Ese era el nombre de mi boucerona, ancestro de otras razas como el Dóberman o Rottweiler. En su lugar de origen que es Francia, saca ella sola las vacas del establo a pastar, las vigila y las devuelve a casa por la tarde. Yo debía ser su vaca porque no permitía que nadie se meSigue leyendo «Ila, La que adora a Buda»
