El Modernismo



A final de siglo XIX se desarrolla un movimiento estético que en función del lugar tiene una denominación diferente, de tal manera que lo que nosotros denominamos Modernismo.




El Modernismo en Alemania es Jugendstil, en Francia Art Nouveau y en Italia Liberty (al igual que en EEUU).

Esta multiplicidad de vías revela la diversidad de opciones que tal estilo internacional ofrece solo por su diferente nacionalidad.

Lo que cohesiona a este movimiento es el cada vez más generalizado rechazo a la arquitectura de los revivals historicistas, lo que indica que cada uno de estos nombres habla de lo moderno, de lo nuevo, lo joven o lo libre.

El Modernismo va de desde la década de 1880 hasta 1820, aunque su periodo álgido es 1890, entre sus antecedentes están los Prerrafaelistas y los Nazarenos, y también ingles el Movimiento de Artes y Oficios (Arts and Crafts) que potencia William Morris.

El Modernismo que impulsa una síntesis entre las artes, volviendo al mito romántico de la obra de arte total, se manifiesta en todas las artes, aunque el campo más específico es el de las artes aplicadas o industriales.

Su clave estética es la defensa de la línea curva de desarrollo orgánico, un poco parodiando la forma vegetal.

Esta es la razón por la que se encuentra en las artes aplicadas, el diseño decorativo de interiores y la ilustración gráfica, su mejor vehículo de expresión, mientras que colisiona con el funcionalismo de la arquitectura moderna y con la pintura.

Hay tres arquitectos europeos que destacan, el escoces Charles Rennie Mackintosh (1868-1928), el belga Henri van de Velde (1863-1957) y el español Antonio Gaudi (1852-1926).


De Mackintosh hay que recordar La Escuela de Glasgow, hecha entre 1896-1910, porque es una mezcla entre el espíritu fundacional de Sullivan y el espíritu modernista.

De Van de Velde, destaca su labor como pintor, ilustrador, diseñador de muebles, vidriero, orfebre y arquitecto, destaca el teatro que diseña en 1914 para la Exposición de Werkbund en Colonia, y su nombre está asociado a la Escuela de Artes y Oficios de Weimar, embrión de la Bauhaus, tras su reorganización después de la segunda guerra mundial.




Antonio Gaudi es singular ya que es muy autónomo e intuitivo.

Nace en Reus, pertenece a una dinastía de experimentados forjadores del hierro, lo que configura su sensibilidad y le dota de una capacitación técnica artesana que ninguno de sus colegas tiene.

Cuando consigue el título de arquitecto, se aparta de cualquier sombra de academicismo y actúa por libre de forma muy creativa.

Le favorece la vitalidad de Barcelona en ese momento, muy cosmopolita e inquieta y Gaudi no tarda en convertirse en el portador estético más cualificado de esa generación, lo que explica la relevancia de los encargos que recibe por parte de los mecenas locales y toda la última parte de su existencia está dedicada a la obra más emblemática y audaz del renacimiento cultural catalán, La Sagrada Familia en cuya construcción se emplea entre 1883 y 1926.

El sentido orgánico del diseño de Gaudi alcanza gran atrevimiento, que no se limitan al exterior del edificio, sino que corresponde con la estructura y hasta con el menor de los acabados del interior.

Y es que gracias a su formación Gaudi consigue abarcar todo desde el diseño de un picaporte, las rejas y forjados de las ventanas o muebles, y hasta las formas mas ingeniosas de los jardines.

Destaca La Casa Batlló (1905-1907) y la Casa Milá (1905-1910) conocida como La Pedrera y todas las intervenciones que hace para la familia Guell (1998-1914) y el Parque Guell (1900-1914).


La influencia de Gaudi ha sido grande no solo en la arquitectura sino en el arte contemporáneo como se puede comprobar con la admiración de los escultores británicos, Henry Moore y Barbara Hepworth, o el pintor Julian Schnabel que en los 80 del pasado siglo, integra en sus cuadros cerámicas como las de Gaudi sobre las que pinta.

Hay que citar otras notables aportaciones modernistas como la del belga Victor Horta (1861-1947) que tiene los Hoteles Tassel y Solvay, la Casa del Pueblo y los almacenes A l´nnovation, todos ellos en Bruselas.

El francés Hector Guimard (1867-1942) celebres por sus entradas de estaciones del Metro de Paris, que forman fantásticos dibujos vegetales.

Destacan también los austriacos Otto Wagner (1841-1918), Jose Hoffman (1870-1956) y Joseph Maria Olbrich (1867-1908), responsable de la peculiar configuración modernista de Viena y de Praga.

Son importantes los alemanes Peter Behrens (1868-1940) y Agust Endell (1871-1925) entre otros.

Si se compara la arquitectura modernista con la Escuela de Chicago, se vislumbran dos formas muy diferentes  de concebir la arquitectura, la europea más rica desde un punto de vista cultural a la vez que más compleja y sofisticada pero también más confusa, vacilante y tímida en cuanto a soluciones estructurales y funcionales en relación con los americanos, y lo que ocurrirá en el siglo XX es que los grandes maestros europeos del movimiento moderno terminan emigrando a EEUU y se adaptan a su estilo de vida.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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