Es un privilegio con un estado de conservación excelente que se encontraba en Barcelona y pretendía venderse en el mercado negro por 25.000 euros.
Alfonsusrex es el solemne nombre en clave de la operación con la que la Policía Nacional ha recuperado un valioso documento del siglo XII que fue robado del Archivo Capitular de la Catedral de Cuenca hace 43 años junto a otros 92 documentos. Se trata de un privilegio rodado firmado con el sello de Alfonso VIII en el año 1195, que ha sido hallado en Barcelona, custodiado en un despacho de abogados, y se ofrecía a la venta en el mercado negro por 25.000 euros, según ha informado la policía en un comunicado.
La investigación fue iniciada en la Comisaría Provincial de Cuenca y en ella han participado la Brigada de Patrimonio Histórico de la UDEV Central, así como el Grupo de Patrimonio Histórico de la Jefatura Superior de Cataluña.
El documento, que a pesar de sus 828 años de antigüedad se encuentra en un excepcional estado de conservación, ha sido devuelto a la Catedral de Cuenca, su legítimo propietario.
Un privilegio rodado era un tipo de privilegio (documento con el que el rey concedía una ventaja a una persona o localidad sobre la ley común) en el que se dibujaba un círculo (rueda) donde se inscribía el sello real.
Esta operación de la Policía Nacional se inició a raíz de la denuncia interpuesta por el Deán de la Catedral en la Comisaría de Cuenca. En ella indica que había tenido conocimiento de que el Privilegio Rodado con sello de plomo de Alfonso VIII, sustraído del Archivo Capitular de la Catedral de Cuenca en 1980, estaba siendo ofrecido para la venta en Barcelona. Al estar incluido en una lista de documentos robados de INTERPOL —hecho que dificultaba su venta de manera legal en casas de subasta o antigüedades— la venta se estaba haciendo al margen de los canales de venta habituales.
Los investigadores comprobaron que la sustracción ya fue denunciada el 23 de marzo de 1980, iniciándose en aquellos años una investigación por parte del entonces Cuerpo Superior de Policía, y que se cerró con la recuperación de un gran número de libros de la Biblioteca del Seminario y de documentos expoliados del Archivo Capitular. La pista del Privilegio Rodado se perdió en el año 1989, cuando se hallaron indicios de que se encontraba en Bogotá (Colombia).
Tras numerosas gestiones en el mundo de la compraventa de antigüedades y obras de arte, los investigadores lograron identificar a las personas que estaban ofreciendo el documento a la venta. Informa la Policía Nacional:
La implicación de la Fiscalía de una forma singular ha sido fundamental en la investigación, así como la de la Catedral conquense, quien se interesó por su recuperación, colaborando estrechamente con los investigadores, llegando a contactar con las personas que lo tenían en su poder.
Tras llegar a la convicción de que el documento se hallaba custodiado en un bufete de abogados de la ciudad condal, se solicitó la entrada y registro en dicho despacho profesional. Una vez que el Juzgado de Instrucción número 4 de Cuenca autorizó el registro en el bufete de abogados, los agentes establecieron un dispositivo conjunto para realizar una entrada y registro en el despacho y así recuperar el documento.
Además de la recuperación del Privilegio rodado, de gran valor histórico para la Catedral de Cuenca, se ha investigado a las personas que estaban tratando de venderlos como presuntos autores de un delito de receptación y conductas afines. Asimismo, se tomó declaración a un catedrático de la Universidad de Barcelona, especialista en Historia Medieval, a quien los investigados habían contratado para que emitiera un dictamen sobre su autenticidad.
Mi madre era una jugadora maravillosa de poquer, con esa mezcla de guapa, lista y malvada, que se fingía tonta y tímida y que desplumaba la mesa entera con el encanto de la seducción.
Hubiera podido ser una profesional de una de esas barcazas del Misisipí con un atractivo Clark Gable y un ambiente afrancesado del sur de EEUU del XIX, quitando que se mareaba como un atún en cuanto flotaba sobre algo.
Mi abuelo por parte de padre, un empresario hecho a si mismo de Motores Campbell que lo arruino el crack del 29, escribió 7 libros de poquer en una bibliografía amplia, con las mejores estrategias, algunos de ellos todavía pululan por las ventas de segunda mano.
Este abuelo mío tuvo una vida novelesca, nacido en Vélez Málaga hijo del primer alcalde democrático de la I República, nació en un tejar boyante.
La repentina muerte por aneurisma de su padre joven, sumió su hogar en una repentina ruina después de que un hermano casi adolescente se hiciera cargo del negocio con una pésima gestión.
Perdieron casa y patrimonio y para aliviar la maltrecha economía familiar, mi abuelo con 10 años se vino a trabajar a Almería a una ferretería céntrica denominada el Llavín, donde dormía y comía. Bueno, es un decir, lo único que comían en todo el día era un chocolate terroso que les daba el dueño del negocio junto a la miserable habitación.
Mi abuelo habilidoso para la supervivencia desde pequeño, se las ingeniaba con una caña de pescar con más hambre que el perro de un ciego para robar viandas del patrón. Prácticamente vivía de las propinas, no tenía sueldo, llevaba los encargos a los domicilios, encargos de hierro que pesaban demasiado para un niño tan pequeño.
El caso que, con la caña de pescar robaba con discreción y desde su ventana se introducía en la despensa del avaro y deleznable dueño, que tenía a la plantilla esquelética trabajando 7 días en semana.
Capturaba longanizas y se comía una y volvía a dejar las ristras colgando del mismo sitio.
Otro día una morcilla…y así pasaban los días sin que las tripas rugieran tanto y eso le salvo de enfermar en pleno crecimiento.
Su hermano rechazaba su actitud y con la menor escusa le propinaba palizas. La miseria trae esas lindezas.
Su hermano, causante de la desgracia familiar, era un chico joven y taciturno, aficionado a las mujeres y el poco dinero que ganaba, lo empleaba en ello, quizás para aliviar las amarguras que lo invadían, lo que termino con su vida con poca edad.
Al final enfermo de tuberculosis y murió al poco un milagro no contagiara.
Mi abuelo como un perro callejero con sus propinas y 10 años, los domingos compraba caña duz y alquilaba un bote en el puerto para pasear solo.
Muy pequeño para el trabajo que realizaba porque tenía que transportar esa ferralla a lugares alejados y su cuerpo era el de un niño todavía, pero a las personas que se lo llevaban, a sabiendas de sus carencias, les daban comida y una propinas buenas.
Este niño en condición limite, no voy a contar su vida, le fue bien. Hizo una fortuna en vida porque al igual que el embutido que robaba, tenía mucho ingenio para los negocios.
En Almería cuando se casó, puso un negocio de motores para la extracción de agua porque vivimos en un desierto y la minería se había agotado y la filoxera se había cargado los cultivos de la uva.
Debía todo, la carpintería, los cristales, les dijo a todos que confiaran en él que pagaría y el día de la inauguración, estallo la primera guerra mundial, un horror.
Como no quería decepcionar a tantas personas buenas, decidió fletar barcos que lleno de carretillas, railes, hierro y todo el metal sobrante de la minería que ya no se usaba para venderlo a los países en conflicto que se lo pagaron a precio de oro. Hizo una fortuna y se fue a Madrid.
Mi padre nació en el Barrio de Salamanca con chofer, mayordomo erc y estudio en el Pilar, después estudio cuatro cursos de medicina y al estallar la guerra civil tuvo que alistarse en caballería, media guerra fue nacional y media republicano, no por deseo propio, sino porque así lo decidió el destino.
Al terminar mi abuelo, como había ayudado a recaudar fondos para la republica de los empresarios, le fueron incautados los bienes y condenado a muerte para variar.
Uno de sus hijos fundador de la Falange le hicieron el paseíllo y tuvo que buscarlo entre los cadáveres que abandonaban en las aceras, fue terrible.
Mi abuelo entre medio, como astuto que era, a rio revuelto hizo levantamiento de bienes y vendió a testaferros, nadie dijo nada o no se enteraron y salvo dos cortijos grandes casas etc.
Los tribunales militares que había, tenían pocas garantías legales y eran rapidos ejecutando las sentencias, pero él contrato a un buen amigo abogado que le salvo el pellejo, un privilegio que no tuvieron otros.
Otro hijo se suicidó tirándose al pozo del cortijo de Huercal donde pase parte de mi infancia y que hoy es un colegio privado (El Agave) donde el alcalde pretende levantar un busto de mi ancestro.
Aquello lo convirtió en lavadero de mineral después de la guerra y toda su producción se vendía al completo a la Bayer de Hamburgo.
Mi padre bilingüe de alemán, se hizo cargo de la gestión de los bienes, a regañadientes, empresario a la fuerza cuando su vocación era la medicina.
Tras la guerra, debido al desastre de muertes y suicidios en la familia, a mi padre muy joven lo mandaron un par de años a Tánger con un familiar que era el Gran Maestre de los Masones, una cabeza privilegiada, exiliada allí que trabajaba de juez.
Por parte de mi madre también eran masones, había 5 logias en la ciudad, eran socializantes, y este abuelo le incautaron todos los bienes y le impidieron trabajar después de la guerra.
Mi abuelo buscavidas, monto varios negocios con los que había podido salvar de la quema, pero su salud afectada por tantas adversidades, le asesto un derrame cerebral que lo dejo fuera de juego.
Pero seguía jugando al poquer con gran inteligencia y no dejo nunca de hacerlo a pesar de haber perdido la noción de todo.
Mi madre cada fin de semana tenía una partida en el Cortijo Santa Sofía de Antonio Moreno en Huercal de Almería, donde cantábamos y reíamos ajenos al mundo que mientras crecía.
Cuando con 18 me case, mi marido me pidió que no mencionara que había crecido al lado de una mesa de poquer porque procedía de un entorno agrícola, donde la religiosidad agrícola lo contemplaba como algo de gente de mala vida.
Muy al contrario, en mi tierra era un atributo cosmopolita.
Mis labios estuvieron sellados durante casi 45 años, pero no por ello deje de echarlo de menos y cada vez que podía de manera clandestina y plácida, jugaba como quien comete un pecado capital.
La Royal Academy of Arts de Londres presenta este verano una exposición sobre el estudio de arquitectura suizo Herzog y de Meuron.
El estudio, fundado en 1978 por Jacques Herzog y Pierre de Meuron, ha conformado ciudades de todo el mundo al reinventar la naturaleza de la arquitectura.
Esta desde el 14 de julio, al 15 de octubre de 2023 y es la primera en Londres en casi veinte años. La exposición da a conocer a los visitantes una idea de los enfoques que los arquitectos aplican en sus proyectos.
La exposición es una oportunidad para experimentar la arquitectura de Herzog y de Meuron y los contextos que la rodean.
Entre sus obras expuestas podemos encontrar una variedad de métodos de trabajo, materiales y tecnologías utilizadas. La exposición comisariada con los arquitectos Herzog y de Meuron cuenta entre sus obras expuestas la Tate Modern, Londres (2000 y 2016); Laban Dance Centre, Londres (2003); el Estadio Nacional de Beijing (Nido de pájaro) (2008); Elbphilharmonie Hamburgo (2016); REHAB Basel (2002 y 2020); M+, Hong Kong (2021); Royal College of Art, Londres (2022); y Universitäts- Kinderspital Zürich (que finaliza en 2024).
La exposición se organiza en tres espacios que exploran ideas y procesos de su arquitectura. La primera sala cuenta con una parte del Kabinett de H&dM, un espacio abierto de almacenamiento e investigación donde se muestran 400 objetos como maquetas, materiales, grabados, fotografías o clips de películas, que representan una gama diversa pero específica de proyectos y seis grandes obras fotográficas que ilustran la importancia que dan a la perspectiva.
La segunda sala tiene una gran pantalla en el centro que muestra un documental sobre rutina en el proyecto REHAB Clinic for Neurorehabilitation and Paraplegiology de H&dM en Basilea, Suiza.
Al otro lado de la pantalla hay una instalación cinematográfica basada en observaciones de personas que ocupan y exploran distintos proyectos del estudio.
La tercera sala está dedicada a su último proyecto que se encuentra actualmente en construcción, la Universitäts-Kinderspital Zürich en Suiza.
En este espacio los visitantes conocen de cerca el proceso de trabajo que conlleva realizar un proyecto de arquitectura dedicado a la salud con una maqueta en tamaño real de la habitación un paciente del hospital
El sueño de cualquier museo del mundo es tener en su colección un cuadro de Velázquez o que acabe siendo atribuido al maestro español. No es frecuente que ocurra una vez, rarísimo que sean dos y absolutamente excepcional que se atribuyan tres Velázquez en una misma colección en tan solo diez años. Es lo que ha ocurrido en el Metropolitan Museum de Nueva York , que hoy cuenta con seis Velázquez y solo tenía tres antes de 2009. Ese año se anunció a bombo y platillo que el «Retrato de un hombre» (también conocido como «Caballero Bache» , pues el coleccionista Jules S. Bache lo donó al Metropolitan en 1949) pasaba a engrosar su entonces escasa lista de Velázquez. Se unía al «Retrato de Juan de Pareja», «La cena de Emaús» y el «Retrato de la Infanta María Teresa». En 1979 fue degradado a obra de la escuela velazqueña. Hasta el nuevo estudio, realizado por el conservador Keith Christiansen y el restaurador Michael Gallagher, ambos del Met. Jonathan Brown bendijo la autoría.
Tan solo un año después, en 2010, Thomas Campbell , su director por entonces, anunciaba el hallazgo de otro nuevo Velázquez en sus fondos. Se trataba de un retrato de un joven Felipe IV de cuerpo entero. Una investigación llevada a cabo en 1973 concluyó que lo había pintado un discípulo de Velázquez. Pero de nuevo el tándem Gallagher-Christiansen lo atribuyó al maestro. Y eso que, según los especialistas, es una copia hecha con calco de un cuadro de Velázquez del Prado. «Felipe IV renacía victorioso en la Quinta Avenida», escribía Jonathan Brown en ABC. Tenía, y sigue teniendo, el Met un «Retrato del conde-duque de Olivares a caballo» , muy similar al del Prado, sobre el que hay serias dudas de su autoría a Velázquez. En general, se descarta.
En la colección del Metropolitan había otro retrato de un hombre anónimo. Eran un misterio tanto su autor como el modelo. El cuadro fue donado al museo en 1889 por Henry G. Marquand. De ahí que se conozca como el Caballero Marquand . Desde entonces ha habido muchas teorías sobre él: obra de Velázquez, un autorretrato del pintor sevillano, obra de Juan Bautista Martínez del Mazo, su yerno; su autorretrato… Ahora Velázquez vuelve a recuperar su autoría , gracias a un estudio que firman Javier Portús , jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del Prado, en colaboración con Dorothy Mahon (restauradora del Met), S ilvia A. Centeno y Federico Carò (técnicos del Met), y que publica en exclusiva la revista especializada «Ars Magazine» en su último número. Se adelanta en la publicación al propio Metropolitan.
El Caballero Marquand de Velazquez
Hablamos sobre la investigación de este lienzo con Portús, uno de los máximos especialistas en Velázquez. Está ultimando el catálogo razonado de las obras del pintor en el Prado . Posiblemente, verá la luz en 2020. Fue invitado por Christiansen para ir al Metropolitan y participar en un estudio de los Velázquez de su colección. Tuvo lugar en junio de 2014.
Detalle de «Retrato de hombre» (también conocido como el «Caballero Bache»), atribuido a Velázquez en 2009 METROPOLITAN MUSEUM, NUEVA YORK
De momento, el museo se muestra cauteloso . Portús lo tiene claro: «Yo creo que es un Velázquez . Es una obra que siempre me había llamado la atención en el Met y merece que se le preste atención. Los museos son cautos y, antes de aceptar una atribución, esperan la respuesta del medio académico. Es habitual». ¿Han colaborado también en este caso Christiansen y Gallagher? «No directamente, pero sí estuvieron al tanto». El estudio se hizo en 2014. Se adelantaron al año siguiente algunos de los resultados en unas jornadas en el Louvre con motivo de la exposición que el museo parisino dedicó a Velázquez. Pero el proyecto quedó paralizado desde entonces, a la espera de someter a estudio el «Retrato de Juan de Pareja» y sacar sus consecuencias. «Los resultados técnicos son parecidos a los que arroja este retrato», advierte Portús.
Retrato de Felipe IV, atribuido a Velázquez en 2010 METROPOLITAN MUSEUM, NUEVA YORK
En 1963 José López-Rey creía que no era un Velázquez. Y, más recientemente, Jonathan Brown , con motivo de la exposición de retratos de Velázquez que hubo en el Metropolitan, pensaba que era de otro pintor, posiblemente Juan de Pareja, al igual que otro retrato, «La gallega». Hay quienes creen ver la mano de Juan Bautista Martínez del Mazo , yerno de Velázquez. «López-Rey veía problemas desde el punto de vista técnico y de la gama cromática –dice Portús–. Es un cuadro pintado sobre un lienzo más grueso de lo habitual en Madrid; sin embargo, es mucho más parecido a los que usa Velázquez en Italia. En 1963, el “Retrato de Juan de Pareja” estaba en una colección particular. Era complicado acceder a él. Para hacer ahora este estudio se le retiró el cristal protector y el marco y las similitudes cromáticas con este retrato son realmente llamativas. Además, esas similitudes cromáticas se traducen en similitudes técnicas, como es el caso de la capa de preparación o imprimación. Creo que también hay una hermandad en la ejecución».
Por todo ello, y porque «es un retrato de una calidad bastante notable, a mí y a las personas que han colaborado en este artículo, nos parece más plausible que sea Velázquez el autor », comenta Javier Portús. Han acotado mucho la fecha de ejecución: hacia 1649-1650 en Roma , durante el segundo viaje de Velázquez a Italia , donde pintó otros cuadros como el «Retrato de Juan de Pareja» o «Ferdinando Brandani», del Prado (antes se creía que era el barbero del Papa). «Para mí, está más cerca de 1649 que de 1650, porque me parece más cercano al “Juan de Pareja” que a los retratos que hace en 1650 del Papa y de toda su corte, que tienen un aspecto más acabado y relamido».
En el estudio se compara este cuadro no solo con el «Retrato de Juan de Pareja», sino con otros: el retrato de Brandani, el del Caballero Bache, el de Camillo Astalli, de la Hispanic Society de Nueva York; o el caballero anónimo de Apsley House (Londres). «Hemos hallado similitudes no casuales, sino que acotan de manera muy concreta un círculo muy pequeño. La opción más plausible es Velázquez ».
¿Tiene el cuadro muchos arrepentimientos? «Lo interesante del cuadro no es que tenga muchos arrepentimientos sino hasta qué punto son rectificaciones que afloran a la superficie pictórica y que no ha habido un empeño en disimular –responde Portús–. Es un retrato muy espontáneo , en el que estás viendo la mano del artista trabajando. A diferencia de los retratos de la corte papal, en los que todo estaba controlado al máximo, en este retrato, como en el de Juan de Pareja, el de Apsley House, el Caballero Bache… ha habido una voluntad de transmitir una idea de espontaneidad. Eso lo sitúa en la órbita velazqueña: no querer ocultar el proceso pictórico».
Aparte de la imprimación, el estudio analiza comparativamente desde el pelo alborotado del retratado, su cuello, el ojo derecho (tiene un punto negro sobre el párpado); el fondo de la composición… Todo ello le lleva hacia Velázquez. «Sí, son características que conducen hacia Velázquez . Los retratos atribuidos con cierta seguridad que presentan esas características son mucho más vinculados a Velázquez que a su entorno. Lo que conocemos de Mazo no resulta tan espontáneo y lo poquísimo que se conoce de Juan de Pareja tampoco». ¿No ve nada de Mazo ni de Pareja en este retrato? «No. No veo nada de Mazo que se pueda comparar. Y, de hecho, se suele considerar como la obra maestra de Mazo».
Detalle de «Retrato de Felipe IV», atribuido a Velázquez en 2010 METROPOLITAN MUSEUM, NUEVA YORK
Sobre el pelo alborotado del retratado , comenta Portús que «es bastante frecuente en Velázquez para dar idea de espontaneidad y vitalidad. Un cabello del que no están descritos los límites de manera absolutamente precisa». Acerca del cuello , dice que «toda la construcción de la parte final de la cara, no solo el cuello, coincide con varios retratos del maestro». En cuanto al fondo de la composición , explica que «es muy típico de Velázquez: utiliza los fondos para animar a la figura. En las obras de Velázquez de esta época raramente los fondos son completamente homogéneos, tienen mucha gradación lumínica y cromática. Da mayor presencia y vivacidad a la figura». Gracias, sobre todo, a los rayos infrarrojos, se ha podido apreciar un punto negro muy denso en el párpado . También se aprecia en el Caballero Bache, el retrato de Apsley House… Dicho todo esto, apostilla Portús que «la atribución de obras de arte no es una ciencia exacta , tiene que ver con las leyes de probabilidades y se basa en un método comparativo. No es una teología. Me puedo equivocar».
Al final del artículo deja caer la hipótesis de que el retratado podría ser Juan de Córdoba : «Era el agente de negocios del Rey Felipe IV en Roma, un hombre con grandes contactos en la ciudad, quien facilita a Velázquez todas las gestiones que tiene que hacer: el Rey le encargó conseguir vaciados de esculturas antiguas. No era nada fácil que una colección permitiera el acceso y suponía un desembolso económico importante. No es una novedad vincular un retrato velazqueño con Juan de Córdoba. Es solo una hipótesis. Fue uno de los personajes con los que Velázquez tuvo más trato en Roma».
¿En el Prado podrían aparecer tantos Velázquez como en el Met? (Ríe Portús) «Por ahora no». ¿Por ahora no se lo cuento o por ahora no han aparecido? (Ríe de nuevo) «La atribución de una obra a un pintor no es una cuestión de magia, ni el mito del ojo crítico. Es una acumulación de datos y conocimientos. Serán sometidos a una reflexión, que nos permitirá entender los procesos técnicos de Velázquez y entender un poco mejor a qué llamamos Velázquez . Estamos en esa fase. Hace más de un siglo se atribuyeron más de 60 cuadros. Ahora ha ocurrido el proceso contrario: una depuración crítica».
Detalle de «Retrato de niña» o «Joven Inmaculada», atribuido a Velázquez, que fue subastado en 2017 por la sala Abalarte de Madrid y vendido por 8 millones de euros ABC
Retrato del Duque Francesco
Raro es el año que no salen a la luz nuevas atribuciones a Velázquez. En 2003 el Prado incorporaba a su colección del pintor sevillano el que hasta entonces era su último inquilino: un retrato de quien se pensaba que era el barbero del Papa (hoy se sabe que es el banquero Ferdinando Brandani ), adquirido por 23 millones de euros. Decimos hasta entonces, porque en 2016 William Jordan, especialista en pintura española, donó al museo, a través de la Asociación de Amigos Americanos del Prado, un retrato inédito de Felipe III pintado por Velázquez. Jordan falleció dos años después.
En las últimas décadas han salido al mercado un «San Pablo» y «Las lágrimas de San Pedro» , cuya autoría suscitó controversias entre los especialistas. Ya había ocurrido antes con otras obras atribuidas a este artista, como una «Inmaculada Concepción», que quedó sin vender en subasta tras el rechazo por parte de algunos especialistas velazqueños. En 2007, la Fundación Focus-Abengoa compró para Sevilla una «Santa Rufina» de Velázquez en una subasta en Londres por 12,4 millones de euros.
Ferdinand de Brandani de Diego Velazquez
En plena fiebre velazqueña en Estados Unidos, la Universidad de Yale anunció ese mismo año que había encontrado en sus sótanos un Velázquez. Su «descubridor», John Marciari. «La educación de la Virgen» es el título del hallazgo. Desde España, algunos historiadores no dudaron a confirmar su autoría. Al otro lado del Atlántico, sin embargo, Jonathan Brown la echaba por tierra. Se desplazó hasta New Haven, vio el cuadro y llegó a la conclusión de que dicho cuadro no era obra de Velázquez: «No podemos conceder el título de doctorado en pintura a este cuadro». La polémica, de nuevo, estaba servida.
Inocencio X de Velazquez
Se cree que apenas queda media docena de cuadros de Velázquez en manos privadas. Uno de ellos podría ser un retrato masculino que fue presentado en sociedad en «Ars Magazine» en 2011. El hallazgo fue obra de Peter Cherry, profesor en el Trinity College de Dublín, especialista en pintura española del XVII y máxima autoridad en el género de bodegones. El retrato, fechado en torno a 1632-1635, tras su primer viaje a Italia, fue propiedad de un pintor británico poco conocido, Matthew Shepperson (1787-1874), y hoy pertenece a un descendiente suyo. Iba a ser subastado por Bonhams en Oxford en 2010, pero finalmente fue retirado por el dueño tras consultarlo con el propio Cherry.
En 2017 salió a la luz en la sala de subastas Abalarte de Madrid un lienzo inédito atribuido a Velázquez, «Retrato de niña» o «Joven Inmaculada» , que podría pertenecer a su etapa sevillana. El cuadro, que fue atribuido por Richard de Willermin, se vendió, según la casa de subastas, por el precio de salida (8 millones de euros). La puja había llegado por escrito.
Un día, hace diez años, los investigadores del museo Louis van Tilborgh y Teio Meedendorp se plantearon cuál podía ser la exposición más bella y única con la que conmemorar los 50 años del templo de Museumsplein que impulso el sobrino-nieto del artista, su tocayo Vincent Van Gogh, al que todo el mundo llamaba El Ingeniero.
“Necesitábamos tiempo –explica Meedendorp, cicerone de Magazine por toda la muestra- porque había que atar muchos cabos, sobre el papel había 74 pinturas en 70 días. Bastante increíble. Estábamos trabajando en el último catálogo de la obra, y nos intrigaba su estado mental y la relación con sus doctores, porque se había estudiado poco. Fue entonces cuando empezamos a ver su periodo de Auvers-sur-Oise”.
La figura de monsieur Gachet, doctor parisino que pasaba los fines de semana en la localidad, fue clave. “Su consejo fue: ‘pinta sin parar’”. Van Gogh estaba feliz trabajando porque era su mejor terapia. Lo único que quería era huir de Saint Remy, allí tuvo una crisis muy fuerte, en la que rozó la locura absoluta.
“Quisimos ver bajo la lupa ese periodo, su relación con el doctor Gachet. Lo primero que vimos fue que en esos 70 días, el pintor fue cambiando de estilo sin problema. Alcanzó la maestría absoluta Era difícil alinearlos cronológicamente, algunos se mencionan en las cartas, otros no”, cuenta Meedendorp.
El comisario explica que los 54 cuadros son un compendio completo de su vida azarosa, una montaña rusa infernal.
Es como si nos estuviera diciendo lo grande y completo que es como pintor por la cantidad de obra, calidad y tiempo en el que lo consigue. Elige pintar rápido y simple hasta el punto que algunas obras son como bocetos muy completos con muy pocas pinceladas y en un formato en el que apenas trabajó, que es el cuadrado. Otras obras son muy detalladas, más refinadas.
Al mismo tiempo experimenta. Hay una composición donde manda el azul y seguro que está inspirada por las estampas de Hiroshige que acababa de ver en el que sería su último viaje a París. El japonismo estaba muy de moda en el París de fines del siglo XIX.
Van Gogh trabajaba como los jornaleros, de sol a sol: “Se levantaba a las cuatro y a las cinco estaba en los campos hasta la hora de comer.
Luego volvía al lugar o si la tela estaba casi acabada, lo remataba en ese espacio de la fonda donde los pintores trabajaban. Acababa un cuadro por día y, al cabo de dos o tres días más tarde, los remataba o retocaba un poco”, apunta Meedendorp.
Una parte de la exposición está compuesta por una serie de postales de época de Auvers y alrededores y ha ayudado a delimitar las perspectivas de algunos cuadros de El loco del pelo rojo.
El comisario lo dice con la boca pequeña, pero la colección es suya. La ha ido acumulando a lo largo de los últimos 15 años y la ha cedido al museo todos estos meses.
Cambiaba el paisaje a su gusto, pero los campos y las casas siguen ahí. Otra de las genialidades de Van Gogh –analiza- es que pintaba lo que el resto de pintores de la zona no miraban. Eran seguidores de (Charles-François) Daubigny e iban todos al río, pero él no. Pintó la iglesia, las casas viejas
La muestra del pintor es especial por varias razones, una es la colaboración del Musée d’Orsay de París, adonde viajará cuando cierre en Ámsterdam en octubre.
La pinacoteca parisina alberga la colección de vangoghs que legó el hijo del doctor Gachet, que amasó cuadros a cambio de servicios médicos y fue muy celoso en mostrarla.
En 1905 cinco de los cuadros del Doctor Gachet fueron fotografiados en secreto. Se enfadó tanto que nunca más los dejó”
Teio MeedendorfComisario de la muestra
Meedendorf explica que Cachet rechazaba a todo el que quisiera ver su colección.
En 1905 cinco de sus cuadros fueron fotografiados en secreto. Se enfadó tanto -recuerda- que nunca más los dejó ni los dejó fotografiar. De hecho cuando De la Faille hizo el catálogo razonado en 1928 los que no se habían fotografiado en secreto sólo estaban numerados y descritos. Hay cuadros que no se vieron por primera vez hasta 1950.
Si la exposición Los últimos meses… es tan importante es porque todo el fondo del Orsay sólo puede ser cedido al Van Gogh. “Fue una de las condiciones del hijo del doctor. Y eso que la Fundación Van Gogh aún no existía, pero ya carburaba en la cabeza de su impulsor, El Ingeniero. Y eso fue crucial. Hemos tenido que trabajar con 30 instituciones, un trabajo arduo”, confiesa el comisario que cerró acuerdos sobre la campana. Sí, hubo un cuadro que llegó con retraso, pero a diferencia de los alumnos tardones, a este sí se le dejó pasar.
El compendio de obras es una lección de maestría, una fuente de donde bebieron con mesura Matisse o a morro como es el caso de Edvard Munch, que nunca disimuló su admiración. Van Gogh pinta el camino con bandas anchas y limpias de jade que Munch recrea en El Grito.
Publican en español todos los escritos del artista, algunos inéditos, en un volumen que incluye diarios juveniles, textos poéticos, dos obras de teatro y un manuscrito póstumo.
Vive siempre rodeado no solo de pintores y escultores, también de escritores: Guillaume Apollinaire, Max Jacob, Paul Éluard, Michel Leiris, Jean Cocteau, Pierre Reverdy, Benjamin Péret, Tristan Tzara… Se rodea de poetas en Els Quatre Gats de Barcelona y en el bohemio Montmartre parisino. En la puerta de su taller del Bateau-Lavoir, donde dio vida a Las señoritas de Avignon, reza un cartel: Lugar de encuentro de los poetas.
Picasso fue amortajado con una capa de Seseña. La firma donó una similar a la casa natal de Picasso en Málaga. La bautizó ‘Capa
Picasso es reconocido por estos como uno de los suyos. La pintura es poesía, dice Picasso a Françoise Gilot. Pero siempre duda de su calidad como escritor y de si debe publicar sus textos:
Es como desnudarse del todo cuando no es el momento.
Otros muchos artistas plásticos también coquetean con la escritura como Miguel Angel, William, Juan Ramón Jiménez Omar Pamuk etc. La editorial Akal, con el apoyo de la Comisión nacional para la conmemoración del 50 aniversario de la muerte del artista y la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso, publica en español un volumen con todos sus escritos. En 2021 lo hace en francés Gallimard. Cuenta con una introducción y notas de Marie-Laure Bernadac y Christine Piot:
La fascinación que sigue ejerciendo Picasso en el público hace más necesaria que nunca la lectura de estos textos, generalmente desconocidos y sin embargo indispensables para el entendimiento y comprensión de su obra.
Aunque a los 12 años comienza a redactar en La Coruña sus diarios manuscritos (1893 y 1895), el precoz Picasso pintor es un autor tardío. Se sumerge en la escritura literaria ya entrado en la cincuentena. 1935 es un annus horribilis para él: espera una hija con su nueva amante, Marie Therese Walter, su esposa, Olga, no quiere darle el divorcio… Sufre una grave crisis personal y creativa. Deja de pintar y se centra en la escritura. De los 340 textos que redacta, 280 están fechados entre 1935 y 1940.
El libro que ahora ve la luz incluye todos sus escritos inventariados hasta hoy, fechados del 18 de abril de 1935 al 20 de agosto de 1959, catorce años antes de su muerte. Un cuarto de siglo escribiendo. Entre ellos, textos inéditos descubiertos recientemente tanto en la colección de Dora Maar, como en colecciones privadas y en las de los Museos Picasso de Barcelona y París. Más de 340 textos poéticos, en francés y en español; dos obras de teatro, una satírica y otra lírica (El deseo atrapado por la cola, en la que aborda la penuria de los parisinos en los años 40 durante la ocupación alemana, y Las cuatro niñas, que transcurre en un huerto donde se divierten unas adolescentes; publicadas, respectivamente, en 1945 y 1968, en Gallimard).
Editorial que en 1978 publicó póstumamente El entierro del conde Orgaz (6 de enero de 1957-20 de agosto de 1959). Se suman sus diarios manuscritos (1893-1895), Sueño y mentira de Franco (15-18 de junio de 1937), anotaciones manuscritas sobre arte (Ningún pintor hasta la fecha ha hecho cosquillas a la pintura como Matisse hasta provocar tales carcajadas)…
En 1989, Gallimard publica todos los textos poéticos de Picasso, con prefacio de Michel Leiris, coincidiendo con la exposición Picasso poeta, el lápiz que habla en el Museo Picasso de París. En 2019-2020, es el Museo Picasso de Barcelona el que inaugura una muestra sobre el Picasso poeta. La mayoría de los escritos proceden del museo parisino, fruto de la dación de 1979. También hay material de los Archivos Picasso y de colecciones privadas.
Escritos hasta en papel higiénico, sus escritos tienen faltas de ortografía, discordancias, tachaduras…
Son diversos los cuadernos (azul, negro, de cuero, de pergamino, Royan, el Álbum de Françoise, Pepe Illo. Tauromaquia, Dibujos y escritos). Jaime Sabates, secretario de Picasso, mecanografia la mayoría de manuscritos.
Algunos, con añadidos de puño y letra del artista. Están escritos con lápiz negro o de colores, a tinta china (negra, verde), bolígrafo, rotulador…, en papel de dibujo, de cartas, en sobres, tarjetas de invitaciones, trozos de periódicos y hasta en papel higiénico. Todo vale. Algunos son grabados o litografiados. Los manuscritos de Picasso, advierten Bernadac y Piot, tienen faltas de ortografía, discordancias de género y número, rara vez usa la mayúscula al comienzo de sus textos o para los nombres propios, hay tachaduras, enmiendas, líneas o párrafos subrayados una o varias veces… Sus manuscritos, dicen, semejan partituras musicales.
Para Leiris:
la escritura picassiana es una libre avalancha que no toma nunca forma de discurso y, haciendo camino, se revela rica en destellos. Sin someterse a ninguna regla de eufonía, de ritmo, ni siquiera de sentido racional, verso libre, deriva al hilo de las palabras y al hilo de las ideas. Al igual que James Joyce, Picasso juega incansablemente con las palabras. Son dos prestidigitadores producto de nuestro siglo.
Lector de místicos como San Juan de la Cruz, le gustaban las novelas policiacas y de aventuras
Explica Marie-Laure Bernadac:
la poesía de Picasso seduce al tiempo que molesta a escritores y poetas. Es una poesía visual, gustativa, olfativa y sonora que enreda sonidos, colores y perfumes, que se acerca más al canto y al baile que a la literatura. El carácter excepcional de sus escritos reside en la personalidad de su autor, en el aporte a la literatura moderna, corrosivo y a veces genial, de un novicio en la materia. Picasso desmantela, reconstruye o hace estallar su texto, presentándolo bajo todos los ángulos y facetas, como lo hacía con un objeto en el periodo cubista. Escritura sin Dios ni ley que no se somete a ninguna regla de orden sintáctico o racional, sino a la incesante solicitud de las imágenes y de las sensaciones que le pasan por la cabeza.
Manuscrito de Picasso
Lector de los místicos españoles, como San Juan de la Cruz, pero también de la poesía maldita francesa (Rimbaud, Verlaine, Mallarmé…), a Pablo Picasso le gustan las novelas policiacas y de aventuras. Pero también los clásicos. Ilustra las Metamorfosis de Ovidio; Lisístrata, de Aristófanes… Cuenta Christine Piot que Picasso le susurra un día a un amigo:
Imagen de objetos y poemas de Picasso recopilados para la exposición ‘Picasso escritor’ organizada por el Instituto Cervantes de Tokio. Facebook/Instituto Cervantes de Tokio
En el fondo, creo que soy un poeta que se ha echado a perder, ¿no crees?.
El misterio aflora por cada recoveco de la historia del Triángulo de las Bermudas rodeado de mitos y verdades. Recorremos los grandes sucesos de su historia para saber qué hay de realidad alrededor de su fama.
Esta zona del Atlántico se encuentra delimitada por Florida, Puerto Rico y las Bermudas. Desde hace varios años, la región se encuentra en el centro de inexplicables desapariciones de barcos y aviones.
Las más antiguas informaciones oficiales de estos sucesos se remontan a mediados del siglo
La obra, La tempestad (1611) de William Shakespeare está fundada en un hecho real que tiene lugar en las Bermudas.
El Triángulo de las Bermudas es uno de los lugares más misteriosos del planeta. Decenas de historias sobre desapariciones de barcos y aviones han llegado hasta nuestros oídos de diversas maneras, siempre rodeadas de misterios y desapariciones. Una de las últimas en enero de 2017, cuando la Guardia Costera de Florida anunció en un comunicado que un navío con destino Florida había desaparecido tras partir el día anterior desde Bahamas. Después de 84 horas de intensa investigación, se suspendió la búsqueda sin rastro de la embarcación y sus tripulantes.
Las desapariciones de barcos y aviones se han producido desde épocas remotas y en muchos puntos del planeta. Pero hay sitios como la costa entre Sicilia y el norte de África en el Mediterráneo que acumulan más desapariciones sin explicar que otras. Entre ellas la región atlántica de las Bermudas es la más famosa.
El Triángulo de las Bermudas está formado por 1,1 millón y medio de kilómetros cuadrados en alta mar dentro de un triángulo equilátero (de ahí su nombre) que forman las puntas de las islas Bermudas, Puerto Rico y Miami en Florida, Estados Unidos.
Este triángulo imaginario encierra un secreto dentro de ella: cientos de barcos han desaparecido desde que se tiene noticia de este lugar, casi 100 aviones –que se sepa– y miles de personas.
En el siglo XX, Joshua Slocum, marino y escritor canadiense, desaparece en el Atlántico. Este hombre pasa a la historia por ser la primera persona en circunnavegar la Tierra en solitario. No hay claridad respecto a qué le sucede, aunque algunas fuentes atribuyen el acontecimiento al Triángulo de las Bermudas.
En 1918 un carguero de la Armada estadounidense, con más de 300 seres humanos y 10 mil toneladas de mineral de manganeso a bordo, se hunde en algún lugar entre Barbados y la bahía de Chesapeake. Incluso contando con los recursos para enviar una señal de socorro, el navío no lo hace. Además, en la exhaustiva búsqueda no son hallados los restos.
En 1945, 5 aviones de la marina de Estados Unidos que sobrevuelan la zona desaparecen. Incluso desaparece un sexto aparato, un avión de emergencia Martin Mariner que acudió al rescate de los cinco primeros. En total, desaparecen 27 personas sin dejar rastro. En la última comunicación que se tiene con ellos, uno de sus miembros asegura que están perdidos y no saben qué rumbo tomar. Después, nada.
La primera noticia escrita sobre este misterio data del año 1950, escrita de la pluma del periodista sensacionalista Edward Van Winkle Jones, que escribe en el diario Miami Herald acerca de la extraña desaparición de un gran número de barcos en las costas de las Bahamas. Dos años después se suma a este misterio el escritor George X. Sand, que asegura que en la zona hay misteriosas desapariciones marinas y en 1964, la revista de artículos de ficción Argosy Magazine publicó un artículo titulado El mortal Triángulo de las Bermudas en el que habla de extrañas desapariciones, fenómenos paranormales y misterios que hacen que quien navegue esas aguas desaparezca.
Es un lugar de paso muy frecuentado por barcos y aviones que viajan desde el continente americano a Europa. Sus fuertes vientos y las corrientes del Golfo hacen que tanto la navegación como los vuelos que cruzan la zona sean más rápidos. Es una especie de «atajo» o «ruta rápida» para viajar hacia Europa. Y como ya sabemos, cuanto mayor es el número de embarcaciones o aviones que pasan por allí, mayores son las probabilidades de suceda algo fuera de lo corriente.
Charles Berlitz, publica un libro, homónimo a la misteriosa región del Atlántico, en 1974. Aquí estan algunas ideas sobre el tema:
Abducciones y estaciones extraterrestres
La influencia de la Atlántida
Vórtices que succionan objetos hacia otras dimensiones
Campos gravitatorios invertidos
Alteraciones en el tiempo
Monstruos marinos
Si bien es cierto que los agujeros negros existen y hay toda una teoría desarrollada por numerosos científicos, entre ellos Stephen Hawking, es improbable que en esa zona haya uno. Un agujero negro es una región finita del espacio en el que la masa concentrada es tan potente que nada se escapa a su fuerza de atracción.
Este agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia se esconde tras densas nubes de polvo y gas. Con la potencia combinada de una red mundial de radiotelescopios, los astrónomos esperan poder echar un vistazo al corazón de nuestra galaxia y capturar -por primera vez- los límites de un agujero negro. Cuando esta red observa las ondas de radio con una longitud de onda de 1 milímetro, su poder de aumento es lo suficientemente alto para observar detalles en las fronteras del agujero negro.
Después esta la idea de la Atlántida. Se conoce esta ciudad-continente mítica gracias a los diálogos de Platón Timeo y Critias, donde los atlantes perdían la soberanía de la Tierra de la mano de los atenienses, sin duda superiores a ellos.
Esta teoría la sigue el psíquico Edward Cayce (1877-1945) asegurando que los atlantes tienen una tecnología muy desarrollada consistente en cristales de fuego que, literalmente, lanzan rayos y obtenían energía. El experimento sale tan mal que su maravillosa isla termina hundida y el poder de estos cristales, que sigue activo hoy en día, interfiere con los aparatos tecnológicos de barcos y aviones.
Solo hay una fuente original que hable de la ciudad de la Atlántida. En el 400 a.C, Platón describe a esta poderosa civilización.
Los atlánticos eran militarmente muy poderosos, poseían sistemas tecnológicos muy sofisticados y económicamente muy ricos.
Tambien está el Kraken que es un monstruo marino de proporciones gigantescas que devora todo lo que se pone frente a él.
Este y otros como él habitarían las aguas del Triángulo de las Bermudas comiéndose, literalmente, todo lo que se pone ante sus fauces.
Este mito pudo venir del avistamiento por parte de marineros y piratas de calamares gigantes de 14 y 15 metros de longitud que habitan las aguas profundas de alta mar. El resto, leyenda.
Otra teoría improbable, la zona es una estación extraterrestre en la que los OVNIS se apropian de personas para llevárselas a sus planetas para estudiarlos. Las teorías más alarmistas aseguran que los extraterrestres nos estudian con el fin de saber cuál es nuestra tecnología y nuestras habilidades para después usarlas en nuestra contra e invadirnos.
Las más amables dicen que los extraterrestres se apropian de personas en esta zona estacional con el fin de salvar a la humanidad del gran Holocausto final.
Al igual que las leyendas, las posibles teorías científicas también son muchas. Normalmente tendemos a dotar de un significado sobrenatural aquello que no podemos explicar, pero la realidad también puede acabar con una buena historia de ficción. Estas son algunas de las teorías más probables.
Por desgracia los errores humanos ocurren. Muchos de los accidentes que han tenido lugar en estas zonas tienen que ver con errores de cálculo, con fallos tecnológicos propios de grandes aparatos o con malas decisiones.
Es algo que nunca se podrá demostrar, simplemente, porque ocurren en zonas que al ser tan extensas y alejadas de las costas, recuperar restos se hace prácticamente imposible.
Otra de las posibles teorías pasa por la climatología. Tifones, huracanes y grandes tormentas que provocan olas de cientos de metros pueden ser, fácilmente, las causantes de los accidentes de grandes embarcaciones en el mar y aeronaves en el cielo.
Hay una teoría –quizá mitad ciencia mitad ficción– que habla de una niebla electrónica. Este concepto lo acuñaron Rob MacGregor y Bruce Gernon en su libro La Niebla. Ambos, supervivientes de un accidentado viaje por la zona, aseguran que un vórtice electrónico en medio de una niebla espesa chocó contra las alas de su avión. Debido a esta niebla electrónica todos los aparatos tecnológicos del aparato –de la década de 1970– se estropean dejando a la pareja sin rumbo y sin visión. Según su propio relato, 75 minutos después aparecen en una zona de Miami en la que era imposible estar en tan poco tiempo. ¿Realidad, ficción? Puede que ambas, ya que el Triángulo de las Bermudas es uno de los dos lugares de la Tierra en los que las brújulas señalan el norte verdadero y no el norte magnético, de ahí que se diga que en el Triángulo de las Bermudas las brújulas se estropean.
Se tienen datos de que al propio Cristóbal Colon le sucede esto en su viaje hacia el nuevo continente. A su paso por la zona, el 8 de octubre de 1492, las brújulas se estropean y dejan de marcar el rumbo. Colón no dice nada a su tripulación y probablemente eso evita un motín y que le tiren por la borda en un punto en el que ya estaban desesperados por alcanzar tierra firme.
El subsuelo marítimo de Las Bahamas tiene agujeros azules que son grutas de miles deaños que existen en la zona y que crean corrientes muy fuertes que son capaces de lanzar a la deriva barcos de gran tonelaje. Son cuevas verticales profundísimas. Se tiene constancia de que la más profunda del mundo, situada en esta zona, se llama agujero azul de Sansha Yongle y tiene 300 metros de profundidad. Pero estos agujeros no sólo existen aquí. También los hay en la península de Yucatán y en el arrecife Lighthouse de Belice, en Centroamérica.
Un reciente descubrimiento, de este mismo año, en las aguas de Noruega, puede aportar una nueva teoría respecto al Triángulo de las Bermudas. En esta zona, en unos cráteres muy profundos –similares a los agujeros azules– habría grandes concentraciones de gas metano. En la zona de las Bahamas, el calor de las aguas tropicales y el de los propios barcos haría que este metano explotase formando no sólo virulentas corrientes marinas sino destrozando buques y barcos como si fueran de papel.
La hija del artista y Françoise Gilot sustituye a su hermano Claude como nueva administradora legal del legado de Pablo Picasso
El Año Picasso avanza a toda vela con una programación plagada de exposiciones y homenajes al artista malagueño por todo el mundo.
Tampoco faltan las noticias. Hace unas semanas falleció a los 101 años la pintora François Gilot, quien durante diez años vivió con Picasso, con quien tuvo dos hijos: Claude y Paloma. Ahora hemos sabido que esta última ha relevado a su hermano como administradora legal del legado de Pablo Picasso (cargo que ocupaba Claude desde 1989), según informó a Afp su abogado, Jean-Jacques Neuer.
Esta designación es muy importante para el mundo artístico, advierte Neuer.
Nacido en 1947, Claude Ruiz-Picasso estudió en Francia y Gran Bretaña, vivió en Nueva York de 1967 a 1974. Allí fue asistente del fotógrafo Richard Avedon y tomó cursos en el Actors Studio mientras trabajaba como reportero gráfico. Participó en la producción de películas publicitarias y en la puesta en escena de obras de teatro.
A la muerte de su padre, Claude Ruiz-Picasso regresó a Francia para hacerse cargo de la Administración Picasso. Se unió al equipo de Maurice Rheims, que inventaría más de 40.000 piezas y participó en la publicación del catálogo razonado de la obra grabada con Brigitte Baer. Puso toda la documentación a disposición de Werner Spies y Christine Piot para la elaboración de un catálogo de esculturas.
Claude Ruiz-Picasso se volcó en la protección de los derechos de autor al convertirse en presidente de Spadem (sociedad para la recopilación y distribución de derechos de autor para artistas visuales) de 1976 a 1989. En 1989, Claude Picasso fue nombrado administrador judicial de la Indivisión Picasso y dejó la presidencia de Spadem, pero siguió supervisando y protegiendo las obras de Picasso, iniciando numerosos procedimientos de infracción en Francia y en el extranjero, en particular en Estados Unidos, donde testificó en varias ocasiones para hacer valer los derechos de los autores frente a la ley anglosajona, que es poco protectora de los artistas.
En 1995, Claude Ruiz-Picasso creó la Administración Picasso para optimizar la protección y el control del uso del nombre, la imagen y la obra de su padre en los campos de la propiedad literaria y artística (derechos de reproducción, representación, derecho de participación), pero también en el ámbito del derecho de marcas.
La Administración Picasso autoriza, deniega, controla, cobra los derechos inherentes a las obras de Picasso en nombre y por cuenta de la copropiedad.
Claude Picasso es caballero de la Legión de Honor y de la Orden de las Artes y las Letras, patrono de honor del Museo Reina Sofía de Madrid y miembro de los Patronatos de los Museos Picasso de París y Barcelona.
Por motivos de salud, Claude Ruiz-Picasso deja su cargo y lo pone en manos de su hermana Paloma, que a sus 74 años estará al frente de la gestión de los derechos de la mayor sucesión artística del mundo.
Vive a caballo entre Lausana y Marrakech. Amiga de Warhol, musa de Lagerfeld e Yves Saint Laurent, Paloma Picasso (Vallauris, Francia, 1949) es diseñadora de joyas.
El Patrimonio Picasso está gestionado por un administrador judicial. Fue Claude Ruiz-Picasso el designado para este cargo.
La Sucesión Picasso pertenece de forma indivisa a los dos hijos vivos del artista (Claude y Paloma) y a sus nietos (Marina y Bernard, hijos de Paulo, el primogénito del artista; y Olivier, Diana y Richard, hijos de Maya, huja del artista, fallecida en diciembre del año pasado).
Esa entidad ostenta el monopolio de los derechos de autor y de reproducción de las obras del maestro y gestiona los derechos de la personalidad, el derecho moral y los derechos de marca.
Entre sus atribuciones figura la autentificación de obras y la lucha contra falsificaciones mediante acciones judiciales. En los últimos años consiguió recuperar 271 dibujos en poder de un antiguo electricista, que asegura haberlos recibido de regalo de su viuda. En 2019, el exelectricista y su esposa fueron condenados a dos años de cárcel.
En ese orden y cuando termine un asunto que estoy pendiente, viajare que me apasiona, a ser posible a lugares lejanos, porque la salud me lo permite todavía y la curiosidad me mata.
Se suele pensar que la mejor época de la vida es la primera juventud, la primavera de nuestros días…y si, puede que sea verdad para muchos, pero a mí, la plenitud, que no tiene que ser la de los demás, ha sido a partir de los 50, y reivindico esta edad porque me parece una maravilla.
Sé quién soy yo y quienes los otros, a veces incluso demasiado porque percibo a quien tengo enfrente en toda su dimensión y leo sus miserias.
También he vivido y se, a lo que me enfrento cuando tengo un reto.
Sin contar que por primera vez en mi vida hago lo que quiero, que no es poco y me gustaría poder hacerlo más si fuera posible, ya veremos.
Pero lo más increíble, es que puedo estar sola y me siento en armonía con el universo, en plenitud.
Cuando somos jóvenes, somos maravillosos en todos los sentidos, más nobles, generosos y un larguisismo etc, pero estamos llenos de dudas e inseguridades.
También percibo a mi alrededor que todo esto proporciona un agravio comparativo inquietante, y me resulta curioso, porque compararse con los demás envenena la sangre, pero vivir en grupo trae estas lindezas.
He de decir que con toda la adversidad que conlleva, vivir es maravilloso, que es un desafío apasionante y un placer para los sentidos.
Pero la lectura me transporta a otros mundos posibles, es un asidero de felicidad permanente y continua.
Seguramente pertenezco a otra época. Mi padre que vivía entre libros, insistía que leyera y me hiciera de formación, porque ese patrimonio intangible, es algo que nadie puede arrebatar (muy judío).
Pero además ante la adversidad la cultura es una barrera, algo que eleva y protege.
Y no entro en la capacidad de catarsis de elaborar un texto, pintar o dibujar, no hay mayor felicidad, es como sacar conejos de la chistera.
Pero todo esto pertenece al ensimismamiento, solo una parte del ser, la acción me la aporta el deporte.
Toda la vida ha estado presente en mi rutina, como handball, tenis, squash etc. Es el opuesto y complementario a lo anterior, que a su vez, da paz de espíritu y hace la vida más agradable.
Vivo en medio de la nada y pasear a mis perros me aporta armonía con la naturaleza. Cada día voy por caminos solitarios, que en otra época desdeñaría, pero hoy me parecen una bendición y un patrimonio tenerlos tan cerca, porque como dice el Eclesiastés, una misma es la suerte de las bestias y los hombres.
Mencionada y descrita en los diálogos Timeo y Critias textos de Platón.
En dichos diálogos, la isla aparece como una potencia militar que existió nueve mil años antes de la época del legislador ateniense Solón quien, según Platón, es la fuente del relato. Se encontraba más allá de las columnas de Hércules y se la describe como más grande que Libia y Asia menor juntas
El relato de la Atlántida tiene una potencia heurística enorme y curiosamente esa potencia heurística menor ha sobrevivido durante XXV siglos a la utilización de cada uno de los movimientos sociales ideológicos que se han dado en cada época como para desprestigiarla.
La Atlántida es un relato que, sin tener un grupo organizado, encargado de transmitirlo de generación en Generación como ocurre con las religiones o en otro ámbito, llega hasta nosotros, con las deformaciones que cada movimiento le han otorgado, han introducido para apropiarse de la potencia de la advocación de esa civilización desaparecida.
La Atlántida ha sido una suerte a lo largo del tiempo de martillo de paradigma, cada paradigma histórico se ha concentrado en el relato de la Atlántida y tomar una postura con respecto a ella.
Esos misterios son anomalías en el lenguaje técnico de la ciencia, cuando hay una situación con una serie de hechos significativos que el paradigma actual no es capaz de resolver se produce una crisis de anomalías y entramos en un momento en el que el paradigma actual no es capaz de resolver una serie de cuestiones, pero todavía no tenemos un paradigma alternativo.
Y en ese sentido el relato de la Atlántida se ha convertido en un estandarte de todos aquellos que están luchando contra algunos principios del paradigma actual, en la ciencia histórica y antropológica.
Queda mucho por decir. La Atlántida tiene muchos elementos de una realidad que pudo cautivar.
Platón no habla de los avances científicos que se le han otorgado a la Atlántida.
Ha habido mucha ficción que se ha añadido hecha por teósofos, por exoteristas, contactados y informaciones dudosas, casi hay dos Atlántidas, una que escribe Platón y otra que hacen los comentaristas.
La Atlántida es un mito que se ha ido conformado en la Modernidad a partir del relato de Platón. Es claro que lo que conocemos de la Atlántida se refieren al texto platónico, pero es un relato con añadidos injustificados al texto original.
Hay dos giros interpretativos que no dice Platón y sin embargo se le añaden, el primero es que la Atlántida es cuna de la civilización y que todas las civilizaciones surgen a partir de ella, una idea que se produce en el siglo XVIII que en el texto de Platón no existe.
El segundo en el XIX, XX es la Atlántida exotérica, la Atlántida que cae en manos de grupos que están en contra del positivismo, esa es la idea de que la Atlántida es una sociedad muy avanzada no solo a su época sino a la nuestra.
Hay una lectura errónea del texto platónico sin contextualizar con nuestros conocimientos actuales y con el propio texto de Platón.
Esto ha provocado que el texto haya sido monopolizado por movimientos de tipo irracional y a la vez el mundo académico entendiendo la Atlántida como una leyenda forjada a través de los siglos no ha comprendido el mensaje que Platón traslada a través de Timeo y Critias.
Se trata de hacer una lectura de la fuente original griega obligándonos de unas traducciones que han hecho daño a lo que Platón intenta transmitir con lo que con ese rechazo el mundo académico retroalimenta el que nunca se pueda hacer un examen con rigor del relato de la Atlántida, desde un punto de vista científico…
La Atlántida es una isla (no un continente) situada frente a las Columnas de Hércules, como llamaban los griegos al estrecho de Gibraltar, tan grande como Libia y Asia Menor (Anatolia) juntas. Le había correspondido a Poseidón en el reparto que del mundo habían hecho los dioses, y sus habitantes descendían de él.
En ella había tres zonas, una llanura, una montaña y la capital. Poseidón separa la ciudad mediante tres anillos concéntricos de mar, que sus descendientes protegen con sendas murallas de hierro, estaño y oricalco. La llanura proporciona todo tipo de alimentos y la pueblan animales domésticos y salvajes, como el elefante.
En medio de la ciudad se alza el templo de Poseidón, donde se reúnen los diez reyes de la isla. Con el tiempo, los atlantes se vuelven soberbios y ambiciosos. Construyen una gran flota y llegan a dominar el Tirreno y el norte de África.
Sólo Atenas los vence, pero se ve envuelta en el cataclismo que Zeus, el dios supremo, envia para castigar el orgullo de los atlantes. Un violento terremoto y un diluvio acaban con la isla en un día y una noche y la hunden en el mar.
Heródoto cuenta, como Platón, una catástrofe que engulle en el mar a un ejército invasor. Ocurre en el año 479 a.C. Tras su derrota frente a los griegos en la batalla naval de Salamina, la flota persa emprende el viaje de regreso.
Un contingente que protege por tierra la flota se entera de la rebelión antipersa de varias ciudades en la península Calcídica y las ataca. Tras conquistar Olinto, asedian Potidea durante tres meses.
Entonces, un día el mar se retira de la costa. Las tropas persas aprovechan el momento para aproximarse a la ciudad, pero cuando ya han recorrido dos quintas partes del trayecto les sorprende una pleamar de tal magnitud que los atacantes perecen ahogados en el acto y la ciudad se salva. Heródoto añade que, según los habitantes, Poseidón castiga así a los persas por haber profanado su templo, situado a las afueras de Potidea.
El análisis de los sedimentos marinos revela que el suceso corresponde a un tsunami, el más antiguo documentado literariamente.
¿Cuál es la realidad que subyace detrás de toda esa construcción del mito legendario moderno? ¿existió o no?…
La Atlántida es una historia fascinante que nadie sabe en qué océano pudo estar o si es alegoría o ensoñación de Platón.
Ha marcado la historia de la civilización desde que Platón escribe ese Timeo y Critias donde habla de la Atlántida y no son pocos los que han buscado ese continente perdido.
Una cultura muy desarrollada que por razones meteorológicas que se desconocen, desaparece y hoy estaría sumergida en el mar, destruida por un tsunami o un terremoto.
Aunque no se sabe si alguna vez existe, hay criterios en los que estar de acuerdo y que se atienen a lo que cuenta Platón.
Platón escribe la Atlántida, que es una alegoría o una fábula, para expresar sus reflexiones políticas, filosóficas, utópicas, en una cultura en decadencia. Hay criterios en los que apoyarse que son los que describe Platón y no las obras posteriores que hacen añadidos:
El reino o ciudad principal de la Atlántida, la metrópoli, es una isla y no un continente.
El criterio principal de la Atlántida es una geomorfología de anillos alternados de tierra y así lo describe Platón.
Esta situada más allá de las columnas de Hércules, en el Atlántico (ni el Mar Negro, ni el Mar Mediterráneo).
Abriga una población que sabe leer, escribir, sabe de fundición de metales y de navegación porque se habla de eso en el dialogo de Platón.
El reino de la Atlántida se hunde bajo el agua y no valen terremotos, tiene que ser un hundimiento de algún tsunami.
En la Atlántida se practican sacrificios de toros y los elefantes están presentes en la isla
También hay fuentes calientes y frías con depósitos minerales
Las rocas en la Atlántida son de varios colores, negro, blanco y rojo.
Hay canales para la irrigación en esa isla continente.
La Atlántida tiene una fuerte democracia, lo suficiente para soportar un ejército numeroso, se hablan de 10000 carros, de 1200 naves y de 1200000 Oblitas, les llaman Oblitas porque han luchado contra los atenienses.
Se hunde hace 12000 años
Es la cronología que establece Platón. Si no se hablan de estos criterios, se habla de una cultura distinta pero no de la Atlántida porque no cumple los criterios del texto original.
Se ha querido vincular esta isla a la de Tera o Santorini que tiene un volcán en 1640 antes de Cristo y provoca un tsunami que barre las costas del Egeo y termina con la civilización cretense minoica.
Hay una falacia de que la Atlántida no fue la cuna de las civilizaciones, en el texto no se presenta como tal, solo que fue una civilización fuerte.
Otra falacia es que las construcciones megalíticas, las pirámides de Egipto o las mesoamericanas, son obra de los descendientes de los atlantes, o que conocían avances tecnológicos y tenían maquinas voladoras, algo que no dice Platón.
No es descrita ninguna tecnología en la obra de Platón, solo la construcción de canales y acueductos.
Hay una hipótesis que es el desplazamiento del eje magnético de la tierra como la catástrofe que es causa de desastres geológicos de desastres que coinciden también con la caída de un cometa.
Los descendientes van a rememorar el hecho en la creación de la pirámide de Cholula o la de Ciudad de Méjico, el muro megalítico de Malta etc.
Se asocia a una catástrofe planetaria que se asocia a un cometa, 12800 años que coincide con la datación de la desaparición de la Atlántida o quizás no.
Que además hubo un cambio climático e hizo que el nivel de las aguas subiera mucho y puede que hiciera desaparecer ciudades, pero de ahí que fuera la Atlántida hay un trecho.
Lo mismo la colocan en el Indico que en el Pacifico, pero la deriva de las placas tectónicas hace que sea imposible, porque no encajaría en ese puzle ese supuesto continente, que además Platón dice que es una isla.
Muchas ciudades y muchos reinos pudieron haber desaparecido con este cataclismo, pero no necesariamente la Atlántida.
Orihuela Guerrero José, La Atlántida, la luz de Occidente. Editorial Almuzara