Grado cero de significación en arte

En los 60, las diversas prácticas artísticas se orientan hacia el fenómeno de la desmaterialización artística, es decir, que las piezas se alejan de los soportes tradicionales como la pintura o la escultura.

El arte de la tierra o Land Art, el arte procesual, el Body Art, el performance y el arte conceptual son las prácticas artísticas que abandonan el culto al objeto para proyectar un arte más abierto

El Arte Conceptual es la estación término de la desmaterialización del objeto artístico.

Parece que el arte no se pueda despojar más después de todas las corrientes vanguardistas de la abstracción pospictórica y la del Pop.

No parece que se le puedan quitar más atributos y cualidades que históricamente han fijado su identidad.

Infinidad de las ideas de estas vanguardias proceden de experiencias vividas por las vanguardias históricas y en concreto por el dadaísmo, pero con la diferencia de que ahora en vez de provocar un escándalo, tiene éxito.

Pero el éxito es el enemigo acérrimo de la vanguardia, es necesario para continuar hablando de ella con credibilidad moral que su último combate de supervivencia sea una desesperada lucha contra el éxito.

Este es el cometido del Arte Conceptual, corriente que comienza en la segunda mitad de los 60, pero que  escora a partir de la década de los 70.

La radicalidad de esta vía es imposible de superar ya que recusa todo, al artista, a los medios de expresión tradicionales y a la obra, con lo que no deja nada.

Se recusa el papel profesional y la imagen tradicional del artista, se recusa todo tipo de medio de expresión, los del pasado tanto como los de vanguardia, y se recusa no solo la obra de arte tal y como es concebida históricamente sino el hecho mismo de su materialización, sea de la índole que sea.

La verdad es que no se podía progresar más allá de lo que habían hecho las ultimas vanguardias, tanto desde el punto de vista formal tanto como desde el significado, y no hay que olvidar que una vanguardia para existir, tiene necesariamente que progresar, ir un poco más lejos que la anterior, hacer algo diferente con fórmulas diferentes.

Lo único que queda indemne después de todos los cambios a que se somete el arte, es el sistema de su uso social, que sigue siendo el mismo.

 Pués aunque la obra alcance el máximo grado de provocación, al final el producto se distribuye por el mercado, pudiendo alcanzar enorme éxito y que se lo disputen los museos y las aguas vuelven a su cauce.

La pugna del Arte Conceptual es contra el éxito, una lucha contra lo que lo hace posible, el sistema del uso social del arte, su mercantilización.

Al despojar de todos sus atributos al arte, los conceptuales creen que terminan con el tinglado que impide el sentido liberador de lo artístico en cuanto que fuera o no fuera buena la intención del creador, acaba alienando el sentido original de su obra al ser fatalmente convertida en una mercancía más.

Su ideólogo es el estadounidense Joseph Kosuth, que en 1969 publica un par de ensayos con el título El Arte después de la Filosofía, en los que apela a lo que hace la filosofía analítica que se ocupa solo del lenguaje, pretende que el arte no trate mas que de arte, pero no como lo conciben los formalistas de la Abstracción Pospictórica que entienden por ello la materialidad, la forma de la obra, sino prescindiendo de ese lado material también.

Al trascender la dimensión física del objeto artístico, al saltar por encima de la apariencia, Kosuth llega al concepto, pasa de la morfología a la función.

 Así el artista conceptual no hace obras materiales sino que formula nuevas proposiciones que definen de nuevo que es el arte, tal y como ocurre según él desde que Duchamp extendió la definición de lo artístico.

Joseph Kosuth se convierte en el líder destacado del nuevo arte conceptual, avanzando en las propuestas de Marcel Duchamp a partir de sus ready-mades, se propone sacar al arte de la trampa del encadenamiento al que le someten las formas, que, según él, lo tienen reducido a meras apariencias, para llevarlo al concepto.

Concluyendo que el objeto del arte para Kosuth es definir el arte.

En el conceptual no hay una técnica común, así que los conceptuales practican algún tipo de acción puntual que luego se conoce a través de fotografías o videos.

Este material en apariencia sin valor económico, se comercializa igual que los cuadros convencionales, pero lo mas grave es que el arte llega a no ser nada, al grado cero de significación, a un callejón sin salida.

De hecho Kosuth evoluciona después fabricando obras convencionales, a través del mercado convencional.

Esta experiencia conceptual y los diferentes caminos que propicia como el Land Art, donde la naturaleza es protagonista, el arte pierde sus atributos provocando una ausencia de deseo por parte del espectador, a la vez que su inserción en el sistema, su institucionalización, continua exactamente igual.

A partir de ahora termina la vanguardia y la Posmodernidad comienza.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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