Cuando accedí allí, en el curso 2000-2001 porque mis hijas se empeñaron, yo era un ama de casa que estaba enganchada a los culebrones feliz como una perdiz.
Hubiera podido seguir igual por los siglos de los siglos, pero el registro calvinista que arrastro desde la infancia desde mi programación, me impide volcarme del todo en el dolce far niente que es lo que me gustaría, lo tengo como un nirvana, pero no hay forma, estoy contaminada.
El caso que tenía un ordenador precioso que me habían regalado creo que IBM que no sabía ni cómo se encendía y menos cómo funcionaba.
Pero he aquí, que tuve que hacerme una auto matrícula por ordenador, y fue catastrófico, puse el año 20000, un disparate detrás de otro, mi torpeza parecía no tener limite.
Hoy seguramente no me habría permitido progresar con tanto error, pero entonces si.
Yo llegue el primer día de clase cargada de un lápiz un cuaderno de dibujo, como mandan los cánones. Pronto me di cuenta que lo que tenía que pertrecharme era de un buen ordenador, como así hice, otra cosa fue usarlo.
Trabajábamos en naves industriales y en casa y me di cuenta cuando nos marcaban un trabajo que tenía que evitar a toda costa el entrar en internet, porque si no nos salían clones porque las premisas eran idénticas.
Así tomaba un cuaderno de campo e intentaba tomar nota del proceso sin mirar nada, y también salían clones, porque teníamos un mismo ritmo en un entorno idéntico.
Internet supuso una ventana al mundo como el cine lo supuso para la generación de mis padres, lo único que siento es que me encanta recibir cartas y ya nadie escribe sobre un soporte de papel.
Hay que regocijarse porque internet ha servido para que infinidad de facultativos de todo el mundo se manden los hallazgos en sus áreas, eso es progreso con mayúscula.
Ha permitido la globalización económica, pero no lo ha conseguido en la justicia, en la sanidad, ni en la educación.
Todavía son mucho los retos que quedan por resolver, pero soy optimista en que la IA como instrumento, que esta desde los años 50 del pasado siglo, ayude a paliar las carencias de un mundo de desigualdad que necesita más equidad en el reparto de la riqueza.
El museo del alto Manhattan ha estado cerrado seis años por reformas
Nada más traspasar el umbral, un cartel da la bienvenida tras un largo paréntesis de cierre y lo hace formulando una cuestión, ¿Dónde está la duquesa?.
El cuadro dedicado a La duquesa de Alba , creación relevante en la carrera de Francisco de Goya, es uno de los muchos tesoros que alberga el museo de la Hispanic Society de Nueva York. El lienzo ya está de vuelta de su gira europea, pero guardará reposo unos meses antes de reaparecer en otoño.
La institución festeja el centenario de la muerte de Sorolla y a La duquesa de Alba se la espera en otoño
Explica Guillaume Kientz, director de la institución surgida a principios del siglo XX debido al enamoramiento que sintió por la cultura española y por España el multimillonario Archer Milton Huntington, coleccionista compulsivo:
Queremos reabrir con un enfoque especial en el centenario de Sorolla. Al preguntarme cuándo acabará la reforma, respondo que nunca, siempre hay cosas que mejorar.
Hace dos años que asumió el mando y este fin de semana, por fin, puede abrir las puertas de este museo rico en contenidos que lucha contra una ubicación en el alto Manhattan fuera del circuito turístico comercial.
Ha sido un largo trecho por el desierto. La reconstrucción infraestructural arrancó en el 2017 y ha supuestos una inversión de una decena de millones para renovar el techo y parte de la fachada, mejorar la climatización, la circulación del aire y la iluminación, así como la accesibilidad. A última hora hubo un retraso añadido por una huelga de los empleados.
Ya se sabe que lo que funciona, mejor no repararlo. Si la Hispanic Society tiene un santo y seña, ese es Joaquín Sorolla, del que este agosto se cumple el centenario de su muerte. El artista valenciano dispone de forma fija de la sala Visión de España , un espacio dedicado en exclusiva a sus murales al óleo de las regiones de España, realizado en 1911 por encargo personal de su amigo Huntington, y que solo han salido en una ocasión de su residencia.
Puerta con puerta, el claustro central del museo, de terracota roja, completa este tributo con la exposición de otras de Sorolla de su colección. Aquí se exhiben un autorretrato, dos retratos que hizo a su esposa, Clotilde, y otros de Emilia Pardo Bazán, Juan Ramón Jiménez y Mariano Benlliure, además de las composiciones Niños en la playa y Playa de Valencia .
En su sala, Sorolla dialoga con una muestra de joyería diseñada por la española Luz Camino, mientras que en el claustro conversa con obras del venezolano Jesús Rafael Soto, del que se conmemora los cien años de su nacimiento.
Esta es una idea de gestión de Kientz, que consiste en recuperar la tradición de poner cara a cara dos artistas, por lo general uno vivo y otro muerto.
A la espera de que concluya la ampliación con la conexión de esta sede con el edificio contiguo (el que fuera museo de los Nativos Americanos), prevista para dentro de cinco años, Kientz opta por una línea más clara. En la etapa previa había un atiborramiento de cuadros expuestos. Ahora hay pocos y espaciados, con la idea de hacer rotaciones para dar juego a un patrimonio de 750.000 piezas.
La reapertura ofrece también una sala en la que se muestra un retrato de Juan de Pareja, el artista negro que fue esclavo de Diego Velázquez.
Este retrato, como el gemelo expuesto en el Metropolitan Museum, se consideró que era obra del propio Velázquez. Estudios posteriores han demostrado que no era suyo y, en principio, hoy se atribuye, según Kientz, a su yerno y discípulo Juan Bautista Martínez del Mazo.
La canción fue interpretada por primera vez por Liza Minnelli en una película de Martin Scorsese, pero es Frank Sinatra quien, tras versionarla y modificar ligeramente la letra, la trasforma en la icónica banda sonora de la Gran Manzana.
Existen pocas ciudades tan icónicas como Nueva York y pocos himnos tan conocidos y arraigados a un lugar como la famosa New York, New York de Frank Sinatra.
La letra y la melodía del tema interpretado por una de las mayores leyendas estadounidenses de mediados del siglo XX lleva décadas acompañando al frenético ritmo de la ciudad que nunca duerme siendo la banda sonora particular de la Gran Manzana.
Pero, pese a su vasta popularidad, pocos conocen la verdadera historia detrás de la canción que queda para siempre vinculada a Frank Sinatra pero que no fue ni escrita ni interpretada originalmente por él.
En 1976 y Martin Scorsese se dispone a grabar su película musical New York, New York, protagonizada por unos jovencísimos Liza Minnelli y Robert De Niro.
En una ocasión, director y actores se reúnen con John Kander y Fred Ebb, compositor y letrista de las canciones del filme, para escuchar los temas que ambos habían preparado.
En una entrevista para el periódico Cleveland Plain Dealer publicada en 2015, Kandler explica: Tocamos nuestras canciones: a Scorsese y a Minelli les gustaron mucho.
Sin embargo, tal y como relata el compositor, cuando él y Ebb se disponían a irse, Bobby, en el sofá, agita el brazo y Scorsese dice: Discúlpenme un minutito, y va y habla con él.
Al regresar, el director les dice que De Niro opina que la canción principal de la película es ligera y les pide que lo intenten de nuevo.
Kaner y Ebb se encierran en el apartamento del letrista y en apenas 45 minutos escriben New York, New York: sin saberlo, acaban de componer el futuro himno de la ciudad.
La película de Martin Scorsese se estrena en 1977, lleva a las pantallas de todo el mundo la secuencia en la que Liza Minnelli, apodada la novia de Estados Unidos tras su alabada actuación en Cabaret, canta New York, New York.
No obstante, ni el filme ni la canción obtienen el éxito esperado y el estreno es considerado un fracaso comercial.
En aquella época, Frank Sinatra, de sesenta años, se encuentra un poco alejado del centro neurálgico musical del momento: el ambiente es muy distinto al de los escenarios de los años 40 y 50 en los que él había triunfado.
Después de ver la película de Scorsese, su esposa, Barbara Sinatra, le sugiere que grabe una versión de New York, New York, pero antes de llevar el tema al estudio, Frank Sinatra decide cambiar ligeramente la letra (añade A number one en la estrofa A number one, top of the list, King of the hill, a number one) y cantarla en vivo en el Radio City Music Hall de Nueva York, en 1978.
Si puedo conseguirlo allí, lo puedo conseguir en cualquier parte.
El público, entusiasmado, aplaude la actuación de Sinatra, que incluyó New York, New York en su álbum Trilogy: Past, Present and Future, publicado en 1980. Así, la canción que ni había sido escrita para él, ni había sido cantada originalmente por él, llega a oídos y bocas de personas de todos los países, que reproducen y cantan hasta la saciedad el atemporal himno de Nueva York.
A partir de entonces, Frank Sinatra cierra todos sus conciertos con la interpretación de New York, New York, y es la última canción que cantó en público en 1995, tres años antes de fallecer.
Si puedo conseguirlo allí, lo puedo conseguir en cualquier parte, cantó, haciendo realidad la promesa escrita en la letra de su canción más famosa.
Los dones se nos reparten de forma arbitraria. En mi caso detesto a los diseñadores y el diseño en general.
Cuando era pequeña y le preguntaban a un joven que era, le decía que había grabado una maqueta o un disco, cosas así.
Hoy le puedes preguntar a quién quieras cuál es su profesión y te dicen diseñador o diseñadora (y me chirrían los oídos).
El diseño nació en la Bauhaus de Weimar. En realidad, los alemanes fueron competitivos a principios del XX y se convirtieron en una potencia porque supieron encontrar la fórmula imaginativa entre la fabricación industrial de objetos en serie y el diseño a bajo precio.
Solo hay que ver la AEG, de Peter Behrens y su catálogo de objetos, donde trabajaron los más grandes como Walter Gropius, Mies van der Rohe, Le Corbusier etc.
Eso le valió a Alemania dos guerras mundiales, porque el resto de potencias no iban a permitir que fuera la primera.
El diseño nace en un contexto inestable como fue la República de Weimar, del liberalismo brutal del XIX emanan dos vías antitéticas, el socialismo y el fascismo con la modernidad que pronto se hacen presentes.
La Bauhaus recepciona parte del potencial ruso, que la revolución del 1917 obliga a exiliarse, no solo profesores como Kandinsky, sino infinidad de alumnos con talento.
El caso es que el diseño nace en la modernidad con la idea de que ya que la tecnología iba a redimir el desgaste físico e iba a permitir horas libres para que el trabajador viviera más cerca de su familia, el diseño iba a conseguir que se rodearan de objetos bellos a precio de ganga para que su vida fuera satisfactoria.
Hasta ahí perfecto. En la Bauhaus hubo discusiones terribles porque muchos profesores estaban en contra de que la formación artística y el talento que son muy individualistas en arte se pusieran al servicio de la industria, pero al final gano la opción, y algunos profesores dimitieron y se marcharon por este motivo (Johannes Itten uno de ellos).
Por abreviar, me parece terrible la evolución que ha tenido. Lo que en un inicio trata de remediar el miserable entorno de un obrero, con el tiempo se ha convertido en lo contrario.
Ahora mismo un diseño es un objeto que además de caro o carísimo, singulariza a su dueño.
Pero, además, pretende ser arte, no por favor.
Diseño es funcionalidad y arte exploración. Cuando a priori vamos a diseñar una tetera, por muy rara que sea la forma y muy estridente el color, será una tetera.
El arte es explorar y trasformar y se parece a lo anterior como un huevo a una castaña.
En mi caso, que pretendo imbuirme de malditismo a lo Rimbaud, y me considero barroca del sur, soy buena en diseño a mi pesar.
Debe de haber sido el cableado infantil del cerebro que no lo controlamos. Siempre he dibujado, y el dibujo te hace muy analista y fría y supongo que me viene por ahí la historia. Pero me da igual no pienso diseñar nunca nada y si lo hago es a mi pesar, pero se me da bien.
Se lo dejo a los millones de personas que se autodefinen como diseñadores que desconocen que para tener esa formación han de poseer primero un bagaje artístico a ser posible, muy completo.
Médico y filósofo andalusí, nace en Guadix (Granada), o en Tijola (Almería) o en Purchena (Almeria) antes de 1110, y fallece en Marraquech en 1185, vive durante el periodo de tolerancia filosófica y libertad cultural que disfrutan los reinos de taifas antes del predominio fundamentalista islámico. Influido por el también médico y filósofo zaragozano Avempace (1070-1138), en particular por su Régimen del solitario, así como por las doctrinas del éxtasis intelectual sostenidas por Avicena y el sufismo de Algacel, conservamos de él sólo una obra, que ejerció notable influencia en Europa tras su traducción latina de 1671, bajo un título que ha prosperado: Philosophus autodidactus, El filósofo autodidacto.
Ejerció la medicina en Granada, ciudad en la que vive entre 1130 y 1146, como secretario y médico del gobernador de la ciudad. Su fama como médico le lleva al servicio del hijo del sultán almohade Abd al Mumin, gobernador de Ceuta y Tánger, entre 1147 y 1163. Más tarde es médico de cámara y visir del sultán Abu Yusuf, sucesor de Abd al Mumin en 1163, y en 1169 tiene Ibn Tofail tal influencia en la corte que puede presentar a Averroes al sultán. En 1182 renuncia Abentofail a su cargo de médico de cámara del sultán en favor de Averroes, continuando como visir hasta su muerte. Fallece en 1185 y a sus funerales asiste en persona el sultán.
La figura y las obras astronómicas y médicas de Abentofail quedan olvidadas en cierta medida por la fama e influencia que alcanza Averroes. La única obra que ha llegado a nosotros, Risala Hayy ibn Yaqzan fi asrar al-hikma al-masriqiyya (Epístola de Hayy ibn Yaqzan sobre los secretos de la sabiduría oriental), traducida al hebreo por Moisés de Narbona en 1349, quien la acompaña de un comentario.
El arabista inglés Eduardo Pococke (1604-1691), primer profesor de árabe de la Universidad de Oxford, publica en esa ciudad en 1671 el texto árabe acompañado de una traducción latina, bajo el nombre de Philosophus autodidactus sive Epistula Abi ebn Tophail de Hai ebn Yoddhan.
El libro de Abentofail, así descubierto quinientos años después de que fuera compuesto, alcanza muy pronto gran difusión: en 1672 se publicó en holandés, poco después se vierte al inglés por Ashwell y otra vez por el cuáquero Jorge Keith (en 1674, que transformó la mística islamica del granadino en libro de devoción para los abonados a esa secta cristiana, emocionados con su luz interior).
En 1700 se publica la segunda edición de Pococke, en 1701 la segunda edición holandesa, en 1708 una nueva traducción al inglés, por Simon Ockley, discípulo de Pococke. En 1717 aparece la obra de Daniel de Foë, The life and strange surprising adventures of Robinson Crusoe of York, que, al margen de otras influencias, se inspira indudablemente en el relato de Abentofail. En 1726 y 1783 se traduce al alemán, &c. La Risala fue editada en Argel en 1900 por el gran arabista francés León Gauthier, en árabe y francés, a partir de un nuevo manuscrito árabe y señalando las variantes del texto. La segunda edición de Gauthier, en la que se enmendan algunos errores deslizados en la de 1900, se publicó en Beirut en 1936 (Imprimerie Catholique), y sigue siendo la edición crítica de referencia.
La obra de Abentofail se mantuvo también ignorada en España durante siglos. Sirva como muestra la minima información que ofrece Luis Vidart en 1866.
Gumersindo Laverde, en una carta que dirige en 1877 a su pupilo Marcelino Menéndez Pelayo, que se encuentra entonces en París, le sugiere:
¿No podría pescar V. por ahí un ejemplar de El Filósofo autodidacto de Thofail, que ni aun en la Biblioteca nacional existía cuando yo le pedi?(MPEP 2:183, de Laverde a MMP, Santiago, 8 junio 1877).
Pero de ese viaje el santanderino sólo pudo traerse de Abentofail el estudio de Munck: Las Misceláneas de filosofía arábiga y judáica de Munck, que tambien traje, son un tesoro. Empiezan con el texto de la Fuente de la Vida de Avicebrón en hebreo y en francés, seguido de un largo comentario (esta parte que viene á ser medio tomo se ha impreso tambien suelta). Viene despues un discurso sobre la filosofía árabe, seguido de estudios sobre los principales filósofos y sus doctrinas (Tofail, Avempace, Averroes &. &.). (…) En conjunto, es el mejor libro que tenemos sobre la materia.» (MPEP 2:189, de MMP a Laverde, Santander, 21 junio 1877). A principios de 1878 Menéndez Pelayo escribe a Laverde:
Tambien debía publicarse El Filósofo autodidacto de Aben Thofail, y no estaría de más una edición completa de las obras de Gundisalvo. (MPEP 3:10, de MMP a Laverde, Santander, 10 enero 1878).
Por fin, a finales de 1879, puede Menéndez Pelayo informar alborozado a su amigo Laverde: De Alemania estoy esperando el rarísimo Autodidacto de Tofáil (ed. de Pococke, árabe-latina) y el tratado de principiis de Benito Pererio. Si llegan con felicidad á España, será un gran hallazgo, digno de notarse con blanca piedra. Nuestras bibliotecas, á lo ménos las que yo he visto no tienen el Tofáil. (MPEP 4:72, de MMP a Laverde, Madrid, 4 diciembre 1879).
Muy importantes son las adquisiciones bibliográficas que me anuncias, sobre todo la del Thofail. (MPEP 4:75, de Laverde a MMP, Santiago, 9 diciembre 1879). «
Llegó ya el Thofail (hermoso ejemplar, por cierto). Es libro estupendamente raro. En nuestras bibliotecas no me acuerdo de haberle visto. (MPEP 4:82, de MMP a Laverde, Santander, 22 diciembre 1879).
Mi carisimo Marcelino: mucho me alegro de que haya llegado á tu poder el Thofail, que es adquisicion de subidísimo precio. (MPEP 4:88, de Laverde a MMP, Santiago, 29 diciembre 1879).
Es así como Marcelino Menendez Pelayo puede comenzar a ofrecer a España los primeros comentarios un poco consistentes sobre Ibn Tufail.
En 1881, en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, dedicado a La poesía mística en España, puede leerse:
La filosofía alejandrina hizo místicos a los judíos, y algunos chispazos de este misticismo llegaron a los árabes, con ser la más refractaria de todas las razas a la especulación intelectual y a la meditación de las cosas divinas. Ni un solo verso místico conozco en todo lo que anda traducido de sus poetas. El único que lo fué de veras, aunque escribiendo en prosa, es el insigne filósofo, astrónomo y médico guadijeño, Abubeker-ben-Tofail (siglo XII), autor de la novela filosófica que Pococke llamó El autodidacto, obra de las más extrañas de la Edad Media. Si a la grandeza de la invención y del pensamiento correspondiesen el desarrollo y el estilo, que desdichadamente, y para el gusto de lectores modernos y occidentales, no corresponden, pocos libros habría en el mundo tan maravillosos como este Robinsón filosófico, en que el protagonista Hai, nacido en una isla desierta y amamantado por una gacela, crecido y formado sin trato ni comunicación con racionales, va elaborando por sí mismo sus ideas, procediendo de lo particular a lo general, de lo concreto a lo abstracto, del accidente a la sustancia, hasta llegar a la unidad y abismarse en ella, y sacar por fruto de todas sus meditaciones el éxtasis de los sofíes de Persia y el Nirvana budhista. El autor, que pertenecía a la secta llamada de los contempladores, escribió su libro para resolver el problema de la unión del entendimiento agente con el hombre; pero, a semejanza de su maestro Avempace, en la epístola del Régimen del solitario, llega a la conclusión mística por vía especulativa (…)
En 1883, en el capítulo tercero de la Historia de las ideas estéticas en España, dice Menéndez Pelayo:
El neo-platonismo de Avempace encuentra forma artística en la originalísima novela filosófica de Abubeker (Tofáil), calificada por muchos con el nombre de Robinsón metafísico, y cuyo verdadero título es Hai-ben-Jokdam (El viviente hijo del vigilante). No hay obra más original y curiosa en toda la literatura arábiga. Es más: pocas concepciones del ingenio humano tienen un valor tan sintético y profundo. Es, por decirlo así, una fantasía psicológica, un discurso sobre el método, desarrollado en forma poética. El solitario Hai, nacido en una isla desierta [p. 345] amamantado por una gacela, y entregado luego a sus propias fuerzas, sin trato ni comunicación con racionales, va educándose a sí mismo (de donde viene el título de autodidacto que usó el traductor latino de esta novela), elevándose desde el conocimiento de las cosas sensibles, concretas, particulares, relativas y temporales, a la contemplación de lo absoluto, necesario, eterno y universal, hasta obtener la perfección espiritual suma, mediante su unión con las formas superiores de que Avempace hablaba. Cuando el solitario ha llegado a abismarse en el éxtasis y en la contemplación, empleando para ello medios materiales propios hoy mismo de las sectas fanáticas e iluminadas de Persia y Berbería, acierta a llegar a la isla donde moraba Hai, un santón musulmán, que había alcanzado las mismas consecuencias que el solitario, pero por un camino absolutamente diverso, es decir, por el de la fe, y no por el de la razón. Poniendo al uno enfrente del otro, ha querido mostrar Tofáil la armonía y concordancia entre estos dos procedimientos del espíritu humano. (…)
En 1889 en el discurso La Iglesia y las escuelas teológicas en España, ante el Primer Congreso Católico Nacional Español, dice don Marcelino:
Y aunque sea cierto, como sin duda lo es, que en el vastísimo cuadro de la filosofía española, tomada esta palabra en su acepción más alta, es decir, como el conjunto de las nociones metafísicas, conocidas o elaboradas por el pensamiento español desde la primera aparición histórica de nuestro pueblo, quedan fuera del radio de la ciencia teológico-cristiana manifestaciones tan importantes como la moral estoica de Séneca, el gnosticismo de los priscilianistas, el panteísmo ideológico o intelectualista de Averroes, el panteísmo emanatista de Avicebrón, la concordia mosaico-peripatética de Maimónides, el misticismo quietista de Tofáil y, finalmente, la cristología panteística de Miguel Servet (…)
En mayo de 1895 Francisco Pons Bohigues (1861-1899), que había sido alumno suyo y era discípulo de Francisco Codera Zaidín (1836-1917), informa a Marcelino Menéndez Pelayo que ya tiene traducido al español El filósofo autodidacto. Pero hasta septiembre de 1900 no apareció impresa esta traducción, ya fallecido Pons. En marzo de 1900 Julián Ribera reclamaba el prólogo prometido por Menéndez Pelayo:
Hemos comenzado á imprimir en la Colección de estudios árabes el Filósofo autodidacto de Aben Tofail, traducido por el difunto Pons. Espero que tendrá V. la atención de poner cuatro letras para Prólogo. (MPEP 15:596, de Julián Ribera a MMP, Zaragoza, 7 marzo 1900), y en agosto corregían las pruebas:
Muy querido maestro: Ahí van las pruebas de la 2.ª parte del Prólogo (digo de la 2.ª mitad). Entendimos las correcciones que V. puso á la primera y creemos que habrá quedado bien, al menos yo he puesto más cuidado que en ningunas otras pruebas. En las que hoy envio he tenido dos ó tres dudas y por eso pongo ojo en algunos pasajes. En la 4.ª galerada he puesto un ojo por observación de Asín que me dice que los Escolásticos citan mucho á Tofail con el nombre de Abu Bácer. Cree que Alberto Magno le cita repetidas veces (no tiene ahora á mano las obras de Alberto). Quizá V. ha querido decir que no citan á Hay Benyoc Dán; pero el texto aparece equívoco: parece decir que no conocieron á Tofail directa ni indirectamente. Le exponemos el escrúpulo tal como se nos ocurre, aunque no sea justificado; sólo para llamarle la atención.(MPEP 15:768, de Julián Ribera a MMP, Zaragoza, 4 agosto 1900).
También se encargó Menéndez Pelayo de difundir El filósofo autodidacto en cuanto dispuso de ejemplares:
Recibirá Vd. por el correo la novela filosófica del andaluz Abentofáil, traducida del árabe por un amigo mío que falleció el año pasado y que valía muchísimo. Se ha impreso en Zaragoza con un prólogo mío, que encomiendo a la indulgencia de Vd. (MPEP 15:801, de MMP a Francisco Rodriguez Marín, Santander, 13 septiembre 1900);
En junio le envié un estudio sobre la Propaladia, de Torres Navarro, y ahora, recientemente, un ejemplar de la novela filosófica de Abentofail, con un breve prólogo mío. No sé si puse bien las señas; hágame Vd. el favor de consignarlas siempre en sus cartas para evitar errores o extravíos. (MPEP 15:808, de MMP a Arturo Farinelli, Santander, 19 septiembre 1900), &c. Miguel Cruz Hernández dice que esta traducción presenta ligeras incorrecciones debidas, casi todas ellas, a las deficiencias del texto árabe utilizado.
Como era de esperar Menéndez Pelayo menciona en su prólogo el problema histórico planteado por el parecido que existe entre la obra de Abentofail y los primeros capítulos de la primera parte del Criticón de Baltasar Gracián, parecido ya advertido por el jesuita Bartolomé Pou en el siglo XVIII, y que planteaba una dificultad notable, pues la traducción oxoniense de Abentofail es veinte años posterior a la primera edición de El Criticón, en Zaragoza 1651. En 1926 el jóven arabista Emilio García Gómez (1905-1995) resolvió el enigma, al encontrar en un manuscrito conservado en El Escorial un texto, escrito además con letra aragonesa del siglo XVI, con una narración coincidente con la de Abentofail, en la que pudo inspirarse Gracián.
En 1934, a partir de la primera edición de Gauthier, se publicó la traducción preparada por el arabista Ángel González Palencia (1889-1949), reeditada en 1948 (sin haber tenido en cuenta el texto de la segunda edición de Gauthier). Esta traducción es la que, desprovista de aparato crítico –84 notas que contienen sobre todo remisiones al Corán– se utiliza en la edición digital ofrecida por el Proyecto Filosofía en español desde abril de 2001.
Los rituales cotidianos reivindica los pequeños placeres de la vida.
La naturaleza está ligada a los ciclos de un presente continuo que dan orden y sentido a la dispersión y al barullo de fuera.
Temo con la repetición de ese inventario de pequeños placeres, celebrar una senectud anticipada.
Ese listado de felicidad tiene mil caras, desde acariciar los gatos, a sacar el perro, ver como las serpientes han nacido, leer un rato, cantar fuerte, escuchar la radio, comprar baratijas, hacer planes…
Recogimiento y placer en un oasis de paz, en silencio, sin respirar el aire de nadie, sino el propio.
Oh dulce ventura, de vida contemplativa en extasis, que placer deleitarme en no hacer nada.
Sin buscar felicidad alguna, ni excepcional experiencia, solo una rutina sosa, que me colme de satisfaccion y me haga sentir otra.
Las pinturas representan a una pareja, Jan Willemsz Van der Pluym y su esposa Jaapgen Carels, que pertenecían a una familia holandesa prominente CHRISTIES
Fechados en el año 1635 y nunca antes expuestos al público, fueron encontrados en una la colección de arte de una familia del Reino Unido, que ha tenido ambas obras en su poder 200 años
Dos pinturas desconocidas y excepcionalmente raras de Rembrandt que han sido descubiertas en una colección privada en el Reino Unido podrían alcanzar un precio de entre cinco y ocho millones de libras esterlinas (5,75 y 9,21 millones de euros) en la subasta que se llevará a cabo en Christie’s el próximo mes de julio.
Firmadas por el pintor y grabador neerlandés y fechadas en el año 1635, las pinturas representan a una pareja, conformaba por el rico Jan Willemsz Van der Pluym y su esposa Jaapgen Carels, que pertenecían a una familia prominente de la ciudad holandesa de Leiden.
Los cuadros fueron encontrados cuando los expertos de la casa de subastas realizaban una valoración de rutina de la colección de arte de una familia, que ha tenido ambas obras, que nunca han sido mostradas en público, en su poder desde hace 200 años.
De hecho, no se tenía constancia de su existencia, según reveló el responsable del área de pinturas de maestros antiguos de Christie’s, Henry Pettifer, quien declaró que en un principio no estaba al tanto de lo que iba a ver, pero me atreví a soñar y «fue extraordinario para mí descubrir que las imágenes nunca hubiesen sido estudiadas antes, eran completamente desconocidas. Nunca habían aparecido en la literatura de Rembrandt del siglo XIX o XX», apuntó.
Los retratos, de apenas 20 centímetros de alto y que fueron analizados por expertos del Rijksmuseum de Ámsterdam, saldrán a la venta en una sala de Christie’s en Londres el 6 de julio, luego de exhibirse en Nueva York y la capital holandesa. Fue precisamente en esta casa de subastas donde los antepasados de la familia dueña de los cuadros, cuya identidad no ha sido desvelada, los compraron en junio de 1824.
Dice Pettifer:
La naturaleza pequeña, muy íntima, muy espontánea de las pinturas indica una relación cercana de los retratados con el artista, lo cual está confirmado ya que Dominicus, el hijo de Van der Pluym, se casó con una prima de Rembrandt.
De hacienda pública no se mucho, pero si lo suficiente como para entender que voy a tener que pagar este año y no es que me quite el sueño, porque es buen síntoma, pero me inquieta algo.
De tal manera que lo aplazo y aplazo, esperando que se me ocurra algo, pero el zarpazo es inminente y me comporto como una condenada que escurre el bulto.
Con lo feliz que vivo sepultada entre libros, trascurriendo el día entre avatares livianos, suspirando cansina sin pegar ni golpe.
Quiero pensar que ese dinero servirá para erigir mejores carreteras, mejor sanidad y una educación de calidad, no quiero ser otra vulgar vocera que presume de no pagar a hacienda.
Este estado de bienestar que dicen está quebrado, a mí me parece el mejor invento que ha hecho la humanidad en mucho, porque supone solidaridad con aquellos que no han tenido suerte.
Y me sorprende ahora que estamos en periodo electoral que sean las capas más desfavorecidas las más conservadoras…no encuentro explicación a ese disparate, a ese tirar piedras contra su propio tejado.
Pero, en fin, para gustos colores, vivimos en democracia y sarna con gusto no pica.
Rue St. Honoré en la tarde, el cuadro de Camille Pissarro expuesto en el Museo Thyssen de Madrid.
El rio Marne de Chennevieres
Luz solar en la nuieve por la mañana
La familia Cassirer lleva más de veinte años litigando por la propiedad de un cuadro de Camille Pissarro expuesto en el Thyssen de Madrid.
Camino a Versalles, Rocquencourt.
El antrepuerto de Avre por la mañana
El juzgado californiano a cargo del caso sobre la propiedad del cuadro Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia, obra de Camille Pissarro, que se expone en el Museo Thyssen de Madrid desde el año 1993, ha pedido ayuda al Tribunal Supremo de California dada la complejidad del asunto.
Otoño, Álamos, Éragny
Los descendientes del dueño original del lienzo, la familia Cassirer, llevan más de 20 años litigando para recuperar el cuadro, valorado en la actualidad en unos 25 millones de euros.
Cosecha de manzanas
La pintura fue vendida por sus antiguos propietarios, una reconocida familia judía de Alemania, para conseguir un permiso con el que salir del país, escapar del régimen nazi y viajar a Inglaterra, a finales de los años treinta del pasado siglo.
El Puente Saint-Sever, Ruan, Niebla
El barón Hans-Heinrich Thyssen-Bornemisza adquirió el cuadro en una galería de Nueva York en 1976, por 275.000 dólares.
El Museo Thyssen, defendido en este caso por el Estado español, sostiene que el barón compró el lienzo obrando de buena fe.
Puesta de Sol en Éragny
En agosto de 2020, el Tribunal de Apelación de Estados Unidos determinó que la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza era la legítima propietaria del cuadro.
Isla Lacroix, Ruan
Sin embargo, el pasado año, los demandantes consiguieron que el Tribunal Supremo anulara esa sentencia y devolviera el caso a los tribunales californianos.
La fabrica de Pontoise
Ahora, la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito ha trasladado al Tribunal Supremo de California la cuestión de qué norma aplicar al caso, dada la complejidad y la novedad del mismo.
Mercado de aves de Gisors
Dice la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, en su escrito en el que deciden enviar el caso al Tribunal Supremo de California:
La plaza del teatro frances
Si bien California ha juzgado en muchas ocasiones casos de residentes en California que han sufrido lesiones por acusados fuera del Estado, no hemos encontrado ningún precedente de un caso en el que se trata la asignación de un bien robado
Boulevard Montmatre, invierno
Bajo la norma de conflicto de leyes de California, se aplica el derecho sustantivo de España, por lo que el cuadro pertenecería a la fundación española, que habría adquirido por prescripción adquisitiva. Pero si se aplica el derecho sustantivo de California, el cuadro pertenecería a los Cassirer, ya que el derecho californiano no prevé la prescripción en casos como este.
Casa de campesinos de Eragny
Contra la decisión del juzgado de trasladar la cuestión al Tribunal Supremo de California, una de las jueces disiente del parecer del resto de sus colegas y advierte en el escrito que debe ser la Ley española la que prevalezca en este caso.
Naturaleza muerta con peonias y choisyas
En una primera etapa judicial del cuadro del Thyssen, la Justicia californiana dio la razón a la fundación aplicando la Ley española. Pero el tribunal que lo juzgó advirtió que el barón Thyssen debía haber sospechado en su momento del origen ilícito del cuadro, y lamentó que España no hubiera actuado de otra manera ante una pintura expoliada por el régimen nazi.
Efecto de la luz matinal en Eragny
Dijo el juez en el auto que concluyó que la fundación era la propietaria de la obra:
Pont Neuf
El Tribunal no tiene más remedio que aplicar la Ley española y no puede obligar al Reino de España o a la Fundación Thyssen a cumplir con sus compromisos morales
El Embarcadero de los Pilotos en Havre
La Abogacía del Estado defiende en este caso a la Fundación Thyssen sosteniendo que se habían malinterpretado artículos del Código Civil español, sin detenerse en el origen ilegítimo de la propiedad del cuadro.
‘El gran espectáculo (The Nile)’, de Basquiat CHRISTIE’S
Tras cinco minutos de reñidas pujas, ‘El gran espectáculo (The Nile)’, propiedad del modista Valentino, no fue adquirida por el marchante Larry Gagosian, presente en la sala
Christie’s continúa sus subastas de primavera en Nueva York. En la sesión dedicada al arte de los siglos XX y XXI que tuvo lugar el lunes en el Rockefeller Center se vendieron el 96% de los lotes -apenas dos docenas- y se alcanzó un montante total de 98,8 millones de dólares. La venta más importante de la noche fue ‘El gran espectáculo (The Nile)’, obra maestra de Jean Michel Basquiat que se remató en 67,1 millones, tras casi cinco minutos de competición entre pujas.
El gran tríptico de Jean-Michel Basquiat «El gran espectáculo (El Nilo)», de 1983, se expone en la casa de subastas Christie’s antes de su venta en Nueva York (Foto de archivo: REUTERS/Shannon Stapleton NO REVENTAS. SIN ARCHIVOS)
Partía con una estimación de unos 45 millones. Más de un tercio de los lotes en venta establecieron récords de artistas, cinco para mujeres: Robin F. Williams, Simone Leigh, Danielle McKinney, Rebecca Ackroyd y Diane Arbus. Uno de los 27 lotes fue retirado. Se trata de una pintura de Jeff Koons de su serie Gazing Ball.
‘El gran espectáculo (The Nile)’ (1983) de Basquiat, pintado cuando el artista tenía solo 22 años, y uno de los tres grandes lienzos que ejecutó ese año, se vendió por última vez en una subasta por 5,2 millones de dólares en 2005. Su comprador fue el diseñador de moda Valentino Garavani.
Retrato en serigrafía de Jean-Michel Basquiat (1982), por Andy Warhol
Las pujas por el Basquiat se abrieron en 40 millones y rápidamente iban subiendo de millón en millón. Había dos coleccionistas muy interesados en la obra vía telefónica. A ellos se sumó un postor en la sala. Según publica ‘Art Net’, el postor en sala resultó ser el célebre marchante Larry Gagosian, quien, a pesar de estar sentado entre el público, no pujó personalmente.
‘Untitled’ (1981), por Jean-Michel Basquiat
Finalmente, Gagosian no se llevó el gato al agua. La puja más alta (67,1 millones) fue realizada por un coleccionista que intervino por teléfono. Es la cuarta pintura de Basquiat más cara en subasta en la historia. El récord del artista es de 110,5 millones de dólares, establecido en mayo de 2017.
‘Dustheads’ (1982), por Jean-Michel Basquiat
‘El gran espectáculo (The Nile)’, también conocido como ‘Sin título (Historia de los negros)’, ha estado en la misma colección privada durante los últimos quince años. Anteriormente, fue propiedad del estimado galerista, coleccionista y editor de libros Enrico Navarra.
‘The Field Next to the Other Road’ (1981), por Jean-Michel Basquiat
La obra se ha exhibido en numerosas retrospectivas aclamadas por la crítica del trabajo de Basquiat, incluida la primera monográfica póstuma en un museo (y la primera retrospectiva estadounidense) organizada por el Whitney Museum de Nueva York en 1992, que luego viajó a la Menil Collection de Houston, entre otros museos norteamericanos.
‘The Warrior’ (1982), por Jean-Michel Basquiat
Este imponente tríptico emplea una serie de signos e iconografía que Basquiat utilizaba para abordar cuestiones como la diáspora africana.Alex Rotter, presidente de Arte de los siglos XX y XXI de Christie’s, comenta:
‘Untitled’ (1982), por Jean Michel Basquiat
La genialidad de Basquiat es innegable. Su presencia e influencia rompen fronteras, abarcando la moda, el arte y la cultura pop. El impacto que continúa teniendo en la cultura es ineludible y continúa expandiéndose. Este tríptico seminal ilustra a la perfección la manera en que el joven artista abordó las construcciones históricas de la raza en un escenario global.
El segundo precio más alto de la noche fue de 6,7 millones de dólares por ‘Untitled (The Beautiful and Damned)’ (2013) de Cecily Brown, que actualmente es objeto de una exitosa retrospectiva en el Metropolitan Museum de Nueva York. La pintura de una calabaza firmada por Yayoi Kusama fue el tercer trabajo más cotizado de la velada, con 4,9 millones.
Además, se establecieron dos récords para fotógrafos icónicos, uno para Diane Arbus, cuya caja de 10 fotografías conocidas, publicada de forma privada en 1970, se vendió por poco más de un millón. Y el famoso primer plano de Eggleston de un triciclo, ‘Sin título (1970)’, se vendió por el mismo precio.