Leí Walden en inglés, una obra que no deja indiferente, amor a primera vista. Era un libro obligatorio en la Universidad, pero pase del dolor al placer de una.
Es el primero en estimular la desobediencia civil, un adelantado a su época.
Su trascendentalismo le viene del descubrimiento de los textos védicos de los Upanisad que marca el arte y la literatura del XIX, en España la Generación del 98.
Comienza a dar clase en la escuela pública, pero la abandona porque se niega a aplicar castigo físico a los niños.
Él y su hermano John abren entonces la Concord Academy, una escuela de gramática en Concord, en 1838. Introducen en su enseñanza varios conceptos progresivos, incluyendo caminatas por la naturaleza y visitas a las tiendas y a los negocios locales. La escuela cierra cuando John enferma fatalmente del tétanos en 1842 después de cortarse mientras se afeita.
En mi casa había tres sillas: una para la soledad, dos para la amistad, tres para la sociedad
Tiene la idea de que el gobierno no debe tener más poder que el que los ciudadanos estén dispuestos a cederle, llegando a tal punto que propone la abolición de todo gobierno. Es también un puritano con una conciencia ética muy elevada:
La bondad es la única inversión que nunca quiebra.
El ensayo que escribe influye en León Trotski y Mahatma Gandhi
Dicen que soñar con chocolatinas se asocia a la vida amorosa y que la relación será duradera.
La mía lo fue, más por mi paciencia que por las chocolatinas.
No necesito anhelar un tipo de chocolatina. Mi sueño existe.
Cuando viajaba en avión con mis padres, me decían que podría hacer realidad mis sueños de comprar en la dutyfree una chocolatina gigante.
Me iba muriendo por el camino. Soy una chocoadicta que no ejerce, una pena, porque la mayoría de chocolatinas tienen lecitina de soja, veneno para mí.
Así y todo, estuve un mes en Suiza, el paraíso, donde hay pequeñas factorías donde puedes degustar sus chocolates.
Tenía tal alergia o envenenamiento que se me movía todo de puro envenenamiento.
He de decir que adoro la costumbre española de tomar chocolate caliente, que es un veneno para el hígado terrible.
Pienso en los Olmecas, menudo regalo nos hicieron
He de decir a su favor, que el día mas aciago de mi vida, en el que seguramente no dormiría, ni cenaría, de vuelta a casa, compro un kilo de helado o dos, a ser posible chocolate belga, me pongo un western y recupero la felicidad al instante…. La feniletilamina hace su efecto.
El bodhisattva Ashvaghosha en una pintura japonesa del período Muromachi (1392-1573).Metropolitan Museum, New York
La fecha de nacimiento y muerte del Buda Gautama son inciertas, aunque se suele citar Kapilavastu, Lumbini, en la actual Nepal, como lugar de nacimiento hacia el año 566 a.C. y su muerte en Kushinagar en torno al año 486 a.C. Nacido como Siddharta Gautama, era un príncipe de la nobleza.
Aloka Vihara en Matale (Sri Lanka), donde las enseñanzas de Buda se pusieron por escrito por primera vez en el siglo I a.C. Michele Burgess / Cordon Press
Su madre murió poco después de su nacimiento y su padre lo crió alejado de todos los males del mundo entre lujos y comodidades. Un hombre santo profetizó que estaba destinado a algo grande, ya fuera ser un gran rey, un extraordinario militar o un gran líder espiritual. Quién fue Buda estuvo marcado por el inicio de su vida.
Fragmento de un manuscrito del Rigveda datado entre 1495 y 1735 d.C. Biblioteca Británica, Londres.
Su padre lo casó a los 16 años siguiendo la costumbre y Siddartha se mantuvo aislado en su mundo de riqueza durante 13 años más.
Buda y sus seguidores.
Una pintura mural de una estupa de Miran, un oasis de la Ruta de la Seda en el desierto de Taklamakán. 200-400 d.C. Museo Nacional, Nueva Delhi. Alamy / ACI
Cuando contaba 29 años, tras el nacimiento de su hijo, quiso encontrar un mayor significado a su vida y salió del palacio.
La estupa de Sarnath.Marca el lugar del sermón: el Parque de los Ciervos, un santuario de animales y lugar de encuentro de ascetas. Bruno Perousse / Gtres
En el exterior conoció el sufrimiento, la vejez y la muerte, que le enseñaron que la vida es algo transitorio y el joven decidió buscar un significado a la existencia.
Agni, personificación del fuego y uno de los dioses védicos más importantes, en un relieve hacia el año 1000 d.C. Tras él aparecen brahmanes llevando a cabo distintos rituales. Cordon Press
Abandonó el palacio y a su familia y se unió a un grupo de ascetas dedicados a la meditación buscando la iluminación.
Bimbisara ofrece a Buda un retiro para las siguientes tres estaciones de lluvias. Miniatura de un manuscrito birmano. 1800-1820. Biblioteca Británica, Londres.
Buda, el maestro.Escultura de Buda hallada en Sarnath; en ella hace con las manos el gesto o mudra de la enseñanza. Siglo V d.C. Cordon Press
Durante seis años tuvo varios maestros religiosos que lo condujeron por una vida de ascetismo, meditación y estudio, pero no consiguió llega a la meta que deseaba.
No dudó en redoblar sus esfuerzo soportando dolor, hambre y sed.
El templo de Maia.En el interior del templo se aprecian las estructuras de ladrillo, las más antiguas del recinto. Pep Roig / Cordon Press
Sin embargo, no fue hasta que una niña le ofreció una taza de arroz y leche que entendió que ese no era el camino y que la austeridad corporal extrema no era la senda hacia la liberación espiritual.
Este imponente relicario budista, cuya construcción debió de empezar el rey Ashoka en el siglo III a.C., está rodeado por un muro en el que se abren cuatro arcos (torana) con escenas de la vida de Buda.
La columna de Ashoka. En ella está la inscripción que rememora la vista de este rey maurya a Lumbini. Siglo III a.C. Ira Block / NG Image Collection
Los 5 ascetas que lo acompañaban lo abandonaron, pero él empezó a alentar a las personas a seguir un camino de equilibrio, el Camino del Medio. Por la noche se sentó bajo el Árbol de Bodhi en profunda meditación para purificar su mente.
Seis días y seis noches después (o 49 días según otra tradición), tras superar las amenazas del demonio Mara, llegó al estado de iluminación que buscaba tras formarse en su mente una imagen de todo lo ocurrido en el universo.
Brahmán representado en el recinto budista de Duldur Aqur (Xinjiang), en la Ruta de la Seda. Siglo VI d.C.
Se disolvieron sentimientos contrapuestos e ideas rígidas, experimento el aquí y ahora a la vez que la separación entre tiempo y espacio desapareció.
Buda junto al árbol bodhi, bajo el cual alcanzó la iluminación, entre sus discípulos y varias divinidades. Arte grecobúdico de Gandhara. Siglo II d.C.
Todo se fundió en un estado de «radiante felicidad intuitiva» convirtiéndose en una conciencia omnipresente y atemporal. Siddhartha Gautama se había convertido en el Buda, en el que «está despierto».
Maia se sujeta al árbol sal (shala) para ayudarse a dar a luz, y alumbra al futuro Buda por su costado derecho. Siglos II-III d.C. Smithsonian, Washington.
El budismo es una doctrina filosófica y espiritual desarrollada en Asia y basada en las enseñanzas del Buda Gautama.
Buda ascético. Arte grecobúdico de Gandhara. Museo Arqueológico, Lahore.
Su fin último es llegar al nirvana, eliminando el sufrimiento y la transmigración de las almas. Existen dos ramas principales en el budismo; el budismo Theravada y el budismo Mahayana. El budismo es la cuarta religión del mundo en importancia y tiene más de 500 millones de seguidores.
Suddhodana, noble sakya que fue el esposo de Maia y el padre de Buda.
Para saber quién fue Buda sólo hay que entender que es una de las figuras más influyentes de la historia humana y que sus enseñanzas han impregnado otras religiones más allá del budismo y han influido en otros campos como la literatura, el arte o la filosofía en todos los lugares del mundo.
Siddhartha, arriba, muestra su habilidad con el arco; abajo, se casa con Yasodhara. Manuscrito birmano. 1800-1820. Biblioteca Británica, Londres.
Muerte de Buda. Esta pintura tibetana del siglo XVIII muestra el parinirvana de Buda: su muerte física, acaecida ante sus discípulos, supuso el punto final en el ciclo de renacimientos y sufrimiento. Museo Guimet, París. Erich Lessing / Album
Relicario hallado en la estupa de Piprahwa, que supuestamente contuvo restos de Buda.
Recorri el Tibet buscando a Chan y temiendo al yeti. Oyendo a los monjes sus mantras en sánscrito, observando las estupas y los sherpas.
Conoci a Hadock, Tornasol y el castillo de Moulisand, tanto que la primera vez que fui a Francia, pensaba que iban a aparecer de un momento a otro.
Cuando hice la catequesis con 7 años, tuve problemas, porque siempre estaba castigada con la silla en la cabeza, en ocasiones en el cuarto de las ratas y no me daban estrellas doradas como al resto, con las que adornar la corona de María.
En una puesta en común, donde se debatía la concepción de María (no sabíamos ni de donde venían los niños atención al nivel) se me ocurrió introducir a Tintín en la conversación, anatema.
La monja enfadada me dijo que no existía y le pregunte la razón…
Por qué no lo veía…
Tampoco conocía a Dios, ni lo veía, ni me sonaba su cara ni entendía esas cosas absurdas que nos aprendíamos de memoria y me daban sueño.
Mas vale que hubiera cerrado la boca.
Amenazaron con no permitirme hacer la comunión y llamaron a mis padres. Y yo estaba conforme, no me apetecía nada esa cursilería artificial.
Llego mi madre, una vikinga alta espectacular, ojos verdes, planta atlética, resolutiva que dirían los americanos, como una plaga de langostas.
Bien vestida y con el turbo puesto (yo pertenezco al ala semita de mi padre, no al indoeuropeo materno).
Me llevo a una esquina a exponer los hechos. Rápidamente argumente mis razones, que de pronto con mirada impaciente corto y me incoo, a que previo pellizco oculto en el antebrazo, cerrara la boca y acatara instrucciones.
Eso hice, como un cordero al matadero y me dieron estrellitas doradas por buen comportamiento y nunca más me castigaron, pero la poca fe e inocencia que tenía, murieron allí.
Dibuje a Tintín y llene todas las paredes de mi habitación, con un grafito que tiene plomo (y que los albañiles maldijeron), y me acompaño en los sueños de la niñez por todo el mundo sin decepcionarme jamás.
Cuando fui mayor viaje a la India y luego a Nepal, en la avioneta al Everest mire con cuidados las huellas en la nieve buscando a Tintín, a Chan y al Yeti.
¿Te crees que alguien va a interesarse por ti? Jamás lo harán sólo por ti: incluso las personas que crees que te aprecian, sólo será una especie de curiosidad por una persona cuya vida rozó la mía tan íntimamente (Picasso)
Paloma y Claude de Picasso (1951)
Antes de empezar su relación con el pintor ya soñaba con seguir su vocación. Para ella, que ha muerto hoy a los 101 años de edad, la pintura era como respirar y tanto fue así que llegó a convertirse en una de las mujeres más valoradas del panorama artístico. Esta es la historia de Françoise, una mujer que vivió mucho más que su relación con el artista malagueño…
Françoise Gilot tenía todo aquello que cualquier mujer creativa añoraba: una trayectoria reputada en el sector del arte, una pareja con la que compartía vocación y dos niños, Claude y Paloma.
Podía presumir de conciliar sus tres pasiones saboreando cada día al máximo, mezclándolas en un cóctel perfecto en el que los ingredientes le permitían vincular su vida profesional con la personal en una sintonía inigualable a la que pocas mujeres tenían acceso. Era una privilegiada.
Comenzó su relación con el artista español Pablo Picasso a los 21 años, tras conocerle en 1943 cuando él, obnubilado por su belleza se acercó a ella para ofrecerle un cuenco de cerezas aún a pesar de estar cenando con la que también fuera su pareja, artista -y sombra-, Dora Maar.
Todo cambió a partir de entonces y comenzaron una relación de montañas rusas, empinadas, aún más, por el agrio carácter del malagueño. «Nadie deja a un hombre como yo», llegó a decirle.
«Espera y verás», contestó ella. Y así fue: su relación se basó solamente en el plano físico e intelectual, pero nunca llegó a alcanzar el emocional.
Al menos para ella. No había ningún pilar que pudiera sostenerla. Siempre faltó empatía, interés y, sobre todo, entendimiento.
Pero en realidad esto no es más que una anécdota, porque hablar de Picasso al hablar de Gilot como artista no resulta adecuado ni tampoco necesario.
La trayectoria de la francesa comenzó mucho antes de conocer al pintor y, afortunadamente, fue de las pocas que lograron un nombre sin estar a las espaldas del mismo. Después, también fue mujer de Luc Simon y de Jonas Salk.
Nació en Neuilly-sur-Seine como hija de un empresario agronomista y una acuarelista. Los esfuerzos de su padre por dirigirla hacia la abogacía de poco sirvieron cuando su madre le enseñó a pintar.
También ingresó como estudiante de filosofía y literatura inglesa en la Universidad de Cambridge y en el Instituto de la Universidad de Londres en París.
Muy a pesar de los esfuerzos que su padre empeñó en que también terminara sus estudios de Derecho que había empezado en Rennes, Françoise dejó la carrera para volcar toda su pasión en lo que realmente ella quería, que era el arte.
Siempre estuvo rodeada de un ambiente del que no podía hacer más que aprender: de Mlle Meuge hasta Jacques Beurdeley, pero la admiración más profunda la sentía por Malraux y, sobre todo, por Matisse, quién terminó convirtiéndose además en su amigo -algo que, además, enfurecía a Picasso-.
Encasillar a Françoise es buscar una pieza difícil de encajar. Estuvo influenciada en gran medida por el cubismo, pero desarrolló un ADN propio y un estilo que solo, podía ser, el estilo de Gilot ya que tomaba referencias de este movimiento pero huía de bordes afilados y marcados, apostando por siluetas mucho más orgánicas, fluidas y por la abstracción. Pertenecía a la reality nouvelle. Pintaba paisajes, naturaleza muerta y autorretratos. Cada pincelada tenía, además, una potente carga simbólica que fue lo que le llevó a ser hoy una de las mujeres artistas que más influencia.
Porque Gilot bebió de inspiración a lo largo de toda su vida. Siempre trabajó a caballo entre París, Londres, California y Nueva York.
Sobre esta última ciudad además confesaría sentir la libertad en sus calles, y por eso asentó allí su estudio.
Ahora sus cuadros, que repasan más de siete décadas de trabajo, se encuentran expuestos en centros artísticos como el MoMa, el Met o el Pompidou y su obra es una de las más demandadas en las subastas más exquisitas que se celebran alrededor de todo el globo terráqueo como las casas de subastas Sotherby´s o Christie’s, llegado a venderse cada una de sus obras por más de un millón de dólares.
Dante Gabriel Rossetti crítica a Sir Joshua Reynolds, fundador de la Royal Academy of Arts. Opina que la pintura académica imperante no hace sino perpetuar el manierismo de la pintura italiana posterior a Rafael y Miguel Angel, con composiciones elegantes pero vacuas y carentes de sinceridad. Por esa razón, propugna el regreso de la ingenuidad sin resabios de los primitivos italianos y flamencos, anteriores a Rafael
Una exposición en la Tate Britain celebra el mundo extraño y extremo de la familia Rossetti, que desafía las convenciones en el arte y la vida.
Los Rossetti son Christina, su hermano Dante Gabriel y su esposa Elizabeth. Su arte y poesía asombran a la Gran Bretaña victoriana, pero ¿su mayor legado se encuentra principalmente en su producción o en su espíritu bohemio? The Rossettis una nueva exposición en la Tate Britain, invita al mundo de una familia victoriana muy atípica. Es un mundo donde la moda de vanguardia se encuentra con la liberación femenina, la adicción a las drogas, el radicalismo político y los wombats. Dice Carol Jacobi, curadora de la exposición:
A los Rossetti les gustaba todo lo extraño y extremo. Estaban muy impacientes con las reglas convencionales del arte y la literatura. Buscaban héroes alternativos: fueron el primer movimiento artístico de vanguardia de Gran Bretaña.
Para algunos, las pinturas de Dante Gabriel Rossetti (y la Hermandad Prerrafaelita, el movimiento que cofunda) son remilgadamente moralizantes, especialmente cuando se comparan con los movimientos artísticos franceses contemporáneos como los impresionistas y los posimpresionistas, con sus experimentos formales más audaces y una descripción más franca de la vida moderna. Pero eso pasa por alto el aspecto más importante de la generación Rossetti en Gran Bretaña. Su principal contribución es una nueva actitud radical, la bohemia.
En un inicio, define un termino peyorativo para los nomadas romaníes en Francia. El término se utiliza desde entonces para definir a los individuos de comportamiento poco convencional y elecciones de moda experimentales: aquellos que se saltan las reglas de la sociedad.
La bohemia es un asalto a cualquier valor percibido como de clase media. Eso implica roles de género convencionales, actitudes conservadoras hacia el amor, valores familiares tradicionales, conformidad en el vestir y la represión del placer sensual.
¿Cómo impulsaron los Rossetti este estilo de vida tan influyente entre los artistas en la Gran Bretaña victoriana? ¿Y cómo entran en escena los wombats? Comienza con el hogar familiar no convencional. Los Rossetti son londinenses de primera generación: su padre es un luchador por la libertad y poeta italiano, y su madre es una erudita, también de una familia italiana. Los jóvenes Rossetti se crian en un entorno único donde la política progresista y la creatividad artística es de gran valor.
La poesía de Christina Rossetti se publicó por primera vez cuando tenía 16 años; su trabajo más conocido es Goblin Market (Crédito: Tate)
Christina Rossetti (1830-1894) abre un camino temprano: su poesía se publica por primera vez cuando tiene solo 16 años. Probablemente su poema más conocido sea Goblin Market (escrito en 1859), una alegoría asombrosamente original de la sexualidad corrompida en un mundo materialista. Estos temas se reflejan más tarde en las pinturas de Gabriel y Elizabeth. Christina era una radical tranquila que llevaba una vida poco convencional para una mujer en ese momento. Estableció una carrera muy exitosa y bien remunerada sin la dependencia burguesa de un marido como tutor financiero.
Si todavía te preguntas acerca de los wombats, son relevantes para el hermano de Christina, Dante Gabriel Rossetti (1828-1882). Fue igualmente precoz y cofundó un nuevo movimiento artístico revolucionario, la Hermandad Prerrafaelita, a la edad de 20 años. El «PRB» se dedicó a desafiar la autoridad de la Real Academia de las Artes de Gran Bretaña. Creía en un arte que ofrecía la verdad basada en la precisión perceptiva y el coraje moral, los cuales Gabriel creía que faltaban en el arte académico favorecido por las clases medias. Dirigió a sus contemporáneos artísticos con carisma, inspiración y una perspectiva revolucionaria que podía ser tentadoramente extraña y, a menudo, rayana en lo escandaloso. Explica Carol Jacobi:
Gabriel abandonó la escuela de arte; no hay nada más bohemio que eso. Usaba un vestido de noche durante el día, y era la primera de estas personas que vestía de negro para ser cool.
En su actitud hacia el amor, Gabriel probablemente se ve a sí mismo como un libertino que empuja los límites. Pero sus relaciones tampoco tenían en cuenta las emociones de nadie más que las suyas. Mientras esta en una relación a largo plazo con Elizabeth Siddal (que duró 10 años antes de que él le propusiera matrimonio), Gabriel tuvo una cita con Fanny Cornforth, una popular modelo prerrafaelita. Más tarde tuvo una aventura con Jane Morris, esposa de su amigo William Morris.
Después de la muerte de Siddal en 1862, Gabriel se muda a una casa en Cheyne Walk, Chelsea. Se convierte en sede de sus excesos de rock ‘n’ roll, particularmente su obsesión por las mascotas exóticas. Los wombats eran una fijación particular, pero también tenía un armadillo, pavos reales, canguros, un topo y un sabueso de Pomerania llamado Punch. A su mascota, el tucán, le enseñaron a andar por la casa en una llama.
Estos animales con frecuencia se volvían locos en la casa o escapaban para aterrorizar a los respetables vecinos de Gabriel.
Según el pintor estadounidense Whistler, a altas horas de la noche Gabriel hizo llevar su wombat a la mesa junto con café y puros, para que pudiera disfrutar de las lecturas de otro invitado, el escandaloso poeta Algern Charles Swinburne.
Estas historias sacan a relucir aspectos clave del carácter bohemio: un desdén por las normas burguesas, una inclinación por la automitificación y quizás el más influyente, la idea de que el arte no tiene que estar en una caja en una galería o museo. Para Gabriel, la vida misma se convierte en una especie de forma de arte. Los excesos de Gabriel alcanzan nuevas profundidades en 1869, cuando exhuma el cadáver de Siddal de su tumba en el cementerio de Highgate para recuperar un manuscrito de poemas que había colocado debajo de su cabello. Las páginas tuvieron que empaparse en desinfectante durante dos semanas antes de que Gabriel pudiera transcribirlas para su publicación. Al igual que Siddal, Gabriel muere relativamente joven en 1882, a causa de las adicciones al alcohol y al hidrato de cloral, un sedante prescrito por un médico.
Elizabeth Siddal (1829-1862), la amante y eventual esposa de Gabriel, es una mujer pionera del siglo XIX, que idea sus propias modas no convencionales y hechas a sí misma, y establece su independencia como artista. Dice Jacobi:-
Ella redefinió por completo la ropa de mujer. Simplemente no le vendría bien la crinolina, los corsés y todo eso, así que lo que hizo fue rediseñar la ropa de trabajo. Salió con moda adaptada y con el pelo suelto. Esa libertad de vestir fue muy inspiradora. Se convirtió en el look – si quisieras verte a ti misma como una joven progresista, así es como te vestirías
Siddal es una mujer de clase trabajadora que trabaja en una tienda de sombreros antes de entablar amistad con artistas prerrafaelitas en 1849. Sirve como modelo en sus pinturas y luego se convierte en artista por derecho propio. Gabriel y Elizabeth colaboran y se influyen mutuamente. Su historia de amor y eventual matrimonio es tumultuosa y problemática y desde entonces se mitificado. Pero hay aspectos de su carácter bohemio que se manifiestan con fuerza en su historia.
Ella en gran medida no llevó su vida de acuerdo con las reglas. Pasó años con Rossetti antes de que se casaran, y recientemente se ha sugerido que no era el caso que estaba esperando a que Gabriel se casara con ella, sino que estaba manteniendo deliberadamente su independencia
Autodidacta, desafió la categorización social y usó la liberación como una insignia de orgullo.
Estas características fueron innovadoras en el Londres victoriano, pero se convirtieron en la definición misma de la bohemia en el siglo siguiente y más allá. Trágicamente, como Gabriel, Elizabeth fue víctima de una adicción: murió por una sobredosis de láudano, un opioide que se usaba como analgésico en el siglo XIX.
La historia de los Rossetti contiene tanto triunfo como tragedia. Pero su mayor don a la historia del arte (legado en tres historias de vida muy distintas) es inventar la primera subcultura artística de Gran Bretaña, en conflicto directo con los estándares victorianos. Christina rompe los estereotipos de género sobre la creatividad femenina, el amor y la vida familiar; Gabriel se burla de las normas burguesas de todo tipo e hizo de la vida cotidiana un evento artístico; y Siddal establece una independencia creativa única. En lugar de vivir los estilos de vida dictados por la sociedad, eligen su propio camino y se convirten en los bohemios artísticos originales de Gran Bretaña.
La primera mención a las sirenas en la literatura occidental se remonta a la Odisea homérica.
Recientemente fue el estreno mundial de la nueva versión de la factoría Disney de La sirenita adaptación libre del cuento del autor danés Hans Christian Andersen, publicado originalmente en 1837.
Este clásico ya fue llevado por Disney a la pantalla grande en 1989 como película de animación. La nueva versión, con actores de carne y hueso, sigue de cerca ese molde.
En el cuento de Andersen y en las dos adaptaciones cinematográficas, la protagonista es una joven bellísima, con cola de pez y una voz cautivadora. Pero ¿siempre se han representado las sirenas de esta forma?
La primera mención a las sirenas en la literatura occidental se remonta a la Odisea homérica. En su regreso a su patria Ítaca después de la Guerra de Troya, el héroe Odiseo (Ulises para los romanos) sufrió muchísimas aventuras por el Mediterráneo y se las tuvo que ver con peligrosos seres, entre ellos las sirenas.
De todos estos peligros le previene la maga Circe, y el primero de ellos son las sirenas que a los hombres encantan.
Quien, incauto, se aproxima a ellas y escucha su voz se siente irremediablemente atraído y no regresa a su patria. Esas sirenas vivirían en algún lugar de la actual costa napolitana. Con su dulce canto -que heredan de su madre, una de las musas- hechizan y retienen a los hombres, por lo que la costa está llena de huesos de desgraciados marinos.
En la mitología y la literatura clásicas hay seres híbridos, como las sirenas, con partes de su cuerpo con forma humana y otras partes con rasgos animalescos
Odiseo sigue el consejo de Circe para poder disfrutar de la dulcísima voz de las sirenas sin riesgo: a él lo amarran al mástil y sus hombres se tapan los oídos con cera. Homero no las describe, pero conservamos cerámicas que reproduce esta escena de la Odisea y las representa como mitad mujer, mitad ave.
También se habían tropezado con ellas los Argonautas en su viaje de vuelta tras hacerse con el vellocino de oro. En esta ocasión es Orfeo quien, con su canto, las contraprograma y logran superar el peligro. Y en un poema muy posterior titulado las Argonáuticas órficas, el canto de Orfeo trae consigo la muerte de las sirenas y su transformación en rocas.
En la mitología y la literatura clásicas hay seres híbridos, como las sirenas, con partes de su cuerpo con forma humana y otras partes con rasgos animalescos: harpías, gorgonas, esfinges, asociadas a lo negativo, a la perdición de los hombres. Todas son mujeres.
El primer testimonio que describe a las sirenas con cola de pez es el Libro de los monstruos de diverso tipo, un bestiario (es decir, una colección de descripciones de animales reales o fantásticos) anónimo en latín del s. VIII:
Las sirenas son doncellas marinas que engañan a los navegantes con su bellísimo aspecto y con la dulzura de su canto; desde la cabeza al ombligo tienen un cuerpo de doncella y son muy parecidas al ser humano, pero sin embargo tienen escamosas colas de peces.
Dejaron así su hábitat en la tierra, aunque cerca de la costa, para sumergirse en el fondo del mar, y se destaca de ellas por primera vez su belleza.
El escritor y humanista Boccaccio (s. XIV) recoge en su Genealogía de los dioses paganos las tradiciones clásica y medieval y ofrece una interpretación alegórica de estos seres híbridos. Insiste en su belleza y su capacidad para engatusar a los hombres, asimilándolas a las prostitutas.
De aquí en adelante, se las asocia con lo peor del género femenino: el erotismo de su atractivo físico (con frecuencia se las representa con los senos desnudos y largos cabellos) seduce a los ingenuos hombres y les hace perder su dinero y, peor aún, incluso su alma, convirtiéndose en una tentación continua contra la que se predica desde la moral cristiana.
En el Romanticismo, la visión negativa de la sirena se contrarresta con la nueva imagen, mucho más positiva, representada en el cuento de Andersen. La protagonista de éste, cuando cumple 15 años y sale a la superficie, se enamora de un apuesto príncipe, al que rescata durante un naufragio.
Por amor a él renuncia a la seguridad de su medio y hace un tenebroso pacto con la bruja del mar: cambia su preciosa voz por dos piernas. El hechizo le provoca terribles dolores al caminar o bailar, pero no le importa.
A pesar de esta dulcificación de su imagen, aún queda en nuestro mundo la huella de la visión negativa de las sirenas.
El trato con la bruja la obliga a casarse con el príncipe para salvarse. La sirenita sabe que, si no lo logra, morirá y se deshará en espuma marina. Aunque el príncipe la quiere como a una hermana, se casa con la princesa que cree que le salvó de ahogarse en el hundimiento.
La bruja le ofrece una salida para no morir: asesinarlo y poder volver a convertirse en sirena. Ella es incapaz de llevarlo a cabo y se arroja al mar para evitarlo. Pero, gracias a su amor, en vez de convertirse en espuma, se transforma en una de las hijas del aire, seres que pueden conseguir un alma inmortal si hacen buenas obras.
A pesar de esta dulcificación de su imagen, aún queda en nuestro mundo la huella de la visión negativa de las sirenas. Así, la expresión cantos de sirena se utiliza para designar un discurso agradable y persuasivo que encierra un engaño.
Afortunadamente, este concepto convive con el otro, mucho más positivo, que retrata a las sirenas como muchachas con cola de pez, hermosas e inofensivas, incluso benefactoras, como la del cuento de Andersen o la adaptación de Disney.
Seres que se han convertido en símbolo de ciudades, como la Sirenita de Copenhague, o incluso de empresas, como la sirena de dos colas del logo de Starbucks.
A new exhibition at Tate Britain celebrates the ‘strange and extreme’ world of the Rossetti family, who challenged conventions in art and life, writes Matthew Wilson.
Meet the Rossettis: Christina, her brother Dante Gabriel, and his wife Elizabeth. Their art and poetry stunned Victorian Britain, but is their greatest legacy to be found mostly in their output, or their spirit of bohemianism? The Rossttis, a new exhibition at Tate Britain, invites us into the world of a very atypical Victorian family.
It’s a world where avant-garde fashion meets female liberation, drug addiction, political radicalism, and wombats.
The Rossettis were into anything strange and extreme,» Carol Jacobi, the curator of the exhibition, tells BBC Culture. They were very impatient with the conventional rules of art and literature. They were looking around for alternative heroes: they were Britain’s first avant-garde art movement.
The bohemian spirit of outlandish fashion and excessive behaviour is central to modern-day music, design, clothing, and art
For some, the paintings of Dante Gabriel Rossetti (and the Pre-Raphaelite Brotherhood, the movement he co-founded) are too punctilious and primly moralising, especially when compared to contemporary French art movements like the Impressionists and the Post-Impressionists, with their bolder formal experiments and franker depiction of modern life.
But that misses the most important aspect of the Rossetti generation in Britain. Their major contribution was a radical new attitude for artists and female creatives in the country – «bohemianism».
The white poppy in Rossetti’s Beata Beatrix, 1864 symbolises the death of his wife, Elizabeth Siddal, who overdosed on laudanum in 1862 (Credit: Tate / Baroness Mount-Temple)
Originating as a derogatory term for Roma traveller in France, the term has since been used to define individuals of unconventional behaviour and experimental fashion choices: those who mischief the rules of society and soar towards adventure, and expressive freedoms.
The bohemian spirit of outlandish fashion and excessive behaviour is central to modern-day music, design, clothing, and art.
Its counter-cultural swagger is integral to the devil-may-care attitude of performers like Patti Smith and the 1975’s Matty Healy, the outré fashion of David Bowie and Lady Gaga, and the hedonism of Keith Richards and Kate Moss.
At its heart, bohemianism is an assault on any value perceived to be middle-class. That involves conventional gender roles, conservative attitudes towards love, traditional family values, conformity in dress, and the repression of sensual pleasure.
How did the Rossettis kick-start this influential way of life among artists back in Victorian Britain? And how do wombats come into the picture? It begins with the unconventional family household.
The Rossettis were first-generation Londoners: their father was an Italian freedom-fighter and poet, and their mother was a scholar, also from an Italian family. The young Rossettis were brought up in a unique environment where progressive politics and artistic creativity were of the highest value.
Christina Rossetti’s poetry was first published when she was 16 years old; her best-known work is Goblin Market (Credit: Tate)
Christina Rossetti (1830-1894) blazed an early trail – her poetry was first published when she was just 16 years old. Probably her best-known poem is Goblin Market (written in 1859), a startlingly original allegory of sexuality corrupted in a materialist world.
These themes would later be mirrored in Gabriel’s and Elizabeth’s paintings. Christina was a quiet radical, leading an unconventional life for a woman at the time. She established a highly successful and well-remunerated career without the bourgeois dependence upon a husband as financial guardian.
If you’re still wondering about the wombats, they are relevant to Christina’s brother, Dante Gabriel Rossetti (1828-1882). He was equally precocious, co-founding a revolutionary new art movement, the Pre-Raphaelite Brotherhood, aged 20.
The «PRB» was dedicated to bucking the authority of Britain’s Royal Academy of Arts. It believed in an art that offered truth based on perceptual accuracy and moral courage, both of which Gabriel believed to be lacking in academic art favoured by the middle classes.
He led his artistic contemporaries with charisma, inspiration, and a revolutionary outlook which could be tantalisingly bizarre and often bordering on the scandalous.
Dante Gabriel Rossetti co-founded the Pre-Raphaelite Brotherhood, which was dedicated to challenging the authority of the Royal Academy (Credit: Alamy)
«Gabriel dropped out of art school – you don’t get much more bohemian than that,» Carol Jacobi explains.
«He would wear evening dress during the day, and he was the first of these people who would go around wearing black to be cool.»
Wombats were a particular fixation, but Rossetti also kept an armadillo, peacocks, kangaroos, a mole, and a Pomeranian hound named Punch
In his attitude towards love, Gabriel probably saw himself as a boundary-pushing libertine. But his liaisons were also mindless of anyone’s emotions but his own. Whilst in a long-term relationship with Elizabeth Siddal (which lasted 10 years before he proposed marriage) Gabriel had a tryst with Fanny Cornforth, a popular Pre-Raphaelite model. He later had an affair with Jane Morris, wife of his friend William Morris.
A wombat in Three Animals Studies by Christina Rossetti, one of the many exotic pets kept by Dante Gabriel Rossetti in his Cheyne Walk residence (Credit: Alamy)
After Siddal died in 1862, Gabriel moved into a house in Cheyne Walk, Chelsea. It became host to his rock ‘n’ roll excesses, particularly his obsession with exotic pets. Wombats were a particular fixation, but he also kept an armadillo, peacocks, kangaroos, a mole, and a Pomeranian hound named Punch. His pet toucan was taught to ride around the house on a llama.
These animals frequently ran amok in the household or escaped to terrorise Gabriel’s respectable neighbours. According to the US painter Whistler, late one night Gabriel had his wombat brought to the table along with coffee and cigars, so that it could enjoy readings by another guest, the scandalous poet Algenon Charles Swinburne.
These stories bring out key aspects of the bohemian character – a disdain for bourgeois norms, a penchant for self-mythologising, and perhaps the most influential, the idea that art didn’t have to be boxed in a gallery or museum.
For Gabriel, life itself became a kind of art form. Gabriel’s excesses reached new depths in 1869, when he exhumed the corpse of Siddal from her grave in Highgate Cemetery to retrieve a manuscript of poems that he had placed beneath her hair. The pages had to be soaked in disinfectant for two weeks before Gabriel could transcribe them for publication. Like Siddal, Gabriel was to die relatively young in 1882, from addictions to alcohol and chloral hydrate, a medically prescribed sedative.
Elizabeth Siddal completely redefined women’s clothing… she just couldn’t be doing with crinoline and corsets – Carol Jacobi
Elizabeth Siddal (1829-1862), Gabriel’s lover and eventual wife, was a pioneering woman of the 19th Century, devising her own unconventional and self-made fashions, and establishing independence as an artist. «She completely redefined women’s clothing,» says Jacobi.
«She just couldn’t be doing with crinoline and corsets and all that stuff, so what she did was to redesign working clothes. She went out in adapted fashions with her hair down. That freedom of clothing was so inspirational. It became the look – if you wanted to see yourself as a progressive young woman, that’s how you would dress.»
Elizabeth Siddal, c1854 – Siddal worked in a hat shop before being befriended by the Pre-Raphaelite artists, often serving as their model (Credit: Delaware Arts Museum)
Siddal was a working-class woman who was employed in a hat shop before being befriended by Pre-Raphaelite artists in 1849. She served as a model in their paintings, and then became an artist in her own right.
Gabriel and Elizabeth collaborated and influenced each other. Their love affair and eventual marriage was tumultuous and problematic and has since become much mythologised. But there are aspects to her bohemian character that come through strongly in her story.
«She very much didn’t lead her life according to the rules,» Jacobi explains. «She spent years with Rossetti before they were married, and recently it’s been suggested that it wasn’t the case that she was waiting for Gabriel to marry her, but she was deliberately retaining her independence.»
Elizabeth Eleanor Siddal as Lady Affixing Pennant to a Knight’s Spear, 1856 shows the recurring theme of love in the Rossettis’ art and poetry (Credit: Tate)
Siddall was essentially self-taught, she defied social categorisation, and wore liberation as a badge of pride. These characteristics were innovative in Victorian London but became the very definition of bohemianism in the next century and beyond. Tragically, like Gabriel, Elizabeth was a victim of addiction: she died from an overdose of laudanum, an opioid that was used as a painkiller in the 19th Century.
The Rossettis’ story contains as much triumph as it does tragedy. But their greatest gift to art history (bequeathed in three very distinct life stories) was to invent Britain’s first artistic subculture, lived in direct conflict with Victorian standards. Christina busted gender stereotypes about female creativity, love, and family life; Gabriel flouted bourgeois norms of every stripe and made daily life an artistic event; and Siddal established a unique creative and sartorial independence. Rather than living the lifestyles dictated by society, they chose their own path – and they became Britain’s original arty bohemians.
The Rossettis is at Tate Britain, London, until 24 September 2023.
Arriba la plancha acerada, con las huellas de su deterioro tras viajar a una exposición a Lille, de ‘Esto es peor’, aguafuerte número 37 de los ‘Desastres de la Guerra’ de Goya. A la derecha, la matriz de cobre de Goya tras la retirada del acerado FOTOS: ACADEMIA DE BELLAS ARTES / IGNACIO GIL
La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid ha presentado este viernes 2 de mayo los trabajos de restauración de las planchas de cobre grabadas al aguafuerte por Goya, que constituyen una de las cumbres del grabado universal.
El objetivo de los trabajos, que han iniciado a principios de año, es detener lesiones que se han observado en los últimos años. Se trata de corrosión provocada por la formación del ‘efecto pila’ entre el cobre de la matriz y las capas metálicas superpuestas, lo que se produce de forma natural favorecido por la humedad ambiental.
Tal y como ha explicado el museo, este efecto es más pronunciado en los acerados y niquelados, mientras que por el momento son más estables los recubrimientos de cromo. El 2 de enero de 2023 se iniciaron los procesos sobre la colección de 80 planchas calcográficas de Los Caprichos.
Previo a las intervenciones, las obras fueron analizadas por Laura Alba restauradora del Museo Nacional del Prado, mediante un equipo de fluorescencia de RX, con el objetivo de determinar los elementos que componen las capas metálicas de los recubrimientos. Para los primeros trabajos, se comenzó por las dos planchas que presentaban mayores daños.
El proceso inicial, consistió en documentar los depósitos de las superficies mediante microscopio digital, generándose documentación gráfica en la que se observan los depósitos de tintas, barnices y capas de protección y focos de alteración de los metales, tanto de la plancha de cobre como de los diferentes recubrimientos.
Previo al tratamiento de desacerado, se realiza una eliminación de elementos depositados en las superficies como barnices protectores, Paraloid y tintas antiguas cristalizadas. Una vez eliminadas las capas electrolíticas se realiza un tratamiento de inhibición del cobre y la protección de las planchas con un barniz reversible y estable.
Antes de iniciarse el proceso y una vez finalizado, las planchas son fotografiadas con un escáner aéreo de alta definición. También se realizan fotografías macroscópicas de lesiones y detalles que ayudan a documentar los trabajos de conservación.
Según el informe presentado por la restauradora Silvia Viana, el tratamiento de cada plancha tiene una duración diferente, pues depende del espesor de los recubrimientos y el desgaste de los mismos, ya que no son lineales pues se observan densidades diferentes en la misma plancha.
Juan Bordes, en el Gabinete Goya de Calcografía Nacional IGNACIO GIL
Durante el proceso se han tomado muestras de los baños utilizados para la eliminación de los recubrimientos, para ser analizadas en los laboratorios SECYR de la Universidad Autónoma de Madrid. El objetivo de estos análisis es controlar y conocer el proceso químico que explique cómo se produce la eliminación de las protecciones de las matrices.
En el conjunto de matrices de la colección conservada por la Calcografía, que reconstruye la historia del grabado español, destacan las 228 planchas grabadas por Francisco de Goya, que se han incorporado a la institución en diferentes etapas.
Las primeras matrices de Goya fueron compradas directamente al autor en la última década del siglo XVIII, y son las trece láminas de las Pinturas de Velázquez, junto con las matrices del Agarrotado y San Francisco de Paula. Años más tarde, en 1803, ingresaron por Real Orden, los ochenta cobres de la serie los Caprichos, cedidos por Goya al Monarca a cambio de una pensión a favor de su hijo.
Las siguientes series llegaron a la Calcografía bastantes años después, ya que no fue hasta 1862 cuando la Academia adquirió las ochenta láminas de los Desastres de la guerra -cuatro de ellas grabadas al dorso de dos paisajes- y dieciocho de los Disparates, que habían quedado en la Quinta del Sordo a la salida de Goya hacia Francia.
La serie de los Desastres se completó con la donación de Paul Lefort a la Academia, en 1870, de las láminas 81 y 82 de esta serie. Más tardía fue la incorporación a los fondos de la Calcografía de las treinta y tres láminas de la Tauromaquia, siete de ellas grabadas también en anverso y reverso. Los cobres fueron adquiridos en 1920 por el Círculo de Bellas Artes, quien los depositó en la Calcografía Nacional en 1936, y que fueron comprados definitivamente por la Academia en 1979.
Máscara sowei de la sociedad secreta bundu, Cultura mende (Sierra Leona), finales del XIX- principios del XX
El arte africano va mas alla de las mascaras. Durante 2000 años y de forma continua existe una tradición en la escultura que se inicia en la actual Nigeria y se extiende por el continente; ahora se reconocen su riqueza y su diversidad
Maternidad djenne, siglos XII-XVI
El actor Morgan Freeman expresó recientemente su indignación por la expresión “afroamericano”. ¿Verdad que nadie habla de “euroamericano”, sino de “italoamericano”, por ejemplo? ¿Por qué tratan entonces a África como si fuera un país, y no un continente? Venía a decir.
Figura femenina, cultura akie
Efectivamente, el continente africano es complejo y diverso y se ha practicado contra y sobre él un reduccionismo que sólo en los últimos años está teniendo una respuesta.
Figura femenina, Cultura ibibio (Nigeria), finales del XIX- principios del XX
Empezando por las piezas y obras de arte, que una vez fuera de su lugar de origen perdían su significado para adquirir otros nuevos: decían más de la cultura de los que se habían apropiado de ellas que de sus propias culturas.
Reina madre, Cultura Ashanti
Los museos etnográficos que empezaron a proliferar por Europa y Estados Unidos contribuían a reforzar el ideal evolucionista que ayudó a justificar la explotación colonial por la idea de “misión civilizadora”; los objetos africanos se distribuían como atrezzo en las representaciones de los museos de ciencias naturales a modo de dioramas, o todos mezclados en vitrinas: como explica un texto de la exposición, “uno valía por todos, y se convertían en metonimia de una cultura completa”.
Máscara de iniciación representando a un personaje femenino, Cultura kwese (R.D. Congo),Primer tercio del s. XX
Pero enfrentándonos ahora a estas esculturas con otros ojos descubrimos no sólo su diversidad, sino el valor “simbólico social, político y religioso”. Porque muchos de estos objetos multiplican sus significados a través de la interacción mediante ritos y danzas, tal como se explica en la exposición Metamorfosis del ser. Representaciones de la cabeza en el África Central y Occidental, que todavía puede verse en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Una selección de 300 obras de la Colección Sánchez-Ubiría que tiene su sede también en Madrid y que puede visitarse con cita previa. Allí volverán las esculturas tras la muestra.
Máscara mukudji, Cultura punu (Gabón),ransición del s. XIX al s. XX
La escultura africana nació alrededor del río Níger, cerca de Jos, en la actual Nigeria; se han encontrado terracotas en Nok, Sokoto y Katsina que datan de los siglos VI aC. y al VI dC, lo que prueba la existencia de civilizaciones sofisticadas que marcan el paso de la Edad de Piedra a la del Bronce.
Mascara religiosa bamana, cultura kono
Cuando se relacionan estas obras con otras posteriores trazando un arco geográfico y cronológico es cuando se evidencia que existe una tradición continua en la escultura africana que se remonta a más de dos milenios, y que llega el reino de Benín, las ciudades estado yoruba y al siglo XIX, cuando se produce la colonización europea a gran escala.
Máscara masculina dean gle – Cultura dan (Costa de Marfil), Transición del siglo XIX al XX.
Muy lejos de la uniformidad con que se les mirada desde Europa, sólo en Nigeria y Camerún encontramos una diversidad de culturas como los igbo, ibibio, idoma, tiv, ijo, tikar, bamileke o bamún, quienes a finales del siglo XIX trataron de desarrollar un alfabeto propio.
Cabeza, Cultura ifé (Nigeria), siglos XII-XVI d.C
Cada una de ellas evolucionó de manera distinta, así como en el centro y oriente del continente, además de las influencias que unas recibieron de otras, y así se pueden observar diferencias, desde las proporciones del cuerpo, la cabeza grande y las piernas cortas, hasta la forma tubular de la cabeza, y los detalles de la vestimenta y los adornos, también la expresividad, sin embargo se puede apreciar la continuidad cultural y artística en la cuenca del río Níger desde el siglo VI aC. hasta comienzos del XX.
En el Níger, entre los siglos XII y XVII, al abrigo de las rutas comerciales que se dirigían hacia el Magreb, surgieron en Mali una serie de culturas que coinciden en el tiempo en esta zona del sur del Sáhara varios imperios poderosos , como los de Ghana y Mali , de los que se conservan documentos sobre el comercio con sal, esclavos, armas y otros productos. En Mali Mansa Mus, en el siglo XIV, fomentó el uso del árabe y las bibliotecas haciendo que Tombuctú se convirtiese en un famoso centro de estudios.
Fetiche curativo, cultura adja
Otra gran cultura, los fon, aparecía a finales del siglo XVII en lo que hoy es el estado de Benín, entonces reino de Dahomey, vinculada también al tráfico de esclavos; sus artistas destacaron por sus trabajos en metales, especialmente bronce, envueltos ahora en una fuerte polémica, porque la mayoría se encuentran en museos europeos y norteamericanos, algunos de los cuales han aceptado devolverlos a Benín o Nigeria.
Fetiche, craneo de mono, cultura afiko
La estética de rasgos abstractos, geométricos y coloristas que se puede encontrar en culturas de lo que hoy es Guinea Ecuatorial y parte de Gabón va desapareciendo a medida que uno se desplaza hacia el sur, al curso del río Congo; allí en cambio va aparece desde la llegada de los portugueses en 1482 un arte de carácter más naturalista, por la influencia europea, en el que destacan las esculturas funerarias.
Cabeza femenina, cultura baga, Guinea. 30 x 10 x 17 cm. – Finales del siglo XIX a principios del XX.
La variedad de pueblos y culturas es, como en las otras regiones de África, apabullante, y cada una de ellas tiene su reflejo, desde muñecas vinculadas a la fertilidad a peines, desde esculturas de gemelos, tabú en determinadas culturas, a maternidades expresionistas, y máscaras, muchas máscaras, entre las que destacan las femeninas.
Peine, cultura ashanti
Léopold Sédar Senghor, primer presidente de Senegal, poeta y hombre de cultura, organizó en 1966 el Primer Festival Mundial de Artes Negras, que incluyó una gran exposición de arte africano antiguo y tradicional gracias a la cual muchas de estas obras volvieron a su continente, para retornar después a Europa.
Mascara masculina mtomo, Cultura Bambara
En París la fascinación que Pablo Picasso sintió al descubrir en 1907 las máscaras y fetiches que se exponían en el museo de Historia Natural le hizo dar un giro a su carrera. Es hora de que nosotros le demos otro giro a nuestra visión.