Los mayas sobrellevaron 44 años de sequías en sus últimos dos siglos

Quizás la deforestación a la que los mayas sometieron a la península de Yucatán. Al final del período clásico era un campo de cultivo gigante, sin bosques apenas. La tierra dejó de retener agua al no haber árboles, y esto afectó a la evaporación y finalmente a las precipitaciones.

Varios de los autores del estudio de la estalagmita en Labna, una de las ciudades abandonadas tras varios eventos de sequías extremas. Mark Brenner

El análisis de una estalagmita muestra que hubo eventos de sequedad extrema que duraron más de una década

Porción de la estalagmita estudiada. La imagen se ha virado a horizontal para facilitar la visualización de las capas de calcita sucesivas. Las variaciones indican también cambios en el régimen de lluvias. Aquí hay 230 años de lluvias o sequías.Stacy A. Carolin

Tras siglos de esplendor, la civilización maya empezó a decaer en el siglo VIII de esta era, colapsando por completo en los dos siguientes. Abandonaron sus ciudades, con sus pirámides, estadios, plazas ceremoniales… y sus campos, sostenidos con una ingeniería hidráulica tan ingeniosa y tecnológica como la de sus coetáneos, los árabes.

Se ha culpado de este proceso de declive a las guerras vecinales, invasiones desde el norte y el sur, enfermedades, al cambio climático… o una combinación de todos o varios de estos factores. Pero de entre todos ellos destaca el impacto del clima sobre la base de sociedades tan agrarias. Ahora, el estudio de una estalagmita de una cueva cercana a urbes mayas como Chichén Itzá ha permitido concretar su papel: según este análisis, publicado en Science Advnced, de los últimos 200 años del Periodo Clásico, en al menos 44 de ellos hubo sequías extremas.

Al igual que los primeros imperios agrarios del Cercano y Oriente Medio basados en la explotación urbana del excedente de cereales del campo, las ciudades mayas dependían de la producción de diversos cultivos, destacando el del maíz. Y, como aquellos, la sequía pudo llevárselas por delante. Lo que ha descubierto ahora un grupo de investigadores es que desde el 870 y hasta el 1100 de esta era hubo ocho eventos de sequías extremas en la península del Yucatán, una de las áreas centrales de la civilización maya. Y acotan lo que significa una sequía extrema: tres o más años consecutivos con la estación seca alargada al menos tres meses o, directamente, en los que no hubo estación húmeda.

La primera de estas sequías se inició en 894. Le siguió un año con un régimen de precipitaciones normal, al que sucedieron otros cinco años seguidos sin apenas lluvias. El evento más duradero se produjo en 929, donde las precipitaciones fueron anómalamente bajas durante 13 años. Se trató de la sequía más duradera desde que hay registros, tanto precolombinos como en los siglos posteriores.

Sedimentos en el fondo de lagos y el estudio de otras estalagmitas ya habían mostrado el papel destacado de la sequía durante el llamado periodo Clásico Terminal maya. Los distintos espeleotemas (como estalactitas o estalagmitas) crecen gota a gota con los minerales presentes en el agua filtrada y lo hacen año a año, lámina a lámina. Esto permite que, como los anillos de los árboles, usarlos como testigos ambientales, en particular de la lluvia caída. La gran aportación de este trabajo aquí es que han podido ver la variación de las precipitaciones no lámina a lámina o año a año, sino casi mes a mes.

Recuerda Daniel James, investigador especializado en la reconstrucción del clima del pasado en el University College de Londres (Reino Unido) y primer autor del estudio:

Conocer la precipitación media anual no dice tanto como saber cómo fue cada temporada de lluvias. El maíz crece a lo largo de la estación húmeda, siendo recogido al final. Y el rendimiento de la cosecha depende del agua caída. Poder aislar la temporada de lluvias nos permite rastrear con precisión la duración de la sequía de la época de lluvias, que es lo que determina el éxito o el fracaso de los cultivos.

Comprobamos que su datación sobre los eventos de sequías se correspondía relativamente bien con los obtenidos de otros espelotemas y sedimentos en lagos. Vimos que los datos climáticos coincidían con los arqueológicos: las inscripciones en estelas conmemorativas, la construcción de monumentos y la actividad política en varios sitios mayas importantes del norte se detuvieron en diferentes momentos durante este período de estrés climático.

La cosa pudo ser bien peor. El segmento de estalagmita que han estudiado, procedente de las Grutas Tzabnah, a unas decenas de kilómetros de ciudades mayas como Chichén Itzá y Uxmal, registra el lapso entre 870 y 1100. Pero hay un hiato de unos 50 años, entre 1021 y 1070, en los que el espeleotema no creció.

James, que realizó este estudio cuando investigaba para la Universidad de Cambridge dice:

hay muchas posibles razones para esto, una es que pudo haber llovido tan poco que el goteo se detuvo por completo durante una sequía severa.

Dice el geólogo de la Universidad de Salamanca, David Domínguez experto en espeleotemas que no ha intervenido en esta investigación:

O todo lo contrario, Si llueve mucho, se produce una disolución que hace que no crezca.

Las estalagmitas se forman cuando el agua gotea del techo de una cueva y los minerales, en particular la calcita, precipitan. En ella quedan atrapados isótopos de elementos como el oxígeno o el carbono que ayudan a saber de dónde viene esa agua. En el caso de la cueva maya, han estimado que el agua caída en la superficie tardaba un mes en infiltrarse. Mediante la datación y el análisis de las capas de isótopos de oxígeno dentro de la estalagmita, los investigadores pudieron detectar las sequías y su duración. Las distintas láminas no dicen cuánto llovió, pero, “los años que llueve poco, los isótopos son más pesados.

Ciudades como Uxmal fueron abandonadas al final de este periodo. Pero otras muestran signos ambivalentes. Todo indica que el Chichén Viejo decayó, pero lo que hoy se conoce como Chichén Itzá prosperó por un tiempo más.

Opina James, el primer autor de la investigación

Las diferencias entre los sitios reflejan las distintas respuestas sociales a la sequía. Chichén Itzá contaba con una amplia gama de redes comerciales y estaba altamente centralizada, lo que habría permitido la acumulación o importación de recursos en épocas de escasez.

En 2021, un estudio no relacionado con este, mostró como una sequía de corta duración, de no más de unos meses o una única estación húmeda, provocaría problemas de suministro, pero el 89% de la producción aún saldría adelante. Sin embargo, en los casos de sequías extremas, como aquí se han definido, provocaría una reducción de la cosecha a su decima parte. Con todo, uno de sus autores, Scott Fedick, profesor emérito del departamento de antropología de la Universidad de California, Riverside, cree que los autores pasan por alto la capacidad de resistencia de las ciudades mayas.

Escribe Fedick:

En nuestro artículo [el de 2021], existe una marcada diferencia entre las plantas alimenticias disponibles ante una sequía moderada y una sequía extrema. Si bien la mayoría de las especies anuales no producirán lo necesario, una amplia variedad de plantas alimenticias perennes nutritivas sí lo haría. Los autores del nuevo estudio ponen demasiado énfasis en el impacto de la sequía en las especies anuales, como maíz, frijol y calabaza, sin reconocer la posible contribución a la seguridad alimentaria de numerosas especies perennes resistentes a la sequía que aguantarían durante una sequía moderada y solo disminuirían gradualmente tras una sequía extrema.

El historiador Rafael Cobos, profesor de la Universidad Autónoma de Yucatán (México) y experto en la civilización maya, recuerda:

 las urbes de la región tuvieron presiones similares. Mis investigaciones sugieren que tanto Uxmal como Chichén Itzá fueron contemporáneas y ambas ciudades precolombinas terminaron su desarrollo y apogeo a finales del siglo XI, justo cuando estaba en su máximo la gran sequía que afectó a Yucatán y el resto del mundo. Aunque hay quienes, basados en el registro arqueológico, defienden la pervivencia de centros como Chichén Itzá florecieron incluso en este contexto de adversidad climática, finalmente, “la civilización maya, con su sociedad que dependía de la producción de campos de cultivo de maíz para su alimentación, no pudo sostener su gran población y se produjo la debacle social-política-económica, el colapso.

https://elpais.com/ciencia/2025-08-13/la-civilizacion-maya-sufrio-44-anos-de-sequias-en-sus-ultimos-dos-siglos.html

Hallan una nueva especie vinculada a la evolución

Los fósiles, atribuidos a un australopiteco desconocido que vivió en la actual Etiopía hace 2,6 millones de años, chocan con el escepticismo de los expertos

El buscador de fósiles Omar Abdulla solía llevar un fusil de asalto AK-47 para recorrer su peligrosa tierra, la desértica región etíope de Afar, disputada por tribus rivales. El día de San Valentín de 2018, mientras descendía una colina, Abdulla vociferó: “¡Dios mío!”. La paleoantropóloga estadounidense Kaye Reed recuerda que corrió hacia él y se lo encontró recogiendo un diente fosilizado, en un terreno de unos 2,63 millones de años.

Siguieron caminando y encontraron más dientes. Abdulla murió asesinado en 2021 en un enfrentamiento armado, pero Reed y sus colegas siguieron investigando aquellos dientes y anuncian ahora que los restos pertenecieron a una especie hasta ahora desconocida de australopiteco que coexistió en la actual Etiopía con los primeros humanos.

El hallazgo, publicado este miércoles en la revista Nature, ilumina un periodo especialmente oscuro de la evolución humana. Hace tres millones de años, solo existía un género en África oriental, el de los Australopithecus. Hace 2,5 millones de años, ya había tres: AustralopithecusParanthropus y Homo, la etiqueta científica para los humanos.

“Fue un día emocionante”, rememora Reed. Su equipo acabó encontrando una decena de extraños dientes, de gran tamaño y con pequeños cambios morfológicos. No les cuadraban con nada conocido. Los últimos Australopithecus afarensis conocidos―como Lucy, la célebre hembra cuyos restos demostraron que estos ancestros humanos ya caminaban erguidos― vivieron hace unos tres millones de años. Quizá se trataba de los primeros Australopithecus garhi, otra especie que vivió en la actual Etiopía hace 2,5 millones de años, pero los dientes eran diferentes. Para Reed y sus colegas, solo hay una hipótesis que encaja con los datos: una nueva especie de australopiteco, todavía sin bautizar.

Explica la investigadora, de la Universidad Estatal de Arizona:

Necesitamos encontrar algo con más características, como un cráneo o un esqueleto. Ojalá lo tuviéramos ya.

Reed trabajó hace dos décadas en el yacimiento paleolítico de la cueva asturiana de Sopeña. Decidió pasar allí un año sabático entre 2005 y 2006, viviendo en la aldea de Benia de Onís y paseando cada tarde por sus caminos de pastores.

Tres años antes, Reed había iniciado un proyecto de investigación en Ledi-Geraru, en la región etíope de Afar. En marzo de 2015, su equipo anunció que había encontrado allí un fragmento de una mandíbula con dientes, atribuida a un individuo del género Homo que vivió hace unos 2,8 millones de años. Era, según proclamaron en la revista Science, el primer humano conocido.

Además de los 10 dientes de australopitecos, la estadounidense y sus colegas han hallado otros tres dientes que consideran de una especie humana no identificada, de entre 2,59 y 2,78 millones de años. El equipo defiende que sus descubrimientos demuestran que estos linajes vivieron en la región de Afar en la misma época. ¿Convivieron? ¿Pelearon? No se sabe. Reed subraya:

La clásica visión de la evolución humana, como una flecha que va desde un mono hasta el Homo sapiens pasando por los neandertales, es completamente errónea. La paleoantropóloga habla de un árbol frondoso, en el que las ramas se cruzan y enredan, con especies que no llegan a ninguna parte y simplemente se extinguen.

El estadounidense Tim White, leyenda viva de la prehistoria, cree que las nuevas conclusiones no son convincentes. Cuando todavía era un veinteañero, en 1979, White fue uno de los científicos que anunciaron al mundo el descubrimiento de Lucy, la Australopithecus afarensis de un metro de altura y pequeño cerebro que caminaba erguida hace unos tres millones de años en lo que hoy es Etiopía. El investigador recalca que el área de Ledi-Geraru está a apenas unas decenas de kilómetros de Hadar, donde se encontró el esqueleto parcial de Lucy. La erosión, explica White, ha hecho que en Hadar no haya sedimentos de alrededor de 2,7 millones de años, como sí hay en Ledi-Geraru.

Opina White, que en 2022 se mudó a Burgos para incorporarse al Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH):

Los nuevos dientes encajan en el linaje que evoluciona durante medio millón de años desde Lucy y el resto de Australopithecus afarensis hasta sus descendientes directos, los Australopithecus garhi, una especie que el propio White y otros cinco colegas describieron en 1999 como posible ancestro de los primeros humanos.

Los autores sostienen erróneamente que la última aparición de Australopithecus afarensis fue hace 2,95 millones de años. En consecuencia, hacen la extraordinaria afirmación de haber encontrado una nueva especie, en lugar de las esperadas pruebas de la evolución de Australopithecus afarensis).

La afirmación de los autores de que es una nueva especie de Australopithecus es incluso menos convincente que su afirmación paralela de 2015 en Science de que un fragmento de mandíbula de su área de estudio representa al Homo más antiguo, con 2,8 millones de años. Espero que ambas afirmaciones sean refutadas cuando se descubran nuevos fósiles. Es más razonable interpretar que tanto la mandíbula como los dientes pertenecieron a miembros más recientes y ligeramente evolucionados de Australopithecus afarensis, la especie de Lucy. Sin embargo, parece que esa conclusión no satisfaría la aparente necesidad de Nature de obtener paleopublicidad.

Las investigadoras Marina Martinez de Pinillos y Leslea Hlusko también del CENIEH, están precisamente estudiando dientes fósiles de Omo, en el sur de Etiopía, tratando de distinguir si son de Australopithecus o de Homo.

Señalan ambas en una respuesta conjunta a la consulta de este periódico:

Los resultados preliminares sugieren que los dientes aislados de aquel periodo oscuro no pueden identificarse con ese grado de especificidad y certeza.

Durante este intervalo de 500.000 años, una línea evolutiva de Australopithecus dio lugar a Homo y/o Paranthropus. Se conocen cientos de fósiles de homínidos de este periodo, en su gran mayoría procedentes de la misma región geográfica, y hay numerosos dientes. Estos fósiles previamente descritos revelan una gran superposición en la variación dental durante las transiciones evolutivas. Los 13 nuevos dientes no muestran ningún rasgo único que los diferencie de los fósiles ya conocidos de Australopithecus afarensis y de los primeros representantes del género Homo.

Cuando se trabaja con dientes aislados, es fácil malinterpretar las diferencias. No hay dos muelas iguales, pero es muy difusa la frontera entre la variación normal dentro de una misma especie, un cambio evolutivo gradual y la existencia de una nueva especie. Desde nuestro punto de vista, la afirmación extraordinaria de que algunos de estos dientes representan una nueva especie de Australopithecus requiere pruebas extraordinarias, y, por desgracia, este conjunto de dientes no las proporciona.

La propia directora del CENIEH, Maria Martinon también es escéptica:

Si bien la muestra es relevante y describe con detalle la variabilidad morfológica existente en la región, considero que podría resultar prematuro concluir que se trata de una nueva especie de australopiteco. Las diferencias con Australopithecus afarensis no me parecen lo suficientemente robustas, y los rasgos analizados muestran un amplio solapamiento que podría deberse a variación local o temporal.

Coincido en que la evolución de nuestros ancestros no fue lineal y que debemos estar abiertos a patrones más complejos, con la posible coexistencia incluso de géneros distintos. Esto podría explicarse por adaptaciones a diferentes nichos ecológicos —como variaciones en la dieta—, que habrían reducido la competencia directa entre ellos.

Manuel Dominguez Rodrigo codirector del Instituto de Evolución en África asociado a la Universidad de Alcalá, ha trabajado en yacimientos africanos excepcionales, como los de la garganta de Olduvai, en Tanzania.

Los dientes de Ledi-Geraru pudieron pertenecer a Australopithecus afarensis más recientes y evolucionados que Lucy, o a una nueva especie sumamente parecida.

Este descubrimiento documenta que había al menos cuatro linajes evolutivos coexistiendo en África oriental en el momento en el que surge el género humano: Australopithecus, Paranthropus, los controvertidos Kenyanthropus de Kenia y el propio Homo naciente, caracterizado por un aumento del cerebro, una reducción del tamaño de sus dientes, el uso de herramientas de piedra y el consumo de carne, según destaca el investigador.

Eso indica que es un periodo de grandes cambios ambientales que condujo a una remodelación de todas las faunas que existían en África oriental, incluyendo a los homininos [los homínidos con locomoción bípeda y postura erguida]. Cada una de esas ramas es un experimento evolutivo. Después de dos millones de años solo sobrevivían dos: Homo y Paranthropus.

 Los parantropos eran parecidos a unos australopitecos más robustos, pero se extinguieron hace poco más de un millón de años. Fuera como fuera la evolución y la competencia entre la multitud de especies que coexistieron, solo quedó una: la de los humanos modernos, cuyo único depredador es el propio Homo sapiens, como demuestra el asesinato de Omar Abdulla, el hombre que encontró los primeros dientes en Ledi-Geraru aquel día de San Valentín.

https://elpais.com/ciencia/2025-08-13/un-equipo-cientifico-anuncia-el-descubrimiento-de-una-nueva-especie-vinculada-al-origen-del-ser-humano.html

Víctimas del terremoto del siglo IV d.C. de Heraclea Sintica cambian el concepto de inclusión romano

Las ruinas de la antigua ciudad romana de Heraclea Sintica, en el suroeste de Bulgaria, los arqueólogos han hallado restos de seis personas que murieron durante un terremoto a finales del siglo IV d.C. Los esqueletos, encontrados bajo los escombros de un antiguo foro romano, ofrecen información de los últimos momentos y, en un caso excepcional, a la vida de un joven con una rara condición congénita que desafía lo que sabemos sobre la inclusión de personas con discapacidad en el mundo romano.

Heraclea Sintica fue una próspera ciudad romana conocida por su clima favorable y su ubicación estratégica cerca del río Struma. Sin embargo, a finales del siglo IV, un fuerte terremoto —parte de una serie de seismos que azotaron el Mediterráneo oriental— destruyó gran parte de la ciudad. Entre los edificios afectados estaba el foro, donde se encontraron dos cisternas de agua que colapsaron durante el cataclismo. Fue en una de estas cisternas, bajo toneladas de escombros, donde los arqueólogos hallaron los restos de seis individuos.

Los esqueletos estaban en posiciones que sugerían una muerte repentina y violenta. Cinco de ellos (etiquetados como 2N, 3N, 1S, 2S y 3S) estaban parcialmente preservados y apilados uno sobre otro, como si hubieran caído juntos cuando el techo de la cisterna cedió. El sexto (1N) fue encontrado en un nivel superior, separado por una capa de tierra, lo que sugiere que podría haber estado en una estructura diferente o intentando ayudar cuando ocurrió el desastre.

El estudio de los restos, liderado por V. Russeva y L. Manoilova del Instituto de Morfología Experimental, Patología y Antropología de la Academia Búlgara de Ciencias, reveló que todos los individuos eran hombres, con edades que oscilaban entre los 18 y los 35 años. Pero uno de ellos, el joven identificado como 2N, de entre 18 y 25 años, destacaba por sus peculiares características.

Este individuo presentaba una combinación de anomalías óseas: un cráneo deformado (una condición llamada oxicefalia), un paladar hendido y la ausencia de algunos dientes, lo que sugiere que padecía el síndrome de Apert, un trastorno genético raro que afecta al desarrollo del cráneo, la cara y las extremidades. Hoy esta condición se asocia con discapacidades físicas y, en algunos casos, intelectuales. El individuo probablemente sufrió tanto impedimentos físicos como mentales y tenía una apariencia distintiva, señala el estudio.

Lo sorprendente no es solo la presencia de este trastorno en un esqueleto antiguo sino lo que implica para nuestra comprensión de la sociedad romana. El joven 2N habría necesitado cuidados constantes desde su nacimiento: ayuda para comer, moverse y posiblemente incluso para comunicarse, ya que el paladar hendido y las deformaciones faciales podrían haber afectado su habla.

A pesar de sus limitaciones llegó a la edad adulta, lo que indica que alguien —ya fuera familia o un sirviente— se dedicó a su cuidado durante años. 

Concluyen los investigadores:

Este individuo tenía un lugar en la sociedad de la Heraclea Sintica romana,. Aunque no sabemos si fue aceptado o marginado, su supervivencia hasta esa edad sugiere que, al menos para algunos, la compasión y el apoyo familiar superaron los estigmas sociales.

Otro hallazgo intrigante es un segundo cráneo (etiquetado como 2_3N) con paladar hendido, lo que plantea la posibilidad de que ambos individuos estuvieran relacionadosDos personas con la misma malformación congénita en una muestra tan pequeña podrían indicar un parentesco cercano, explica el estudio. Quizá eran familiares que buscaron refugio juntos durante el terremoto.

La posición de los esqueletos y las fracturas en sus huesos permitieron a los investigadores reconstruir sus muertes. Todos mostraban traumatismos perimortem —lesiones ocurridas en el momento de la muerte—, como fracturas en cráneos, costillas y huesos largos. Algunas de estas heridas, como las fracturas en la base del cráneo o la columna vertebral, habrían sido fatales al instante.

Uno de los esqueletos, el 2N, tenía el brazo derecho doblado sobre el abdomen, como si hubiera intentado protegerse durante la caída. Este gesto sugiere la posibilidad de que el individuo sobreviviera a la caída, al menos por un breve tiempo, señala el informe. Los demás mostraban patrones similares de fracturas, indicando que murieron por el impacto de los escombros o al caer desde unos 6 metros de altura.

¿Por qué los cuerpos de estos seis hombres nunca fueron recuperados para recibir un entierro digno? La respuesta podría estar en la historia posterior de Heraclea Sintica. Tras el terremoto, la ciudad se redujo y el área del foro nunca fue reconstruida por completo. Con el tiempo, otro seismo en el siglo V d.C. acabó por abandonarla. Es posible que, simplemente, nadie supiera que estaban allí.

Concluyen los autores: 

A veces, como en este caso, el análisis antropológico puede contribuir a un contexto arqueológico por lo demás escaso. Centrarse en los individuos fallecidos en lugar de en las cosas que dejaron atrás ayuda a evitar que se conviertan en números en estadísticas de víctimas privadas de una voz para ‘contar’ su experiencia.

V. Russeva, L. Manoilova, The earthquake casualties from Heraclea Sintica – buried under debris of the portico of the Roman forum. Journal of Archaeological Science: Reports, Volume 66, October 2025, 105338. doi.org/10.1016/j.jasrep.2025.105338

La Brujula Verde

Nueva informacion sobre el Huei Tzompantli de Tecnochitilan

La visión del Huei Tzompantli provocó un profundo horror y asombro en los primeros españoles que lo vieron, una reacción que se ha documentado en las crónicas de la época. Cronistas como Bernal Díaz del Castillo y Andrés de Tapia describieron la estructura con detalle, relatando su asombro ante la inmensa cantidad de cráneos humanos.

Bernal Díaz del Castillo, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España:

vi un osario con tantos rimeros de calaveras de muertos, que se podían bien contar. Había más de cien mil cráneos en filas ordenadas y otros huesos en vigas, una cifra que, aunque probablemente exagerada, refleja el impacto visual que tuvo en él.

Andrés de Tapia también dio una descripción vívida:

La estructura tenía muchas cabezas de muertos pegadas con cal, e los dientes hacia fuera.

Él y otro conquistador, Gonzalo de Umbría, intentaron contarlas, estimando que solo en una de las plataformas había 136,000 cabezas, sin incluir las de las torres.

Estas descripciones muestran que la visión del tzompantli, un monumento que tenía un significado religioso y político para los mexicas, era interpretada por los españoles como un espectáculo de terror y crueldad, una evidencia que, para ellos, justificaba la intervención y la necesidad de «civilizar» a la población. El reciente hallazgo arqueológico de la torre de cráneos ha corroborado punto por punto las descripciones de estos cronistas, confirmando el horror que sintieron al ver el monumento.

Hace diez años el Programa de Arqueología Urbana (PAU) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió, en las profundidades del Centro Histórico de la capital mexicana, uno de los hallazgos más macabros y reveladores de la cultura mexica: el Huei Tzompantli de Tenochtitlán, una estructura compuesta por cráneos humanos que hoy sigue siendo objeto de investigaciones sin precedentes, centradas en descifrar la identidad de quienes formaron parte de este ritual.

Aunque las excavaciones en el predio de la calle Guatemala No. 24 concluyeron hace tiempo, el trabajo de gabinete continúa a través de análisis de antropología física y otras disciplinas científicas. Una muestra de 214 cráneos, previamente limpiados, estabilizados y restaurados, está siendo examinada en la ceramoteca del Museo del Templo Mayor (MTM), bajo la supervisión de expertos del INAH y con apoyo de laboratorios especializados de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).

Dos proyectos paralelos buscan desentrañar los misterios que aún guardan estos restos. El primero consiste en el análisis de isótopos estables de Carbono (C), Oxígeno (O) y Estroncio (Sr), presentes en los primeros molares de los cráneos que conservan estas piezas dentales.

Explica el antropólogo físico Jorge Gómez-Valdés, coordinador del equipo de investigación.

 Estos elementos son absorbidos por el cuerpo a través de la alimentación y el agua, quedando registrados en huesos y dientes. Como el primer molar se forma en los primeros seis años de vida, podemos determinar el lugar de origen de estos individuos,

Las muestras de 83 cráneos ya fueron enviadas a la Universidad de Georgia, en Estados Unidos, para su estudio, financiado por la Secretaría de Cultura. Los resultados, cuya tutela permanecerá en manos del Proyecto Huei Tzompantli, podrían revelar la procedencia geográfica de las víctimas y también su cronología dentro del periodo mexica.

El segundo proyecto, aún más ambicioso, se centra en el análisis de ADN antiguo. Las muestras óseas serán procesadas en el Laboratorio de Genética de la ENAH y posteriormente enviadas al Instituto Max Planck (IMP) en Alemania, especializado en paleogenómica. El convenio entre el INAH y el IMP permitirá contar con la participación del bioquímico mexicano Rodrigo Barquera, egresado de la ENAH, quien colaborará junto con el antropólogo físico Víctor Acuña.

Mientras los análisis avanzan, la estructura original del tzompantli, compuesta por cráneos ensamblados, sigue bajo vigilancia. Especialistas en conservación del MTM y antropólogos físicos monitorean su estado para evitar deterioros y planear su preservación a largo plazo.

Reconocen Raúl Barrera Rodríguez, director del PAU, y Lorena Vázquez Vallín, jefa de campo del proyecto:

Abordar esta estructura fue una tarea titánica.

 A diferencia de osarios europeos, donde los cráneos decoran muros. En el Huei Tzompantli son parte integral del sistema constructivo. El equipo comenzó retirando alrededor de 11,000 fragmentos desprendidos antes de estudiar los cráneos completos.

De los 214 cráneos analizados hasta ahora, se ha determinado que el 46.3% perteneció a individuos masculinos, el 37.4% a femeninos, y el resto no ha podido ser identificado debido a que están incompletos o porque corresponden a infantes. Los estudios genéticos podrían precisar estos datos.

Uno de los enigmas que persisten es cómo se mantenían unidas las mandíbulas a los cráneos en la estructura, dado que los tejidos blandos eran removidos durante su preparación ritual. Además, los cráneos infantiles no presentan perforaciones en los parietales, probablemente porque un tratamiento similar los habría destruido.

Para los investigadores:

 el Huei Tzompantli no solo era un símbolo de poder, sino un espacio sagrado que requería de especialistas para su mantenimientoLa preservación excepcional de los cráneos, sin alteraciones por fauna o factores ambientales, sugiere que los mexicas cuidaban meticulosamente este edificio, afirma Gómez-Valdés.

Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México

Hallan las Termas Orientales de Illici Augusta

Tras diez años de investigación el equipo de arqueológico de la Universidad de Alicante (UA) ha puesto fin a las excavaciones en las Termas Orientales de La Alcudia, el yacimiento que alberga los restos de la colonia romana Iulia Illici Augusta, (la actual Elche), un enclave clave en el entramado urbano y comercial del Mediterráneo durante la Antigüedad.

EL proyecto Patrimonio Virtual-ASTERO ha desenterrado uno de los complejos termales más suntuosos de la Hispania romana, además de revelar evidencias de un asentamiento ibero previo que desafía las narrativas tradicionales sobre el origen de la ciudad.

Las Termas Orientales, erigidas en el periodo de mayor esplendor de Ilici –entre los siglos I y II d.C.–, se extendían sobre 1.300 metros cuadrados y exhibían un lujo reservado a las urbes más prósperas del Imperio. El edificio, equipado con todas las estancias características de los balneum romanos, incluía un frigidarium con una natatio (piscina fría) de dimensiones solo comparables a las de contados ejemplos en la península.

Los mosaicos descubiertos –uno simulando losas de mármol y otro adornado con motivos vegetales–, junto a los sistemas de calefacción por hipocausto y los vestuarios (apodyterium), reflejan el poderío económico de una ciudad que sirvió de enclave estratégico entre Carthago Nova (Cartagena) y Valentia (Valencia). 

Subraya Molina,  director del proyecto :

Estamos ante un testimonio material del prestigio que tuvo Ilici como colonia de veteranos de las Guerras Cántabras, refundada por Augusto.

El ocaso del complejo comenzó en el siglo III d.C. coincidiendo con la crisis del Imperio, aunque los arqueólogos han documentado reformas parciales que prolongaron su uso hasta el siglo V, cuando las termas, ya reducidas y reconvertidas, fueron abandonadas definitivamente.

Según los investigadores:

Este proceso de muerte lenta, se vincula al colapso de las estructuras administrativas romanas y al despoblamiento progresivo de la región.

Iddentificamos un barrio íbero del siglo III a.C. oculto bajo los estratos romanos. La excavación de una calzada de 55 metros –con su sistema de alcantarillado y accesos– ha permitido trazar la evolución urbana del sitio desde época prerromana hasta la dominación visigoda, confirmando que el asentamiento íbero previo era mucho más extenso de lo que se creía.

Con la campaña de 2025, financiada por la UA y el Ayuntamiento de Elche, se cierra la fase de excavación aunque el equipo insiste en la urgencia de consolidar los restos –actualmente protegidos con mallas antihierba– y garantizar su musealización.

Dice Molina:

El siguiente paso es publicar los datos y diseñar un plan de visitas que permita apreciar la magnitud de este patrimonio, seria deseable un compromiso institucional para evitar el deterioro de las estructuras.

Universidad de Alicante

La Brujula Verde

Hallan en Polonia un collar de oro de origen gótico

Las migraciones de los godos fue un movimientos de pueblos germánicos que jugaron un papel crucial en la caída del Imperio Romano de Occidente. Su origen, según el historiador Jordanes, se encuentra en la región de Escandza, que se identifica con la actual Escandinavia. Desde allí, los godos emigraron en tres barcos hacia la zona del río Vístula, en lo que hoy es Polonia, donde se asentaron y desarrollaron la cultura de Wielbark. Indigenismo

La presencia de los godos en Polonia está directamente ligada a la cultura de Wielbark, un complejo arqueológico que floreció entre el siglo I y el V d.C. en el territorio del norte de Polonia, reemplazando a la cultura de Oksywie.

Esta cultura se caracteriza por sus ricas tumbas, que contienen ajuares funerarios con joyas de plata, cerámicas y otros objetos. Se cree que los godos se establecieron en esta área y desempeñaron un papel importante en la Ruta del Ámbar, un cruce de intercambios comerciales y culturales.

A partir del siglo III d.C., los godos continuaron su migración hacia el sur, llegando a la región del mar Negro. Fue en esta área donde se dividieron en dos grandes ramas: los visigodos y los ostrogodos. Las presiones de otros pueblos, como los hunos, provocaron que los godos buscaran refugio dentro de las fronteras del Imperio Romano. La ruptura de la frontera del Danubio en el año 376 d.C. marcó el inicio de una entrada masiva de godos al territorio romano. Con el tiempo, los visigodos, liderados por Alarico I, saquearon Roma en el 410 y finalmente se asentaron en Aquitania, desde donde conquistaron gran parte de la península ibérica. Por su parte, los ostrogodos establecieron un reino en la actual Italia.

 Un hallazgo arqueológico ha surgido de los bosques cercanos a Kalisz, Polonia: un enorme collar de oro doblado con un peso de 222 gramos. Inicialmente confundido con un fragmento de un brazalete de oro, el artefacto fue desenterrado el 7 de agosto de 2025 por Mateusz Lachowicz, miembro del grupo de exploración histórica SPŚH DENAR Kalisz.

Según los expertos, el collar podría estar vinculado a los godos, un pueblo germánico conocido por sus migraciones por Europa durante el periodo romano tardío y el periodo de las migraciones. Se han descubierto anillos de oro similares en Escandinavia, a menudo adornados con inscripciones rúnicas. Si bien este ejemplar en particular no presenta escritura, se considera una pieza completa y notablemente bien conservada. Su brillante tono amarillo sugiere que fue elaborado con oro casi puro.

 En un artículo de 2021 publicado en Wiadomości Archeologiczne, la arqueóloga Marzena Przybyła señaló:

 los anillos de oro se encontraban entre los objetos de prestigio más frecuentemente referenciados en la literatura escandinava de la Alta Edad Media, especialmente en la Edda Poética. Estos anillos y brazaletes de oro solían simbolizar la realeza, la riqueza y la generosidad, y se representaban con frecuencia como regalos de los gobernantes a sus guerreros, actos que reforzaban los lazos sociales y políticos.

La importancia de estos objetos se refleja no solo en fuentes literarias, sino también en evidencia arqueológica y artística, como la famosa piedra Tängelgårda de Gotland, que representa escenas de intercambio de regalos con brazaletes de oro.

Los godos emigraron de Escandinavia a la costa sur del Báltico durante los primeros siglos d. C., y finalmente se asentaron en zonas como la región del Bajo Vístula, Bory Tucholskie y Krajna. Su presencia en Polonia influyó en la configuración de la historia regional, en particular a través de sus interacciones con las culturas eslavas y su participación en los movimientos más amplios del Período de Migración que transformaron Europa.

El descubrimiento del collar de oro de Kalisz proporciona información valiosa sobre las rutas comerciales, la artesanía y el intercambio cultural entre las sociedades góticas y escandinavas. Estos hallazgos no solo amplían nuestra comprensión de la Europa medieval temprana, sino que también ayudan a preservar el patrimonio tangible del pasado antiguo de Polonia.

Source: Marzena Przybyła, Władcy pierścieni: uwagi o klasyfikacji skandynawskich złotych ozdób obręczowych z późnego okresu rzymskiego i ich implikacje interpretacyjne, Wiadomości Archeologiczne 2021, LXXII(72):3–91.

Hallan en una cueva del Mar Muerto una rara inscripción aramea de 1.900 años  fruto de la revuelta del Bar Kojba

La Revuelta de Bar Kojba fue un levantamiento judío contra el Imperio Romano que tuvo lugar entre los años 132 y 136 d.C. en la provincia de Judea. Se considera la última de las grandes guerras judeo-romanas.

Las causas de la rebelión fueron principalmente los decretos del emperador Adriano que buscaban romanizar la provincia y suprimir las prácticas religiosas judías, como la circuncisión y la observancia del Sabbat. El descontento también aumentó con la decisión de Adriano de construir la colonia romana Aelia Capitolina sobre las ruinas de Jerusalén, erigiendo un templo a Júpiter en el lugar del antiguo Templo judío.

El líder del levantamiento fue Simón bar Kojba, a quien el rabino Akiva, una figura importante de la época, proclamó como el Mesías. Bajo su liderazgo, los rebeldes lograron un éxito inicial, estableciendo un estado judío independiente durante un corto período. Incluso acuñaron sus propias monedas con el lema «Año I de la redención de Israel». Su estrategia se basó en la guerra de guerrillas, utilizando su conocimiento del terreno y una red de túneles para tender emboscadas a las legiones romanas.

Sin embargo, la respuesta romana fue contundente. El emperador Adriano envió a su mejor general, Julio Severo, y un gran número de legiones para sofocar la revuelta. La guerra se volvió extremadamente brutal y costosa para ambos bandos.

Roma adoptó una táctica de tierra quemada, destruyendo ciudades y cultivos, lo que llevó a la hambruna. La rebelión llegó a su fin con la caída de la fortaleza de Betar, donde Bar Kojba hizo su última resistencia y fue asesinado. La represión fue devastadora para la población judía, con cientos de miles de muertos o esclavizados. A raíz de la derrota, Adriano prohibió a los judíos vivir en Jerusalén y cambió el nombre de la provincia a Siria-Palestina, en un intento de borrar la conexión del pueblo judío con su tierra. Esta revuelta es vista como el verdadero inicio de la diáspora judía…

Arqueólogos han descubierto una rara inscripción aramea de 1.900 años de antigüedad en una cueva del Mar Muerto cerca de Ein Gedi, posiblemente relacionada con la revuelta de Bar Kojba.

Un equipo de arqueólogos israelíes ha hecho un descubrimiento extraordinario en las profundidades de una cueva del Mar Muerto, cerca del Parque Nacional de Ein Gedi: una inscripción aramea de cuatro líneas que data de hace casi 1.900 años. Grabada en escritura hebrea cuadrada, el texto comienza con las evocadoras palabras: «

Abba de Naburya ha perecido

Los expertos creen que la inscripción podría estar relacionada con la revuelta de Bar Kojba (132-135 d. C.), un levantamiento judío contra el dominio romano.

Según investigadores de la Universidad de Ariel, la Universidad de Tel Aviv y la Universidad Hebrea de Jerusalén, las inscripciones de esta época son excepcionalmente raras. Aparte de los Rollos del Mar Muerto, la mayoría de los artefactos escritos del desierto de Judea contienen un solo nombre o palabra. Por lo tanto, este texto de cuatro líneas, que mide aproximadamente 8 x 3,5 centímetros, se considera un hallazgo arqueológico de gran importancia.

El nombre Abba era un nombre personal judío común en los primeros siglos d. C., mientras que Naburya se refiere a una aldea judía en Galilea, cerca de la actual Safed.

 Las tres líneas restantes de la inscripción aún no se han descifrado por completo, aunque se han identificado palabras parciales como sobre nosotros, él tomó y el.

El descubrimiento se produjo durante una expedición en 2023 para fotografiar una inscripción más antigua del período del Primer Templo en una estalactita en la misma cueva. Mediante imágenes multiespectrales, el equipo detectó inesperadamente el texto arameo, a escasos centímetros de cuatro espadas romanas excepcionalmente bien conservadas y una moneda de Bar Kojba.

Los arqueólogos creen que las espadas probablemente fueron confiscadas a soldados romanos por rebeldes judíos y ocultadas en la cueva para evitar ser descubiertas. Tres de las espadas aún estaban envainadas. La cueva, demasiado pequeña para servir como vivienda, pudo haber sido utilizada como puesto de avanzada guerrillero durante la revuelta.

La inscripción está escrita en escritura hebrea cuadrada, la misma escritura que aún se utiliza en la escritura hebrea moderna. Este estilo reemplazó gradualmente a la escritura hebrea antigua tras el exilio babilónico en el siglo VI a. C., y se generalizó entre los siglos IV y III a. C., a medida que el arameo se convertía en la lengua franca de la región.

El análisis paleográfico sugiere que el texto data del siglo I o II d. C. Aunque no se puede determinar con certeza si fue tallado durante la Primera Revuelta Judía (66-73 d. C.) o la Revuelta de Bar Kojba, la proximidad a armas de la época romana apunta firmemente a esta última.

Las cuevas del Mar Muerto han sido durante mucho tiempo una rica fuente de tesoros arqueológicos. Los hallazgos más famosos son los Rollos del Mar Muerto, antiguos textos judíos descubiertos entre 1947 y 1956 en las cuevas de Qumrán. Datados entre el siglo III a. C. y el siglo I d. C., estos rollos incluyen algunos de los manuscritos bíblicos más antiguos conocidos y han transformado la comprensión académica de la historia judía y el cristianismo primitivo.

Muchas cuevas en el desierto de Judea sirvieron como escondites para refugiados judíos durante períodos de conflicto. Las entradas estrechas y de difícil acceso y las condiciones secas contribuyeron a la preservación de materiales orgánicos, convirtiendo la región en una excepcional cápsula del tiempo para artefactos antiguos. La inscripción Abba de Naburya no solo ofrece una visión excepcional de la vida de las personas atrapadas en la turbulencia de la Judea ocupada por los romanos, sino que también enriquece la narrativa de la revuelta de Bar Kojba. Este fue uno de los levantamientos judíos más significativos contra el Imperio Romano, que finalmente condujo a una destrucción masiva y a la dispersión de la población judía de Judea.

Según el Dr. Asaf Gayer, de la Universidad de Ariel, el descubrimiento fortuito de la inscripción subraya el potencial de nuevos hallazgos en el desierto de Judea.

Si este se pasó por alto durante tanto tiempo, podría haber otros esperando ser encontrados. Desde entonces, el equipo ha estado inspeccionando cuevas cercanas con tecnología de imagen avanzada, identificando ya fragmentos adicionales de inscripciones.

Los investigadores están preparando una publicación académica detallada de la inscripción. Si bien el desciframiento del texto es incierto debido a su pequeño tamaño y al desgaste, incluso los descubrimientos de una sola letra aportan información valiosa. El hallazgo resalta la importancia de la exploración continua en la región de las cuevas del Mar Muerto, donde cada descubrimiento aporta una nueva pieza al rompecabezas de la historia judía antigua.

Hallan frente a Cuba unas ruinas submarinas de 6000 años

¿Una ciudad perdida más antigua que las pirámides, o una rareza geológica?

Un misterioso descubrimiento ha resurgido en redes sociales, reavivando el debate y la curiosidad en todo el mundo: la llamada ciudad perdida, que yace bajo las aguas de la costa cubana. Hace más de 20 años, este sitio submarino atrajo la atención de arqueólogos y científicos, pero desde entonces ha permanecido prácticamente inexplorado.

En 2001, un equipo de investigación canadiense informó del hallazgo de enormes estructuras de piedra en las profundidades del océano, lo que sugiere los restos de un antiguo centro urbano próspero. De confirmarse, el sitio podría tener más de 6.000 años de antigüedad, lo que lo hace unos 1.500 años más antiguo que las Pirámides de Giza. Pero hasta el día de hoy, el misterio sigue sin resolverse.

Según un informe de la BBC de la época, los investigadores —que formaban parte del grupo canadiense de exploración Advanced Digital Communications— estaban cartografiando el fondo marino cerca de Cuba con un sonar cuando detectaron lo que parecían ser estructuras de piedra organizadas simétricamente. Estas formaciones se asemejaban a calles de ciudad y a una distribución organizada, a diferencia de las formaciones rocosas aleatorias que se suelen ver en el lecho marino.

Intrigados, el equipo desplegó un robot submarino para capturar imágenes en primer plano. Según informó LadBible, las cámaras del robot revelaron enormes bloques lisos con apariencia de granito tallado que sobresalían del fondo marino a una profundidad de unos 650 metros (2133 pies). Estos bloques tallados con precisión suelen asociarse con capacidades arquitectónicas avanzadas.

Las evaluaciones preliminares sugirieron que las estructuras podrían datar de hace aproximadamente 6000 años. De ser exactos, esto las situaría mucho antes de la construcción de los monumentos más emblemáticos del Antiguo Egipto. En pocas palabras: los humanos de la época ya habrían sido capaces de construir estructuras sofisticadas mucho antes del auge de la civilización egipcia. Esta sola implicación requeriría un replanteamiento significativo de la historia humana temprana. Como señaló el equipo canadiense original, dicha construcción exigiría no solo habilidades avanzadas de ingeniería, sino también un nivel de organización social no típicamente asociado con esa época.

A pesar de su potencial importancia, los investigadores instaron a la cautela. En una entrevista con la BBC en 2001, enfatizaron:

 que si bien el sitio podría haber sido un gran centro urbano, sería totalmente irresponsable decir qué era antes de tener evidencia. El entusiasmo era palpable, pero también lo era el reconocimiento de que la ciencia exige pruebas rigurosas.

Esas pruebas han sido difíciles de obtener. Los intentos de revisitar y estudiar el sitio con mayor detalle se estancaron y, según múltiples informes, no se han realizado expediciones de seguimiento importantes desde aproximadamente el año 200.

 Manuel Iturralde, investigador principal del Museo de Historia Natural de Cuba, inspeccionó los datos disponibles y describió las formaciones como «extremadamente peculiares» en una entrevista con National Geographic. Admitió que le resultaba difícil explicarlas geológicamente, pero recordó al público que «la naturaleza es capaz de crear estructuras realmente inimaginables». Lo que a primera vista parece obra del hombre, advirtió, podría resultar ser una peculiaridad geológica.

La profundidad es otro factor que complica la situación. El sitio se encuentra aproximadamente a 650 metros bajo el nivel del mar. Para que las estructuras artificiales se hundan a tal profundidad, explicó Iturralde, tendrían que tener alrededor de 50.000 años de antigüedad, muy anterior a las civilizaciones avanzadas conocidas. Si bien el nivel del mar en el Caribe ha aumentado a lo largo de milenios, no ha subido lo suficiente en los últimos 6.000 años como para justificar esa profundidad.

Como era de esperar, el descubrimiento reavivó la especulación sobre la legendaria ciudad perdida de la Atlántida.

Una persona no identificada incluso afirmó que el sitio cubano podría marcar las ruinas de esa mítica metrópolis.

Pero, como señaló la BBC en su momento:

las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, y en arqueología, la fascinación pública no reemplaza a los datos contundentes. Por ahora, la llamada «ciudad submarina cubana sigue siendo un misterio tentador.

Si bien las imágenes y las lecturas del sonar apuntan a algo extraordinario, la falta de un estudio exhaustivo deja abierta la posibilidad de que las estructuras sean completamente naturales. Sin una exploración más profunda, el debate entre la geología y la arqueología continuará.

BBC News, 2001 — “Symmetrically organized stone structures” reported off Cuba’s coast.

LadBible — Underwater robot footage reveals “huge, smooth granite-like blocks.”

National Geographic — Statements from Manuel Iturralde, Natural History Museum of Cuba.

Hernán Cortés fue una marioneta en manos indígenas

La antropóloga española Isabel Bueno se aleja de la imagen de traidores de los tlaxcaltecas: se trataba de una población con estructuras sociopolíticas bien definidas y un alto desarrollo de las artes

En las instalaciones de lo que fue el convento de Nuestra Señora de la Asunción, erigido por frailes franciscanos con mano de obra indígena entre 1537 y 1540, hay una copia del conocido como Lienzo de Tlaxcala. Se trata de un códice creado para la corte española que narra el papel que la ciudad y sus habitantes jugaron en la conquista. Se crearon tres originales, pero ninguno resistió a los avatares del tiempo. El que se conserva en el convento, convertido hoy en museo, es una copia hecha en el siglo XVIII y ha servido para reforzar un mito.

Explica la antropóloga española Isabel Bueno:

Es una obra de arte y de diplomacia. Una memoria visual que reclama legitimidad, alianzas y derechos. Donde no falta manipulación, una manipulación que solo pueden hacer los vencedores”,.

Bueno (Madrid, 63 años) ha visitado Tlaxcala estos días para proponer una lectura diferente de la historia que ha marcado con el sello de la delación a esta población, hasta tal punto que la ha cubierto el desprecio y la saña de admitir que Tlaxcala no existe. Durante siglos los tlaxcaltecas han sido tildados de traidores, un pueblo vencido, sumiso y servil bajo órdenes de Hernán Cortés, cuando, en la realidad se trataba de una poblacion compleja, con estructuras sociopoliticas bien definidas y un alto desarrollo de las artes sometida al yugo del imperio mexica y la poderosa Tenochitilan. Bueno, doctora en Antropología por la Universidad Complutense, y quien durante décadas ha estudiado la conquista de México y el rol de los tlaxcaltecas en ese evento histórico, explica que esa población, harta de los abusos que la asfixiaba, aceptó una alianza militar con los españoles para garantizar su supervivencia.

La antropóloga afirma:

 al cumplirse este 2025 los 500 años de la fundación de la actual ciudad de Tlaxcala, es un momento excelente para abrir un espacio, no solo para la conmemoración, sino también para la reflexión.

La historia prehispánica está muy mal conocida dentro y fuera de México. Lo más terrible de todo es que los propios mexicanos desconozcan su impresionante legado y se conformen, en el mejor de los casos, con repetir estereotipos caducos, vacíos de contenido histórico y rebosantes de prejuicios y sesgos políticos.

Pregunta. ¿Qué rol jugaron los tlaxcaltecas en la historia de la conquista?

El papel que desempeñaron los tlaxcaltecas en la derrota de Tenochtitlan fue el de actores conscientes del momento que les tocó vivir y tuvieron la suerte de contar con unos políticos a la altura de tan difícil decisión. Ejercieron su libertad, la de pensar en el presente que estaban viviendo y ser capaces de visualizar un futuro que les liberara del yugo mexica o de la Triple Alianza que, en el momento del contacto, les tenía asfixiados, con un bloqueo que impedía la entrada de productos de primera necesidad como el algodón o la sal, y que tampoco les permitía utilizar sus productivas rutas comerciales. Por lo tanto, cuando el cacique de Cempoala propuso Hernando Cortes aliarse con ellos a cambio de entregarle un gran ejército de guerreros, tlamemes y guías, empezaba el papel protagonista de los tlaxcaltecas en la toma de Tenochtitlan, aun sin que ellos lo supieran

P. ¿En qué consistieron sus alianzas?

R. Los tlaxcaltecas ven llegar ese enorme ejército de enemigos indígenas y los atacan. En ese grupo se encontraban los españoles, pero como siempre, ellos estuvieron muy diluidos en número frente a las tropas indígenas de un bando y de otro. Las crónicas afirman que Cortés pidió la paz hasta en tres ocasiones, mientras que los gobernantes tlaxcaltecas discutían la situación. Finalmente, en el último ataque, el ejército hispano indígena estaba muy maltrecho, incluso Cortés tuvo que luchar atado en su caballo, porque no tenía fuerzas para mantenerse en él, debido a que tenía una gran debilidad producida por las enormes diarreas que los españoles padecían. En ese momento, los tlaxcaltecas podrían haber acabado con ellos, pero recibieron la orden de bajar el macuahuitl y dejar entrar a los extranjeros para escuchar lo que tenían que decir.

P. ¿Cuál fue el resultado de esa tregua?

R. Así se establece la segunda alianza entre los indígenas y los españoles para atacar a Moctezuma II. No fueron vencidos, el mismo término alianza encierra un rango de igualdad que no se produce entre vencedores y vencidos. Fue una alianza entre dos grupos desesperados que unieron fuerzas y estrategias frente a un enemigo común. Los tlaxcaltecas estaban en un momento crítico, de verdadero bloqueo comercial, y los españoles se habían convertido en un grupo de forajidos al desobedecer las órdenes del gobernador de Cuba, Diego Velazquez, de rescatar y no poblar.

P. ¿Por qué se les ha acusado de traidores durante tanto tiempo?

R. Lo de la traición se viene repitiendo como un mantra. ¿Por qué traidores a la patria y a su gente? En Mesoamérica no había concepto de nación ni de identidad fuera del grupo. No existía México, ni los tlaxcaltecas tenían nada que ver con los mexicas. Por lo tanto, ¿qué y a quién traicionaron?, ¿dónde está el resto de los pueblos indígenas que se unieron al proyecto de derrotar a Moctezuma? Lo que habría que considerar en este aniversario es que los tlaxcaltecas fueron cruciales para la independencia de los mexicas en 1428, al apoyar militarmente la acometida a Azcapotzalco, en el escuadrón de Nezahualcóyotl; que crearon una confederación y unas estructuras de poder tan potente como la de la Triple Alianza, sin que esta pudiera vencerles en ningún momento; que tuvieron la visión del cambio político al aliarse a un grupo de indígenas, más parecidos a ellos, y a otro más pequeño con costumbres ajenas a su tradición; que cuando el 13 de agosto de 1521 Cuauhtémoc huía por la laguna, mientras las ascuas de Tenochtitlan-Tlatelolco languidecían, los tlaxcaltecas decidieron seguir al lado de los españoles, ahora sí, para iniciar la conquista de Mesoamérica y más allá (estuvieron combatiendo en Perú, Filipinas y Japón).

P. ¿Cómo fue la relación de ellos con Cortés?

R. En mi opinión, basada en los hechos que he estudiado, Cortés, por lo menos hasta la segunda entrada a Tenochtitlan, después de la noche triste y victoriosa, fue una marioneta en manos indígenas, pero no lo digo de forma despectiva, sino en el sentido de que no podía más que confiar en ellos, ya que llegó a una tierra que desconocía completamente. Por lo tanto, Cortés, que podía ser muchas cosas, pero no tonto, debió necesitar su tiempo para aprender todo eso. La relación numérica tampoco le favorecía. Así que la prudencia parece ser lo más sensato. Pero independientemente de todos estos aspectos, los españoles y los indígenas compartieron circunstancias inimaginables en las que pasaron miedo, necesidades y epidemias.

https://elpais.com/mexico/2025-08-04/isabel-bueno-hernan-cortes-fue-una-marioneta-en-manos-indigenas-no-podia-mas-que-confiar-en-ellos.html

Recuperados en Estados Unidos dos colgantes visigodos expoliados que fueron vendidos al Met

En el tráfico ilegal de ambas piezas del siglo VI estuvo involucrado el marchante británico Robin Symes

Restituido, reza un aviso en la web del Museo Metropolitano de Nueva York sobre un colgante de arnés visigodo de bronce, con un jinete montado y fechado en el siglo VI, que fue «hecho en la Península Ibérica». El pasado 24 de julio fue repatriado desde Estados Unidos a España junto con otro colgante visigodo de arnés, también del siglo VI y con dos bestias enfrentadas.

Ambos objetos de unos 1.500 años de antigüedad fueron traficados por Robin Symes« y »vendidos al Met en 1990 sin procedencia previa, según la Oficina del Fiscal del Distrito de Manhattan, cuya Unidad de Tráfico de Antigüedades (ATU) los confiscó en 2025.

El marchante inglés Robin Symes, fallecido en 2023, trabajó durante decenios para coleccionistas ricos y famosos, así como para grandes museos de todo el mundo, como el Met, que después se han visto en aprietos debido a la procedencia ilegal de muchas obras que les vendió.

La campaña de 2025 documenta estructuras clave y refuerza la dimensión internacional del proyecto impulsado por el arqueólogo Pablo Sánchez de Oro

Las autoridades estadounidenses también confiscaron recientemente otros siete objetos tarentinos de los siglos VI y III a.C. procedentes de tumbas del sur de Italia que Symes vendió al museo neoyorquino entre 1996 y 1999. Dichas piezas han sido restituidas, en este caso a Italia, junto a un fragmento de capitel y una columna de piedra caliza tarentina, donadas al museo sin determinar su procedencia.

Estás leyendo esta noticia en abierto, pero sin el apoyo de nuestros suscriptores no sería posible. Súmate tú también. Ayúdanos a seguir haciendo periodismo de calidad.

Estados Unidos devolvió además a Italia el pasado 5 de agosto 61 fragmentos de una crátera de columna de terracota atribuidos al Pintor de Lydos, que datan del 580 a. C. «Su historia ilustra los complejos esfuerzos que realizan los contrabandistas para traficar con sus antigüedades saqueadas: rompen los objetos en fragmentos para venderlos individualmente y los llevan al mercado a lo largo de varios años», señala la Oficina del Fiscal del Distrito en su nota, en la que de nuevo aparece el nombre de Robin Symes. El anticuario británico prestó algunas de ellas al Museo Getty, otras fueron donadas por Robert Hecht al Museo de Arte de Princeton o por Jonathan Rosen al Met.

Este último adquirió en 1997 el resto de los fragmentos ahora restituidos a Italia junto con una cabeza de Alejandro de mármol del siglo I d.C., que representa a Alejandro Magno como Helios, el dios del sol. Excavada en la Basílica Emilia del Foro romano, fue robada del Museo Antiquarium Forense en Roma y, tras ser blanqueada a través de varias personas e instituciones en Nueva York, fue adquirida de buena fe por Alan Safani en 2017. La pieza fue incautada en cumplimiento de una orden judicial, y Safani finalmente accedió a entregar la cabeza para su repatriación, según señala la nota de la Oficina del Fiscal del Distrito.

A Hungría se restituyó además un manuscrito jesuita del siglo XVII, incautado a un comerciante de libros raros de Nueva York. Este ‘Nervus Opticus Sive Tractatus Theoricus in Tres Libros’ fue publicado por el jesuita Zacharias Traber en 1675 y durante la Segunda Guerra Mundial fue sustraído ilegalmente de la biblioteca del Eötvös József Collegium en Budapest. La investigación utilizó imágenes multiespectrales para identificar que un sello con el nombre del Eötvös József Collegium había sido borrado para facilitar el blanqueo de la pieza.

Las 31 antigüedades recientemente repatriadas por Estados Unidos a España, Italia y Hungría fueron recuperadas como resultado de investigaciones criminales sobre múltiples redes de tráfico de antigüedades que involucran, entre otros, a los traficantes convictos Giacomo Medici, Giovanni Franco Becchina, Robin Symes, Robert Hecht, Eugene Alexander y el presunto traficante Edoardo Almagià, quien se encuentra a la espera de su extradición desde Italia. Hasta la fecha, la Oficina del Fiscal del Distrito de Manhattan ha realizado 37 incautaciones de 295 objetos traficados por Almagià, valorados en conjunto en más de 6 millones de dólares.

Desde España, la cónsul general Marta de Blas agradeció «el excelente trabajo y diligencia de la Unidad de Tráfico de Antigüedades de la Fiscalía del Distrito de Nueva York» en la recuperación de las dos antigüedades españolas y destacó «la excelente cooperación entre ambos países en la lucha contra el tráfico de bienes culturales».

El pasado marzo, las autoridades estadounidenses hicieron entrega a la Guardia Civil de un medallón visigodo datado ded entre los siglos V-VII d.C. que había sido expoliado de la localidad extremeña de Peraleda de la Mata y se ofrecía en una galería neoyorquina por unos 210.000 euros.

https://www.abc.es/cultura/recuperados-estados-unidos-dos-colgantes-visigodos-expoliados-20250808105853-nt.html