Maesta, Duccio di Buonisegna, 1308

En la Toscana durante la segunda mitad del siglo XIII, se produce un milagro artístico que consolida la transformación pictórica del Renacimiento.

Duccio di Buonasegna, Maestá, Cristo aparece en el camino a Emaus.

Ahora se rompe el arcaizante molde de estilo bizantino, hierático, plano y brillante, para introducirse en un estilo mas moderno, dinámico, profundo y realista.

Duccio di Buonasegna

Los pasos de esta evolución abarcan mas de dos siglos, la segunda mitad del XIII, XIV y el XV, duocentro, trecento y quattrocento, que es copilado por Cennino Cennini en El libro del arte.

Duccio di Buonasegna

Subraya que Giotto muda el arte de pintar de lo griego a lo latino y lo reduce a lo moderno.

Duccio di Buonasegna

Pero sin restar importancia a Giotto, cabe destacar en esta empresa a Cimabue (1240-1302) y Duccio di Buonasegna (1278-1319).

Cristo y la mujer samaritana, Duccio di Buonasegna.

Cimabue, cabeza de buey, es forentino como Giotto, contemporáneos de Dante (1265-1321) que los cita en La divina comedia, mientras que Duccio es oriundo de Siena ciudad que constituye un estilo pictórico en la misma época.

Duccio di Buonasegna

No hay explicación para el cambio de perspectiva de una religiosidad intemporal a otra enredada en lo terrenal, por lo tanto cambiante y temporal.

Duccio di Buonasegna

No se puede dar cuenta del temblor del tiempo.

Duccio di Buonasegna

El tiempo tiembla porque es la crónica del suceder, del cambio, pero el movimiento se puede acelerar o retardar, dependiendo del momento histórico.

Duccio di Buonasegna

Hay un transito que se produce entre la Edad Media feudal, agrícola e inmovilizada y su progresiva descomposición, que gesta el humanismo renacentista, comercial, antropocéntrico y explorador, es decir movilidad.

Duccio di Buonasegna

Pero el paso de uno a otro se retarda 3 siglos, e implica no solo cambios materiales, sino un cambio de conciencia, o de autoconciencia, algo esencial para la representación y para el arte.

Duccio di Buonasegna

En la nueva pintura del XIII y el XIV hay una resurrección del naturalismo clásico, propiciado por la escultura de base en Roma y en la Toscana y la proveniente de Francia, de orientación gótica.

Duccio di Buonasegna

A partir de ese mapa esencial con ese eje norte-sur, se entiende como se produce ese corredor o pasillos entre estilos, el cual comienza a ser recorrido por artistas, lo que propicia la mezcla.

El trasfondo de esa movilidad es el comercio y las guerras, junto a las peregrinaciones.

La figura clave para el arranque de esa transformación es Cimabue, pero hay que recordar las escenas de crucificados de Coppo di Marcovaldo, también florentino, nacido hacia 1225 y muerto hacia 1276, autor del mosaico del baptisterio de Florencia y diversas escenas al temple sobre tabla, en las que destacan sus crucificados, por cuanto incrementa el patetismo en los detalles anatómicos y su fuerza expresiva, dando la impresión de que Cristo se retuerce en la cruz.

Cimabue en la Virgen que se conserva en la Galeria de los Uffizi de Florencia, pintada al temple sobre tabla 1290, demuestra profundidad del espacio y un sentido más dúctil de las figuras principales.

Cimabue es el iniciador de la renovación pictórica en Florencia, lo que le convierte en el precedente mas significativo de Giotto, pero también de los primeros representantes de la escuela sienesa como Duccio y Simone Martini, que también superan el arcaizante estilo bizantino mediante la síntesis del estilo gótico y del modelo clásico de la Antigüedad tardía.

Duccio di Buonasegna llega a alcanzar un prestigio muy considerable, en especial entre sus compañeros de Siena.

Duccio di Buonasegna

Tiene una personalidad inestable porque tiene infinidad de multas por incumplimiento de contrato, por practicas de brujeria y por negarse a jurar obediencia al capitán de la milicia y en 1302, por no participar en la guerra de Maremma.

La Natividad con los profetas Isaias y Ecequiel, Duccio di Buonasegna

Estos incumplimientos cívicos no frustran los encargos locales, públicos o privados.

Duccio di Buonasegna, Virgen, niño y ángeles, entronizados

Es un artista viajero que trabaja además de en Siena, en Florencia y Asís, siendo probable su presencia también en Roma y Pisa y hasta hay la conjetura de que en París, e incluso algunos dicen que viaja a Constantinopla.

Duccio di Buonasegna, Maestá, descendimiento de la cruz.

Llega a amasar un patrimonio de cierta importancia.

Duccio di Buonasegna, Maestá, Jesús ante Herodes

 Posee un perfil y estatus artístico que se separan de lo que hasta entonces es la profesión.

Duccio di Buonasegna, Maestá; Santos

Pinta mucho para si y para otros como la infinidad de Madonas que hay suyas.

Madona de Crevole, Duccio di Buonasegna

Pero la obra mas espectacular que tiene es la Maesta, espectacular conjunto cuya conclusión data entre 1308-1311.

Maesta, Duccio di Buonasegna

Obra realizada para el altar del Duomo de Siena, que comprende el adverso y el reverso del retablo, sino otros muchos complementos como su coronamiento y las predelas.

Esta sola obra lo habría hecho pasar a la historia por su excepcionalidad, por su complejidad estructural.

Realizada en plena madurez del artista, diez años antes de su muerte, cuando tiene 50, este conjunto es una síntesis estilística de su trayectoria.

El conjunto del adverso y el reverso de escenas pintadas son 50, lo que convierten al retablo en un autentico museo en sí mismo.

Pero lo que deslumbra no es la cantidad de viñetas pintadas, sino que sintetizan todos los elementos del discurso estilístico de Duccio, o si se quiere la suma de sus estilos.

La escena principal del adverso esta dominada por la Madona en el trono con 20 ángeles y los santos Catalina de Alejandría, Pablo, Ansano, Juan Evangelista, Sabino, Crescencio, Juan Bautista, Víctor, Pedro e Inés.

Por encima de este grupo, las figuras de 10 apóstoles.

En el zócalo del trono hay una inscripción que dice:

 Santa Madre de Dios, se causa de paz para Siena y se vida para Duccio que así te pinto.

La parte frontal es más arcaica, pues Duccio mantiene la convención de la desigualdad en el tamaño de las figuras, pues las principales doblan en magnitud a los ángeles y a los santos, así como perseveran los heráldicos de fondo dorado.

En el reverso, con su amplia y compleja trama narrativa, Duccio se muestra a la altura de las innovaciones dramáticas de Giotto, creando fondos de paisaje y escenografia arquitectónica con visos de profundidad volumentrica.

De esta forma Duccio responde a las querencias espaciales florentinas, pero sin dimitir el ritmo lineal y los valores cromáticos, del que también toma la observancia de los detalles, van a configurar lo mejor de la Escuela de Siena que lega a su culminación con Simone Martini y los Lorenzetti, Pietro y Ambrogio. 

https://www.meisterdrucke.es/impresion-art%C3%ADstica/Duccio-di-Buoninsegna/91190/Maesta:-Descendimiento-de-la-cruz,-1308-11.html

Trianart (algunas fotografías)

Maestá, Duccio di Buonasegna

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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