La cultura de Rössen fue una cultura del Neolítico Medio en Europa Central, que floreció entre 4600 y 4300 a.C. Es conocida por su cerámica, que se caracterizaba por su decoración de líneas incisas y punzadas.
Esta cultura se extendió por una vasta área, abarcando partes de lo que hoy es Alemania, Francia, Bélgica, Suiza y los Países Bajos. Los poblados de la cultura de Rössen consistían en grandes casas rectangulares de madera, a menudo con varios compartimentos, lo que sugiere que en ellas vivían familias extensas o clanes.
Un aspecto notable de esta cultura fue su transición hacia la agricultura y la ganadería. El hallazgo de huesos de ganado vacuno, ovejas, cabras y cerdos, junto con semillas de trigo y cebada, indica que ya dominaban estas prácticas. Además, se han encontrado en sus yacimientos herramientas de piedra pulida, como hachas y azuelas, que eran esenciales para la deforestación y la labranza.
La cultura de Rössen también es conocida por sus prácticas funerarias. Aunque no se han encontrado muchas tumbas, las pocas excavadas sugieren un enterramiento individual o doble, a menudo con ofrendas funerarias, como vasijas de cerámica y herramientas de piedra.
Se considera que la cultura de Rössen fue una de las últimas grandes culturas neolíticas de Europa Central antes de la llegada de las culturas del Neolítico Final, que trajeron consigo nuevos estilos de cerámica y patrones de asentamiento…
Descubrimientos arqueológicos en el aeropuerto de Dortmund revelan que agricultores del Neolítico primitivo vivieron y construyeron casas en la región hace casi 7.000 años. Los hallazgos aportan información sobre la cultura Rössen, una de las comunidades agrícolas prehistóricas más influyentes de Europa Central.
Arqueólogos de la Landschaftsverband Westfalen-Lippe (LWL) han descubierto evidencias notables de vida en la Edad de Piedra en una gran obra cerca de Holzwickede, donde se construirá el parque empresarial Eco Port Süd junto al aeropuerto de Dortmund. Tras más de un año de excavaciones, los expertos confirmaron que las primeras sociedades agrícolas construyeron casas y vivieron en la zona durante el Neolítico Medio.
Dirigido por el arqueólogo Philipp Bockelbrink, el equipo de excavación descubrió varios cimientos de viviendas. En la sección norte, completaron el contorno de un edificio previamente identificado durante un estudio preliminar. Mientras tanto, en la parte sur del yacimiento, se encontraron restos de al menos cuatro o cinco estructuras adicionales.
Según los expertos, el yacimiento podría representar dos fases de asentamiento distintas, ambas con una antigüedad de casi 7000 años. Si bien los artefactos como la cerámica eran escasos, los propios cimientos proporcionan evidencia significativa de una ocupación temprana.
La Dra. Petra Bergmann, de la Agencia de Desarrollo Económico del Distrito de Unna, señaló que estos descubrimientos ya se habían anticipado:
Los estudios preliminares ya sugerían actividad prehistórica aquí. Ahora, tras una fascinante comprensión del pasado, se ha liberado el terreno para la construcción de Eco Port Süd, que proporcionará un espacio comercial de alta calidad en una ubicación privilegiada.
En la parte sur del yacimiento, se descubrieron varios planos de las casas desenterradas en Holzwickede, típicos de la cultura Rössen, una comunidad agrícola que floreció alrededor del 4700 a. C. Esta cultura, llamada así por el distrito de Leuna en Sajonia-Anhalt, fue uno de los grupos neolíticos más extendidos de Europa Central. El profesor Dr. Michael Baales, director del departamento de Arqueología de LWL para Westfalia, explicó:
Estos edificios reflejan la cultura Rössen, especialmente común en los fértiles suelos de loess de Westfalia. Es frecuente encontrar asentamientos a lo largo del corredor Hellweg, entre el Sauerland y el Ruhr.
Se han documentado hallazgos similares en toda la región. En la década de 1950, los arqueólogos descubrieron una enorme casa de 65 metros de largo en Bochum-Gerthe, una de las estructuras de madera más grandes conocidas de la prehistoria. En comparación, el perfil casi completo de la casa hallado en Holzwickede, de unos 30 metros, parece relativamente modesto. Estas casas solían albergar tanto a personas como a animales, con espacio para almacenar grano bajo el mismo techo.
Aunque las propias estructuras de madera se han deteriorado hace tiempo, los arqueólogos identificaron profundos agujeros para postes donde antiguamente se alzaban las paredes y los techos. El terreno inclinado cerca de Dortmund permitió que estas características se conservaran en el suelo durante milenios. Curiosamente, si bien los yacimientos neolíticos suelen aportar grandes cantidades de cerámica y herramientas, aquí se recuperaron muy pocos artefactos de este tipo. Esto plantea preguntas: ¿Fue efímero el asentamiento? ¿Se desplazaron rápidamente los habitantes? Un edificio en la sección sur incluso se superpone a una cimentación más antigua, lo que sugiere diferentes fases de ocupación.
La excavación también reveló rastros de actividad de la Edad del Hierro, que datan de tan solo unos siglos antes del nacimiento de Cristo. Se identificaron estructuras más pequeñas con agujeros para postes, probablemente graneros o almacenes, junto con fragmentos de cerámica que pueden atribuirse claramente a este período posterior.
Declaró el profesor Baales:
Esta excavación pone de relieve la larga vida de las sociedades agrícolas y su huella a lo largo del Hellweg. Es fundamental que el desarrollo moderno respete este patrimonio cultural y garantice que estos rastros se documenten para las generaciones futuras.
El descubrimiento en el aeropuerto de Dortmund pone de relieve la profunda historia de los asentamientos humanos en la región del Ruhr. Lo que hoy es un dinámico centro de transporte y futuro parque empresarial fue en su día el hogar de agricultores neolíticos que cultivaban la tierra, vivían en casas comunales de madera y sentaron las bases de la sociedad europea primitiva.
A medida que avanza la construcción del Eco Port Süd, el yacimiento sirve de recordatorio de que bajo la infraestructura moderna se esconde un patrimonio cultural milenario.
Investigadores han descubierto evidencia de lo que se cree que fue la vinificación más antigua de Europa en el asentamiento prehistórico conocido como la Ciudad de las Aves (Yunnatzi), cerca de Pazardzhik, Bulgaria. Con una antigüedad de 7.000 años, el hallazgo incluye más de 3.000 semillas de uva carbonizadas y fragmentos de vasijas de cerámica, lo que constituye la evidencia más antigua de elaboración de vino en los Balcanes y una de las más antiguas de Europa.
El túmulo del asentamiento de Yunnatzi, reconocido desde hace tiempo como uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Bulgaria, ha revelado que sus antiguos habitantes no solo eran expertos en metalurgia, cerámica y comercio, sino que también se encontraban entre los primeros europeos en dominar la viticultura. Una ventana a la viticultura más antigua de Europa
Las semillas se desenterraron en una casa del período Calcolítico (Edad de Piedra y Cobre), destruida por un incendio en el quinto milenio a. C. Según el profesor asociado Kamen Boyadzhiev, del Instituto Arqueológico Nacional de Sofía, la combinación de semillas de uva y fragmentos de vasijas, junto con el análisis botánico, sugiere firmemente que se estaba produciendo una fermentación. Esto sitúa a Yunnatzi como uno de los centros vitivinícolas más antiguos conocidos de Europa. El profesor asociado Dr. Kamen Boyadzhiev declaró a la Televisión Nacional Búlgara (BNT):
Encontramos una cantidad considerable de restos botánicos carbonizados: trigo, cebada, lentejas y garbanzos. También tenemos evidencia de la recolección de frutas silvestres como manzanas, peras, cornejos, uvas, incluso uvas silvestres de temporadas anteriores. En una casa, encontramos más de 3000 semillas de uva cerca de dos vasijas destruidas. Esto, junto con los análisis de nuestros colegas botánicos, apunta a la producción de una bebida a base de uva, probablemente vino. Y esta, de hecho, es una de las primeras evidencias de vinificación descubiertas en los Balcanes.
Añadió que el vino probablemente se servía y consumía en vasijas finas y elegantes cubiertas con decoración pintada con grafito, verdaderas obras de artesanía elaboradas por especialistas en cerámica de mesa.
El vino se ha asociado desde hace mucho tiempo con las civilizaciones antiguas, pero descubrimientos como este remontan la cronología de la vinificación europea mucho más atrás. Hasta hace poco, la evidencia vitivinícola más antigua y firmemente datada del Viejo Mundo provenía del Cáucaso Sur.
Por ejemplo, excavaciones en las laderas de Gadachrili Gora y Shulaveri, en Georgia, revelaron tinajas de arcilla con residuos de vino que datan de alrededor del 6000 a. C., y en la cueva Areni-1, en Armenia, los arqueólogos identificaron un lagar de 6100 años de antigüedad. El descubrimiento búlgaro sitúa ahora a los Balcanes firmemente dentro de esta red temprana de innovación vitivinícola.
El sitio se conoció como la Ciudad de las Aves porque los arqueólogos descubrieron allí cientos de figurillas de pájaros de arcilla, y se cree que el propio asentamiento estuvo alguna vez lleno de aves, lo que refleja el simbolismo espiritual de la antigua cultura Maritsa.
El túmulo del asentamiento de Yunnatzi, habitado durante milenios, revela una sociedad avanzada que prosperó entre tres cordilleras y dos ríos. Las excavaciones han demostrado que los residentes eran maestros artesanos que producían elegante cerámica pintada con grafito, joyas de oro y herramientas metalúrgicas especializadas. Mantenían redes comerciales a larga distancia, importando sal de Provadia, sílex del noreste de Bulgaria y conchas del mar Egeo.
Las casas, que a menudo medían entre 60 y 100 metros cuadrados, no solo eran espaciosas, sino también ricamente decoradas. Los arqueólogos encontraron fragmentos de paredes de yeso pintadas con motivos rojos y blancos, posiblemente con significado protector o ritual. Este simbolismo sugiere una fuerte conexión entre el arte, la espiritualidad y la vida cotidiana.
Curiosamente, los investigadores también descubrieron más de 40 huesos de oveja cuidadosamente seleccionados, que se cree se utilizaban en juegos o rituales, así como figurillas de arcilla vinculadas al culto a la Diosa Madre.
Estos artefactos ponen de relieve la compleja vida espiritual del asentamiento y su participación en tradiciones religiosas neolíticas más amplias.
El sitio se conoció como la Ciudad de las Aves porque los arqueólogos descubrieron allí cientos de figurillas de aves de arcilla, y se cree que el asentamiento mismo estuvo alguna vez lleno de aves.
La cultura calcolítica de Yunnatzi, a veces llamada cultura Maritsa, floreció durante siglos antes de ser interrumpida por la migración de nómadas esteparios hacia finales del quinto milenio a. C.
A pesar de su repentino colapso, la comunidad dejó un legado perdurable: exquisita cerámica, intrincados ornamentos de oro y, ahora, la evidencia más antigua de la producción de vino en Europa.
El vino siempre ha sido más que una bebida; es un referente cultural, vinculado al comercio, los rituales y la identidad. El descubrimiento de Pazardzhik añade a Bulgaria al mapa de la viticultura temprana, junto con el Cáucaso y Oriente Próximo.
Para la Bulgaria moderna, ya famosa por su industria vinícola, este hito arqueológico ofrece no solo una curiosidad histórica, sino una poderosa narrativa que vincula las tradiciones vitivinícolas contemporáneas con algunas de las raíces más profundas de la civilización europea.
La Iglesia de Oriente, conocida también como la Iglesia Asiria de Oriente o, históricamente, la Iglesia Persa, es una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo. Su origen se remonta a los primeros siglos del cristianismo en Mesopotamia (actual Irak y partes de Irán, Siria y Turquía). A diferencia de otras iglesias, su expansión se centró hacia el este, más allá de las fronteras del Imperio romano.
El desarrollo de la Iglesia de Oriente está estrechamente ligado a las disputas teológicas de los siglos IV y V. Esta iglesia se adhirió a la cristología de la Escuela de Antioquía, la cual enfatizaba la distinción entre las naturalezas humana y divina de Cristo. Su ruptura formal con la Iglesia de Roma y Constantinopla se produjo en el Concilio de Éfeso en el año 431, donde el obispo Nestorio fue condenado por herejía. Aunque muchos historiadores modernos consideran que sus creencias fueron malinterpretadas, el nombre de «nestorianos» se asoció con ellos durante siglos, a pesar de que la Iglesia de Oriente siempre ha considerado a Nestorio un santo y un mártir.
La Iglesia de Oriente se expandió rápidamente por la Península Arábiga, estableciendo una presencia significativa mucho antes de la llegada del islam. Su expansión no fue a través de conquistas militares, sino por la vía de las rutas comerciales. Los monjes, comerciantes y artesanos de esta iglesia viajaban por el Golfo Pérsico y las rutas de caravanas, llevando su fe consigo.
Se crearon numerosos monasterios en islas como Sir Bani Yas, Marawah y Al-Sinniyah (en los actuales Emiratos Árabes Unidos), que servían como centros de fe, educación y comercio. Estos monasterios no solo eran lugares de culto, sino también puntos de contacto cultural y espiritual entre los pueblos de la región.
: La presencia cristiana en la península arábiga preislámica coexistió en gran medida de forma pacífica con otras religiones, como el zoroastrismo y el judaísmo, así como con las creencias politeístas árabes. El reciente hallazgo de la cruz de 1400 años de antigüedad en Sir Bani Yas es un testimonio directo de esta larga historia de pluralismo religioso en la región.
Con la expansión del islam en el siglo VII, las comunidades cristianas de la región pasaron a ser minorías. Aunque algunas comunidades cristianas sobrevivieron bajo el sistema de la dhimma (protección de los pueblos del libro), la mayoría se convirtió al islam con el tiempo. La historia de estas comunidades cristianas preislámicas muestra que la región, lejos de ser unánimemente islámica, tuvo una rica y diversa historia religiosa que se extiende por milenios.
Un descubrimiento arqueológico en la isla Sir Bani Yas ha sacado a la luz una antigua cruz cristiana que data de hace más de 1400 años. El hallazgo, anunciado por el Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi (DCT Abu Dabi), arroja nueva luz sobre la arraigada historia de coexistencia cultural y religiosa de los EAU.
La cruz, moldeada sobre una placa de estuco, fue desenterrada durante la primera gran campaña de excavación en la isla en más de tres décadas. Con 27 centímetros de largo y 17 centímetros de ancho, se cree que el artefacto fue utilizado por monjes para la devoción espiritual en los siglos VII y VIII d. C. Los expertos afirman que el estilo de la cruz guarda similitudes con hallazgos de Irak y Kuwait, vinculándola con la Iglesia de Oriente, una de las tradiciones cristianas más antiguas de la región.
Mohamed Khalifa Al Mubarak, presidente de DCT Abu Dhabi, destacó la importancia simbólica del hallazgo.
El descubrimiento de esta antigua cruz cristiana en la isla de Sir Bani Yas es un poderoso testimonio de los profundos y perdurables valores de coexistencia y apertura cultural de los EAU. Nos recuerda que la coexistencia pacífica no es una construcción moderna, sino un principio intrínseco a la historia de nuestra región.
El descubrimiento refuerza la arraigada tradición del emirato como encrucijada de civilizaciones, donde diversas religiones y comunidades prosperaron juntas.
El monasterio de Sir Bani Yas fue descubierto en 1992 por el Servicio Arqueológico de las Islas de Abu Dhabi, revelando evidencia de una iglesia y un complejo monástico. El sitio es uno de los varios monasterios cristianos conocidos en la región del Golfo, con paralelismos encontrados en Umm Al Quwain, Kuwait, Irán y Arabia Saudita.
La excavación de esta temporada se centró en un conjunto de casas con patio al norte de la iglesia principal y el monasterio. Los arqueólogos creen que estas estructuras podrían haber servido como viviendas para monjes mayores que buscaban la soledad, o como lugares de retiro para peregrinos y cristianos adinerados que viajaban a la isla para la reflexión espiritual.
Hager Al Menhali, arqueólogo emiratí del DCT Abu Dhabi, describió el momento del descubrimiento a The National:
El yeso estaba boca abajo, y cuando le dimos la vuelta, nos quedamos atónitos al ver una cruz bellamente conservada. Fue uno de los descubrimientos más significativos de la temporada.
La cruz incorpora motivos regionales, incluyendo una base escalonada que se cree que representa el Gólgota (la colina donde los cristianos creen que Jesús fue crucificado), junto con motivos florales y puntos simbólicos. Estos detalles no solo confirman la herencia cristiana del sitio, sino que también demuestran los intercambios culturales que dieron forma a los artefactos en todo Oriente Medio.
Sir Bani Yas, ubicado a unos 170 kilómetros al suroeste de Abu Dhabi, es hoy una reserva natural donde gacelas y otros animales deambulan libremente. Sin embargo, su historia se remonta a más de 8000 años, abarcando la extracción de perlas, el comercio y la vida religiosa. Durante los siglos VII y VIII, la isla albergó a una comunidad cristiana que posteriormente coexistió pacíficamente con la llegada del islam.
La evidencia arqueológica sugiere que el monasterio fue abandonado en el siglo VIII sin signos de conflicto, lo que pone de relieve un legado de respeto mutuo entre las primeras comunidades musulmana y cristiana.
En los últimos años, DCT Abu Dhabi ha realizado importantes esfuerzos de preservación en Sir Bani Yas, incluyendo la construcción de refugios protectores y el establecimiento de un centro de visitantes. Ya se exhiben objetos como cálices de vidrio, sellos y fragmentos de estuco decorativo, mientras que las visitas guiadas permiten a los visitantes explorar el monasterio y el paisaje natural circundante.
También se ha construido una iglesia multirreligiosa, inspirada en el patrimonio antiguo de la isla, cerca del centro de visitantes, lo que simboliza el compromiso continuo de los EAU con la tolerancia religiosa.
De cara al futuro, los arqueólogos continuarán excavando las casas con patio, con planes para integrarlas en una ruta cultural más amplia en la isla. Se espera que futuras investigaciones, incluida la datación por radiocarbono, revelen más sobre la vida cotidiana en Sir Bani Yas durante el período cristiano primitivo.
Para el DCT Abu Dhabi, el descubrimiento es más que un hito arqueológico: es una historia de identidad e inspiración.
Señaló Al Mubarak:
Estos descubrimientos profundizan nuestra conexión con el pasado e inspiran a las generaciones futuras a abrazar el espíritu de unidad y respeto mutuo que ha definido a nuestra comunidad desde hace mucho tiempo.
Con la incorporación de la antigua cruz a la creciente colección de artefactos de Sir Bani Yas, Abu Dhabi reafirma su papel como guardián del patrimonio y referente del entendimiento cultural en la región.
Arqueólogos en Tayikistán han hecho un descubrimiento revolucionario en el asentamiento de Mugtepa en Istaravshan: un antiguo sistema de tuberías de agua, construido hace aproximadamente 1500 años, encaramado en la cima de una colina de 65 metros, aproximadamente la altura de un edificio moderno de veinte plantas. Este notable hallazgo arroja nueva luz sobre las capacidades de ingeniería y la vida cotidiana de las primeras civilizaciones de Asia Central.
El sitio de Mugtepa, históricamente hogar de las fortalezas de los gobernantes de Uratyube, permaneció en gran parte abandonado durante casi tres décadas.
Las obras de construcción realizadas entre 2017 y 2018 dañaron aún más las capas culturales, lo que llevó a muchos expertos a creer que sus secretos se habían perdido.
Sin embargo, una expedición en el verano de 2025 dirigida por el profesor Nabijon Rakhimov, de la Universidad Estatal de Khujand, en colaboración con el Complejo Histórico y Cultural Kalai Mug, reavivó la esperanza.
A pesar de la falta de financiación oficial, el equipo, con la ayuda de estudiantes y especialistas, excavó meticulosamente secciones clave del sistema de acueducto.
Entre el 18 de junio y el 18 de julio, los arqueólogos estudiaron tres segmentos de la tubería. El agua se extraía de un manantial al pie de una colina cercana y se transportaba a través de tuberías de cerámica conocidas como kuburs, cada una de aproximadamente 40 cm de longitud.
Estas tuberías se conectaban mediante mortero de alabastro impermeable y se colocaban en zanjas de 85 cm de ancho y 20 cm de profundidad. Pequeñas piscinas, o hauzes, a lo largo del recorrido probablemente sirvieron como puntos de recogida de agua. La uniformidad de las tuberías sugiere la existencia de talleres especializados para su producción, lo que pone de relieve la sofisticada infraestructura de la época.
Más allá de la tubería, la excavación reveló artefactos que ofrecen una perspectiva de la vida cotidiana. Las capas de suelo que datan de los siglos V al VIII revelaron cerámica, molinillos de grano de piedra y malacates, lo que indica una próspera economía agrícola y textil. Las capas más profundas contenían objetos de épocas anteriores, incluyendo los siglos I-III d. C. y los períodos aqueménida y helenístico (siglos VI-I a. C.). Entre los descubrimientos notables se incluyen fragmentos de copas de tallo alto, vasijas con forma de copa y cuencos de engobe rojo.
Afirmó Rakhimov:
Los monumentos arqueológicos no son solo piedras y fragmentos; son evidencia material de nuestra historia. Sin protección y un tratamiento cuidadoso, pueden desaparecer. Es nuestra responsabilidad preservarlos y mostrar la antigua cultura de Tayikistán a nivel internacional.
Este reciente descubrimiento forma parte de una tendencia más amplia de importantes avances arqueológicos en Tayikistán. En 2023, se desenterró un sistema de alcantarillado del siglo VII en Istaravshan, lo que reveló la avanzada ingeniería de la época. En mayo de 2025, se descubrió cerca de Sarband una vasija de arcilla de la era kushán con inscripciones en bactriano, que ofrece una perspectiva excepcional sobre la alfabetización y la vida social de la antigüedad. Además, el yacimiento de Soyi Khavzak, en el valle de Zeravshan, ha revelado artefactos que datan de hace 150.000 años, lo que respalda la teoría de que la región sirvió como corredor migratorio para los primeros humanos. El acueducto de Mugtepa no solo demuestra el ingenio de los ingenieros de la antigüedad, sino que también ofrece evidencia tangible de la organización social y económica de la comunidad a la que servía. El equipo planea solicitar a la Agencia para la Protección de Monumentos del Gobierno de Tayikistán apoyo oficial para continuar las excavaciones y las labores de preservación.
A medida que avanza la investigación, el sitio de Mugtepa promete revelar más sobre la vida cotidiana, las tecnologías y las culturas de las civilizaciones pasadas de Asia Central. Este descubrimiento refuerza la importancia de la preservación arqueológica y resalta el rico patrimonio histórico de Tayikistán.
Türkmen-Karahöyük es un impresionante montículo arqueológico, o tell, ubicado en la llanura de Konya en el centro de Anatolia, Turquía. Este sitio es reconocido por ser uno de los mayores asentamientos pre-romanos en la región, con una historia de ocupación continua que se extiende desde la Edad del Bronce Temprana hasta el final del periodo helenístico.
Konya’da Hititlerin başkentine aday gösterilen Türkmen Karahöyük’te 2 bin yıllık havyan kemiğinden yapılmış kalem, ok ucu, bin 700 yıllık zar, 2 bin 200 yıllık küvet, 3 bin yıllık buğday ve arpa bulundu. Fotoğraf Hasan DÖNMEZ/KONYA,(DHA)
Su importancia radica en que los arqueólogos creen que fue un importante centro político y comercial durante milenios. Se ha propuesto que Türkmen-Karahöyük podría ser la ubicación de la segunda capital del Imperio hitita, conocida como Tarḫuntašša. Esta ciudad fue la sede del poder hitita en la segunda mitad del segundo milenio a.C., y su ubicación exacta ha sido un misterio para los historiadores durante mucho tiempo.
Konya’da Hititlerin başkentine aday gösterilen Türkmen Karahöyük’te 2 bin yıllık havyan kemiğinden yapılmış kalem (fotoğrafta), ok ucu, bin 700 yıllık zar, 2 bin 200 yıllık küvet, 3 bin yıllık buğday ve arpa bulundu. Fotoğraf Hasan DÖNMEZ/KONYA,(DHA)
En 2019, un hallazgo fortuito en un canal de riego en el sitio reveló una inscripción en idioma luvita jeroglífico. Este texto, comisionado por un «Gran Rey Hartapu», menciona la derrota de Frigia. Este descubrimiento ha fortalecido la teoría de que Türkmen-Karahöyük fue la capital de un reino regional en el siglo VIII a.C.
Konya’da Hititlerin başkentine aday gösterilen Türkmen Karahöyük’te 2 bin yıllık havyan kemiğinden yapılmış kalem, ok ucu (fotoğrafta), bin 700 yıllık zar, 2 bin 200 yıllık küvet, 3 bin yıllık buğday ve arpa bulundu. Fotoğraf Hasan DÖNMEZ/KONYA,(DHA)
Las excavaciones recientes han desenterrado una gran variedad de artefactos, como sellos de 4.000 años de antigüedad, un bolígrafo de hueso de 2.000 años y restos de animales exóticos, como monos, que se cree que fueron regalos diplomáticos de los gobernantes egipcios hace 3.700 años. Estos hallazgos sugieren que el sitio no solo era un centro de gobierno, sino también un punto crucial en las redes comerciales de larga distancia, con conexiones que se extendían desde Egipto y Chipre hasta el Mar Negro. La ocupación del sitio terminó alrededor del año 100 a.C. con una violenta destrucción por un incendio, lo que sugiere un ataque enemigo…
El descubrimiento de una pluma de hueso de 2.000 años en Türkmen-Karahöyük ofrece una visión de la sofisticada burocracia y la vida cotidiana de una antigua capital anatolia.
Los arqueólogos que excavan el antiguo montículo de Türkmen-Karahöyük, uno de los yacimientos arqueológicos más prometedores de Anatolia Central, han desenterrado una notable pluma de 2.000 años de antigüedad elaborada con hueso animal. El descubrimiento, anunciado por la profesora asociada Michele Rüzgar Massa, codirectora de la excavación, arroja nueva luz sobre la importancia política y administrativa del yacimiento en la antigüedad.
El bolígrafo fue descubierto junto con otros artefactos importantes: un dado de juego de 1700 años de antigüedad, una bañera de 2200 años, una punta de flecha de bronce que data del 50 a. C. e incluso restos de trigo y cebada de aproximadamente 3000 años de antigüedad. Los excavadores también informaron del hallazgo de sellos administrativos de hace 4000 años, lo que sugiere que Türkmen-Karahöyük sirvió como centro de gobierno y comercio durante milenios.
Türkmen-Karahöyük, ubicado en el distrito de Çumra, provincia de Konya, ha comenzado a revelar sus secretos recientemente. Aunque se realizaron estudios de superficie durante seis años, las excavaciones a gran escala no comenzaron hasta 2024 bajo la dirección conjunta de la profesora asociada Michele Rüzgar Massa, de la Universidad de Bilkent, el profesor asociado James Osborne, de la Universidad de Chicago, y el profesor asociado Hüseyin Erpehlivan, de la Universidad Bilecik Şeyh Edebali.
Los arqueólogos creen que el yacimiento fue en su día un importante centro urbano que floreció durante más de 3000 años, sirviendo como bastión político y comercial en el corazón de Anatolia. Su gran magnitud ha llevado a los investigadores a proponer Türkmen-Karahöyük como una sólida candidata para la segunda capital perdida del Imperio hitita, que gobernó gran parte de Anatolia durante la Edad del Bronce Final.
El yacimiento también se ha vinculado con Hartapu, un rey anatolio menos conocido que vivió hace unos 2800 años y fue contemporáneo de los frigios. Algunos investigadores sugieren que Türkmen-Karahöyük pudo haber sido su capital, lo que subraya aún más la importancia estratégica e histórica de la ciudad.
Entre los hallazgos de la temporada, el corral de huesos de animales ha llamado especialmente la atención. Según el Dr. Massa, es probable que estas herramientas fueran utilizadas por funcionarios gubernamentales para el mantenimiento de registros, la correspondencia o tareas administrativas. Su descubrimiento, junto con múltiples sellos, indica que Türkmen-Karahöyük fue un centro de gobierno donde la comunicación escrita y la organización burocrática desempeñaron un papel fundamental.
Explicó Massa:
El hecho de que hayamos encontrado herramientas administrativas como sellos y una pluma de hueso nos muestra que esto era más que un simple asentamiento: era una sede de poder. Estos objetos pertenecieron a quienes gobernaban la ciudad, posiblemente incluso reyes o altos funcionarios.
El descubrimiento es especialmente sorprendente dado que los materiales orgánicos como el hueso suelen deteriorarse rápidamente con el tiempo. Su conservación ofrece una perspectiva de las prácticas literarias y burocráticas de la antigua Anatolia.
Las excavaciones en Türkmen-Karahöyük también han revelado artículos de lujo como frascos de perfume, cerámica fina y joyas, junto con evidencia de exóticas redes comerciales. Los arqueólogos desenterraron restos de monos, que se cree fueron regalos diplomáticos de Egipto a los gobernantes locales hace unos 3700 años. Estos hallazgos ilustran las conexiones de la ciudad, que se extendían desde Egipto hasta Chipre y el Mar Negro, convirtiéndola en uno de los centros más cosmopolitas de su época.
Sin embargo, la prosperidad de la ciudad no estuvo exenta de turbulencias. Los arqueólogos descubrieron evidencia generalizada de daños por incendios, incluyendo muros carbonizados, adobes quemados y puntas de flecha, lo que sugiere que la ciudad fue atacada violentamente alrededor del año 50 a. C.
Señaló el Dr. Osborne:
Esta destrucción no fue accidental. La evidencia apunta firmemente a una invasión. Después de este evento, el centro administrativo de la región se trasladó a Konya.
Descubrimos evidencia generalizada de daños causados por incendios, incluyendo muros carbonizados, adobes quemados y puntas de flecha, lo que sugiere que la ciudad fue atacada violentamente alrededor del año 50 a. C.
Con su escala, complejidad y riqueza de hallazgos, Türkmen-Karahöyük se perfila como uno de los sitios arqueológicos más importantes de Turquía. Su posible identificación como una capital hitita perdida podría transformar la comprensión de la historia de Anatolia y la geografía política de la Edad del Bronce Final.
El descubrimiento de la pluma de hueso de 2000 años de antigüedad añade una dimensión humana a esta historia. Sirve como un vínculo tangible con los funcionarios, escribas y gobernantes que una vez la admiraron.
El descubrimiento de la pluma de hueso de 2.000 años de antigüedad añade una dimensión humana a esta historia. Sirve como un vínculo tangible con los funcionarios, escribas y gobernantes que antaño administraron esta próspera ciudad. Más allá de palacios monumentales y grandes rutas comerciales, nos recuerda que el acto de escribir, y las herramientas que lo posibilitaban, fue fundamental para el ejercicio del poder y la preservación de la memoria en el mundo antiguo.
A medida que continúan las excavaciones, los investigadores esperan descubrir más evidencia del palacio de la ciudad, confirmando su papel como capital política y cultural en la antigüedad. Por ahora, la humilde pluma de hueso se erige como uno de los símbolos más claros de la perdurable importancia de Türkmen-Karahöyük.
Orfeo es una figura legendaria de la mitología griega, un poeta y músico dotado de poderes extraordinarios. Su historia es una de las más conmovedoras de la antigüedad, y su figura sigue inspirando a artistas y escritores hasta el día de hoy.
Se le considera hijo de Apolo, el dios de la música y la poesía, o de un rey tracio, y de la musa Calíope. Orfeo era famoso por su capacidad de encantar a cualquier ser vivo con el sonido de su lira. Su música era tan poderosa que podía mover árboles y rocas, calmar fieras salvajes y detener el curso de los ríos.
Su historia más conocida es la del viaje al inframundo. Su amada esposa, la ninfa Eurídice, murió tras ser mordida por una serpiente.
Desconsolado, Orfeo decidió descender al Hades para rogar a los dioses que le permitieran traerla de vuelta. Su música conmovió a Hades y Perséfone, los soberanos del inframundo, quienes accedieron a su petición con una condición: Eurídice lo seguiría en el camino de regreso, pero Orfeo no podía mirarla hasta que ambos estuvieran completamente fuera del reino de los muertos.
En su desesperación y con la duda de si Eurídice realmente lo seguía, Orfeo se giró un momento antes de alcanzar la luz del sol. En ese instante, su amada se desvaneció y regresó para siempre a las sombras del inframundo.
Después de la pérdida de Eurídice, Orfeo vivió en una profunda tristeza. Según algunas versiones del mito, las mujeres tracias, en un estado de éxtasis báquico, lo despedazaron por negarse a rendirles culto o por rechazar su amor. Su cabeza y su lira flotaron río abajo hasta la isla de Lesbos, donde se dice que la lira de Orfeo fue colocada en el cielo para formar la constelación de Lira.
El mito de Orfeo no es solo una historia trágica de amor y pérdida, sino también una exploración de temas como el poder del arte, el dolor y la dualidad de la vida y la muerte. Su figura se convirtió en un símbolo del poder de la música y la poesía para trascender los límites de lo humano. Su culto, conocido como orfismo, era una religión de misterios que enfatizaba la inmortalidad del alma y la reencarnación.
En los Montes Ródopes al sureste de Bulgaria estan las ruinas de la antigua ciudad de Perperikon esculpidas directamente en la roca. Se trata de un lugar dominado por un imponente peñasco que ha sido testigo de miles de años de historia, desde los rituales de la Edad de Piedra hasta batallas medievales.
Situada a unos 470 metros sobre el nivel del mar en un valle bañado por el río Perperischka, cuyas aguas antiguamente arrastraban oro, la ciudad es invisible desde abajo, oculta entre las montañas. Pero al ascender el visitante descubre una megalópolis tallada en la piedra que abarca 12 kilómetros cuadrados.
Los primeros vestigios de actividad humana documentados se remontan al Neolítico, hace más de 7.000 años, cuando los habitantes de la región veneraban el gran peñasco como morada de los dioses.
En aquel entonces Perperikon todavía no era una ciudad, sino un santuario. Los arqueólogos han encontrado ofrendas de cerámica escondidas en grietas de la roca, dejadas por aquellos primeros devotos. Uno de esos fragmentos de vasija está decorado con un sol de cinco rayos, lo que revela que ya en la Edad del Bronce (siglos XV–XII a.C.) este lugar era un centro espiritual.
Con el tiempo el santuario se fue transformando. Durante la Edad del Bronce los artesanos tracios empezaron a tallar la roca, creando altares, pasadizos y salas de lo que para ellos era el principal centro del culto a Zagreo, un dios vinculado a Dionisio, deidad del vino y el éxtasis.
Los textos antiguos mencionan un oráculo de Dioniso en los Ródopes que llegó a rivalizar con el famoso oraculo de Delfos. ¿Es posible que estuviera precisamente aquí? Los arqueólogos creen que sí.
En el noroeste de Perperikon hay un templo ovalado que tiene un altar circular de dos metros de diámetro y marcas de hogueras rituales. Macrobio, un escritor del siglo IV d.C., describió precisamente un santuario con forma de óvalo, lo cual encaja con este descubrimiento.
Resulta tentador preguntarse si fue aquí donde Orfeo, el legendario poeta tracio, practicó sus ritos, pues el orfismo, la corriente religiosa que mezclaba mitos y filosofía, floreció en esta región. Según las leyendas, sus seguidores celebraban ceremonias secretas donde el vino, la música y los sacrificios —a veces humanos— eran parte de un culto a la vida y la muerte.
Perperikon fue también un importante centro político. En el siglo VI a.C. los tracios construyeron aquí un palacio real de 10.000 metros cuadrados integrando el antiguo templo, un complejo con más de 50 habitaciones que incluía salones del trono, mausoleos y hasta un sistema de drenaje avanzado. Los reyes tracios eran también sacerdotes, y este palacio-fortaleza era su sede.
Uno de los hallazgos más espectaculares es un altar de tres metros de altura rodeado de huecos para antorchas donde los sacerdotes realizaban rituales en honor a Dioniso, posiblemente acompañados de danzas y cantos. Los tracios creían en el equilibrio de cinco elementos: tierra, fuego, agua, aire y el caballo, animal que era sagrado para ellos.
Con la conquista romana en el siglo I d.C. Perperikon se transformó nuevamente. Los romanos ampliaron la ciudad, construyeron murallas de 2,8 metros de grosor y añadieron calles empedradas. Más tarde, en el siglo IV d.C., los godos arrasaron la región, quemando todo a su paso.
Aún así, Perperikon resurgió y bajo el Imperio bizantino se convirtió en un centro administrativo y religioso. En el siglo V una basílica cristiana reemplazó al templo pagano, y en el siglo XIV la ciudad ya era sede de un obispado. En 1362 los otomanos la conquistaron ejecutando a sus defensores y enterrando su historia bajo las cenizas.
Las excavaciones, lideradas por el arqueólogo Nikolaj Owtscharow desde el año 2000, encontraron un tesoro de oro de 4.000 años comparable al «Tesoro de Príamo» de Troya, monedas bizantinas, cruces de hierro dobladas, símbolo de la destrucción otomana y un anfiteatro tallado en la roca.
Hoy, Perperikon es un museo al aire libre donde los turistas pueden caminar por sus calles talladas, imaginar los ritos en el templo de Dioniso y contemplar el paisaje que inspiró mitos. Con proyectos financiados por la UE, como un centro de visitantes, su historia sigue viva.
Asiria, una civilización milenaria, emergió en el norte de Mesopotamia, a lo largo del río Tigris, derivando su nombre de su dios principal, Assur, y de la ciudad homónima. Su historia se caracteriza por un proceso de altibajos, marcando una presencia significativa en el Próximo Oriente Antiguo desde el tercer milenio a.C. hasta su caída en el siglo VII a.C.. Su ascenso y consolidación la convirtieron en una de las potencias dominantes de la región durante varios siglos.
La monarquía asiria no era meramente política; el rey era considerado el sacerdote principal y administrador elegido por el dios Assur, su deidad principal. Esta conexión divina era fundamental para la legitimación de su poder.
La figura del rey se representaba como un ser superior, de mayor tamaño que otras figuras y con atributos de poder, como un alto tocado y armas divinas, lo que reforzaba su autoridad. Las inscripciones reales, que datan del siglo XIV a.C., inicialmente celebraban al soberano como constructor de templos y murallas, pero pronto incluyeron sus campañas militares, convirtiéndose en una forma temprana de historiografía que documentaba sus victorias en primera persona.
Esta evolución en el contenido de las inscripciones reales revela una proyección intencionada de la imagen del monarca, pasando de un énfasis en la estabilidad interna y la piedad a una clara priorización de la proyección de poder exterior y la destreza militar. Estos registros, aunque concebidos con un propósito propagandístico, constituyen fuentes primarias inestimables para la comprensión de la historia asiria.
El Imperio Asirio tuvo una vasta extensión geográfica a lo largo de sus diferentes fases, abarcando Mesopotamia, el Levante, Egipto, Anatolia y más allá en su apogeo. Su historia imperial se divide tradicionalmente en tres períodos principales: el Imperio Antiguo Asirio (c. 1813-1760 a.C.), el Imperio Medio Asirio (c. 1350-911 a.C.) y el Imperio Neoasirio (c. 911-609 a.C.).
La supremacía asiria se basó en un ejército poderoso y una política de integración de los pueblos conquistados como súbditos, aunque con una brutalidad que se hizo característica. La concepción de la guerra como un mandato divino, donde el rey, como elegido del dios Assur, tenía la obligación de expandir la gloria de su deidad, proporcionó un fundamento ideológico inquebrantable para las políticas expansionistas y a menudo brutales del imperio.
Esta creencia en una sanción divina para la guerra infundió un sentido de rectitud en sus campañas militares, fortaleciendo la moral y legitimando la autoridad del rey ante sus súbditos. Esto también explica por qué las campañas militares del rey eran tan centrales en las inscripciones y el arte real, sirviendo como un recordatorio constante de la voluntad de Assur y del cumplimiento de esta por parte del rey.
I. Los Orígenes y el Imperio Asirio Antiguo (c. 2020-1760 a.C.)
Los asirios se asentaron en la región del Tigris superior y el Gran Zab, fundando la ciudad de Assur, que eventualmente daría nombre a toda la región y se convertiría en su centro cultural. Alrededor del 2400 a.C., los asirios se encontraron bajo la influencia de Sargón I de Acad, quien unificó a los pueblos de habla sumero-acadia en el Imperio Acadio, un dominio que perduró hasta el 2154 a.C..
De los primeros reyes de Asiria, como Apia Sulili, Quiquilla y Aquilya, se sabe poco, más allá de que Quiquilla realizó obras en las murallas y templos de Assur entre el 2500 y 2400 a.C.. Aunque los reyes de esta época eran descritos principalmente como jefes ganaderos, la evidencia sugiere que el comercio desempeñó un papel económico significativo. La correspondencia antigua, como una carta de Itur-ili a Ennam-Ashur, da testimonio de un importante comercio de metales preciosos con Anatolia (Karum Kanesh). Este comercio, que se extendía a regiones como Anatolia, sugiere que la base económica de Asiria no se limitaba a la agricultura o la ganadería, sino que también dependía de su posición estratégica como centro comercial. La riqueza generada por este comercio probablemente proporcionó los recursos necesarios para el desarrollo temprano de sus ciudades y la construcción de fortificaciones, sentando las bases para futuras expansiones militares.
El primer gran rey de Asiria fue Shamshi-Adad I (1813-1781 a.C.), hijo del rey de Alepo. Durante su reinado, logró dominar toda Acadia y parte de Sumeria, reteniendo un vasto territorio y marcando el inicio del Imperio Antiguo Asirio, un período de significativa expansión y consolidación del poder asirio en Mesopotamia.
Sin embargo, la expansión de Shamshi-Adad I fue temporal. Su hijo y sucesor, Ishme-Dagan (1789-1741 a.C.), no demostró la misma competencia. Los babilonios, bajo el liderazgo de Hammurabi, derrotaron a los asirios alrededor del 1760 a.C., reduciendo Asiria a una mera provincia babilónica. Entre el 1700 y el 1601 a.C., varios reyes asirios, incluyendo a Adari, Belu Bani, Libaia, Sharma Adad I, Iptar Sin, Bazaira, Lullaia, Kidin Ninua y Sharma Adad II, operaron como vasallos de Babilonia. Posteriormente, alrededor del 1570 a.C., Babilonia, y por extensión Asiria, pasó a formar parte del reino babilónico de los casitas. Además, Mitanni invadió Asiria hacia el 1500 a.C., lo que marcó un período de dominación esporádica mitano-hurrita. Esta recurrencia de Asiria cayendo bajo el dominio de otras potencias, como Babilonia, los casitas y Mitanni, ilustra la naturaleza fluida y competitiva del panorama geopolítico en la antigua Mesopotamia. Ninguna potencia mantenía una hegemonía absoluta por largos periodos sin enfrentar desafíos o periodos de subyugación. Esta experiencia temprana de ser un estado vasallo pudo haber influido profundamente en la posterior brutalidad asiria y en su implacable determinación de evitar futuras subyugaciones, impulsando su agresivo expansionismo en periodos posteriores.
Rey
Período de Reinado (a.C.)
Hitos Clave/Eventos Significativos
Estatus (Independiente/Vasallo)
Naram Sin
c. 1830
–
Independiente
Erishum II
c. 1815
–
Independiente
Shamshi Adad I
1813-1781
Primer gran rey, dominó Acadia y parte de Sumeria.
Independiente
Ishme Dagan
1780-1741
Derrotado por los babilonios (1760 a.C.).
Independiente, luego vasallo de Babilonia
Adari
c. 1700
–
Vasallo de Babilonia
Belu Bani
1700-1691
–
Vasallo de Babilonia
Libaia
1690-1674
–
Vasallo de Babilonia
Sharma Adad I
1673-1662
–
Vasallo de Babilonia
Iptar Sin
1661-1650
Babilonia somete Asiria (1650 a.C.).
Vasallo de Babilonia
Bazaira
1649-1622
–
Vasallo de Babilonia
Lullaia
1621-1618
–
Vasallo de Babilonia
Kidin Ninua
1615-1602
–
Vasallo de Babilonia
Sharma Adad II
c. 1601
–
Vasallo de Babilonia
Ishme Dagan II
c. 1561
–
Vasallo de Babilonia
Shamshi Adad III
c. 1545
–
Vasallo de Babilonia
Ashur Nirari I
c. 1529
–
Vasallo de Babilonia
Puzur Ashur III
1503-1479
Mitanni invade Asiria (c. 1500 a.C.).
Vasallo de Babilonia/Mitanni
El Imperio Medio Asirio representó un período crucial de resurgimiento y consolidación para Asiria. Eriba Adad I (1392-1366 a.C.) inició el declive de la influencia de Mitanni sobre Asiria, involucrándose en disputas dinásticas mitanias y haciendo que Asiria ganara influencia en los asuntos de Mitanni.
El verdadero artífice de este renacimiento fue Ashur-uballit I (1365-1330 a.C.), quien se autoproclamó «gran rey». Ashur-uballit I aprovechó la presión hitita desde el noroeste y la asiria desde el sudeste para romper el poder de Mitanni, derrotando decisivamente a su rey Shuttarna II en batalla. Esta victoria no solo restauró la independencia de Asiria , sino que la convirtió nuevamente en una potencia imperial a expensas de los propios mitanios, la Babilonia casita, los hurritas y los hititas. Su influencia se extendió hasta Babilonia, donde invadió para vengar a su yerno, deponiendo al rey e instalando a Kurigalzu II, un miembro de la familia real asiria, en el trono babilónico.
Los siguientes monarcas consolidaron esta expansión, siendo conocidos como los «grandes reyes» del Imperio Medio:
Adad-nirari I (1307-1275 a.C.): Sucedió a Ashur-uballit I y se autodenominó «Gran Rey» (Sharru rabû) en cartas a los reyes hititas. Expandió Asiria hacia el noroeste, principalmente a expensas de hititas y hurritas, conquistando territorios como Carquemis y Shupria. También anexó territorio babilónico y obligó a los gobernantes casitas de Babilonia a aceptar un nuevo acuerdo fronterizo favorable a Asiria. Sus inscripciones son notablemente más detalladas que las de sus predecesores, declarando que los dioses de Mesopotamia lo llamaron a la guerra, una declaración que se volvió común en la ideología real asiria.
Salmanasar I (1274-1245 a.C.): Prosiguio las campañas contra diversas tribus como akhalmu, qutu y lullumi. Derrotó definitivamente al rey Shattuara II, acabando por completo con el reino de Mitanni. También se enfrentó al naciente estado de Urartu, en el sur de Armenia. Salmanasar restauró numerosos templos y fundó Kalakh (actual Nimrud) como nueva capital del imperio. Su reinado consolidó el ejército y el tributo como pilares fundamentales del Imperio Asirio, y la crueldad con los reyes y prisioneros vencidos se hizo temible. La institucionalización de la guerra y la brutalidad como política imperial se hizo evidente, transformando la conquista en una estrategia sistemática y económicamente motivada. Esto no era un acto aleatorio, sino una táctica calculada para mantener el control sobre un vasto y diverso imperio, sirviendo tanto como un poderoso elemento disuasorio contra la rebelión como un medio constante de extracción económica
Tukulti-Ninurta I (1244-1208 a.C.): Hijo y sucesor de Salmanasar I, avanzó por el noroeste hasta Asia Menor y se proclamó «rey que percibe tributos de las cuatro partes del mundo», dejando constancia de su pretensión de universalidad. Reprimió un levantamiento del rey Khastiliash IV de Babilonia, proclamándose también «rey del país de Karduniash» (Babilonia casita). A partir de su reinado, la guerra se institucionalizó como una forma de comercio de Estado en Asiria, donde la expansión y la obtención de recursos a través de la conquista se convirtieron en una política fundamental. En la etapa final de su reinado, intentó fundar una nueva capital, Kar-Tukilti-Ninurta, con el objetivo de sustituir a la antigua Assur y limitar el poder tradicional del clero y las grandes familias. Esta maniobra autoritaria, que buscaba centralizar el poder real, provocó una conjura palaciega que acabó con su vida. Este evento revela una tensión fundamental entre la ambición del rey por un poder absoluto y las bases de poder tradicionales arraigadas en el estado, demostrando que las reformas radicales, especialmente aquellas que desafiaban el corazón religioso, podían generar una profunda inestabilidad política.
Tras un siglo de decadencia que siguió al reinado de Tukulti-Ninurta I, Tiglath-Pileser I (1115-1077 a.C.) marcó un nuevo apogeo asirio. Este rey inició una época expansionista: tras la desaparición del Imperio Hitita, se enfrentó a los mushki, luchó en la región del lago de Van, y luego, pasando por el Éufrates, tomó ciudades fenicias como Biblos, Sidón y Arwad, realizando una serie de campañas en Siria. Hacia el 1085 a.C., atacó Babilonia y derrotó definitivamente a su rey Marduk-nadin-ahhe. En política interior, su obra representa la culminación de una larga evolución: recopiló las Leyes asirias (disposiciones legales escritas en tablillas de arcilla entre los siglos XV-XII a.C.) y los Edictos del harén, que reglamentaban las complejas relaciones entre el personal de la corte y las mujeres del rey. La codificación legal, como la realizada por Tiglath-Pileser I, indica una capacidad administrativa sofisticada y el reconocimiento de la necesidad de un orden interno y una gobernanza codificada para gestionar un estado en crecimiento. Este marco legal era crucial para mantener la cohesión social, resolver disputas y asegurar la eficiencia administrativa dentro de los territorios centrales de Asiria, complementando su enfoque militar externo. Tras su muerte en 1077 a.C., el poder asirio experimentó un gran declive que duró hasta la subida al trono de Adad-Nirari II en 911 a.C., con quien comienza el Imperio Nuevo Asirio.
Tabla 2: Reyes Clave y Hitos del Imperio Asirio Medio
Rey
Período de Reinado (a.C.)
Hitos Clave
Políticas Imperiales Notables
Desafíos Internos/Externos
Eriba Adad I
1392-1366
Expulsión de los hurritas de Assur; disminución de la influencia de Mitanni.
–
Influencia de Mitanni
Ashur Uballit I
1365-1330
Derrota decisiva de Mitanni; restauración de la independencia; invasión de Babilonia.
Asiria se convierte en potencia imperial a expensas de vecinos.
Venganza de yerno en Babilonia.
Enlil Nirari
1330-1319
Derrota de Kurigalzu II de Babilonia; expansión territorial.
Expansión territorial.
Intentos babilónicos de invasión.
Arik Den ili
1319-1308
Consolidación del poder asirio; campañas en Zagros y Siria.
Subyugación de Lullubi y Gutianos.
Tribus Ahlamu.
Adad Nirari I
1307-1275
Conquista de Carquemis y Shupria; anexión de territorio babilónico; nueva capital Kalakh.
Autoproclamación como «Gran Rey»; los dioses llaman a la guerra.
Hititas y hurritas.
Salmanasar I
1274-1245
Conquista final de Mitanni; enfrentamiento con Urartu; fundación de Kalakh.
Ejército y tributo como soportes básicos; crueldad con vencidos.
Urartu.
Tukulti Ninurta I
1244-1208
Expansión a Asia Menor; conquista de Babilonia; intento de nueva capital Kar-Tukilti-Ninurta.
Proclamación «rey que percibe tributos de las cuatro partes del mundo»; guerra como «comercio de Estado».
Conjura palaciega y asesinato.
Ashur Nadin Apli
1208-1204
–
–
Decadencia.
Ashur Nirari III
1204-1198
–
–
Decadencia.
Enlil Kudurri Usur
1198-1192
–
–
Decadencia.
Ninurta Apal Ekur
1192-1180
–
–
Decadencia.
Ashur Dan I
1179-1134
Estabilización interna; conquista del norte de Babilonia.
–
Inestabilidad en Babilonia.
Ashur Resh Ishi I
1133-1116
–
–
–
Tiglath Pileser I
1115-1077
Nuevo apogeo; conquistas en Siria, Fenicia, Babilonia; recopilación de Leyes asirias y Edictos del harén.
Expansión post-hitita; reformas legales.
Decadencia posterior a su muerte.
Asharid Apal Ekur
1077-1074
–
–
Decadencia.
Ashur Bel Kala
1074-1057
–
–
Decadencia.
Shamshi Adad IV
1057-1050
–
–
Decadencia.
Asurnasirpal I
1050-1032
Uso de grandes torres-ariete en asedios.
Innovación militar.
–
Salmanasar II
1031-1020
–
–
–
Ashur Nirari IV
1020-1016
–
–
–
Ashur Rabi II
1016-973
–
–
–
Ashur Resh Ishi II
973-967
–
–
–
Tiglath Pileser II
967-935
–
–
–
Ashur Dan II
934-912
Último rey del Imperio Medio; campañas fuera de fronteras.
Preparación para el Imperio Nuevo.
–
El Imperio Neoasirio representa el apogeo del poder asirio, caracterizado por una expansión sin precedentes y una administración imperial altamente organizada.
El renacimiento asirio comenzó con Adad-nirari II (911-891 a.C.), quien marcó el inicio de este nuevo período. Logró reconquistar ciudades asirias que habían sido tomadas por los arameos y estableció un control directo sobre la Mesopotamia septentrional. Su sucesor, Tukulti-Ninurta II, reforzó la posición de Asiria y se expandió hacia el norte en Asia Menor y los Montes Zagros.
Ashurnasirpal II (883-859 a.C.), considerado el fundador del Imperio Neoasirio, se embarcó en un vasto programa de expansión, recuperando gran parte del territorio que Asiria había perdido alrededor del 1100 a.C.. Realizó campañas en los Montes Zagros en el Irán moderno, sofocando revueltas de los lullubi y gutis. Durante su reinado, los asirios comenzaron a jactarse de su crueldad, un rasgo que se convertiría en una marca distintiva de su política imperial. El rey se autoproclamaba con títulos grandiosos como «Gran rey», «Rey poderoso», «Rey de la totalidad» y «Rey del país de Assur», reflejando la creciente ambición y la brutalidad de su política imperial. Ashurnasirpal II trasladó la capital de Assur a Kalakh (Nimrud), donde construyó un gigantesco complejo palaciego. Aunque Assur perdió la capitalidad política, mantuvo su importancia religiosa, siendo el lugar donde eran enterrados los reyes.
Su hijo, Salmanasar III (859-824 a.C.), tuvo un largo reinado de 35 años, durante el cual la capital se convirtió en un campamento armado y los ejércitos asirios realizaban campañas anualmente. Ocupó y sometió Babilonia. Luchó contra Urartu y lideró un ejército contra una alianza de estados arameos, encabezada por Hadadezer de Damasco y en la que participó Acab, rey de Israel, en la Batalla de Qarqar (853 a.C.). Capturó el estado neohitita de Carquemis (849 a.C.) y asedió Damasco, forzándola a pagar tributo (842 a.C.), aunque no pudo conquistarla. Sometió a Jehú de Israel y a los estados fenicios de Tiro y Sidón a tributo (841 a.C.). Muchos de sus logros militares están registrados en su famoso Obelisco Negro, una estela de piedra caliza negra que también contiene la primera mención conocida de los persas y una posible referencia a Jehú de Israel.
Tiglath-Pileser III (745-727 a.C.) ascendió al trono en un período de revolución interna, con el país devastado por la guerra civil y la peste, y con Urartu arrebatando colonias en Asia Menor. Un general que tomó el trono como Tiglath-Pileser III, Pulu, realizó cambios radicales en la administración, mejorando considerablemente su eficiencia y la seguridad del país. Las provincias conquistadas se organizaron a través de una administración compleja, donde cada distrito pagaba un tributo fijo y proporcionaba un contingente militar. Transformó las fuerzas asirias en un ejército profesional permanente, y la política asiria se dirigió desde entonces a la subyugación de toda la región. Invadió Babilonia, derrotó a su rey Nabonasar, y se hizo coronar rey con el nombre de Pulu. Después de someter Babilonia y derrotar a Urartu y a los medos, se expandió hacia el oeste, sometiendo Siria e Israel y reorganizando el territorio en provincias centralizadas. En 732 a.C., tomó el principal estado arameo, Damasco, deportando a muchos de sus habitantes y a los israelitas de Samaria a Asiria. También impuso tributo a los árabes de los desiertos en la península arábiga. Las políticas de brutalidad y deportación masiva, si bien inicialmente rompieron la resistencia y permitieron la reorganización en provincias centralizadas, también generaron una resistencia persistente y, a la larga, agotaron los recursos y la mano de obra del imperio. La necesidad constante de suprimir revueltas y mantener un gran ejército brutal, alimentado por estas políticas, creó un ciclo de conflicto que finalmente debilitó al imperio desde dentro, haciéndolo vulnerable a las amenazas externas.
Sargón II (721-705 a.C.): Sucedió a Salmanasar V. Derrotó al reino de Israel y deportó a sus habitantes, un evento que dio origen a la leyenda de las «diez tribus perdidas». Fundó una nueva capital, Dur-Sharrukin («Fortaleza de Sargón»), cerca de Nínive, construyendo un palacio con unas 200 habitaciones y patios para afirmar su autoridad, utilizando botín y prisioneros de guerra. La fundación de Dur-Sharrukin, al igual que los traslados de capital anteriores, no fue una decisión arbitraria, sino un movimiento estratégico para consolidar el poder, distanciarse de regímenes previos y establecer un nuevo centro simbólico que reflejara sus ambiciones imperiales. Estas construcciones monumentales eran expresiones directas de la omnipotencia real y servían como propaganda visual.
Senaquerib (704-681 a.C.): Hijo de Sargón II, trasladó la capital a Nínive, una decisión que pudo estar influenciada por problemas con la nobleza y el clero, además de las «temores de castigo divino» tras la misteriosa muerte de su padre. Fue famoso por sus ambiciosos proyectos de construcción, incluyendo el Palacio Suroeste en Nínive, adornado con detallados paneles de piedra tallada que representaban sus campañas militares y el transporte de las colosales esculturas de Lamassu, toros alados con cabeza humana que protegían las entradas. Sofocó una revuelta en Babilonia liderada por Merodac-Baladán, arrasando su ciudad de origen como castigo. Tras la rebelión de su títere Bel-ibni, y el asesinato de su hijo Assur-Nadin-Shumi por los elamitas, Senaquerib arrasó Babilonia por completo en 690 a.C., un acto que conmocionó a los asirios y se consideró un mal presagio. Fue asesinado por uno de sus hijos en 681 a.C., lo que desencadenó una breve guerra civil.
Asarhaddón (681-669 a.C.): Sucedió a Senaquerib. Inmediatamente reconstruyó Babilonia y la convirtió en una de sus capitales, intentando establecer una relación pacífica y de hermandad. Derrotó a cimerios y escitas en el Cáucaso y Cilicia. Conquistó Fenicia y Sidón (677 a.C.) y capturó a Manasés de Judá. Su logro más significativo fue la invasión y conquista de Egipto (673-671 a.C.), persiguiendo al faraón Taharqo hasta Nubia, lo que marcó la máxima extensión territorial de Asiria. Nombró gobernadores asirios y gobernantes títeres sobre Egipto. Murió en 669 a.C. en campaña.
Asurbanipal (668-627 a.C.): Fue el último gran rey de Asiria. Sucedió a Asarhaddón, con su hermano Shamash-shum-ukin como rey de Babilonia, aunque Asurbanipal ostentaba la posición superior. Continuó las campañas para dominar Egipto, aunque Psamético I logró declarar su completa independencia. Venció a su hermano Shamash-shum-ukin en una importante guerra civil (652-648 a.C.), saqueando e incendiando Babilonia. Castigó a caldeos, árabes y nabateos que habían apoyado la revuelta babilónica. Conquistó Elam en 646 y 640 a.C., destruyendo su capital, Susa, y poniendo fin a su historia.
Asurbanipal fue un gran patrón del arte y la cultura, construyendo una vasta biblioteca de tablillas cuneiformes en Nínive. Reunió entre 22,000 y 30,000 tablillas de arcilla, finamente escritas por ambos lados. Su contenido abarcaba una vasta gama de temas: gramática, diccionarios, listas de ciudades, matemáticas, astronomía, magia, religión, ciencias, arte, historia y literatura (incluyendo la Epopeya de Gilgamesh y el Enûma Eliš), así como textos legales y administrativos. Esta colección fue crucial para el desciframiento del acadio y la identificación del sumerio. Asurbanipal era conocido por ser un comandante marcial tenaz, pero también un intelectual reconocido que sabía leer y escribir, y un apasionado coleccionista de textos. Envió órdenes a ciudades y centros de aprendizaje de toda Mesopotamia para recopilar textos, especialmente de fuentes babilónicas, y su intenso interés en textos de adivinación estaba vinculado a «obtener la posesión de rituales y conjuros que eran vitales para mantener su poder real». La quema del palacio en 612 a.C. cocinó parcialmente las tablillas de arcilla, lo que paradójicamente ayudó a su preservación. La dedicación de Asurbanipal a la recopilación de conocimiento, manifestada en su biblioteca, revela una comprensión sofisticada del poder que iba más allá de la fuerza militar. Al centralizar el conocimiento, no solo preservó el patrimonio cultural, sino que también controló la información, utilizándola para la toma de decisiones estratégicas y para reforzar la superioridad intelectual de la élite asiria. Esta búsqueda intelectual fue una parte integral de su estrategia imperial, demostrando un enfoque integral de la gobernanza que abarcaba tanto la fuerza militar como el dominio intelectual.
A pesar de su aparente fortaleza y las vastas conquistas, las prolongadas luchas con Babilonia, Elam y sus aliados, junto con las constantes campañas para controlar y expandir su vasto imperio en todas direcciones, dejaron a Asiria exhausta. El imperio estaba drenado de riqueza y de mano de obra; las provincias devastadas no podían satisfacer las necesidades del tesoro imperial, y era difícil encontrar suficientes tropas para guarnecer el enorme imperio.
Rey
Período de Reinado (a.C.)
Capital Principal
Campañas Militares/Conquistas Clave
Reformas/Construcciones Notables
Desafíos/Impacto
Adad-nirari II
911-891
Assur
Reconquista de ciudades arameas, control de Mesopotamia septentrional.
–
Inicio del resurgimiento.
Tukulti-Ninurta II
891-884
Assur
Expansión hacia Asia Menor y Montes Zagros.
–
Reforzó la posición de Asiria.
Ashurnasirpal II
883-859
Kalakh (Nimrud)
Vastos programas de expansión, campañas en Zagros.
Traslado de capital a Kalakh, construcción de palacio.
Asiria comienza a jactarse de su crueldad.
Salmanasar III
859-824
Kalakh (Nimrud)
Ocupación de Babilonia, lucha contra Urartu, Batalla de Qarqar, captura de Carquemis, asedio a Damasco, sometimiento de Israel y Fenicia.
Obelisco Negro.
Capital como campamento armado, campañas anuales.
Semíramis
810-805
–
Co-regente.
–
Período de co-regencia.
Salmanasar IV
783-772
–
–
–
Período de estancamiento.
Ashur-Dan III
772-755
–
Ineficaz, no pudo conquistar en Babilonia y Aram.
–
Rebeliones internas, peste, eclipse solar.
Ashur Nirari V
754-745
Nínive
–
–
Reinado de revolución permanente, derrocado.
Tiglath-Pileser III
745-727
Kalakh (Nimrud)
Invasión de Babilonia, derrota de Urartu, sometimiento de Siria e Israel, toma de Damasco.
Reformas administrativas y militares, ejército profesional, reorganización en provincias.
Resurgimiento de Asiria, inicio del «segundo Imperio Asirio».
Salmanasar V
727-722
–
Asedio de Samaria (Israel).
–
Muerte repentina.
Sargón II
721-705
Dur-Sharrukin
Derrota y deportación de Israel.
Fundación de Dur-Sharrukin, construcción de palacio.
Afirmación de autoridad, origen de las «diez tribus perdidas».
Senaquerib
704-681
Nínive
Sofoca revuelta en Babilonia, arrasa ciudad de origen de Merodac-Baladán, arrasa Babilonia (690 a.C.).
Traslado de capital a Nínive, grandes proyectos de construcción (Palacio Suroeste, Lamassu).
Asesinado por sus hijos, guerra civil.
Asarhaddón
681-669
Nínive, Babilonia
Campañas en el Cáucaso, conquista de Fenicia y Sidón, invasión y conquista de Egipto.
Reconstrucción de Babilonia.
Máxima extensión territorial de Asiria.
Asurbanipal
668-627
Nínive
Campañas en Egipto, victoria sobre Shamash-shum-ukin (guerra civil), conquista y destrucción de Elam.
Biblioteca de Nínive.
Agotamiento del imperio, drenaje de riqueza y mano de obra.
La ideología real asiria se cimentaba en una profunda interconexión entre el poder político, la religión y la propaganda, con el rey en el centro de esta compleja estructura. Para los mesopotámicos, el rey asirio era el puente entre los hombres y los dioses, encargado de descubrir y transmitir la voluntad divina. La religión mesopotámica no se basaba en un concepto de fe, sino en la reverencia y la creencia en el poder del ritual para apaciguar la ira divina y obtener su favor en asuntos terrenales.
El dios Assur, deidad epónima de la ciudad y del imperio, evolucionó de un dios creador y de la vida vegetal a ser el dios supremo de Asiria, dios de la guerra y protector del estado, representado con un disco solar alado. El rey gobernaba la tierra en nombre de Assur, lo que fortalecía la idea de que la ciudad y el imperio le pertenecían y estaban bajo su protección. La mayoría de los soberanos asirios del primer milenio a.C. incluyeron el nombre de Assur en su nombre real, como Ashur-nasir-pal y Asurbanipal. El rey acudía anualmente al templo de Assur para celebrar solemnemente su fiesta, especialmente al comienzo del nuevo año, simbolizando el renacimiento perpetuo de la creación y consagrando la relación especial entre el rey, la nación y el dios.
La guerra no era vista como una mera actividad política, sino como un ritual sagrado y una justificación divina. La religión fue utilizada como una herramienta fundamental para legitimar los avances militares del gobernante, ya que de él dependía descubrir y hacer efectiva la voluntad de los dioses. La victoria en el campo de batalla simbolizaba la aprobación divina, mientras que la derrota significaba la pérdida de su apoyo. Mitos como el Enuma Elish, que describe a Marduk estableciendo el orden sobre el caos, y el de Erra e Ishum, establecían que la guerra no era por placer, sino que debía tener una causa justa y legítima para mantener el orden cósmico. Los rituales de guerra eran una parte integral de las campañas: incluían la adivinación en las primeras fases para confirmar el apoyo divino y recibir instrucciones, rituales de protección y profilácticos al principio de las batallas, y rituales post-guerra de purificación y acción de gracias para controlar la violencia y reintegrar a los soldados. Las celebraciones en el campo de batalla incluían la recolección de trofeos (manos y cabezas de enemigos, botín material), ejecuciones o flagelaciones de cautivos para humillarlos, y la toma de estatuas de templos enemigos para desfiles triunfales. Se dejaba una estela en la nueva frontera para conmemorar el triunfo. Al regresar a Asiria, el rey agradecía a Assur, le informaba por escrito sobre los acontecimientos de la campaña, y este texto se leía al pueblo antes de ser depositado en los archivos del templo.
El arte asirio, especialmente los relieves palaciegos, funcionaba como una poderosa herramienta propagandística. Los palacios de Nimrud, Nínive y Dur-Sharrukin estaban adornados con escenas que representaban campañas militares, la tecnología bélica asiria, ataques, quema y saqueo de ciudades, y un amplio inventario de crueldad, incluyendo procesiones de prisioneros, torturas y pilas de cabezas cercenadas. Estas imágenes, acompañadas de textos cuneiformes que glorificaban al rey, buscaban intimidar a los enemigos extranjeros y al mismo tiempo convencer a la élite asiria de la legitimidad del monarca y la unidad del gobierno. La representación del rey como una figura de mayor tamaño y con atributos divinos legitimaba su dominio sobre otros reinos. La exhibición de objetos extranjeros, como el arco elamita o la viña de Elam en el Banquete de Asurbanipal, simbolizaba la capacidad del rey para expandir su territorio y «asirianizar» lo ajeno, demostrando su poder para ordenar el mundo material.
Las inscripciones reales y los anales, que evolucionaron de conmemorar la construcción a detallar las victorias militares, sirvieron como historias oficiales del estado y herramientas de propaganda. Estos documentos, a pesar de su sesgo inherente, son fundamentales para la comprensión moderna de la historia asiria.
La Biblioteca de Asurbanipal en Nínive, más allá de ser un vasto repositorio cultural, fue una manifestación del poder intelectual del rey. Asurbanipal, un monarca que sabía leer y escribir, coleccionó sistemáticamente textos de todo el imperio, incluyendo confiscaciones de Babilonia. Su interés en textos de adivinación, por ejemplo, estaba explícitamente vinculado a «obtener la posesión de rituales y conjuros que eran vitales para mantener su poder real». Esto demuestra que el control del conocimiento y la información era una parte integral de su estrategia para consolidar y legitimar su gobierno, reforzando la autoridad real de una manera menos obvia que las campañas militares, pero igualmente poderosa.
La caída del Imperio Asirio fue el resultado de una combinación de factores internos y externos que debilitaron progresivamente su estructura, a pesar de su aparente invencibilidad.
Internamente, el imperio sufrió un agotamiento severo. Las constantes campañas militares, si bien exitosas en la expansión territorial, drenaron de manera insostenible la riqueza y la mano de obra. Las provincias conquistadas, a menudo devastadas por las tácticas asirias, no podían satisfacer las crecientes necesidades del tesoro imperial, y se volvió cada vez más difícil encontrar suficientes tropas para guarnecer un imperio tan vasto. Las políticas de brutalidad y deportación masiva, aunque efectivas a corto plazo para suprimir la disidencia y reorganizar el territorio, generaron un profundo resentimiento y una resistencia persistente. La necesidad continua de sofocar rebeliones y mantener un ejército masivo, alimentada por estas políticas, creó un ciclo de conflicto que, en última instancia, debilitó al imperio desde dentro. Además, la reubicación forzada de pueblos conquistados en el corazón asirio provocó una «explosión demográfica» a finales del siglo VII a.C., lo que pudo haber ejercido una presión adicional sobre los recursos y generado tensiones internas. Tras la muerte de Asurbanipal en 627 a.C., el imperio se fragmentó rápidamente. Sus dos hijos se enzarzaron en una guerra civil por el control, lo que exacerbó la ya precaria situación interna.
Externamente, el imperio se encontró rodeado de enemigos emergentes y cada vez más poderosos. Los escitas, procedentes del norte, comenzaron a acosar las fronteras septentrionales y nororientales de Asiria. Simultáneamente, Nabopolasar, el rey caldeo de Babilonia, declaró la independencia de su reino en 626 a.C., estableciendo el Imperio Neobabilónico. Esta declaración de independencia marcó el inicio de una guerra abierta con Asiria.
La alianza entre Nabopolasar y Ciáxares, rey de Media, fue el golpe definitivo. Los medos, un pueblo indoiraní que había consolidado su poder al este de Mesopotamia, se unieron a los babilonios en 616 a.C.. Juntos, avanzaron hacia el corazón del Imperio Asirio. En 612 a.C., esta coalición asedió y destruyó Nínive, la poderosa capital asiria, tras intensos combates casa por casa. El último rey asirio, Sin-shar-ishkun, murió durante este asedio.
A pesar de la caída de Nínive, el imperio asirio intentó resistir por tres años más. Un general llamado Ashur-uballit II se proclamó rey y, con el apoyo militar tardío del faraón egipcio Necao II, se mantuvo en Harran. Sin embargo, en 609 a.C., su último reducto en Harran fue destruido por las fuerzas medo-babilónicas. Los asirios supervivientes se retiraron más allá del Éufrates, y Asiria dejó de existir como entidad independiente. Su territorio fue dividido entre Babilonia y Egipto, mientras que los medos, menos interesados en la zona, se replegaron.
La historia de los reyes asirios es un testimonio de la evolución del poder imperial en el Antiguo Oriente Próximo, marcada por un ciclo recurrente de ascenso, expansión y eventual colapso. Desde sus orígenes como jefes ganaderos en el norte de Mesopotamia, pasando por periodos de vasallaje bajo Babilonia y Mitanni, Asiria forjó una identidad imperial distintiva.
La figura del rey asirio era central, no solo como líder político y militar, sino como el intermediario divino entre los hombres y el dios Assur. Esta legitimación religiosa fue fundamental para justificar una política exterior agresiva, transformando la guerra en un ritual sagrado y una forma de «comercio de Estado» para la adquisición de recursos y la imposición de su hegemonía. La institucionalización de la brutalidad y las deportaciones masivas, aunque inicialmente efectivas para el control territorial, generaron una resistencia endémica y contribuyeron al agotamiento interno del imperio.
A pesar de su reputación de crueldad, los reyes asirios también demostraron una sofisticada capacidad administrativa y un notable interés intelectual. La codificación legal bajo Tiglath-Pileser I y la monumental Biblioteca de Asurbanipal no solo preservaron el conocimiento, sino que también sirvieron como herramientas para la consolidación del poder y el control de la información. Los traslados de capital, como la fundación de Dur-Sharrukin por Sargón II o el establecimiento de Nínive por Senaquerib, reflejan intentos estratégicos de los monarcas por consolidar su autoridad y proyectar una imagen de omnipotencia.
Sin embargo, esta misma ambición y el modelo imperial de constante expansión y represión sembraron las semillas de su propia destrucción. El drenaje de recursos y mano de obra, las persistentes rebeliones internas y las guerras civiles, combinadas con la emergencia de potencias rivales como los medos y los babilonios, llevaron al colapso del imperio. La alianza medo-babilónica y la caída de Nínive en 612 a.C. marcaron el fin de una era.
En retrospectiva, el legado de los reyes asirios es un complejo tapiz de logros militares, innovaciones administrativas y una ideología de poder divinamente sancionada, pero también de una brutalidad que, a la larga, resultó insostenible. Su historia ofrece una valiosa perspectiva sobre la dinámica de los imperios antiguos y las intrincadas relaciones entre poder, religión y sociedad en el Próximo Oriente.
Arqueólogos noruegos han hallado una rara piedra tallada de 3.000 años de antigüedad en un lugar de culto prehistórico, sepultado bajo arcilla tras un gran deslizamiento de tierra.
El descubrimiento en el valle de Gauldal, centro de Noruega, ilustra las prácticas rituales de la Edad de Bronce y ofrece una nueva perspectiva sobre cómo las comunidades antiguas se conectaban en torno a la muerte, la religión y la naturaleza.
Alrededor del año 800 a. C., un catastrófico deslizamiento de tierra azotó Gauldal, cubriendo el valle del río con gruesas capas de arcilla.
Durante siglos, el antiguo sitio permaneció oculto hasta que los arqueólogos comenzaron las excavaciones en 2014 durante la ampliación de la autopista E6.
Explicó la arqueóloga Hanne Bryn, del Museo Universitario NTNU, quien ha dirigido la investigación desde el primer estudio:
Toda la zona está cubierta de arcilla debido al deslizamiento de tierra. Rápidamente detectamos indicios de actividad humana, pero lo que finalmente descubrimos superó con creces nuestras expectativas.
La excavación requirió dos veranos completos en lugar de uno, ya que el equipo tuvo que excavar en capas de arcilla de hasta tres metros de espesor. Lo que encontraron bajo tierra fue extraordinario.
Los arqueólogos identificaron el yacimiento como un centro de culto de la Edad de Bronce de 3000 años de antigüedad. A diferencia de los asentamientos convencionales, constaba de dos zonas principales, cada una con una casa comunal de unos 10 a 12 metros de longitud y estructuras funerarias asociadas.
Una de las zonas presentaba un gran túmulo funerario (un montículo de piedras que marca una tumba) junto con tres cámaras de losas de piedra.
Estas cámaras contenían huesos humanos incinerados, datados entre el 1000 y el 800 a. C., coincidiendo con la época del deslizamiento de tierra.
Dispersas por el yacimiento se encontraban varias piedras decoradas, incluyendo una con una huella tallada, con dedos y marcas en forma de copa: pequeñas depresiones circulares comunes en el arte rupestre prehistórico. Cerca de una casa comunal, los arqueólogos encontraron un semicírculo de piedras con marcas similares, lo que sugiere un significado ritual.
El descubrimiento más notable fue una pequeña piedra portátil, de unos 20 por 10 centímetros, oculta bajo un grupo de rocas más grandes. A diferencia de la mayoría del arte rupestre en Noruega, que está tallado directamente en la roca madre, esta piedra fue diseñada para ser transportada.
En una cara, presenta una figura humana junto a lo que parece ser un perro. Sobre la mano de la figura, un arco y una flecha están grabados con una técnica diferente. En la otra cara, se representa otra figura humana junto a un barco y un símbolo no identificado.
Dijo Bryn:
Es tan pequeña que podrías llevarla en el bolsillo.
Encontrar una piedra grabada portátil como esta en su contexto ritual original es extremadamente raro. No tenemos nada parecido en el centro de Noruega.
La disposición del yacimiento sugiere que no era una zona residencial, sino un lugar de reunión para ceremonias, rituales y prácticas funerarias. También se descubrieron pozos de cocción y restos de fundición de bronce, lo que sugiere festines u ofrendas comunales.
Explicó Bryn:
La combinación de túmulos funerarios, piedras talladas y el grabado portátil apunta firmemente a un uso ritual. Este era un lugar de importancia espiritual donde la gente conectaba con sus antepasados y la naturaleza.
Uno de los misterios que persisten es si el yacimiento seguía activo en el momento del deslizamiento de tierra. Los restos incinerados datan del mismo período, pero no se ha encontrado evidencia directa de que hubiera personas atrapadas en el desastre.
Señaló Bryn, refiriéndose a la ciudad romana sepultada bajo ceniza volcánica:
No era una Pompeya. No hay señales de abandono repentino, pero es posible que la comunidad aún utilizara el yacimiento cuando el deslizamiento de arcilla lo cubrió.
Gauldal y la región circundante son conocidos por sus grabados rupestres de la Edad de Bronce, en particular representaciones de barcos y escenas de caza. Se han encontrado grabados similares cerca de Gaulfossen y en mesetas cercanas, lo que sugiere que el valle fue un paisaje ritual activo hace miles de años.
Dijo Bryn:
Toda esta zona fue culturalmente significativa durante la Edad de Bronce. La concentración de grabados y lugares de enterramiento demuestra que era un lugar de reunión para actividades religiosas.
Las excavaciones continúan, mientras Bryn y su equipo siguen investigando una meseta justo encima del yacimiento original.
La cultura Tashtyk fue una antigua civilización que habitó la región del Yeniséi medio en Siberia, Rusia, entre el siglo I y el IV d.C. Se cree que son los sucesores de la cultura Tagar y se distinguen por su elaborada y singular tradición funeraria.
Uno de los aspectos más fascinantes de los Tashtyk es su práctica de momificación y los retratos funerarios. En sus grandes túmulos, conocidos como kurgans, se han encontrado restos humanos momificados, a menudo con la cabeza separada del cuerpo y reemplazada por un maniquí de cuero o tela que representa a la persona. Este maniquí solía tener un rostro esculpido con rasgos individualizados, que los arqueólogos interpretan como retratos de los difuntos.
Además de los maniquíes, las tumbas Tashtyk son notables por los ajuares funerarios que contenían. Incluían cerámicas, objetos de bronce, armas, y a veces, sofisticados tejidos de seda de origen chino, lo que sugiere la existencia de redes comerciales a larga distancia. El hallazgo de estos objetos no solo proporciona información sobre la vida cotidiana y las habilidades artesanales de los Tashtyk, sino que también indica su posible conexión con la Ruta de la Seda.
La información sobre la cultura Tashtyk proviene casi exclusivamente de las excavaciones de sus cementerios. Aunque se sabe poco sobre sus asentamientos o la estructura de su sociedad, los restos funerarios sugieren una sociedad jerárquica, posiblemente con élites que podían permitirse un entierro más elaborado y con ajuares más ricos. Se considera que los Tashtyk son un grupo cultural distinto dentro de la más amplia población de los hunos de Asia Central en esa época…
En Moscú, investigadores del Museo Estatal de Historia, en colaboración con expertos en tecnología de un centro de innovación líder, han reconstruido con éxito la apariencia de una rara máscara funeraria perteneciente a la cultura arqueológica Tashtyk del sur de Siberia.
Mediante escaneo 3D de vanguardia, reconstrucción basada en IA y técnicas de restauración digital, los científicos recrearon los elementos faltantes de un artefacto centenario, ofreciendo al público una vívida visión del mundo espiritual y artístico de una civilización desaparecida.
Según el servicio de prensa del museo, el modelo digital se desarrolló cuidadosamente basándose en evidencia arqueológica, comparaciones con artefactos similares y estudios de métodos antiguos de fabricación de máscaras.
El proyecto dio como resultado un modelo 3D interactivo de la máscara que se cree que reproduce fielmente su forma original antes del daño y el deterioro.
Explicó Alexey Levykin, director del Museo Histórico Estatal:
Las tecnologías modernas amplían significativamente las posibilidades de la ciencia arqueológica, permitiéndonos examinar la estructura y composición de los artefactos sin arriesgarnos a dañar el invaluable patrimonio cultural.
La radiografía digital avanzada también está ayudando a los investigadores a descubrir detalles ocultos de objetos antiguos, desde métodos de elaboración hasta características estructurales invisibles a simple vista.
El Museo Histórico Estatal conserva actualmente 26 máscaras Tashtyk completamente restauradas, seis ejemplares parcialmente conservados y fragmentos de casi 200 piezas adicionales.
La mayoría de estas fueron desenterradas durante excavaciones arqueológicas en la Gobernación de Yeniséi (actual Krai de Krasnoyarsk) entre finales del siglo XIX y principios del XX.
La máscara recientemente restaurada es uno de los numerosos hallazgos extraordinarios relacionados con la cultura Tashtyk, que floreció en el sur de Siberia entre el siglo I a. C. y el siglo VII d. C.
Estas máscaras, a menudo hechas de yeso, eran parte integral de los elaborados rituales funerarios practicados por el pueblo Tashtyk.
A diferencia de muchas culturas antiguas que practicaban la inhumación (entierro del cuerpo), los tashtyk eran conocidos por sus rituales de cremación.
Tras incinerar al difunto, las familias colocaban una máscara funeraria cuidadosamente elaborada sobre una efigie del difunto similar a un maniquí.
La máscara preservaba la imagen del individuo y se convertía en la pieza central de complejas ceremonias conmemorativas que duraban meses o incluso años.
Estas máscaras solían tener rasgos finamente pintados y, en ocasiones, estaban adornadas con cabello, joyas o textiles.
Los estudiosos creen que simbolizaban tanto la veneración a los antepasados como la continuidad de la vida después de la muerte, lo que las convertía en algo más que simples objetos artísticos: eran vehículos sagrados de memoria e identidad.
El pueblo tashtyk sigue siendo un misterio. La investigación arqueológica sugiere que era una comunidad multiétnica, influenciada por grupos nómadas escitas, sármatas y de Asia Central. Vivían en asentamientos fortificados, practicaban la agricultura y eran hábiles artesanos, especialmente en la metalistería y la producción textil.
Su cultura finalmente desapareció alrededor del siglo VII d. C., absorbida por oleadas de migraciones turcas a través de Siberia. A pesar de su desaparición, los Tashtyk dejaron tras de sí evidencia material impactante, siendo las máscaras funerarias uno de los símbolos más emblemáticos de su civilización.
Muchas de estas máscaras revelan expresiones faciales detalladas, ofreciendo perspectivas antropológicas únicas sobre la apariencia física y los valores culturales de los antiguos pueblos siberianos.
La fusión de la arqueología y la inteligencia artificial ha abierto un nuevo capítulo en la preservación del patrimonio mundial.
Al combinar la excavación tradicional con la restauración digital, los investigadores no solo salvaguardan artefactos frágiles, sino que también los hacen accesibles al público.
Arqueólogos polacos han descubierto un extraordinario taller neandertal de 70.000 años de antigüedad en el valle del río Zwoleńka, que ofrece una perspectiva sin precedentes sobre la vida cotidiana de estos antiguos humanos. El descubrimiento revela que los neandertales no solo cazaban animales grandes como mamuts, rinocerontes y caballos, sino que también mantenían y reparaban con destreza las herramientas que utilizaban para la carnicería.
La excavación, dirigida por equipos del Museo Arqueológico Estatal de Varsovia, la Facultad de Arqueología de la Universidad de Varsovia y el Instituto de Arqueología de la Universidad de Breslavia, revisita un yacimiento explorado por primera vez en la década de 1980.
A lo largo de varias temporadas de excavación, los investigadores han desenterrado cientos de herramientas de sílex, incluyendo cuchillos y raspadores, junto con huesos y dientes de mamíferos.
Afirmó el Dr. Witold Grużdź, líder del proyecto del Museo Arqueológico Estatal:
Este es el único yacimiento del Paleolítico Medio en Polonia que actualmente se investiga activamente. Nuestros hallazgos sugieren que los neandertales estuvieron activos en esta región hace entre 64.000 y 75.000 años.
Los descubrimientos neandertales en Polonia son escasos, especialmente fuera de las regiones meridionales, como la meseta de Cracovia-Częstochowa y la Baja Silesia. La mayor parte del centro y norte de Polonia estuvo cubierta por capas de hielo durante la época en que los neandertales vagaron por Europa, lo que confiere a este yacimiento mazoviano una importancia singular.
Afirmó la Dra. Katarzyna Pyżewicz, de la Universidad de Varsovia:
Los hallazgos neandertales son escasos. Cada descubrimiento aporta un inmenso valor a nuestra comprensión de sus vidas. Estos yacimientos suelen estar enterrados a varios metros bajo la superficie, lo que dificulta su localización.
El yacimiento de Zwoleńka destaca como uno de los pocos yacimientos neandertales al aire libre en Polonia donde se han conservado materiales orgánicos, como huesos. Normalmente, estos restos se conservan únicamente en cuevas, lo que hace que este hallazgo sea particularmente importante para comprender el comportamiento neandertal en entornos no cavernarios.
El análisis de los artefactos sugiere que el taller funcionaba como centro de reparación y mantenimiento de herramientas de sílex. Los arqueólogos encontraron evidencia de que las herramientas terminadas se llevaban al yacimiento para afilarlas y restaurarlas, probablemente para facilitar el despiece de animales grandes.
Explicó el Dr. Pyżewicz:
Según yacimientos similares del Paleolítico Medio, estas herramientas se utilizaban para descuartizar cadáveres de animales, probablemente incluyendo mamuts, rinocerontes y caballos. Los patrones de desgaste en las herramientas confirman su uso para cortar y procesar animales grandes
A lo largo de tres temporadas de excavación, los investigadores catalogaron cientos de artefactos de sílex. A partir de datos de archivo, se registraron inicialmente alrededor de 330 piezas en la década de 1980. El trabajo de campo posterior añadió más de 170 piezas nuevas la temporada pasada, con un número similar recuperado en las excavaciones más recientes. Los neandertales, considerados en su día predecesores primitivos de los humanos modernos, son reconocidos hoy como inteligentes y sofisticados. La evidencia fósil y los estudios genéticos indican que desarrollaban comportamientos sociales complejos, creaban herramientas, posiblemente producían arte e incluso enterraban a sus muertos. Descubrimientos recientes confirman que crearon arte rupestre hace más de 64.000 años y se cruzaron con el Homo sapiens, dejando rastros de su ADN en muchas poblaciones modernas fuera de África.
Afirmó el Dr. Grużdź:
Los neandertales eran robustos y hábiles cazadores y fabricantes de herramientas. Este yacimiento refuerza la idea de que eran adaptables, inteligentes y capaces de planificar tareas complejas, como el mantenimiento de herramientas y la matanza de animales grandes.
Los investigadores continúan estudiando el yacimiento de Zwoleńka para comprender mejor la vida de los neandertales en Europa central. Un desafío radica en datar los materiales con precisión, ya que muchos artefactos fueron redepositados por la actividad fluvial, lo que significa que podrían haber sido desplazados de sus ubicaciones originales.
Explicó el Dr. Grużdź:
Nuestras fechas se refieren al momento en que se transportaron estos materiales, no necesariamente al momento en que los usaron los neandertales. Esto sugiere que algunos artefactos podrían ser incluso más antiguos de lo que se estima actualmente. Investigaciones futuras nos ayudarán a resolver este enigma.
El descubrimiento en Mazovia ofrece una visión de una comunidad neandertal muy al norte de los yacimientos del sur de Polonia, más estudiados. Al combinar la excavación arqueológica con un análisis minucioso de herramientas y huesos, los científicos están reconstruyendo la vida cotidiana, la dieta y las capacidades tecnológicas de una especie antaño incomprendida, y ahora cada vez más apreciada por su inteligencia y adaptabilidad.