Pintor de minorías, Diaz Canejas

El titulo no es por elitismo porque es respetado por la crítica, pero nunca llega a alcanzar un amplio reconocimiento masivo.

Se asocia con la Escuela de Vallecas y tras la guerra con los paisajistas que forman la Escuela de Madrid.

1923, con 18 años, Juan Manuel Díaz-Caneja  vive en Madrid y estudia Arquitectura.

Para preparar la asignatura de dibujo acude al taller de Daniel Vázquez Díaz, quien le introduce en la vanguardia que se está desarrollando en esos momentos en París.

Para ello se sirve de Cahier`s de Art donde aparecen artistas claves que influyen en la obra de Caneja a posteriori como son Cezanne, Matisse y Picasso.

Gracias a su amigo y poeta palentino, Francisco Vighi, entra en contacto con los ambientes artísticos y de tertulia del Madrid del momento.

Durante una temporada está en la Residencia de Estudiantes.

Abandona sus estudios de arquitectura y se dedica en cuerpo y alma a la pintura.

De esta época se conserva su obra El farol visión urbana muy del 27.

Entabla amistad con el escultor Alberto Sánchez y el pintor Benjamín Palencia con los cuales recorre las afueras de Madrid en búsqueda de inspiración.

Luego se unen a estas caminatas Maruja Mallo, Alberti o Lorca dando paso a la Escuela de Vallecas.

1929 visita París, santuario del Cubismo y del arte de vanguardia mundial; allí conoce el taller de Picasso y está en las tertulias que organiza Ramón Gómez de la Serna en un café de Montparnasse.

1931 vuelve a Madrid, la situación política del país es inestable, la dictadura de Primo de Rivera estaba dando sus últimos coletazos y la II República es proclamada en abril.

En este momento comienza la actividad político/literaria de Caneja que junto a su amigo Herrera Petere publica el primer y único número de la revista En España ya todo está preparado para que se enamoren los sacerdotes, publicación de marcado carácter burlón y sátiro donde aparecen textos de reivindicación política mezclados con otros que podríamos definir de influencia dadaísta/surrelista.

Toda su obra inicial estará en consonancia con el Cubismo.

De esta época existen dos obras que se exponen actualmente en el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía con el título Composiciones Cubistas.

Provocación, compromiso entre arte y vida y abstracción de la forma son los tres ejes que definen al Caneja de esta etapa.

En la posguerra encuentra su madurez como pintor.

Salvo alguna excepción como los lienzos Desayuno del obispo, Pescador y Circo, se aferra al paisaje castellano, que nunca más vuelve a abandonar,  

 También se están las bases de su discurso horizonte castellano, suaves cerros, pueblos de adobe que se confunden con la tierra, eras, viñedos.

Paisajes acompañados a veces de porrones, hogazas, manzanas, campesinos, segadores, etc., pintura parca, seca, aristada debajo de la cual siempre existe una arquitectura, un esqueleto, una geometría cubista.

No pinta del natural, será en su memoria donde surgen las formas, los colores recordados, reducidos a ocres, amarillos, grises, pardos y rosas, un paisaje interior.

 1948-1951 cumple pena de cárcel.

Sólo le dejan pintar en la cárcel de Carabanchel tres de sus más reconocidas obras, Iban a comunicar que alude al espacio de tiempo que pasa en prisión.

Las otras dos obras son Mujer peinándose y Mujer sedente en la playa (el mar, tema muy recurrente en la Generación del 27 y lo utiliza Caneja como metáfora marina para describir Castilla.)

1952 expone en la Galería Sur de Santander donde el catálogo esta prologado por Gerardo Diego que compara su pintura con la poesía de Jorge Manrique y Jorge Guillén

La pintura de Caneja realiza el prodigio de concentrar tres virtudes que muy rara vez podrán gozarse juntas en una misma obra: solidez, matiz, profundidad interpretativa. Conjugar la solidez volumétrica con la delicadeza aérea, evanescencia del color espiritualizado es ya singular hazaña.

Cuando nos asomamos a una sala de exposición individual del artista, sentimos de improviso la profundidad liberadora de un gran intérprete de las tierras y los cielos. Campos de tierra, senos de aire, sueños de cielo se superponen y reposan en un acorde vertical, se pierden hacia dentro en una melodía horizontal de inaudito alcance y arcaica pureza.

 Tierra de Campos para versos de los dos Jorges, el del sueño de la muerte y el del cántico a la vida.

Si de Manrique el cauce y el adobe; de Guillén el cubo, el poliedro, ya casi mental y la obsesión de la fiebre “ay, amarilla, amarilla.

Se consolida su discurso en la década de los 50 logra su rumbo definitivo.

 El paisaje basado en un método propio que consiste en la geometrización de la superficie del cuadro, erigiéndolo a modo de tela de araña donde quedan atrapados los cerros, el horizonte, la luz y el cielo castellano.

Estos paisajes no tienen la pretensión aquella de revelar la verdadera faz de España, ni son, por ser paisajes, son exteriorizaciones de un estado de conciencia.

Caneja atribuye a las tierras castellanas, las delicadezas y ternura femenina frente a la estampa masculina de la Generación del 98 trazaron de Castilla.

Nunca abandona el paisaje, ya que cuando decide pintar un bodegón o alguna figura siempre aparece sobre fondos paisajísticos.

60 es la década de la internacionalización de su pintura.

Su obra viaja a Lisboa, a París donde participará en dos ediciones del Salón de Mayo, al Museo Guggenheim de Nueva York, a la Galería Allen de Copenhague, entre otras.

1966 participa con su obra en un homenaje a Alberti en París y en mayo expone en la Galería Biosca de Madrid donde coincidiendo con la muestra, el poeta José Hierro publica un artículo titulado Paisajes de Caneja en el que destaca su pintura.

También hay reseñas sobre su figura en la revista Goya y en libros como Diez pintores madrileños: pintura contemporánea.

1970-1980 Caneja adelgaza más su pintura, dejando entrever el carboncillo con que está trazado el armazón e insiste en la geometría.

Llama la atención en sus últimas pinturas, la relativa abundancia de color verde, color que había estado ausente por completo en su obra anterior.

También adquiere gran libertad, que más allá de la geometría cubista, emerge una pintura un carácter impresionista  

Para otros su obra de los años finales es de una gran furia creativa y por lo tanto la mejor.

https://elpais.com/diario/2005/05/11/cultura/1115762407_850215.html

https://catalogo.artium.eus/dossieres/1/juan-manuel-diaz-caneja/biografia

Obra

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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