Que manía de hacer inventario tiene esta inteligencia artificial (o la becaria de turno) ya no sé qué pensar…esto parece un interrogatorio donde me juego la coherencia.
Mi objeto más valorado son mis gafas que están partidas por la mitad y debería tirar a la basura sin contemplaciones.
Soy tímida y es una barrera estupenda con el mundo, como antifaz ficticio, me permite inventarme otra.
Mis zapatillas de deporte, que son marca blanca de Maruja fetén, con las que cada día con los perros surco montañas inexploradas (eso me creo y ni de broma).
Mi coche, que más que coche ya es tractor, quizás para tirar por el barranco.
Mi cazuela de vapor, con la que cada día me cocino que cada vez se asemeja más a una marmita de bruja.
Pienso y pienso y quizás debería poner otras cosas heredadas más vistosas, para quedar mejor con el respetable.
Mi vida se resume en poco y mejor, invisible al sistema y me recuerda al Beatus Ille, que hereda Juan Luis de León:
Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado, y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con solo Dios se compasa y a solas su vida pasa ni envidiado ni envidioso
También es mencionado en el cuarto canto de La divina comedia de Dante. Averroes forma parte de una novela de la autora Ikram Antaki en su libro El espíritu de Córdoba, la cuál en conjunto con otro filósofo cordobés, discuten temas sobre matemáticas, religión y humanismo.
La fama del sabio cordobés en el mundo arabo-islámico se debe a su labor como jurista; si bien no llegó a ejercer como filósofo, sí lo hace como médico, dentro de la tradición de la escuela hipocrático-galénica.
El nombre de Averroes está ligado al de Aristóteles, quien penetra en Occidente a través de los comentarios de Averroes.
Hay una gran influencia del filósofo andalusí en el pensamiento medieval cristiano y el primer Renacimiento, entre cuyos continuadores destacan el dominico Alberto Magno y su discípulo Tomás de Aquino, y los averroístas latinos, con la figura prominente de Marsilio de Padua.
El cordobés Averroes vive en el siglo XII y ejerce como juez mayor en al-Andalus. Su fama a lo largo de la historia está ligada, sin embargo, a la filosofía en la que destaca como excelente comentador de Aristóteles y autor de importantes obras originales.
Prestigioso en el mundo islámico solo como jurista, es el Occidente cristiano el que difunde su pensamiento filosófico, primero en la Baja Edad Media y después en el Renacimiento.
Dante lo elogia en conocidos versos, Rafael lo sitúa junto a Platón y Aristóteles entre los grandes sabios griegos en su famosa pintura La escuela de Atenas.
Con Averroes el pensamiento medieval recupera el racionalismo de Aristóteles y el naturalismo de la ciencia griega.
Entre sus innovadoras teorías destaca la eternidad del mundo, crítica a la teología, separación entre religión y filosofía cuya autonomía reconoce, elaboración de una psicología inmanentista centrada en el papel creativo del intelecto, defensa de los derechos de las mujeres.
Los grandes teólogos del medievo cristiano Alberto Magno y Tomás de Aquino son los verdaderos receptores de Averroes.
No solo aceptan su novedosa hermenéutica sino que incorporan el aristotelismo a su pensamiento filosófico-teológico, incluyendo en él algunas doctrinas psicológicas y éticas de inspiración averroísta que son consideradas heterodoxas por la jerarquía eclesiástica de la época.
Por su parte, los maestros de la Facultad de Artes de París se adhieren en el siglo XIII a un averroísmo radical que trae como consecuencia la persecución y el abandono de sus cátedras. La mayor contribución de los llamados averroístas latinos es en el terreno político con Marsilio de Padua (1278-1343), el primer pensador cristiano que elabora una concepción laica del Estado al afirmar que el poder no es sagrado, alejándose así del tradicional servilismo al derecho canónico y a la teología…
Averroes proviene de una familia de estudiosos de derecho. Su abuelo es cadi principal de Córdoba bajo el régimen de los almoravides y su padre mantuvo el mismo cargo hasta la llegada de la dinastía almohade en 1146. El propio Averroes es nombrado cadí de Sevilla y sirvió en las cortes de Sevilla, Córdoba y Marruecos durante su carrera.
Además de elaborar una enciclopedia médica, escribe comentarios sobre la obra de Aristótoteles de ahí que es conocido como «el Comentador». En su obra Refutacion de la Refutacion (Tahafut al-tahafut) defiende la filosofía aristotélica frente a las afirmaciones de Al.Ghazali de que la filosofía estaría en contradicción con la religión y sería, por lo tanto una afrenta a las enseñanzas del Islam. Jacob Anatoli traduce sus obras del árabe al hebreo durante el siglo XIII.
A finales del siglo XII una ola de fanatismo integrista islámico invadió Al-Andalus después de la conquista de los almohades y Averroes fue desterrado y aislado en Lucena y en Cabra, cerca de Cordoba, y se prohíben sus obras.
Meses antes de su muerte, sin embargo, es reivindicado y llamado a la corte en Marruecos. Muchas de sus obras de lógica y de metafísica se han perdido definitivamente como consecuencia de la censura. Gran parte de su obra solo ha podido sobrevivir a través de traducciones en hebreo y latín, y no solo en su original árabe. Su principal discípulo es Ibn Tumlus, quien le sucede como médico de cámara del quinto califa almohade Al-Nasir.
En Occidente, Averroes es conocido por sus extensos comentarios sobre Aristóteles. Sus pensamientos generaron controversias en la cristiandad latina y desencadenaron un movimiento filosófico llamado averroísmo basado en sus escritos. La teoría de Averroes sobre la unidad del intelecto se convirtió en una de las doctrinas averroístas más conocidas y controvertidas. Sus obras fueron condenadas por la Iglesia Católica en 1270 y 1277. Aunque debilitado por las refutaciones de santo Tomas de Aquino, el averroísmo latino continua atrayendo seguidores hasta el siglo xvi.
Averroes crece en una familia conocida por su servicio público, sobre todo en leyes y religión.Su abuelo Abu al-Walid Muhammad fue cadí principal de Córdoba e imán de la mezquita aljama bajo el gobierno de los almoravides. Su padre, Abu al-Qasim Ahmad, no fue tan conocido como su abuelo, pero también fue cadí hasta el control almohade de la ciudad en 1146.
La educación de Averroes es esmerada, comenzando sus estudios en hadiz (tradiciones del profeta Mahoma) jurisprudencia, medicina y teología. Aprende jurisprudencia malikí de mano de al-Hafiz Abu Muhammad ibn Rizq y hadiz con Ibn Bashkuwal, un pupilo de su abuelo. Su padre también le proporciona conocimientos de jurisprudencia. El campo de la medicina le es instruido por Abu Jafar Jarim al-Tajail, quien le enseñara además filosofía. Del mismo modo, conoce las escrituras del filósofo Ibn Bajjah, más conocido como Avenpace y quizás incluso lo conociera y tutorizara personalmente. Acudía a reuniones regulares de filósofos, médicos y poetas en Sevilla, concurridos por filósofos como Ibn Tufayl, Ibn Zuhr o el futuro califa Abu Yusuf Yaqub. Asimismo, estudió la teología kalam de la escuela Ashariyyah, que más adelante él mismo critica. Su biógrafo del siglo xiii, Ibn al-Abbar, escribió que estaba más interesado en el estudio de las leyes y sus principios que en el hadiz, especialmente el khilaf, disputas y controversias de la jurisprudencia islámica. Ibn al-Abbar también menciona su dedicación a las «ciencias de los antiguos», en referencia a la filosofía y ciencia de la antigua Grecia.34
En 1153 Averroes esta en Marrakech, la capital del califato almohade, para realizar observaciones astronómicas y para apoyar el proyecto almohade de construir nuevas instituciones educativas. Espera encontrar algún tipo de leyes físicas sobre los movimientos astronómicos en lugar de las leyes matemáticas que eran las únicas conocidas en la época, aunque su investigación no da sus frutos. Durante su estancia en Marrakech, conoce a Ibn Tufayl, un filósofo, autor de Hayy ibn Yaqdhan, quien también es médico en la corte califal. Averroes e Ibn Tufayl inician una amistad a pesar de sus diferencias filosóficas.
En 1169, Ibn Tufayl presenta a Averroes ante el califa almohade Abu Yaqub Yusuf. Según las crónicas del historiador Abdelwahid al-Marrakushi, el califa le pregunta a Averroes si el cielo había existido desde siempre o había sido creado. Preocupado por la respuesta que pudiera dar, ya que podría dar pie a una controversia y ponerlo en peligro, decide no contestar. El califa entonces desarrolla las ideas de Platón, Aristóteles y otros filósofos musulmanes relacionadas con el tema y las discute con Ibn Tufayl. Esta muestra de conocimiento tranquiliza a Averroes, explicando sus ideas sobre el asunto, lo que impresiona al califa. Averroes también queda impresionado por el mismo, relatando que el califa tenía unas «grandes ganas de aprender, cosa que no imaginaba».
Tras este primer encuentro, Averroes queda bajo protección del califa hasta su muerte en 1184. Cuando el califa se queja a Ibn Tufayl de la complejidad para comprender las obras de Aristóteles, Ibn Tufayl le recomienda que inste a Averroes a escribir sobre ello; este es el principio de los voluminosos comentarios del filósofo sobre Aristóteles, cuyos primeros comentarios son escritos en 1169, lo que le llevó a ser conocido como el Comentador.
Ese mismo año, Averroes es nombrado cadí de Sevilla y en 1171 lo fue de su ciudad natal, Córdoba. Como cadí resuelve casos y realizaría fetuas (opiniones legales) basadas en la ley islámica, la sharia. La producción de sus escritos creció de manera exponencial durante esta época, a pesar de sus muchas obligaciones y sus viajes dentro del Imperio almohade, recorridos que aprovecha para investigar de nuevo sobre astronomía. En 1179 es nombrado de nuevo cadí de Sevilla. En 1182 sucedió a su amigo Ibn Tufayl como médico de la corte y ese mismo año es nombrado cadí jefe de Córdoba, un puesto prestigioso que ocupó previamente su abuelo.
En 1182 el califa Abu Yaqub murió y fue sucedido por Abu Yusuf Yaqub al-Mansur. Al principio, Averroes esta bajo el favor real, aunque finalmente en 1195 su fortuna cambia. Se le adjudican varios delitos y es acusado por un tribunal en Córdoba. Dicho tribunal condena sus obras y ordena la quema de las mismas y exilió a Averroes de la ciudad hasta la cercana Lucena y Cabra. Algunos biógrafos achacan este cambio a un posible insulto al califa en sus escritos, aunque investigaciones más recientes lo relacionan con motivos políticos. La Enciclopedia del Islam explica que el califa se distanció de Averroes y se acercó a posturas más ortodoxas de los ulema que se oponen a Averroes y cuyo apoyo era necesario para el califa con el objeto de combatir a los reinos cristianos.
Después de unos años, Averroes regresa a la corte de Marrakech y vuelve a gozar del favor califal. Muere poco después, el 11 de diciembre de 1198.
La noética de Averroes, formulada en su obra conocida como Gran comentario, parte de la distinción aristotélica entre dos intelectos, el nous pathetikós (intelecto receptivo) y el nous poietikós (intelecto agente), que permitió desligar la reflexión filosófica de las especulaciones míticas y políticas.
Averroes se esfuerza en aclarar cómo piensa el ser humano y cómo es posible la formulación de verdades universales y eternas por parte de seres perecederos.
El filósofo cordobés se distancia de Aristóteles al subrayar la función sensorial de los nervios y al reconocer en el cerebro la localización de algunas facultades intelectivas (imaginación, memoria…).
Averroes sitúa el origen de la intelección en la percepción sensible de los objetos individuales y concreta su fin en la universalización, que no existe fuera del alma (el principio de los animales): el proceso consiste en sentir, imaginar y, finalmente, captar el universal.
Ese universal tiene, por lo demás, existencia en cuanto que lo es por aquello que es particular. En cualquier caso, es el intelecto o entendimiento el que proporciona la universalidad a lo que parte de las cosas sensibles.
Así las cosas, en su obra Tahâfut expone la necesidad de que la ciencia se adecue a la realidad concreta y particular, pues no puede existir conocimiento directo de los universales.
La concepción del intelecto en Averroes es cambiante, pero en su formulación más amplia distingue cuatro tipos de intelecto, es decir, las cuatro fases que atraviesa el entendimiento en la génesis del conocimiento: material (receptivo), habitual (que permite concebirlo todo), agente (causa eficiente y formal de nuestro conocimiento, intrínseco al hombre y que existe en el alma) y adquirido (unión del hombre con el intelecto).
Averroes distingue, además, entre dos sujetos del conocimiento (más propiamente: los sujetos de los inteligibles en acto): el sujeto mediante el cual esos inteligibles son verdaderos (las formas que son imágenes verdaderas) y el sujeto mediante el que los inteligibles son un ente en el mundo (intelecto material). Consecuentemente, el sujeto de la sensación (por el cual es verdadera) existe fuera del alma y el sujeto del intelecto (por el cual este es verdadero), dentro.
A pesar de la condena de 219 tesis averroístas por parte del obispo parisino Étienne Tempier en 1277 a causa de su incompatibilidad con la doctrina católica, muchas de estas sobrevivieron en la literatura posterior de mano de autores como Giordano Bruno o Giovanni Pico della Mirandola. Así, encontramos en estos autores una defensa de la superioridad de la vida contemplativa-teórica frente a la vida práctica (en línea con lo defendido por Aristóteles en su Ética Nicomáquea, X o en y una reivindicación del carácter instrumental-político de la religión como una doctrina destinada al gobierno de las masas incapaces de darse una ley a sí mismas por medio de la razón. La ley religiosa, había dicho Averroes en su Tahafut al-tahafut (تهافت التهافت), proporciona la misma verdad que el filósofo alcanza indagando en la causa y la naturaleza de las cosas; sin embargo, ello no implica que la filosofía actúe en modo alguno en los hombres cultos como sustituto de la religión: «los filósofos creen que las religiones son construcciones necesarias para la civilización (…)». La existencia de la religión es también necesaria para la integración del filósofo en la sociedad civil.
Otras tesis que encontramos en Averroes son:
Que el mundo es eterno.
Que el alma está dividida en dos partes, una individual perecedera (intelecto pasivo) y otra divina y eterna (intelecto activo).
El intelecto activo es común a todos los hombres.
El intelecto activo se convierte en intelecto pasivo cuando se halla unido al alma humana. Cuando la facultad imaginativa del hombre recibe las imágenes que le proporciona la actividad de los sentidos, las transmite al intelecto pasivo. Las formas, que existen en potencia en tales imágenes, son actualizadas por el intelecto activo, convirtiéndose en conceptos y juicios. Por ello fue combatido por teólogos cristianos.
A fin de salvar la incompatibilidad de las tesis averroístas con la doctrina cristiana, Siger de Brabant propone la doctrina de la doble verdad, según la cual hay una verdad religiosa y una verdad filosófica y científica. Esta doctrina sería adoptada por la mayoría de defensores europeos del averroísmo.
Comentarios medios (Taljisat) a la Isagoge de Porfirio. el Organon, Retórica, Poética, Física, De Coelo et Mundo, De generatione et corruptione, Meteorológicos, De Anima, Metafísica y Ética nicomaquea, de Aristóteles.
Comentarios mayores y menores (Tafasir) a los Segundos Analíticos, Física, De Coelo et Mundo, de Anima y Metafísica de Aristóteles.
Tres importantes escritos teológicos: Fasl al-Maqal, Kasf´al-Manahiy y Damima
Medicina
Averroes, que sirve como médico de la corte almohade, escribe varios tratados de medicina. El más célebre es Kitab al-kulliyyat al-Tibb (Libro de las generalidades de la medicina), latinizado en Occidente como el Colliget, escrito sobre 1162, antes de su nombramiento en la corte. El título de este libro es contrario al al-Juz’iyyat fi al-Tibb (Las particularidades de la medicina), escrito por su amigo Ibn Zuhr, ya que ambos colaboran a propósito para que sus obras se complementen. La traducción latina del Colliget se convierte en un libro de referencia sobre medicina en Europa durante siglos. Otros títulos que han sobrevivido son Sobre sentimentalismo, Las diferencias de temperamento y Hierbas medicinales. Además, escribió resúmenes de las obras del médico griego Galeno y un comentario sobre el Poema de la medicina de Avicena.
Resumen del Kitab fasl al-maqal
Tratado decisivo que determina la naturaleza de la relación entre religión y filosofía
La ley obliga a hacer estudios de filosofía
Si los estudios teológicos del mundo son filosóficos, y la ley obliga a realizar dichos estudios, entonces la ley obliga a hacer filosofía.
La ley obliga a realizar estos estudios.
Estos estudios deben realizarse de la mejor manera, a través del razonamiento demostrativo.
Para dominar este instrumento, el pensador religioso debe llevar a cabo un estudio preliminar de lógica, de la misma manera que un abogado tiene que estudiar el razonamiento legal. Esto no es más herético en un caso que en el otro. Y la lógica tiene que ser aprendida de los maestros de la antigüedad, independientemente del hecho de que no sean musulmanes.
Después de la lógica debemos proceder a filosofar correctamente. También acá debemos aprender de nuestros predecesores, igual que en matemáticas y en leyes. Por lo tanto está mal prohibir el estudio de la filosofía antigua. El peligro que pueda presentar es accidental, tal como el peligro de tomar medicina, tomar agua o estudiar leyes.
Para cada hombre la ley ha previsto un camino hacia la verdad de acuerdo a su naturaleza, a través de métodos demostrativos, dialécticos o retóricos.
La filosofía no contiene nada que se oponga al islam
La verdad demostrativa y la verdad de las escrituras no pueden estar en conflicto.
Si el aparente significado de las Escrituras está en conflicto con las conclusiones de la demostración, entonces deben ser interpretadas alegóricamente, es decir, metafóricamente.
Con respecto a estas cuestiones tan difíciles, el error cometido por un juez calificado en la materia es perdonado por Dios, mientras que el error por parte de una persona no entendida en la materia no es perdonado.
Las interpretaciones filosóficas de las Escrituras no deberían ser enseñadas a las mayorías. La ley provee otros métodos para enseñarles.
El propósito de las Escrituras es enseñar las ciencias teóricas y prácticas y la práctica y las actitudes correctas.
Cuando se usan símbolos, cada tipo de personas, demostrativas, dialécticas o retóricas deben tratar de entender el sentido interior simbolizado o el restarle al contenido con el aparente sentido, de acuerdo a sus capacidades.
Explicarle el sentido interno a personas que no están capacitadas para entender, es destruir su fe en el sentido aparente sin reemplazarlo por otra cosa. El resultado es descreencia en alumnos y profesores. Es mejor para el estudioso profesar la ignorancia, citando el Corán sobre los límites del entendimiento humano.
Los métodos apropiados para enseñar a la gente están indicados en el Corán, como sabían los primeros musulmanes. Las partes populares del Libro son maravillosas al responder a las necesidades de todo tipo de mentes.
Es un filósofo, medico cordobés musulmán, maestro de filosofía y leyes islámicas, matemáticas, astronomía y medicina.
Su fama en el mundo arabo-islámico se debe a su labor como jurista; si bien no llega a ejercer como filósofo, sí lo hace como médico, dentro de la tradición de la escuela hipocrático-galénica. El nombre de Averroes está ligado al de Aristóteles, quien penetra en Occidente a través de los comentarios de Averroes.
Hay una gran influencia del filósofo andalusí en el pensamiento medieval cristiano y el primer Renacimiento, entre cuyos continuadores destacan el dominico Alberto Magno y su discípulo Tomás de Aquino, y los averroístas latinos, con la figura prominente de Marsilio de Padua.
El cordobés Averroes vive en el siglo XII y ejerce como juez mayor en al-Andalus. Su fama a lo largo de la historia está ligada, sin embargo, a la filosofía en la que destaca como excelente comentador de Aristóteles y autor de importantes obras originales. Prestigioso en el mundo islámico solo como jurista, es el Occidente cristiano el que difunde su pensamiento filosófico, primero en la Baja Edad Media y después en el Renacimiento.
Dante lo elogia en conocidos versos, Rafael lo sitúa junto a Platón y Aristóteles entre los grandes sabios griegos en su famosa pintura La escuela de Atenas.
Con Averroes el pensamiento medieval recupera el racionalismo de Aristóteles y el naturalismo de la ciencia griega.
Entre sus innovadoras teorías destaca la eternidad del mundo, crítica a la teología, separación entre religión y filosofía cuya autonomía reconoce, elaboración de una psicología inmanentista centrada en el papel creativo del intelecto, defensa de los derechos de las mujeres.
Los grandes teólogos del medievo cristiano Alberto Magno y Tomás de Aquino son los verdaderos receptores de Averroes.
No solo aceptan su novedosa hermenéutica sino que incorporan el aristotelismo a su pensamiento filosófico-teológico, incluyendo en él algunas doctrinas psicológicas y éticas de inspiración averroísta que son consideradas heterodoxas por la jerarquía eclesiástica de la época.
Por su parte, los maestros de la Facultad de Artes de París se adhieren en el siglo XIII a un averroísmo radical que trae como consecuencia la persecución y el abandono de sus cátedras. La mayor contribución de los llamados averroístas latinos es en el terreno político con Marsilio de Padua (1278-1343), el primer pensador cristiano que elabora una concepción laica del Estado al afirmar que el poder no es sagrado, alejándose así del tradicional servilismo al derecho canónico y a la teología…
Averroes proviene de una familia de estudiosos de derecho. Su abuelo es cadi principal de Córdoba bajo el régimen de los almoravides y su padre mantuvo el mismo cargo hasta la llegada de la dinastía almohade en 1146. El propio Averroes es nombrado cadí de Sevilla y sirvió en las cortes de Sevilla, Córdoba y Marruecos durante su carrera.
Además de elaborar una enciclopedia médica, escribe comentarios sobre la obra de Aristótoteles de ahí que es conocido como «el Comentador». En su obra Refutacion de la Refutacion (Tahafut al-tahafut) defiende la filosofía aristotélica frente a las afirmaciones de Al.Ghazali de que la filosofía estaría en contradicción con la religión y sería, por lo tanto una afrenta a las enseñanzas del Islam. Jacob Anatoli traduce sus obras del árabe al hebreo durante el siglo XIII.
A finales del siglo XII una ola de fanatismo integrista islámico invadió Al-Andalus después de la conquista de los almohades y Averroes fue desterrado y aislado en Lucena y en Cabra, cerca de Cordoba, y se prohíben sus obras.
Meses antes de su muerte, sin embargo, es reivindicado y llamado a la corte en Marruecos. Muchas de sus obras de lógica y de metafísica se han perdido definitivamente como consecuencia de la censura. Gran parte de su obra solo ha podido sobrevivir a través de traducciones en hebreo y latín, y no solo en su original árabe. Su principal discípulo es Ibn Tumlus, quien le sucede como médico de cámara del quinto califa almohade Al-Nasir.
En Occidente, Averroes es conocido por sus extensos comentarios sobre Aristóteles. Sus pensamientos generaron controversias en la cristiandad latina y desencadenaron un movimiento filosófico llamado averroísmo basado en sus escritos. La teoría de Averroes sobre la unidad del intelecto se convirtió en una de las doctrinas averroístas más conocidas y controvertidas. Sus obras fueron condenadas por la Iglesia Católica en 1270 y 1277. Aunque debilitado por las refutaciones de santo Tomas de Aquino, el averroísmo latino continua atrayendo seguidores hasta el siglo xvi.
Averroes crece en una familia conocida por su servicio público, sobre todo en leyes y religión.Su abuelo Abu al-Walid Muhammad fue cadí principal de Córdoba e imán de la mezquita aljama bajo el gobierno de los almoravides. Su padre, Abu al-Qasim Ahmad, no fue tan conocido como su abuelo, pero también fue cadí hasta el control almohade de la ciudad en 1146.
La educación de Averroes es esmerada, comenzando sus estudios en hadiz (tradiciones del profeta Mahoma) jurisprudencia, medicina y teología. Aprende jurisprudencia malikí de mano de al-Hafiz Abu Muhammad ibn Rizq y hadiz con Ibn Bashkuwal, un pupilo de su abuelo. Su padre también le proporciona conocimientos de jurisprudencia. El campo de la medicina le es instruido por Abu Jafar Jarim al-Tajail, quien le enseñara además filosofía. Del mismo modo, conoce las escrituras del filósofo Ibn Bajjah, más conocido como Avenpace y quizás incluso lo conociera y tutorizara personalmente. Acudía a reuniones regulares de filósofos, médicos y poetas en Sevilla, concurridos por filósofos como Ibn Tufayl, Ibn Zuhr o el futuro califa Abu Yusuf Yaqub. Asimismo, estudió la teología kalam de la escuela Ashariyyah, que más adelante él mismo critica. Su biógrafo del siglo xiii, Ibn al-Abbar, escribió que estaba más interesado en el estudio de las leyes y sus principios que en el hadiz, especialmente el khilaf, disputas y controversias de la jurisprudencia islámica. Ibn al-Abbar también menciona su dedicación a las «ciencias de los antiguos», en referencia a la filosofía y ciencia de la antigua Grecia.34
En 1153 Averroes esta en Marrakech, la capital del califato almohade, para realizar observaciones astronómicas y para apoyar el proyecto almohade de construir nuevas instituciones educativas. Espera encontrar algún tipo de leyes físicas sobre los movimientos astronómicos en lugar de las leyes matemáticas que eran las únicas conocidas en la época, aunque su investigación no da sus frutos. Durante su estancia en Marrakech, conoce a Ibn Tufayl, un filósofo, autor de Hayy ibn Yaqdhan, quien también es médico en la corte califal. Averroes e Ibn Tufayl inician una amistad a pesar de sus diferencias filosóficas.
En 1169, Ibn Tufayl presenta a Averroes ante el califa almohade Abu Yaqub Yusuf. Según las crónicas del historiador Abdelwahid al-Marrakushi, el califa le pregunta a Averroes si el cielo había existido desde siempre o había sido creado. Preocupado por la respuesta que pudiera dar, ya que podría dar pie a una controversia y ponerlo en peligro, decide no contestar. El califa entonces desarrolla las ideas de Platón, Aristóteles y otros filósofos musulmanes relacionadas con el tema y las discute con Ibn Tufayl. Esta muestra de conocimiento tranquiliza a Averroes, explicando sus ideas sobre el asunto, lo que impresiona al califa. Averroes también queda impresionado por el mismo, relatando que el califa tenía unas «grandes ganas de aprender, cosa que no imaginaba».
Tras este primer encuentro, Averroes queda bajo protección del califa hasta su muerte en 1184. Cuando el califa se queja a Ibn Tufayl de la complejidad para comprender las obras de Aristóteles, Ibn Tufayl le recomienda que inste a Averroes a escribir sobre ello; este es el principio de los voluminosos comentarios del filósofo sobre Aristóteles, cuyos primeros comentarios son escritos en 1169, lo que le llevó a ser conocido como el Comentador.5
Ese mismo año, Averroes es nombrado cadí de Sevilla y en 1171 lo fue de su ciudad natal, Córdoba. Como cadí resuelve casos y realizaría fetuas (opiniones legales) basadas en la ley islámica, la sharia. La producción de sus escritos creció de manera exponencial durante esta época, a pesar de sus muchas obligaciones y sus viajes dentro del Imperio almohade, recorridos que aprovecha para investigar de nuevo sobre astronomía. En 1179 es nombrado de nuevo cadí de Sevilla. En 1182 sucedió a su amigo Ibn Tufayl como médico de la corte y ese mismo año es nombrado cadí jefe de Córdoba, un puesto prestigioso que ocupó previamente su abuelo.
En 1182 el califa Abu Yaqub murió y fue sucedido por Abu Yusuf Yaqub al-Mansur. Al principio, Averroes esta bajo el favor real, aunque finalmente en 1195 su fortuna cambia. Se le adjudican varios delitos y es acusado por un tribunal en Córdoba. Dicho tribunal condena sus obras y ordena la quema de las mismas y exilió a Averroes de la ciudad hasta la cercana Lucena y Cabra. Algunos biógrafos achacan este cambio a un posible insulto al califa en sus escritos, aunque investigaciones más recientes lo relacionan con motivos políticos. La Enciclopedia del Islam explica que el califa se distanció de Averroes y se acercó a posturas más ortodoxas de los ulema que se oponen a Averroes y cuyo apoyo era necesario para el califa con el objeto de combatir a los reinos cristianos.
Después de unos años, Averroes regresa a la corte de Marrakech y vuelve a gozar del favor califal. Muere poco después, el 11 de diciembre de 1198.
Filosofía del conocimiento
La noética de Averroes, formulada en su obra conocida como Gran comentario, parte de la distinción aristotélica entre dos intelectos, el nous pathetikós (intelecto receptivo) y el nous poietikós (intelecto agente), que permitió desligar la reflexión filosófica de las especulaciones míticas y políticas.
Averroes se esfuerza en aclarar cómo piensa el ser humano y cómo es posible la formulación de verdades universales y eternas por parte de seres perecederos.
El filósofo cordobés se distancia de Aristóteles al subrayar la función sensorial de los nervios y al reconocer en el cerebro la localización de algunas facultades intelectivas (imaginación, memoria…).
Averroes sitúa el origen de la intelección en la percepción sensible de los objetos individuales y concreta su fin en la universalización, que no existe fuera del alma (el principio de los animales): el proceso consiste en sentir, imaginar y, finalmente, captar el universal.
Ese universal tiene, por lo demás, existencia en cuanto que lo es por aquello que es particular. En cualquier caso, es el intelecto o entendimiento el que proporciona la universalidad a lo que parte de las cosas sensibles.
Así las cosas, en su obra Tahâfut expone la necesidad de que la ciencia se adecue a la realidad concreta y particular, pues no puede existir conocimiento directo de los universales.
La concepción del intelecto en Averroes es cambiante, pero en su formulación más amplia distingue cuatro tipos de intelecto, es decir, las cuatro fases que atraviesa el entendimiento en la génesis del conocimiento: material (receptivo), habitual (que permite concebirlo todo), agente (causa eficiente y formal de nuestro conocimiento, intrínseco al hombre y que existe en el alma) y adquirido (unión del hombre con el intelecto).
Averroes distingue, además, entre dos sujetos del conocimiento (más propiamente: los sujetos de los inteligibles en acto): el sujeto mediante el cual esos inteligibles son verdaderos (las formas que son imágenes verdaderas) y el sujeto mediante el que los inteligibles son un ente en el mundo (intelecto material). Consecuentemente, el sujeto de la sensación (por el cual es verdadera) existe fuera del alma y el sujeto del intelecto (por el cual este es verdadero), dentro.
A pesar de la condena de 219 tesis averroístas por parte del obispo parisino Étienne Tempier en 1277 a causa de su incompatibilidad con la doctrina católica, muchas de estas sobrevivieron en la literatura posterior de mano de autores como Giordano Bruno o Giovanni Pico della Mirandola. Así, encontramos en estos autores una defensa de la superioridad de la vida contemplativa-teórica frente a la vida práctica (en línea con lo defendido por Aristóteles en su Ética Nicomáquea, X o en y una reivindicación del carácter instrumental-político de la religión como una doctrina destinada al gobierno de las masas incapaces de darse una ley a sí mismas por medio de la razón. La ley religiosa, había dicho Averroes en su Tahafut al-tahafut (تهافت التهافت), proporciona la misma verdad que el filósofo alcanza indagando en la causa y la naturaleza de las cosas; sin embargo, ello no implica que la filosofía actúe en modo alguno en los hombres cultos como sustituto de la religión: «los filósofos creen que las religiones son construcciones necesarias para la civilización (…)». La existencia de la religión es también necesaria para la integración del filósofo en la sociedad civil.
Otras tesis que encontramos en Averroes son:
Que el mundo es eterno.
Que el alma está dividida en dos partes, una individual perecedera (intelecto pasivo) y otra divina y eterna (intelecto activo).
El intelecto activo es común a todos los hombres.
El intelecto activo se convierte en intelecto pasivo cuando se halla unido al alma humana. Cuando la facultad imaginativa del hombre recibe las imágenes que le proporciona la actividad de los sentidos, las transmite al intelecto pasivo. Las formas, que existen en potencia en tales imágenes, son actualizadas por el intelecto activo, convirtiéndose en conceptos y juicios. Por ello fue combatido por teólogos cristianos.
A fin de salvar la incompatibilidad de las tesis averroístas con la doctrina cristiana, Siger de Brabant propone la doctrina de la doble verdad, según la cual hay una verdad religiosa y una verdad filosófica y científica. Esta doctrina sería adoptada por la mayoría de defensores europeos del averroísmo.
Comentarios medios (Taljisat) a la Isagoge de Porfirio. el Organon, Retórica, Poética, Física, De Coelo et Mundo, De generatione et corruptione, Meteorológicos, De Anima, Metafísica y Ética nicomaquea, de Aristóteles.
Comentarios mayores y menores (Tafasir) a los Segundos Analíticos, Física, De Coelo et Mundo, de Anima y Metafísica de Aristóteles.
Tres importantes escritos teológicos: Fasl al-Maqal, Kasf´al-Manahiy y Damima
Medicina
Averroes, que sirve como médico de la corte almohade, escribe varios tratados de medicina. El más célebre es Kitab al-kulliyyat al-Tibb (Libro de las generalidades de la medicina), latinizado en Occidente como el Colliget, escrito sobre 1162, antes de su nombramiento en la corte. El título de este libro es contrario al al-Juz’iyyat fi al-Tibb (Las particularidades de la medicina), escrito por su amigo Ibn Zuhr, ya que ambos colaboran a propósito para que sus obras se complementen. La traducción latina del Colliget se convierte en un libro de referencia sobre medicina en Europa durante siglos. Otros títulos que han sobrevivido son Sobre sentimentalismo, Las diferencias de temperamento y Hierbas medicinales. Además, escribió resúmenes de las obras del médico griego Galeno y un comentario sobre el Poema de la medicina de Avicena.
Resumen del Kitab fasl al-maqal
Tratado decisivo que determina la naturaleza de la relación entre religión y filosofía
La ley obliga a hacer estudios de filosofía
Si los estudios teológicos del mundo son filosóficos, y la ley obliga a realizar dichos estudios, entonces la ley obliga a hacer filosofía.
La ley obliga a realizar estos estudios.
Estos estudios deben realizarse de la mejor manera, a través del razonamiento demostrativo.
Para dominar este instrumento, el pensador religioso debe llevar a cabo un estudio preliminar de lógica, de la misma manera que un abogado tiene que estudiar el razonamiento legal. Esto no es más herético en un caso que en el otro. Y la lógica tiene que ser aprendida de los maestros de la antigüedad, independientemente del hecho de que no sean musulmanes.
Después de la lógica debemos proceder a filosofar correctamente. También acá debemos aprender de nuestros predecesores, igual que en matemáticas y en leyes. Por lo tanto está mal prohibir el estudio de la filosofía antigua. El peligro que pueda presentar es accidental, tal como el peligro de tomar medicina, tomar agua o estudiar leyes.
Para cada hombre la ley ha previsto un camino hacia la verdad de acuerdo a su naturaleza, a través de métodos demostrativos, dialécticos o retóricos.
La filosofía no contiene nada que se oponga al islam
La verdad demostrativa y la verdad de las escrituras no pueden estar en conflicto.
Si el aparente significado de las Escrituras está en conflicto con las conclusiones de la demostración, entonces deben ser interpretadas alegóricamente, es decir, metafóricamente.
Con respecto a estas cuestiones tan difíciles, el error cometido por un juez calificado en la materia es perdonado por Dios, mientras que el error por parte de una persona no entendida en la materia no es perdonado.
Las interpretaciones filosóficas de las Escrituras no deberían ser enseñadas a las mayorías. La ley provee otros métodos para enseñarles.
El propósito de las Escrituras es enseñar las ciencias teóricas y prácticas y la práctica y las actitudes correctas.
Cuando se usan símbolos, cada tipo de personas, demostrativas, dialécticas o retóricas deben tratar de entender el sentido interior simbolizado o el restarle al contenido con el aparente sentido, de acuerdo a sus capacidades.
Explicarle el sentido interno a personas que no están capacitadas para entender, es destruir su fe en el sentido aparente sin reemplazarlo por otra cosa. El resultado es descreencia en alumnos y profesores. Es mejor para el estudioso profesar la ignorancia, citando el Corán sobre los límites del entendimiento humano.
Los métodos apropiados para enseñar a la gente están indicados en el Corán, como sabían los primeros musulmanes. Las partes populares del Libro son maravillosas al responder a las necesidades de todo tipo de mentes.
Cruz Hernández, M., Abū-l-Walīd Muḥammad ibn Rušd (Averroes). Vida, Obra, Pensamiento, Influencia, CajaSur: Córdoba, 1997 (2ª ed).
Maiza Ozcoidi, I., La concepción de la filosofía en Averroes, Trotta/UNED: Madrid, 2001.
Martínez Lorca, A., Averroes, el sabio cordobés que iluminó Europa, Editorial Utopía: Córdoba, 2015 (4ª ed).
—–, Hacia un nuevo Averroes. Naturalismo y crítica en el pensador andalusí que revolucionó Europa, UNED: Madrid, 2017.
Yabri, M. Á., El legado filosófico árabe, Madrid, Trotta, 2006 (3ª ed).
Como siempre los psicólogos estigmatizan todo lo que sea placer como buenos polis que devuelven al rebaño, así ven el coleccionismo como una patología adictiva, un trastorno obsesivo compulsivo
Yo no lo práctico, pero quizás por otros motivos, entre otras el aura de control perfeccionista, meticulosidad y orden calvinista del que abomino.
Quizás me pese la tradición barroca, el carpe diem latino o el far niente italiano, no sé.
Pero después pienso en Neruda, coleccionista de conchas blancas intensísimas en su casa de Isla Negra, donde los sueños sustituyen a la visión y de repente cambia mi criterio.
Quizás la pasión de las conchas como añoranza sagrada del mar que ve con los ojos de la imaginación.
Dice Neruda ¿Esta ahí el mar? Que pase…
Necesito del mar porque me enseña: no sé si aprendo música o conciencia: no sé si es ola sola o ser profundo o sólo ronca voz o deslumbrante suposición de peces y navíos. El hecho es que hasta cuando estoy dormido de algún modo magnético circulo en la universidad del oleaje. No son sólo las conchas trituradas como si algún planeta tembloroso participara paulatina muerte, no, del fragmento reconstruyo el día, de una racha de sal la estalactita y de una cucharada el dios inmenso.
Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire, incesante viento, agua y arena.
Parece poco para el hombre joven que aquí llegó a vivir con sus incendios, y sin embargo el pulso que subía y bajaba a su abismo, el frío del azul que crepitaba, el desmoronamiento de la estrella, el tierno desplegarse de la ola despilfarrando nieve con la espuma, el poder quieto, allí, determinado como un trono de piedra en lo profundo, substituyó el recinto en que crecían tristeza terca, amontonando olvido, y cambió bruscamente mi existencia: di mi adhesión al puro movimiento.
La levedad como camino para evitar el peso de la realidad, un asidero donde volar a otro espacio, como factor añadido, como poética de lo invisible.
Legado es un concepto grave y pomposo, muy del gusto del XIX, y el nuevo milenio trajo su antítesis en forma de levedad e inmediatez, en un cambio de paradigma
La levedad es una virtud que eleva por encima de todo, ayuda al tránsito, quita peso y gravedad a todo, ubica al ser en el presente y proyecta al futuro.
Sustrae el peso de la espalda y procura un ser más etéreo y completo, que fabrica un mundo a medida.
Estimula la voz interior de un discurso propio, picaresca y azarosa para poder escribir y no se deje vencer por un exterior rígido.
Aparca la pesadez, opacidad, inercia de un mundo de piedra que sigue su inercia, que contagia la escritura si no se le combate.
Con solo inventar una metáfora, puedo volar y ser otra, habitar otros cuerpos, ser nada, deambular sin rumbo.
Con mis trial aladas, como Perseo, perseguiré a Medusa, aparcando la visión del mundo en tinieblas, de monstruos necios, inventare otra realidad diferente que me haga trascurrir indemne por una ensoñación súbita.
Tejeré una experiencia de finos hilos de seda y suspendida en la conciencia como una araña,
Atrapare las partículas que desprendió el cosmos y me construiré una armadura y un yelmo con esos improvisados pétalos que trasformare en palabras.
‘Un nuevo paradigma’ aporta una fotografía aérea de la isla H correspondiente al vuelo del Instituto Geográfico Nacional del año 2000 Página web de Alberto Porlan
Entre los misterios que siguen cautivando la imaginación y atrayendo la atención de los estudiosos, sin duda Tartessos ocupa un lugar principal.
El emporio material y cultural, que ya aparece mencionado en la Biblia y en otros muchos textos antiguos, ha sido tradicionalmente ubicado en la costa atlántica andaluza, entre Gibraltar y el Guadiana, sin que llegara nunca a localizarse en un lugar concreto.
Imagen aérea tomada por el Instituto Geográfico Nacional en el año 2000 sobre la que un rectángulo señala el área prospectada de la isla fluvial del río Álamo. / ALBERTO PORLAN (EFE)
Hace ocho años, Alberto Porlan (Madrid, 1947) publicaba Tartessos. Un nuevo paradigma (Libros de la Herida), donde proponía una ubicación concreta para Tartessos. Pero para llegar a estudiar el terreno ha tenido que leer mucho antes.
«Tartessos es la única referencia que transmitieron los textos mediterráneos sobre los pueblos atlánticos, habitantes del Más Allá del mundo… entiéndase del mar que era su mundo», comenta el escritor y estudioso.
Aunque hay un sector de la arqueología española que niega su existencia, lo seguro es que el historiador Heródoto afirma que los griegos llegaron a Tartessos dos veces.
La primera, accidentalmente, a finales del siglo VII aC; la segunda, invitados oficialmente por su rey Argantonios, a mediados del siglo siguiente. Por otro lado, existe una segunda referencia de carácter legendario o mítico, la Atlántida (Atlantis) que, según Platón en sus Diálogos, tocaba a Cádiz.
En opinión del arqueólogo Adolf Schulten, Atlantis pudo ser reflejo de Tartessos. Y para Porlan, existe la sospecha de que Platón exagerase los rasgos reales de Tartessos para realizar su fabulosa descripción de Atlantis, magnificando el tesoro de su templo (que ha atraído a tantos cazatesoros siglo tras siglo) o la increíble magnitud de los canales que rodean la capital.
Este detalle, el de los grandes canales de Atlantis, es lo que parece encajar, curiosamente, con el «enorme e inexplicable» hallazgo de Medina.
El texto más importante sobre el enclave es el poema Ora Maritima (Las orillas del mar) de Rufo Festo Avieno, que describe un viaje costero entre Marsella y Tartessos.
El poema fue compuesto hace 26 siglos, traducido al latín hace 16 y publicado como incunable hace 6″, comenta Porlan, quien logró establecer en su libro la navegación diaria media, la singladura, en 90 millas náuticas.
A partir de ese dato le ha sido posible identificar el límite occidental de Tartessos –el cabo de Saturno– con el cabo de Trafalgar, así como parear el río que desemboca a su pie, al que el poema griego llama Hiberus o Tartessos, con el actual río Barbate.
«Las indicaciones del viejo poema siguiendo el río conducen a una llanura interfluvial en el término de Medina-Sidonia, una isla entre las dos ramas en que se abre el río del Álamo para volver a cerrarse kilómetro y medio más abajo.
Queda así definida naturalmente un área de 1.500 m de largo y 800 de anchura máxima que he llamado isla H, la cual correspondería tanto al solar de la ciudad mitificada por Hesíodo (la isla Eritia de Gerión, la de los Campos Elisios), cuanto al primer reino occidental reconocido por Heródoto, el Tartessos de Argantonio.
Tesoro del carambolo
Esta hipótesis coincide con la del cartógrafo holandés Abraham Ortelius (siglo XVI), y parece reforzada con el vuelo realizado por el Instituto Geográfico Nacional en el año 2000, que revela un enigmático conjunto de sombras que nunca se cruzan entre sí. Las sombras se acentúan con los sucesivos virados de color hasta que definen líneas paralelas y perfiles ortogonales», dice Porlan.
Aunque escéptico con la fotografía aérea como auxiliar de la práctica arqueológica, “debo reconocer que las sombras de la foto en cuestión resultan geométricamente coherentes.
A resultas de todos estos indicios, en 2019 el ayuntamiento de Medina-Sidonia consiguió que el equipo de georradar de la Universidad de Cádiz (UCA) realizara una prospección geofísica en el área interfluvial de la isla H, que puso de manifiesto algunas irregularidades del subsuelo.
El informe de la UCA estimó que se trata de un antiguo canal, hoy colmatado, en cuyos bordes se observan alteraciones lineales, y añadía con extremadísima prudencia científica que presenta indicios de haber podido ser intervenido por la mano del hombre. Dice Porlan:
Dicho de otro modo, el canal podría tener las orillas “guarnecidas o empedradas y existe la turbadora posibilidad de que el resto de las sombras con las que el segmento del canal ahora descubierto forma un conjunto coherente, fuesen también obra humana.
Hablamos de un canal de 24 m de ancho y 3 de profundidad, y no se conocen en territorio español canales de este tamaño” prosigue Porlan. “La profundidad media del Canal de Castilla, diseñado para ser navegable entre Segovia y el Cantábrico, no llega a dos metros, y su anchura oscila entre los 11 y los 22 m como máximo. Tan ancho como el canal de Corinto, el que se ha descubierto ahora en Medina es tan grande que en 100 m lineales de su cauce podrían enterrarse una junto a otras 20 viviendas de una planta y 100 m² de superficie. Habida cuenta de que solo es un segmento del conjunto que muestra la fotografía aérea del Instituto Geográfico Nacional, podríamos estar ante un sistema de canales de magnitud inusitada.
No es un paleocauce natural, ya que no llega a conectar con la otra rama del río que cierra la isla por el oeste. Es obvio que el canal termina de manera abrupta, de modo que nunca pudo existir la corriente que hubiera podido abrirlo naturalmente. Solo su excavación será capaz de datarlo con alguna seguridad tras el análisis de sus orillas, donde la prospección halló las anomalías alineadas y las fotos de Google muestran esas inusuales cropmarks escalonadas que producen los cultivos al crecer.
Pero con Tartessos pasa siempre lo mismo: por cada luz que se arroja, surge un nuevo interrogante. En caso de que el canal responda exactamente a las hipótesis planteadas, habría que preguntarse con qué propósito se realizó.
Sus dimensiones lo descartan como acequia de trasvase entre las dos ramas del río, para lo que habría bastado un cauce de un metro de ancho y otro de profundidad. En cambio, la excavación de Medina hubo de requerir enormes esfuerzos. Con semejantes dimensiones, cada metro lineal de avance supondría mover unos 40 m3 de materiales, cerca de 65 toneladas métricas. De modo que estamos ante una obra colectiva tan descomunal como inexplicable.
Para añadir más misterio, el equipo de geodetección de la UCA localizó cerca del canal y paralelo a su cauce una serie de al menos 20 zanjas paralelas separadas dos metros entre sí con una longitud en torno a los 100 metros cada una, y solo 40 cm de ancho. Dice Porlan:
La única explicación para ambas anomalías es que pudieron tener un propósito defensivo. Las zanjas habrían constituido un obstáculo infranqueable para la caballería y el canal para la infantería. Pero en tal caso habría que deducir que con ambas obras se pretendió proteger algo de suma importancia para sus esforzados constructores. Y lo protegido no pudo estar lejos de su protección.
Para alguien nacido en un desierto a escasas millas de África con un clima subtropical, el frio y todo lo que de él se deriva como calefacciones, abrigos pesados y todo el día at home, me horroriza.
Siempre habrá nieve altanera que vista el monte de armiño y agua humilde que trabaje en la presa del molino. Y siempre habrá un sol también un sol verdugo y amigo que trueque en llanto la nieve y en nube el agua del río.
Los hoteles de alta montaña agobian, con tanta madera y tela y menús pesados. Siempre que he estado en uno de ellos he pensado lo bien que estaria en el Caribe en una hamaca con un zumo de frutas leyendo un libro o dejándome morir de gusto por un sol abrasador y unas aguas trasparentes llenas de corales y tiburones.
Esquiar me parece otro horror, tirarse por precipicios llenos de gente, con nieve que se desprende cuando quiere, rocas imprevistas, trineos, pocas horas de luz y un ambiente tirolés fingido, no gracias (como las nucleares). Para quien lo quiera.
Un desastre, me salen sabañones por la nariz y las orejas.
He vivido desde Barcelona a Huelva, siempre con el mar cerca y no se que hacer en un sitio frio, me aburro como una ostra, no entiendo el carácter de la gente que también es frio, abomino de las ventanas cerradas, el aire poco ventilado, los días cortos y gente que bebe mucho.
Las calles de la ciudad son láminas de hielo. Las ramas de los árboles están envueltas en fundas de hielo. Las estrellas tan altas son destellos de hielo.
Helado está también mi corazón, pero no fue en invierno. Mi amiga, mi dulce amiga, aquella que me amaba, me dice que ha dejado de quererme.
Los dos hombres de unos 55 años han aparecido bajo unos muros derrumbados en la casa de los Amantes Casto.
Pompeya acaba de sacar a la luz otra escena más de la tragedia que asoló a la antigua ciudad romana en 79 d.C. Los arqueólogos han descubierto en la llamada casa de los Amantes Castos los cuerpos dos victimas del Vesubio.
Pero estos dos individuos varones de al menos 55 años no fueron abrasados por los flujos piroclásticos o la nube de ceniza que escupió el volcán, sino por los efectos de un terremoto que acompañó a la erupción: los hombres fueron aplastados por el derrumbe de uno de los muros del edificio, en una zona de la vivienda en desuso en el momento del desastre probablemente por reformas o reparaciones donde habían tratado de buscar refugio.
El esqueleto de uno de ellos levanta un brazo como tratando de protegerse de las piedras que se le vinieron encima.
El hallazgo, anunciado este martes por del Parque Arqueológico de Pompeya y que cuenta con un artículo científico publicado en el Pompei E-Journal, aporta más detalles sobre las consecuencias de la erupción del Vesubio: sus habitantes no solo fallecieron a causa de los lapilli o pequeños fragmentos de lava, la ceniza y los gases calientes que desprendió el volcán, sino también por los derrumbes que se registraron como consecuencia de los movimientos sísmicos asociados a la explosión.
En las excavaciones, durante la extracción de las vértebras cervicales y el cráneo de uno de los individuos, los arqueólogos identificaron restos de material orgánicos, seguramente un trozo de tela, y cinco elementos de pasta de vidrio como cuentas de un collar. También aparecieron seis monedas: un denario de plata de mediados del siglo II a.C, otro del reinado de Vespasiano, y dos sestercios, un as y un cuadrante de bronce, también acuñados en época del citado emperador.
Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico, ha señalado que «las modernas técnicas de excavación nos ayudan a comprender mejor el infierno que destruyó por completo la ciudad de Pompeya en dos días, matando a muchos habitantes: niños, mujeres y hombres. Con análisis y metodologías podemos acercarnos a los últimos momentos de quienes perdieron su vida».
En la estancia donde yacían los cuerpos, que podría tratarse de una zona de servicio, también se han hallado diversos objetos, como un ánfora vertical y una colección de vasijas y cuencos apilados sobre los muros. Los arqueólogos han podido documentar los daños sufridos por las paredes como resultado del terremoto: la situada en el sur de la habitación se derrumbó en parte y golpeó a uno de los hombres, mientras que la sección superior del tabique oeste se desprendió y sepultó al otro individuo.
«El hallazgo de los restos de dos pompeyanos que tuvo lugar en el contexto de unas obras en la ínsula de los Castos Amantes demuestra cuánto queda por descubrir sobre la terrible erupción de 79 d.C. y confirma la oportunidad de continuar la investigación científica y actividades de excavación», ha destacado por su parte el ministro de Cultura italiano, Gennaro Sangiuliano.
El yacimiento, es un inmenso laboratorio arqueologico que ha recuperado fuerza en los últimos años, asombrando al mundo con los continuos descubrimientos sacados a la luz y demostrando la excelencia italiana en este sector».
La ínsula está integrada por varias viviendas y una panadería. En el momento de la erupción se encontraba en reparación, como muestran los trabajos para arreglar las instalaciones del agua y la redecoración de la gran sala de la casa de los Pintores, donde se han documentado dibujos preparatorios.
El conjunto lleva su nombre de la decoración de un triclinio con pinturas que representan banquetes en varios momentos del año y el intercambio de un beso lánguido entre dos amantes. En el establo contiguo a la panadería se han hallado esqueletos de mulas utilizadas para cargar y moler trigo en un molino.
Autorretrato de Emilio Sánchez Perrier. Acuarela sobre papel avitelado MUSEO DEL PRADO
Se exhiben 69 de las 192 obras sobre papel adquiridas y donadas al museo por la Fundación Tatiana en 2019 En 2019 salía a la venta un conjunto de 192 dibujos del artista sevillano Emilio Sánchez Perrier (1855-1907), casi la mitad de su producción. Corría el riesgo
Emilio Sánchez Perrier. ‘Academia de dibujo en sesión nocturna’. Lápiz sobre papel avitelado MUSEO DEL PRADO
de que salieran de España. El Prado, que estaba interesado en adquirirlos, recurrió a la Fundacion Tatiana que los adquirió en la Galeria Caylus de Madrid por unos 40.000 euros y generosamente los donó al museo. Entre la celebración del bicentenario y la pandemia hubo que posponer su presentación. Se hace ahora con una muestra en la Sala D del edificio Jerónimos, que reúne, hasta el 30 de julio, una selección de 69 de ellos, a los que acompañan los tres lienzos y el dibujo del artista que tenía el Prado en su colección: una fue adquirida en 1890 por el Estado y las otras tres fueron donadas en 1908 por Pedro Ruiz Prieto, médico y amigo del artista.
Paisaje con un arroyo en Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1880-85. Lápiz compuesto sobre papel avitelado. Museo Nacional del Prado
Pero, ¿quién es Sánchez Perrier? Un nombre desconocido no solo para el gran público. Y eso que expuso habitualmente en los Salones de París a partir de 1880 y obtuvo un notable éxito en Estados Unidos, donde era muy del gusto de la burguesía de la época. Nacido en Sevilla en 1855, fue un destacado pintor de paisajes a finales del XIX y principios del XX, pero su figura quedó ensombrecida por nombres como Martin Rico (también reivindicado hace unos años por el Prado) y, especialmente, Mariano Fortuny, que tuvo mayor fortuna crítica en España. Pero entre ellos no hay un vacío, como muchos creían. Había nombres con mucho talento. Y Sánchez Perrier es un buen ejemplo.
Vista de un río a su paso por Pontoise (?), Isla de Francia, 1885-90. Aguadas de tinta gris y de pigmentos opacos sobre papel verjurado. Museo Nacional del Prado
Pintor al aire libre, siguió el paisajismo naturalista de ambos artistas y de los miembros de la Escuela de Barbizon.
La mayoría de sus dibujos se hallaban en cuadernos, pero tras su muerte en 1907 en Alhama de Granada, a causa de una tuberculosis, se separaron y se dispersaron.
Marroquí sentado leyendo, 1887. Preparado a lápiz compuesto y aguada de tinta gris sobre papel avitelado. Museo Nacional del Prado
A través de los 69 dibujos expuestos es posible recorrer toda su actividad dibujística, actividad en la que destaca por su realismo, luminosidad y precisión técnica. Dibujante prodigioso, abordó temas como la naturaleza, las arquitecturas y la figura humana.
Encabezamiento de una carta: vista de la Laguna de Venecia con la basílica de Santa Maria della Salute al fondo, 1884. Aguada de tinta gris sobre papel avitelado. Museo Nacional del Prado
Dominó todas las técnicas: carboncillo, pluma, aguada… «Sus aguadas son sublimes», advierte Andrés Úbeda, director adjunto del Prado.
Paisaje arbolado con figuras en Alcalá de Guadaíra (?), Sevilla, 1885-90. Pluma y aguada de tintas gris y negra sobre papel avitelado. Museo Nacional del Prado
Cuelgan en la muestra sus vistas de España (Cádiz, Granada, Zaragoza, La Coruña, Pontevedra), Francia (Pontoise, Poissy, Barbizon, Fontainebleau, así como zonas de Bretaña y Normandía donde peregrinaron los impresionistas), Venecia y Tánger, adonde viajó los inviernos entre 1884 y 1887. Comisariada por Gloria Solache, técnico del Gabinete de Dibujos y Estampas del Prado, la exposición viajará en otoño a la sede de la Fundación Tatiana en el Palacio de los Golfines de Abajo en Cáceres. La colaboración público-privada entre ambas instituciones (la fundación se centra en la neurociencia y la formación cívica de los jóvenes) también permitió el estudio, restauración y exhibición en la pinacoteca durante un año de dos bocetos de Goya de la ‘Predicación de San Bernardino de Siena’.
Vista del castillo de Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1881. Carboncillo sobre papel avitelado. Museo Nacional del Prado
Este jueves se celebra el Día Internacional de los Museos. El Prado se suma con una iniciativa más en su particular primavera barroca.
Paisaje rural en Normandía o Bretaña, 1885-90. Aguada de tinta gris sobre papel avitelado. Museo Nacional del Prado
Sus monumentales columnas neoclásicas en la puerta alta de Goya se tornan barrocas, gracias a unos adornos florales dorados inspirados en las pinturas de Herrera Mozo.
Grupo de árboles junto al cauce de un río en Pontoise (?), Isla de Francia, 1890-95. Carboncillo sobre papel avitelado agrisado. Museo Nacional del Prado
El Prado tiene su propio Puppy aunque de forma efímera.
El hallazgo es extremadamente raro y probablemente representa «obsequios exclusivos de viajeros de Europa central a las élites del sur”
Esta es una de esas historias que podría haber inspirado Indiana Jones. A principios del siglo XX, arqueólogos amateurs alemanes estaban en pleno Irak, en una expedición para descubrir los tesoros de Babilonia. Durante una excavación en el gran zigurat de Aššur, en la orilla occidental del río Tigres, descubrieron dos objetos tremendamente misteriosos.
Eran dos cuentas hechas con un material naranja que los investigadores del Museo Real de Berlín y la Sociedad Alemana de Oriente, que llevaban una década trabajando en esta antigua capital asiria, hallaron en 1914 en un depósito que data de alrededor del 1800-1750 antes de Cristo.
Su material no fue identificado hasta más de un siglo después. Hace apenas unas semanas, expertos del Museo de Prehistoria de Halle utilizaron una técnica que se llama espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FT-IR) para revelar que las cuentas eran de ámbar y representan unos de los primeros especímenes de esta resina fosilizada en el suroeste de Asia. Pero eso no era todo.
Los análisis en el laboratorio sirvieron para encontrar el origen del ámbar, un lugar situado en la región del Mar Báltico o del Mar del Norte, a miles de kilómetros de distancia de Iraq. A pesar de la intemperie severa durante siglos, la espectrometría coincidió con la del ámbar báltico (succinita).
Aššur (ahora Qala’at Sherqat) es uno de los sitios arqueológicos más importantes del norte de Mesopotamia. Los inicios de este asentamiento se remontan al tercer milenio antes de Cristo y, a partir del siglo XIX a.C., la ciudad se convirtió en el centro de un estado territorial asirio.
Desde 1903 a 1914, arqueólogos alemanes dirigidos por Walter Andrae (1875-1956) excavaron la zona. Entre sus objetivos estaba estudiar el gran zigurat (torre escalonada del templo). En abril de 1914, mientras los investigadores buscaban de las capas de cimentación, las excavadoras ensancharon un antiguo túnel existente.
Allí descubrieron varios miles de cuentas de concha, piedra, vidrio y cerámica que yacían directamente sobre el lecho de roca, debajo de la primera capa de adobe. Parte de los hallazgos terminaron formando parte de la colección del Vorderasiatisches Museum de Berlín.
Entre los objetos encontrados había dos en forma de disco cuyo material difería del resto. Una vez estudiados se ha comprobado que las cuentas de ámbar representan un claro ejemplo de contactos culturales a larga distancia durante la Edad del Bronce Temprano.
“La extrema rareza del ámbar tanto en el Mediterráneo como en Oriente Próximo antes del 1550 a.C. puede explicarse por el hecho de que la cultura Únětice de Alemania Central -cuya riqueza e importancia se expresa, por ejemplo, en sus tumbas principescas ricamente amuebladas o en el disco celeste de Nebra- controlaban los caminos por los que el ámbar podía llegar al sur”, afirman los especialistas en un artículo publicado en la revista Acta Archaeologica.
Los hallazgos de ámbar a principios del segundo milenio antes de Cristo son “extremadamente raros” y “probablemente son obsequios exclusivos de personas que viajaron mucho desde Europa central u occidental para visitar a las élites del sur”, añaden.
Cuando llegó el final de la cultura Únětice, alrededor de 1550 antes de Cristo, el panorama cambió y se estableció un comercio generalizado de esta resina fosilizada de origen vegetal (proviene principalmente de restos de coníferas y algunas angiospermas), lo que hizo que el ámbar estuviera disponible en grandes cantidades en el Mediterráneo y Oriente Medio.
Landesmuseum für Vorgeschichte | Bunnefeld, J., Becker, J., Martin, L., Pausewein, R., Simon, S., & Meller, H. (2023). Baltic Amber in Aššur. Forms and Significance of Amber Exchange between Europe and the Middle East, c.2000–1300 BC, Acta Archaeologica, 92(2), 228-243. doi.org/10.1163/16000390-20210031
En la adolescencia suspiraba por romperme algo, para que me visitaran y firmaran en la escayola.
Tendría un aura de enferma decimonónica romántica que sucumbe al destino.
Me habría gustado una rotura limpia, a ser posible de brazo, sin tornillos ni varas de metal (y menos tomografías).
Teatralmente convaleciente, languideciendo en una cama turca como una odalisca, visitada de forma asidua por mi pandilla de entonces, estaría feliz con la puesta en escena.
Dejando que trascurriera el tiempo, detenido un instante, me mostraría receptiva a toda las atenciones y pequeños obsequios.
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer…
Nunca me rompí nada y eso que lo intente, la adolescencia paso y con ella el sueño de ser adulta y un nuevo ímpetu sustituyo antiguas veleidades:
Para que yo me llame Ángel González, para que mi ser pese sobre el suelo, fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo mar y toda tierra, fértiles vientres de mujer, y cuerpos y más cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. Solsticios y equinoccios alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de mi carne trepando por los siglos y los huesos. De su pasaje lento y doloroso de su huida hasta el fin, sobreviviendo naufragios, aferrándose al último suspiro de los muertos, yo no soy más que el resultado, el fruto, lo que queda, podrido, entre los restos; esto que veis aquí, tan sólo esto: un escombro tenaz, que se resiste a su ruina, que lucha contra el viento, que avanza por caminos que no llevan a ningún sitio. El éxito de todos los fracasos. La enloquecida fuerza del desaliento…
Hoy sigo sin romperme nada, pero al contrario que entonces, preferiria evitar cualquier lesion osea.