La liviandad de ser, Embarque para Citerea, Antoine Watteau, 1719

Óleo sobre lienzo rococó de 1717, de 129 x 192 cm, Museo del Louvre de París.

Este óleo sobre lienzo es de 1719, está en el Palacio Charlottenburg de Berlín.

La obra de Jean-Antoine Watteau, Embarque para Citerea (Embarquement pour Cythére), de cuya modernidad y complejidad iconográfica tanto se discute, es objeto de duras críticas por parte de intelectuales y artistas de los años centrales del siglo XVIII.

Pintado en 1717, dona la obra a la Academia que le nombra agregado en 1712.

Es su ejercicio de ingreso en la Academia Real de Pintura y Escultura y tarda cinco años en acabarla debido al elevado número de encargos privados derivados de su creciente reputación como artista.

El tema es tan sorprendente y nuevo que se inventa el género fete galante (fiesta galante) expresamente para describirlo: escenas cortesanas en un paisaje rural idílico. La obra marca un hito importante en la historia del arte del siglo XVIII.

Tiene tal éxito que en 1718, Watteau hace una réplica algo diferente, a petición de su amigo Jean de Julienne, titulada Embarque para la isla de Citera (Embarquement pour Cythère), expuesta actualmente en el castillo de Charlottenburg , en Berlín, perteneciente a la colección de Federico II.

La pieza tiene una minuciosa composición con un grupo de personajes elegantes que disfrutan con sus respectivas parejas de un paisaje melancólico envuelto en una sutil luz.

No es la Arcadia que tanto gusta a Poussin, sino de la peregrinación a Citerea, la isla sagrada de Venus, diosa del amor, a donde los Céfiros la llevan después de su nacimiento.

Ella está representada junto con su hijo Cupido, armado con su flechas y arco, atento para disparar a los humanos y conseguir que se enamoren.

Watteau pinta el momento, la transitoriedad, no narra una historia, sino que muestra un instante.

Por esta razón hay interpretaciones contradictorias del cuadro, pues ¿se dirigen las parejas a embarcar hacia la isla del amor? O ¿hacen el trayecto inverso y muestran un semblante triste porque han de abandonar la tierra donde han encontrado el tan deseado amor?

La pintura refleja el ambiente de las fiestas, la alegría de vivir, el amor galante y la sensualidad de los cuerpos.

El tema de las fiestas al aire libre, son muy populares en la sociedad cortesana del siglo XVIII.

La relación entre el hombre y el paisaje ya es abordada por artistas como Rubens.

Aquí la huella de su Jardín del amor, realizada en 1632, con su vía colorista y sensual, está presente.

En la representación de la escena parece como si el pintor diese más importancia al paisaje, al entorno físico, por la pequeñez de los personajes.

Sitúa a los enamorados bajo árboles y a otros caminando plácidamente.

Mezcla a los humanos con imágenes extraídas de la mitología clásica.

Erige entre la abundante vegetación, esculturas paganas que al fin y al cabo se convierten en testimonio de los placeres de los protagonistas.

Las parejas se alejan de la estatua de Afrodita, la diosa de lo bello, después de haber depositado las correspondientes ofrendas.

La imagen de la escultura de Venus, situada en el extremo derecho del cuadro, parece desprender vida.

Da la sensación de que los enamorados hayan acabado de su día placentero y se dirijan complacientes y satisfechos hacia la nave que les aguarda debajo de la colina.
La obra tiene gran sensualidad por la actitudes galantes y tranquilas de sus protagonistas.

Es una pintura que quiere seducir. Como los pintores del rococó, el tema no está al servicio del estado y de la religión, sino del gusto del público y de la misma creatividad del pintor.

Watteau trabaja un género nuevo en el que la escena se desarrolla en la naturaleza y se mezcla con ella.

Es un pintor que se caracteriza por sus composiciones galantes y costumbristas.

 Es el artista del universo de los momentos felices y placenteros.

El escultor Rodin consideraba que Watteau representa una escena de teatro que encuadraba tres acciones sucesivas entra las parejas: proposición y súplicas del hombre a la mujer que duda lo que la hace parecer indiferente; aceptación de la amante convencida, y abandono de la pareja.

Fotos Trianart

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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