Las vanguardias y la arquitectura

El desarrollo de las vanguardias históricas es uno de los fenómenos más característicos del arte de la primera mitad del XX que se suceden de forma rápida antes de la segunda guerra mundial.

Aunque son protagonizados por artistas plásticos, estos movimientos y grupos generan patrones globales de creación artística con derivaciones en todos los órdenes formales y expresivos, incluidos los arquitectónicos.

Las vanguardias al plantearse la creación de un radicalmente nuevo lenguaje artístico en ruptura con las fórmulas del pasado, facilitan las cosas a quienes como los arquitectos, más dependiente del apoyo económico, necesitan el correspondiente aval cultural para cualquier cambio profundo.

En las corrientes renovadoras de la arquitectura del siglo XX, hay un grupo de arquitectos que asocian su labor a determinado grupos de vanguardia, como el italiano Antonio Sant Elia (1888-1916) y el Futurismo que, influido por las ideas aerodinámicas y maquinistas de este, diseña imágenes de una hipotética ciudad industrial y comercial del futuro con infinidad de rascacielos, vías de comunicación a diferentes niveles y edificios con formas curvas.

Se adhiere al futurismo publicando en 1914 el Manifiesto de la arquitectura futurista, en el cual expuso los principios de esta corriente.

El futurismo de Sant’ Elia se encontraba influenciado por las ciudades industriales estadounidenses y por los arquitectos vieneses Otto Wagner y Joseph Maria Olbrich.

Sant’Elia concibe el futurismo como arquitectura en movimiento, un espacio arquitectónico ligado al tiempo, en un proyecto sistémico de la ciencia tecnológica de las máquinas.

Las casas durarán menos que nosotros. Cada generación tendrá que fabricarse su propia ciudad. Esta constante renovación del ambiente arquitectónico contribuirá a la victoria del futurismo.

 Antonio Sant’Elia, Manifesto dell’architettura futurista, 1914.

 La Città Nuova (Ciudad Nueva), de 1913-1914, es el proyecto más importante de este arquitecto.

En dicho proyecto se imagina, en una colección de bocetos y proyectos, la Milán del futuro.

Participa voluntariamente en la Primera Guerra Mundial, donde fallece.

Algo similar ocurre con la vanguardia expresionista en Alemania que también favorece un tipo de arquitectura como la de los arquitectos Bruno Taut (1880-1938) creador en 1914 del Pabellón de Cristal para la Exposición de Werkbund de Colonia:

Hans Poelzing (18691936), con su Torre del agua contra incendios de Posen de 1910, realizada con estructura de hierro y ladrillo; o

Eric Mendelsohn (1887-1953) con su Torre de Einstein en Potsdam, (1919-20).

 El Neoplasticismo holandés y el Constructivismo soviético tienen también sus relevantes secciones arquitectónicas y en general ya no habrá ninguna vanguardia plástica que no traduzca en términos constructivos o de diseño industrial su ideario plástico, incluso el Surrealismo, que propicia sin un programa específico, una manera fantasiosa y delirante de concebir la construcción.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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