El origen del dinero como soporte de la transacción

En el pasado, diversos objetos son utilizados como dinero, como las conchas de determinados moluscos o la sal. Con el tiempo, se hace común el dinero mercancía, como las monedas de oro o plata que tienen un valor derivado del metal precioso que las forma. El dinero evoluciona al papel moneda o dinero representativo, cuyo valor esta respaldado por reservas de metales preciosos, de forma que no sea necesario llevar encima las monedas hechas de metales preciosos. El papel moneda consiste en billetes que pueden cambiarse por el valor indicado de oro o plata. Esta forma de dinero se usa hasta el siglo XX, cuando comienza a extenderse el uso del dinero fiduciario en las economías modernas, basado en la confianza.

Una reciente investigación publicada en el Journal of Archaeological Method and Theory presenta una novedosa perspectiva que reconfigura el debate. Según Mikael Fauvelle, autor del estudio, el dinero no nació como mecanismo estatal para recaudar impuestos, ni como una evolución natural del trueque interno en sociedades primitivas, como han sugerido teorías tradicionales. El dinero se origina para facilitar el comercio entre desconocidos, una idea que denomina la teoría del comercio del dinero.

El estudio coteja las dos posturas en torno a los orígenes del dinero. La primera es la del dinero como mercancía, que propone que este surge como un medio de intercambio para superar las limitaciones del trueque. El dinero permite así a las comunidades superar el llamado problema de la doble coincidencia de necesidades, es decir, la dificultad de encontrar a alguien que quiera intercambiar un bien específico por otro en el mismo momento. Esta teoría, defendida históricamente por Aristóteles y economistas como Carl Menger, sostiene que materiales valiosos y duraderos, como los metales, evolucionaron naturalmente hacia sistemas monetarios.

La segunda es la teoría chartalista o del dinero como crédito. Este enfoque, más reciente, sugiere que el dinero surge como una herramienta impuesta por los estados antiguos para estandarizar los pagos de impuestos y tributos. Esta visión, defendida por autores como Georg Friedrich Knapp y más tarde popularizada por David Graeber, subraya que el dinero tiene su origen en un proceso jerárquico, donde la autoridad central define su valor y uso.

Sin embargo, ambas perspectivas son cuestionadas. Los detractores de la primera argumentan que no existe evidencia histórica ni etnográfica que demuestre la existencia de economías basadas exclusivamente en el trueque, lo que lleva a calificar esta idea como el mito del trueque. Por su parte, la teoría chartalista ha sido cuestionada por minimizar el papel del comercio y las dinámicas sociales en el surgimiento del dinero.

Fauvelle propone una alternativa que combina elementos de ambas teorías, pero con un giro significativo. Según su análisis, el dinero no surge dentro de las comunidades para resolver intercambios locales, sino como una solución práctica para facilitar el comercio entre regiones, particularmente en situaciones donde los comerciantes deben interactuar con desconocidos o cruzar fronteras culturales y lingüísticas.

El autor respalda su hipótesis con evidencia arqueológica y etnohistórica de dos regiones clave: América del Norte precolombina y Europa durante la Edad del Bronce. En ambos contextos, materiales específicos, como cuentas de conchas en California y lingotes de bronce en Europa, comienzan a ser utilizados como dinero para garantizar el éxito de intercambios a larga distancia.

Explica Fauvelle que el comercio introduce una dinámica distinta a la del intercambio interno en sociedades pequeñas. Mientras que dentro de una comunidad las relaciones económicas suelen basarse en la reciprocidad y la confianza, los comerciantes que atraviesan largas distancias enfrentan un reto mayor: negociar con extraños en contextos desconocidos. Aquí, el uso de un medio de intercambio común, portátil y con valor intrínseco, resulta esencial.

El primer caso de estudio presentado por Fauvelle se centra en las sociedades indígenas de América del Norte, particularmente en la región de California, donde las cuentas de conchas son utilizadas como moneda durante más de mil años antes del contacto europeo. Estas pequeñas cuentas, producidas en las Islas del Canal, son valoradas y se usan para comprar alimentos, herramientas y servicios.

La producción de estas cuentas alcanza niveles industriales, con millones de unidades fabricadas y distribuidas a lo largo de un vasto territorio que abarcaba cientos de kilómetros. Comerciantes de diferentes grupos culturales, como los mojave, transportan estas cuentas hacia el interior del continente, donde también se aceptan como medio de pago.

El estudio destaca que estas cuentas no solo cumplen una función económica, sino también social. Son usadas en rituales, para saldar deudas y como símbolo de estatus. Sin embargo, su valor práctico como dinero en intercambios comerciales es innegable. Según Fauvelle, la alta portabilidad y fungibilidad de estas cuentas las convierte en una herramienta ideal para el comercio en regiones tan diversas cultural y ecológicamente como California y el suroeste de Estados Unidos.

El segundo caso de estudio explora la economía de la Edad del Bronce en Europa, una época marcada por redes comerciales que conectan regiones desde Escandinavia hasta el Mediterráneo. En este contexto, el bronce, una aleación de cobre y estaño, no solo es utilizado para fabricar herramientas y armas, sino que también se convierte en un medio de intercambio.

Lingotes, hachas y anillos de bronce, muchos de ellos estandarizados en peso, circulan por todo el continente. Fauvelle argumenta que estas piezas cumplen una función similar a la del dinero moderno, permitiendo a los comerciantes realizar transacciones en mercados lejanos. La estandarización de los pesos facilita las negociaciones y reduce los conflictos en las transacciones, lo que demuestra un uso practico del bronce como moneda.

Además, el comercio de bronce no se limita a las élites. Aunque los gobernantes de la época puedan haber jugado un papel en su producción y distribución, Fauvelle subraya que la demanda de bronce es amplia, incluyendo a sectores más modestos de la población. Esto refuerza la idea de que el dinero no es un instrumento de control estatal, sino una herramienta que surge para resolver problemas prácticos en el comercio.

El estudio de Fauvelle plantea preguntas importantes sobre cómo entendemos el dinero y su papel en la historia humana. Su teoría del comercio del dinero no busca reemplazar por completo las teorías tradicionales, sino complementarlas al destacar un mecanismo alternativo para el surgimiento de los sistemas monetarios.

El dinero probablemente emerge de manera independiente en múltiples regiones y por razones diferentes. En algunos contextos, pudo ser un producto de la autoridad estatal, mientras que en otros, como los analizados en este estudio, es una innovación práctica impulsada por la necesidad de las transacciones.

Fauvelle, M. The Trade Theory of Money: External Exchange and the Origins of Money. J Archaeol Method Theory 32, 23 (2025). doi.org/10.1007/s10816-025-09694-9

https://www.bde.es/wbe/es/areas-actuacion/politica-monetaria/preguntas-frecuentes/definicion-funciones-del-dinero/cual-es-el-origen-del-dinero.html

Hito fronterizo de la Tetrarquía Romana muestra toponimias desconocidas

La Tetrarquía romana fue un sistema de gobierno instaurado por el emperador Diocleciano en el año 293 d.C. con el objetivo de reorganizar y fortalecer el Imperio Romano, que se encontraba en una profunda crisis.

Vista aérea de Abel Bet Maacah mirando hacia el sureste, el lugar del hallazgo. Crédito: Robert Mullins / Tel Abel Beth Maacah excavations

La Tetrarquía consistía en la división del Imperio: El Imperio Romano fue dividido en cuatro partes, cada una gobernada por un emperador. Estos emperadores se dividían en  dos categorías:

Mapa de los hitos fronterizos del norte del valle del Hula. Crédito: R. Sabar

Augustos: Eran los emperadores mayores y más experimentados. Inicialmente, Diocleciano y Maximiano asumieron este rol.

Césares: Eran los emperadores más jóvenes, designados como sucesores de los Augustos. Constancio Cloro y Galerio fueron los primeros Césares.

Cada uno de los cuatro emperadores tenía asignada una región del Imperio para gobernar y administrar. Esta división del poder tenía como objetivo facilitar la gestión de un territorio tan extenso y hacer frente a las múltiples amenazas que enfrentaba el Imperio.

Diocleciano

Se estableció un límite de 20 años para el ejercicio del poder imperial, con el objetivo de evitar la concentración excesiva de poder en una sola persona y garantizar una transición pacífica del poder…

Imperio romano en el siglo III

Arqueólogos de la Universidad Hebrea de Jerusalén han desenterrado un raro hito fronterizo tetrárquico en el sitio de Abel Beth Maacah, ubicado en el norte de Israel. Este hallazgo sobre las prácticas administrativas del Imperio Romano durante el gobierno del emperador Diocleciano revela detalles sobre la organización de los límites territoriales, la propiedad de la tierra y los patrones de asentamiento en la región.

Palacio de Diocleciano

Además, el descubrimiento aporta información inédita sobre la geografía histórica y el paisaje socioeconómico del Levante romano, incluyendo dos nombres de lugares previamente desconocidos.

La excavación, liderada por la Prof. Naama Yahalom-Mack y la Dra. Nava Panitz-Cohen del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea, junto con el Prof. Robert Mullins de la Universidad Azusa Pacific, ha sacado a la luz una losa de basalto inscrita con caracteres griegos. El texto, descifrado por el Dr. Avner Ecker y el Prof. Uzi Leibner, permite comprender mejor el contexto de las reformas fiscales y territoriales impulsadas por Diocleciano hacia finales del siglo III d. C., cuando estableció un sistema de gobierno llamado tetrarquia.

El hito, originalmente diseñado para marcar los límites agrícolas entre aldeas, representa un vestigio tangible de la reorganización administrativa que caracterizó la Tetrarquía. En ese periodo, el Imperio Romano se dividió en cuatro regiones gobernadas por dos emperadores principales (augusti) y sus dos colegas menores (caesares).

La piedra, encontrada en un contexto de reutilización durante el periodo mameluco, incluye referencias a un censitor o inspector imperial, cuyo nombre aparece documentado por primera vez. Además, menciona dos aldeas desconocidas hasta ahora: Tirthas y Golgol, posiblemente asociadas a sitios identificados en el siglo XIX durante el Survey of Western Palestine.

Según los expertos, la abundancia de hitos similares en el valle de Hula y sus alrededores sugiere un nivel elevado de control administrativo y un enfoque en la estandarización de la tributación. Este control permitía garantizar que las tierras estuvieran correctamente delimitadas, facilitando la implementación de las reformas fiscales de Diocleciano. Estas medidas no solo optimizaban la recaudación de impuestos, sino que también promovían la estabilidad en un imperio cada vez más extenso y diverso.

El descubrimiento subraya cómo las políticas imperiales afectaron a las comunidades rurales del norte de Israel. Durante este periodo, las reformas introducidas por Diocleciano buscaban aliviar las tensiones económicas mediante una redistribución más equitativa de los impuestos, pero también imponían una carga significativa a los pequeños propietarios de tierras.

De hecho, tradiciones rabínicas contemporáneas mencionan las dificultades impuestas por el emperador en esta región, proporcionando un contexto adicional para interpretar las inscripciones.

El profesor Uzi Leibner destacó la importancia del hallazgo al señalar que este tipo de hitos ofrece una conexión tangible con las vidas de las personas que vivieron bajo estos sistemas complejos hace casi dos milenios. Por su parte, el Dr. Avner Ecker enfatizó cómo los nombres inéditos de lugares y figuras imperiales registrados en la inscripción amplían significativamente nuestro conocimiento de la geografía y la administración romanas en el Levante.

El hito de Abel Beth Maacah se suma a un corpus único de más de 20 piedras fronterizas descubiertas en la región, las cuales revelan la interacción entre las políticas imperiales y los patrones de asentamiento local. Este hallazgo en particular refuerza la idea de que el norte del valle de Hula albergaba una alta concentración de pequeños terratenientes independientes, quienes probablemente enfrentaron desafíos únicos bajo la presión de las reformas administrativas romanas.

The Hebrew University of Jerusalem

Ecker, A., & Leibner, U. (2025). ‘Diocletian oppressed the inhabitants of Paneas’ (ySheb. 9:2): A New Tetrarchic boundary stone from Abel Beth Maacah. Palestine Exploration Quarterly, 1–13. doi.org/10.1080/00310328.2024.2435218

El sacerdote de Cádiz

Esta figura de bronce y oro es uno de los objetos más singulares dentro de las colecciones que posee el Museo Arqueológico Nacional.

Es también el único ejemplo, encontrado en la península Ibérica, de figura de bronce chapada en oro, aunque este tipo de figurillas esta muy extendido durante la segunda mitad del IIº milenio a. C. en Egipto y su ámbito de influencia. Según la interpretación general, estas figurillas de bronce y oro representaban a dioses, a personajes divinizados e incluso a animales. A lo largo de la Edad del Hierro comienzan a fabricarse en Fenicia para posteriormente extenderse su uso a todo el Mediterráneo.

Ésta figura masculina está representada de pie sobre un soporte rectangular con espiga central, lo que indica que estuvo insertada en otra pieza u objeto. Está vestida con una túnica ajustada, de cuello redondo y mangas largas, que le llega hasta los tobillos y deja ver los pies descalzos. Los brazos están recogidos a la altura del pecho y los puños, cerrados, agarraban un objeto hoy perdido. La cabeza se cubre con un gorro o casquete, cuyo borde se remata con una cinta. Por último, una máscara de oro cubre su rostro y las orejas; a través de ella se pueden apreciar, en relieve, los rasgos del personaje, formados por labios gruesos, nariz ancha y ojos almendrados.

 Es esta máscara la que permite suponer que el personaje representado tiene un carácter divino o relacionado con la divinidad. Los primeros estudios fecharon la figurilla en el siglo XII a. C., coincidiendo con las fechas aportadas por los escritores clásicos para la fundación de la colonia fenicia de Cádiz. Hoy día está aceptada una cronología más moderna para la pieza, en torno a los siglos VIII-VII a.C., así como su posible origen importado, posiblemente de Fenicia, ya que los estudios indican la presencia de arsénico y zinc, elementos extraños en las aleaciones de los bronces peninsulares. La figurilla aparece fuera de contexto, al realizar unas obras en la ciudad de Cádiz.

 La falta de datos sobre las circunstancias del hallazgo, o de los materiales arqueológicos que la acompañaban, dificulta la interpretación de la misma. Esto nos obliga a plantear su estudio comparándola con otras figuras similares, tarea que no siempre resulta fácil, máxime cuando nos encontramos ante una figura que ha perdido los símbolos o los atributos que permitirían discernir si estamos ante la representación de una divinidad o de un personaje divinizado. ¿Es un sacerdote del templo de Melqart? Desde el momento de su hallazgo y publicación, la figurilla se conoce como el Sacerdote de Cádiz. Según P. Quintero, podría ser el remate de un báculo y representar a un sacerdote con sus atributos, aunque éstos estarían perdidos. Del poder que tuvieron los sacerdotes fenicios, vinculados con las actividades del templo como encargados de oficiar o administrar los rituales y ceremonias, da idea el que formaran parte de una estructura jerarquizada, en la que la figura más importante era la del sumo sacerdote, cargo unido de forma inherente a la persona del rey. Según la información que aporta Silio Itálico (3:21 y 28), los sacerdotes eran los únicos que podían acceder al interior del templo, y a ellos correspondía la realización de los rituales y la presentación de las ofrendas frente al altar. También sabemos por él que los sacerdotes iban vestidos con túnicas de lino blanco, con los pies descalzos y la cabeza afeitada.

La interpretación más aceptada es la que identifica la figurilla con un dios. En este sentido, el Sacerdote de Cádiz se ha relacionado con la representación del dios Ptah, dios creador del panteón egipcio, inventor de la albañilería y protector de los artesanos y arquitectos, al que se representa como un hombrecillo de pie sobre un pedestal, envuelto en un sudario, con un casquete en la cabeza, el collar menat y el cetro uas, en el que aparecían los símbolos del pilar dyed y la llave de la vida o anj. Sin embargo, la iconografía del Sacerdote de Cádiz no coincide con la iconografía del dios Ptah, ya que difiere en el vestido y están ausentes los atributos y la simbología propia del mismo: collar, cetro, pilar y llave de la vida. Según los estudios más recientes, el Sacerdote de Cádiz pudo formar parte de un grupo de figuras que, aunque fabricadas bajo influencias egiptizantes, quisieron representar a dioses no egipcios. Tal es la interpretación que se da a un grupo numeroso de figuras de bronce masculinas, de poses estereotipadas, en las que vemos a dioses en actitud de bendecir, con los brazos rectos a lo largo del cuerpo o sosteniendo una flor en el pecho. La vestimenta y la actitud de estos dioses reflejan una iconografía de origen egipcio, aunque posiblemente estemos ante otro tipo de dioses, quizá ante dioses protectores del comercio en el Mediterráneo.

Un exvoto ofrecido a la divinidad, la pieza formaría parte de un grupo numeroso de estatuillas de bronce y oro halladas en áreas de carácter sagrado, dentro del propio recinto del templo o en los pozos votivos de los alrededores y que han sido interpretadas como exvotos ofrecidos por los habitantes de las ciudades o por los extranjeros en los templos y en los santuarios. De este modo, a través del ofrecimiento de exvotos propiciatorios, los comerciantes y artesanos se aseguran el buen fin de sus actividades económicas, ya que el dios al que esta dedicado el templo ejercería de garante en esas transacciones comerciales. Para entender la importancia de su función propiciatoria hay que tener en cuenta que el templo fenicio, además de ser el lugar donde residía la divinidad, estaba íntimamente relacionado con las actividades económicas y políticas de la ciudad a la que representa y en él se llevan a cabo las transacciones comerciales de la comunidad, que se asegura así la protección divina.

Red digital de colecciones de Museos de España (CERES), Sacerdote de Cádiz

F. Javier Jiménez Avila, La toréutica orientalizante en la Península Ibérica

Asunción Martín, Sacerdote de Cádiz

Wikipedia, Sacerdote de Cádiz

BLÁZQUEZ, J. Mª (1975): Tartessos y los orígenes de la colonización en Occidente. Universidad de Salamanca

JIMÉNEZ ÁVILA, F.J. (2002): La toréutica orientalizante en la península Ibérica. Real Academia de la Historia

QUINTERO ATAURI, P. (1928): Excavaciones de Cádiz. Memoria de las excavaciones practicadas en 1928. MJSEA, 1929 nº 99

VVAA (2000): Argantonio. Rey de Tartessos. Catálogo de la Exposición. Ministerio de Educación y Cultura. Madrid

VVAA (1983): Los iberos. Catálogo de la Exposición. Ministerio de Cultura. Madrid Sobre la colonización fenicia en la península Ibérica:

BLÁZQUEZ, J. Mª (1975): Las colonizaciones semitas en Huelva, Cádiz y la Baja Andalucía. Papeles de Arqueología de la Universidad de Valencia, 11 (50 Aniversario de la fundación del laboratorio de Arqueología, 1972-1974): 207-250.

Hallan azul egipcio en la Domus Aurea de Nerón en Roma

Conocido como silicato de cobre y calcio  o tetrasilicato de calcio y cobre o cuprorivaíta, se considera el primer pigmento sintético. Los romanos lo conocían con el nombre caeruleum . Después de la era romana, el azul egipcio dejó de usarse y, a partir de ahí, se olvidó el proceso. Los ingleses lo titulan Egyptian blu en 1809.

La Domus Aurea, 50 hectáreas entre las colinas del Palatino y el Esquilino incluyendo en este la Colina del Oppio, la residencia palaciega construida por el emperador Nerón en el corazón de Roma, que sigue revelando secretos fascinantes.

Investigaciones arqueológicas recientes han sacado a la luz un hallazgo único que aporta información sobre las técnicas y materiales empleados en la decoración de sus fastuosas estancias. Dos vasijas utilizadas durante la construcción del palacio han sido descubiertas, destinadas a la preparación de cal y a la conservación y tratamiento de pigmentos de colores. Este hallazgo incluye una colección notable de pigmentos, entre los cuales destaca un lingote de azul egipcio de dimensiones excepcionales.

En el marco de las excavaciones recientes, los arqueólogos encontraron vestigios de talleres donde se elaboraban los materiales decorativos para los frescos que adornaban la residencia imperial. En las vasijas recuperadas se identificaron restos de pigmentos sometidos a análisis microscópicos y espectroscópicos.

Entre estos materiales se halló ocre amarilla dentro de una ánfora, así como pigmentos en tonos rojizos como el reálgar y la tierra roja. Sin embargo, el descubrimiento más sorprendente fue un lingote de azul egipcio de 15 centímetros de altura y 2,4 kilogramos de peso, un tamaño sin precedentes en el ámbito arqueológico.

El azul egipcio, conocido como frit, es un pigmento sintético que no se encuentra en la naturaleza. Se fabrica a través de un proceso de cocción a altas temperaturas de una mezcla de silicio, roca caliza, minerales con cobre y carbonato de sodio. Este procedimiento es descrito por el arquitecto romano Vitruvio en su obra De Architectura (Libro VII, capítulo 11).

Conocido desde al menos el tercer milenio antes de Cristo en Egipto y Mesopotamia, el azul egipcio se difundió por el Mediterráneo antiguo y se convirtió en un elemento esencial en las decoraciones pictóricas romanas. Se utiliza para crear efectos cromáticos sofisticados y luminosos, a menudo en combinación con otros pigmentos. Entre sus aplicaciones destacan la creación de sombras frías en el tono de piel de las figuras, el sombreado de los pliegues en las vestimentas y la iluminación de los ojos en las composiciones artísticas.

El tamaño y peso del lingote encontrado en la Domus Aurea lo convierten en una rareza excepcional. Habitualmente, este pigmento se encuentra en forma de polvo o como pequeñas esferas, como lo demuestran los descubrimientos realizados en Pompeya. La presencia de un lingote tan grande sugiere un alto grado de especialización de los artesanos que trabajaron en el palacio de Nerón y subraya el lujo y la sofisticación de las decoraciones imperiales.

Dice Alfonsina Russo, directora del Parque Arqueológico del Coliseo:

 el descubrimiento de este lingote y otros pigmentos confirma la habilidad y creatividad de los oficios que trabajaron en las decoraciones del palacio, utilizando materiales extremadamente costosos y técnicas avanzadas para su época.

Este descubrimiento también tiene implicaciones para el estudio del arte renacentista. Durante el Renacimiento, los artistas redescubrieron los frescos de la Domus Aurea, inspirándose en ellos para sus propias obras. Ejemplo de ello es El triunfo de Galatea de Rafael, donde el azul egipcio contribuyó a los efectos luminosos de la composición.

El hallazgo conecta, así, dos periodos clave de la historia del arte: el esplendor decorativo del Imperio romano y la reinterpretación renacentista de sus técnicas. La investigación en curso podría arrojar nueva luz sobre la evolución de los materiales y los métodos empleados en ambas épocas.

Parco Archeologico del Colosseo

Hallan en Metropolis (Esmirna) 2000 fragmentos de bronces antiguos en un depósito de chatarra

Los arqueólogos que están excavando en la antigua ciudad de Metrópolis, en Esmirna (Turquía), han hallado dos mil fragmentos de bronce de diversas estatuas que, en opinión de los investigadores, se habrían empleado para su fundición y almacenamiento.

Durante unas excavaciones que se están llevando a cabo en el yacimiento de Metrópolis, en la región turca de Esmirna, los arqueólogos han hecho un descubrimiento singular.

Se trata del hallazgo de unos dos mil fragmentos de esculturas de bronce, del período helenístico y de época romana, en una zona del yacimiento que se cree que pudo servir como un antiguo depósito de chatarra.

El descubrimiento se ha llevado a cabo en el marco del Proyecto Patrimonio para el Futuro, implementado por el Ministerio de Cultura y Turismo, bajo la dirección de Serdar Aybek, catedrático de Arqueología de la Universidad Dokuz Eylül, y que cuenta con la cooperación de la Fundación Sabanci.

Según Aybek:

Los fragmentos de bronce encontrados posiblemente fueron desmenuzados para fundirlos y almacenarlos a granel.

Destaca la importancia de que las esculturas de bronce se rompieran en pedazos y también ha señalado que la recolección y el reciclaje de estatuas en la Antigüedad tardía son muy evidentes en Metrópolis. Entre los hallazgos han aparecido distintas partes de las estatuas, como cabezas, ojos, dedos y sandalias.

Y es que en la antigua Metrópolis (donde los arqueólogos han estado excavando desde el año 1990), también conocida como la Ciudad de la Diosa Madre, que fue fundada en una colina entre los pueblos de Yeniköy y Özbey, al oeste de la llanura de Torbali, han aparecido numerosas estructuras monumentales y se ha documentado ocupación humana desde el Neolítico (aunque su gran florecimiento se produjo hacia el siglo III a.C., en época helenística) hasta el período otomano.

Esta larga ocupación ha proporcionado a los arqueólogos numerosos descubrimientos de gran importancia, como el que nos ocupa y que, según los arqueólogos, ofrece una visión única de los cambios culturales y religiosos en la región durante la Antigüedad tardía.

Dice Aybek:

en la Antigüedad tardía, cuando las creencias mitológicas se abandonaron en favor de las religiones monoteístas y el cristianismo se convirtió en la religión dominante en la zona, se desmantelaron estatuas de bronce de épocas anteriores. Aunque todavía no disponemos de pruebas arqueológicas que confirmen esta actividad, creo que podemos sugerir que una parte importante de los fragmentos de estas estatuas de bronce se reutilizó para acuñar monedas. Durante ese período, en lugar de producir nuevos materiales, los conjuntos de bronce, que consistían principalmente en estatuas obsoletas o dañadas, fueron desmantelados por los antiguos trabajadores del depósito de chatarra y preparados para su fundición.

Según los investigadores, tal vez se tratase de esculturas que fueron elaboradas para honrar a los benefactores de la ciudad, algo que, por otra parte, era muy común en aquel período.

Además de los numerosos fragmentos de esculturas, durante los trabajos también se descubrieron placas de bronce cuadradas y rectangulares que, según sugieren los arqueólogos, pudieron usarse para fundir y reparar este tipo de esculturas.

Este sensacional hallazgo implica, según sus descubridores, que, en su época de mayor apogeo, la ciudad de Metrópolis pudo ser un gran centro de creación o reparación de esculturas de bronce en la región. Asimismo, ofrece claras evidencias sobre antiguas prácticas de reciclaje que se remontan a más de un milenio.

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/aparecen-dos-mil-fragmentos-estatuas-bronce-antiguo-deposito-chatarra_22971

Hallan en Malllorca un pecio romano siglo V d.C.  con liquaminis flos, procedente de Cartagena

El naufragio de Ses Fontanelles,  hallado por casualidad en 2019 es una de las playas turísticas más concurridas de la isla, se ha revelado como un hallazgo excepcional.

Restos del pecio de Ses Fontanelles en el que los arqueólogos ha identificado un nuevo tipo de ánfora.Arqueomallornauta – Consell de Mallorca / Universitat de Barcelona / Universidad de Cádiz / Universitat de les Illes BalearsEntre los primeros objetos recuperados por los arqueólogos subacuáticos que exploraron el navío se encuentra un conjunto de ánforas de la Antigüedad Tardía que se han datado dese finales del siglo III hasta los siglos VI o VII, todas ellas selladas con tapones que llevan grabado un crismón, un anagrama del nombre de Cristo. Este elemento, que se usaba para marcar objetos de uso cotidiano, tal vez también se utilizó en este caso para destacar la calidad del contenido de las ánforas o para indicar que esos recipientes estaban bajo el control de alguna autoridad eclesiástica.

Descubierto hace unos años en Mallorca, este pecio romano ha revelado un nuevo secreto grabado en las ánforas que transportaba en sus bodegas: unas marcas denominadas tituli picti, que han permitido conocer desde su contenido hasta el nombre del fabricante. Gracias a estos hallazgos, este pecio se ha convertido en un ejemplar único en todo el Mediterráneo.

 Para resolver su origen se diseñó una estrategia multidisciplinar en la que se recurrió a disciplinas tan diversas como la petrografía y la arqueozoología. También se solicitó la colaboración de especialistas en residuos orgánicos y botánicos para estudiar los restos de madera y las plantas.

Finalmente, los resultados de esta investigación, publicados en la plataforma Springer Link, han arrojado luz sobre los misterios de este increíble pecio, algunos de los cuales parece que ya han podido resolverse. De hecho, los análisis petrográficos de las ánforas encontradas en el Ses Fontanelles han desvelado el probable lugar desde el que zarpó el barco: el área de Cartagena.

El estudio arqueozoológico del contenido de las ánforas (cuyo tipo ha sido bautizado como Ses Fontanelles I) y de las inscripciones grabadas (tituli picti) confirma que los recipientes contenían una salsa de pescado llamada liquaminis flos elaborada principalmente con anchoas y en ocasiones con sardinas. Las mismas inscripciones identifican a los fabricantes de las ánforas como Ausonius et Alunni y revelan que el cargamento también incluía aceite de oliva, aceitunas conservadas en una sustancia derivada de la uva y vino en cuatro tipos diferentes de ánforas. 

El estudio inicial de los materiales recuperados en las primeras excavaciones permitió clasificar los hallazgos cerámicos, principalmente ánforas, y plantear algunas preguntas clave sobre el origen y el contenido de la carga. Para resolver estos interrogantes, se diseñó una estrategia analítica provisional que combinaba diversos métodos y técnicas, incluyendo análisis petrográficos, arqueozoológicos y de residuos orgánicos, así como el estudio de la madera y otros restos vegetales.

El estudio arqueozoológico revela que la salsa de pescado transportada en las ánforas tipo Ses Fontanelles I (un nuevo tipo de ánfora solo encontrado hasta ahora en este pecio), identificadas por sus inscripciones como liquaminis flos, se elaboró con anchoas (Engraulis encrasicolus), con la ocasional presencia de sardinas. Igualmente las inscripciones identifican a los fabricantes: Ausonius et Alunni.

Por otro lado, el análisis de residuos orgánicos aporta información sobre el contenido de las diferentes ánforas. Algunas muestran indicios de productos animales, posiblemente relacionados con la salsa de pescado, pero también de derivados de uva, que podrían haber sido utilizados como condimento.

Las ánforas de fondo plano, por su parte, contenían restos de aceite vegetal y, en uno de los casos, incluso aceitunas conservadas en una sustancia derivada de la uva.

El estudio de la madera empleada en la construcción del casco revela una selección cuidadosa de los recursos forestales. Se utilizó pino para los elementos longitudinales del casco, mientras que para las piezas más pequeñas relacionadas con el sistema de ensamblaje se eligieron maderas más duras, como el enebro, el olivo y el laurel. Además, se encontraron ramas de vid y otras plantas herbáceas utilizadas como material de relleno y protección para la carga durante el viaje.

Estos resultados sugieren que el barco transportaba una carga de salsa de pescado (liquaminis flos), aceite y derivados de uva, procedentes probablemente del área de Cartagena, en el sureste de la Península Ibérica.

El excelente estado de conservación del casco y la carga, así como la presencia de las mencionadas inscripciones pintadas en las ánforas, convierten a este naufragio en un hallazgo único en el Mediterráneo, que aporta valiosa información sobre las dinámicas comerciales en la Antigüedad Tardía.

Este primer análisis ha sentado las bases para una futura investigación más exhaustiva, que incluirá la excavación completa del sitio, el estudio detallado de la arquitectura naval y la carga, y la aplicación de un enfoque multianalítico aún más amplio.

Cau-Ontiveros, M.Á., Bernal-Casasola, D., Pecci, A. et al. Multianalytical approach to the exceptional Late Roman shipwreck of Ses Fontanelles (Mallorca, Balearic Islands, Spain). Archaeol Anthropol Sci 16, 58 (2024). doi.org/10.1007/s12520–024–01952–3

Cazón en adobo

Sugerencia de escritura del día
¿Qué aperitivo te comerías ahora mismo?

Con él me como el pasado, de este pequeño tiburón, pescado barato, con un adobo espectacular, con mala conciencia porque los pescados grandes estan desaconsejados comerlos del Mediterraneo por la carga de mercurio y metales pesados.

Pero un día haría una excepción.

Hay sabores que me retrotraen a mi infancia y este es uno de ellos, de pronto soy la niña glotona que dibujaba a Tintín a toda hora, esperando comer cazón en adobo o migas de pastor, también un plato pobre pero delicioso, en el que cocina tiene que tener una paciencia de china para su elaboración.

Y con la peculiaridad de que mi padre no nos permitía comer nada de cerdo, y le añadiamos pescado y fruta.

También la raya me retrotrae al pasado, o los boquerones fritos y unidos por la cola, o las brotolas deliciosas, las almejas recién pilladas a unos precios bajísimos, con el trabajo que tenía eso, madre mia.

Recuerdo los calamares rellenos en Navidad, los salmonetes pequeños de roca con esa mayonesa tan de Almería de ajo y almendra, seguramente arabe.

O la Bouillabaisse de mi madre con la gallineta fresca, que cuando mi padre y yo veníamos de pescar, tenemos que escarbar en el saco de la pesca, para poder extraer tan valioso tesoro culinario.

Yo era una grupete accidental y aprendí a limpiar el pescado porque estábamos en el Mar de Alboran lejos de la costa, con una barca que ni los fenicios usarían, y el calor inclemente del sur del sur, descomponía rápido las entrañas.

Así limpiaba arañas con las que tenía que tener cuidado con sus púas que eran venenosas y que una vez me clave pero no en mi barco, sino andando por la playa y querían ponerme morfina por los dolores, rechace tamaño despropósito y preferí la crudeza del dolor nocturno que al día siguiente desapareció, no sin dejar un morado de recuerdo.

La araña y la morena hacían unos caldos de pescado deliciosos. En ocasiones despreocupadamente subíamos morenas al bote y nos tocaba saltar al agua a nosotros, con sus varias filas de dientes, te podía dejar sin la falange de un dedo en nada.

Matarla era violento y de gran crueldad y aprendí a cortar el aparejo y con el remo echarla al mar, al que volvían felices.

Había muchísima pesca, hablo de los 60, tenía menos de 10 años, y la sobrepesca no había empezado todavía.

Los días de pesca eran largos, nos levantábamos a las 2 de la mañana, y aunque fuera verano el mar es helador de noche y cálido de día.

Cuando volvíamos, llevaba una extraña mezcla de olores entre el pescado, la carnada y el gasoil, que aunque me duchara, no había forma de quitarme.

El olor a mar, el pescado, los sabores que devienen, como el pimentón, un plato barato de la gastronomía de aquí a base de pescado que también me retrotrae a la infancia, pues casi ha desaparecido.

Hallan en UK un fragmento sólido de púrpura de Tiro, el caro pigmento asociado a los emperadores romanos

El verdadero color púrpura de Tiro, como la mayoría de los pigmentos de alta coloración, no puede ser mostrado en una visualización de ordenador, pero si da una idea del rango probable dentro del que se encuentra.

Carlisle es la antigua Luguvalium romana. Crédito: Neil Boothman / Wikimedia Commons

Ya se utiliza en Creta en el 1600 a. C. Dataciones realizadas a partir de objetos de cerámica sugieren que el tinte pudo haber sido producido durante el periodo Minoico Medio entre los siglos XX y XVIII a. C.

Mosaico de la emperatriz bizantina Teodora de 547 d.C. con púrpura de Tiro.

El tinte consiste en una mucosidad o secreción de la glándula hipobranquial de un caracol de mar carnívoro de tamaño medio, el gastrópodo marino Bolinus brandaris, una especie de la subfamilia Muricinae.

Tras más de 3.000 años de mezclarse con sedimentos, la púrpura de Tiro encontrada en la tumba real de Qatna todavía tenía un color intenso.

Los fenicios también hacían un tinte entre púrpura e índigo, llamado azul real o azul de Jacinto, fabricado a partir de una especie muy parecida de caracol de mar, llamada Hexaplex trunculus, .

Se ha encontrado púrpura de Tiro en pinturas que datan de la Edad del Bronce.

Los caracoles se almacenaban en grandes tinajas para que se descompusieran. Esto producía un hedor insoportable

Los caracoles Murex también pueden haber sido la fuente histórica del “tekhelet”, un color sagrado en la tradición judía mencionado en la Biblia hebrea.

Se conoce poco acerca de los siguientes pasos del proceso, y el método antiguo para la producción en masa de los dos tintes múrex aún no ha sido reconstruido exitosamente; se cree que este color de un tono sangre coagulada negruzca, se conseguía bañando dos veces las prendas, una vez en el colorante índigo de Hexaplex trunculus y otra en el tinte rojo-púrpura de Bolinus brandaris

En la época antigua y medieval, la púrpura de Tiro era tan valiosa que a menudo se falsificaba, generalmente con una combinación de tinte azul índigo y rubia roja.

En la Biblia se distingue entre dos colores distintos de este tinte:

Los que tenían púrpura violeta y escarlata y carmesí, lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo y cueros finos, lo traían también. (Ex. 35.23)

Mándame, pues, un hombre hábil en trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la púrpura escarlata, el carmesí y la púrpura violeta, y que sepa grabar; estará con los artesanos que tengo conmigo en Judá y en Jerusalén, y que mi padre David ya puso a mi disposición. (2Cr 2,6)

Salomón hizo además el cortinaje de púrpura violeta, púrpura escarlata, carmesí y lino fino, y en ella hizo bordar querubines. (2Cr 3,14)

Entonces Judas regresó para saquear el campamento; juntaron muchas monedas de oro y plata, telas de púrpura violeta y de púrpura roja y muchas otras riquezas. (1Mac 4,23)

En México y América Central, los indígenas tienen un método muy diferente para teñir con Murex: frotan caracoles vivos directamente sobre la tela.

En la Iglesia católica los cardenales, los purpurados, van vestidos de color escarlata, rojo, color que, a menudo, no se tiene demasiado en cuenta al tratar de este tinte, puesto que, por influjo del inglés, se considera el color púrpura solo como violeta.

Para que los tintes se adhieran a la tela, sus moléculas deben convertirse a una forma soluble en agua. No está claro cómo se logró esto en la antigüedad.

El principal componente químico del colorante tirio fue descubierto en 1909 por Paul Friedländer, siendo el 6,6′-dibromoíndigo, una sustancia que había sido sintetizada previamente en 1903. No obstante, esta nunca ha sido sintetizada comercialmente…

Los antiguos autores romanos compararon la púrpura de Tiro con el color de la sangre coagulada.

Un misterioso trozo de una sustancia blanda de color púrpura fue descubierto en una casa de baños romana, dentro de los terrenos del Carlisle Cricket Club, durante la excavación 2023 realizada por la compañía Wardell Armstrong en la antigua Luguvalium romana (actual Carlisle en Inglaterra).

No se sabe por qué los caracoles Murex producen los precursores químicos de la púrpura de Tiro, pero una idea es que los utilizan para paralizar a sus presas.

La parte de los desagües en la que se descubrió estaba relacionada con un edificio monumental con termas o casa de baños construido en el siglo III, en tiempos del emperador Septimio Severo.

El pigmento púrpura fue analizado con el apoyo de la Sociedad Geológica Británica y se están realizando nuevos análisis con la Universidad de Newcastle. Los expertos de la Universidad de Newcastle han llegado a la conclusión de que el pigmento es orgánico y contiene niveles de bromo y cera de abejas, lo que indica con casi total seguridad que se trata de púrpura de Tiro, el pigmento asociado a la corte imperial del Imperio Romano.

Frank Giecco, Director Técnico de Wardell Armstrong, ha declarado: 

Durante milenios, la púrpura de Tiro fue el color más caro y codiciado del mundo. Su presencia en Carlisle, combinada con otras pruebas de la excavación, refuerza la hipótesis de que el edificio estaba asociado de algún modo con la Corte Imperial del Emperador Septimio Severo, que se encontraba en York, y posiblemente esté relacionado con una visita imperial a Carlisle.

Es el único ejemplo que conocemos en el norte de Europa – posiblemente el único ejemplo de una muestra sólida del pigmento sin usar en cualquier lugar del Imperio Romano. Se han encontrado ejemplos de ella en pinturas murales (como en Pompeya) y en algunos ataúdes pintados de alto estatus de la provincia romana de Egipto.

La púrpura de Tiro se elaboraba a partir de miles de conchas marinas trituradas procedentes del Mediterráneo oriental, el norte de África o Marruecos, del caracol de mar Bolinus brandaris. Era fenomenalmente difícil de fabricar y cara, y valía más que el oro libra por libra (tres veces más en algunas fuentes), ya que se necesitaban unos 9000 moluscos para producir un gramo de púrpura.

Wardell Armstrong

Brujula verde

BBC

Vender sueños

Sugerencia de escritura del día
Invéntate una idea de negocio descabellada.

A veces sospecho que ya existe, no lo se, a fin de cuentas muchos negocios se constituyen como un anhelo personal, casi siempre imaginativo, pero sobre todo como una proyección del ser.

Ya se que el mundo de los negocios esta asociado a una balsa de tiburones o de pirañas, pero en absoluto es así.

En su mayoría los gerentes de empresas empiezan por ser imaginativos, muchos de ellos con formación que se aleja de lo que es una gestión, pero sobre todo tienen instinto y saben improvisar, otros compensan carencias con arrojo y muchos sobre todo los pequeños con desverguenza y maltrato a sus empleados.

Pero como en todos los colectivos hay churras y merina y son el musculo de la economía de mercado, sometidos a los vaivenes de las coyunturas que les hace vulnerables si no se renuevan.

En mi pais, España, hay deficiencias educativas, desde la infancia se nos insta a que seamos obedientes, y sobre todo un concepto de educación que tiene mas que ver con la sumisión y que genera baja resistencia a la frustración.

Eso continúa hasta la universidad, y en realidad no tendría que ver demasiado con lo que cuento si no fuera porque al final el producto humano que genera, es alguien obediente y sumiso que raramente opta por el emprendimiento empresarial.

Solo quiere un lugar al sol como funcionario de cualquier instituto de secundaria perdido en el mapa.

Y es comprensible, seguimos siendo una sociedad meritoria del XIX, en la que solo cuenta el currículo, totalmente anacrónica con las demandas sociales actuales, hace ya mucho, y hasta que eso no cambie seguiremos siendo el vagón de cola de la economía mundial.

Porque falla soñar, un país de artistas, todavía sometido al control social del XIX, de quién saque la cabeza se le corta, y ahí no solo incluyo a las fuerzas políticas conservadoras, sino a la izquierda obrerista.

Incentivar los sueños, facilitando el acceso al mercado de los jóvenes con iniciativas y de los no tan jóvenes que también quieran un lugar al sol con su experiencia y saber hacer.

Hace falta ambición, ganas de estar, afán de cambio, ilusión y ganas de prosperar, no solo económicamente, sino moralmente, teniendo objetivos y otorgándonos una misión en nuestra existencia.

Una oportunidad de cambio.

Hay que crear puentes y sobre todo cómprame un sueño, los tengo de oferta, y los hay baratos.

Misteriosos discos medievales hallados en Ucrania son brújulas solares usadas por navegantes vikingos para orientarse

Un reciente estudio publicado por las académicas Olena Veremeychyk y Olga Antowska-Gorączniak analiza la posible función de discos de pirofilita encontrados al sur de Ucrania. Estos artefactos medievales podrían haber servido como herramientas, objetos rituales o incluso como avanzados instrumentos de navegación. La relevancia de este estudio radica no solo en los hallazgos físicos, sino también en las implicaciones culturales y tecnológicas que plantean para las comunidades de la época.

El disco de pizarra pirofilita de Liubech, la Colina del Castillo, Ucrania. Crédito: O. Veremeychyk

La pirofilita, una piedra con tonalidades que van desde el rosa claro hasta el púrpura, ha sido documentada en la región de Ovruch, Ucrania. Su maleabilidad la hacía idónea para la creación de diversos objetos como piedras de afilar, moldes, iconos y los discos en cuestión, decorados con anillos concéntricos y líneas radiales, que plantean interrogantes sobre su función original.

A través de mediciones precisas y análisis de superficie, las investigadoras identificaron ocho discos provenientes de asentamientos clave como Kyiv, Listven y Liubech. Datan de los siglos XII y XIII, un período marcado por intensos intercambios culturales entre los habitantes de la Rus y los comerciantes escandinavos, quienes frecuentaban la ruta fluvial “de los varegos a los griegos”.

Las interpretaciones iniciales de estos discos oscilaron entre herramientas utilitarias y objetos rituales. Algunos expertos los consideraron calendarios, basándose en las divisiones radiales que podrían representar los meses del año. Otros sugirieron que podrían haber sido afiladores de agujas, piedras de pulir o incluso partes de taladros manuales utilizados en la joyería.

Sin embargo, un enfoque más reciente propone que al menos algunos de estos discos podrían haber sido brújulas solares, instrumentos utilizados por los navegantes vikingos para orientarse durante sus viajes. Esta hipótesis se basa en la similitud entre los discos de pirofilita y otros objetos identificados como brújulas en regiones como Groenlandia y el mar Báltico.

El concepto de las brújulas solares vikingas no es nuevo, pero sigue siendo objeto de debate. Estos instrumentos, que combinaban un gnomon (un palo que proyecta sombras) y un dial con marcas específicas, permitían determinar la dirección y la latitud mediante la posición del sol. Aunque no se han encontrado gnomones junto a los discos de pirofilita, los patrones tallados en los discos sugieren que pudieron haber cumplido una función similar.

Los ejemplos históricos incluyen discos de madera descubiertos en Groenlandia y Polonia, así como artefactos de hueso hallados en asentamientos escandinavos. Estos objetos presentan similitudes en tamaño y diseño con los discos de pirofilita, lo que refuerza la posibilidad de que estos últimos también fueran utilizados como instrumentos de navegación.

A pesar de las similitudes, los discos de pirofilita carecen de ciertas características típicas de las brújulas solares, como las líneas gnomónicas permanentes que indican los equinoccios y los solsticios. Esta ausencia ha llevado a los investigadores a considerar la posibilidad de que dichas marcas se aplicaran temporalmente con materiales como carbón o tiza.

Además, los discos presentan diferencias en tamaño y diseño que podrían reflejar variaciones regionales o evoluciones en su uso. Por ejemplo, los discos de Wolin (Polonia) y Groenlandia tienen diámetros similares a los de la Rus, pero sus agujeros centrales son más pequeños, lo que podría indicar diferencias en los métodos de fabricación o en las aplicaciones prácticas.

El descubrimiento de estos discos en puntos clave de la ruta comercial entre varegos y griegos sugiere que las comunidades locales pudieron haber adoptado y adaptado tecnologías escandinavas. Las autoras del estudio abogan por más experimentos y análisis de laboratorio para confirmar las funciones de estos artefactos y arrojar luz sobre su lugar en la historia de la navegación y la artesanía.

Veremeychyk, O., & Antowska-Gorączniak, O. (2024). New medieval sun compasses? The problem of the function of stone disks from southern Rus’. Sprawozdania Archeologiczne, 76(2), 383–398. doi.org/10.23858/SA/76.2024.2.3290

Brujula Verde