Eugéne Delacroix (1798-1863)

A la prematura muerte de Géricault le continua la pintura de uno de sus más fervientes admiradores y amigo siete años más joven, Eugene Delacroix

Un perfil romántico de ferviente lector, apasionado de la música y amigo de Chopin.

Tiene una formación humanística esmerada de acuerdo con sus orígenes familiares, y su vida y su comportamiento se ajustan al mito romántico del dandy (la otra cara de la misma moneda es el bohemio), como dice Calvo Serraller un caballero que convierte en norma propia la distinción estética y moral.

Artísticamente, aunque sus fuentes son parecidas a las de Géricault, en cambio no hace el grand tour el viaje a Italia, en cambio en una novedosa ruta iniciática romántica, Delacroix viaja en 1825 a Inglaterra y en 1832 al norte de África.

Visita Argelia, Marruecos con una corta escapada al sur de España donde escribe la declaración de que allí entre exóticos moros, se hallan los verdaderos griegos de David, lo que denota el cambio de sensibilidad que se ha producido.

Aunque no viaja a Italia, suple esa carencia con visitas al Louvre donde copia a los grandes maestros del pasado mostrando preferencias por Rubens y Poussin, es decir por el dinamismo, color y por un sentido narrativo.

Es apasionado lector de Dante, Shakespeare, Walter Scott, Byron, autores que motivan la pasión en la obra de Delacroix.

Se da a conocer en el Salón de 1822 con La barca de Dante, una escena de Dante y Virgilio atravesando la laguna Estigia infectada de cuerpos convulsos, primera obra de una serie de pinturas llena de tempestades y naufragios.

Como muchos de sus contemporáneos románticos se entusiasma con la guerra de la Independencia griega, pintando el cuadro elegiaco de La Masacre de Quíos (1824).

Hay otra pintura basada en un relato de Byron donde un sátrapa oriental viéndose zozobrar ante sus enemigos, encarga a su guardia personal exterminar todos sus bienes incluidos los caballos y mujeres del harén, alcanza su cenit en este tipo de historias épicas con Muerte de Sardanápalo (1827-1828).

En 1830 asiste a la Revolución que es además una fecha clave para el triunfo del Romanticismo literario y artístico en Francia y a esta revuelta dedica La libertad guiada donde una matrona de pecho desnudo y sombrero frigio conduce entre barricadas urbanas a los insurgentes ciudadanos de todas las edades y clases sociales.

En 1830 rememorando su viaje a Argelia pinta Las mujeres de Argel, muy imitado por los pintores posteriores, donde potencia el misterio del interior cerrado con penumbra con una sensualidad con el uso de colores en la que se adelanta a los impresionistas.

Es también un fabuloso retratista, decorador de edificios públicos y hay que destacar La lucha de Jacob con el ángel (1861) que se conserva en la iglesia de San Sulpicio de París.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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