Jaques Louis David y La muerte de Marat

 

La Revolución Francesa es un acontecimiento histórico excepcional, origen de la democracia política, es cualquier cosa menos sencilla.

Jules Michelet en su Historia de la Revolución Francesa, 1847-1853, distingue dos etapas, una de 1789-1791, humana y bienhechora.

Otra de 1792-1794, violenta, sanguinaria, impuesta por una minoría extremista, ideologizada y dogmática, los jacobinos y apoyada en la presión callejera de las masas humanas.

Desde el punto de vista político, François Alphonse Aulard en Historia política de la Revolución Francesa de 1901, propone ampliar la periodización y distinguir cuatro etapas:

1789-1792, orígenes de la Democracia y la Republica.

1792-1795, la Republica Democrática.

1795-1799, la Republica Burguesa.

1799-1804, la Republica plebiscitaria.

 En la primera interpretación social del tema, Albert Matiez, La Revolución Francesa, 1922-1924, revisa las tesis anteriores y diferencia entre la revolución de la nobleza entre 1787-1788

La Revolución burguesa 1789-1791

La Revolución democrática y republicana entre 1792-1793

La revolución social del gobierno jacobino entre 1793-1794.

La tesis de Alfred Cobban en La interpretación social de la revolución francesa de 1964 y de George V.Taylor, Tipos de capitalismo en la Francia del siglo XVIII, de 1964 y La riqueza no capitalista y los orígenes de la Revolución Francesa de 1967, destruyen la interpretación social de la Revolución, esto es el mito de la revolución como revolución burguesa.

Muestran el muy limitado papel del capitalismo comercial e intelectual en el Antiguo Régimen y en los orígenes de la Revolución, obra de la nobleza ciudadana, abogados, funcionarios, que en el tercer estado no era la burguesía (el 87% del tercer estado -nobles, procuradores, financieros, funcionarios, comerciantes- pertenecen a la riqueza propietaria no capitalista, y que los sectores capitalistas de Francia, no mas del 20% de la riqueza de la Francia del Antiguo Régimen, no son en modo alguno revolucionarios.

Taylor dice que la Revolución es el resultado de una crisis política y financiera, provocada por causas externa al proceso económico,

bancarrota de la monarquía de 1780,

rechazo de la nobleza a los planes fiscales del ministro Charles Alexandre de Calonne en febrero de 1787,

pugna política por la representatividad y el poder del Rey,

tras la convocatoria de los Estados Generales en agosto de 1788.

La Revolución Francesa fue una revolución política con consecuencias sociales y no una revolución social con consecuencias políticas.

Nace en una familia burguesa acomodada, pero durante toda su vida mantiene un gran activismo político.

David que nace y se forma durante el Antiguo Régimen y que participa activamente en la Revolución Francesa, termina siendo rescatado por Napoleon Bonaparte al que sirve con fervoroso denuedo, muriendo en el exilio tras la caída de este y la Restauración borbónica.

Sus coetáneos de Europa Occidental sufren similares avatares, como se corrobora comparando su vida con la de Goya, nacido en el año de la muerte de Felipe V, y subdito de hasta otros cinco monarcas, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV, José I, Fernando VII, lo que le permite presenciar y a veces sufrir múltiples cambios políticos y periódicas agitaciones sociales, terminando con la Guerra de la Independencia y reinstalando el absolutismo, su autoexilio en Burdeos, donde fallece.

David y Goya también tienen similares experiencias, pues lo conocen todo desde el Rococo hasta el Romanticismo, lo que le hace coincidir a ambos en sus respectivas obras.

Comienza su formación con su pariente Francois Boucher, uno de los más famosos pintores galantes de la Francia del XVIII y la completa con Joseph Marie Vien, también de gusto Rococó, más inclinado a temas de influencia clásica con quien viaja a Roma en 1776, después de haber obtenido el año anterior el Prix de Rome en 1774 con Antioco y Estratonice.

Ese premio de Roma es una beca de estudios en esa ciudad que periódicamente concede la Academia Francesa a los que se estiman más dotados no sin antes someterlos a unas terribles pruebas de selección en las que hay que demostrar tanto una capacidad técnica como una asimilación del gusto oficial.

Aunque alcanza el premio en 1774, los continuos fracasos anteriores lo desesperan, ha intentado conseguir la beca en cuatro ocasiones antes y condiciona su posterior actitud de rechazo a la Academia a la que más tarde destruye, que no es más que una muestra de cómo el absolutismo cala en todos los ámbitos.

Viaja a Roma en 1776 donde permanece cuatro años y es una formación decisiva en su vida ya que no solo complementa su formación artística sino que percibe en directo el culto a la Antigüedad que practican muchos de ellos los mejores cerebros instalados en Italia entonces.

Sus años italianos le permiten ampliar el horizonte, aunque en su caso no le sirvió para imitar la moda antigua, sino que le permite explorar el arte de los primitivos italianos y sobre todo el naturalismo de Caravaggio.

Se sumerge en un clima artístico de la época caracterizado por la difusión de los escritos de Antón Raphael Mengs y Johan Joachim Winkelmann que dan origen al Neoclásico.

En la década de 1780, madura su  discurso personal desde su regreso a Paris en 1780, produciendo en esta década su mejor obra con El parlamento de los Horacios (1784), La muerte de Sócrates (1787), Los lictores llevan a Bruto los cuerpos de sus hijos (1789), esta ultima exibida cuando la Revolución ya esta en curso.

Destaca la sorpresa generada por estas novedosas composiciones.

Hay que interpretar la sorpresa y el entusiasmo como una reacción del público, no solo frente a la trasnochada pintura galante, y en general al gusto Rococo, sino frente a un mundo ahora considerado decadente, basado en los placeres, el melodrama sentimental y otros rasgos afeminados.

Habiendo sido el siglo XVIII el siglo de la mujer, no deja de ser significativa esa explosión de violenta masculinidad revolucionaria.

Las innovaciones de David  son, su vuelta a la gravedad estoica de Nicolas Poussin y a su persuasiva declamación gestual, el aplanamiento, el claroscuro de Caravaggio, la dramatización didáctica, el rigorismo arqueológico, la sobriedad austera, la reivindicación de lo prismático frente a lo curvilíneo.

Además de sus cualidades para el retrato, todas estas características las tiene entre el 1784 y 1799, sus 15 años mas felices como pintor.

Muy implicado y radicalizado durante los primeros años de la Revolución le acredita como un jacobino hasta la caída de Robespierre, David fue perdiendo pujanza artística según se licua el ideal revolucionario y se convierte junto a sus alumnos mas dotados en un agente de propaganda del régimen de Napoleon, es decir en un hábil creador de imágenes mas que en un pintor, lo cual anuncia el indeclinable giro que toma el arte desde entonces hasta la actualidad.

Consigue un gran éxito internacional con Belisario pidiendo limosna (1781), donde se muestra una imagen patética del que fuera general victorioso al servicio de Justiniano reducido a la miseria y cegado por las pérfidas intrigas por lo que se ve obligado a mendigar.

 El tema está cargado de intención política pues denuncia el pago de un régimen corrupto al que ha sido fiel servidor y ejemplo cívico de honradez, por lo que lo dota de una persuasiva fuerza teatral, que pide limosna a un antiguo oficial suyo que levanta el brazo horrorizado al descubrir quién es el mendigo postrado en la calle.

El juramento de los Horacios (1784-85) lo consagra como profesional porque causa una gran sensación y le da gran popularidad por su rigor compositivo, solemnidad, y la insubordinación del color al dibujo, algo inusual para un artista.

En Los Lictores devuelven a Bruto los cuerpos de sus hijos (1789) es una obra pintada el mismo año en el que se inicia la Revolución Francesa, en cuyo desarrollo David interviene de forma directa y activa inaugurando un perfil que luego es común en los artistas y es la de compromiso político con su tiempo (artista comprometido).

La obra resulta muy atractiva pero antes de la apertura del Salón comienza la Revolución Francesa, se establece la Asamblea Nacional y cae la Bastilla.

Pero la corte real no quiere propaganda agitando al pueblo, por lo que quiere comprobar todo lo que se cuelga, y cuando los periódicos relatan que el gobierno no permite que Los Lictores   se muestre, el pueblo se encoleriza y los realistas ceden.

El cuadro se cuelga en la exposición protegido por estudiantes de arte ya que Bruto mata a sus hijos que quieren complotar para que se instaure la monarquía y él defiende la República aunque tenga que sacrificar su familia, lo que es un guiño republicano en el contexto convulso que viven.

 Hace uso del claroscuro del barroco para subrayar aspectos de la escena a los que dota de dramatismo inspirándose en un pintor hasta entonces maldito Michelangelo Caravaggio.

Esla teatralidad, la verosimilitud dramática, persuasión política, y anhelo de virtud y pureza lo que busca.

Los héroes que aparecen en estas obras no son triunfadores exaltados en medio de su gloria, sino trágicos protagonistas que mueren o se sacrifican por un ideal superior.

Toda la obra es un símbolo republicano por lo que tiene un inmenso significado en la coyuntura que viven de revolución contra la monarquía y es un anuncio de la guerra civil que viven después y que contagian a todo el mundo.

David hace una pintura política en la que hace una crónica crítica de la actualidad que vive, de hecho participa directamente de los acontecimientos, no solo pintando sino como diputado jacobino en la Convención.

Desde allí vota a favor de la muerte del rey y se compromete a la reforma de la administración de las artes consistente en la supresión de la Academia, la reforma de los salones, la creación de leyes de protección del patrimonio nacional o la creación de museos públicos.

Su destino brilla y se oscurece con el propio destino de la Revolución y conoce los brutales cambios posteriores del Directorio, el Consulado, el imperio napoleónico y la Restauración, por lo que se exilia a Bruselas con el último cambio político, pues el indulto no alcanza a los que como él han sido diputados regicidas.

A partir de ese momento su arte deja de tener fuerza, pero durante la Revolución deja una obra excepcional que se convierte en un emblema estético y moral de gran influencia posterior.

Destaca La muerte de Marat con una gran fuerza sintética, una obra maestra, el político asesinado en la bañera por Carlota Corday, una misteriosa mujer que penetra en su intimidad con subterfugios.

David ve el cadáver del tribuno asesinado, lo que convierte al cuadro en una crónica, es decir en un reportaje gráfico, en una instantánea.

Hay una manipulación en la escena, algo que no es reprochable en la era digital.

Convierte al Ecce Homo en la línea cristiana, al vencido en un vencedor moral, algo que también hace Goya en El fusilamiento del 3 de mayo, donde los vencidos son la gente anónima.

David en la composición enfrenta la pluma frente al puñal asesino, Vencereis pero no convenceréis, una proclama que todavía sobrecoge.

El cuadro es un símbolo de la fuerza de la razón frente a la violencia y la estancia aparece vacía con lo que refuerza el dramatismo.

Hay un estilo naturalista, el claroscuro y el efectismo teatral, pero lo más importante es que es un icono moral, un héroe cuya grandeza consiste en su humanidad y cuya fuerza reside en el valor de sus ideas y su actitud a la que no puede doblegar ni la violencia ni la muerte.

 Muestra la superioridad de las ideas frente a la fuerza, ya que en lo sucesivo no bastará con imponerse sino que habrá que convencer.

David continua pintando en los años posteriores y crea un multitudinario taller con miles de discípulos llegados de todas partes de Europa y sigue haciendo una crónica visual de cuanto acontece a su alrededor disfrazada de historias de la Antigüedad clásica como Las  sabinas (1789) o Leonidas en las Termópilas, pero sin el aliento poético anterior, quizás porque se encuentra ajeno al mundo que ya gira con ideales diferentes al suyo

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: