Gustave Courbet (1819-1877).El Realismo

Nace en Ornans en 1819, pequeña ciudad del Francocondado limítrofe con Suiza.

Es el mayor de y único varón de una familia de cuatro hijos muy acomodada gracias al patrimonio rural del progenitor.

Durante toda su vida muestra el afecto que tiene por su familia, ya que les hace infinidad de retratos y en ocasiones los retrata en medio de personajes de sus grandes composiciones.

Ese mismo vinculo le une a su lugar de nacimiento, le sirve de decorado para muchos de sus cuadros.

A lo largo de su existencia visita los países nórdicos donde le admiran, vive en Paris, viaja a Saintonge, cuna de su amigo Castagnary o a Normandía con el pintor americano Wistler, o a Montpellier invitado por Bruyas, amigo y mecenas, pero siempre regresa al Francocondado.

Hay una primera etapa de juventud entre 1833-1848, en donde a los 14 años se fascina con la pintura por medio del maestro Baud, un profesor de Ormans quien ha sido alumno de Gros.

Tiene 20 años cuando llega a Paris para matricularse en Derecho pero pronto prefiere los talleres de Steuben y de Suisse.

Copia en el Louvre a Rembrandt, Hals, Rubens, Carvaggio o Tiziano y en la zona española descubre a Velazquez y Zurbaran.

Su paleta cromática basada en predominio de colores negros y pardos, es inequívocamente española.

Entre sus paisanos admira a Gericault, Delacroix, dos maestros románticos que utilizan grandes formatos.

Pero en este periodo sigue buscándose, y se retrata con énfasis como El desesperado 1841, El hombre del perro negro 1842, El hombre herido 1844-54, El hombre con cinturón de cuero. Retrato del artista 1845-46.

Mas allá de la admiración por los grandes maestros, tiene el anhelo de formar parte fundamental de la historia del arte a través de una pintura diferente, pero muy personal.

En vez de apuntarse a los correspondientes premios académicos, Courbet prefiere relacionarse con los grupos de bohemia rebeldes y frecuentar los cafés donde se discuten las nuevas ideas.

Es allí donde adopta el credo Realista y congenia con los revolucionarios socialistas y anarquistas, llegando a ser íntimo del principal teórico del anarquismo Pierre Joseph Proudhon quien escribe Sobre el origen del arte y su destino social (1863).

En 1848 Courbet que hasta el momento hace pocas exposiciones en el Salón por fin presenta 10 lienzos y entabla una gran amistad con el crítico Champfleury beneficiándose de un reconocimiento publico confirmado al año siguiente por la compra por parte del estado de Una sobremesa en Ornans.

La obtención de la medalla de segunda clase le libera a partir de entonces de pasar por el jurado hasta 1857 en que cambian las reglas.

Con otras obras en cambio, Courbet se enfrenta a la incomprensión y provoca el escandalo como ocurre en 1849 con Los Picapedreros (obra destruida) y mas tarde con Un entierro en Ornans en el Salón de 1850-1.

Su temática es provocadora pues se trata de una representación de un entierro de pueblo vecino y de unos peones camineros que trabajan en un camino rural.

Pero lo que suscita escándalo en el publico y en la critica es el tamaño desmesurado de las telas, lo que supone conceder un rango de historia a un acontecimiento banal y vulgar.

En El Entierro de Ornans coloca en primer termino un friso corrido de figuras monumentales, cada una de las cuales esta inspirada en retratos reales de individuos de su pueblo natal.

Es así una especie de fotografía enorme de una ceremonia popular.

 Y en la mitad del siglo XIX conforme a las convenciones académicas, los cuadros de gran formato están reservados a los temas históricos, bíblicos, mitológicos o alegóricos.

Courbet se salta las normas y utiliza grandes lienzos para narrar un mundo familiar y doméstico.

Considera que la historia contemporánea, ya fuese la de la gente de pueblo, merece esos grandes formatos, con lo que expresa su deseo de reformar la pintura histórica.

Pero, aunque muchas composiciones son temas campesinos, no rehúye los temas urbanos concediéndoles un sesgo político como en Salida de los bomberos para apagar un incendio (1850-51) también de grandes dimensiones, de 4 por 6 metros.

Lo que lleva a la conclusión de que Courbet intenta crear un nuevo tipo de alegoría contemporánea como se puede ver en El taller del pintor (1854-55) en la que manifiesta que es una alegoría real que recapitula siete años de su vida artística, por supuesto de tamaño muy grande (cuatrometros por seis) de lo que él denomina la historia moral y física de su taller.

También dice del citado lienzo que están representadas todas las personas que sirven a su causa, que le sostienen su ideal y apoyan su actividad.

En el lienzo aparece el retrato de Courbet pintado junto a una figura desnuda y un conjunto variado de diversos personajes reales entre los que aparecen los principales sostenedores y amigos del pintor.

El jurado del Salón de 1855 acepta mas de 10 cuadros de Courbet pero rechaza su Taller debido al tamaño del cuadro, lo que incita a Courbet a organizar una exposición particular al margen de la Exposición Universal en un recinto edificado a su costa y que denomina El Pabellon del Realismo.

En estas fechas tiene un encuentro decisivo para su carrera al conocer a Albert Bruyas (1821-1877), un rico coleccionista de Montpellier que compra Las bañistas y a partir de entonces se convierte en mecenas del artista que de este modo puede vivir de su pintura.

Pero Courbet no se limita a estas increíbles representaciones de la vida contemporánea, rural o urbana, sino que es también un maravilloso paisajista y un audaz pintor de desnudos femeninos, dotando a ambos temas de un vigor y fuerza casi táctiles.

En los paisajes que recoge lugares recónditos donde la naturaleza muestra además de poder una belleza trágica.

Los desnudos sorprenden por la libertad que están ejecutados atreviéndose a representar partes anatómicas que antes nadie había representado y porque los cuerpos desnudos trasmiten una relación muy cercana y física, muy táctil.

Sus modelos femeninos son mujeres grandes, maduras con senos y caderas muy desarrollados, que traen a la memoria las venus del neolítico.

También Corbet se vale de la fotografía para la representación de desnudos, un rasgo más manifiestamente moderno.

Debido a un proceso de 1873 en el que es condenado a pagar la reconstrucción de la columna que la Comuna ha abatido con anterioridad, pierde gran parte de su fortuna y decide exiliarse en Suiza temiendo ser de nuevo encarcelado.

Durante su exilio el Estado embarga todos sus bienes y vigila a sus amigos y familia.

La inestabilidad y los primeros años de la III República no son ventajosos para los antiguos miembros de los antiguos partidarios de la Comuna.

Courbet se niega a volver a Francia ante el voto de una ley de amnistía general.

Pese a la benevolente acogida que tiene en Suiza, Courbet se hunde en este exilio, se pierde en el alcohol y tan solo produce en raras ocasiones obras que no están a la altura de su talento.

Los problemas de dinero y los tramites procesales se convierten en una obsesión y muere el 31 de diciembre de 1877 en la Tour-de -Peilz, pocos días después de la dispersión de su taller en una subasta pública.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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