Goya (1746-1828)

Produce fascinación porque es el intérprete de una época como le pasa a David.

No es un artista precoz, ni le resulta fácil triunfar, hijo de un dorador comienza su aprendizaje con José Luzán, un destacado pintor local, y en su momento como también hace David intenta conseguir una beca en la Academia Española de Roma de San Fernando en 1763, pero fracasa dos veces y al final se marcha con sus propios medios a finales de 1770.

Con 26 años regresa a Zaragoza tras su estancia en Italia, y se casa en 1773 con Josefa Bayeu, hermana de los pintores Francisco y Ramón, después de abrirse paso profesionalmente.

Goya aspira al reconocimiento en Madrid y eso supone asumir riesgos profesionales y nuevos desafíos, como marchar a vivir allí, pero él cree que cuenta con el apoyo de su cuñado Francisco Bayeu y lo intenta en 1775 pero no le resulta fácil.

Durante 15 años se dedica a intentar colocarse y aunque no deja de recibir halagos, la década de consagración es la de 1790 que también es la de madurez biológica y artística.

A partir de cuando se instala en Madrid muestra su genialidad artística, quizás porque perfecciona su conocimiento entre los mejores, quizás porque ha vivido más, o quizás porque conoce de cerca la pinacoteca real y entabla relación con lo mas granado de la Ilustración española, que lo acogen con los brazos abiertos y lo apoyan en todo.

Artísticamente el primer cometido de Goya es pintar cartones para tapices donde la temática le es impuesta (63 obras que realiza entre 1775-92), además que se ha de atener a las limitaciones técnicas que supone una obra pensada para pasar al tejido y a pesar de ello, da muestras de brillantez en el cometido en el que esta ocupado hasta 1790, (Meng su protector, pintor del rey al que ha conocido en Roma lo ha llevado allí).

Los temas populares de naturaleza lúdica de la gente común donde reina la armonía y hay un canto a la vida, es lo que suele desarrollar la Real Fabrica de Tapices de Santa Barbara con la influencia de la Ilustración, cabe destacar Merienda a orillas del Manzanares, El Columpio, El Quitasol, El Albañil Herido).

Goya se siente feliz con la temática popular que conforme desarrolla cartones la va haciendo mas personal, él siempre se siente pueblo, aunque conforme pasa el tiempo se va haciendo mas critico con la arbitrariedad de la masa que es fácilmente manipulable.

Así hay que destacar también a finales de 1780 o comienzos de la siguiente década dentro de estos cartones, La nevada o El invierno, La pradera de San Isidro, La gallina ciega o El pelele.

En la primera época de Madrid, Goya quema etapas de forma rápida experimentando en infinidad de estilos, porque percibe una gran entrada de información que metaboliza con su genio, del que se hace presente en la década de 1790.

Antes de esto ya ha alcanzado el puesto en la Academia de San Fernando y el nombramiento de pintor de cámara del rey, además de tener una elitista clientela como retratista.

En 1792 enferma y pierde el oído, anda con dificultad y tiene problemas de equilibrio y vision y tarda un año en restablecerse, ya hace una obra personal o en palabras suyas de capricho e invención.

La enfermedad le deja secuelas y se refleja en lo que realiza artísticamente ya que ha de adaptarse a un nuevo estilo de vida.

No deja de lado los encargos, que soluciona rápido y con virtuosismo, tanto decoraciones, cuadros de género, pero por primera vez emerge la fantasía vinculada con la realidad que lo desborda, porque la sordera lo aísla.

Todo ello se refleja en la serie de grabados Caprichos de 1799, una serie de 80 estampas en la que muestra sus inquietudes en forma de pesadillas, en donde hace un retrato cruel de la sociedad española del momento donde muestra sus dudas sobre el optimismo racionalista de la Ilustración.

Su genio emerge hay que recordar secuelas físicas, sicológicas y morales, ya que ha tenido una enfermedad grave, un desengaño amoroso con la Duquesa de Alba, por no hablar de la crisis de madurez en 1796 al cumplir 50 años.

Hay que recordar que en este periodo esta la Revolución Francesa con la ejecución del rey en 1793, lo que tiene gran repercusión en nuestro país, en particular en el circulo de Goya que son ilustrados y simpatizantes de una revolución.

Es decir que junto a la esperanza hay una gran decepción, pues pronto y como no, en España se organiza una caza de brujas persiguiendo a estos grupos opositores entre los que se incluye Goya.

El cenit de Goya como artista coincide con el derrumbamiento de su entorno de amigos, aunque a partir de entonces el universo de Goya se eleva.

Es nombrado director de pintura de la Academia de San Fernando, primer pintor de cámara del rey y se erige en figura capital del arte español de este momento histórico.

Pero toda esa gloria la tiene que disfrutar en medio de una coyuntura cada vez más asfixiante y adversa.

Solo hay que pensar en los años de incertidumbre en nuestro país antes de la invasión napoleónica en 1808, la tremenda Guerra de la Independencia, cuyo espanto no solo impresiona a Goya durante cinco años, sino porque el invasor es el mismo que poco años antes hace la revolución en su país y defiende las ideas políticas que el pintor comparte.

Pero el padecimiento moral de Goya no termina con la Guerra de la Independencia, sino que el regreso de Fernando VII al país negándose a reconocer las reformas políticas de las Cortes de Cádiz envuelve al país en una nueva represión generalizada interrumpida solo con la Sublevación de Riego y el Trienio Liberal.

En 1823 Goya se marcha al exilio, muriendo en 1828 en Burdeos a los 82 años.

La obra que Goya realiza en el primer cuarto del siglo XIX no solo adelanta muchos presupuestos del Romanticismo, sino del arte contemporáneo.

La melancolía que arrastra desde la enfermedad se incrementa cuando muere su mujer.

En los grabados que es una obra rápida e improvisada se muestra muy libre, termina la serie de Los Caprichos titulada Los desastres de la guerra, La Turomaquia y los Disparates y pinta las escenas de la sublevación madrileña del 2 de mayo de 1808 y la posterior masacre del 3 de mayo.

Acompaña muchos de sus grabados y dibujos de textos cargados de intención que complementan las imágenes y cuyo significado esta por descubrir (queda la sentencia del el sueño de la razón produce mostruos que es inherente a la Ilustracion), en la actualidad se investiga y se desconocen las fuentes, se suponen algunas de los periódicos, pero tiene una biblioteca y ha leído mucho (ni vista, ni pulso, ni pluma, ni tintero, todo me falta y solo la voluntad me sobra).

Que llama Los fusilamientos de la Moncloa, que es un manifiesto moral como los que realiza David con La muerte de Marat, la proclamación de la victoria moral de los vencidos.

Pinta también las Pinturas negras que decoran los muros de su casa y de muchos retratos de sorprendente modernidad.

La obra que hace en la ultima etapa de su vida influye de forma decisiva en las posteriores vanguardia artísticas desde los románticos, hasta los impresionistas como Manet, que hace un viaje a Madrid en 1864 para poder ver sus obra en directo en el Prado.

Asi aunque las tres cuartas partes de la vida de Goya tienen como escenario histórico el siglo XVIII, su obra trasciende su época personal y cobra sentido en el arte posterior al que influye de manera directa y decisiva.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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