Caspar David Friedrich (1774-1840)

La pintura romántica alemana tiene en él a su mejor representante, aunque su producción más interesante comienza a realizarse a partir del siglo XIX, hay que recordar que el Romanticismo nace en Jena Alemania a finales del XVIII producto del idealismo.

A través del paisaje en teoría un género menor se realizan las mayores aportaciones del emergente arte contemporáneo.

Pero lo que otros pintores especialistas en este genero como Constable, siguiendo la línea de los holandeses del siglo XVII que ya consideran a la naturaleza como algo maravilloso en sí, es transformado por los románticos en algo transcendental y divino (y eso que Kant por estas fechas ya se ha cargado la metafísica).

El pensamiento romántico es panteísta, es decir identifica la naturaleza con Dios, por lo que se puede entender que los románticos sitúen el paisaje muy por encima de cualquier otro genero como el de la pintura de la historia narra las acciones destacables e los hombres, en el paisaje se habla de Dios.

En pintor romántico de paisajes se sumerge en la naturaleza buscando en los espacios más recónditos el lenguaje divino que luego representa con un carácter simbólico (un rio, una piedra, una montaña, un árbol).

Hay pues un cruce de caminos entre la observación de la naturaleza salvaje no contaminada por el hombre y una actitud mística que trata de reconocer en ella los mensajes de Dios.

Por lo que se puede entender que la contemplación del paisaje romántico impacta generando un sobrecogimiento, un efecto sublime que provoca fascinación y terror.

Quienes interpretan mejor esa concepción panteísta de la naturaleza son los filósofos y escritores alemanes, por lo que también son alemanes los precursores de esta pintura de paisaje.

Su representante es Friedrich dentro de la generación de pintores románticos a la que también pertenecen Constable y Turner, que nace en 1774 en Greifswald, una ciudad portuaria del mar Báltico.

De religión protestante, de sensibilidad mística que alimenta la sensibilidad de los primeros románticos germanos de la Sturm und Drang, inmediatamente trata de formar una nueva iconología religiosa a través del paisaje, lo que hiere mas de una susceptibilidad levantando polémica en la tradición protestante que es iconoclasta.

Pero aunque en ocasiones Friedrich coloca una cruz en el pico mas elevado de los Alpes saltándose las convenciones de una reconstrucción histórica, todas sus representaciones son un canto a lo sagrado por medio de los parajes naturales

Todo lo que aparece esta cargado de simbolismo y son alegorías de la existencia humana, es curioso que Friedrich se represente de espaldas al espectador para introducirnos en la contemplación misma de la naturaleza.

 Como dice el norteamericano Robert Rosenblum esa manera empática de mirar la naturaleza y de observarla y proyectando nuestros sentimientos va a tener gran influencia en el arte posterior en el siglo XX en el arte abstracto en el que se perpetua esa intensidad mística en la imagen aunque no tenga referencia figurativa alguna.

Destaca El monje junto al mar (1808-1810) donde aparece una figura minúscula de un monje en una playa, se hace más patente frente a las tres bandas que lo rodea, el de la tierra, el mar y el cielo.

Este es el ejemplo de la concepción sublime y melancólica de este paisajista alemán que posee algo de experiencia angustiosa y sentido trágico de la realidad.

Destacan también El mar de hielo o en El naufrago de Esperanza (1823-24) hay una fragata atrapada por los hielos de un mar polar a punto de sucumbir y ser engullida por el agua subterránea que subyace a la superficie helada.

En ambas pinturas hay una alegoría trágica, la precariedad del destino humano conectado con la idea del naufrago que los románticos de toda Europa toman en más de una ocasión como tema central.

Debido a su introversión y casi vida de ermitaño o de eremita, Friedrich no crea escuela, solo se le conoce un discípulo que es un médico, escritor y paisajista alemán también Carl Gustav Carus (1785-1869), una figura más importante como teórico que como pintor.

La siguiente generación de paisajistas alemanes Carl Rottmann (1797-1850) o Carl Blechen (1798-1840) es más cosmopolita y versátil que la de Friedrich.

La única excepción de un artista alemán que fuera contemporáneo de Friedich compartiera su mismo punto de vista simbolista es la de Philip Otto Runge (1777-1810), aunque no se limita al paisaje solo porque es un increíble retratista y un creador fantástico de sofisticadas alegorías figurativas.

Es además autor de una teoría del color y defensor del sueño romántico de la obra de arte total, esa síntesis integradora de las artes que luego lleva a cabo Wagner en sus obras.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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