Introducción al Territorio/Paisaje

En el periodo de transición entre Ilustración y Romanticismo se gestan las grandes construcciones sistémicas de la filosofía de la naturaleza, que resuenan en las valoraciones éticas y estéticas del paisaje y acercan las diferentes formas científicas a su valoración e interpretación.

El romanticismo necesita legitimar una nueva clase burguesa muy dinámica que emerge de la revolución del XVII y XVIII y que producto del liberalismo se sabe dueña del excedente económico que posibilita la explosión de las artes a las que pone a su servicio para modelar conciencias y legitimarse como clase, ademas de llevar a cabo ambiciosos proyectos políticos como la unificación nacional.

El paisaje cobra ahora una gran importancia por la gran repercusión social que adquiere, pasando de ser un genero estético, a transformarse en este periodo romántico en herramienta conceptual para geógrafos, economistas, políticos, y en general pasado un siglo por cualquier colectivo preocupado por el entorno y medio ambiente.

Los adelantos técnicos del XIX preparan la mentalidad moderna de principios del XX, donde el arte de vanguardia que se manifiesta como una acción de grupo producto de las tensiones sociales, no se puede entender sin el soporte filosófico que lo sustenta.

Hasta que en los 60 del siglo XX, el entonces espacio natural se convierte sin precedentes, en el nuevo soporte de arte con el Land Art, donde la expresión artística se muestra con la misma tajante fragmentación, a la que el entorno social y político somete al individuo.

Así ante la infinidad de vías a las que hoy se enfrenta el concepto paisaje, es necesario señalar que me voy a ceñir a las concomitancias de la poesía inglesa ilustrada y sobre todo romántica, con la deriva posterior que toman los soportes artísticos en los siglos XX y XXI.

Es el objetivo indagar el origen del arte con el espacio natural, desde la incipiente relación de la poesía de paisaje de los metafísicos ingleses, al genero de paisaje de la pintura de los años 60 del siglo XX, donde nace una corriente artística capaz de cuestionar la tradición, incluidas las vanguardias de principios de siglo, el Land Art o Arte de la Tierra que emerge en un contexto del Conceptual, pero simultaneo en EEUU y Europa.

Con ello apelo a la reflexión para aclarar que el paisaje no es un ente objetual sino producto de la percepción del observador y por lo tanto subjetivo.

Y que decir de la poesía que contribuye a condicionar y predisponer esa mirada individual, que es mas un vehículo de elevación de sensaciones que otra cosa que ademas produce una alteración de conciencia, y en donde en mas de una ocasión es la realidad la que mira la ficción.

Así este modesto escrito gira a modo de ensayo en torno a los conceptos de poesía inglesa/naturaleza y territorio/paisaje, que ademas son contextualizados al mostrar la evolución y transformación de los mismos, para generar una aproximación no ya al modelo de patrón de sociedad heredado de este periodo, sino para poder interpretar las nuevas demandas sociales de la nueva clase que adviene y para entender lo que acontece en arte hoy.

Se trata pues de buscar aproximaciones y de la misma manera que el paisaje no tiene porque ser naturaleza, el paisaje urbano no tiene porque ser ciudad, sino la imagen que de ella se tiene de forma individual o colectiva.

Como dice Berque el paisaje ni ha existido siempre, ni existe en todas las culturas, en cuanto a producto intelectual que es, pues es algo que se elabora a partir de lo que se va a contemplar en un territorio, por lo tanto es lo que se ve, pero no lo que existe, lo que no quiere decir que sea una fantasía o invención, pero si una interpretación personal y social condicionado por la sensibilidad social de la época.

El uso de los espacios paisajístico como soporte y concepto artístico, comienza tarde en occidente y muta con rapidez.

De una visión de mimesis de la antigüedad, se pasa a una sublimación mítica que desemboca en el Romanticismo por influencia del modelo protestante y el cambio de paradigma de la Revolución Industrial, junto con el Idealismo y la Sturm und Drang alemana que convierte la naturaleza en el paraíso primigenio donde evadirse de la barbarie del progreso depredador (que luego Duchamp critica como lugar de la negación burguesa situando el espacio del eros moderno en la ciudad).

Y mientras la filosofía alemana forja el pensamiento, la francesa lo expande y la poesía inglesa determina el paisaje burgués de la naturaleza, cuya fascinación por el entorno natural y el gusto por la campiña y la jardinería, influida quizás por el protestantismo y por el gardenesque es heredera de una tradición anterior.

El paisaje es una creación que puede ser pictórica, poética, geográfica etc y que no tiene la necesidad de corresponderse con el referente.

Constituye la memoria del territorio, la que se erige socialmente en el marco de un juego complejo de relaciones de poder y la que pasa a través de los siglos mutando con rapidez.

La burguesía del XVIII y del XIX en plena fiebre nacionalista genera un gran vinculo con el romanticismo con el paisaje como factor de identidad colectivo.

Dice Martínez de Pisón (en El libro de los hielos) que los paisajes son la configuración de los espacios geográficos, que ademas ejercen funciones territoriales básicas, son capaces de tener influencias morales y culturales, por lo que con la creación de determinados paisajes asociados a mensajes ideológicos, se forjan imágenes que permiten ejercer el control sobre el comportamiento histórico, que la sociedad absorbe de manera natural y defiende como suyo.

Así el paisaje es referente de poder y una herramienta para manipular y legitimar las relaciones sociales.

El racionalismo científico dice Folch R. Bru que desplaza al pensamiento romántico a partir de la sociedad industrial, deja de lado el paisaje al que se arrincona por una concepción estrictamente material del medio ambiente, convirtiéndolo en una mera apariencia sin relevancia científica.

Aunque no todo cae en saco roto, pues desemboca en una Modernidad que se representa a si misma por primera vez con piezas de origen orgánico, erigiendo otra categoría de paisaje industrial y urbano, acorde a la sensibilidad histórica del momento, donde la intervención paisajística pasa a formar parte de la formación académica.

Esto se percibe en las diferentes disciplinas que absorben los conceptos de naturaleza, territorio y paisaje, que son muy polisémicos, llenos de potencialidades y diferentes interpretaciones ideológicas, sociológicas, antropológicas hasta convertirlos en soportes de las artes en el siglo XX, cuando los soportes tradicionales se agotan por los adelantos tecnológicos que les hace perder su funcionalidad a los soportes tradicionales como la pintura y el dibujo y mas tarde la escultura, ya que las vanguardias experimentan hasta agotar sus registros.

Hasta el final del siglo XX cuando desde la consideración ideal de paisaje, se pasa a una consideración territorial, reconociéndolo como naturaleza determinada por espacios simbólicos, a los que se les quiere despojar de la mirada única hegeliana de autoridad y poder, que desde los 80 con el Deconstructivismo de Jaques Derrida se democratiza.

Hoy se busca recuperar la visión estética y extraer el paisaje del territorio, como espacio de emancipación, que de alguna manera ya hacen antes los griegos con la tragedia (Menke C, La actualidad de la tragedia), y después los poetas románticos ingleses.

Todo este proceso histórico no se produce de manera automática, ya que en la actualidad acontece también con solapamientos en los conceptos arte, territorio, paisaje, naturaleza, entorno, ecología etc que ademas están de actualidad y son el eje central de infinidad de disciplinas y lineas de investigación, porque los retos y demandas contemporáneas giran en torno a ellos.

Son espacios determinados, llenos de simbolismo y abocados a una función, es decir a un constructo cultural.

El concepto territorio es geográfico, mientras que paisaje es cercano a las artes siendo ambos espacios y soportes actuales del arte.

Este pequeño escrito así, por un lado intenta generar un pequeño marco teórico mas conceptual que emocional, donde encuadrar una visión artístico estética del paisaje a través de la naturaleza, proporcionado por la poesía romántica inglesa.

Por otro lado pretende tambien una aproximación al espacio/territorio, que es donde evoluciona hoy el soporte escultórico y el arquitectónico.

Para todo ello utilizo la historia del arte, política, filosofía, historia, geografía etc teniendo a la poesía inglesa como hilo de Ariadna, hilo conductor y referente auxiliar que cohesione y ayude en la deriva general de los departamentos estancos, para diferenciar entre los conceptos, naturaleza, paisaje y territorio, estableciendo una dialéctica de devenir histórico.

Reitero que las adherencias y solapamientos temáticos y cronológicos son constantes e inevitables, porque es un tema de actualidad y de gran demanda por diferentes ámbitos de la sociedad.

Es pues esta redacción de diferentes escritos estos días, un recorrido zigzagueante, a través de conceptos, poesía romántica, territorio, paisaje y las diferentes disciplinas que lo conforman, pudiéndose encontrar diferentes definiciones en cada epígrafe, sin desdibujar por ello su carácter.

Estos conceptos de territorio/paisaje que ocupan un cada vez mayor espacio en el debate cultural, están tan cargados de significaciones, que desdibujan y desordenan sus perímetros, cuando se determinan en el contexto de una sociedad, cultura y economía.

Intenta estos artículos una mirada hacia lo que acontece, pues aunque hay una gran conciencia de paisaje y de sus valores desde diferentes disciplinas, de manera simultanea se asiste a un deterioro y degradación irreversible del territorio, debido a la boragine del desarrollo especulativo.

Dice Fernández Alba en Espacios de la Norma, que el arte en cuanto reflejo de la actividad humana, determina como se ha interpretado y entiende el concepto de paisaje. Es también arqueología de nuestro conocimiento y en él no debe de existir espacio neutro alguno.

Hay que destacar dentro de los procesos de cambios culturales que estimulan la idea de paisaje que permiten la construcción de la mirada después de la perspectiva caballera en el Renacimiento, que condiciona la posterior mirada sobre la representación pictórica, hay una total ruptura con Las señoritas de Avignon, que desmontarlos puntos de fuga multiplicando el barrido rápido que hace el ojo.

La perspectiva caballera es un sistema de representación que utiliza la proyección paralela oblicua, en las que las dimensiones del plano proyectante frontal, como la de los elementos paralelos a él, están en verdadera magnitud.

Así en el ultimo cuarto del siglo XX, emerge un nuevo concepto de distribución espacial y de luz, como nuevos soportes del arte, por un proceso paulatino de desmaterializacion del objeto artístico al agotar las vanguardias las formulas y registros como he dicho antes.

Por lo que los artistas buscan en la naturaleza un espacio no determinado, un non site.

Un lugar neutro donde escapar al determinismo del circuito de artista, galería, comprador, o por decirlo de forma burda al mercado soez al que están abocados todos los que se dedican a la creación.

Se trata de la misma actitud escapista de los románticos, que queriendo huir del horror del progreso, buscan nuevas formulas dentro de la naturaleza, por lo que los espacios elegidos son ruinas, monumentos megalíticos con gran cantidad de substratos míticos, donde la modernidad carece de presencia.

Pero a diferencia del Romanticismo, en el siglo XX, el jardín no entra y el paisaje representado no es pasivo, pues lo que hace es intervenirlo, con ello me refiero al Land Art, que viene a ser un territorio soporte entre naturaleza paisaje.

Es una forma poética en la que se ha experimentado, que desemboca en otra sensibilidad que en la actualidad utiliza la ciudad, cuyo territorio/paisaje de experimentación es el paisaje urbano, en el que se engloban desafíos como los espacios públicos etc.

La poesía romántica inglesa se constituye en nexo de estos artículos, ademas de eje central del trabajo al ser la naturaleza y la nueva clase burguesa con la Revolución Agrícola e Industrial y la nueva sensibilidad hacia la naturaleza y el paisaje, las que organizan el patrón de comportamiento de la sociedad actual.

Este es el nuevo reto y desafió de un territorio ya marcado y contaminado, que sustituye a la selva o al desierto, donde el individuo puede recuperar sus fuentes míticas por encima de la herencia cultural y del lenguaje.

Pero a la vez esto ocurre en la naturaleza es decir que en vez de ser representada es intervenida, al igual que el cuerpo (Body Art) pasa de ser representado a ser intervenido también, pero nada de eso supone una ruptura, pues lo que se intenta es huir al determinismo que aboca el mercado del arte como he mencionado, que aboca al artista a la esclerotizacion de la creación.

Las practicas de la naturaleza y el cuerpo, entroncan con una filosofía del mundo y del arte instituidas y con la esencia de la búsqueda de la naturaleza del ser, hay una búsqueda de la esencia de lo primigenio, de eros y thanatos, de las pulsiones basicas.

El paisaje roba al territorio su importancia en la mayoría de disciplinas, ya que cada generación tiene derecho a reescribir su historia que dirían los formalistas rusos, y la sensibilidad es resultado de las nuevas demandas sociales que anhelan un afán de despojar al territorio de su tradicional carga simbólica.

Establecido el marco teórico, solo cabe utilizar de manera transversal en estos artículos en el que van a ser utilizados los conceptos, para abarcar las diferentes disciplinas de manera simultanea.

Habrá pues una visión romántica-esencialista del paisaje y otra que convierte al paisaje en territorio-sujeto con los vaivenes del arte moderno del contexto.

Se trata pues de generar una síntesis dialéctica entre ambos planteamientos que genere un sistema autónomo y coherente que de cabida a todo y sobre todo que retome la tradición para poder entender el presente, pues no hay nada por generación espontánea.

Construir una mirada supone explorar territorios desconocidos, lo que implica aprender a usar esta practica como excusa y apropiación de herramientas, para una mejor apropiación de la realidad y del entorno.

El arte lejos de su autonomía de la Modernidad busca espacios de expresión en soportes diferentes que quizás no lo son tanto, porque ya estaban vinculados en las primeras practicas artísticas de la Prehistoria y de la Antigüedad de Grecia y Roma.

Los conceptos territorio/paisaje son tan extensos que sobrepasan los limites de cualquier disciplina moderna, por lo que aquí los voy a tratar de manera transversal.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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