Michelangelo Merisi da Caravaggio, Entierro de Cristo 1602-1605, Pinacoteca Vaticana, Roma

Es un genio, pero pocos artistas pasan a la historia con un expediente tan tremendo como Caravaggio, quien, tras alcanzar la gloria rápida, se hunde al poco en el descrédito.

Y no por su mala fama moral de la que se hacen eco sus admiradores contemporáneos, y al cuestionamiento de su valía como pintor.

Tras media docenas de años en Roma sobreviviendo de mala manera, a finales de 1590 se polariza la atención artística, pero entre esa fecha y la de 1606 en la que mata en duelo a Ranuccio Tomassoni y emprende una huida sin retorno, en 7 años hace una sensación incomparable, en parte al suceso de escándalo, tanto por su forma de pintar como por su mala conducta, contrastada a través de los procesos judiciales.

Da la impresión de estar poseído por una fiebre de creación unido a un afán autodestructivo.

Como fugitivo sobrevive cuatro años mas sin que le sirva el salvoconducto de su genio, pues por un motivo u otro el éxito le hace recaer en sus peores andanzas con lo que fallece sin rendirse y en soledad a los 39 años.

La corriente que él alumbra, la del naturalismo claroscurista, cae pronto en desuso, y a partir de1620, en la que se impone el clasicismo barroco mas acorde con la Roma triunfante, su nombre se asocia con la destrucción en arte y apenas si es recordado.

La reivindicación de Caravaggio data de la segunda mitad del siglo XX, cuando a raíz de la exposición que auspicia Roberto Longhi de Caravaggio y los Caravaggistas en 1951, este artista empieza a alcanzar un gran prestigio entre el gran publico hasta convertirse en uno de los maestros históricos mas apreciados de la pintura moderna.

Académicamente su provocativa novedad artística es porque es el iniciador de la corriente del naturalismo claroscurista, lo cual es correcto, pero como toda formula, insuficiente.

La fórmula del claroscuro es un invento del tardomanierismo y el naturalismo, una tendencia propiciada por el mundo de la Contrarreforma que fomenta el protagonismo de la presencia de lo popular en la representación devota, en parte para obtener una mayor implicación en la gente humilde (para no perder la cuota de mercado ahora que perdían clientes con el protestantismo), en parte porque se mostraba mejor el mensaje anti humanista de la precariedad del ser humano y por lo tanto del imprescindible socorro de la Providencia.

También influye el Concilio de Trento que defiende la pertinencia del culto de las imágenes, pero limitando las licencias interpretativas que se practican hasta entonces, es decir ordenando que las representaciones artísticas se atengan de forma literal a los textos sagrados.

 Su capacidad innovadora esta más en el uso que hace de esas condicionantes que en su invención.

Caravaggio no ignora la tradición artística del Renacimiento clásico y de su remodeladora crisis del XVI que se denomina Manierismo, con lo que su revolucionario estilo no es por un corte abrupto del pasado sino por su reinvención.

Hay pocos datos sobre su infancia y primera adolescencia, que debe el apodo por el topónimo de su pueblo próximo a Bérgamo, hijo de un albañil Fernando Merisi y Lucia Aratori, quizás de la pequeña nobleza local, quiere ser pintor y se educa en Milán con Simone Peterzano, un pintor de Bérgamo que se presenta como discípulo de Tiziano.

Se instala en Roma en 1592 con un bagaje bien nutrido de las tendencias del norte de Italia durante el ultimo tercio del siglo XVI.

Hay que recordar la influencia de la espiritualidad de la Contrarreforma de la Lombardía entonces bajo dominio español, sobre todo a través de la impronta del arzobispo Carlo Borromeo, un hombre muy obsesionado por la reanimación de la fe al estilo del Concilio de Trento.

Esto tiene su importancia porque Caravaggio al margen de su creencia religiosa, e independientemente de su vida disoluta o de su homosexualidad, se termina haciendo un compulsivo y sorprendente pintor de escenas devotas.

Su obra se divide en tres periodos: la que realiza en Roma entre 1592-1599: la que sigue haciendo allí entre 1599-1606; y ya prófugo la que hace en Nápoles, Malta y Sicilia, entre 1606-1610, el año en que muere cerca de Porto Ercole, camino de Roma, habiendo obtenido por fin el indulto.

En cada etapa muestra una singular y rutilante personalidad.

Cada una de ellas posee un designio y una temática diferente, pero sin dejar de estar escalonadas entre si como peldaños que le llevan a reinterpretar por completo (a reinventar mas bien) la pintura religiosa.

El primer movimiento en esa dirección es el encargo y la realización de las pinturas sobre San Mateo en la Capilla Cortarelli de la iglesia de San Luis de los Franceses 1599-1601 cuyas innovaciones causan gran sensación a la vez que polémica.

Así como la Capilla Cerassi en la iglesia de Santa María del Popolo 1600-1601 con los cuadros La crucifixión de San Pedro y La caída de Saulo también envueltos en polémica.

El cuadro del altar del Entierro de Cristo 1602-1604 para otra capilla de la iglesia de Santa Maria in Varicella conocida como Chiesa Nuova, supone un punto de inflexión en la trayectoria de Caravaggio, porque junto a los efectos naturales de las anteriores hay elementos de la tradición clásica romana lo que quizás explique su mayor aceptación general.

Aunque este cambio puede explicarse como reacción del pintor frente a las criticas anteriores y ante el peligro de perder clientela, no cabe duda de que supone un desafío a los que le acusan de no saber utilizar los recursos tradicionales, logrando además una notable síntesis entre lo viejo y lo nuevo.

La Chiesa Nuova es una institución ligada a la orden contrarreformista de los oratonianos de San Felipe Neri, cuyo espíritu esta marcado por la devoción sencilla y emocional, nada incompatible al naturalismo de corte popular.

El tema está recogido en todos los evangelios donde se cuenta que un hacendado José de Arimatea reclama el cuerpo de Cristo muerto y lo deposita en su propia tumba.

Hay discrepancias de quienes asisten a la ceremonia, pero Caravaggio se toma licencias al respecto, como la exclusión de Arimatea, la inclusión de las tres Marias, y mas sorprendente San Juan, lo cual hace evocar el momento del descendimiento, nombre que también recibe este cuadro.

La figura mas sobresaliente y que sirve de gozne para articular el grupo es la de Nicodemo, que solo se sabe que es el que unge el cadáver de Cristo.

La inclusión y relevancia que le presta Caravaggio no pasa desapercibida, desde el punto de vista artístico y moral, porque supone dar preeminencia a un representante secundario de la piedad popular, pero por otro explica mejor que nadie las características del naturalismo.

La figura de Nicodemo que abraza las piernas de Cristo inerte para sostener su peso esta en primerísimo plano a la derecha con todo su inclinado cuerpo visible, recibiendo el haz de luz que le da relieve y brillo a sus toscas piernas desnudas y por si fuera poco es el único que vuelve su cara al espectador mientras el resto esta absorto en otras direcciones.

Quizás este protagonismo de Nicodemo este hecho por centrar la escena en el manejo del cuerpo de Cristo muerto, aun en volandas a manos de Nicodemo y San Juan que lo abraza mas íntimamente, el pecho de uno sobre el pecho del otro, aunque ello no apague el dolor del duelo, como ostentosamente lo manifiesta María Magdalena y María por no hablar de la Virgen María, caracterizada como mujer de mayor edad y la delicada ternura de San Juan.

Ninguna de las figuras se mira entre sí, aunque la Virgen y San Juan lo hacen en dirección al cuerpo.

El conjunto posee la fuerza plástica de un grupo escultórico, lo que hay que atribuir a la evidente orientación clasicista que imprime Caravaggio a esta composición.

El entierro de Cristo no solo es una excelente obra de madurez, unánimemente aceptada por sus contemporáneos, sino que muestra por primera vez la capacidad de síntesis entre tradición e innovación de Caravaggio.

Da una lección asombrosa de como armonizar el grupo a través de la gravidez del sagrado cuerpo, que sostienen los dos varones pero cuyo esfuerzo físico implica a las dos mujeres.

 La composición es un perfecto ejemplo de sabiduría clásica

Esta obra maestra influye en Rubens, Fragonard, Gericault o Cezanne.

Caravaggio tras esta obra maestra pinta unas cuantas mas durante los seis años de vida que le quedan consumido en duelos y quebrantos hasta el último día.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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