Expresionismo

El Expresionismo en el entorno germano y nórdico es algo genuino de ellos porque el talante encaja con el perfil.

Eso sucede porque su tradición cultural y no solo el arte, es expresionista, solo hay que repensar los grabados, dibujo, pintura, escultura de los primitivos alemanes, solo hay que ver el pintor Grünewald y su crucifixión de Isenheim, la poderosa resurrección del mundo romántico alemán y la pasión y atracción que todo esto provoca en el fin de siglo de todos los países alemanes.




Edward Munch y el sueco August Strindberg son los más exagerados dentro de esa emotividad instintiva y desequilibrada que despiertan gran atención cuando no son aclamados a finales del XIX, por mencionar a sus pintores que son expresionistas incluso cuando pintan impresionismo.

Hay que recordar la convulsa situación política de estos países y su conflictiva identidad nacional. Alemania se independiza en 1870 y desde ese instante comienza un bucle agónico.

Es una aproximación que puede hacer entender acerca de la idiosincrasia expresionista de la cultura germana y además comprenderla naturaleza intensa del Expresionismo a comienzos de siglo, un movimiento que se inicia con la fundación del grupo El Puente (Die Bruke) en 1905 en Dresde.

Pero a diferencia de lo que pasa con El Fauvismo, ni cuando este grupo se extingue, ni cuando lo hace el siguiente que es el Jinete Azul (Die Blauer Reiter) de deja de hacer expresionismo, que en realidad es con variantes y matices, la única forma de expresión de los pueblos germanos hasta la llegada al poder de los Nazis en 1933, que produce una dispersión generalizada.

Los acontecimientos que se tienen que vivir con la humillación del Tratado de Versalles, el estado de tensión prerevolucionario consiguiente y la cruel represión que produce la inestable Republica de Weimar, y la victoria de Hitler, muestran el estado de angustia y ansiedad que se vive, el mejor contexto para que emerja el Expresionismo.

Con estos argumentos hay que aceptar que el Expresionismo alemán va a ser diferente del francés, mas limitado pero mas genuino y radical.

Los creadores del grupo El Puente, Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938), Erich Heckel (1883-1970) y Karl Smidt-Rottluff (1884-1976)-tres estudiantes de arquitectura decepcionados que ven en la pintura una forma de salvación, eligen voluntariamente el nombre para su movimiento, con el que pretenden reivindicar la unidad entre ellos y cohesión hacia el futuro, además de que en 1906 publican grabado en madera su programa que redacta Kirchner, el alma y guía de todos ellos.

En el que se defiende como importante que el arte sea la expresión directa de la vida, el valor de la sensación inmediata y su plasmación sin interferencias.

Adoran las esculturas de los primitivos de África y Oceanía, los antiguos grabados alemanes en madera,  y entre los contemporáneos a Van Gogh.

Practican hasta el exceso lo instintivo en sus vidas cotidianas, sin cortapisas morales ni limites higienistas, su existencia se ve envuelta en su primera fase en un clima de excesos y desequilibrio emocional que lleva a la exageración en los rasgos pictóricos.

El grupo El Puente se traslada en 1911 a Berlín y se le añaden Emil Nolde (1867-1956), Max Pechstein (1881.1955) y Otto Müller (1874-1930).

El resultado artístico es muy variopinto al unir la fascinación por lo primitivo, la utilización de colores violentos, producto de la exaltacion emocional, la manera de aplicar esto sin cortapisas, , ni la superditacion de lo vital y subjetivo a los intereses del arte.

Aunque su obra analizada desde la perspectiva de la experiencia vital y la intensidad emocional, da la impresión de ser mas autentica y desde el punto formal, elemental y limitada.

No extraña que terminaran agotados conforme se les consumiera su energía vital, lo que le pasa a Kirchner, pero antes produjo buenas obras al igual que xilografías.

Diferente historia tiene El Jinete Azul fundado en Munich en 1911, a partir de una excision de un grupo renovador anterior -la Neue Kunsteve reinigung– del que había dimitido Franz Marc (1880-1916) y Auguste Macke (1887-1962).

Munich es una ciudad católica, campesina y extrovertida, con un ambiente artístico menos cerrado y agonico.

Por otro lado cuando se hace el grupo de El Jinete Azul no hay un manifiesto o declaración definidas, siendo la causa de su fundación la apremiante necesidad de organizar exposiciones sin trabas.

Y aunque como equipo no tiene la cohesión interna y el sentido programático como El Puente, la formación y la ambición intelectual de alguno de sus miembros de El Jinete Azul, como Kandinsky y Marc son superiores.

En el caso de Kandinsky antes de dedicarse a la pintura e instalarse en 1896 en Munich, abandona su patria Rusia, donde renuncia a ocupar una catedra en Derecho, especialidad en la que es una autoridad, así como en Economía Política.

Es un intelectual, amante de la música, las matemáticas y las ciencias naturales, que decide cambiar el ritmo de su destino a los 30 años, algo realmente insólito.

Por lo que tiene autoridad intelectual y moral entre sus compañeros de vanguardia.

Franc Marc es también una personalidad especial, aunque es hijo de un pintor que habría seguido en principio una carrera académica de artista más convencional.

Tiene una grandísima inquietud espiritual y filosófica, que le lleva a visitar en 1906 el monasterio del monte Athos en Grecia.

De hecho son Kandinsky y Marc los que deciden fundar el movimiento del Jinete Azul a través del Almanaque y los que les dan la necesaria cobertura teórica.

Mirando El Almanaque sorprende el nivel de las colaboraciones y temas, en concreto las que se refieren a música, con ensayos teóricos de altura, firmados por Thomas von Hartman y el propio Kandinsky y fascimiles de pintura de los tres grandes compositores de la Escuela de Viena -Anton Webern, Arnold Schonberg y Aban Berg- además de ilustraciones de obras de arte primitivo, infantil, popular y obviamente de la vanguardia contemporánea con reproducciones de Van Gogh, Cezane, Matisse, Derain, Picasso, Delaunay, Braque, los miembros del Puente junto con los del propio grupo de Munich.

Es una publicación ejemplar desde todos los puntos de vista y por entonces insólita en los círculos de vanguardia.

A través de la publicación se vislumbran las obsesiones de Kandinsky y Marc, el primero muy preocupado por la relación entre las artes plásticas y la música y el segundo obsesionado con lo primitivo y todas las formas de creación espontaneas.

En 1910 Kandinsky escribe un tratado artístico titulado Sobre lo espiritual en el arte, que se publica dos años mas tarde en 1912 y se convierte durante una década en una especie de catecismo de iniciación en la experiencia artística de vanguardia.

En el tratado, presenta la experiencia de acceso al arte como una especie de elevación mística o espiritual.

De hecho, esta convencido de la sinestesia, de que los colores tienen correspondencia con el sonido, y en general sentimientos y sensaciones.

Así a partir de sus paisajes iniciales llenos de vibraciones cromáticas que tienen que ver con la tradición pictórica bizantina del mundo ruso, Kandinsky no tarda en llegar al arte abstracto en la segunda década del siglo.

Los primeros cuadros no figurativos todavía están llenos de figuras orgánicas, hay un proceso de transición, pero el grafismo se hace cada vez mas inidentificable, hasta que el color tendrá protagonismo, pero sobre todo la geometría, sobre todo tras su experiencia en la Bauhaus, donde este artista se convierte en uno de los primeros y más dotados representantes de la pintura abstracta.

Franz Marc, muere en la I Guerra Mundial en el frente de Verdum con apenas 36 años y en una época de creatividad excepcional.

Crea obsesivamente animales, en esa tradición cromática de Gericault y Delacroix en pos de la liberación de lo instintivo, pero coloreándolo con tonos arbitrarios y llegando a dotar las imágenes de gran dinamismo trágico, con una visión apocalíptica.

Del resto del grupo hay que destacar personalidades muy interesantes como Alexei von Jawlensky y sobre todo uno de los pintores mas importantes del siglo XX, Paul Klee (1879-1940).

Hay que destacar el uso del color de Macke, el mas expresionista a la manera alemana.

Jawlensky, por su lado sigue una pauta muy marcada de la tradición bizantina oriental, una misma imagen rostro mascara, que cada vez se hace mas sintética dentro de la resonancia cromática de enorme fuerza.

Paul Klee es un caso aparte y excepcional.

Sus Diarios constituyen el mejor testimonio de la evolución creadora de un artista de vanguardia genial, pero su pintura no le va a la zaga.

Buen dibujante, sus primeras piezas muestran un contorno de línea dura a la manera Durero y un sentido entre irónico y sarcastico que atrae la atención.

Con motivo de un viaje a Tunez en 1914 Klee tiene una autentica revelación que condiciona su obra futura y que marca un hito en los avances expresionistas, pero se sirve mas tarde de referencia del emergente Surrealismo.

El grupo del Jinete Azul se disuelve en 1916, año de la muerte de Marc, pero la singular personalidad y la obra que posteriormente producen alguno de sus miembros se constituyen en pilar del siglo XX.

Al margen de estos dos grupos expresionistas y del berlinés Der Sturm (La Tempestad), el Expresionismo es el lenguaje natural de los países germanos.

Hay que destacar también la extraordinaria figura de Max Beckmann (1884-1950), cuyas inquietantes representaciones de la violencia en todas sus formas y sentido simbólico alegórico que le da a todas las imágenes resultan inquietantes.

complejo e inquietante ambiente berlines durante la Republica de Weimar, George Grosz (1893-1959) y Otto Dix (1891-1969) aunque ellos abandonan el sentido alegorico y representan con claridad el espectáculo de horror, miseria y decadencia moral de los años de posguerra, tras la humillación de Versalles, a través de imágenes grotescas.

Por ultimo hay que hacer mención del entorno vienes, el cual con autores como Gustav Klimt o Adolf Loos, pensadores como Freud, Jung o Wittgenstein, poetas como H offmansthal o Tralk y músicos como Shonberg, Webern o Berg, por citar solo algunas personalidades relevantes, se derrumba con estrepito tras la primera guerra mundial que es el fin del imperio austro húngaro.

Los artistas que representan esta hecatombe son Egon Schiele (1890-1918) con sus perversos dibujos y Oscar Kokoshka (1886-1918) con sus pinturas apasionadas y tragicas que muestran la soledad del individuo en el cosmos.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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