La Italia de las Señorías

A mediados del XV los 14 estados italianos con diez millones de habitantes, parecen estados viables.

Cinco de ellos, el Ducado de Milán con 1,2 millones de habitantes, la Republica de Florencia con 750000, la Republica de Venecia con 1,5 millones, los Estados Papales con 2 millones y el Reino de Nápoles con 2 millones, se encuentran entre los más importantes de Europa.

La Italia septentrional -el Milanesado, la Toscana, el Véneto- siguen siendo por el volumen de su comercio, el desarrollo de su vida financiera y de sus manufacturas, por la densidad de población y su capacidad de consumo, uno de los puntos neurálgicos de la economía europea, con el sur de Alemania, los Países Bajos y el Norte de Francia.

Veronese

Política y territorialmente, los estados italianos del Quattrocento son estados mas fuertes y autoritarios que las admirables ciudades-estado de los siglos XII-XIII-

Por un lado el régimen político y de muchas ciudades autónomas dentro de estos, deriva a finales del XIV hacia la señoría, esto es al dominio dinástico de familias notables de la oligarquía y el patriciado urbano como los Visconti y los Sforza en Milan, los Medicis en Florencia, los Malatesta en Rimini, los Della Scala en Verona, los del Este en Ferrara, los Gonzaga en Mantua, los Montefeltro en Urbino, la casa de Saboya en Piamonte etc.

Por otro lado, Milán, Florencia y Venecia integran bajo sus dominios amplios territorios.

El ducado de Milán, titulo reconocido a los Visconti en 1395, abarca toda la Lombardía, las ciudades de Parma y Piacenza en el sur, y la Valtelina y Bellinzona en el norte.

Florencia domina toda la Toscana salvo Siena que los españoles integran en 1555 en el ducado de Toscana que crean con los Medicis como duques en 1532.

Venecia incluye como imperio ultramarino Dalmacia, Corfú, Creta, Chipre y en tierra firme el Véneto, Verona, Brescia y Bérgamo.

Los Estados Papales reorganizados a partir de 1357 por el Cardenal Gil de Albornoz tras la larga estancia de los papas de Aviñón (1309-1376) amplían su territorio a lo largo de los siglos XV y XVI, extendiéndose de Ferrara a Bolonia al norte hasta la Campania marítima fronteriza por el sur con el reino de Nápoles.

El régimen oligárquico de las Señorías refuerza el policentrismo italiano.

Italia no es una mera expresión geográfica.

Constituye a su modo, una unidad cultural.

Todos los estados italianos tienen conciencia de su pasado común y del peso que la herencia de Roma tiene en su conciencia.

El pasado romano es en la mayoría de los casos -Venecia de origen bizantino es la gran excepción- parte principal del origen de los mitos de ciudades y señorías, y factor de legitimación de su soberanía y aspiraciones.

Italia es una comunidad espiritual católica.

A pesar del episodio de Avignon, Roma es capital de la cristiandad.

La religión cristiana impregna la vida moral, social y familiar de toda Italia.

La extensión desde el siglo XII del dialecto toscano como lengua estándar de las elites urbanas hace de la península una comunidad literaria con la Divina Comedia de Dante Alighieri, el Cancionero de Francesco Petrarca (1470), el Decameron de Govanni Bocaccio, El Principe de Nicolas Maquiavelo (1515), El Cortesano de Baltasar Castiglione (1528) y Vida de los mas excelentes escultores y arquitectos de Giorgio Vasari (1550).

El publico culto italiano tiene tempranamente algo muy parecido a una literatura nacional.

Italia es un mercado común artístico y literario.

Andrea Mantegna nacido en Padua, trabaja desde 1460 en Mantua.

Leonardo da Vinci, florentino trabaja en Milan y luego en Roma.

Sandro Botticelli y Domenico Bigordi, conocido como Ghirlandaio, florentinos también, trabajan en Roma, en la Capilla Sixtina.

Perugino lo hace en Roma, Florencia, Luca, Bolonia y Milan.

Piero della Francesca nacido y muerto en Borgo San Sepolcro trabaja en Ferrara, Rimini, Ancona, Pesaro y Bolonia.

Por poner un ejemplo los Este en Ferrara, ciudad que gobiernan desde el XII a finales del XVI (y cuyas bellísimas plazas inspiran a Giorgio de Chirico en el siglo XX), reúnen a Mantegna, Piero della Francesca, Giovanni Bellini y Tiziano Vecello y a los escritores Ludovico Ariosto (Orlando Furioso, 1516) y Torquato Tasso (Jerusalén liberada, 1580).

En Mantua de los Gonzaga (1328-1708) que tiene una de las mejores colecciones de arte de toda Europa, buena parte de ella vendida a principios del XVII a Carlos de Inglaterra, trabajan Leon Batista Alberti como arquitecto, Antonio di Puccio Pisano, Pisanello como pintor y Andrea Mantegna como pintor de corte entre 1460 y 1506.

Corte de los Gonzaga por Mantegna
Ludovico Gonzaga por Mantegna

La fragmentación del país y su policentrismo político muestra su debilidad en 1494 cuando se produce la penetración en Italia de los ejércitos de Carlos VIII, rey de Francia, tiene consecuencias positivas.

Los estados italianos del XV (Florencia, Milan, Venecia, Roma, Napoles-Sicilia, Siena, Genova, Saboya-Piamonte, Monferrato, Luca, Mantua, Ferrara) fueron ámbitos de soberanía de dimensiones idóneas para la acción -embellecimiento urbanistico, mecenazgo artístico- que en su beneficio y al servicio de la política llevan a cabo desde el poder las oligarquías señoriales italianas.

Cosme de Medici que controla la Republica florentina entre 1429-1464, sin ocupar cargo oficial alguno construye en Florencia la iglesia de San Lorenzo (por Filippo Brunelleschi) y el palacio de los Medici (Michelozzo di Bartolomeo) y reconstruye el convento de San Marcos, con frecos de Fray Angelico.

Su hijo Pedro que tiene a su servicio a Andrea Veroccio y Filippo Lipi, encarga a Benozzo Gozzoli los bellísimos frescos de la capilla del Palacio Medici.

Lorenzo el Magnifico  (1469-1492) es un experto en arquitectura, un excelente poeta y un gran coleccionista de libros (la imprenta se establece en Florencia en 1477) y de obras de arte, y gestiona personalmente la presencia de artistas florentinos como Botticelli, Ghirlandaio, Antonio Pollaiuolo o Verochio en otras cortes italianas al servicio de Florencia.

Bajo su mandato y con su apoyo y con personalidades como Pico de la Mirandola y Marsilio Ficino, el gran estudioso de Platón y el inspirador del platonismo florentino, Florencia lidera la vida intelectual europea.

El desarrollo urbanístico de Italia en la segunda mitad del Quattrocento es espectacular.

Los papas de ese periodo, (Martin V, Nicolas V, Pio II, Pablo II, Sixto IV, Inocencio VIII) hacen de Roma objeto de masiva reconstrucción, un gran centro del humanismo, de los estudios clásicos y de la creación artística.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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