Andrea Mantegna y El transito de la virgen, Museo del Prado

Isola di Cartura, 1431-Mantua, 1506.

Pintor italiano. Uno de los más grandes pintores del renacimiento del siglo XV.

Su padre es carpintero, pero la familia es tan pobre que de niño Andrea pastorea ganado en los campos del pueblo.

En 1441 o comienzos de 1442 da el primer paso de lo que sería una carrera de éxitos y prosperidad crecientes, al entrar de aprendiz en el taller del pintor de Padua Francesco Squarcione, quien regenta también lo que él llamaba un studium, que era a todos los efectos una academia o escuela de arte privada donde decía enseñar la nueva manera moderna de pintar que más tarde se conoce como estilo del renacimiento.

Pone como modelo a sus alumnos bronces y esculturas antiguas originales o vaciados en escayola y dibujos de artistas modernos.

Toma a Andrea como hijo adoptivo y más tarde afirma haberle proporcionado la base de sus triunfos.

1430-1440 Padua encarga obras a Filippo Lippi y Uccello, y entre 1443-1464 está allí Donatello, ocupado con su taller en la realización del monumento ecuestre de Gattamelata y el altar del santo.

Filippo Lippi
Uccello
Uccello
Gatamelatta de Donatello

 Todas esas influencias orientan a Mantegna hacia el estudio de la Antigüedad, que desde entonces conformaría su estilo, y de la nueva perspectiva renacentista, que a partir de 1451 aproximadamente le induce a la explotación sistemática del escorzo y de la construcción di sotto in sù.

Una última influencia en los comienzos de su arte es la de su suegro, el veneciano Jacopo Bellini, con cuya hija Nicolosia casó en 1452.

Jacopo Bellini
Jacopo Bellini

Su primer encargo importante son los frescos de la tribuna y el lado izquierdo de la capilla Ovetari en los Eremitani de Padua, que empieza com­partiendo con Niccolò Pizzolo, otro discípulo aventajado de Squarcione.

Esos frescos, en gran parte son destruidos por una bomba en 1944, son modelos clásicos del arte de la pintura durante siglos.

 La fama que ­reportaron al joven artista hace que en 1456 el abad de San Zeno de Verona le encargue para su iglesia un retablo que fue el primero plenamente renacentista ejecutado en el Véneto.

Realizado en su taller de Padua y enviada una vez finalizada a Verona en el año1459, está considerado el primer retablo plenamente renacentista del norte de Italia, presentando una disposición arquitectónica de tres calles separadas por columnas clásicas y un remate a modo de frontón semicircular.

A finales del mismo año el marqués Lodovico Gonzaga le llamó a Mantua para ser su pintor de corte, pero Mantegna no se establece allí hasta 1460.

Para atraerle, Lodovico le asigna un salario anual y lo nombra gentilhombre de su casa; gran constructor y reformador de edificios e impulsor del estilo humanista en la arquitectura, quiere que Mantegna decore los aposentos de estado de su residencia mantuana, el castillo de San Jorge, y de otros palacios de sus dominios.

Lo más importante que el pintor hace para él es la capilla y la famosa Camera Picta (1465-1474) del castillo.

 ­Mantegna empieza entonces a acumular propiedades rústicas, y permanece en el favor y al servicio de los sucesores de Lodovico en el señorío de Mantua, Federico y Francesco II.

 Solo sale de Mantua una vez, de 1488 a 1490, cuando el papa Inocencio VIII le ­llama para pintar su capilla en el Belvedere del Vaticano (destruida en 1780).

Cristo sostenido por dos ángeles (KunstMuseum de Copenaghe).
Madonna delle Cave (hoy en los Uffizi),

 Para Francesco Gonzaga pinta, a partir de 1484 y en un estilo ­cada vez más clásico e ideal, Los triunfos de César (Royal Collection, Hampton Court, Herefordshire), nueve grandes lienzos probablemente destinados a la sala del castillo pero que no se llegan a instalar allí.

Cristo muerto

Para el famoso Studiolo de la esposa de Francesco, Isabel de Este, pintó dos obras, El Parnaso y Palas expulsando a los vicios (1496-1502, ambas en ­Musée du Louvre, París).

Es también arquitecto, y diseña su propia mansión en Mantua, con un innovador patio circular (1476-h. 1494);

es escultor, y su autorretrato en bronce todavía decora la capilla funeraria que hace en 1504 en San Andrés de Mantua;

es diseñador y grabador cuyas invenciones, grabadas por él mismo o por otros, son copiadas durante dos siglos, y es dibujante de talento

El Tánsito de la Virgen 1462. Técnica mixta sobre tabla, 54,5 x 42

Andrea Mantegna una de las grandes personalidades del Quattrocento se formó en Padua con el pintor y anticuario Francesco Squarzione, quien le transmite gran interés por la Antigüedad que consolidará después merced a sus contactos con los humanistas de la universidad paduana.

Junto a esta fascinación por el clásico, sin parangón entre los pintores de su generación, el conocimiento de la obra de Donatello en Padua y su contacto con la pintura veneciana (en 1453 se casa con la hija de Jacopo Bellini), completan el panorama donde se desarrolló la formación y primera etapa profesional de Mantegna.

En 1459 abandona Padua para instalarse en Mantua, donde permanece hasta su muerte al servicio de los Gonzaga.

Entre las primeras obras realizadas para Ludovico Gonzaga figura El Transito de la Virgen, una de sus más sublimes creaciones pese a faltarle el tercio superior, un fragmento del cual, junto con Cristo recibiendo a la Virgen conserva la Pinacoteca Nazionale de Ferrara.

Según los Evangelios Apócrifos, tras anunciarle San Miguel su fin terrenal la Virgen convocó a los apóstoles, que acuden a su llamada excepto Santo Tomás, que se encuentra predicando en la India.

La imagen muestra el último momento terrenal de María y su composición deriva de un mosaico en San Marcos de Venecia diseñado por Andrea del Castagno.

También de origen veneciano es la ambientación de la escena en una sala abovedada, tomada de dibujos de su suegro, Jacopo Bellinni

En el centro de la composición, San Pedro oficia con un misal al tiempo que uno de los apóstoles sostiene con una mano el agua sagrada mientras con la otra bendice a la Virgen ante la mirada de un tercero.

En el centro de la composición, San Pedro oficia con un misal al tiempo que uno de los apóstoles sostiene con una mano el agua sagrada mientras con la otra bendice a la Virgen ante la mirada de un tercero.

Un cuarto apóstol de espaldas inciensa el cuerpo de María.

Los demás se alinean en dos filas delante de la Virgen.

Todos menos San Juan (el primero a la izquierda con una palma) portan velas y cantan el Exiit Israel de Aegypto, Alleluia, como recoge la Leyenda Aurea de Jacopo de la Voragine.

El Transito de la Virgen  es una obra maestra por su perfecta composición, resuelta mediante una habilísima contraposición de horizontales (ventana y lecho de la Virgen) y verticales (apóstoles y pilastras); su dominio de la perspectiva; la individualización de las fisonomías de los apóstoles, y el tratamiento del paisaje, una de las primeras vistas topográficas de la pintura italiana, al mostrar el lago en torno a Mantua, el puente que lo cruza, y el Borgo di San Giorgio al fondo.

Ingresa en la Colección Real a la muerte de Carlos I de Inglaterra, quien adquiere la obra a los Gonzaga, y se encuentra en el Museo del Prado desde 1829…

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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