Shiva Nataraja (siglo XII)

El sonido de su tambor sagrado despierta al cosmos para existir;
su mano levantada en esperanza lo sostiene y lo protege;
con su fuego purificante, el ego se destruye;
su pie plantado en la tierra es la morada para el descanso del alma cansada,
capturada en las ataduras de la ilusión;
y su pie levantado promete liberación.

2300 antes de Cristo aparece un cilindro en Mohenho-Daro que muestra una figura con tres caras y las piernas cruzadas, un precursor del dios hindú Shiva.

570-720 después de Cristo en las cuevas de la isla Elefanta en Bombay se tallan en la roca varias esculturas de dioses hindúes, incluyendo una de Shiva de 6 metros de alto con tres cabezas.

El arte y la fe en India siempre han ido de la mano a lo largo de la historia.

La escultura es la forma predilecta de la forma religiosa, donde se crea fantásticas imágenes de la divinidad ya sea hindú, budista o jainista. Desde figuras de terracota y relieves hasta esculturas de bronce muy elaboradas.

El hinduismo que nace en la civilización del Valle del Indo hace 2500 años, es adoptado como religión oficial durante la dinastía Gupta (320-550).

El periodo Gupta tiene gran prosperidad cultural ene l norte de la India.

Durante este periodo se confeccionan infinidad de relieves y tallas de las tres deidades hindúes principales, Brahma, Shiva y Visnu, además de sus encarnaciones y consortes, Devi, la diosa de la tierra, Ganesha, hijo de Shiva.

Muchas de las tallas muestran a los dioses con varias cabezas, rostros o extremidades, símbolo de su aspecto multifacético.

Estas características de la escultura hindú se prolongan durante siglos.

Durante la dinastía Chola (860-1279) se crean algunas de las mejores obras de arte hindu, sobre todo escultura de bronce para templos.

Este tipo de esculturas ya tienen una sólida tradición cuando los Cholas llegan al poder, pero los ejemplos de este periodo destacan por su belleza y elegancia.

El mas famoso es la estatua de Shiva en su personificación de Nataraja, señor de la danza.

Shiva es al mismo tiempo creador y destructor del universo y en esta representación es el bailarín divino cuyos movimientos simbolizan la propia vida.

El ritmo de la danza es una metáfora del equilibrio entre el bien y el mal universales.

Shiva aparece como un dios de cuatro brazos rodeado por un circulo de fuego, que representa el ciclo de la continua creación y destrucción del universo de las creencias hindúes.

Shiva aparece como un dios de cuatro brazos rodeado de un circulo de fuego, que representa el circulo de la continua creación y destrucción del universo de las creencias hindúes.

Mientras Shiva baila, su mano derecha superior sujeta un pequeño damaru, o tambor con el que marca el ritmo de la creación.

En la mano superior izquierda sujeta el agni, la llama de la destrucción.

La mano inferior izquierda cruza el pecho y señala el pie izquierdo en un gesto de protección.

El pie derecho pisa la ignorancia representada por una figura enana, el demonio Apasmara.

Los gestos de Shiva significan que la creencia en el ofrece la liberación de la ignorancia y la ilusión, así como la oportunidad de salvación.

Esta pieza es una obra maestra del arte hindú, que transmite movimiento, misticismo y el poder de Dios.

Al crear una imagen o escultura de un dios, los artistas indios no solo aspiran a hacer una pieza artística sino un objeto sagrado para rituales y ceremonias que ayude a la contemplación.

Para los hindúes estas representaciones son una Encarnación del ser divino.

La creación de una imagen o escultura hindú esta sometida a estrictas normas tal y como se expone en los textos antiguos Shilpa Shastras (Las reglas de las artes manuales).

Las Shastras dan instrucciones precisas sobre proporciones, gestos, atributos, expresiones, rasgos faciales, colores, vestimenta, lo que explica la uniformidad estética de gran parte de las esculturas indias durante diferentes periodos.

Tras crearse una imagen, se celebra una prana pratishtha o ceremonia de creación de la vida a cargo de un sacerdote que canta mantras y quema incienso para transformar el murti (imagen de Dios) que deja de ser un simple objeto y pasa a ser encarnación de la divinidad.

Influencia islámica

A partir de finales del XII, los invasores musulmanes toman el control de la India .

Bajo el control de los mongoles, la pintura de miniaturas florece y el arte del continente refleja las influencias islámicas.

A partir del siglo XV, el arte y la escultura de los templos hindúes viven un renacimiento sobre todo en la región de Tamil Nadu en el sur de la India.

Palffy Georgina, Atkinson Sam. El libro del arte, Editorial Akal, Madrid 2019

https://edukavital.blogspot.com/2020/09/shiva-nataraja-senor-de-la-danza.html

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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