Dice Eugenio Merino que desde su muerte en 1973, Picasso pasa de ser un símbolo del compromiso político y la lucha antifranquista a merchandising de la industria cultural del turismo. No hay museo que no tenga un souvenir del artista genial.
Es un artista completo y así lo muestra su trayectoria
En su infancia es el dibujo. Los conserva de su niñez y desde los 8 o 9 años los hace. Muchos de ellos los realiza en cuadernos: se conocen 175, creados entre 1894 y 1967.
En 1901 cambia su función y pasa a usarlo como estudio para obras definitivas y durante toda su vida discurre íntimamente ligado a sus sucesivas metamorfosis estilísticas. En sus últimos años se relacionan directamente con sus series pictóricas, ampliándolas.
La llegada a la cerámica es casual, pero ya no la abandona.
Todo empieza en Vallauris, en 1944, con una visita a la casa-taller de Cerámica Madoura de Suzanne y Georges Ramié.
Siempre curioso, empieza a hacer piezas de alfarería.
También usa objetos existentes y les pinta ojos, cabezas, animales… Una exposición en el Musée de la Céramique-Vallauris la reivindica desde el 6 de mayo.
Es tambien escenografo. Diseña para el ballet Le Tricorne, 1920.A mediados de 1916 Picasso recibe la invitación de Jean Cocteau para colaborar en los ballets del empresario ruso Serge Diághilev.
Así, diseña el vestuario y la escenografía de diversos montajes: Parade, Le Tricorne (El sombrero de tres picos), Pulcinella, Cuadro flamenco, Mercure… También ayuda a Cocteau en los decorados de Antígona.
En escultura la primera es de 1902. En 1909 llegan los bustos cubistas y, aunque la abandona una temporada, en 1916, la recupera en 1928, intensificando esta labor desde 1930.
Con ella Picasso trata de materializar el cuerpo, como mostrará la exposición del Museo Picasso Málaga, y también, junto a su amigo Julio Gonzalez, de esculpir el vacío.
Trabaja el grabado a lo largo de toda su trayectoria, aunque con mayor intensidad a partir de los años treinta y nunca establece diferencias respecto a su lenguaje pictórico.
Emplea técnicas diversas desde el aguafuerte y la punta seca de sus comienzos al grabado sobre linóleo que practica en Vallauris.
Sus tres grandes series son Suite Vollard (septiembre, 1930-junio, 1936) –su obra cumbre–, Suite 347 (1968) y Suite 157 (1970-1971).
Tambien escritor el poema Sur le dos de l’immense tranche’, es escrito en París en 1935. De pequeño ya redacta periódicos en forma de cartas que enviaba a sus padres. Siempre sensible a la escritura, en 1935 esta forma de expresión se impone y en los 40 escribe dos obras de teatro. Ansioso por experimentar, sus poemas están vinculados al surrealismo. Gallimard publicó sus Écrits en 1989 aunque hasta 2008 no se traducen al castellano.
Nunca escuché a nadie decirle que no a Picasso. De hecho, a mí me llamaba la mujer que dice no, porque cuando tenía que decir no, lo decía.
Así resume la artista Françoise Gilot lo que son los diez años de convivencia junto a Pablo Picasso, con quien tuvo dos hijos, Paloma y Claude, antes de decidir poner distancia entre ambos para no dejarse absorber por el minotauro.
Françoise Gilot con Picasso en 1952
Ella es la única mujer capaz de sobrevivir a la convivencia con el pintor una vez que el malagueño pasa a ser reconocido por su obra y talento.
Camino de cumplir 102 años, Gilot reside hoy apartada del mundo, en Nueva York, mientras contempla desde la vejez y la máxima discreción cómo su obra empieza por fin a ser reconocida en Europa, especialmente en Francia, su país, que hasta hace muy poco la marginó.
Adam forzando a Eva a comer una manzana, obra de François Gilot de 1946
A ella seguro que ya la han visto: su cuello largo, su lunar en la mejilla y una mirada penetrante protagonizan numerosos retratos femeninos de Picasso.
A diferencia de otras, tiene más suerte y no pasa a la historia como Mujer que llora, título con el que el artista retrata a Dora Maar.
Dibujo de Françoise Gilot en la India
Quizás precisamente por eso las élites de la pintura francesa no han sido tan benévolas con Gilot como lo han sido con Dora Maar.
Por su propia trayectoria, pero también por su condición de musa, Maar es una figura de proa en el surrealismo francés y ha sido objeto de numerosas exposiciones.
En cambio, Gilot, a este lado del Atlántico es poco más que un dibujo olvidado.
Pablo Picasso brindando Françoise Gilot en 1951. FOTO: GETTY
Dice la biógrafa y amiga personal de Gilot, Annie Maïllis:
Gilot es la única mujer que no se dejó romper por Picasso, salvo salvo Fernande Olivier y no me parece casual.
También Fernande escribió libros de sus recuerdos con Picasso. Él no la destruyó, pero tampoco hizo por salvarla, y murió en la miseria
Françoise Gilot conoce a Picasso en el París de la guerra, durante la ocupación nazi. Ella es entonces una joven artista con grandes aspiraciones.
Como ella misma cuenta en el polémico libro Vivir con Picasso, de 1964 junto al crítico literario Carlton Lake, que da forma a su testimonio, se cruzan por primera vez en el restaurante Le Catalan, punto de encuentro de artistas.
Añade Gilot en el libro de entrevistas Dans l’arène avec Picasso (En el ruedo con Picasso, en español), de Maïllis, reeditado en 2021. Era mayo de 1943, Picasso tiene 61 años, ella, 21:
Estaba con una amiga y el actor Alain Cuny, que cenaba con nosotras. Picasso vino a hablarnos, diciéndole a Cuny que lo conocía: ¿Me puede presentar a sus amigas?. Ella respondió sin miedo y le explicó que era artista. A partir de entonces, y aceptando la invitación de Picasso, empece a visitarlo en su taller de Grands Augustins por las mañanas. El día que me invitó a venir por la tarde entendí muy bien lo que quería decir
1966, François Gilot sentada entre los dos hijos que tuvo con Picasso, Claude y Paloma
Gilot y Picasso no tardan en enamorarse. La francesa cuenta en su libro lo que son los primeros meses de la relación, donde Picasso intenta atizar los celos de unas y otras, pues en realidad él esta entonces con Dora Maar, con la que había engañado previamente a Marie-Thérèse de Walter.
De Walter no acaba de superar los traumas de su relación y se suicida en 1977, cuatro años después de la muerte de Picasso.
Maar, por su parte, acabó en un psiquiátrico. Entre tanto, Picasso nunca puede separarse legalmente de su primera mujer, la bailarina rusa Olga Jojlova, que muere en 1955 de cáncer sin haberle concedido el divorcio. Picasso, con quien comparte un hijo, ni se molesta en ir al entierro.
El control que Picasso ejerce en sus amigos y parejas es motivo de controversia y foco de varios libros como El minotauro, de Sophie Chauveau, o Mi abuelo, de Marina Picasso, nieta del artista. En los años 60, el libro de Gilot ya sirve de testigo de lo que debe ser soportar al creador cada día.
También lo cuenta en sus diarios Jean Coucteau, uno de los pocos que permanece fiel a Gilot cuando ella deja a Picasso y tanto los amigos del pintor como las galerías de arte empiezan a darle la espalda.
Cocteau se encuentra con la pareja en el taller del español cuando escucha cómo Picasso le dice a su pareja:
No eres para mí más que el polvo de esta escalera.
Gilot le responde con retranca:
Yo no necesito que me barran, me habré ido antes.
Una de las numerosas anécdotas que han pasado a la posteridad, y que reflejan a un hombre indeciso hasta las trancas con las cuestiones más nimias y con un humor cuanto menos cambiante.
Dice Maïllis:
Lo de Picasso era sobre todo una tortura psicológica. No era un hombre violento ni un depredador como diríamos ahora. Tanto a las mujeres como a los hombres con los que tenía confianza los ponía continuamente a prueba. Pero ella era lo suficientemente fuerte para responder. Otros no lo fueron.
Como de Fernande, otra mujer libre, Picasso está profundamente enamorado de Françoise, pero no soporta que lo deje. El trauma del abandono, que arrastraba desde la infancia, resurge cuando en 1954, con dos niños pequeños, Françoise hace las maletas y se va de la casa que comparten en Vallauris, en el sur de Francia.
Nube blanca de François Gilot
Comenta Maïllis, que lleva treinta años compartiendo intimidades con Gilot y con sus hijos, con quienes ha podido también hablar largo y tendido sobre Picasso.
Estudio azul de François Gilot
Creo que lo que fascinó a Picasso de Françoise era precisamente que era una mujer fuerte. Hacía falta mucho carácter para dejar a Picasso. Él le decía a Gilot que nadie podría dejarlo, y eso era precisamente lo que no tenía que haberle dicho porque inmediatamente aumentó su deseo de dejarlo.
Lo peor para Gilot viene sin duda tras separarse del artista, con quien establece un interesante mano a mano pictórico durante los años que comparten. A diferencia de sus anteriores parejas, Gilot se niega a convertirse en una musa.
Ella no quiere ser la criatura de una de sus obras, sino la creadora y a menudo lo pintó a él. Tras la separación, Gilot empieza a tener problemas con sus galeristas, sobre todo a raíz de casarse con otro hombre y tener una hija, pero la publicación del libro en 1964 le vale en cierto modo el exilio.
Picasso trata hasta en tres ocasiones de vetar su publicación. Decenas de artistas, entre ellos Rafael Alberti, José Bergamín, Camilo José Cela, Michel Leiris y otros incondicionales de la libertad de expresión, publican una petición pidiendo la prohibición del libro en Francia.
No lo logran, pero Gilot se ve obligada a empezar una nueva vida. En 2019, durante una exposición que le dedican en Nueva York, la pintora insiste en que no puede vivir en Francia:
A la gente no le gusto, no se puede imaginar cuánto me odian
Gilot no vuelve a dirigirle la palabra a ninguno de ellos, si bien algunos tratan de disculparse.
Pero el vacío institucional en torno a la obra de Gilot, cuyas pinturas se venden en Estados Unidos y otros países por cientos de miles de dólares, ha sido una constante hasta esta década.
Explica Elisa Farran, directora del Museo Estrine, en Saint-Rémy-de-Provence, que acoge en 2021 la primera muestra sobre su obra, comisariada por Maïllis:
François Gilot en 2010
La motivación detrás de nuestra exposición es la injusticia que hay en el mundo del arte hacia las mujeres, y muy particularmente con el caso de Françoise Gilot,
La muestra tuvo una buena acogida, con más de 20.000 visitantes en los seis meses que estuvo abierta al público. Según Maïllis, en los últimos meses han contactado con ella para una posible exposición en España y una retrospectiva en una gran ciudad, aún sin confirmar.
La propia Farran se sorprende de no conocer a esta artista, que no aparece ni siquiera entre los nombres de las grandes artistas francesas del último siglo, y confiesa que hubo un punto de redención en tratar de acercar al público a la obra de Gilot.
Para mí lo importante era destacar que hablamos de una artista francesa, sabiendo que Francia la ha tenido siempre en su lista negra, y que la dejó fuera como si fuera una indeseable. Pero teníamos que mostrar hasta qué punto Gilot, formada en Francia y hasta mucho después de instalarse en Estados Unidos, guardó las características de una pintora francesa y europea
Los años franceses, el título de la muestra y del libro de la misma, reflejan precisamente el trabajo de Gilot en la figuración pospicassiana de los años 40, su camino hacia la abstracción, el peso del color –que aprendió de Matisse, su pintor favorito–, pero también la fuerza de sus dibujos.
Cuando Gilot conoce a Picasso ya es una artista con cierto dominio. La construcción de sus obras es muy sólida, gracias a la fuerza de sus dibujos. Ella se divierte retratando a sus hijos y dando una respuesta a su vida de pareja. No se puede comparar con Picasso, pero hay que insistir en que no fue una mera mano ejecutora, sino una artista de gran talento
François Gilot 2015
Gilot, que además de pintora es una testigo excepcional de los círculos artísticos del siglo XX, no puede asistir entonces a su primera exposición en Francia y, a sus 101 años, no sale de Nueva York si bien se encuentra en pleno control de sus facultades mentales.
Mantiene una firme discreción e inaccesibilidad en la segunda parte de su vida, y ya no quiere dar entrevistas ni ser molestada. Pero al menos ha llegado –casi de milagro– a presenciar cómo su país volvía poco a poco a interesarse por su trabajo.
Con la garantia del que dirige no cobra…que hay mucho abuso con el voluntariado.
Pienso que todo trabajo se ha de cobrar porque supone una inversion de horas y esfuerzo y porque parece que lo que se regala no vale nada.
Lo veo en la Seguridad Social, la gente no es consciente del gasto, no sabe lo que cuesta un dia de hospitalizacion y menos de intensivos y parece que no dan valor cuando sin estar enfermos demandan medicacion al medico de turno del ambulatorio.
Otra cosa son proyectos como ayudar en comedores para personas sin recursos, o en protectoras de animales o incluso pasar unas horas con personas mayores totalmente solas etc.
Y no es caridad, es solidaridad y nos hace mejores, porque como decian en el XVI, nadie es mas que nadie.
Debe ser que me he criado con tres varones mayores, digo yo…en contra de lo que se pueda pensar, requiere mas de astucia e inteligencia que de fuerza.
El atletismo me parece fantastico también. En realidad no hay un deporte olimpico que no me guste, todos me parecen apasionantes, por la inversion de horas y esfuerzo que hacen los atletas durante años, solo para unas horas compitiendo con gente de todo el mundo.
Imagen del bajorrelieve recuperado por las autoridades estadounidenses que representa al monstruo de la tierra con sus fauces abiertas.Secretaría de Cultura de México
El Monumento 9 de Chalcatzingo pesa aproximadamente una tonelada y es realizado entre los años 800 y 400 a.C., el período de máximo esplendor de uno de los asentamientos olmecas más importantes.
Las autoridades afirman que su devolución a México es inminente y de este modo podrá sumarse a una larga lista de bienes culturales que han sido recientemente recuperados.
Cabeza olmeca expuesta en el parque-museo La Venta, en México. iStock
Un magnífico bajorrelieve de casi dos metros de altura, ha sido recuperado por la Unidad de Tráfico de Antigüedades de Manhattan, Estados Unidos. Definido por las autoridades mejicanas como la pieza olmeca más buscada, el objeto, sustraído ilegalmente de su emplazamiento original hace décadas, será muy pronto devuelto.
Imagen del bajorrelieve recuperado por las autoridades estadounidenses que representa al monstruo de la tierra con sus fauces abiertas. Secretaría de Cultura de Méjico
La misteriosa cultura olmeca se desarrolla en Mesoamérica entre los años 1200 a.C. y 400 a.C., durante el período preclásico.
El Señor de las Limas, estatuilla olmeca que representa a un joven sosteniendo a un bebé inerte de hombre-jaguar. O Cadena (CC BY-SA 2.0)
Por su importancia, la olmeca suele considerarse la precursora de todas las culturas mesoamericanas posteriores, como la maya y la azteca.
Los olmecas construyen enormes complejos monumentales, como San Lorenzo, y erigen colosales cabezas de piedra, introducen el juego de pelota, el chocolate y los dioses zoomorfos que más tarde son adoptados por otras culturas de la región.
Son asimismo los artífices de hermosas obras de arte, muchas de las cuales han terminado en el mercado negro de antigüedades.
Matthew Stirling trabajando en una de las cabezas colosales descubiertas en el yacimiento de San lorenzo, Veracruz. Foto: Wikimedia Commons
Y es que el tráfico de bienes culturales, es decir la importación, la exportación y la transferencia de propiedades ilícitas de objetos arqueológicos, prehistóricos, históricos, literarios o artísticos, es una práctica muy extendida en todo el mundo.
Altar olmeca con una figura masculina que sostiene a un niño en sus brazos, procedente de La venta. Museo de Villahermosa. Wikimedia Commons, Charles Ruben
Las autoridades de muchos países han hecho grandes esfuerzos para terminar con esta lacra. A menudo con éxito. Este es el caso del Monumento 9 de Chalcatzingo, hasta ahora en manos privadas y que gracias a la colaboración entre la Unidad de Tráfico de Antigüedades de Manhattan, en Estados Unidos, y las autoridades mexicanas se ha podido recuperar.
Mosaico de serpentina que representa una máscara estilizada de jaguar. 4×5 metros. La venta, Museo de Villahermosa. Wikimedia Commons, Charles Ruben
Según informa el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, se trata de un bajorrelieve olmeca de casi dos metros de altura y es la pieza olmeca más buscada por México, que está a punto de retornar a casa, de donde nunca debió ser sustraída.
Cabeza olmeca procedente de La Venta. Museo de Villahermosa. Foto: iStock, fergregory
Según los arqueólogos, el bajorrelieve es una pieza arqueológica de gran relevancia que es expoliada del sitio arqueológico de Chalcatzingo, en el actual estado de Morelos (centro sur de México), aunque se desconoce exactamente cómo y cuándo (posiblemente durante la década de 1960).
La obra recientemente recuperada es un bajorrelieve olmeca de casi dos metros de altura y es la pieza olmeca más buscada por Méjico.
Figurilla olmeca hallada en el Estado de Guerrero, al suroeste de México.
Ya en el año 1968, el arqueólogo estadounidense David Grove dio a conocer en la revista científica American Antiquity el hallazgo de este bajorrelieve, lo cual hace pensar que el objeto se encontraba en los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.
Una de las piezas halladas en la última década en el Estado de Guerrero.
Ha afirmado en un comunicado el arqueólogo Mario Córdova Tello, especialista en esta cultura que lleva décadas trabajando en el sitio arqueológico de Chalcatzingo:
Este monumento es una pieza clave para las investigaciones sobre la iconografía olmeca
Figurillas olmecas de Titiritero.
El bajorrelieve representa al monstruo de la tierra, una criatura que aparece con frecuencia en la cosmogonía olmeca.
Piedra verde que formaba parte de un hacha de los olmecas.
Las fauces abiertas simbolizan la entrada al inframundo, y según Córdova Tello también señala la presencia de elementos que parecen ser ramas de bromelias.
Deducimos que esta planta fue un rasgo identitario para los habitantes originales de la ciudad.
La importancia de esta pieza es comparable a la de las icónicas cabezas colosales olmecas, enormes esculturas de piedra halladas en Veracruz en el siglo XIX.
El bajorrelieve representa a un monstruo de la tierra, una criatura que aparece con frecuencia en la cosmogonía de esta cultura.
Mi ciudad Almería era en los 60 un poblachón africano con un aspecto muy colonial y cierta clase a pesar de ser modesta y de estar perdida en una esquina del universo.
El 80 por cien de construcciones tenian una planta o dos a lo mucho, porque es zona sismica, eso hacia que su antigua urbanizacion arabe de calles angostas y laberinticas, estuvieran iluminadas.
El problema de este paraiso montañoso con las carreteras mas altas de Europa y casi 300 kilometros de mar, es que habia una mala distribucion de la renta, un mal reparto junto a una mala gestion, que digo yo un estado que siempre habia estado de espaldas a la provincia, inexistente.
Eso junto a una infinidad de factores mas, como las represalias en la Guerra Civil, el aislamiento economico, autarquia etc, provoco una emigracion masiva.
No era nuevo, pues desde 1909-1911 que habia habiado una terrible sequia, la emigracion o descapitalizacion de brazos jovenes en un lugar en vías de desarrollo, era la constante.
El caso es que con el desarrollismo de los 70, en una incipiente etapa de vacas gordas, ese crecimiento negativo de principios de siglo revirtio, es decir, los que nacieron no se fueron y gran parte de los que se fueron volvieron.
El problema es que la ciudad esta encastrada entre sierras y lo que hicieron fue arrasarlo todo, quedo la catedral y de milagro, pero flanqueada de proyectos burdos a escasa distancia, cuando las Seos de todos los lugares se despejan en los nuevos planes de urbanismo.
Pasamos a ser una provincia de 125000 habitantes a casi 800000, pero ese milagro economico tuvo un coste también no solo urbanistico.
Cualquier tiempo pasado nunca fue mejor, esto no es un ubi sunt, un canto lastimero al paraiso perdido, porque hoy junto a Malaga, las dos provincias mas pobres de todo el pais en 1936, somos las mas ricas de la comunidad, que ademas se financian con sus propios impuestos y con unas previsiones buenas de crecimiento.
Pero la ciudad es un esperpento y no digamos las vias de acceso o el trazado urbanistico, porque la corruptela permitio erigir bloques de hasta 14 plantas en calles angostas y el resultado es demoledor.
Pero a cambio ha habido desarrollo y si el precio ha sido ese lo doy por bueno, lo que no signifique que me gusta, pienso que ha de haber un cambio de sensibilidad y no dejar un rastro de tierra quemada.
Entre medio hago varias asanas de yoga, sobre todo estiramientos, e intento meditar, pero lo consigo a medias porque pienso en todo lo que tengo que hacer esa mañana y no he hecho.
Pongo de comer a los gatos y paseo al perro.
Y cuando me visto pienso que deberia de exigirme mas a mi misma y hacer mas deporte.
Pase COVI al principio, vivo sola, me costaba respirar, y decidi tomar cortisona que tenía para las picaduras de avispas, la mínima que pude. Hubiera preferido un broncodilatador pero no tenía.
Había mucho nerviosismo, mucha histeria colectiva y pánico, y evite ir al hospital. Quizas debería haber ido, porque la saturación en sangre de oxigeno no estaba en lo suyo supongo.
Lo bueno es que tenía libros pendientes y aproveche para leer y hacer yoga, para evitar la ansiedad de los dias de encierro.
De tantas precauciones, hasta lo recuerdo bien.
Despues he tenido dos COVIS mas, pero nada que ver, muy flojos, solo un día de fiebre, menos que una gripe.
El Museo Metropolitano de Nueva York dedica la primera exposición monográfica al artista, que desarrolló su carrera tras ser liberado, y que simboliza la España multirracial del Siglo de Oro en que vivió.
Manumiso de Velazquez que libera a Pareja que lo acompaña dos años a Italia para comprar piezas de arte para el rey.
‘El bautismo de Cristo’, obra de 1667 de Juan de Pareja, este lunes en la preinauguración de la muestra del Museo Metropolitano de Nueva York.
El viaje a Nueva York que Juan de Pareja (ca 1608–1670) emprendió en 1971, cuando el Museo Metropolitano Museo (Met) adquirió su retrato pintado por Velazquez, culmina ahora con la primera exposición monográfica que la institución dedica a quien fuera esclavo y aprendiz del maestro.
Retrato de Juan de Pareja pintado por Velázquez en 1650. Fue adquirido por el Met en 1971. Fotografía cortesía del MET.ANNA – MARIE KELLEN
El primer pintor afrohispano del que se tiene noticia fue siervo durante más de dos décadas, y la exposición que se inauguró este lunes es la primera dedicada a glosar su trayectoria y el marco, poco conocido, de la España multirracial del Siglo de Oro en que vivió.
Un panorama muy alejado de la visión monocroma oficial, supuesto fruto de la limpieza étnica que acometieron los Reyes Católicos dos siglos antes.
Pintura de Juan Pareja
La muestra reúne 40 objetos, entre pinturas, esculturas y objetos de artes decorativas con modelos y motivos mestizos, así como un conjunto de libros y documentos, el más importante de ellos el de la manumisión de Pareja por su dueño en 1650, que se conserva en el Archivio di Stato de Roma.
Juan Pareja, pintor afrohispano, que podrá verse hasta el 16 de julio, es también una lección sobre la importante presencia de negros, mestizos y moriscos en la pintura de la época —es decir, en la sociedad contemporánea—, como testimonian varias obras de Zurbarán, Murillo y las tres versiones que el propio Velázquez hizo de una joven cocinera racializada, dispersas por el mundo y reunidas por primera vez en la exposición.
Uno de los títulos con que se les conoce en España, La mulata, ayuda a alumbrar esa presencia callada.
Vista de la exposición sobre Juan de Pareja en el Met; en primer término, su cuadro ‘La vocación de San Mateo’. Fotografía cortesía del MET.ANNA-MARIE KELLEN
La joya de la exposición son los dos cuadros firmados por Pareja, en uno de los cuales, La vocación de San Mateo, aparece autorretratado con la misma presencia orgullosa, asertiva, que muestra en el cuadro que le dedicó Velázquez en 1650. El otro es El bautismo de Cristo.
“Los dos son del Museo del Prado y son los principales [de la muestra]. Cada uno tiene unos tres metros de ancho, y no es sencillo trasladar lienzos tan grandes. [El Prado] hizo un estupendo trabajo de conservación para que esas dos obras pudieran viajar hasta nosotros”, explica David Pullins, responsable de pintura europea del Met y uno de los comisarios de la exposición.
El autorretrato del artista en La vocación de San Mateo supone “un hilo directo con el que pintó Velázquez, una de las obras maestras del Met”, según Pullins. Firme, franco, desafiante incluso, el pintor acapara las miradas con mayor determinación que su amo como pintor de corte en un flanco de Las meninas. En El bautismo de Cristo, la firma de Pareja es claramente visible en el ángulo inferior izquierdo del lienzo.
Los trazos de esa firma encierran el periplo vital de Pareja, nacido en Antequera en torno a 1606-1608, hijo probablemente de una esclava africana y de un español blanco. Pese a la escasez de datos, los archivos ofrecen constancia de que la España del siglo XVII era una sociedad multirracial y que los artistas y artesanos solían contratar a esclavos para trabajar en sus talleres, en oficios menestrales o domésticos. Pero Velázquez y Pareja, o viceversa, dieron un paso más allá en su relación —la de un artista consagrado con un joven aprendiz, ayudante, émulo y a la postre continuador del maestro— cuando el primero llevó consigo a Italia al joven, en un viaje que se prolongó de 1649 a 1651.
El retrato de Pareja, que se exhibió en el Panteón romano en marzo de 1650, ocupa la sala principal de la muestra neoyorquina, justo enfrente del que Velazquez hizo al papa Inocencio X (un cuadro imponente al que parece asomarse Francis Bacon, que lo versionó más de tres siglos después).
Una de las obras de Pareja en la exposição do Met é o Retrato do Arquiteto José Ratés Dalmau, pintado en la década de 1660
Foto: Cortesia do Museo de Bellas Artes de València, foto de Paco Alcántara Benavent / BBC News Brasil
En Roma, el maestro español quiso impresionar a sus colegas italianos con su talento, y, según su biógrafo Antonio Palomino, “colocó este retrato [de Juan de Pareja] con tan universal aplauso en dicho sitio que, a voto de todos los pintores de diferentes naciones, todo lo demás parecía pintura, pero este solo verdad”.
Además de plasmar la apariencia de Pareja, Velázquez logró mostrar también su carácter orgulloso, una prestancia especial, casi de gentilhombre, en alguien que había vivido sometido.
Pareja se dedicó a la pintura tras obtener su libertad, en 1654; fue a partir de entonces cuando desarrolló una carrera autónoma, independiente.
De su ambición con los pinceles da muestra la dimensión de los dos cuadros reseñados, señal, más que de confianza, de arrojo. Pullins sostiene que su andadura fue mucho más conocida en el siglo XIX que ahora. “Creo que su historia, y mucha información sobre él, eran bien conocidas en el siglo XIX. De hecho, suelo decir que probablemente era más conocido en el siglo XIX que hoy”, apunta.
Sobre el alcance de la exposición, discreta en número de piezas y calendario, el comisario afirma que es pionera en muchos sentidos.
“Es la primera muestra monográfica, pero también la primera en abordar el trabajo de artesanos esclavizados, en una sociedad multirracial como la del siglo XVII en España. Arroja luz sobre Pareja, pero también sobre el Siglo de Oro español. En algún momento del siglo XVII hubo más de dos obras de Pareja colgadas en la misma sala, fue así de importante”.
La del Metropolitan es una exposición en clave woke, es decir, de relectura crítica de la raza —y las clases—, pero también un homenaje al afroamericano que más contribuyó a recuperar la historia de Pareja del olvido.
Arturo Schomburg, un erudito estadounidense autodidacta, nacido en Puerto Rico, dedicó buena parte de su fortuna a viajar por Europa, con España como principal parada, para rehabilitar lo que llamó la “diáspora negra”. Schomburg fue una figura destacada del llamado Renacimiento de Harlem, un movimiento cultural y reivindicativo que a principios del siglo pasado puso en valor la contribución de la población afroamericana a la sociedad.
La sala dedicada a los viajes de Schomburg por España, de los que regresó con la figura plena de Pareja, abre la muestra con curiosas fotografías, ya sepias, de la Giralda.