El Museo metropolitano de Arte de Nueva York presenta la exposición Lives of the Gods: Divinity in Maya Art, la primera gran exposición dedicada a la civilización Maya.
Las salas del Museo metropolitano de Arte de Nueva York se llenan con la cosmovisión y la divinidad de la cultura maya a través de la exposición Lives of the Gods: Divinity in Maya Art, la primera gran exposición que el Met dedica a esta civilización mesoamericana que se desarrolló en Guatemala, Belice, el sureste de México y la parte occidental de Honduras y El Salvador.
Integrada por cerca de 100 piezas, la muestra está organizada por el Met y el Museo de Arte Kimbell, abrio al público el 21 de noviembre y permanecerá hasta el 2 de abril, para después viajar a Fort Worth, Texas, donde se exhibirá del 7 de mayo al 3 de septiembre del año próximo.
Se puede leer en la explicación del Met sobre la muestra.
Los artistas mayas, que habitaban en lo que ahora son Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras y México, representaron a sus dioses en formas muy imaginativas tanto en obras monumentales como en piezas minúsculas; ejemplo de ello son las grandes esculturas exquisitamente labradas y los pequeños adornos de jade, obsidiana o concha que adornaban a los reyes y reinas, y que los conectaban simbólicamente con las fuerzas sobrenaturales. Por su parte, la refinada pintura de la cerámica revela muchos detalles de las agitadas vidas de los dioses.
La exposición inicialmente fue concebida por James Doyle, quien fue curador asistente del Arte de la América Antigua del MET.
En la organización, participan la curadora de arte americano antiguo del MET, Joanne Pillsbury; la investigadora del INAH y curadora asociada en este mismo recinto, Laura Filloy Nadal, y el profesor adjunto de antropología en la Universidad de Yale, Oswaldo Chinchilla Mazariegos.
Por parte del Museo de Arte Kimbell, su organización ha estado a cargo de la curadora de arte asiático, africano y americano antiguo, Jennifer Casler Price.
La muestra exhibe obras del acervo del Met poco conocidas y otras inéditas para el público estadounidense, procedentes de Europa y América Latina, 19 de ellas de nuestro país, pertenecientes a los acervos de los museos Nacional de Antropología (Ciudad de México); Arqueológico del Soconusco, de Sitio “Alberto Ruz L’huillier” y de Toniná, (Chiapas); así como de los regionales de Antropología Carlos Pellicer Cámara (Tabasco), Palacio Cantón (Yucatán) y Amparo (Puebla).
Lives of the Gods: Divinity in Maya Art se centra en el periodo Clásico maya (250–900 d.C.), evocan un mundo donde viven y se relacionan entre sí lo divino, lo humano y lo natural.
¿Qué películas o series de televisión has visto más de 5 veces?
La televisión que tengo no se oye bien y esta algo borrosa. Es antigua y debería cambiarla, pero como me gusta leer, pienso que si me compro una grande y buena lo mismo dejo de hacerlo.
No se quizás debería cambiarla porque si veo una revista no se de quién cotillean o de que hablan.
Quizas de series la que mas he repetido eran Dos hombres y medio y Big-Ban Theory, que creo son del mismo productor.
En cuanto peliculas, soy consumidora habitual de cine, por lo que en la tele suelo verlas por segunda vez casi todas, y no tiene comparación la percepción.
Películas que he visto varias veces en television, quizas porque me recuerdan mi infancia, suelen ser ciclos de Semana Santa como Ben Hur, Espartaco, Los diez mandamientos, Sinue el egipcio, Cleopatra etc.
Siempre ponen las mismas cada año y siempre me sorprenden.
Otras peliculas que haya visto repetidas, quizas La diligencia, Acorazado Potenkim, Un tranvia llamado deseo, Napoleon, casi todas las clásicas como Con faldas y a lo loco etc la lista seria grande.
Pero hay también infinidad de peliculas lowcost realizadas en paises como Iran, Libano, Israel etc cuyo nombre no recuerdo que son pequeñas obras de arte, premiadisimas y de una calidad excepcional y que he visto en varias ocasiones, por casualidad, sin dejar de sorprenderme.
La filmoteca es una maravilla porque te enseña a mirar en muchas direcciones.
Heredero de un legado valorado en 2.000 millones de euros, su fundación lo donó al Estado polaco. Por vez primera cuenta a ABC todos los detalles de la operación
La dama y el armiño de Leonardo
El pasado 29 de diciembre se firmaba en el Castillo Real de Varsovia un acuerdo entre el Gobierno polaco (representado por el ministro de Cultura, Piotr Glinski), y la Fundación Príncipes Czartoryski (a través de su presidente, el Príncipe Adán Carlos Czartoryski), según el cual pasaba a manos del Estado polaco la fabulosa colección de esta familia, una de las más importantes del mundo en manos privadas: más de 86.000 obras de arte y objetos decorativos (entre ellos, «La dama del armiño», de Leonardo da Vinci), una biblioteca con unos 250.000 libros y manuscritos (incluida la Carta Magna polaca) y los edificios que los acogen: un palacio, un monasterio y un arsenal.
El conjunto está valorado en unos 2.000 millones de euros. La operación trascendió como una venta por tan «solo» 100 millones de euros. Para conocer todos los detalles de la operación y saber cómo se gestó este legado histórico ABC entrevista al Príncipe Czartoryski, recién llegado de Beirut y a punto de viajar a Polonia. Acude acompañado por su esposa, la libanesa Josette Calil .
—Su antepasada, la Princesa Izabella, creó hace más de 200 años un museo con su colección. Su lema, «El pasado para el futuro». ¿Ha influido en la decisión de legar su colección a Polonia?
Los herederos reclaman al Museo de Pontevedra los cuadros procedentes del expolio nazi en Polonia
Se trata de dos obras del siglo XV procedentes de la gran Colección Czartoryski, cuyos propietarios fueron deportados
—En 1991, tras el cambio del sistema político en Polonia, me devolvieron el museo, los inmuebles y la colección de mis antepasados. Ya con el presidente Walesa, nombraron ministro de Cultura a Marek Rostworoski, que fue director del Museo Czartoryski durante los años del comunismo. Hicieron un «show» político diciendo que me devolvían objetos que habían sido confiscados ilegalmente a mi familia.
El arreglo que hice con el Gobierno polaco fue que yo recuperaba los bienes de mi padre, los ponía a disposición de la nación y ellos se ocupaban de la parte económica, pues no me devolvieron todos los bienes familiares.
Creé una fundación porque pensé, no sé si acertada o equivocadamente, que era mucho mejor tener toda esa colección tan importante en una fundación que en mis manos. Pero el Gobierno polaco me puso muchos palos entre las ruedas en esa fundación. Era una manera de dar, pero al mismo tiempo controlar.
Al principio todo iba bien, luego fue empeorando y llegó un momento en que era imposible trabajar.
Desde 2011 he estado hablando con los diferentes ministros de Cultura. Yo había empezado unas obras en el Palacio para modernizar las instalaciones, de acuerdo con el Ministerio.
Vista de una de las salas de la exposición. En primer plano, Armadura de húsar con alas y piel de leopardo. Acero, bronce dorado, plata y piel de leopardo. Polonia Siglo XVII, Fundación Príncipes Czartoryski. Depósito Museo Nacional de Cracovia
Empezamos los trabajos, pero no llegó el dinero. Nos quedamos colgados. No sé si era una forma de decir:
Escuela de Dirk Bouts. Anunciación de la Virgen, 1470-1480. Fundación Príncipes Czartoryski, depósito en el Museo Nacional de Cracovia
Usted no está capacitado para llevar las cosas y nos las vamos a quedar.
Les dije que, si no nos daban dinero, cerraba el museo. Y lo he tenido cerrado. La fundación llegó a un acuerdo con unos museos polacos para prestar algunas piezas y ellos se ocupaban del mantenimiento y la seguridad. Hace unos cinco meses, el ministro de Cultura dijo que quería comprar la colección. Yo dije: Encantado.
Leonardo Da Vinci. La Dama del Armiño, hacia 1490.Propiedad de la Fundación Príncipes Czartoryski, en depósito en el Museo Nacional de Cracovia
—Pero sabía que no iba a pagar los 2.000 millones de euros que vale…
—El Estado polaco me devolvió en 1991 este legado, pero seguía controlándolo. Cuando se sale de un régimen comunista de más de 40 años… Estoy mayor y cansado de luchar. Mi hija [Tamara Laura, fruto de su primer matrimonio con Nora Picciotto] quiere hacer su vida y no está preparada para llevar este legado. Yo lo he aprendido durante los últimos 26 años a base de golpes. No gané un euro con ello. Entonces pensé: Como no me van a dar lo que vale, voy a hacer una donación en nombre mío y de mis antepasados.
Yo soy el número 14 de la dinastía Czartoryski. Y ése fue el arreglo con el Gobierno polaco.
—Se dijo que había sido una venta por una cifra simbólica de 100 millones.
—Fue malinterpretado por la prensa. Yo le dije al Gobierno que, si hacía la donación, pensara una suma como compensación para crear una fundación que se ocupe de diferentes fines: sociales, culturales… Ese fue el arreglo.
—¿Ya está en marcha esa fundación?
—Se está ultimando. Es complicado. La antigua fundación se disuelve, pues la colección ya es propiedad estatal.
—¿La donación es un acto de amor a Polonia en nombre de su familia?
—Mi familia siempre ha amado Polonia. Todos lucharon por la nación. Y no siempre fueron compensados bien. Lo mejor es que la nación se quede este legado en nombre de la familia.
—No ha sido fácil. El acuerdo provocó dimisiones en el seno de la fundación.
—Dentro de la fundación hay dos comités: un management (empleados que llevan el día a día) y un council, donde estamos siete miembros de la familia. De este último dimitió uno. Pero, cuando se fue llegando al final del acuerdo, dos más se asustaron. Tenían miedo a la política polaca. Los miembros del management creyeron estúpidamente que la fundación era de ellos. Ese problema ha existido desde el principio.
—La colección es indivisible e intransferible. ¿Ha habido que cambiar los estatutos de la fundación para llegar a ese acuerdo, como denunciaron los miembros que dimitieron?
—No, simplemente se ha hecho un arreglo con el Ministerio. La nación polaca, en la legalidad actual, tiene el poder de confiscar todo lo que considere que es histórico del país, si está mal llevado. Yo tenía sobre mi cabeza la espada de Damocles: me lo podían confiscar todo. Se repetiría de nuevo la historia, como ocurrió con el nazismo y el comunismo. El Gobierno polaco quería cerrar el acuerdo antes del fin de año por la contabilidad estatal. Se hizo a toda prisa. En diciembre llegué a estar 16 días en Polonia. En un mes se hizo lo que se tenía que haber hecho en seis meses.
—Da la impresión de que se ha sentido presionado a hacer esta donación.
—¿Presionado…? No había otra solución, porque si no lo hacía, podían (no digo que lo hubieran hecho) haberlo confiscado todo. Tienen en sus manos las leyes para poder hacerlo. Yo hubiera acabado en Bruselas en un tribunal luchando durante 20 años, costándome una fortuna y a lo mejor no recuperaba nada. A mi edad no me compensaba.
—¿Realmente existe hoy en Polonia ese peligro de confiscación de bienes?
—Me lo dejaron muy claro. El Gobierno tenía la ley de su mano. La donación se hizo porque no había otra solución. Ellos no iban a comprar la colección por lo que valía y tampoco yo quería venderla por 100 millones de euros. Así que hice la donación y que me compensaran para crear otra fundación.
—¿El acuerdo incluye algunas cláususulas acerca de cómo y dónde debe conservarse la colección?
—La colección es indivisible, no se puede separar. El museo, la biblioteca… estarán en Cracovia, en el Palacio Czartoryski, cuando se acabe la reconstrucción y regresen los objetos a este lugar, el monasterio y el arsenal.
—¿Su hija y su esposa lo entendieron?
[Su esposa asiente:«Claro que sí. Uno trabaja para el futuro. Mi marido nunca ha tenido un sentido de posesión, sino de una gran generosidad. Todo esto lo hizo por la familia, no por él. Lo importante no somos nosotros, es la colección. La nación es eterna»].
—Yo tuve la suerte (más que suerte fue un milagro) de que me devolvieran este legado después de cuarenta y tantos años de comunismo. Imagino que a lo mejor algunos objetos de la colección desaparecerían durante esos años. El día que yo me vaya lo haré con la tranquilidad de saber que este legado va a estar conservado per saecula saeculorum en nombre de la familia.
—¿Como recuerda aquel día de 1991 cuando le dijeron que le devolvían el legado familiar?
—Yo estaba al corriente de lo que pasaba gracias al profesor Rostworoski, que venía a verme a escondidas. Ahora se puede decir. Me dijo que se iba a firmar un decreto. No lo podía creer.
—Acababa de heredar numerosas obras maestras, incluido un Leonardo; propiedades… pero también había 130 personas trabajabando en ellas.
—Sí, en el 91 heredé el museo y la biblioteca con todos los empleados que había. No se pudo mantener económicamente a tantas personas.
—En 1939, tras la ocupación alemana de Polonia, sus padres (el Príncipe Agustyn Czartoryski, casado con Dolores de Borbón y Orleáns) fueron arrestados y recluidos en un campo de concentración.
—En más de uno, y estuvieron más de una vez delante de un pelotón de ejecución. Fue gracias a mi abuelo el Infante Don Carlos de Borbón, padre de mi madre, quien, a través del general Franco, pidió al embajador español en Berlín que hiciera algo. Los encontraron en un campo de concentración en Ucrania y los llevaron a Italia. El Rey Humberto de Saboya los mandó a Cádiz en barco. Fue torpedeado, pero no lo hundieron. Mi madre estaba embarazada de mí. Llegaron en diciembre del 39 y yo nací en enero del 40 en Sevilla. Mis abuelos el Infante Don Carlos y la Infanta Doña Luisa fueron a recogerlos. Mis padres iban con lo puesto. Les compraron una finca en Dos Hermanas. Mi padre murió cuando yo tenía 6 años. Poco después falleció mi hermano menor.
—La historia de la colección es de película. Incluía desde una silla de Shakespeare hasta cenizas del Cid y Doña Jimena. Su abuela María se la llevó a Dresde, fue secuestrada por los nazis, confiscada por los comunistas, que reabrieron el museo…
—Hans Frank, gobernador alemán en Polonia, conservó las obras en su residencia en Cracovia. Algunas viajaron hasta Berlín. Hitler quería incluirlas en el museo universal que quería construir en Linz.
Según Josette Calil, había una caja especial con las iniciales «R. R. L.», donde se guardaban, además de «La dama del armiño», de Leonardo; «Paisaje con buen samaritano», de Rembrandt y «Retrato de un joven», de Rafael, hoy desaparecido. Junto a ellos, obras de Mantegna, Luca Giordano, Durero, Renoir, cerámicas griegas y etruscas, esmaltes de Limoges, tapices, armas, incunables…
—840 obras se hallan perdidas, incluido el Rafael. ¿Tiene esperanzas de encontrarlas? ¿En ese caso estarían incluidas en la donación?
—Sí, lo estarían. En 26 años he recuperado solo cuatro piezas. Un día me llamó un amigo: «¿Por qué pones en venta «la Polonaise» (una alfombra muy importante) en Christie’s de Londres? Soy un anticuario y la hubiera comprado». «¿De qué hablas?», le dije. La sacaba a subasta un coleccionista australiano. Me puse en contacto con el presidente Walesa. «Tenemos este problema, ¿nos respalda?», le pregunté. Me dio carta blanca. Estuvimos litigando 6 años hasta que al final la devolvieron. También recuperamos un tapiz islámico, que entregó el LACMA (un museo de Los Ángeles); un relicario y otro objeto.
—¿Se siente polaco?
—Empecé a sentirme polaco en los 90. Cuando tenía 8 ó 10 años, pasaba las vacaciones con los Condes de Barcelona y sus hijos en Villa Giralda (Estoril). Una prima mía me preguntó: ¿Tú eres polaco? Y yo, con un acento muy sevillano, le respondí:«¡No lo quiera Dios!»
—¿Mantiene relación con su primo el Rey Don Juan Carlos?
—Oficialmente, le tengo el respeto que se merece por el trabajo tan increíble que ha hecho en su reinado. Lo admiro. Como primos somos muy queridos, aunque veo más a sus hermanas las Infantas.
Descubiertos por el profesor Carlo Vecchi, filólogo e historiador del Renacimiento, profesor de la Universidad de Nápoles Lauriente.
En los archivos de Florencia, y con la firma del padre de Leonardo, Piero da Vinci, notario de la campiña florentina, el profesor Vecchi aclara el proceso de edición de Caterina filia Jacobi ios Schiafa seo cerva de partibus circassi.
El vínculo se redactó el 2 de noviembre de 1452, seis meses después del nacimiento de Leonardo, a petición de la dueña de esclavos, Ginevra d’Antonio Redetti, esposa de Donato di Filippo di Salvestro Natti.
Según la novela, el traslado desde las montañas del Cáucaso lleva a Catalina a Azov, la antigua Tana, en la desembocadura del Don, desde donde luego es transportada, a través del Mar Negro, a Constantinopla en 1439: aquí pasa a manos de comerciantes venecianos, quienes la trasladan al lago al año siguiente.
Alternativamente, está documentado que Catalina llega a Florencia en 1442 gracias a su amante, marido de Ginevra, el aventurero florentino Donato di Filippo di Salvestro Natti, quien ya había emigrado a Venecia, donde posee muchachas del Levante.
Leonardo nace el 15 de abril de 1452.
Caterina cria a Leonardo durante los primeros diez años de su vida. Y Leonardo también conoce a su medio hermano mayor.
Caterina había dado a luz a otro hijo ilegítimo de otro hombre.
Más tarde, como sabemos por los documentos, la esclava liberada Caterina se casa con Antonio Botti, más conocido como Atacabregi, vive cerca de Vinci, tiene cinco hijos más, cuatro niñas y un niño.
Leonardo era hijo de una esclava. Una supuesta princesa capturada y vendida a una familia transalpina con la que un notario florentino tuvo un hijo llamado Leonardo.
La novela, La sonrisa de Caterina (Giunti, 2023), presentada este martes en Florencia, está basada en una larga investigación documental y arqueológica y deja lugar a pocas dudas sobre el origen del gran genio.
Dibujo del ‘Hombre de Vitruvio’ (1490) de Leonardo de Vinci.GETTY IMAGES
Leonardo da Vinci era solo mitad italiano.
Y su madre, visto desde la perspectiva política actual, era una inmigrante del este a la que prostituyeron y trataron como una esclava.
El libro, presentado a bombo y platillo este martes ―con embargos de todo tipo incluidos― y escrito por el historiador italiano Carlo Vecce a partir del descubrimiento de un documento en los Archivos de Florencia (norte de Italia), puede representar un punto de inflexión en los estudios sobre Leonardo.
Un artista alrededor del que quedaban algunas lagunas, pero que siempre que vuelve a la actualidad lo hace convertido en un best seller.
La revelación fundamental, de la que ya se tenía sospecha desde hacía al menos 15 años pero no había sido confirmada con este grado de precisión, señala que el genio del Renacimiento nace en 1452 fruto de una relación extramatrimonial entre un rico notario de la República florentina, Piero, y de Caterina, una campesina de orígenes humildes de la que no se sabe nada y que no sabe ni leer o escribir en la lengua del país al que llega.
Vecce, colaborador en el pasado del gran experto en Leonardo Carlo Pedretti, explicó en la presentación del libro que ha descubierto en los Archivos de Estado de Florencia un documento que confirma ese origen esclavo de Caterina.
Se trata del acta de liberación por parte de su última señora, una tal Monna Ginevra, que dos años antes la adquiere como nodriza a un caballero florentino.
El documento, datado el 2 de noviembre de 1452 (seis meses después del nacimiento de Leonardo), está escrito del puño y letra del notario Piero da Vinci, el hombre del que antes se queda embarazada.
La historia que relata la novela se construye también alrededor del viaje que realiza Caterina para llegar hasta Florencia.
Se supone que Caterina, hija del príncipe Yacob, que gobierna uno de los reinos sobre el altiplano de las montañas septentrionales del Cáucaso, vivía a las puertas del río Don, en el mar de Azov.
Y que una mañana de julio fue secuestrada por un grupo de tártaros. Luego fue vendida a traficantes de seres humanos, reducida a la condición de esclava y vendida.
Vecce explica que la esclavitud también fue un sistema en las repúblicas itálicas del Medievo, sobre todo para los mercaderes venecianos y genoveses que comerciaban con seres humanos.
En Florencia, alega el historiador, el mercado demanda mujeres jóvenes cuyo destino es servir como nodrizas, cuidadoras, concubinas o esclavas sexuales.
Caterina es reclutada por Donato di Filippo di Salvestroc Nati, viejo aventurero florentino y esposo de Monna Ginevra, que posee esclavos de Oriente Próximo y de la región del mar Negro”.
Caterina era una circasiana (región del Cáucaso septentrional) hija de Jacob y es arrancada de su tierra natal, a orillas del mar de Azov, cuando es solo una niña y trasladada a Italia.
La documentación recabada por el autor del libro sostiene que la vida de Leonardo, de sus padres y de los supuestos dueños de su madre quedan para siempre vinculadas.
El marido de Monna Ginevra murió en 1466, pero poco antes había invertido su dinero en la construcción de un panteón familiar en el convento de San Bartolomé de Monteoliveto.
El acta notarial de esta obra aparece de nuevo firmada por Piero da Vinci. Precisamente Leonardo lega a la sacristía de esta abadía una de sus obras de juventud, La Anunciación (1472-1475). Actualmente ese cuadro está en la Galeria de los Uffizi de Florencia
Dice el historiador que no es casualidad.
Además, el autor señala que en Milán, detrás de San Ambrosio, en las obras para la construcción de la nueva sede de la Universidad Católica, está reapareciendo la capilla de la Inmaculada Concepción, la de la Virgen de las Rocas.
El descubrimiento de posibles restos humanos hacen pensar, dice Vecce, que también podrían encontrarse ahí los de Caterina.
Si tengo que hacer un viaje, y no consigo vuelo o billete de tren mas de una vez, me planteo no hacerlo.
Eso que nos han enseñado de la tenacidad, es una tontería. Hay veces que los hados no nos son favorables aunque no exista una razón y ahí hay que desistir, si es que se puede y si no aguantar.
Es un misterio el porque ocurren así las cosas. Pero no es un adiós definitivo, sino un hasta luego, porque se pueden retomar los planes mas tarde.
La comedia palatina La francesa Laura, escrita en los últimos años de su vida, esta catalogada desde 1882 por la institución, pero se desconocía su autor
Una obra hasta hoy anónima, titulada La francesa Laura, que está en el riquísimo fondo de manuscritos de la Biblioteca Nacional de España (BNE) compuesto por unos 85.000 ejemplares, de los que 11.500 son piezas de teatro, tiene desde este martes autor, nada menos que el Fénix de los Ingenios, Lope de Vega (Madrid, 1562-1635). La atribución ha sido posible gracias a la inteligencia artificial (IA), a través de programas de transcripción del texto y su posterior comparación con comedias del Siglo de Oro español, entre ellas las de este prolífico autor.
Tras casi un año de trabajo, las máquinas han revelado que detrás de esos versos (sonetos, redondillas, romances…) esta el creador de Fuenteovejuna o El caballero de Olmedo.
Dice por teléfono Germán Vega, catedrático de Literatura española de la Universidad de Valladolid, investigador responsable del hallazgo junto con Álvaro Cuéllar, de la Universidad de Viena:
Lope escribió esta obra cinco o seis años antes de su muerte, lo que nos sitúa entre 1628 y 1630
Vega aclara que no estamos ante un autógrafo de Lope:
Es una copia de otra copia, o quizás del original, está datada a finales del siglo XVII, varias décadas después de muerto Lope, y está escrita por tres manos, una por acto.Quizás por ello apenas tiene tachaduras ni correcciones, aunque sí las necesarias acotaciones, ya que era un manuscrito para uso de las compañías de teatro.
Los detalles de este gran descubrimiento pueden leerse en un articulo científico publicado hoy en la revista Anuario Lope de Vega. Texto, literatura, cultura, de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), centro al que pertenece el Grupo Prolope, expertos en este dramaturgo, que han digitalizado todas sus comedias y que ahora preparan una edición crítica de la obra, que publicará este año la editorial Gredos. El manuscrito está digitalizado ya en la web de la BNE.
La jefa del Servicio de Manuscritos e Incunables de la BNE, María José Rucio, afirma que:
Es la primera noticia que tenemos de esta obra de Lope de Vega, no se sabía antes nada de ella. El manuscrito está en buenas condiciones y llegó en la compra que hizo el Estado para la Biblioteca Nacional en 1886 de la biblioteca del Duque de Osuna. Poco antes, en 1882, mientras probablemente se estaba en las negociaciones de la compra del conjunto, la Biblioteca Nacional la había catalogado como comedia anónima. Rucio asegura que gracias a las nuevas herramientas tecnológicas probablemente este descubrimiento no sea el último.
Según Vega:
La obra no es la característica comedia de capa y espada, Es del género de la comedia palatina, por lo tanto, es seria, aunque hay acciones de enredo, amor, honor y un final feliz.
La comedia palatina se sitúa en países que no son España y en épocas no contemporáneas al autor. En este caso, Francia (aunque no se sabe la ciudad) y Londres, en el final de la Guerra de los Cien Años, esto es, a mediados del siglo XV, cuando estaba a punto de acabar el larguísimo conflicto que enfrentó a franceses e ingleses.
El protagonista, el conde Arnaldo, cree que su mujer, Laura, lo engaña. Sospecha que ha cedido al insistente cortejo del todopoderoso heredero del trono de Francia. En realidad, nada ha sucedido, pero el conde, en un ataque de celos y por el temor al deshonor, encarga a su criado que la mate con un potente veneno; pero este, por suerte, desobedece a su señor.
Cuando el conde descubre que se ha engañado a sí mismo, intenta evitar que se perpetre el crimen.
Lope sabía que su público en su mayoría era femenino y por eso hay una defensa de la mujer en el inicio del texto, que dice:
Fuera de que a las mujeres / les sobran tantas hazañas, / que en las armas y las letras / envidia a los hombres causan.
Aunque no transcurre la acción en suelo español, Lope pone en boca de uno de sus protagonistas a España como ejemplo de lugar para el amor: “[…] Es de suerte / lo que se aman y requiebran, / que parecen españoles, / que, aunque es nación tan severa, / en llegando a enamorar / es de todas la más tierna.
Dice el profesor Vega:
En esas palabras con tanta pasión, la inteligencia artificial ha reconocido la mano de Lope de Vega. El primer aviso tecnológico lo dio un programa que se llama Transkribus, nacido de un proyecto europeo, dependiente de la universidad austriaca de Innsbruck, que está entrenado para transcribir automáticamente manuscritos y reconocer textos históricos para convertirlos en textos digitales.
Añade Rucio:
En este caso, se entrenó a la máquina dándole a leer unas 1.300 obras del Siglo de Oro para que pudiese reconocer más fácilmente el nuevo texto”, La primera versión que ofreció la máquina incluía errores.
Apunta el profesor Vega:
Es lógico en textos antiguos, así que se limpió la transcripción y volvió a introducirse en el programa, y ya dio las primeras pistas de quién podía ser el autor
Subraya la nota publicada este martes por la BNE:
El siguiente paso fue volcar la transcripción ya limpia en una plataforma, ESTO (Estilometria aplicada al Teatro del Siglo de Oro) cuyos responsables son Vega y Cuéllar.
Es un corpus que contiene unas 2.800 comedias de 350 autores, casi todos del XVII, aunque también hay del XVI.
Con esta herramienta se realizan estudios para desentrañar problemas de autoría, Un tercer programa, Stylo, es al que se le ordena que compare el texto que has metido en esa gran base de datos, ETSO, con todos los demás que contiene.
En ese análisis se comparan, por ejemplo, las 500 palabras más frecuentes del texto que se investiga con las 500 del resto de obras.
En el caso de La francesa Laura, el resultado detectó que las 100 obras con las que tenía más cercanía eran casi todas de Lope, y la más similar de todas era El castigo sin venganza, de 1631.
A continuación, los estudios tradicionales de la filología sobre autoría de obras confirmaron totalmente las pesquisas de la inteligencia artificial, apunta la BNE.
Precisa el profesor Vega:
Así sucede con la versificación. Lope no escribía con el mismo esquema métrico al principio de su obra que en esos últimos años. Su métrica está muy estudiada y la de esta obra coincide con la de ese periodo final. Además, la ortología, que se refiere a cómo hacía Lope las sinalefas, los diptongos o los hiatos para su pronunciación. Finalmente, lo que este catedrático define como “localización de ecos de la escritura de Lope.
Hay coincidencia en ideas, asuntos, motivos y estructuras léxicas reconocibles en Lope. En muchos momentos de la obra, los personajes se expresan igual que otros de otras comedias de él.
Así es cómo este amante padre, devoto sacerdote, hombre copioso en amores, eterno enemigo de Cervantes, al que se le atribuyen unas 1.500 obras, ha visto cómo casi 400 años después de su muerte —puestos a excesos, hay que recordar que sus honras fúnebres duraron nueve días—, su catálogo sigue creciendo.
En 1906 el multimillonario John Pierpont Morgan traslada su colección de manuscritos, incunables, grabados y dibujos a un edificio que adquiere en 1880 a la familia Phelps, en Nueva York.
Belle da Costa Greene, antigua directora de la Biblioteca Morgan de Nueva York, fue la primera en sospechar que había algo raro en las piezas.THE MORGAN LIBRARY & MUSEUM
Este es el origen de la Biblioteca y Museo Morgan de esta ciudad, constituida en institución pública por manda testamentaria de su creador.
‘La llegada de la novia’: una de las obras atribuidas al «Falsificador español» fue pintada sobre un pergamino medieval que contenía una partitura musical.CASA MUSEO EMA KLABIN
De la enorme colección, tal vez lo más granado sean los manuscritos iluminados que posee:
el Libro de horas Farnesio, el Morgan negro, el de Catalina de Cleves, etc.
«El juego de caza» es la otra atribuida al desconocido imitador que se expone en el museo de Sao PauloCASA MUSEO EMA KLABIN
Por ello es fácil comprender la angustia del director de la institución, Belle de la Costa Greene, en 1930, cuando al examinar un manuscrito iluminado atribuido al Maestro Jorge Inglés (pintor de origen inglés establecido en España durante el siglo XV, entre otros, autor del retrato del marqués de Santillana del Museo del Prado) sospecha que es una falsificación.
Retrato de Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, pintado por Jorge Inglés
Inmediatamente se procede a un minucioso examen de todos los manuscritos, el resultado es que veinte son falsificaciones (hoy se sabe que son 32).
Nada se sabe el autor de estas falsificaciones, pero por los orígenes atribuidos en las primeras pinturas detectadas se le da el nombre del falsificador español.
Trabaja a finales del XIX y las dos primeras décadas del XX y es un maestro.
Sus obras se identifican por una característica inclinación de la cabeza en algunos personajes representados, ligeros anacronismos en la vestimenta (algunos escotes de los ropajes de las mujeres no pertenecen a esa época), mezcla de escenas (religioso- mundanas) y un uso diferente del pan de oro que da gran brillantez a sus trabajos pero que no corresponde con la técnica utilizada entonces.
Hay que esperar a la tecnología para, por medio de la espectroscopia, poder confirmar la autenticidad de las obras.
A día de hoy han sido detectadas más de doscientas de sus falsificaciones.
Es tan valorado que los museos han hecho exposiciones de sus obras, se estudia su técnica y, cuando aparecen, se pagan burradas por los raros ejemplares que llegan a las subastas…
Uno de los más audaces y hábiles de la historia del arte (cuyas obras aún se venden por miles de dólares)
En La Casa Museo Ema Klabin, en Sao Paulo, hay dos páginas de un antiguo misterio del mundo del arte expuestas.
El Falsificador español imita pinturas medievales entre finales del siglo XIX y principios del XX, y su identidad se desconoce.
Sus pinturas y manuscritos iluminados se encuentran dispersos en museos y bibliotecas de todo el mundo, los historiadores del arte y curadores los identifican gracias a algunos rasgos comunes, e inusuales en la Edad Media.
Los escotes exagerados de las mujeres, la mezcla de ropas de diferentes lugares y épocas y la aplicación de oro al terminar de pintar el cuadro -y no al principio, como en la época medieval- son algunos de estos elementos apuntan hacia el Falsificador español como el autor de las piezas.
En algunas pinturas también se realizan análisis de los pigmentos mediante microscopio y exámenes de fluorescencia de rayos X, como en el caso de cinco obras sobre hojas de pergamino que son adquiridas en 2008 por el Museo Victoria y Albert de Londres, y analizadas en un estudio de 2009.
La investigación demuestra que el falsificador pinta sobre manuscritos medievales genuinos, raspando algunas hojas para repintarlas y manteniendo otras intactas.
Se observa que pigmentos utilizados no pueden ser de la Edad Media, ya que comienzan a fabricarse a partir del siglo XVIII.
Según el estudio, ya se han catalogado más de 300 piezas elaboradas por el Falsificador español en todo el mundo.
La Biblioteca G P Morgan de Nueva York es la principal responsable de la catalogación.
Es una exdirectora de esa biblioteca, Belle da Costa Greene (1879-1950), quien primero denuncia la falsificación de una pieza atribuida al pintor español del siglo XV Jorge Inglés que le llega. Es así como el timador gana su alias.
A partir de ese momento, Greene continua durante años investigando las piezas del estafador y advirtiendo a sus colegas sobre su existencia.
Su sucesor, William Voelkle, la releva en la investigación, cataloga la obra del Falsificador español y, en 1978, organiza una notable exposición con unas 75 piezas atribuidas al delincuente.
No se sabe exactamente cómo, pero dos pinturas sobre pergamino, tituladas Juego de caza y La llegada de la novia, llegan a manos de la empresaria y coleccionista brasileña Ema Klabin (1907-1994).
Dice el curador de la Casa Museu Ema Klabin, Paulo de Freitas Costa:
Sabemos que estos pergaminos son comprados en 1975 a otro coleccionista aquí en Sao Paulo. Tenemos un recibo, pero la firma es ilegible. Es difícil saber si Klabin sabía que eran falsificaciones. Probablemente las compró pensando que eran auténticos, pero debe haber descubierto poco después que no lo eran, por la exposición en Nueva York que tuvo repercusiones.
Según el curador, licenciado en Arte en la Universidad de Sao Paulo, las piezas que están en la Casa Museu no pasan por exámenes como radiografías, sino por un análisis de estilo.
Los pergaminos, que estan expuestos hasta el 12 de febrero de 2023, son realizados sobre auténticos cancioneros litúrgicos del siglo XV.
Como en otras piezas del falsificador, se conservan algunas hojas originales: en el reverso del pergamino de la Casa Museu Ema Klabin se encuentran partituras musicales.
Hasta el día de hoy se siguen vendiendo piezas del Falsificador español.
La casa de subastas Christie’s vende, en diciembre de 2020, por US$4.440 un pergamino titulado An Encounter between a Lord, Lady and a Knight y cuya autoría se le atribuye.
La pieza más cara del imitador vendida por Christie’s es el manuscrito iluminado De Vita Caesarum: Divus Lulius, una biografía del emperador romano Julio César escrita por Gaius Suetonius Tranquilus en el año 121 d.C.
La obra se subastó en 2012 por US$25.187.
Los textos en los que Christie’s anuncia las piezas a subastar se afirma que hay evidencias de que el Falsificador español supervisa un taller en París, ya que en algunas pinturas se encuentran restos de periódicos parisinos.
Pero de Freitas Costa apunta que algunos investigadores señalan que su origen puede haber sido Estados Unidos, porque las primeras piezas (de su autoría) aparecen allí.
En una vieja entrevista del Washington Post de 1978, Voelkle afirmó que las imitaciones pueden haber sido obra de varias personas que trabajaban juntas.
Costa explica que al identificar la autoría de las obras de arte antiguas no se puede ser del todo exacto.
Así cita un ejemplo reciente, la pintura más cara jamás vendida: el Salvator Mundi.
Si bien algunos expertos e instituciones atribuyen la pintura a Leonardo da Vinci, esta autoría aún es debatida e incierta. La pintura se vende en 2017 por US$450 millones.
Esta obra corresponde a la época de Leonardo: la madera, los pigmentos, pero todavía hay muchas dudas.
Muchos piensan que es hecha por los discipulos de Leonardo, y no por él. Otros piensan que es hecho por el estudio de Leonardo y que él participa poco.
Son los especialistas en un período determinado, en un artista determinado, los que resuelven este tipo de cosas. Pero eventualmente, en el futuro, sale otra información que puede cambiar eso.
Nunca es 100% seguro.
Sobre el Falsificador español, una cosa es cierta: amaña piezas medievales en una época en la que son muy populares en Europa.
Explica Costa:
A mediados del XIX hubo un gran movimiento en el que, a pesar de todo el desarrollo del arte, lo que se considera como europeo más auténtico era la arquitectura gótica, la época medieval.
Eso es muy valorado en la segunda mitad del siglo XIX y a principios del XX (…)
Hay un interés renovado y la gente comprara manuscritos, páginas iluminadas, cosas de la época medieval.
En su investigación, Voelkle descubre que muchas de las referencias del Falsificador a los temas y al propio diseño de las imágenes proceden de libros de Paul Lacroix (1806-1884) sobre la Edad Media y el Renacimiento, ricos en ilustraciones. Dice de Freitas Costa:
Él recrea este material
Pero, ¿tiene la producción del «Falsificador español» valor como obra de arte?
Dice Costa:
Éticamente está mal, probablemente ganó mucho dinero haciendo estas falsificaciones. Pero son creaciones originales, no son copias de nada. Él crea esa ilustración.
El curador considera que hay valor en las obras y cita los argumentos del Museo Victoria y Albert para comprar piezas al imitador.
En una entrevista con The Art Newspaper, el entonces curador del museo británico Mark Evans dice que las cinco hojas de pergamino pintadas por el Falsificador español que ahora cuelgan en Londres son importantes por lo que hablan sobre la percepcion del arte medieval en el siglo XIX.