La delgada linea del plagio

Dice el Tribunal supremo que el concepto de plagio es jurisprudencia reiterada la que declara plagio (…)(…)carente de toda originalidad(…)de ahí que el concepto de plagio haya de referirse a las coincidencias estructurales básicas y fundamentales y no a las accesorias, añadidas, superpuestas o modificaciones no transcendentales.

Dice Eugenio d’Ors que todo lo que no es tradición es plagio, y Pio Baroja dice que todo lo que no es autobiográfico es plagio.

Ante esto se puede suponer que todo o casi todo es plagio porque se ha integrado culturalmente de manera automática, pero hay que subrayar que toda creación es una asociación de ideas previas le precede una tradición.

Rolan Barthes en La muerte del autor dice que el autor lo único que hace es reactualizar el contenido, ya que al filtrarlo lo que hace es apropiarse de las ideas que en realidad pertenecen a la cultura general.

No se porque tiene tan mala prensa el plagio ya que no hay una sola creación que parta de cero y crear es copiar con un filtro propio ya que el numero de combinaciones posibles es limitado, de hecho las formulas se agotan al igual que los soportes.

Las tradiciones de todos los pueblos se han hecho a base de repetir ideas e introducir otras nuevas, cronológicamente eso esta ahí.

Quizás nuestra sociedad es cada vez mas policial o los plagio ahora son moneda común ademas que cuando se aprende se parte de la mimesis, de la imitación.

Es algo que se ha hecho y se seguirá haciendo casi de forma inevitable, porque la sensibilidad de una epoca es común, con lo que los gustos son parecidos y los recursos similares.

O quizás la informática ha hecho que cada vez sea mas rápido el apropiarse de ideas ajenas de forma intencionada y de poder descubrirlo.

Lo que separa una idea que subyace en la obra y su expresión es muy subjetiva y el concepto de la Ley de Propiedad Intelectual no prohíbe, ni hechos ni numerosos aspectos de una creación como genero, estructura, o mensajes, lo que prohíbe es copiar palabras literales y detalles de estilo, con lo que autores como Virgilio, Shakespeare o Cervantes hoy habrían sido condenados por plagio.

Este tema da para ríos de tinta, pero es que la sociedad actual y su legislación estricta, se ha hecho tan conspiranoica que casi todo es punible en cuestiones de libertad de expresión, lo que es un hándicap a la hora de crear y arriesgar por una nueva vía.

Y para generar algo, hay que retomar la tradición si o si, porque si no se repiten las formulas, y aunque al publico le encante rendir pleitesía a los valores consagrados, hay que subirse a los hombros de los mejores que nos precedieron para intentar vislumbrar el horizonte.

Y eso pasa por ver el trabajo de los emergentes o gente que empieza y apostar por ellos porque es la sensibilidad contemporanea, que aunque en nuestra sociedad no se si por las tradiciones inmobilistas o por el culto a los valores consagrados, no esta por la labor.

En España para empezar hay una legislación difusa sobre el tema en las Bellas Artes que hace que los casos de denuncia dependan de la subjetividad del juez en la mayoría de ocasiones.

En el caso de la escultura, no se si siete copias de una misma pieza se considera original, lo que da para hacer piezas como churros sin que nadie se entere y venderlas como únicas y exclusivas, algo que el mercado adora, me refiero al dinero negro con prisa de prestigiarse, de ahí que haya tanta falsificación (lo que por otro lado no esta nada mal porque democratiza la posesión del arte tan exclusivo y limitado de un solo estamento que siempre lo usa de escudo que lo prestigia).

Conozco una fundición muy conocida, que no voy a decir el nombre para no hacer mala prensa de ellos, ya que a pesar de todo son excelentes en su trabajo, que es sabido de todos que le hacia las piezas a los artistas que se habían constituido en marca y estos confiados en que los moldes serian destruidos, algo que no hicieron, han hecho un imperio casi como el de Tamerlan.

Así sin pudor han inundado museos de todo el mundo de supuestas piezas originales de unos artistas fallecidos que no han podido reclamar la fechoría, y como ellos a saber los que habrán.

Porque en cuestiones de falsificaciones, habría que hacer otro articulo, de hecho me comentaba una catedrática de restauración a la que llaman en los tribunales para peritaje, cosa que le molesta, muchas veces llega a la conclusión de que es una copia por omisión, es decir por la perfección de las tablas medievales (ya que por su antigüedad deberían haber sido sometidas a infinidad de contracciones y dilataciones por la temperatura ambiental) porque es imposible dar un veredicto cierto, ya que están ejecutadas con minuciosidad con los mismos pinceles y pigmentos que las originales, y ejecutadas con el mismo canon de infinitos semitonos para dar volumen.

He de decir que cuando estuve en la facultad de Bellas Artes sufrí infinidad de robos desde el trabajo de todo un año de mi carpeta de dibujo al natural, hasta todas mis fotografiás de viajes a Cabo Verde o Colombia etc, convencida que era algún compañero, me entere mas tarde que eran los mismos profesores que “cosechaban” algo por lo que me tenia que sentir casi halagada, moneda común por lo visto.

De esa manera no es que me chuparan la sangre sino que podían incrementar su currículo sin moverse de su espacio de confort con unas cuantas panolis, pero no era la única emergente a la que robaban a dos manos, y al final ajo y agua.

En Literatura recordar que Shakespeare un tercio de lo que escribio, lo copio de escritores anteriores a él, copia literal, nada de una polifonia lejana, ni demás eufemismos, otro tercio lo copio de la misma manera sin que le temblara el pulso a escritores contemporáneos suyos y otro tercio, fue enteramente original.

Seguramente hoy lo habrían triturado a demandas judiciales en los tribunales, pero el resultado es original y apasionante y lleva su sello propio.

Lo mismo cabe decir de Picasso, nuestro genio pictórico, que cuando paseaba por las cercanías de su estudio en Montmatre, los pintores que trabajaban al aire libre, se cuidaban mucho cuando pasaba cerca de esconder sus trabajos porque era un plagiador de formulas y composiciones terrible.

Lo temían como a una vara verde, porque con su mirada hacia un barrido rápido y era un autentico escáner de la obra ajena, de tal manera que se avisaban entre ellos y cuando pasaba cerca, todo el mundo guardaba lo que estaba haciendo, por la cuenta que le traía, para evitar que les copiara.

En el mundo clásico Catulo copia a Safo sin pudor, o Don Juan Manuel en El Conde Lucanor plagia la cuentistica andalusi que devienen de las narraciones orales y de Las mil y una noche.

Cervantes tiene a Virgilio “tatuado” sin pudor en El Quijote y eso no lo hace copia de nada ni de nadie, y no digamos Virgilio con La Iliada de Homero.

La cadena es imparable, pero indudablemente como decía Italo Calvino, un autor se convierte en clásico cuando cada generación encuentra algo nuevo en ellos.

Sin querer ofender la sensibilidad religiosa, el Antiguo Testamento esta lleno de prestamos, por ejemplo de los zoroástricos, en la historia de Jose.

Se puede rastrear sin demasiada dificultad, como estos apiru, constructores de pirámides se constituyeron en el Creciente Fértil a través de la palabra que los cohesionó como grupo, y los desplazó, que eran gente de desierto, el estamento mas bajo, solo comparable al de los delincuentes.

De tal manera que se apropiaron de infinidad de elementos de otras culturas mas avanzadas a la suya, como El libro de los muertos egipcio, cambiando nombres a los protagonistas, hay que tener en cuenta que en este tiempo están los hititas del Reino de Hita, muy avanzados a la epoca a los que los egipcios copian todo.

Estas apropiaciones literales, han posibilitado que no se hayan perdido para siempre estas manifestaciones excepcionales de culturas cuyos vestigios han desaparecido para siempre hace mucho.

En Beowulf convive el mestizaje de La Eneida con la mitología vikinga, que son tamizadas por un copista clérigo que la hace políticamente correcta con La Biblia, para que pueda ser metabolizada por un publico cristiano en una nueva era, de un país que era una tesela que la religión cristiana quería homogeneizar, entre otras para conseguir cierta tranquilidad y certeza de futuro que hiciera una convivencia mas tranquila.

El Cidpor ejemplo significa señor en árabe, y se baraja la idea de que su primer autor lo fuera, el que hubiera varios autores era algo común en las obras de la epoca (a la Celestina le ocurre igual), mas los cantares de gesta, en los que cada generación añadía y quitaba y añadía a voluntad, teniendo en cuenta que en la obra aparecen infinidad de detalles como un tipo de lucha que solo hacían los musulmanes y en la que había que ser un jinete excepcional.

El uso que el poder político, o el grupo económico en el poder ha hecho del arte en general ha hecho que tengamos una visión deformada de este y que su comprensión sea compleja pues siempre incluso en la actualidad han primado intereses económicos.

En lo del plagio me ocurre como en Facebook, busco mi nombre y apellido y aparecen varios en países lejanos.

Como creadora no puedo estar de acuerdo en el planteamiento legal vigente, porque cuando hago una pieza, busco a ver si en algún lugar del mundo han hecho algo similar y siempre hay alguien, (como cuando a una pieza de mármol pequeña la puse sobre pigmento y descubrí que un famoso artista ingles-hindú había hecho algo idéntico en una exposición).

Por lo que mi conclusión seria que es algo común entre contemporáneos el tener idéntica sensibilidad ante la creación, ya que entre otras nuestro “archivo de imágenes y vivencias” es idéntico.

No puedo decir lo mismo de las editoriales que ayudan a crear personajes mediáticos en breve tiempo, populares de la televisión a los que les “fabrican libros” con negros, para generar best seller y conferirles una aureola de cultura de la que carecen, solo recordar el caso de Ana Rosa Quintana.

Pero los famosos tampoco se salvan de la acusación de plagio como Camilo José Cela, Bryce Echenique, García Márquez en su obra Mis tristes putas, Arturo Pérez Reverte, Lucia Etxebarria.

0 de los diseñadores de moda importante que copian colecciones a emergentes y se niegan a darles una indemnización.

Lipovetsky opina que con el fenómeno globalizador hemos comercializado la cultura y culturizado la mercancía.

Es difícil delimitar que es tradición, homenaje, influencias etc pero los copyright, los derechos de autor suponen la forma de vida de muchas personas a las que se atropella arbitrariamente cuando es su forma de vida.

Y como dice Anatole France, cuando veamos que nos roban ideas, averiguemos antes de empezar a gritar, si efectivamente eran nuestras, ya que nadie puede presumir de haber pensado algo que otra persona no haya pensado antes.

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Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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