Un modelo matemático explica cómo se extiende la romanización en el norte de África

Un equipo multidisciplinar de investigadores de varias instituciones alemanas, incluyendo el Instituto Zuse de Berlín y la Universidad Libre de Berlín, ha desarrollado un modelo matemático que promete revolucionar nuestra comprensión de cómo se extendió la influencia romana en el norte de África hace dos milenios.

El estudio ofrece una mirada fresca y cuantitativa a uno de los fenómenos históricos más trascendentales: la expansión del Imperio Romano y la difusión de su cultura por vastos territorios. Los autores, encabezados por la Dra. Nataša Djurdjevac Conrad, han centrado su investigación en el territorio de la actual Túnez, que en la antigüedad formaba parte del corazón de la provincia romana de África Proconsular.

Probabilidades de activación temporal de los segmentos de carretera. Los municipios romanizados están marcados en rojo. Crédito: ND Conrad et al.

La romanización, ese complejo proceso por el cual la cultura, tecnología, administración y modos de vida romanos se extendieron por todo el Mediterráneo y más allá, ha sido objeto de intenso debate académico durante generaciones. Sin embargo, hasta ahora los estudiosos habían carecido de herramientas que permitieran modelar matemáticamente la dinámica espaciotemporal de este fenómeno. Es aquí donde el nuevo estudio marca un antes y un después.

El equipo de investigación ha desarrollado un sofisticado modelo matemático que, partiendo de datos arqueológicos limitados pero precisos, logra reconstruir la probable secuencia de «activación» de la red de carreteras romanas en el norte de África. Esta red viaria fue la columna vertebral que permitió la expansión del dominio y la influencia de Roma, facilitando el movimiento de personas, ideas, mercancías y, por supuesto, legiones.

Para construir su modelo, los investigadores se basaron en dos fuentes principales de evidencia arqueológica. Por un lado, los restos físicos de la extensa red de calzadas romanas, que aún hoy en día son visibles en muchos lugares del paisaje norteafricano. Por otro, las inscripciones en piedra que registraban cambios en el estatus administrativo de las ciudades y asentamientos de la región. Estos decretos de promoción cívica, por los cuales una comunidad podía ascender en la jerarquía romana de colonia, municipium o civitas, proporcionan valiosos puntos de referencia temporal.

El modelo desarrollado por el equipo alemán considera la romanización como un proceso de difusión cultural, análogo en ciertos aspectos básicos a la propagación de una epidemia. Sin embargo, los autores son cuidadosos en señalar que esta analogía es limitada y no implica que la expansión cultural sea equivalente a una infección. Más bien, el modelo se centra en cómo la infraestructura de transporte – los caminos romanos – facilitó la interacción social y el intercambio cultural a lo largo y ancho del territorio.

Una de las innovaciones más destacadas del estudio es su enfoque en la dimensión temporal de la romanización. Si bien la distribución espacial de los asentamientos romanos en el norte de África es bien conocida gracias a décadas de investigación arqueológica, la secuencia temporal en que estos lugares fueron incorporados a la órbita romana ha sido mucho más difícil de establecer. El nuevo modelo permite generar escenarios probabilísticos de cómo y cuándo se «activaron» diferentes segmentos de la red viaria, conectando progresivamente los diversos asentamientos.

Los investigadores aplicaron su modelo al caso específico de la antigua Túnez, calibrándolo con los datos arqueológicos disponibles. El resultado es una fascinante reconstrucción de cómo pudo haberse desarrollado la red de caminos romanos en la región a lo largo de los primeros siglos de nuestra era. Este «esqueleto» espaciotemporal proporciona un marco de referencia sobre el cual pueden ahora analizarse otros aspectos de la romanización y la vida en la provincia africana.

Los investigadores interpretan las observaciones realizadas utilizando el modelo propuesto en relación con el contexto histórico de la romanización del antiguo Túnez: parece existir un amplio consenso sobre la construcción de calzadas como sello distintivo de la romanización. La medida en que ésta coincidió con una reconfiguración sustancial del propio sistema de asentamientos dependió tanto de las condiciones regionales previas como del interés estratégico romano. En nuestra área de estudio, los centros económicos dominantes del interior (como Thugga), así como los puertos de comercio de la costa oriental (como Hadrumetum), conservan su importancia prerromana y aparecen como centros de conectividad en la secuencia de activación de las calzadas, explican. Estas observaciones proporcionan más apoyo a la opinión de que los gobernantes romanos reforzaron la jerarquía de asentamientos existente, en lugar de realizar alteraciones significativas en ella.

Los autores destacan la versatilidad del modelo: Aunque lo hemos aplicado al caso específico de la Túnez romana, nuestro enfoque es lo suficientemente flexible como para ser adaptado a otros escenarios arqueológicos similares. Creemos que puede ser una herramienta valiosa para investigar procesos de difusión cultural en otras regiones y períodos históricos.

El estudio no está exento de limitaciones, como reconocen honestamente sus autores. La escasez de datos temporales precisos en el registro arqueológico sigue siendo un desafío, y el modelo debe hacer ciertas suposiciones para llenar los vacíos. Sin embargo, los investigadores han realizado extensos análisis de sensibilidad y estabilidad para validar la robustez de sus resultados.

La publicación de este innovador estudio en una revista de acceso abierto como PLOS ONE asegura que sus hallazgos y metodología estarán disponibles para toda la comunidad científica. Los autores han ido más allá, poniendo a disposición del público tanto el código como los datos utilizados en su investigación a través de la plataforma Zenodo. Esta transparencia no solo facilita la reproducibilidad del estudio, sino que también permite a otros investigadores adaptar y expandir el modelo para sus propios proyectos.

El trabajo del equipo alemán se enmarca en una tendencia creciente hacia la aplicación de métodos cuantitativos y computacionales en las humanidades y ciencias sociales. Esta convergencia de disciplinas, a menudo denominada «humanidades digitales», está abriendo nuevas vías para el estudio del pasado. En el caso de la arqueología, estos enfoques permiten extraer información valiosa de conjuntos de datos fragmentarios y abordar preguntas que antes parecían fuera del alcance de la investigación sistemática.

Conrad ND, Chemnitz R, Kostré M, Schweigart F, Fless F, Schütte C, et al. (2024) A mathematical perspective on Romanisation: Modelling the Roman road activation process in ancient Tunisia. PLoS ONE 19(9): e0309752. doi.org/10.1371/journal.pone.0309752

Representaciones de América del Diario de Colón

En amaneciendo, aquel lunes vieron muchas más yervas y que parecían yervas de ríos, en las cuales hallaron un cangrejo vivo, el cual guardó el almirante. Y dize que aquellas fueron señales ciertas de tierra, porque no se hallan ochenta leguas de tierra. El agua de la mar hallavan menos salada desde que salieron de las Canarias, los aires siempre más suave

La llegada de la expedición. En la proa de la mayor de las tres naves aparece una figura que constituye la primera representación conocida de Cristóbal Colón.Album

ESTE es el primer viaje y las derrotas y camino que hizo el almirante don Cristóbal Colón cuando descubrió las Indias, puesto sumariamente, sin el prólogo que hizo a los reyes, que va a la letra y comiença desta manera.

Las representaciones que los europeos ven de las tierras a las que Colón llega son los grabados de su carta a Luis de Santángel, divulgadas en abril de 1493 en Barcelona y de la que en Basilea se realiza una edición.

En la proa de la mayor de las tres naves aparece una imagen que constituye la primera representación conocida de Cristóbal Colón. Como cuenta el texto de la misiva:

 los naturales del país van desnudos –excepto las mujeres, que se cubrían con una hoja o una cosa de algodón–, están armados solo de cañas y huyen a la vista de los españoles.

El almirante deja constancia en sus diarios de sus impresiones sobre las especies animales y vegetales desconocidas en Europa que halla en el Nuevo Mundo. 

Maíz

Y no pongo duda que todo el año siembran panizo [con el nombre de esta planta designa Colón el maíz] y cogen. La tierra, muy fértil y muy labrada de aquellos mames y faxoes y habas muy diversas de las nuestras, eso mismo, panizo y mucha cantidad de algodón cogido y filado y obrado. Diario, 16-X-1492 y 6-XI-1492.

Ilustración por John James Audubon. Siglo XIX. 

Ají (guindilla)

Hay mucho ají, que es su pimienta, de ella que vale más que pimienta, y toda la gente no come sin ella, que la halla muy sana: puédense cargar cincuenta carabelas cada año en aquella [isla] EspañolaDiario, 15-I-1493.

Ilustración por F. Guimpel. Plantas comúnmente utilizadas en medicina. Berlín. 1822. 

Manatíes

El día pasado, cuando el Almirante iba al Río del Oro, dijo que vio tres sirenas que salieron bien alto de la mar, pero no eran tan hermosas como las pintan, que en alguna manera tenían forma de hombre en la cara. Dijo que otras veces vio algunas en Guinea, en la costa ManeguetaDiario, 9-I-1493.

Grabado de Biologia Centrali-Americana. F. Ducane Godman y Osbert Salvin. Siglo XIX. 

Tabaco

Hallaron los dos cristianos por el camino mucha gente que atravesaba a sus pueblos, mujeres y hombres, con un tizón en la mano, hierbas para tomar sus sahumerios que acostumbraban. Diario, 6-XI-1492.

Tabaco. Acuarela del Códice Martínez-Compañón. Siglo XVIII. Biblioteca del Palacio Real, Madrid. 

Iguana

Vi una sierpe [los españoles llamaban sierpes a las iguanas], la cual matamos y traigo el cuero a Vuestras Altezas. Ella como nos vio se echó en la laguna y nos la seguimos dentro […] hasta que con lanzas la matamos. Es de siete palmos de largo; creo que de estas semejantes hay aquí en estas lagunas muchas». Diario, 21-X-1492.

Ilustración por José Cardero. Expedición Malaspina. Siglo XVIII. Museo Naval, Madrid. 

National Geographic

Localizan en Bulgaria una escultura romana de 2000 años

Cuentan los arqueólogos del Museo Regional de Historia de Varna, que la semana pasada en los trabajos de excavación en la zona de la estación de ferrocarril de Varna apareció una colosal escultura romana muy bien conservada.

Los operarios estaban trabajando cuando vieron el brazo modelado de una escultura. Pararon su labor y avisaron el hallazgo.

Es una escultura única de la época romana de Odessos, que data de finales del siglo II o primera mitad del III y que mide dos metros.

Quizás de un funcionario o miembro de alto rango de la comunidad de Odessos, enviado por el estado central. Para comprender cuál es exactamente el papel público del retratado es crucial la interpretación de la propia parte inferior de la inscripción y la investigación de los repertorios epigráficos de la zona. Los primeros estudios apuntan a que se trata de un hombre llamado Gaius Marius Hermogenes.

La escultura, de dos metros de altura, está bien conservada, con sólo daños menores en la cara y la mano derecha. También está en buen estado el pedestal de mármol sobre el que descansa la figura.

Varna, conocida en la antigüedad como Odessos, fue fundada en el siglo VI a.C. por los griegos de Mileto. Esta antigua colonia griega se desarrolló rápidamente gracias a su posición estratégica en el Golfo de Varna, convirtiéndose en un importante centro de intercambios comerciales y culturales. Antes de la llegada de los griegos, la zona ya estaba habitada por tracios, un pueblo local con el que los nuevos colonos establecieron contactos e intercambios.

Con la expansión del Imperio Romano, Odessos es anexada en el año 15 d.C. e integrado en la provincia romana de Moesia, que más tarde se convirtió en Moesia Inferiore. Gracias a su ubicación y sus equipamientos públicos, la ciudad se convirtió en una importante metrópoli romana. Uno de los elementos más significativos de esta prosperidad es la construcción de baños públicos, que se encuentran entre los más grandes de todo el Imperio, lo que demuestra el bienestar y la importancia de la ciudad bajo el dominio de Roma.

La ciudad no era sólo un centro económico y cultural, sino también religioso. En documentos imperiales del siglo VI d.C., Odessos es descrita como la sacratissima civitas, la ciudad más santa, gracias a la presencia de numerosas basílicas y un influyente monasterio monofisita.

La estatua encontrada, casi intacta, representa a un hombre de alto rango, vestido con una toga, la vestimenta característica de los ciudadanos romanos. El personaje retratado es un hombre de mediana edad, cuyo rostro expresa cierta autoridad. En su mano izquierda, la figura sostiene un pergamino.

Una portentosa estatua romana emerge de una obra y una inscripción provoca la intervención inmediata de los arqueólogos

Françesc Torres, Premio Velazquez 2024

Vista de la exposición ‘La cabeza del dragón’, de Francesc Torres, en el Museo Reina Sofía, 1991. Foto: MNCARS

Instalación de Francesc Torres en el Museo Nacional de Arte de Cataluña

Dice Francesc Torres, artista barcelonés:

El arte es lo que hago, el arte no es el problema con 50 años en el trullo. Empecé en la escultura, pasé al arte conceptual, de ahí al multimedia, que quizá sea la obra por la que soy más conocido, a la fotografía, a la obra plana y al comisariado.

 Ese recorrido ha justificado que Torres haya recibido hoy el Premio Velázquez, el equivalente de los premios nacionales para las artes plásticas, organizado por el Ministerio de Cultura y dotado con 100.000 euros.

No sé quién está en el jurado del Premio. Les agradezco mucho que me hayan elegido, se lo agradezco a ellos y a la ciudadanía española que es la que está detrás.

El arte no es el problema porque lo que me preocupa, está siempre fuera del campo artístico. El problema es la ideología, la Historia, la política, todas las maneras en que nos relacionamos unos con otros. Mi trabajo siempre está condicionado por el contenido. Es arte narrativo, cuenta algo, explica algo.

Eso no significa que el arte sea sólo un medio.

El arte es un lenguaje en el que tengo que explorar hasta el límite. El arte es una manera de estar en el mundo», explica el creador barcelonés. ¿Cuál es entonces la medida de la satisfacción con el trabajo hecho? Haber hecho lo que quería hacer. Nadie nos pide que hagamos arte. No hay que esperar que nadie nos reciba con los brazos abiertos al final del proceso. Estamos solos corriendo con la pelota.

El fallo del Premio Velázquez explica entre sus argumentos que:

 La obra de Francesc Torres se caracteriza por su reflexión profunda sobre el contexto social y político. A lo largo de su carrera, de proyección internacional, Torres ha abordado temas esenciales en nuestro tiempo como la guerra, la identidad, la memoria histórica y el impacto de los medios de comunicación en la percepción del mundo, explorando las intersecciones entre arte y política. Torres es también reconocido por su compromiso con la enseñanza, habiendo sido profesor en diversas instituciones académicas y contribuyendo al desarrollo de nuevas generaciones de artistas.

Según la nota informativa del Ministerio de Cultura, el nuevo Premio Velázquez trabajó

de aprendiz en el taller de impresión de su padre y se formó como artista gráfico. Continuó sus estudios en la École des Beaux Arts de París en 1967 y se convirtió en asistente del artista Piotr Kowalski. Durante este período, empezó su obra de línea industrial, que seguiría las estrategias formales y materiales del minimalismo. A partir de mayo del 68 redirigió sus actividades y trabajó en carteles para el movimiento de obreros y estudiantes.

En 1970, Torres regresó a Barcelona para hacer el servicio militar obligatorio, una experiencia que afrontó como fuente de información de primera mano sobre el comportamiento militar y que sería de utilidad para su obra posterior.

Poco tiempo después se trasladó a Chicago, y más tarde a Nueva York, donde residió hasta el 2001. En los años 70 y 80 expuso en Estados Unidos en instituciones como Illinois Center (Chicago), Whitney Museum of American Art (Nueva York) o Los Angeles Institute of Contemporary Art.

En 1991 el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid) le dedicó la exposición retrospectiva La cabeza del dragón. A partir del 2001 volvió a vivir en Barcelona y, desde entonces, su obra se ha podido ver en exposiciones en el Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC), Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA); Artium Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo o Museo Guggenheim Bilbao.

El Mundo

¿Había tiburones en las naumaquias del Coliseo?

Los espectadores se impacientan con el estreno de Gladiator II, la segunda parte del mítico filme de Ridley Scott que arrasa en los Oscar a comienzos del dos mil y que llega el próximo 15 de noviembre a los cines.

Los seguidores de la película han tenido el tráiler, en el que se muestra, un jinete montando a un rinoceronte que embiste contra un grupo de gladiadores y un Coliseo inundado por el agua e infectado de tiburones.

El Imperio romano captura todo tipo de animales exóticos como rinocerontes, traídos desde los confines de su extenso territorio, para ser exhibidos en el Coliseo, conocido como Anfiteatro Flavio, durante los juegos que allí se celebran.

Existen numerosos registros y testimonios de que varios emperadores hacen traer ejemplares asiáticos desde Egipto, pese a que el tráiler de la película muestra a un rinoceronte africano.

El proceso para capturar y transportar a estos especímenes desde largas distancias es inmortalizado en innumerables mosaicos y se destaca por su complejidad, requiriendo para ello a un grupo de soldados exploradores, expertos cazadores y cuidadores que se encargan de asistir al animal durante el viaje.

Con esta práctica, el Imperio hace alarde de su músculo militar y su superioridad cultural respecto a las extravagancias foráneas.

De hecho, según se explica en el libro El día que el emperador mató un rinoceronte, de Jerry Toner, el emperador Comodo, a quien dio vida Joaquin Phoenix en la primera película de ‘Gladiator’, y que se destacó por ser un ferviente cazador obsesionado con dar muerte a todo tipo de extraños animales, ordenó el traslado de un ejemplar de rinoceronte al Coliseo para abatirlo personalmente ante la incredulidad del público asistente.

Este suceso tuvo lugar hacia finales del año 192 d. C., cuando el emperador manda construir una pasarela que atraviesa desde lo alto la arena del Coliseo y que le permitía una posición privilegiada para dar muerte a los animales gracias al lanzamiento de jabalinas y a su destreza con el arco.

Además de terminar con el rinoceronte, Cómodo acabó con la vida de más de cien osos traídos desde la Galia.

También es un hecho conocido que en ocasiones especiales, la arena del Coliseo era inunda, tal y como se muestra en el tráiler de la película, a través de un intrincado sistema de alcantarillado para llevar a cabo las naumaquias, el espectáculo de batallas navales ideado por Julio César hacia el año 46 a. C. en el que varias embarcaciones tripuladas trataban de destruirse entre ellas.

Sin embargo, las posteriores reformas del anfiteatro, llevadas a cabo entre el 85 y el 89 d. C. para la construcción de las mazmorras y los túneles subterráneos, imposibilitaron llevar a cabo eventos de este tipo en el Coliseo.

En el tráiler también se pueden observar enormes animales acuáticos identificables como tiburones que acechan a los gladiadores que caen al agua. Si bien hay registros que confirman que durante los juegos organizados por Augusto en el año 2 a. C. se utilizan cocodrilos del Nilo durante la celebración de la naumaquia, actualmente no se manejan datos que confirmen la presencia de tiburones en este tipo de espectáculos.

National Geographic

Colon, la polemica continúa

El profesor de Historia del Arte y Ciencias Sociales en la Universidad Católica de Valencia Vicent Zuriaga opina:

Retrato de Cristóbal Colón en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Copia del siglo XIX a partir de un grabado de Aliprando Caprioli.

Dado que no se han presentado evidencias ni publicado nada en revistas científicas, como comunidad científica no podemos opinar, ni debemos valorar.

Grabado anonimo de Isabel y Fernando

El origen de Cristóbal Colón sigue trayendo cola y son muchos los territorios que tratan de adueñarse de una de las figuras más importantes y controvertidas de la historia.

Tumba de Colon en la Catedral de Sevilla

El que el descubridor vuelva a estar en boga la tiene el documental de RTVE Colón ADN. Su verdadero origen, que se basa en el análisis de los restos óseos del marino que se encuentran en la Catedral de Sevilla.

Firma de Colon

La tesis principal es que Colón no nació en lo que es hoy Italia, sino en la actual España, y que, asimismo, el artífice de lo que desembocaría en la mayor gesta evangelizadora que ha conocido el Cristianismo seria en realidad judío.

Tenemos ADN de Cristóbal Colón muy parcial, pero suficiente; tenemos ADN de Hernando Colón, su hijo, que está confirmado que es su hijo, y tanto en el cromosoma Y (masculino) como en el mitocondrial (transmitido por la madre) de Hernando hay rasgos compatibles con un origen judío», apunta al respecto el investigador de la Universidad de Granada (UGR) José Antonio Lorente.

Y, dado que su ADN sería judío, Colón sería un sefardi, pueblo que se extendía principalmente por el arco mediterráneo español o en las Islas Baleares, que en aquella época pertenecen a la Corona de Aragón», como indica, a su vez, Francesc Albardaner, expresidente del Centre d’Estudis Colombins, quien apunta a que procedería de una familia de Valencia que se dedicaban a tejer seda.

Monumento a Colon en Granada

Además de italiano (donde el cuestionamiento de su origen no ha sentado bien), también se plantea en el documental que Colon fuera gallego.

Rodrigo de Trina que grito tierra

En Cataluña, el nacionalista Institut Nova Història siempre ha defendido que en realidad el navegante sería Cristòfor Colom; claro que esta teoría nunca ha sido tomada en serio. Castilla y Portugal también han tenido sus voces defendiendo ese origen propio del navegante.

Los cuatro viajes de Colon

Si Colón era un judío sefardi valenciano quizás nunca lo sepamos, lo que seguirá alimentando las especulaciones, pero, desde luego, para algunos, este documental no aporta, las evidencias que permitan concluir dónde nació el descubridor realmente.

Página del Tratado de Tordesillas (7 junio 1494) entre los Reyes Católicos y Juan II de Portugal por el que se repartía la navegación y conquista del Océano Atlántico y el Nuevo Mundo mediante un meridiano situado a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Biblioteca Nacional de Lisboa.

Vicent Zuriaga, profesor de Historia del Arte y Ciencias Sociales en la Universidad Católica de Valencia, opina que:

Monasterio franciscano de La Rábida, en las cercanías de Palos de la Frontera, donde Cristóbal Colón encontró apoyo en su proyecto de viaje a las Indias.

La valoración es que no se han mostrado las pruebas, no se ha publicado nada en revistas científicas, por lo que como comunidad científica no podemos opinar, ni debemos valorar, sobre lo que versa el documental es un tema interesante desde el punto de vista de la prensa y de la novedad, y, como valencianos, nos sirve para reivindicar la figura de Luis de Santángel, el gran olvidado de la gesta del descubrimiento.

Mapa topográfico de Huelva y los Lugares Colombinos (1755), conjunto histórico artístico de la provincia de Huelva.

Si este documental sirve para poner en valor a Luis de Santángel y su labor como financiero de la empresa, bienvenida la noticia. Pero como historiador no puedo valorar otra cosa.

 Lo que lamento es que los valencianos fuimos apartados de la empresa y no pudimos comerciar desde Valencia hasta finales del siglo XVIII ni participar en nada de la empresa castellana de la conquista.

Detalle de las «Capitulaciones de Santa Fe» (17 abril 1492) suscritas entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón donde se establecen los acuerdos sobre la expedición a las Indias. Archivo de la Corona de Aragón.

Por lo que de ser cierta la supuesta hipótesis de nada nos sirvió como Reino de Valencia

Cristóbal Colón exponiendo sus proyectos a Diego Deza. Detalle del Monumento a Colón en la Plaza de Colón (Madrid).

Cuando menciona a Santángel, lo hace en alusión al escribano y prestamista valenciano que frecuenta la corte del Rey Fernando el Católico en la Corona de Aragón, al que financia.

Estatua de Fray Antonio de Marchena en el Monasterio de La Rábida donde acogió a Cristóbal Colón en 1484. Obra de León Ortega.

Un historiador enfría la expectativa de que Colón fuese un judío valenciano: «No se han mostrado las pruebas»

Hallazgo histórico en el Magreb de una sociedad de hace 5.000 años

Un reciente hallazgo arqueológico ha propiciado conocer una sociedad perdida que habitó el norte de Marruecos hace 5.000 años, según la arqueóloga y antropóloga física Lidia G. Merenciano. Se trata de la civilización agrícola más antigua y grande conocida en África fuera del Valle del Nilo

Este descubrimiento es clave para comprender una parte de la historia de África que hasta ahora permanecia en la sombra. Según Merenciano, este hallazgo no es solo significativo para la región, sino que también desafía estereotipos antiguos que subestiman la complejidad de las sociedades neolíticas fuera de Egipto.

Vista aérea de yacimiento conocido como Oued Beht, donde se ha descubierto un antiguo yacimiento agrícola.Toby Wilkinson/C, Broodbank et al.

Los restos incluyen evidencias de animales y plantas domesticadas, lo que indica que esta sociedad practicaba tanto la agricultura como la ganadería. Estos elementos revelan un alto nivel de organización social, con una capacidad avanzada para gestionar recursos agrícolas y ganaderos.

Walter Bibikow//Getty Images

El descubrimiento es parte de una investigación liderada por un equipo internacional de arqueólogos, incluyendo a Cyprian Broodbank, de la Universidad de Cambridge, Youssef Bokbot del Instituto Nacional de Ciencias Arqueológicas y Patrimonio de Marruecos, y Giulio Lucarini del Consejo Nacional de Investigación de Italia.

Herramientas de piedra de Oued Beht.

Según su estudio publicado en la revista Antiquity, el sitio arqueológico de Oued Beht, datado entre 3400 y 2900 a.C., constituye el complejo agrícola más grande identificado en África fuera del famoso Valle del Nilo.

El hallazgo tiene implicaciones significativas para la comprensión de la Prehistoria en el norte de África. Broodbank afirma que durante décadas sospechó que faltaba una pieza clave en el rompecabezas de la historia del Mediterráneo, y Oued Beht confirma que la región del Magreb tuvo un papel crucial en el desarrollo de las primeras sociedades mediterráneas y africanas.

Las excavaciones en Oued Beht han revelado numerosos objetos, herramientas de piedra, cerámica, y evidencias de la domesticación de cultivos como trigo, cebada, guisantes, aceitunas y pistachos. Además, se ha encontrado evidencia de la cría de ganado, incluyendo ovejas, cabras, cerdos y vacas. La presencia de grandes pozos de almacenamiento sugiere que la sociedad era capaz de gestionar excedentes de producción agrícola, lo que implica un sistema de organización avanzada.

Este hallazgo resalta el papel fundamental del noroeste del Magreb en la historia antigua de la región mediterránea. Los arqueólogos destacan que Oued Beht debe entenderse como parte de una red más amplia de interacciones entre las sociedades mediterráneas y africanas del IV y III milenio a.C. Aunque ha permanecido desconocida durante mucho tiempo, esta civilización ahora se perfila como una contribuyente clave en la configuración de las primeras sociedades del Mediterráneo.

Nuevo descubrimiento arqueológico: una sociedad pérdida de hace 5.000 años

National Geography

El Español

Esquire

Hallan el testamento de la viuda de Cervantes

Pagina del testamento de Catalina de Salazar

Es el testamento de Catalina Salazar, esposa del autor de El Quijote que se suponía extraviado.

Todo hallazgo documental sobre Cervantes siempre es un acontecimiento que ayuda a llenar los huecos de su biografía.

Según Cervantes José Manuel Lucía Megías en un artículo en ABC, encontrar el santo grial cervantino sería su testamento. Pero para Megías es probable que el testamento nunca llegue a aparecer.

Con todo, el experto ha participado en un reciente descubrimiento que podría cambiar muchos elementos de lo que se sabe de Cervantes: el testamento de su esposa, Catalina de Salazar.

Lo cierto es que el documento ha estado todo el tiempo accesible y a la vista de todos pero nadie se preocupó de buscar donde debía: el Archivo Histórico Provincial de Toledo.

Catalina de Salazar elaboró dos testamentos. El primero, el 16 de junio de 1610 cuando se disponía a entrar en la Venerable Orden Tercera de San Francisco.

El segundo, que se consideraba irremediablemente perdido hasta ahora, lo firmó su testamento el 20 de octubre de 1626, poco antes de morir. El documento lo localizó y copió en 1935 el investigador Luis Astrana Marín.

Después vino la Guerra Civil, los saqueos, los bombardeos y las quemas de archivos en un Toledo en el que la contienda dejó una dolorosa cicatriz en su patrimonio.

Cuando Luis Astrana Marín regresó al Archivo Histórico Provincial, el documento ya no estaba, por lo que llegó a la conclusión de que había desaparecido durante el caos de la contienda, destruido o, en el mejor de los casos, robado.

Sin embargo, José Manuel Lucía Megías siempre creyó que el documento seguía en el archivo, así que, junto con el profesor titular de la Complutense, Aurelio Vargas Díaz-Toledo, inició una labor de rastreo que, finalmente, dio sus frutos: habían localizado el testamento perdido de la esposa de Cervantes.

Con todo, el mal estado del documento impide su correcta lectura, por lo que el catedrático de la Complutense reclama a las autoridades de la Junta de Castilla-La Mancha que procedan a la inmediata restauración del testamento y que lo pongan a disposición de los investigadores.

Localizan en Toledo un documento único para comprender datos desconocidos de la vida de Cervantes

La historia siempre la cuentan otros

La investigación que realiza Colombia sobre el galeón español San José, hundido en el siglo XVIII frente a las costas de Cartagena de Indias, es una oportunidad para que el país cuente desde su perspectiva una historia que siempre ha sido narrada desde la visión del «norte global».

Así lo asegura la directora general del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), Alhena Caicedo, quien valora que el país puede darse el lujo de hacer una investigación que le permita contar la historia desde su punto de vista.

La historia siempre la han contado otros, gente de afuera: desde España, Europa, Estados Unidos, el norte global. Incluso aquí mismo los historiadores señalan que la historia la construyen y la escriben los ganadores de la historia. Tal vez necesitamos otras perspectivas, otro punto de vista.

Uno de los resultados de la expedición científica ‘Hacia el corazón del galeón San José’ es una nueva hipótesis sobre el hundimiento del barco.

Según la investigación, el galeón español no fue hundido por una explosión en el siglo XVIII, al ser atacado en el mar Caribe por corsarios ingleses, sino que pudo ser por otras razones, como una «mala reparación».

La versión «oficial» del hundimiento proviene de tres capitanes ingleses que fueron juzgados por una corte marcial de Port Royal (que en la época era la sede del Gobierno británico en Jamaica) quienes aseguraron que el San José explotó repentinamente, esto con el objetivo de librarse de responsabilidades por no poder robar el cargamento del galeón.

Esa ha sido la historia y esa fue la versión que prosperó en el tiempo, que nos llegó a nosotros y básicamente la que se ha pensado que es la verdadera. ¿Qué pasa con esa versión de la historia? resulta que lo que han encontrado los historiadores es que es una versión construida, básicamente a partir de testimonios ingleses.

Sin embargo, los investigadores colombianos han revisado este año más de 250 expedientes y señalan que hay testimonios que desmienten a los ingleses, como el del marinero Pedro García de Asarta, que dijo haber escuchado el ruido del hundimiento de una nave, pero no oyó ninguna explosión.

Este marinero de la época señaló que el hundimiento se dio por una mala reparación del Galeón San José, derivada de un accidente que se dio en el viaje de Cartagena a Portobelo (Panamá).

Un poco lo que han hecho los historiadores es revisitar esa idea y contrastar otro tipo de fuentes que habían sido consultadas efectivamente por investigadores, pero a las que no se les había dado el peso que en este caso se les está dando

El San José, que pertenecía a la Armada española, fue hundido, según crónicas de la época, con cerca de 11 millones de monedas de ocho escudos en oro y plata que había recogido en la feria de Portobelo.

Luego del anuncio del hallazgo del pecio surgieron disputas entre Colombia y España, ya que ese país aduce que por tratarse de un barco de Estado, con su bandera, le amparan las normas de la Unesco para reclamar su titularidad.

El Gobierno del presidente colombiano, Gustavo Petro, decidió tratar el galeón como patrimonio cultural y «objeto de investigación científica», cuyo primer resultado, fue establecer que «el pecio que está a 600 metros de profundidad no había tenido ninguna intervención ni nadie lo había saqueado y no había sido parte de un complot para destruirlo ni nada por el estilo, está integral».

Este proyecto de investigación es complejo y por lo tanto tiene una larga duración. Esto no se va a resolver en un año y es un proyecto de investigación que además tiene diferentes fases. Nosotros estamos en la primera fase.

Esta iniciativa, permite abrir una veta nueva de la investigación científica en Colombia, en lo que tiene que ver con patrimonio cultural sumergido.

Estamos abriendo un campo de investigación que había sido súper marginal y muy poco explorado en Colombia, y en general en América, y hablar de patrimonio cultural sumergido tiene que ver con volver los ojos sobre el agua, los mares, los ríos, las lagunas y entender también qué información podemos tener ahí sobre el pasado del territorio

Alhena Caicedo, antropóloga colombiana: «La historia siempre la han contado otros»

El tesoro de Guarrazar

En 1858, un matrimonio y su hija regresan desde Toledo a su pueblo, Guadamur. En el trayecto hacen un pequeño descanso a la altura del manantial del paraje de Guarrazar, situado a poco más de dos kilómetros al este de aquella localidad. Después de beber, la madre y la hija buscan un lugar discreto para orinar, y al llegar a una pequeña valla de piedra que separaba el camino de una huerta contigua ven una losa que ha quedado al descubierto tras una fuerte tormenta que hubo el día anterior.

Reparando en que era una piedra cuadrada diferente al resto de las que había en el entorno, deciden moverla para ver si oculta algo. Así descubren una arqueta de obra repleta de objetos de oro y de piedras preciosas, todo mezclado entre espesas capas de barro. Tras comprobar que la extracción de las piezas les resultaba difícil y les llevaría tiempo, deciden ocultar de nuevo la arqueta. Regresan aquella misma noche; iluminados por las pequeñas llamas de unos faroles, la pareja retira todos los objetos de la arqueta y los lleva en los charcos del manantial aledaño.

Cabe suponer la excitación y las fuertes emociones que experimentan Francisco Morales y María Pérez, los afortunados descubridores, cuando de madrugada marchan de vuelta a su casa con el burro cargado con al menos doce coronas, una cruz y otros objetos religiosos, todos de oro y con gemas y perlas engastadas. Es posible que las conversaciones que mantuvo el matrimonio en el transcurso de todos esos acontecimientos trataran de cómo actuar para mantener oculto el tesoro y de la estrategia que debía seguirse para venderlo.

Lo que parece que no llegan a imaginar entonces es que, a tan sólo unos pasos de distancia de la arqueta que habían descubierto, hay otra repleta con una cantidad de joyas similar, que acaba en manos de un paisano suyo que les había estado observando desde una huerta cercana.

Ese agricultor, Domingo de la Cruz, se acerca al lugar con las primeras luces del alba y, entre las remociones de tierra efectuadas por el matrimonio Morales, parece que encuentra algún colgante, perlas o gemas que se han desprendido durante la extracción y lavado de las piezas.

Junto al arcón repleto de joyas había otro igual que es desenterrado por Domingo de la Cruz, un agricultor de la zona.

Según las declaraciones realizadas por él mismo dos años y medio después, este segundo lote contiene también unas doce coronas de oro con engastes de perlas gemas, más una especie de cinturón de oro, varios cálices y una paloma, también de oro, pieza esta última que luego desaparece.

Tales son las circunstancias en las que sale a la luz el que hoy se conoce como tesoro de Guarrazar, un impresionante conjunto de joyas de época visigoda (507-711), compuesto por una serie de coronas y otras piezas de orfebrería, que es considerado como el más importante tesoro de la llamada Antigüedad Tardía europea, el período comprendido entre los siglos IV y VIII.

Las piezas se ocultan en algún momento tras la invasión musulmana de la península ibérica en 711, y durante casi 1.150 años permanecen intactas. Tras su hallazgo, sin embargo, el tesoro sufre una serie de peripecias que han dado materia para escribir cientos de páginas, tanto de publicaciones científicas como de periódicos, revistas y hasta novelas.

La familia Morales comienza a desprenderse de las joyas a los pocos días de su hallazgo. Desguazan las piezas originales y las venden a los plateros de Toledo. Sin embargo, ante la duda de si podrían obtener un precio más alto por ser un tesoro antiguo, también contactan con un oficial del Colegio de Infantería de Toledo, Adolfo Hérouart, de origen francés y aficionado a las antigüedades, quien adquiere las piezas y las revende a un prestigioso orfebre de Madrid, José Navarro. Además, Hérouart compra la huerta en la que se realizado el hallazgo a fin de justificar su propiedad y proseguir la búsqueda de objetos preciosos.

Pese a lo turbio de estos tráficos, la intervención de Hérouart acaba resultando afortunada, pues supone la paralización del desmembramiento y venta al por menor del conjunto de objetos que componen el tesoro. En efecto, José Navarro, además de las joyas que le ha vendido Hérouart decide comprar lo que les queda a los Morales y recorre las platerías de Toledo para recomprar lo que aún no se ha fundido en los crisoles para fabricar nuevas joyas.

Navarro llega a recomponer ocho coronas y a continuación las vende al gobierno francés. En enero de 1859 se anunció la venta en los periódicos del país vecino, diciendo que se trata de un tesoro de coronas donadas por el rey visigodo Recesvinto (653-672).

Cuando la noticia se sabe en España, se produce un gran escándalo porque se hubiera permitido que saliera del país un tesoro de tal entidad, relacionado además con uno de los reyes visigodos más conocidos, Recesvinto, promulgador del famoso código legal Liber iudiciorum, en el que por primera vez las leyes eran de obligado cumplimiento tanto para la población goda como para la hispanorromana.

Aunque para entonces Navarro ya había depositado las piezas en el Museo del Louvre, la venta no se hace efectiva hasta varios meses después. Entretanto, las autoridades españolas mantienen todo tipo de contactos diplomáticos con el gobierno del emperador francés Napoleón III. Sin embargo, todos los esfuerzos para recuperar las piezas resultan vanos.

Por su parte, el agricultor Domingo de la Cruz esconde el segundo lote en su casa y, pasado un cierto tiempo, comienza también a venderlo por piezas, que va desmontando de las coronas. Durante más de dos años se dedica a recorrer las platerías de Toledo y se va deshaciendo poco a poco de todo lo que ha encontrado junto a la fuente de Guarrazar.

El revuelo ocasionado por las piezas vendidas al Louvre lo lleva, en la primavera de 1861, a ofrecer a la reina Isabel II lo que le queda del tesoro: dos coronas votivas casi completas, una de ellas perteneciente al rey Suintila, junto con varios restos de otras coronas. Por todo ello, el gobierno lo recompensó con 40.000 reales y una pensión vitalicia de cuatro mil reales anuales. Las piezas pasan a la Real Armería, en el Palacio Real de Madrid.

En cuanto al tesoro depositado en el Louvre, ninguna de las reclamaciones de devolución realizadas durante el siglo XIX da frutos. El dosier se reabre en 1941, en plena segunda guerra mundial. Aprovechando la debilidad de Francia tras su derrota frente a la Alemania nazi, el gobierno de Franco negocia con el mariscal Pétain un intercambio de obras de arte que supone el retorno a España, además de la Dama de Elche, de las seis coronas del tesoro de Guarrazar que hoy se exhiben en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

El tesoro de Guarrazar ha atraído la atención de los historiadores del arte, que han reconocido su excepcional relevancia para el conocimiento de las artes menores visigodas. Con todo, la primera investigación exhaustiva se realizó entre 1997 y 1999, con la cooperación de varios centros españoles y franceses bajo la dirección de Alicia Perea, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Los pormenorizados análisis de las piezas del tesoro han permitido conocer aspectos tan interesantes como las técnicas de orfebrería de la época visigoda, las características del oro empleado en la fabricación de las piezas y el origen de las gemas. Así, se ha averiguado que las esmeraldas y los zafiros proceden de Austria y Sri Lanka, respectivamente.

Historiadores y arqueólogos han coincidido en que la ocultación del tesoro de Guarrazar debió de obedecer a la invasión árabe de la Península. Lo mismo sucedió con otro tesoro visigodo bien conocido, el de Torredonjimeno. En 1926 se descubrió en esa localidad jiennense un conjunto de joyas visigodas del tipo del de Guarrazar, que fue enterrado en el contexto de la invasión islámica.

Se sabe también que el conjunto de Guarrazar, como el de Torredonjimeno, procedía de un edificio religioso; de ahí la presencia de los cálices, las cruces procesionales y las coronas, pues los reyes visigodos habían tomado del Imperio bizantino la costumbre de entregar coronas y cruces a ciertas iglesias a modo de ofrenda, piezas que se exponían colgadas en el ábside, encima del altar mayor.

¿De qué iglesia procedían las piezas del tesoro de Guarrazar? Esta pregunta ha suscitado diversas hipótesis y teorías. Casi todos los historiadores del siglo XX suponen que el tesoro procede de alguna de las iglesias que tuvo Toledo, la urbs regia de los visigodos. Una de las explicaciones que tiene más repercusión es la de Emilio Camps, quien en 1940, en la Historia de España de Menéndez Pidal, dice que es casi indudable que el tesoro seria de una gran basílica de Toledo. Sólo así lograba explicarse la evidente desproporción entre la riqueza inmensa del tesoro y la modestia del lugar en el que fue hallado.

Los arqueólogos que han trabajado en Guarrazar han planteado otra posibilidad: que las joyas hubieran pertenecido a un edificio situado en la misma zona. En 1859, los miembros de la Comisión Provincial de Monumentos de Toledo que inspeccionaron la huerta en la que se habían hallado las arquetas constataron que ésta era una necrópolis con tres filas de tumbas.

Apenas unos meses más tarde, el erudito José Amador de los Ríos acudió a Guarrazar al frente de una comisión de la Real Academia de la Historia y localizó en un pequeño montículo artificial que se alzaba en el extremo oriental del cementerio, a poco más de treinta metros de las arquetas del tesoro, los restos de un pequeño edificio que parecía haber tenido una planta en cruz. En él apareció una tumba intacta perteneciente a un presbítero de nombre Crispinus, enterrado allí en 693, según indicaba una lápida.

Amador de los Ríos atribuyó a ese pequeño edificio una función de basílica con la que se podría relacionar el tesoro, aunque también dejaba abierta la posibilidad de que éste procediera de alguna de las importantes basílicas que existieron en Toledo.

El primer proyecto de investigación arqueológica con metodología científica en Guarrazar comenzó en 2002 por iniciativa de Christoph Eger, financiado por el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid. Esta investigación supuso una aportación fundamental al conocimiento de Guarrazar y su tesoro. Eger llevó a cabo un estudio de geomagnetismo y georradar que ofreció datos evidentes sobre la existencia en la zona de restos de cimentaciones y muros de varios edificios de grandes dimensiones, distribuidos en tres hectáreas del yacimiento.

El cambio radical en el conocimiento de lo que supone Guarrazar para la arqueología y la historia de la Hispania visigoda comenzó en 2013, a través de un proyecto de investigación y divulgación impulsado por el Ayuntamiento de Guadamur. Desde entonces están saliendo a la luz restos de edificios que dan a entender que, tal y como apuntó Pedro de Madrazo en el siglo XIX, en el paraje de Guarrazar existió un importante santuario.

Así parecen corroborarlo las grandes basas de mármol y las cimentaciones con sillares de granito que configuran una planta de basílica de más de 450 metros cuadrados, o los muros de otro gran edificio de dos plantas cuyas características inducen a atribuirle una función de asilo u hospital de peregrinos (xenodochium).

Ambas construcciones, además de un posible palacio-monasterio con una planta de más de 1.800 metros cuadrados, se alzaron en su día sobre la colina que hay a unos 170 metros al norte de la fuente junto a la que se encontró el tesoro. Las investigaciones en este lugar están descubriendo que el manantial surge de entre los restos de un edificio rectangular, cuyo interior está repleto de parejas de fosas rectangulares, excavadas en la roca, en las que mana continuamente el agua.

Su morfología, a modo de sarcófagos, presenta una gran similitud con el ritual de baño que se practica en el santuario mariano de Lourdes, donde a los peregrinos se les hace una inmersión en decúbito supino (tendido boca arriba) durante unos segundos, de la que el creyente emerge con un sentimiento de renacimiento espiritual.

Todos estos hallazgos apuntan a que en este paraje habría existido un importante santuario que estaría relacionado directamente con la realeza visigoda. Y es ahora cuando adquiere verdadero sentido el hecho de que todo el tesoro perteneciera a la basílica que se está descubriendo y que, según la inscripción de una de las cruces del tesoro, estaría bajo la advocación a Santa María. Entonces a ese lugar se le llamaba Sorbaces, aunque en la Baja Edad Media adquiriera el nombre de Guarrazar.

National Geographic