El Nihilismo de Dadá y el Surrealismo.

Tras el armisticio, emerge en los países que han participado en la guerra como los neutrales, núcleos de agitación de vanguardia, cuyo propósito nihilista pretende descomponer el arte.

Es Dadá el que primero se da a conocer en Zúrich en 1916.

Usan como plataforma el Cabaret Voltaire, donde hacen sesiones cómico grotescas en la que parodian todos los valores incluidos los artísticos.

Sus protagonistas son jóvenes de diversos países de Europa que han desertado o huido de la guerra, como los alemanes Hugo Ball (1886-1927), Richard Huelsenbeck (1892-1974) y Hans Arp, que cambia su nombre por el francés Jean (1887-1966) y los rumanos Tristan Tzara (1896-1963) y Marcel Janco (1895-1984).

El segundo centro Dadá importante es Nueva York, casi simultaneo a Zúrich y que cuenta con artistas también fugitivos del horror de la guerra, entre los que están Francis Picabia (1879-1953), Marcel Duchamp (1887-1968), Arthur Cravan (1887-1919) y Man Ray (1890-1977), cuyo acto conjunto más espectacular es la escandalosa exposición de 1917 en la Central Galery.

En la Barcelona de 1917 coinciden también alguno de estos artistas como Cravan y Picavia, junto a otros extranjeros que de igual modo residen allí temporalmente y se publican cuatro números de la revista dadaísta 391.

Tras este impulso, el Dadaismo tiene otros focos importantes, el mas grande y contundente, el aleman, aprovechando la atmosfera de agitación prerrevolucionaria que se produce al final de la guerra con tres centros en Berlin, Colonia y Hannover, en los que participan algunos de los protagonistas del núcleo original de Zurich, como Arp y Huelsenbeck, pero también otros como Hans Richter, Raoul Hausmann (1886-1971), Johanes Baader, Kurt Schwinters 81887-1948), Marx Ernst (1891-1976), George Grosz (1893-1959), Johanes Theodor Baargeld (1891-1968), Hanna Hoch (1869-1978) o John Heartfield (1891-1968), alguno de los que  desempeñan papeles muy relevantes en años posteriores, bien como artistas independientes o bien integrándose en otros movimientos de vanguardia.

Su segunda y definitiva sede es Paris de la inmediata posguerra, donde se reconstruyen algunas de las sesiones de provocación característica, con la incorporación de algunos elementos como, sobre todo, Andre Breton (1896-1966), pero esta protesta en el vacío se convierte ya en algo cansino en los años veinte y de sus restos brota el Surrealismo.

¿Qué significa Dada? Tristan Tzara, uno de sus primeros mentores, poeta rumano, que publica una batería delirante de manifiestos dadaístas, lo dice con claridad, Dadá no significa nada.

Es sobre todo un gesto y una actitud de rechazo universal y una actitud nihilista de negación permanente, que en definitiva vuelve contra sí misma la euforia experimental inicial.

El inventario de acciones y obras que llevan a cabo los dadaístas entre 1916 y 1922, lo comprende todo, desde escritos casi siempre desde la vía del absurdo y la injuria, hasta lo que luego se denominaran happening, actuaciones improvisadas y un catálogo de objetos desconcertantes que imaginarse pueda.

En ese sentido no se ha podido ir más allá de lo que hicieron los dadaístas porque, dando al signo artístico una extensión indiscriminada, cualquier cosa de forma arbitraria por su autor, podía convertirse en arte, desde un urinario a una plancha.

El arte entra en su grado cero, pero hay que reconocer que esa loca energía liberada por un conjunto de jóvenes desesperados también logra abrir horizontes insospechados muy interesantes.

Lo que se presenta como la nada y sin finalidad definida, se va haciendo de todo, obviamente no puede durar.

La experiencia final de Paris es en este sentido patética al convertirse en una protesta hueca y sin eco.

Quien comprende y sabe dar respuesta a todo este eco es André Breton, que junto a otros compañeros incorporados al episodio final del Dadaismo parisino, crea el Surrealismo, movimiento que se funda a finales de 1924 y que se hace con el liderazgo moral de la vanguardia de entreguerra, contando con dos etapas diferenciadas, la que abarca de 1924 a 1929, que está dominada por el principio del automatismo y la segunda de 1929 a 1945, durante la que se vive una radicalización política muy polémica del movimiento y en la que el discurso sicológico se hace más complejo y menos incompatible con todo tipo de fórmulas y medios artísticos.

El Surrealismo, si se atiende a los escritos de su primer manifiesto por André Breton, quiere recuperar la fuerza imaginativa potenciada por el Romanticismo a través de los instrumentos que aporta las teorías de Jung, discípulo de Freud.

Su término clave es el inconsciente, y todo se basa en la escritura automática, una forma de impedir que se distorsione el mensaje del inconsciente y su fin último la revolución, pues a diferencia de los dadaístas, los surrealistas piensan que una vez que tenga lugar esta, revolución se puede producir la realización social del arte, que no ha buscado otra cosa que la liberalización del hombre, incluso más allá de los limites represivos de la razón.

Utilizando con brillantes manifiestos, polémicas y revistas, entre estas últimas destacan La Revolución Surrealista que se publica entre 1924 y 1929 y El Surrealismo al servicio de la Revolución, que lo hace entre 1930-1933, siendo continuada por una tercera aunque ya no propiamente surrealista, que funda Albert Skira y dirigida por Albert Teriade titulada Minotauro, que dura desde 1933-1939, en la que continúan publicando importantes trabajos teóricos de los principales surrealistas y continuando el dictado férreo de Breton de personalidad dogmática, pero con un gran sentido de la organización, el Surrealismo es uno de los movimientos vanguardistas más duraderos e influyentes del siglo XX.

Originariamente está dominado por escritores pero conforme pasa el tiempo cuenta con la colaboración activa de artistas plásticos.

Este arranque inicial literario del Surrealismo explica la total ausencia de un código de fórmulas plásticas.

De hecho, una de las primeras discusiones que hay entre los fundadores es la de determinar si se puede hacer una obra plástica surrealista, lo cual dado el método de la escritura automática no es fácil, ya que el pintor por más que trata de inspirarse en el inconsciente tiene comparativamente mayores mediaciones materiales para trasladar de forma directa y espontánea al lienzo esos impulsos y revelaciones del inconsciente.

De hecho las dos etapas antes enunciadas del Surrealismo de los años 20 y 30, tienen desde el punto de vista artístico, protagonistas y métodos muy diferentes.

En la primera domina la técnica automática, el lenguaje artístico ronda la abstracción, restando algunos pocos elementos figurativos, que sirven como soporte simbólico a esos mensajes del inconsciente.

En este periodo las dos figuras determinantes son Joan Miró (1893-1983) y André Masson (1896-1987).


El primero mallorquín, muy vinculado a la cultura telúrica del mundo rural, despliega un potente universo de signos y símbolos relacionado con la imaginación de la tradición campesina, dando además gran fuerza poética.

Masson genera un grafismo violento y dinámico y lleno de sacrificios rituales, orgias y luchas.

También se incorporan a ellos antiguos dadaístas como Ernst y Arp.

En la segunda etapa del surrealismo se impone la teoría de la espontánea carga inconsciente que existe en la mirada humana, a la que hay que no hay que forzar con ningún método para que revele su fuerza delirante.

Esto quiere decir que cualquier imagen aporta datos reveladores y que por tanto no hay que molestarse en deformarla, muy al contrario, alcanza su máxima potencia delirante, cuando está pintada de forma más cuidadosamente realista tal y como teoriza y trabaja Salvador Dalí (1904-1989), junto con el belga Rene Magritte (1898-1967), las dos figuras surrealistas más importantes de los años 30.

Dalí ya ha demostrado inquietudes vanguardistas tras su paso por la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde entabla amistad con Lorca y Buñuel, uno de los más significativos cineastas surrealistas, que cuando se instala en Paris en 1929 no solo se integra en el movimiento surrealista, sino que se convierte enseguida en una de sus personalidades dominantes.

Influido por las teorías sicoanalistas de Jaques Lacan acerca de la paranoia, Dali cree que al igual que cuando miras las nubes o cualquier otro objeto del paisaje de forma distraída se pueden reconocer en los accidentes de la naturaleza, las figuras más fantásticas, prueba de nuestra capacidad visual delirante, no hace falta en efecto molestarse en pintar automáticamente o con otra técnica diferente de las convenciones del realismo.

La cuestión es pintar las propias visiones y obsesiones con todo detalle y precisión.

Magrite por otro lado contrapone imágenes convencionales y su sentido metafórico, logrando crear tensión en la mirada y sorpresa en el espectador.

El Surrealismo artístico no tiene ninguna técnica precisa, sino que busca efectos de estimulación de la parte oculta -inconsciente o subconsciente- de la mente.

Muy en la línea de los años treinta, la mayor parte de los artistas surrealistas derivan hacia un lenguaje figurativo más realista, simultáneamente siguen con sus juegos espirituales y utilizan todos los medios de expresión al alcance de su mano.

Durante los treinta se multiplican los artistas y sedes del Surrealismo.

Junto a los nombrados hasta aquí hay que añadir a Yves Tanguy (1900-1955), Paul Delvaux (1897-1994), o el canario Oscar Dominguez (1906-1958).

Después de la invasión alemana en Francia, al poco de iniciarse la II Guerra Mundial, los surrealistas que han adoptado posiciones políticas radicales por izquierdismo, se ven obligados a exiliarse, marchando la mayoría a Nueva York, donde sirven de estímulo para el nuevo y potente arte americano del Expresionismo Abstracto que emerge con fuerza.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

2 comentarios sobre “El Nihilismo de Dadá y el Surrealismo.

  1. Gran recopilación de obra de todos los grandes de ambos movimientos y muy bien vehículizado
    Me quedo con Miró; representó un cambio sustancial en la plasticidad del color;
    👏👏👏👏

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: