El Hashidim, La crucifixion blanca, Marc Shagall, 1938

Se expone en el Instituto de Arte Contemporáneo de Chicago, EEUU.

Se trata de un gran lienzo de ciento cincuenta centímetros de altura y poco más de ciento cuarenta de anchura, que con un formato vertical representa una peculiar crucifixión. 

En el centro del lienzo Chagall ha representado a Jesucristo crucificado no de cara al espectador sino situado en diagonal y potenciado por una luz blanquecina que le llega desde la esquina superior derecha.

En su representación hay singularidades puesto que no aparece ataviado con la tradicional corona de espinas o el paño de pureza; en la cabeza porta un turbante como si de un profeta se tratase y el paño de pureza ha sido sustituido por un talit judío.

En torno a esta figura central se arremolina un mar de nubes plagado de escenas caóticas en las que se representan a distintas personas a una escala menor huyendo, luchando o saqueando algunas casas.

 Todo esto hace referencia al sufrimiento del pueblo judío a lo largo de su historia; la obra de Chagall aparece influenciada por su condición de judío.

Representa el sufrimiento de un pueblo contra el que por entonces se comete una de las mayores persecuciones de la histori.

En Noviembre de 1983 tiene lugar la Noche de los Cristales Rotos cuando miles de comercios judíos son asaltados por los nazis.

En este contexto el Cristo de Chagall poco tiene que ver ya con el salvador de la humanidad, más bien se trata de una clara interpretación de un mártir judío

Movcha (Moisés) Chagal, como él mismo decía, nace muerto el 7 de julio de 1887, en la ciudad bielorrusa de Vitebsk, cerca de la frontera con Polonia.

Debido a que nace sin respirar y dando signos vitales, su angustiada familia pincha su cuerpo y luego lo meten en un abrevadero de piedra con agua fría; el bebé empieza a gritar.

Con esa introducción a la vida, Marc Chagall, como más tarde eligió ser conocido en París, crece como un niño tartamudo y con miedo de crecer, que prefería soñar con el amor y pintarlo en cuadros que ir a buscarlo en carne propia.

El propio Chagall se define como un soñador que nunca se despierta.

Crece oyendo a Bach y Mozart, la música preferida de su pequeña comunidad judía jasídica cerca de Vitebsk, Rusia, lo que primero lo influencia. Como el mayor de nueve hermanos, esta fascinado con la idea del violinista flotante.

Su padre, Khatskel-Mordechai Chagal, trabaja en un almacén de arenques; su madre, Feiga-Ita Chernina, tiene una pequeña tienda de comestibles. Ambos se adhirieron nominalmente a las creencias religiosas judías hasidim, los piadosos, que prohiben la representación gráfica de cualquier cosa creada por Dios.

Así, Chagall crece en una casa sin imagenes

Aún así, insiste a su madre hasta que ella lo lleva a una escuela de arte dirigida por un retratista local, donde es el único estudiante que usó el color violeta.

 Tras el suceso que conmociona a su comunidad escolar y familiar por igual, algunos miembros de su círculo más cercanos se niegan a darle la mano después de que comienza a pintar.

1907, a los 20 años, gana una pequeña suma de dinero para su padre, y hecho ya un estudiante reconocido para bien o para mal, se traslada a San Petersburgo para estudiar arte, experimentando con el estilo cubista en boga allí, pero nunca abandonando su vocabulario artístico personal, siempre forjándose lejos de su lugar de nacimiento.

Aunque triunfa, odia la formación en arte clásico.

Yo, pobre muchacho de campo, me vi obligado a familiarizarme a fondo con las miserables narices de Alejandro de Macedonia o de algún otro imbécil de yeso.

Su mundo se amplia en 1909 cuando se inscribe a una clase impartida por Leon Bakst, quien, después de haber estado en París, tenía un aura de sofisticación.

Bakst complace el enfoque expresivo y poco convencional de Chagall hacia la pintura y deja caer nombres, exóticos para los oídos del joven, como Manet, Cézanne y Matisse. Habla de pintar cubos y cuadrados, de un artista que le corta la oreja.

El dinero pronto se agota, y aunque consigue algunos kopeks retocando fotografías y pintando carteles, a veces se derrumba de hambre, por lo que en 1911, se instala en París y su obra empieza a venderse en Europa. 

Un año después, regresa a su casa para casarse con su esposa, a quien lleva a la capital francesa debido los rumores de la Segunda Guerra Mundial y las implicaciones para un artista judío.

Ahí, pinta prolíficamente se codea con pintores como Fernand Léger, Chaim Soutine, Amedeo Modigliani y Robert Delaunay y se mantuvo fiel a su naturaleza de narrador, pareciendo tener más en común con escritores como el poeta francés Guillaume Apollinaire, quien describe el trabajo de Chagall como sobrenatural.

Muchos críticos consideran el trabajo de Chagall durante su estancia de cuatro años en París como el más audaz y creativo, reconociendo las tendencias entonces prevalecientes del cubismo y el fauvismo, absorbiendo aspectos de cada uno en su propio trabajo.

Algunos historiadores del arte han intentado descifrar sus símbolos”, dice Jean-Michel Foray, director del Museo del Mensaje Bíblico Marc Chagall en Niza, “pero no hay consenso sobre lo que significan. No podemos interpretarlos porque son simplemente parte de su mundo, como figuras de un sueño.

En 1914, el artista vuelve a Vitebsk con la intención de quedarse solo brevemente, pero queda atrapado por la Primera Guerra Mundial. 

A pesar de estar lejos de su círculo artístico, son tiempos de estar cerca de su esposa Bella Rosenfeld.

A pesar de las preocupaciones de su familia de que ella muriera de hambre como esposa de un artista, la pareja se casa en 1915; Chagall tiene 28 años y Bella, 23. En su obra Above the Town, de 1914-18, él y Bella se elevan felizmente por encima de Vitebsk.

1917, Chagall abrazó la revolución bolchevique. Ve con buenos ojos el nuevo régimen y es nombrado comisario de arte en Vitebsk, donde funda una escuela de arte y trae profesores de vanguardia.

 No obstante, pronto queda claro que los revolucionarios prefieren el arte abstracto y el realismo socialista. 

Abandonando su trabajo como comisario en 1920 y se muda con su familia a Moscú, donde pinta paneles decorativos para el Teatro Estatal de Cámara Judía. 

Descontento con la vida soviética, se va a Berlín en 1922 y se instala en París un año y medio después junto con Bella y su hija de 6 años, Ida.

Cada vez más alarmado por la persecución nazi de los judíos, Chagall hace una fuerte declaración política sobre lienzo en 1938 con su Crucifixión blanca. 

Luego, ya de 51 años y en su mejor momento artístico, retrata al Cristo crucificado, con los lomos cubiertos con un manto de oración, como símbolo del sufrimiento de todos los judíos.

En junio de 1941, Chagall y su esposa toman un barco rumbo a Estados Unidos y se instalan en la ciudad de Nueva York. 

Los 6 años que pasa ahí no fueron los más felices, ya que nunca se acostumbra al ritmo de la vida neoyorkina y nunca aprende inglés.

Sus colores durante estos años a menudo se oscurece a un tono trágico, con representaciones de un Vitebsk en llamas y rabinos que huyen.

Cuando Bella, su musa, confidente y mejor crítica, muere repentinamente en 1944 de una infección viral a los 52 años, todo se vuelve negro, escribe Chagall.

Tras superar el luto a lado de su hija, artista regresa a su amada Francia en 1948 para volver a trabajar, continua con sus temas favoritos y crea quizás su mayor obra de inspiracion musical, el techo de la Ópera de París. 

Conoce a Virginia McNeil y se vuelve a casar, mientras sigue siendo ofrecido comisiones que le mantengan el estatus de artista,

Además de los lienzos, Chagall produce litografías, aguafuertes, esculturas, cerámicas, mosaicos y tapices.

También asumió proyectos tan exigentes como el diseño de vidrieras de colores para la sinagoga del Hadassah-HebrewUniversityMedicalCenter en Jerusalén.

Con más de 300 obras, al final de su vida, Marc Chagall destaca por su determinación en su obra,  explorar el papel que juega la música en la vida y en la configuración del arte.

Cuando muere en Saint Paul de Vence el 28 de marzo de 1985, a los 97 años, Chagall sigue trabajando, siendo el artista de vanguardia que se negaba a ser moderno.

Esa es la forma en que dijo que lo quería: Para permanecer salvaje, indómito… y evitar gritar, llorar, rezar.

Trianart fotos

https://fahrenheitmagazine.com/arte/visuales/marc-chagall-el-artista-con-un-angel-en-la-cabeza#.YnzY4OhBy3A

https://arte.laguia2000.com/pintura/crucifixion-blanca-chagall

http://documenta-akermariano.blogspot.com/2013/04/la-crucifixion-blanca.html

https://www.arteiconografia.com/2014/06/crucifixion-blanca.html

http://semiramisgonzalez.com/la-vision-de-la-crucifixion-segun-chagall/

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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