Pierre Soulanges

Pintor, grabador y escultor francés, representante del tachismo que nace en Rodez, Aveyron el 24 de diciembre de 1919.

También conocido como el pintor del negro debido a su interés en el color.

Al mismo tiempo es un color y un no-color. Cuando la luz se refleja en el negro, lo transforma y transmuta. Abre un campo mental propio.

Ve en la luz una materia con la que trabajar; estriando la superficie negra de sus cuadros le permite hacer que la luz se refleje, permitiendo que salga el negro de la oscuridad hacia la luz, convirtiéndose entonces en un color luminoso.

Desde su infancia se siente atraído por el diseño, el arte romano y las pinturas rupestres.

Antes de la Segunda Guerra Mundial ya había recorrido los museos de París buscando su vocación, y después del servicio militar en tiempo de guerra, abre su estudio en la capital francesa, celebrando su primera exposición en el Salon de los Independientes de 1947.

También trabaja como escenógrafo.

 1979 es nombrado miembro honorario extranjero de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.

1992 es galardonado con el Praemium Imperiale.

 1987-1994, produce 104 vidrieras de Saint Foy de Conques (Aveyron, Francia).

Es el primer artista vivo al que se invita a exponer en el Museo estatal del Ermitage en San Petersburgo, y luego en la Galería Tretiakov de Moscú en 2001.

2006, una composición suya de 1959 se vende por un millón doscientos mil euros en Sotheby’s. En 2007, el Museo Fabre de Montpellier le dedica una sala, presentando la donación que hace a la ciudad.

Esta donación incluye veinte cuadros desde 1951 hasta 2006, entre los que hay obras principales de los años 1960, dos grandes obras de los años 1970 y varios polípticos de gran tamaño…

2009, el Centro Pompidou de París dedica una gran retrospectiva al pintor francés Pierre Soulages.

La muestra se convierte en la cuarta más vista de la historia del museo hasta hoy, y también en la más emotiva: muchas personas se situaron frente a cuadros de su serie Outrenoir y rompieron a llorar.

La emoción que suscita la obra de Soulages parte de una intensa apuesta por la abstracción y de una pureza extrema: son lienzos en los que el color (o no-color) negro actúa como un espejo del interior.

Superficies profundas que no invitan a penetrar en ellas, sino que nos devuelven el reflejo y nos lanzan hasta el interior de nuestro propio ser.

Década tras década, Pierre Soulages ha creado un enorme universo pictórico que envuelve la consciencia e invita a la introspección.

Son más de ochenta años dedicados a su pasión más poderosa, que le han convertido en el artista francés más famoso y cotizado del mundo y en el maestro del negro y de la luz.

 Con más de un siglo a sus espaldas, la pasión sigue ardiendo en su espíritu creador: 

Lo que me gusta es mirar el presente y soñar en lo que haré mañana. El día que deje de sentir eso, consideraré que estoy muerto. 

Pierre Soulages nace en 1919 en la localidad francesa de Rodez. Su infancia transcurre en el tranquilo pueblo, un lugar que el artista siempre lleva en el corazón.

Desde muy pequeño, su interés por el arte más esquemático es una constante de su vida.

Él mismo cuenta como anécdota que en su infancia, cuando le daban lápices de colores para dibujar su interés se centraba casi exclusivamente en el lápiz negro.

Sus visitas al museo de la localidad, donde descubre las tallas celtas y el arte rupestre, acentúan su interés por la abstracción ya desde sus primeras obras.

También demuestra una intensa atracción por el arte románico, que descubre en la cercana Iglesia Abacial de Santa Fe de Conques: posteriormente, en los años 80 recibe el encargo de realizar los vitrales que actualmente cierran sus ventanas.

 Soulages pinta desde muy joven; en el Museo Soualges de Rodez se conservan algunas de sus primeras obras, realizadas en 1938.

 La economía de color que muestran y su atención a la pincelada prefiguran, de alguna manera, su trayectoria posterior. 

Ese mismo año viaja a París con el objetivo de estudiar arte, comenzando su formación en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes.

Es admitido para la formarse en la cátedra de Dibujo, pero el academicismo de la enseñanza pronto le decepciona y abandona los estudios.

 Durante su estancia en la capital visita varias exposiciones y descubre la obra de Pablo Picasso y Paul Cézanne, que despiertan su admiración, al igual que el Louvre. Soulages regresa entonces a Rodez.

1940, la II Guerra Mundial asola Europa. Pierre Soulages es llamado a filas, pero se niega a participar en la contienda.

 Durante la ocupación (y para evitar ser trasladado a un campo de trabajo a Alemania) decide obtener papeles falsos y se oculta trabajando en un viñedo de Montpellier.

Allí entra en contacto con el escritor Joseph Delteil, apasionado por el arte de vanguardia y amigo personal de Picasso, Chagall, Delaunay y otros artistas de la época. Soulages le enseña sus obras, y comenta: 

¡Blanco y negro! Estás cogiendo a la pintura por los cuernos. Y ahí está la magia de la pintura.

Su opinión le impulsa a proseguir con su carrera artística; para ello, en 1946 (una vez terminada la guerra) se muda a París.

 Conoce a la artista Sonia Delaunay, quien le introduce en el mundo de la abstracción pictórica y despierta su interés por esta escuela.

Al tiempo que vive en París, establece también un taller en la ciudad mediterránea de Sète. Actualmente, Pierre Soulages sigue viviendo y trabajando en esta localidad.

En París, las cosas no resultan fáciles para el joven Soulages.

Es rechazado por el prestigioso Salón de Otoño y decide presentarse al Salon des Surindépendants, atraído por la ausencia de jurado.

Sus obras crean un potente contraste con el resto, donde la abstracción se movía por terrenos cromáticos con fuerte presencia de los colores primarios.

Durante la muestra, el artista se entera de que Francis Picabia, uno de los más importantes exponentes del movimiento Dadá, ha comentado que su pintura era la mejor de la exposición.

En pocos días le conoce en persona; su opinión marcará un antes y un después para Soulages. En una entrevista reciente repitió sus palabras: 

No te preocupes por la crítica. Yo he visto de todo: impresionismo, fauvismo, dadaísmo, surrealismo, arte abstracto… Y si te digo que tu obra es buena, significa mucho más que lo que opine cualquier crítico.

 Tras pasar unos años difíciles, su trabajo empieza a despuntar: comienza una carrera meteórica que no ha dejado de sorprender e innovar hasta la fecha.

 En la década de los 50, Pierre Soulages va cambiando su forma de pintar. Se interesa por la materia y la textura, y empieza a emplear herramientas más poderosas como las espátulas y las brochas anchas.

Su interés trasciende el campo pictórico: comienza a experimentar con la escultura en bronce y las artes gráficas, además de realizar trabajos de escenografía para teatro y danza.

Su obra traspasa las fronteras de Europa y viaja a Nueva York como parte de una serie de exposiciones colectivas, mostrándose en el Museo Guggenheim y en MoMA.

La Kootz Gallery acepta su representación y expone su obra de forma regular, así como la Galería de France de París. Las grandes colecciones públicas y privadas empiezan a adquirir sus pinturas, desde el Guggenheim de Nueva York hasta la Tate Gallery de Londes o el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro.

 El interés por su arte prosigue en los años 60, década en la cual empiezan a realizarse retrospectivas con su obra.

Al mismo tiempo, Soulages no deja de investigar y experimentar en campos como la cerámica: en 1968 creará un mural para un edificio situado en Pittsburg, conjuntamente con el taller Mégard.

No es hasta el año 1979 cuando Pierre Soulages comienza a trabajar en la que es probablemente su serie más icónica y celebrada, Outrenoir.

Si bien el color negro protagonizó sus pinturas prácticamente desde sus inicios, ese año se produce un cambio en el punto de vista del artístico que lleva a sus obras al plano tridimensional.

En los enormes lienzos, la pintura adquiere una cualidad escultural y crea una paradoja visual formada por el color negro, que absorbe la luz, y la superficie pictórica, que la refleja.

Nada mejor que las palabras del propio artista para describir el momento de la revelación: 

Me encontraba en mi estudio, trabajando en una pintura durante horas. Había pintura negra por todas partes. Estaba agotado; no podía entender por qué había trabajado tanto en algo que no me terminaba de gustar. De hecho, pensé que era una pintura fallida porque no estaba saliendo como las demás. Me fui a dormir durante una hora, y cuando me desperté y la volví a mirar, pensé: ‘Ya no pinto con negro. Pinto con la luz reflejada en una superficie negra’

Más adelante, en el año 2009 el Centro Pompidou le invita a exponer su nueva serie; y para ella, el artista se inventa el término ‘Outrenoir’, que se podría traducir como “más allá del negro”’.

La muestra se convierte en un enorme éxito de crítica y público, y dispara la fama de Pierre Soulages y la cotización de sus obras.

Pierre Soulages siempre se sintió ligado a su pueblo natal, Rodez.

Además de los descubrimientos paleolíticos que realizó durante su juventud, y que se conservan en el museo de la localidad, en 1987 aceptó con entusiasmo un encargo muy especial: diseñar unas vidrieras para las ventanas de la Iglesia Abacial de Santa Fe de Conques, un templo románico cercano a la localidad construido entre los siglos XI y XII.

Soulages se sumerge de lleno en la creación de unas ventanas que se integren bien con la sencillez y la poderosa presencia de la arquitectura románica, sin renunciar a la esencia última de su arte: el uso del negro y de la luz para crear universos plásticos.  

Lejos de una Edad Media reconstituida, imitada o soñada, perseguí crear un producto de vidrio con tecnologías contemporáneas que se correspondiera con la arquitectura sagrada del siglo XI y con su potencial para suscitar la emoción artística.

Una emoción que el propio templo generó en el artista cuando tan solo contaba 14 años de edad, y que fue una de las claves para el desarrollo de su cuerpo de obra posterior.

La creación y construcción de las vidrieras supone un proceso de trabajo que dura desde 1987 hasta 1994. 

El nuevo milenio encuentra a Pierre Soulages en pleno proceso de trabajo.

Prosigue con su serie Outrenoir, creando un enorme cuerpo de obra que se va difundiendo por museos y colecciones de todo el mundo.

En 2001 se convierte en el primer artista vivo invitado a exhibir su obra en el Museo del Hermitage de San Petersburgo; y en 2005, junto con su mujer Colette decide realizar una importantísima donación a la Comunidad del Gran Rodez, su tierra natal. Entrega un total de 500 piezas que, junto con otra donación de 14 pinturas realizadas entre 1946 y 1986, suponen el punto de partida de lo que será el Museo Soulages: un edificio que a día de hoy alberga la mayor colección de obras del artista nivel mundial. El Museo Fabre de Montpellier recibe también por parte del artista una veintena de obras, incluyendo dos pinturas de la serie Outrenoir.

2009, Pierre Soulages cumple 90 años. El Centro Pompidou de París decide homenajear al artista organizando una gran exposición retrospectiva de su obra: más de 2000 metros cuadrados.

 Ese mismo año, el Museo Louvre hace una excepción en su política de exposiciones y exhibió una obra de Soulages creada en el año 2000 en su Salón Carré del ala Denon, junto con otras dos nuevas pinturas de 2019.

 2014, dos prestigiosas galerías neoyorquinas organizan la primera exposición de obras de Pierre Soulages en Estados Unidos de los últimos 10 años hasta la fecha.

La muestra presenta al público una serie de pinturas a gran escala, nunca expuestas hasta el momento, que revelan el rigor y la potencia atemporal de la pintura del maestro.

La exposición reunió total de catorce nuevas pinturas, junto con obras fundamentales creadas en los años 50 y 60 del siglo XX prestadas por importantes museos y galerías privadas.

 Con motivo de su centenario y de manera excepcional, en 2019 el Museo del Louvre realiza una exposición de la obra de Pierre Soulages, ‘Maestro del Negro y de la Luz’.

La muestra, formada por una reducida selección de obra, trazaba una línea cronológica en la que se pudo ver su evolución desde 1946 hasta el año en el que se celebró.  

 Otra retrospectiva celebrada con motivo del 100º cumpleaños de Pierre Soulages, en este caso en la sede de la Galería Levy Gorvy de Nueva York.

La selección de obras abarcaba la producción realizada por el artista entre los años 50 del siglo XX y el momento actual, y se centró en el papel jugado por Soualges en la relación entre la pintura americana y la europea.

Con motivo de la inauguración, la galería encarga al compositor Anthony Vine el tema musical que se puede escuchar en el vídeo: For Pierre Soulages.

La exposición Elogio de la Luz, organizada por la Fundación Baur – Museo del Lejano Oriente de Ginebra (Suiza) se proyecta como un diálogo entre la obra de Pierre Soulages y el artista Tanabe Chikuunsay IV.

Las pinturas crean un entorno envolvente junto con las obras de bambú del creador japonés, perteneciente a la cuarta generación de una estirpe de grandes maestros cesteros. 

https://www.alejandradeargos.com/index.php/es/completas/32-artistas/41931-pierre-soulages-biografia-obras-y-exposiciones-2

https://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Soulages

https://elpais.com/cultura/2014/07/24/babelia/1406210162_670901.html

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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