Goya, La familia de Carlos IV, 1800

Es una escena palaciega realizado cuando Goya tiene 54 años, edad de madurez biológica y artística.

Esta pintura suscita admiración y controversia.

Una de las interpretaciones más erradas es la que se trata de un retrato de realismo descarnado con una solapada intención satírica.

Esta interpretación está vinculada a la imagen romántica de Goya como crítico del Antiguo Régimen, actualizada por quienes intentan analizar el arte desde una perspectiva social y política.

Desde hace años ya nadie sostiene esa crítica entre otras porque todo lo que se sabe de la vida, personalidad y arte del pintor la desmiente.

Autorretrato en el estudio, óleo sobre lienzo, 1790-1795.

El pintor toma en esta obra un giro más naturalista en todos los retratos que hace a partir de entonces.

Autorretrato, óleo sobre tabla, 1815.

Hay una diferencia entre los retratos que hace en 1780 como el de Los duques de Osuna y sus hijos de 1788 y el de La familia de Carlos IV que Goya aborda cuando esta terminando el retrato de La condesa de Chinchón 1800, la desdichada esposa de Godoy.

Goya, Los duques de Osuna 1737

La otra obsesión general es como casar esta pintura con Las Meninas de Velázquez con la que hay coincidencias temáticas, pues ambas representan a las familias de Felipe IV y Carlos IV, pero dejan ver entre sus miembros a los propios autores.

Velazquez, Las Meninas

Tan alargada es la sombra de Velázquez, que se entremezcla el cuadro que Van Loo realiza sobre la familia de Felipe como un escalón intermedio.

Van Loo, La familia de Felipe V, 1743

Las tres son interpretaciones compositivas muy distintas.

La de Velázquez, esta dividida en un eje longitudinal y transversal.

La de Van Loo organiza el cortejo de personas en un esquema ondulante.

Mientras que Goya es de una claustrofóbica frontalidad, aunque sutilmente compensada.

Desde un punto de vista heráldico Goya y Velázquez, se saltan cada uno a su manera, el afectado protocolo habitual de un cuadro regio de aparato, introduciendo naturalidad.

Autorretrato de Goya.
Autorretrato de Velázquez

Pero el más convencional retrato de Van Loo también da muestras de dotar de cierto encanto a la familia de Felipe V sobre todo a través de figuras infantiles y de animalillos, algo muy propio de la sensibilidad del XVIII.

Los tres cuadros según Calvo Serraller son una muestra de la domesticación de la realeza, o aburguesamiento de la monarquía.

El cuadro de gran tamaño es pintado por Goya durante la primavera verano de 1800, siguiendo la fórmula de ir sacando retratos de cada uno por separado para luego embutirlos en un encuadre frontal.

La unión de personajes transmite la rotundidad del efecto de un esquema prismático, pero en el que las figuras serpentean con una ondulación que dinamiza la cerrada alineación del conjunto, de manera que los que ocupan los lugares sobresalientes, el Rey y el príncipe de Asturias, Carlos IV y el futuro Fernando VII, se adelantan al resto, marcando una pauta por la que la posición de cada uno tiene bien medida la connotación jerárquica.

El centro está ocupado por la reina María Luisa, que abraza por un lado a la infanta María Isabel y por otro coge de la mano al benjamín de la familia, el infante Francisco de Paula, pero cuyo rostro esta vuelto en dirección a Carlos IV, tras el cual aparece el rostro de su hermano Antonio Pascual y el de Carlota Joaquina, de perfil que ya no reside en España por ser reina de Portugal.

A la derecha cerrando la composición por este costado están los príncipes de Parma, María Luisa Josefina con su hijo en brazos, el infante Carlos Luis y Luis de Borbón, futuro rey de Etruria.

En el otro extremo del cuadro se repite el mismo orden, el príncipe de Asturias se adelanta, dejando a su espalda, a su hermano menor, el infante Carlos María Isidro, y por su derecha a la hermana del rey, la infanta María Josefa, y a una joven que no cabe identificar y ha despertado toda clase de conjeturas.

Por detrás de este grupo de la izquierda esta Goya, digno, atento y aplomado en la acción de pintar el retrato pero ocupando no obstante, una posición mucho mas modesta y subordinada que la que ocupa Velázquez en las Meninas.

Quizás Goya está en segundo plano porque está mirando un espejo en el que se refleja toda la familia.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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