Pintando bodegones con más hambre que Carpanta.Meléndez, Bodegón con servicio de chocolate, 1770

Autorretrato de Luis Meléndez (1746), perteneciente al Museo del Louvre.

Hay que destacar el nombre de bodegones y la temprana fecha en que se impone en España.

En comparación con el resto de países, hasta el XVII en ninguna otra parte se crea un término específico para la denominación de género.

En esta época en Francia se utiliza el vie coite y se modifica después.

Por otro lado, los términos Still Life y Stilleven, utilizados en el mundo anglosajón y germánico, son tardíos y vienen a significar lo mismo, vida inmóvil o inmovilizada.

En España se encuentra el término pintura de bodegón en 1599, en el que así es descrito en el inventario de Pantoja de la Cruz, lo que demuestra que su uso esta ya extendido.

Tiene que estarlo porque en el Tesoro de la Lengua Castellana Española de 1611 de Sebastián de Covarrubias, se incluyen las voces e bodegón y bodegonero.

En literatura artística de los siglos XVII-XVII es defendido con ardor y jamás tratado con menosprecio, se comprende que estos datos filológicos, documentales y literarios sean inseparables de una práctica al respecto dotada desde un inicio de personalidad propia.

En este sentido se puede apreciar casi simultaneidad cronológica entre los bodegones de Caravaggio y los que en España pinta Sánchez Cotan, y tanto los de este como los de sus seguidores tienen un carácter único.

La naturaleza muerta española tiene personalidad singular y responde a una condición diferente de lo italiano, lo flamenco, holandés o francés contemporáneo.

Una sensibilidad, grave, humilde y profunda e impregnada de un sentimiento religioso, que ordena los objetos con valor de trascendencia, es lo que hay de nuevo y personal en los primeros artistas españoles de este género, que parece tener un carácter religioso.

No es casual que muchas de las series de bodegones españoles procedan de clausuras y conventos, que hoy todavía se encuentran en sacristías de catedrales y que su más genial creador, Juan Sánchez Cotán sea cartujo.

El contexto extraño con que Sánchez Cotán (15601627) confecciona sus bodegones al margen con que corresponda con la alacena característica de las despensas españolas de ese momento y que sirva para crear la ilusión de perspectiva, tan apreciado en el desarrollo de este género, crea una atmósfera de densa profundidad, muy magnética.

Hay una colisión entre la atmósfera de un espacio inmutable y entre lo dramático, inmutable, lo iluminado, lo cambiante, lo corruptible, que muestra una sensibilidad del mundo característica.

Por otro lado, la minuciosa ubicación de los escasos objetos dispuestos en el primer plano, que se distribuyen mediante una estudiada curva, ha dado pie a comentar que seguramente los compuso según alguna ratio matemática.

Esta cuidadosa preocupación por el orden geométrico puede asociarse con el Discurso de la figura cúbica del arquitecto Juan de Herrera, y en general con el espíritu de la gran obra de este, la construcción del Escorial, un monumento donde la geometría produce un efecto intemporal.

En esa línea se pueden añadir otros artistas españoles como Zurbarán, Luis Meléndez o Juan Gris, lo que demuestra que la escuela española no solo se define por su realismo expresionista sino por una constante que ha sido llamada mineral.

Aunque la tradición el bodegón patrio es mas extensa, sirva de introducción para Luis Meléndez, quien es sobrino de Miguel Jacinto Meléndez de Ribera, pintor del rey a partir de 1712, e hijo del hermano de este, Francisco Antonio, especializado en miniatura.

Con estos antecedentes y gracias a la esmerada formación que recibe, está en el taller de Van Loo, cursa un par de años En Bellas Artes de San Fernando y en 1750, viaja a Italia, deteniéndose en Roma e instalándose en Nápoles, no cabe extrañarse del altísimo nivel alcanzado por Luis Meléndez, a quien, a quien la desdicha persigue con saña.

Su padre escribe un libelo contra la institución académica de San Fernando, lo que acarrea la expulsión de ambos, pues el hijo ayuda a difundir la infamante carta de su padre contra su rival Olivieri.

MNAC-12

El artista puede disfrutar, de un tiempo de respiro durante los tres años que pasa en Nápoles al servicio de Carlos III.

Pero a su regreso a España, le es denegada sistemáticamente la plaza de pintor del rey y tras una vida llena de estrecheces muere en la miseria.

La adversidad le hace dedicarse a pintar bodegones, un género todavía poco apreciado desde la perspectiva doctrinal tradicional.

Meléndez a diferencia de Chardin, no acepta con resignación el verse confinado a un genero menor y no porque lo despreciase sino porque había dado suficientes muestras de talento como para sentir ínfulas en cualquier género pictórico.

Hoy los bodegones de Meléndez son considerados los mejores de Europa del XVIII, constituyendo por su originalidad una aportación excepcional en la historia de las naturalezas muertas.

Bodegón con servicio de chocolate forma parte de una serie de 44 naturalezas muertas que pinta entre 1759-1774 para el Príncipe de Asturias, futuro Carlos IV.

La intención del pintor es la ejecución de un vasto proyecto que recoja los productos naturales de España mas característicos, muy acorde con la pasión ilustrada del conocimiento científico y la clasificación sistemática de todo lo abarcable en orden natural.

Pero se tiene que conformar con un programa más modesto, ubicado en la Casita del Príncipe de El Escorial y en el Palacio de Aranjuez.

Así y con todo, la inteligencia compositiva y la esmerada técnica que emplea que emplea para este encargo resulta asombrosa porque son muy originales.

El bodegón con servicio de chocolate aborda una de las modas culinarias más extendidas en la España del XVIII a través de este producto de origen americano.

Su originalidad se muestra en la composición equilibrada de orden piramidal que se escora al fondo con la diagonal del palo del molinillo que sobresale de la chocolatera.

Pero también en el exquisito contraste de las texturas de los objetos, que son tabletas de chocolate a medio desenvolver del papel que las contiene, un bollo, varios bizcochos y una jícara de porcelana oriental, el único detalle lujoso del conjunto.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

2 comentarios sobre “Pintando bodegones con más hambre que Carpanta.Meléndez, Bodegón con servicio de chocolate, 1770

    1. Gracias, llevas razón en lo que dices, pero me parte el corazón que alguien con tanto talento, tan trabajador e inteligente, no tuviera una ocasión para poder progresar, volcó su pasión en los bodegones, porque sabía que el destino no le proporcionaría otra oportunidad, como así fue. Agradezco que te guste la historia.

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