Gardening, el jardín romántico

El paisaje es un soporte imprescindible en la creación artística contemporánea.

Mencionar el paisaje supone invocar al espíritu del jardín que es una imagen ideal del universo que cambia con el tiempo al ritmo de los cambios de sensibilidad.

Así el jardín paisajista es el jardín del liberalismo frente al más geométrico jardín barroco del absolutismo a diferencia del jardín paisajista que emerge del movimiento físico a imitación de la naturaleza y rechaza la vegetación recortada por la poda.

Este jardín ingles hace surgir el gusto por la naturaleza libre, con un ensalzamiento del paisaje campestre y los campos de cultivo, es lo que se conoce como gardenesque impulsado por Loudon en la primera mitad del siglo XIX.

El jardín romántico rechaza la mecánica racional de la geometría y la simetría y se identifica con la naturaleza, basándose en la poética del pintoresquismo.

Así el jardín es una mimesis de la naturaleza, imitando su libertad de formas, pero siempre desde la perspectiva conceptual del paisaje del momento.

Whaterly en Observation of modern Gardening dice que la naturaleza en su sencillez no emplea mas de cuatro elementos en la composición de sus escenas: el terreno, la vegetación, el agua y las rocas.

El individuo introduce el quinto elemento que son los edificios.

La particularidad de formas, tamaños, colores y composiciones de estos elementos determinan el carácter de un paisaje.

Los jardines románticos ingleses se caracterizan por la ruptura del orden, donde desaparecen los parterres, los juegos de simetrías, los laberintos del siglo anterior y dan paso a un estudiado descuido que crean la apariencia de una naturaleza anárquica.

Los paseos y caminos, las grandes avenidas escoltadas por arboles frutales como naranjos, grandes setos y esculturas tan característicos de los estilos italiano y francés, son sustituidos en el romanticismo, por caminos tortuosos aparentemente descuidados, por praderas y grandes espacios abiertos poblados de árboles colocados al azar.

Si la Ilustración vuelve al Renacimiento inspirándose en los canones italianos, el Romanticismo se retrotrae a la Edad Media.

Esta época se vuelve un referente para arquitectos y artistas por este motivo, por eso aparecen nuevos elementos como los castillos o la recreación de falsas ruinas dentro del jardín.

Desde finales del siglo XVIII y durante el XIX, los jardines románticos se extienden por toda Europa.

Alemania y Suiza son los países que mejor acogen esta nueva moda paisajística.

Lo exótico tiene lugar importante en esta época ya que comienza a desarrollarse el orientalismo, por lo que las alusiones a la cultura oriental son constantes y en ese jardín romántico se muestran templetes, vegetación japonesa y puentes para riachuelos.

Otro de los elementos imprescindibles del jardín romántico es el agua que incluye ríos y lagos artificiales buscando siempre la composición silvestre.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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