Johannes Vermeer de Delft y El arte de la pintura

Es descubierto internacionalmente en el ultimo tercio del siglo XIX, ya que su memoria queda borrada incluso en su propio país.

Su obra hoy día se ha convertido en referencia imprescindible.

Su obra representa la culminación del realismo óptico y la reivindicación del valor de la intimidad cotidiana burguesa, las dos obsesiones centrales de la pintura holandesa de la segunda mitad del siglo XVII.

El concepto óptico añade al realismo su diafanidad, su meridiana transparencia cristalina, porque son los holandeses de esta época los que se esmeran en pulir los cristales de aumento visual y los que aplican mejor que nadie la cámara oscura, antecedente de la fotografía.

Una visión cristalina es una visión higienizada, en la que la captación visual objetiva empieza a ser más técnica que manual, más ocular que táctil.

La reivindicación del mundo intimo burgués, equiparable al genero ancestral de la comedia, protagonizada por irrelevantes seres mortales contemporáneos, los holandeses también aportan planteamientos innovadores y virtualmente muy fecundos, que se podría resumir en un afán de crear silencio, justo la antítesis de las bullangueras escenas del pueblo llano que se solían representar.

Vermeer no es el inventor de esta forma de representación pictórica, practicada por mucho de sus paisanos contemporáneos, pero en cambio es quien la eleva a la perfección.

Este nuevo modo de ver y representar la realidad, mascada por los maestros holandeses de aquel tiempo, esta impulsado por una cultura protestante, que es quien revoluciona su mundo y el nuestro en la medida en que se centra obsesivamente en fijar en el mas acá, el mas allá, justo lo inverso de lo que pasa tradicionalmente.

Cabe rastrear el origen de esta vía hasta remontarnos a los primitivos flamencos, pero una cosa es la raíz y otra la madurez de sus frutos.

da igual lo que sea, es Vermeer el mejor interprete de esos ideales estéticos y morales, porque dentro del desconocimiento de su vida, choca que fuese católico, si bien esta profesión de fe, esta condicionada por ser la familia de su mujer de esta religión.

Al margen de esto, poco mas se conoce de su existencia, la formación, la trayectoria profesional y la obra del maestro antiguo mas apreciada universalmente hoy en día.

Viaja poco y no se mueve de Delf, salvo en una ocasión en que se traslada a la Haya en 1672 para acreditar la autenticidad de unas pinturas italianas dudosas.

En 1653 con 21 años ingresa en la guilda de pintores locales, lo que indica que antes realiza otras actividades como la de posadero y marchante de arte, teniendo en cuenta que siguiera el oficio del padre que había heredado.

Además de su matrimonio, tiene 11 hijos, lo que explica sus constantes estrecheces, pero no se sabe quienes son sus maestros, ni porque su obra conservada es tan escasa, no supera las 40 pinturas, es elegido dos veces como jefe máximo de su cofradía pictórica.

 En su formación se le asocia con frecuencia con Carel Fabritius de la misma generación de Vermeer, discípulo y colaborador de Rembrandt (que serviría de puente con Vermeer, o lo que es igual entre una versión táctil y otra optica) , cuyos cuadros de los que solo se conocen 6 son de gran calidad y guardan gran semejanza con los de Vermeer, aunque la hipótesis no esta documentada.

Tampoco hay una explicación para la pequeña obra que tiene, quizás tiene gran lentitud en la preparación como Velázquez.

Desde el punto de vista técnico y simbólico es un virtuoso

Lo es en la forma de fabricar los colores y en como los aplica, logrando el efecto de que sus capas pictóricas parecieran el resultado de perlas molidas y fundidas juntas.

También es un maravilloso perspectivista, estuviera o no ayudado por la cámara oscura, algo que también hace en los cuadros de pequeño formato.

Auna sensibilidad e inteligencia de forma equilibrada y si esto es excepcional, todavía queda su ambición conceptual que no se achica ante la realización de cuadros de historia o alegorías.

El arte de la pintura pertenece al genero alegorico, el tradicionalmente mas apreciado pero en progresivo desuso en los países de iconoclasta cultura protestante y burguesa como Holanda.

De hecho la mayor parte de su pobra va en esta dirección, con representación de escenas cotidianas de interiores urbanos en los que suele haber una figura femenina solitaria ensimismada, ya sea leyendo una carta o en cualquier menester.

Aborda también el tema de conversación de parejas, bien por un hombre y una mujer de cortejo, o bien por una señora y su criada.

Como sus contemporáneos se asoma a la calle e incluso hace una panorámica de Delf.

Sabe imprimir un sello personal en la representación de esta temática común al acentuar la densidad del silencio, la captación del instante que se suspende y la luz como algo que unifica ese momento.

El arte de la pintura es una obra de madurez de Vermeer en la que se basa casi todo en el equivoco.

El tema es un pintor que copia a su modelo, el propio Vermeer, el artista trabajando en el taller.

Pero el escenario es suntuoso, poco acorde con lo que es un espacio artesanal.

Se puede entender que la modelo este engalanada, pero no tanto que el maestro de espaldas este vestido con un lujoso traje poco apropiado para este menester y aun menos que lo haga a la antigua usanza.

A eso hay que añadir los objetos en la mesa, como una mascara de yeso, un libro cerrado colocado en vertical, un trozo de papel, un cuaderno de estampas abierto y un alargado pañuelo plisado de seda.

Y as aun la joven modelo de perfil, y con la laureada cabellera mirando hacia el espectador aunque sus ojos entrecerrados lo rehuyan con encanto.

A través del taller del pintor se alegoriza sobre el arte de pintura como el ideal.

De tal manera que con este patrón toman sentido los objetos allí reunidos y los demás objetos extraños y el que el propio autor nos de la espalda es que carga con la responsabilidad de su noble oficio.

La modelo es Clío, la musa de la historia con su prosapia triunfante con la corona de laurel y la trompeta de la fama.

La escultura, la imprenta, la tapicería, la música, junto a la arquitectura de la estancia y los aperos de la pintura, nos proporcionan el inventario completo del paragón entre las artes en clave jerárquica como corresponde.

Pero Vermeer además de la fantástica composición incluye al espectador, nosotros mismos cuando miramos el cuadro.

No es una suposición arbitraria, recordad que pocos años antes Velázquez pinta las Meninas con la misma intención.

Toda la composición esta basada en la mirada de quien sin en apariencia ser visto por sus protagonistas, acaba de entrar en la estancia y observa lo que hay y acontece en ella, algo que hace una mano invisible, que ha corrido la cortina que ponía a resguardo la escena ahora desvelada.

Contar con el espectador en la obra, supone haber subido un peldaño en la modernización artística y mental ya que emplaza a la pintura en un punto critico y reflexivo el de una representación de la representación.

El arte de la pintura permanece siempre junto a Vermeer y tras su muerte acaecida en plena bancarrota, su viuda y su suegra tratan de conservar el cuadro a toda costa, aunque al final es subastado.

Hay una intención escondida por parte del autor de mostrar en esta pintura lo que fue y lo que se esta convirtiendo.

 

 

 

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: