Arte Contemporáneo

A mitad del XVIII con una burguesía que ya tiene gustos propios y reclama un arte a medida, comienza la mudanza en arte, que deviene en nuestra época contemporánea, donde el arte no hace otra cosa que meandros que reflejan la sensibilidad de la época.

Que frente a una pieza un espectador intente desentrañar el significado, implica el peso narrativo tan sofisticado que arrastra la tradición occidental.

El arte actual genera gran perplejidad en el espectador, porque este desconoce las reglas del juego al buscar dogmatismo, y no sabe a que atenerse cuando contempla algo, con lo que al gran publico le produce rechazo la novedad.

Hay que recordar que el arte se asocia al canon de belleza y que en el siglo XX ya no hay representación figurativa y se prescinde de la perspectiva, la proporción, la simetría y la armonía.

Así lo que caracteriza al siglo XX es el rechazo de la belleza y de la historia, es decir a la tradición como tal.

Un lastre que los artistas obvian en pos de una búsqueda de mayor libertad que supone no estar constreñido a lo bello, de tal manera que lo que a partir de este siglo se va a hacer es evitar la mimesis y lo bello y buscar la subjetividad, aunque ello suponga mostrar aspectos expresivos que no sean totalmente del gusto del publico, feos y desagradables.

Volviendo al XVIII clasicista, todavía las narraciones de arte han de ser ejemplarizantes, pero el artista ya no se plantea la imitación de la naturaleza desde el restrictivo y tirano cauce de lo bello.

Pero aunque hay un instinto de escapar a la previsibilidad, no hay canon, Schiller dice el régimen estético que corresponda a este nuevo arte se basa en la libertad, que es como no decir nada.

Es decir que anuncia un futuro de no dogma, ni canon establecido que supone que el arte carecerá en el futuro de cualquier elemento estable (aunque ya veremos que no es así pues siempre retoma elementos de la tradición).

Eso es lo que explica que incluso hoy todavía la gente frente a una pieza se plantee si es arte, una categoría curiosa que aún genera indignación en el espectador, lo que significa que no deja indiferente.

El que no se pueda delimitar su perímetro ni la calidad de una pieza, no significa que sea un engaño.

Tampoco el que no se pueda establecer un parámetro o premisas criticas para discriminar la calidad de una pieza debe percibirse como el triunfo de la arbitrariedad.

El arte actual solo refleja a la sociedad en la que nada es lo que era y nada es lo que parece, ademas de un lenguaje de levedad e inmediatez.

Nuestra época es mudable e inestable con un discurso leve, donde el tiempo condiciona un cambio de sensibilidad social que demanda resultados distintos, por lo que el arte no hace mas que seguir los dictados del momento, es decir mudanza continua.

`Por lo que hay un desencuentro con la concepción clásica del arte de normas intemporales, entre otras porque para entonces también están agotadas esas formulas.

Así el tan horrendo termino militar de vanguardia, muestra una mudanza continua, mientras a la sociedad le produce vértigo ese modo de generar arte que solo refleja la inestabilidad social.

Hay diferentes etapas, como la que va hasta 1880 en la que hay un gran empeño en la modernización del contenido.

La segunda va de 1880-1930 en la que hay modernización de las formas.

La tercera va desde finales de la segunda guerra mundial hasta ahora, en la que el gusto social se hace cada vez mas ecléctico, con lo que el concepto de vanguardia como progresión lineal se difumina hasta desaparecer.

Hay un concepto de mercado que estoy obviando y que es muy importante.

El encuentro entre las piezas y el mercado anónimo se hace posible en el siglo XVIII mediante las exposiciones, una formula que todavía continua.

Este arte vanguardista, libre y moderno esta enfocado, ejecutado y dirigido para el consumo del gran publico, por lo que ese consumo anónimo retrotrae a mercado y mercancía.

Walter Benjamin en su libro La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica menciona que las exibiciones habían acaparado de tal forma el sentido de la obra de arte que estas ya carecen de aura, ese resplandor sagrado que tradicionalmente enaltecía como objeto de culto.

Da igual los avances tecnológicos y los diferentes soportes de arte que han emergido nuevos, ya que lo que importa de una pieza es que sea poética, su factor añadido y no tanto el proceso.

El convencimiento de no tener un asidero dogmático para juzgar las piezas, no priva de la experiencia del disfrute de la aventura de averiguar quienes somos y en que entorno vivimos.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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