A vueltas con el Neodadá

Durante los 50 y primeros 60, emerge simultaneo en Europa y EEUU.

Destacan en EEUU Rober Rauschemberg y Jasper Johns, a los que después se le suman otros como Jim Dine o Larry Rivers.

Su objetivo es transformar la pintura en un objeto –objetualizarla– tratarla como una cosa, algo ajena al artista.

Para conseguir el objetivo, le añaden elementos de la realidad -trozos de fotografía, latas de cerveza usadas etc- pintando por encima, neutralizando cada vez más la intervención de cosas hasta que el cuadro es un amasijo informe de objetos.

Esta acción por primera vez destruye la estructura bidimensional del lienzo que al incorporar los objetos genera una atmosfera, se convierte en escultura, en una representación en tres dimensiones.

Al continuar en esta vía de incorporar la realidad del entorno al universo plástico, acaban inventando el happening, que son improvisadas actuaciones.

El resultado plástico es heterogéneo, Rauschemberg continúa recubriendo la obra tridimensional del lienzo, en un inicio pintura, donde resta algo, aunque sea una gestual tachadura del gesto subjetivo del artista.

Jasper Johns en cambio es calculador, y crea a partir de imágenes convencionales, como dianas o la bandera americana, u objetos como latas de cerveza, molde de letras y de números, pintando por encima a veces con técnicas muy sofisticadas como temple o cera, que resultaban transparentes, invisibles para el espectador profano.

Es un proceso retorcido y perverso pues es manipulador, maliciosamente desvía la atención del espectador respecto a los que son sus expectativas, no tanto por el placer de engañar como por hacerlo cómplice del engaño, que es por sí mismo una ilusión de una ficción para que tome conciencia de la ilusión y lo que con el arte se busca, que no es otra cosa que una mejor comprensión de la realidad.


Paralelo en Europa hay un fenómeno similar destacando Francia, donde emerge el Nuevo Realismo, en Alemania el Movimiento Zero que cohesiona artistas de diferentes países y poco después Fluxus, y en Italia los grupos Especialismo, Azimuth, y el Arte Povera.

El objetivo de todos ellos es similar al norteamericano aunque con una variedad de propuestas mayor, en lo que se percibe más disperso y heterogéneo y quizás con un sentido más físico de la materia y más simbólico que es el rasgo que distingue la cultura meridional católica de las septentrionales de tradición protestante.

Solo hay que pensar en Yves Klein (1928-1962) muy influido por oriente, que llega a lo que denomina monocromos, es decir un azul que patenta con las siglas I.K.B. (International Klein Blue) y que, en una acción irónica, trata con un uso simbólico, como un objeto, algo sin cualidades más allá de las especificas de su propia materialidad.

Hace infinidad de happening muy audaces y divertidos, pero el mas llamativo es aquel en la que como un director de orquesta y utilizando modelos desnudas, embadurna sus cuerpos y luego les hace restregarse por un lienzo donde dejan una huella que denomina antropometrías.

En esta vía de experimentación realiza pinturas al fuego, en las que ahúma una superficie mediante un lanzallamas.

El uso de técnicas y medios insólitos de los Nuevos Realistas es una constante, entre los que hay que mencionar a Christo, que empaqueta paisajes, edificios, puentes etc a través de los cuales no solo llama la atención sobre algún pasaje de la historia o de la relación del hombre con el medio, sino que incluye en la obra todo el proceso de elaboración del trabajo previo que realiza.

Jean Tinguely construye máquinas de compleja estructura, cuyo constante movimiento no conduce a nada.

El francés Cesar y el estadounidense John Chamberlain forman mediante la técnica industrial de comprensión, bloques de chatarra de automóviles.

Entre estos artistas destacan Piero Manzoni que hace del ritual artístico y de la propia imagen mítica del artista un punto de referencia esencial en su obra, ensombrecida injustamente por la polémica que crea con su envasado de mierda de artista o de aire de artista.

Destaca también Joseph Beuys en la que la misión chamánica y liberadora del artista tiene importancia, así como la utilización del arte como medio político de transformación de la realidad social, siguiendo las viejas pautas del romanticismo de la Sturm und Drang.

Para Beuys dibujante de gran fuerza poética, los objetos y determinadas materias están cargadas de simbolismo que trata de destacar.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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