Giorgione

Autoretrato

A pesar de que se tengan pocas certezas sobre su vida y trabajo y de que su carrera pictórica sea breve (apenas una década y sin dejar muchas obras), su arte se considera imprescindible, que genera un patrón pictórico, el veneciano.

Giorgione

Basado en el color como base de la ilusión, como soporte poético que muestra el renacimiento de Venecia.

Madonna entre santos de la iglesia de Castelfranco. (1500-04?)

Giorgione es un virtuoso. Lo es por influir en Bellini, y por hacerlo después en Tiziano.

La Venus dormida de Dresde. (1507).

Tanto es así que Giovanni Bellini, en su últimos años como artista, adapta su arte a lo que consigue su discípulo, y Tiziano, en sus primeros cuadros, muestra lo aprendido de Giorgione. Tanto, que no es fácil distinguirlos.

Giovannoi Bellinni, La transfiguración de Cristo

Durante el siglo XVI son muchos los teóricos del arte que ensalzan el trabajo de Giorgione. 

Baldassare Castiglione considera al veneciano igual que a Mantegna, Rafael, Miguel Ángel e incluso Leonardo.

Sobre éste último, Vasari, en sus Vidas, lo considera el mejor de la pintura florentina y a Giorgione el de la veneciana.

 La observación directa de la naturaleza es su inspiración.

Paisaje con figuras (Tramonto), atribuido a Giorgione. Hacia 1506-10. Londres, The National Gallery
 

Vasari admira estas características de su obra, sobre todo lo vivo de sus pinturas, que según el toscano, lo conseguía con tal unidad y esfumadas de tal forma en las partes oscuras que muchos de los que eran entonces excelentes confesaban que había nacido, más que ningún otro de los que pintaban no solo en Venecia, sino también en el resto de la tierra, para introducir el espíritu en las figuras y emular la frescura de la carne viva.

Y es que Giorgione revoluciona la pintura veneciana por la manera de aplicar los tonos y las sombras.

Los tres filósofos, obra de Giorgione, 1505-09, Museo de Historia del Arte, Viena, Austria

Con esto, lo que consigue, es otra manera de mostrar la realidad (iluminaciones y emociones).

Es tal el cambio que muchos autores jóvenes intentan conseguir lo mismo.

Al igual que su maestro Bellini, que evoluciona hacia esa nueva manera de pintar.

Como ejemplos se muestran dos Virgen con niño y santos, la de la izquierda obra de Giorgione y la de la derecha de Bellini.

Giorgione, Virgen con niño y santos (detalle). Hacia 1503. Castelfranco Veneto, Duomo y Giovanni Bellini, Virgen con niño y santos (detalle). 1505. Venecia, San Zaccaria.

Son los primeros años del siglo XVI y en ambas se aprecia el sfumato en las cabezas.

La relación del artista con el sfumato viene, según Vasari, de haber visto obras de Leonardo.

Es entonces cuando comienza a pintar con más relieve, con más morbidez (suavidad, delicadeza) y, muy importante, sin hacer dibujo previo.

El dibujo era sustituido por una nueva forma de repartir el color (más una nueva iluminación).

El famoso senza far disegno, sin realizar un diseño, no es del todo cierto pues ese dibujo previo puede estar abocetado a pincel, como muestra La Tempestad, obra famosa del artista, donde, entre otras sorpresas, oculta en el ángulo inferior izquierda, aparece una figura femenina.

Vasari, defensor del dibujo, opina que Giorgione (y los venecianos en general) no dominan el dibujo.

Aunque no niega la capacidad de vivacidad en las figuras gracias a la revolucionaria manera de aplicar el color.

Color que, en el nuevo arte veneciano, se aplica abandonando las múltiples y delgadas capas de pigmentos que sí empleaba la escuela precedente de Bellini, con una manera secca que diría Vasari. Los nuevos artistas aplican pinceladas sueltas.

A veces empastadas, la base de Tiziano, la evolución de la propia nueva manera de arte veneciano, una pintura a base de borrones y manchas, y que también consigue ilusión de vivacidad natural.

Concierto campestre, óleo sobre lienzo, 110 x 138 cm, París, Louvre. Tradicionalmente atribuida a Giorgione, se considera actualmente obra de Tiziano, h. 1509.

Giorgione sabe muy bien representar la textura de la carne, las carnaciones.

Las tres edades del hombre, hacia 1500-05, obra de Giorgione, – Óleo sobre tabla, 62 x 77 cm, Galería Pitti, Florencia.

Y sabe mejor iluminarla. Los grandes teóricos del momento lo saben y aprecian.

 Igual de excelente sabe pintar las figuras de la naturaleza así como los paisajes en general. Rayos, reflejos de luz, brillos…nada se le escapa.

Obras como La Tempestad o el retrato de Francesco María della Rovere dan cuenta de ellos. 

Retrato de Francesco Maria della Rovere, atribuido a Giorgione. Hacia 1502. Viena, Museo de Historia del Arte.

Los paisajes siempre le acompañan en sus obras. Vasari dice de él que es un pintor de retratos pero su arte novedoso también se muestra en sus paesetto (en sus pequeños paisajes), como en Los tres filósofos, donde la roca se plasma con una pincelada casi inexistente, que muestra manchas indeterminadas, y que sugiere más que presenta. Pura ilusión. Lo mismo puede decirse de su obra Paisaje con figuras (Tramonto), de 1506-10.

De a la manera de Giorgione. Tiziano y Sebastiano del Piombo son sus seguidores más reconocidos.

Eso sí, colabora con ellos, y es difícil saber quién hizo qué.

La Tempestad

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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