taller se percibe como una obra propia y característica de Courbet.

El año 1855 y en especial esta pintura señalan su balance personal.

Una época en la que Courbet intenta tomar sus distancias respecto a la pintura.

Iniciado a finales de 1854, lo termina en seis semanas.

El jurado de la Exposición Universal de París de 1855 acepta once obras de Courbet (entre ellas, El encuentro), pero rechaza esta.

En un acto de autopromoción Courbet, con la ayuda de Jacques-Louis-Alfred Bruyas, abre su propia exposición cerca de la oficial: El Pabellón del Realismo; este era un antecesor de los Salones de los Rechazados.

Las críticas lo califican de vulgar. 

Eugene Delacroix es uno de los pocos pintores que apoya la obra, diciendo:

voy a ver la exposición de Courbet que ha bajado hasta los 10 sous. Allí me quedo solo durante una hora y descubro una obra maestra en su cuadro rechazado; no podía apartarme de esta vista. Se ha rechazado allí una de las obras más singulares de este tiempo, pero no es un buen mozo que se desanime por tan poco». Henner, le dijo entonces: He aquí un fondo que Velázquez no habría pintado mejor. Y esta figura desnuda, con qué talento, con qué gusto está hecha.

Champfleury decía que, delante de Courbet,

la mujer aparece con más libertad que la que ella misma se permite delante del espejo.

A diferencia de L’après-dîner à Ornans, o Regreso de los campesinos de la feria de Flagey o bien los Picapedreros, que son escenas de género y pinturas de pequeño formato, El taller del pintor es obra de gran formato mezclando todos los géneros que Courbet pudo pintar. No se trata de una pintura que se refiera a su región y a Ornans más concretamente.

El cuadro es recomprado por su viuda en la venta póstuma de Victor Desfossés, y sirve de telón de fondo al teatro de aficionados del Hôtel Desfossés (6 rue Galilée en París).

Lo adquiere en 1920 el Museo del Louvre por un precio de 700 000 francos; ofrecidos en parte por la asociación de amigos del Louvre y completados por una suscripción pública y una contribución del Estado.

Courbet es un buen conocedor del arte español, y  lo refleja en El taller; en efecto, él se inspira en Ribera y Zurbaran.

También le influyen las Meninas .

Courbet recurre a la fotografía para su modelo. Cada personaje es único, con una expresión propia en el rostro.

En la pintura se mezclan personajes reales con otros anónimos que representan diferentes clases sociales, y también hay figuras alegóricas.

A la izquierda están figuras humanas de todos los niveles de la sociedad.

En el centro, trabaja en un paisaje, mientras se aparta de una modelo desnuda que es un símbolo de la tradición artística de la academia.

A la derecha están amigos y asociados de Courbet, entre los que se encuentran los escritores  George Sand y Charles Baudelaire, Champfleury y Pierre Joseph Proudhon.

La escena tiene lugar en el taller de Courbet en París. Se divide en tres partes: en el centro, el artista, con una modelo desnuda detrás de él; a la derecha, los simpatizantes; a la izquierda, los que viven de la muerte y la miseria.

La intención de Courbet es hacer desfilar por su lienzo a toda la sociedad humana contemporánea.

 El cuadro es una especie de Juicio Final. Justo entre los dos mundos hay un maniquí crucificado que representa a San Sebastian atravesado por flechas: simboliza a la Academia.

Courbet dice esto en una carta que envía a Champfleury en  1855:

es la historia moral y física de mi taller, primera parte. Son las personas que me sirven, me sostienen en mi idea, que participan en mi acción. Son las personas que viven de la vida, que viven de la muerte. Es la sociedad en su cumbre, en su parte baja, en su parte media. En una palabra, es mi manera de ver la sociedad, en sus intereses y en sus pasiones. Es el mundo que viene a hacerse pintar en mi casa.

 -Con El taller del pintor, Courbet pone en entredicho la jerarquía de los géneros a través de una suerte de manifiesto personal, pues eleva la escena de genero, temática hasta entonces menor en el Arte, al rango máximo, al de la pintura histórica, de la que, por otra parte, utiliza el formato.

Courbet mezcla en este cuadro todas las categorías tradicionales: el paisaje, la escena de género, el desnudo, el retrato de grupo y el bodegón.

El lienzo es, de hecho, una galería de retratos, es decir, una reunión de figuras conocidas, de alegorías o simplemente de distintas categorías sociales.

Busca dar a todas estas clases su carta de nobleza.

Por las palabras alegoría real, el pintor avisa a su público que cada uno de los personajes representa una idea, además de un ser de carne y hueso.

Bajo la influencia de Proudhon se hace moralizador y es el mundo que se propone juzgar.

El desnudo puede percibirse como una representación alegórica de la pintura que admira y que inspira el arte de Courbet.

El subtítulo da, por otra parte, la medida del ambicioso propósito y un poco enigmático del pintor.

Courbet busca en efecto hacer una suerte de balance de su obra a través de este cuadro.

El tema de la creación artística no es inusual pero Courbet lo renueva colocándose en el centro, como protagonista principal. Reivindica así su estatuto de artista.

 Courbet comenta así el cuadro en una carta:

Yo estoy en el centro pintando; a la derecha, los «simpatizantes»; es decir, los amigos, los colaboradores y los amantes del mundo del arte. A la izquierda, el otro mundo, la vida cotidiana, el pueblo, la miseria, la riqueza, la pobreza, los explotadores y los explotados, la gente que vive de la muerte.​

Pocos pintores, hasta entonces, se representaron en el centro de sus obras.

En el centro, el pintor, su modelo y los recuerdos dispersos de su pasado. Sobre el caballete figura un paisaje del Franco Condado, más precisamente un paisaje de Ornans que Courbet está pintando, dando privilegio a sus orígenes, su medio, su paisaje natal.

El artista se sienta sobre una silla, de perfil. Lleva un pantalón a cuadros y una chaqueta sin cuello. Courbet interpreta en este cuadro el papel de mediador, de regulador.

A sus pies hay un gato blanco. Delante de este paisaje de Ornans, un pastorcillo del Franco Condado con los pies desnudos en sus zuecos y con el cabello desgreñado, mira el lienzo. Es el símbolo de la inocencia y de la vida.

A la derecha del pintor hay una mujer desnuda, su modelo, que observa al pintor trabajando; está de perfil y está peinada con un moño chignon; con las dos manos agarra un gran paño que arrastra sobre el suelo; sus ropas están descuidadamente lanzadas sobre un taburete. La modelo desnuda y el niño serían los espectadores ideales, pues representan la percepción genuina, sensorial de la verdad.

Entre las personas representadas al lado izquierdo, gentes que viven de la muerte, aquellos a quienes el mundo del arte les resulta indiferente, se encuentran: un cazador, que está en el centro y se parece extrañamente a Napoleón III.

Su perro observa un sombrero y un puñal que simbolizan la poesía romántica.

Una máscara funeraria sobre un diario representa la prensa.

Enfrente, una irlandesa dándo el pecho a un niño, alusión a la gran hambruna de 1845 en Irlanda, o más simplemente a la miseria en general.

Delante, un rabino representa la religión hebraica y un segundo judío, el comercio. Este último ofrece una estola a un burgués, llevando un sombrero de copa, sentado. Este burgués podría ser quizá el abuelo de Courbet o, según Helene Toussaint, el banquero y ministro de economía Achille Fould recaudando en su cofrecillo la plata necesaria para el golpe de Estado.

El comerciante de ropas sería Perigny, ministro del Interior de Napoleón III.

Entre los otros símbolos y figuras alegóricas de este lado de la obra, se puede igualmente remarcar un jergón para el teatro y un sacerdote para la religión católica (podría tratarse de Louis Veuillot, periodista ultracatólico y director de L´Univers).

En el fondo, siempre a la izquierda, se encuentra un segador y un terrateniente simbolizando la vida de los campos o quizá de las naciones en lucha por su independencia (Italia, Hungría y Polonia), un enterrador(Emile de Girardin, fundador de periódicos populares, tenido por sepulturero de la República por haber apoyado a Luis Napoleón Bonaparte en 1851), un obrero desempleado simbolizaría el paro, un republicano de 1793 (Lazare Carnot) y en fin una mujer pública (desnuda) el vicio.

Todo este lado izquierdo está lleno de alegorías reales que representan diversas esferas de la vida.

Los simpatizantes de Courbet, los que ven con simpatía el mundo del arte,​ se encuentran a la derecha.

Son doce personajes. En primer plano, Charle Baudelaire, leyendo sentado en una mesa; simboliza la poesía.

A su lado una pareja burguesa visitando el taller, son pues aficionados mundanos. Algunos reconocen en ellos a la pareja Sabatier, coleccionistas de Montpellier y furieristas militantes.

A sus pies, su niño lee y escribe, es la infancia estudiosa. En medio del grupo una pareja se abraza representando el amor libre. Champfleury, el amigo del pintor, se encuentra sobre un taburete y representa la prosa, su dominio artístico.

En el fondo, Proudhon con sus finas gafas por la filosofía social, Promayet por la música, Max Buchon por la poesía realista, Urbain Cuenot , un amigo íntimo de Courbet, y, en fin,  Alfred Bruyas el mecenas de Montpellier.

 Dominan la composición los colores ocres.

La luz entra por la derecha a través de una ventana: enciende a los «buenos» y la espalda de la modelo; esta luz es muy difusa y toma una coloración amarilla.

El cuadro sigue siendo bastante oscuro, quizás porque Courbet tiene la costumbre de pintar sus telas de negro para ir después poco a poco hacia los tonos claros. El cuadro del centro, Courbet, su modelo y el niño, son los elementos que están mejor iluminados y destacan en el lienzo.

Gustave Courbet pinta con la materia, a la espátula, de manera iracunda. Pueden verse los golpes de pincel. Despreciaba el acabado.

Él mismo prefiere parecer torpe o negligente y verse acusado por sus errores de perspectiva y de anatomía, la tiesura y aspereza de sus figuras, antes que confiarse a fórmulas.

Este cuadro a su vez influyó en dos obras primerizas de Edouard Manet: El viejo músico y La música en las Tullerias.

Hoy en día, se considera un cuadro de fuerte valor emblemático, una obra moderna y revolucionaria, porque eleva su historia al rango de pintura de historia, así como sus ideas y conocimientos.

Es considerado un gran modelo artístico, representativo no solamente de la obra de Courbet sino de un movimiento artístico de pleno derecho, el Realismo.

También expresa el deseo y el poder de proteger la forma y el color de las cosas contra la decadencia, lo que le valió a Courbet para ser clasificado como realista.

Las interpretaciones de este cuadro son múltiples pudiéndose encontrar tres niveles de lectura: el cuadro de género con el retrato de grupo, el paisaje y el desnudo; las personificaciones y las alegorías.

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El concierto de flauta, Adolf Menzel, 1852

Adolph Menzel – Concierto de flauta de Federico II el Grande en Sanssouci (1850-1852, óleo sobre lienzo, 205 x 142 cm, Alte Nationalgalerie, Berlín)

Menzel hereda de su padre un taller litográfico y alcanza la fama confeccionando grabados e ilustraciones de libros.

Palacio de Sanssouci

Uno de esos libros que hace es la Historia de Federico el Grande de Franz Kugler (1849), que tiene 400 grabados sobre la vida del monarca.

Palacio de Sanssouci

Este mismo tema lo desarrolla años más tarde, cuando pinta al óleo.

Palacio de Sanssouci

Estas obras que loan el pasado glorioso de Prusia, en pleno furor nacionalista, tiene gran demanda, hasta los nazis las aprovechan como propaganda política.

Palacio de Sanssouci

Federico el Grande es un gran estratega militar, pero también un monarca ilustrado, amante de las letras y la música.

Toca la flauta travesera y compone obras para este instrumento, e incluso alguna que otra sinfonía.

En este cuadro Menzel interpreta un concierto en uno de los salones de su palacio de Sanssouci, en Potsdam.

La iluminación de las velas otorga una atmosfera cálida y recogida.

La figura del rey, en el centro, atrae todas las miradas.

Menzel pinta una velada musical con Federico, muerto hacía un siglo.

Reproduce la escena con la mayor fidelidad posible.

El joven monarca Federico II viaja una vez a Holanda al principio de su reinado.

Como quiere pasar de incógnito, se adelanta a su cortejo con dos servidores y se hace pasar por un flautista de viaje.

 Al llegar a una posada de Ámsterdam pide que le traigan empanadas, pero la posadera duda de que pueda pagar.

Sus compañeros contestan que el señor es un virtuoso y puede ganar en una hora más que el precio de diez empanadas.

Entonces la posadera le pide que toque y Friedrich ejecuta una pieza.

Embelesada por la belleza de su música promete meter las empanadas inmediatamente en el horno.

 Es un rey muy aficionado a la música. Existen numerosas anécdotas sobre Federico como flautista.

El rey prusiano es muy apreciado como músico por los alemanes.

Llega a componer una ópera sobre el rey flautista, estrenada en 1844 con motivo de la inauguración de la Opera Real de Berlín. La música es de Giacomo Meyerbeer .

 Algunos años después del estreno de la ópera, entre 1850 y 1852, Menzel pinta esta obra.

El tema representado es de gran popularidad: el gran rey de Prusia dando una audición en privado. La escena se desarrolla en la sala de conciertos del Palacio Sanssouci en Postdam.

Esta habitación es una de las mas bellas salas del rococó alemán, muy bien restaurada y cuyo aspecto actual es muy similar al que debió de tener en tiempos de Menzel.

 Tres figuras escuchan de pie el concierto, los caballeros invitados no podrán tomar asiento hasta que el rey no haga lo propio.

Menzel pinta un concierto que tiene lugar exactamente en 1750, exactamente un siglo antes.

En un dibujo preparatorio indica la identidad de los personajes.

En el extremo izquierdo, sonriendo embelesado, aparece el barón Jakob Friedrich von Bielfeld, cortesano y escritor que se entusiasma con facilidad.

A su lado vemos a Pierre Louis Moreau de Maupertuis. Es el primero en demostrar que la tierra es achatada por los polos.

De hecho el rey nombra a Maupertuis presidente de la Academia de Ciencias. 

Le vemos aburrido mirar hacia el techo, cosa que nunca se hubiera atrevido a hacer, estando a la vista del rey.

El hombre corpulento en primer plano, tocado con una peluca al estilo antiguo, es el conde Gustav Adolf von Gotter, un sibarita que sabe disfrutar de la vida. Durante algunos años es embajador de Prusia en Viena.

El rey no invita a las veladas musicales a los principales ministros, sino a aquellos hombres que le parecían agradables porque los conocía desde sus tiempos de príncipe heredero o aquellos que le parecían interesantes por su talento. Tampoco estaban presentes sus hermanos: tres de los seis vivían todavía y Federico mantenía con ellos una relación más o menos tensa.

 También esta ausente la esposa del rey, que nunca pisó el palacio de recreo de Sanssouci.

El padre de Federico II, Federico Guillermo I , obliga al príncipe a contraer matrimonio y éste había jurado que repudiaría  a la princesa de Bevern. El príncipe mantuvo su palabra. A fin de cuentas no podía cumplir sus deberes de sucesión ya que se creía incapaz de procrear. El rey residía generalmente en Potsdam y la reina de Berlín. 

La mujer con mayor luz por el brillo de la lámpara es la hermana de Federico, Guillermina, casada con el margrave de Bayreuth. En la infancia ayuda a su hermano, tres años menor, a soportar la severidad brutal del padre, además de la educación militar y la vida cortesana.

Más tarde siguió siendo su confidente y fue sin duda la única mujer por la cual sentía afecto profundo y duradero. Menzel la coloca en el lugar donde le correspondería colocarse a la reina. 

Menzel ha pinta cuatro mujeres en este cuadro, subrayando su presencia con el colorido de sus trajes. Contrastan fuertemente con los hombres, en su mayoría de negro, que se mantienen en la sombra. Estas damas exceptuando a su hermana son damas de honor.

No sólo las mujeres lo tenían complicado en la corte. El rey menosprecia al género humano y no estima más que a unas personas, como por ejemplo su profesor de flauta Johan Joachim Quantz, de pie en el borde del cuadro. 

Carl Philipp Emanuel, hijo de Sebastian Bach, por el contrario le acompaña con el cémbalo.

En muchas casa alemanas se toca el violín, la flauta o el piano. La música forma parte de cultura familiar.

Pintando al rey como músico, Menzel acerca al monarca a la sociedad como un hombre accesible. Con este cuadro se evoca una escena relajada y muy familiar como sucede en tantísimas casa alemanas de la época.

Adolph Friedrich Erdmann, despues Adolph von Menzel, nace en Breslau, Alemania, el 8 de diciembre de 1815.

Aunque practica otros géneros, su fama  se debe a cuadros de temas históricos y de propaganda política.

Está reconocido junto a Caspar David Friedrich, uno de los más importantes artistas alemanes del siglo XIX, y el de más éxito en su época.

Su popularidad en su país natal, se debe a obras de propaganda política, es tal que pocas de sus grandes pinturas abandonan Alemania, donde son rápidamente adquiridas por museos en Berlín.

Triunfa no sólo en Alemania, es muy reconocido también por los vanguardistas franceses, Edgar Degas admira y copia su obra, y le llama el mayor maestro vivo.

Estudia, aunque poco tiempo, en la Academia de Arte de Berlín, donde aprende moldes de escayola y antiguas esculturas, pero es autodidacta.

Contempla la realidad sin visión idílica, es un pintor distinguido y reconocido que plasma el panorama general de la sociedad guillermina, desde la suntuosa sociedad cortesana hasta los íntimos interiores burgueses, pasando por las grandes naves de las fábricas.

Le da gran importancia a la luz.

El contraste de claroscuros en su obra El taller de laminados trasmite la atmósfera caliente e insalubre de la nave industrial llena de ruido de máquinas.

La composición aglomerada hace palpable el duro trabajo de la fundición del hierro. Este cuadro retrata la historia de la industrialización.

Hace numerosos viajes para asistir a exposiciones y con el fin de encontrar temas que pintar, aunque vive la mayor parte de su vida en Berlín, y a pesar de que cuenta con muchas amistades, está excluido socialmente por su físico, tiene una enorme cabeza y mide sólo 1.33 metros.

A pesar de su alejamiento social que él mismo admite, su fama le exige obligaciones.

En la década de 1880 el poeta Jules Laforgue dice de él:

No es más alto que la bota de un coracero, engalanado con colgantes y órdenes, no falta a una sola de las fiestas, moviéndose entre todos estos personajes como un gnomo y como el mayor «enfant terrible» para el cronista.

En Alemania recibe muchos honores, en 1898 se convierte en el primer pintor miembro de la Orden del Águila Negra, gracias a lo que pasa a formar parte de la nobleza, convirtiéndose desde entonces en Adolph von Menzel.

Es así mismo nombrado miembro de la Académie des Beaux-Arts en París y de la Royal Academy de Londres.

Fallece en Berlín, el 9 de febrero de 1905.


Tras su muerte sus funerales son presididos por el Kaiser, quien anda detrás de su ataúd.

Los secretos de las obras de arte, Tashen, Biblioteca universalis

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El pobre poeta, Carl Spitzweg, 1839

Der Arme Poet, El pobre poeta, Carl Spitzweg, 1839

Cuando la pieza se presenta al público en el Kunstverein de Munich en 1839, es objeto de críticas.

La imagen es percibida como un ataque a la poesía y, sobre todo, como un ataque al arte, que está representado por el género de pintura de histórica.

Existen tres versiones de la pintura, todas de 1839.

La primera está en una colección privada y esta prestada al Germanisches Nationalmuseum de Nuremberg.

La segunda está en la Neue Pinakothek, de Munich.

Es entregada por el artista a su sobrino Ludwig como regalo, quien se la vende a sus actuales propietarios en 1887.

La tercera en 1989 es robada junto con La carta de amor, del Palacio de Charlottenburg y hasta la fecha, no ha sido recuperada.

El pobre poeta de 1839 es la primera obra importante de Spitzweg, un romántico que despunta por su humor crítico en temas de género.

Pero el primero en representar artistas pobres, el más irónico y crítico de todos los pintores del barroco, es el británico William Hogarth.

La obra representa un poeta en su ático-habitación-casa.

Y los detalles revelan penurias, como una sola vela para iluminar, un colchón por cama apoyado en el suelo, el paraguas para contener las goteras e incluso, en la estufa apagada, hay manuscritos que hacen de leña.

La ventana muestra nieve, pero el poeta es tan pobre que se que queda cama para mantener el calor.

Durante mucho tiempo se cree que con sus dedos canta un verso, aunque hoy la interpretación es que aplasta una pulga

Carl Spitzweg nace en Unterpfaffenhofen, Alemania, el 5 de febrero de 1808.
Pintor y poeta romántico, considerado como uno de los artistas más importantes del período Biedermeier.

Hijo de un rico mercader, obligado por su padre a cursar la carrera de Farmacia, consigue su título de la Universidad de Munich, pero durante la convalecencia de una larga enfermedad, comienza a pintar de forma autodidacta, realizando copias de obras de los antiguos maestros de la Escuela Flamenca.

Sus primeras obras son una serie de escenas para publicaciones satíricas.

1833 recibe una herencia que le permite dedicarse a la pintura.
Después realiza viajes por diferentes países europeos, donde estudia a los maestros de la pintura en los museos de Praga, Venecia, París, Londres y varias ciudades belgas.

Durante estos viajes, pule y refina su estilo.
Entre su cuadros posteriores, cuenta con una numerosa serie de escenas de género humorísticas.

Muchas de sus pinturas representan personajes que se caracterizan por una fuerte excéntricidad, como The Bookworm (Ratón de biblioteca), de 1850 y quizá su obra más famosa, El enfermo imaginario, de 1865, intelectualmente en la Neue Pinakothek de Munich.

Varios de sus cuadros inspiran la comedia musical Das kleine Hofkonzert, de Edmund Nick.
Sus últimas obras son casi todas retratos humorísticos y excéntricos.

Uno de sus aguafuertes Playing Piano, es hallado en el botín nazi descubierto en 2012.
Fallece en Munich, el 23 de septiembre de 1885, siendo enterrado en el Alter Südfriedhof.

A finales de 1930 un caso de falsificación de arte en Alemania implica 54 pinturas que se hacen pasar como originales de Spitzweg.

Son hechas por un copista llamado Toni quien trabaja de reproducciones y postales de Spitzweg, este había firmado las obras como Toni después de Spitzweg, pero los estafadores retiraron su nombre, envejeciendo las pinturas con el fin de venderlos como originales.

Son condenados por la Corte Penal de Stuttgart a diez años de cárcel por la estafa.

https://www.infobae.com/cultura/2020/09/24/la-belleza-del-dia-el-poeta-pobre-de-carl-spitzweg/

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El Temerario remolcado a dique seco, Turner 1939

The flag which braved the battle and the breeze,
No longer owns her

La bandera que desafía la batalla y la brisa,
ya no le pertenece
(Thomas Cambell, Ye Mariners of England)

Realizada por Joseph Mallord William Turner en 1839, en la sala 34 de la National Gallery de Londres.

Pintor polémico en su momento pues su obra romantica se adelanta al Impresionismo (1874-1920).

Desarrolla la pintura de paisaje transformándola  en pintura de historia.

Su progresión es excepcional desde los años veinte del siglo XIX, con Ulises burlando a Polifemo (1829), obra en la que auncia el impresionismo.

También destacan El incendio de la Cámara de los Lores y de los Comunes (1835), El Gran Canal de Venecia (1835), Paz. Funerales en el mar (1842) y Lluvia, vapor y velocidad (1844).

El Temerario remolcado a dique seco pertenece, al Romanticismo, del cual es también un icono.

Pero la pieza es además una importante obra pre-impresionista que no es entendida ni valorada en su época.

El Romanticismo es un movimiento cultural antitético con el Neoclasicismo que va  desde 1770 y 1850.

De él emergen, más tarde el Impresionismo, el Realismo, el Surrealismo y todas las vanguardias de finales del siglo XIX y comienzos del XX que agotan las formulas. 

El Temerario remolcado a dique seco es el cuadro favorito de Turner y uno de los mayores reclamos de la National Gallery de Londres. Mide 90,7×121,06 cms.

Óleo sobre lienzo que basándose en la teoría cromática de Goete solo usa tres colores.

 La obra representa el momento en el que el  Temeraire, construido en 1798, que  participa en batallas como Trafalgar (1805), es remolcado en 1838 hasta el desguace.

 Aparecen tres elementos en escena en el que el Temerario es el mas grande.

Navío de línea de tres puentes, 98 cañones y tres palos, uno de los buques insignia de la Royal Navy durante muchos años, héroe de Trafalgar.

El segundo es un remolcador, negro, más pequeño, con una chimenea que exhala humo negro.

El tercero es la puesta de sol, que ocupa todo el margen derecho del cuadro y se refleja, con una mezcla de intensos colores, en el cielo y el agua. 

Al fondo hay otros barcos de vela, una boya, una barca y parte de la ciudad.

Aunque estos no son los protagonistas de la obra.

Lo más interesante de la obra es su simbología.

La vejez es la primera, cuando pinta el cuadro el cuadro Turner tiene 63 años.

En el XIX un hombre de más de 60 años es anciano.

El Temerario representa a Turner y el remolcador a la juventud.

Una visión pesimista sobre el futuro y sus generaciones, ya que el Temerario, bello, cuasi perfecto, consecuente y dedicado es remolcado y sucedido por un barco, de vapor, más efectivo y moderno.

La escena se presenta un ocaso, símbolo del final, ya sea del día o de la vida.

Quizás recuerda que su tiempo ya ha pasado y que su fin no era más que el cementerio de barcos al que el Temerario era remolcado y donde esperaría hasta su desguace.

La segunda es parecida a la primera, aunque no aborda la vejez sino el fin de una época.

El Temeraire es uno de los buques insignia de la Royal Navy, un precioso navío de línea símbolo de su época.

Ahora 1838, se esta desfasado y su utilidad es más simbólica que práctica.

En este momento Gran Bretaña, líder de la Revolución Industrial, deja el liderazgo a  Estados Unidos o Alemania, quienes en poco tiempo superan los avances del Imperio Británico.

Con ello, Turner sugiere que el desguace del Temerario supone el fin de la hegemonía mundial británica.

La puesta de sol también tiene un importante papel simbólico en la obra, como fin de una época.

La tercera es más básica y se ciñe al paisaje.

Turner es un paisajista y ama los barcos, por lo que tras sus largas horas en el puerto de Londres, presencie la escena del Temerario remolcado y le impactase tanto como para trasladarla al lienzo.

En el cuadro los protagonistas auténticos el Temerario y el remolcador se encuentran desplazados hacia la izquierda.

A la izquierda está el sol y su puesta, la cual está desplazada a la derecha junto con los edificios y otros elementos en el agua.

En el centro hay dos veleros de fondo y parte del muelle de la ciudad.

Las formas se pierden como en El incendio de la Cámara de los Lores y los Comunes.

Los reflejos es un recurso constante y un recurso interesante.

El reflejo del  Temerario y su remolcador, o de la puesta de sol muestran perfectamente el gran oficio de autor sobre el paisaje.

Destaca el uso de las sombras pre-impresionistas.

El uso de colores está lleno de contrastes.

Es una escena sobria, es el funeral del Temerario, la obra representa la última singladura del Temerario, remolcado hasta el destino final del desguace.

Es el fin de una época, el fin del propio Temerario, el fin de la navegación a vela, que es hermosa, en favor de la tecnología y el motor de vapor, encarnado por el remolcador.

Es el fin también de la hegemonía del Imperio Británico a nivel político, como económico, militar o tecnológico.

En la Segunda Revolución Industrial, son Estados Unidos o Alemania quienes la lideran, dejando a los protagonistas de la primera -Gran Bretaña y Francia- en un segundo plano, y es en 1838 el momento en el que los británicos dejan el testigo tecnológico a Estados Unidos.

Turner rechaza en vida las ofertas de compra que recibe para vender la pintura y prefiere conservarla con él; de hecho, con frecuencia se refiere a ella como su favorita (darling).

 A su muerte, la obra pasó a ser propiedad del patrimonio cultural de Reino Unido.

En 2005, BBC Radio 4 organiza, junto con la National Gallery, una encuesta para elegir la mejor pintura de entre todas las expuestas en museos de Reino Unido.

La pintura de Turner resulta ganadora, con 31892 votos sobre un total de 118111.

Le siguen La carreta de heno de John Constable y Un bar aux Folies Bergere de Edouard.

https://es.wikipedia.org/wiki/El_%C3%BAltimo_viaje_del_%C2%ABTemerario%C2%BB

http://lamemoriadelarte.blogspot.com/2013/04/el-temerario-remolcado-dique-seco.html

http://historiadelartejoaquinvirtual.blogspot.com/2011/11/turner-el-temerario-remolcado-al-dique.html

ARTEHISTORIA. La Temeraire camino del desguace.  en: http://www.artehistoria.com/v2/obras/643.htm

BBC NEWS. Turner wins ‘great painting’ vote.  http://news.bbc.co.uk/2/hi/entertainment/4214824.stm

THE NATIONAL GALLERY. The Fighting Temeraire. [Consulta: 26-04-2017]  https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/joseph-mallord-william-turner-the-fighting-temeraire

https://www.lacamaradelarte.com/2016/06/el-temerario-remolcado-dique-seco.html