Casi siempre que tengo una cita obligada, reculo aparecer hasta el último instante, no sé por qué.
No soy impuntual, pero cuando has vivido un poco, como es mi caso, me se de memoria el bla, bla, bla facil que llena horas de mi vida en los que podria estar haciendo cualquier cosa menos estar en ese sitio.
Supongo que lo que hago es un ejercicio de libertad. En ocasiones llego antes y me espero en la puerta hasta que es la hora en punto.
En UK que son los inventores recientes de nuestra forma de vida moderna, tan maleducado es llegar antes, como después.
En España donde todavía se conserva el espíritu labriego del Cámbrico, de cuanto más madrugues, mas trabajador eres, con independencia del absentismo laboral que ejerzas, está bien visto llegar bastante antes a la cita y a ser posible, depauperado, por no haber dormido.
Y esta, se convierte, no en algo más del día, a olvidar, sino en la parte central del día, porque cuanto más obsesivo, más se vende la imagen de ansiedad desmesurada hacia lo nimio, más se vende en la idea de grupo, el concepto de líder.
Un horror, de un país de catetos que no evoluciona, allá lo maten, por pura incultura ramplona y falta de imaginación.
Algo erróneo y pasado de moda, pero cualquiera convence a sus partidarios que todavía son muchos.
Yo mientras, seguiré en la puerta esperando que sea la hora en punto, y salvo raras excepciones, cuando termine la reunión, me tomare un café o una cola, e intentare olvidar que existió nunca.
A veces pienso que soy asperger o que el cambio hormonal me ha hecho mas fría y taimada.
Se trata del 40 % del esqueleto de un ejemplar de alrededor de 1,10 metros de altura, de aproximadamente 27 kg de peso (en vida), de aproximadamente 20 años de edad (las muelas del juicio estaban recién salidas). Dotada de un cráneo de tamaño comparable al de un chimpancé, Lucy andaba sobre sus miembros posteriores, signo formal de una evolución hacia la hominización. La capacidad bípeda de Lucy puede deducirse de la forma de su pelvis, así como de la articulación de la rodilla.
La robustez relativa de los brazos refuerza la idea de que pasaba una cantidad notable de tiempo usándolos para moverse por los árboles.
Un hueso del pie arqueado muestra que los homínidos de hace más de tres millones de años habían perdido las características de los monos para desplazarse cómodamente por los árboles
La capacidad de andar plenamente sobre las dos extremidades inferiores es una característica especial de los humanos entre todos los primates. ¿Pero, cuándo se impuso este rasgo en la evolución de los homínidos? ¿Qué especie abandonó los árboles o dejó de andar a cuatro patas? Un hueso del pie, curvado como los del Homo sapiens, pero de hace más de tres millones de años y descubierto en Etiopía, zanja ahora la discusión acerca de si aquellos seres antepasados nuestros eran totalmente bípedos o aún mantenían rasgos arborícolas. El hueso en cuestión es un cuarto metatarsiano perfectamente conservado de un Australopithecus afarensis, la especie que se hizo famosa por el esqueleto de una hembra hallada en Etiopia, en 1974, y bautizada Lucy. Ahora se sabe que era plenamente bípeda.
Especie mas tardia como el homo erectus
La importancia del hueso descubierto se debe a que demuestra que el pie tenía la curvatura típica de los bípedos como los humanos actuales, curvatura que ayuda a tomar el impulso en el suelo al dar el paso y a amortiguar la caída al volver a pisar. Ese pie no tiene ya el dedo gordo largo y flexible de los chimpancés, tan útil para trepar por las ramas y sujetarse. «Ahora sabemos que Lucy y su parientes tenían los pies arqueados y esto significa mucho en el conocimiento que tenemos de ellos, desde donde vivían hasta qué comían y cómo evitaban a los depredadores», dice Carol Ward de la Universidad de Missouri, coautora del descubrimiento. «El desarrollo del pie arqueado fue un cambio fundamental hacia la condición humana porque significa perder la capacidad de utilizar el dedo gordo para agarrar las ramas de los árboles, lo que indica que estos ancestros nuestros finalmente habían abandonado la vida en los árboles y habían adoptado la vida en el suelo». Así, diversificarían sus fuentes de alimento.
La presencia cerebral llego un millon de años despues con el homo erectus
Lucy es un esqueleto casi completo de una hembra de poco más de un metro de altura, que vivió hace 3,8 millones de años y que tendría un cerebro poco mayor que el de un chimpancé, pero que había evolucionado y ya no vivía exclusivamente en los árboles. Que su especie sería capaz de andar sobre sus dos extremidades inferiores estaba claro, pero para muchos científicos no habría aún dejado de lado completamente las capacidades arborícolas. Esos homínidos vivirían en el suelo pero estarían perfectamente cómodos en los árboles y se podrían desplazar por las ramas de los árboles si venía bien o hacía falta. El cuarto metatarsiano ahora presentado en la revista Science demuestra que Lucy y sus congéneres eran bípedos como nosotros y que habían perdido ya las características de los pies propias de los monos. Subirían a los árboles, pero no tendrían las plenas capacidades de sus antepasados.
Yves Coppens
El hueso se descubrió hace 10 años (hasta ahora no se han culminado los estudios del fósil para sacar conclusiones) en una yacimiento de Hadar, en Etiopía, en el que se han encontrado ya más de 250 fósiles de al menos 17 individuos A.afarensis, de hace 3,2 millones de años. El líder de la excavación es Donald Johanson, el mismo paleontólogo estadounidense (ahora en la Universidad de Arizona) que encontró los restos de Lucy y que le dio en nombre en honor de la canción Lucy in the sky with diamondsque los miembros de la expedición oían una y otra vez en el capamento aquel año.
No son Lucy y sus congéneres, incluido el individuo del cuarto metatarsiano, los primeros homínidos después de la bifurcación evolutiva de los otros primates. Algo más de cuatro millones de años tienen los A.anamensis descubiertos en Kenia y Etiopía, pero su esqueleto aún no se conoce bien, explican los científicos en Science. Algo más antiguos, en torno a 4,4 millones de años, tienen los Ardipithecus ramidus, de Etiopía, que son los ancestros humanos más antiguos que se conocen hasta ahora con un esqueleto bien representado en el registro fósil, como dicen los paleontólogos. Pero los ardipitecos, descubiertos por Tim White, contrincante declarado de Johanson en la carrera por estudiar los homínidos más antiguos y más humanos, sería sólo un bípedo a tiempo parcial, de transición, con muchos rasgos aún de los monos que se desplazan por los árboles, incluido el dedo gordo largo y móvil adecuado para sujetarse.
El cuarto metatarsiano de A.afarensis está completo y casi perfectamente conservado, explican Johanson y sus colegas. Se habían encontrado antes otros metatarsianos fósiles, pero parciales, «ninguno lo suficientemente completo como para abordar la cuestión de los pies arqueados». Y el cuarto metatarsiano «es el elemento clave» de diferencia entre simios y humanos, «la mejor prueba de la presencia de arcos permanentes longitudinal y transversal en el pie».
Reconstruccion de un neardental
Los pies de los simios carecen de arco, son más flexibles que los de los humanos y el dedo gordo es más largo y tiene mayor movilidad, todo ello muy útil para trepar por los árboles y sujetarse a las ramas. Sin embargo, los pies de los humanos, que son únicos entre los primates, tienen dos arcos: uno longitudinal y otro transversal, formados por los huesos centrales del pie y sostenidos por los músculos de la planta, explican los científicos de la Universidad de Arizona. En los bípedos, al caminar, los arcos del pie ayudan a hacer palanca al empujar en el suelo para dar el paso, absorben el impacto al volver al suelo y proporcionan flexibilidad en la locomoción a diferentes velocidades y por terrenos irregulares. Las personas que carecen de estos arcos y tienen pies planos, sufren problemas en las articulaciones de todo el esqueleto. Con sus pies, los monos se desenvuelven mejor en los árboles, con los suyos, los homínidos bípedos pueden caminar y alejarse de la arboleda cuando es necesario para buscar comida.
Lucy es el esqueleto más famoso del mundo. Hace 41 años, un grupo de paleontólogos descubrió en Hadar, al noreste de Etiopía, el conjunto de restos fósiles de un australopiteco que vivió hace 3,2 millones de años. Era una hembra de 1,1 metros de altura y se trató del primer hallazgo de un humanoide en buen estado que logra explicar la relación entre los primates y los humanos.
Los trabajos de rescate recuperaron el 40% del esqueleto y tras varios estudios se confirmó que esta Australopithecus afarensisya caminaba en dos extremidades inferiores. Tiene los pies arqueados como los humanos actuales, lo que indica que era bípeda. El hallazgo la ubica como un ancestro de los Homo sapiens y también como una conexión evolutiva con los primates.
Era el 24 de noviembre de 1974 cuando se hizo el descubrimiento y en la radio sonaba Lucy in the sky with diamonds, el éxito de los Beatles, así que al paleontólogo Donald Johanson le pareció buena idea darle un nombre al grupo de huesos que, según indicaban las primeras investigaciones, pertenecían a una sola persona. La nombró Lucy y con el apelativo siguió la fama. Tras este descubrimiento se han encontrado más de 250 fósiles de al menos 17 individuos en la misma región.
Los restos permanecen en el Museo Etíope de Historia Natural en Addis Abeba en una cámara de seguridad a la que el público no tiene acceso. Sin embargo, el Gobierno etíope decidió en 2007 sacar el esqueleto del resguardo para llevarlo en una gira por Estados Unidos. Durante siete años, Lucy viajó por varias ciudades y cientos de personas pudieron observar los trozos de cráneo, costillas, pelvis y fémur del ejemplar.
En 2015, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó Etiopía y las autoridades le permitieron observar directamente el esqueleto y tocarlo
¿Formaban parejas estables? ¿Conocían el amor romántico? ¿Qué papel jugó el tamaño del cerebro?
Caminar erguidos y tener un gran tamaño cerebral , dos características exclusivas de la evolución humana, podrían haber favorecido la aparición del amor , tal como hoy lo conocemos. Así lo cree la antropóloga Helen Fischer , de la Universidad de Rutgers.
Al parecer, la marcha bípeda impedía que las madres llevaran a sus crías sobre la espalda, por lo que tenían sujetarlos con las manos. Al tener las manos ocupadas, necesitaban un compañero que procurase alimento y protegiera a las crías y a ellas mismas. Las parejas de homínidos bípedos, como A. afarensis, especie a la que pertenece Lucy, con un cerebro de tamaño comparable al de un chimpancé, es posible que mantuvieran relaciones de pareja que duraban el tiempo justo para que las crías pudieran caminar con soltura y estuvieran destetadas. Después, las hembras podrían emparejarse de nuevo con otra pareja distinta.
Según recoge la revista « Investigación y Ciencia «, tendría que transcurrir mucho más tiempo para que la duración de las relaciones monógamas se incrementara, algo que ocurrió paralelo al aumento del tamaño del cerebro, hace un millón de años. Según esta investigadora, el motor de la estabilidad de las parejas podria ser el tamaño de la pelvis de las hembras humanas, que supone un límite al de la cabeza del neonato, que ha de salir a través de ella. Por eso nacen en un estadío de desarrollo más temprano que otros primates, y es tanmbién el motivo de que la infancia se prolongue, ya que necesitan mucho más tiempo para crecer y aprender. De ahí que las parejas se estabilizaran durante más tiempo. Y si había más hijos después, la duración se iría prolongando.
Mucho tiempo después, hace «solo» unos 35.000 años, nuestra especie empezó a utilizar la música, el arte y la danza en los rituales amorosos , y probablemente experimentaban ya el amor de forma muy parecida a la nuestra.
La especie de Lucy, el Australopithecus afarensis, ya usaba herramientas de piedra y consumía carne. La introducción de la carne en la dieta contribuyó al aumento del volumen cerebral, que según Fisher estabilizó las relaciones amorosas. Algunos expertos, entre ellos Juan Luis Arsuaga, creen que la introducción de las proteínas animales en la alimentación fue un punto de inflexión en la evolución de nuestra especie, pues permitió el aumento de tamaño del cerebro, un órgano que demanda el 20% de la energía del organismo. Proteínas y grasas animales habrían guiado el diseño de nuestro cuerpo, con cerebros más grandes, gracias al gran aporte energético de la carne, y un intestino más pequeño, apto para todo, que demanda menos energía que el de los herbívoros.
La especie Australopithecus afarensis, a la que pertenece Lucy tiene un marcado dimorfismo sexual. Los machos son más grandes (unos 45 kilos) y las hembras considerablemente más pequeñas (29 kg), por lo que fue bastante fácil averiguar el género de Lucy, que encajaba claramente en el grupo más pequeño, el de las hembras, ya que medía alrededor de un metro y pesaba entre 27 y 30.
El hallazgo de Lucy fue fruto del Azar. Lucy fue encontrada por Donald Johanson y Tom Gray el 24 de noviembre de 1974, en el sitio de Hadar en Etiopía. Habían salido con el Land Rover para buscar un lugar alternativo donde excavar. Después de una larga y calurosa mañana de búsqueda de fósiles, decidieron regresar al lugar donde habían dejado el vehículo.
Johanson sugirió tomar una ruta alternativa de vuelta al Land Rover, a través de un barranco cercano.
Al poco, vio un cúbito proximal derecho (hueso del antebrazo) y rápidamente lo identificó como perteneciente a un homínido. Poco después, vio a un occipital (un hueso del cráneo), a continuación, un fémur, algunas costillas, la pelvis, y una mandíbula inferior. Dos semanas más tarde, después de muchas horas de excavación, cribado y clasificación, se habían recuperado varios cientos de fragmentos de huesos. En total el 40%o del esqueleto de un mismo homínido.
La noche del descubrimiento, el 24 de noviembre, hubo una gran celebración por el descubrimiento de lo que parecía un esqueleto homínido bastante completo. Los miembros del equipo bebieron, bailaron y cantaron. La canción de los Beatles Lucy in the Sky With Diamonds sonaba una y otra vez. Y en algún momento durante la noche, nadie recuerda cuándo ni quién, el esqueleto fue bautizado con el nombre de Lucy. Y con ese nombre se quedó.
Es una vergüenza decirlo, porque soy una gallina con espolones y debería ser más sensata a estas alturas mangas verdes.
Pero estaba convencida que mi familia eran inmortales, no se lo decía a nadie el secreto, pero creía que enfermaban y morían los demás pero no nosotros (y el caso que las bombas cada vez caían mas cerca).
Hace escasamente tres años, quizás un poco más, pero no mucho, mi marido falleció de una larga agonía y una parte de mí se fue con él.
No por menos anunciado dejo de ser desagradable el trance, pero al poco, mi madre que era una nonagenaria feliz como una perdiz, se cae y entra en un proceso de degradación en poco tiempo, que no solo la hace frágil, sino que termina con su vida.
Se me solaparon los lutos.
De la noche a la mañana, me encontré sola y desconcertada, tenía que reinventarme con urgencia, porque esto es como El origen de las especies de Darwin, o te adaptas o pereces, y camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.
Y lo mismo que cuando me preguntaban mis amigas a los 40 años si tenía crisis, me sentía ajena, ahora, de pronto, tenía la sensación de que el suelo se movía a mis pies, de que era vulnerable, y que de la repercusión de mis actos dependía no solo el presente sino el futuro.
Con anterioridad, hiciera lo que hiciera, todas mis referencias estaban vivas, era un colchón, ahora era vuelo sin motor y quizás aterriza como puedas. Una comedia en tres actos.
Pero he de decir que ese vértigo, lejos de ser desagradable, tiene su punto, porque nunca lo había experimentado, siempre había estado tutelada como un animalillo con handicap y ya me pesaba.
Hiciera lo que hiciera, mis actos eran analizados al milímetro, en un juicio sumarísimo, de personas que me llevaban generaciones y que tenían demasiado tiempo libre, con lo que con tanto hipercontrol bienintencionado me hacían sentir culpable si tenía cualquier iniciativa.
Tenía una losa a la espalda, de buenas intenciones está empedrado el infierno
Los echo de menos a todos cada día, sé que soy producto de ellos, pero he de decir que por primera vez siento la libertad de acertar o equivocarme y por primera vez me siento adulta.
Vasco Núñez de Balboa descubrió el Océano Pacífico en 1513. Se ganó a los nativos con una mezcla de crueldad desmesurada y alabanzas. Estos le hablaron de un reino de oro.
Un sofocante calor tropical asfixiaba a los allí reunidos. Con toda la parafernalia propia del evento, los habitantes de la joven ciudad de Acla actual Panamá, se reunieron para observar una ejecución. Era mediados de enero de 1519 y Vasco Núñez de Balboa iba a ser degollado por traición y usurpación a la corona. El vigoroso conquistador había sobrevivido a mil combates con los nativos, recorrido de cabo a rabo todo el Darién y tomado posesión de un océano. Hoy un cráter lunar y otro marciano llevan su nombre. No sobrevivió a la perfidia de sus compatriotas.
Acostumbrado a pelear y no callarse una opinión, incluso en el patíbulo discutió con los funcionarios y bramó al público que sus acusaciones eran falsas y que siempre había servido al rey.
Murio decapitado junto a sus más fieles compañeros, «como carneros», dicen las crónicas. El hombre que lo mandó matar, Pedrarias de Ávila, su suegro, no estuvo entre el público: observó la ejecución escondido desde una casa cercana.
El extremeño Núñez de Balboa no fue ningún santo. Nadie de los que estuvieron allí lo fueron. No se sabe cuándo nació ni dónde está enterrado, pero su historia es digna de ser contada. Se cree que fue hijo de un hidalgo llamado Nuño Arias de Balboa y criado del señor de Moguer, donde aprendió el oficio de las armas y de las letras. En 1500 se enroló como escudero en la expedición de Rodrigo de Bastidas y Juan de la Cosa.
El joven Núñez, junto a sus compañeros, llegó a pie a Santo Domingo en 1502 tras embarrancar su nave. Intentó hacer fortuna, pero acosado por las deudas y perseguido por los acreedores huyó a Tierra Firme en 1510 como polizón en una expedición.
Al ser descubierto, la primera opción fue abandonarlo en una isla desierta, aunque se apiadaron de él y le dejaron participar. En búsqueda de oro y riquezas, no cejaron en su empeño de asentarse en la región. Se intentaron muchas localizaciones, todas ellas complicadas. El conquistador se hizo famoso entre la hueste y fundó Santa María de la Antigua, actual Panamá. Ahí fue nombrado alcalde junto a otro compañero.
Santa María de la Antigua se encontraba en un vacío legal, al límite teórico de dos gobernaciones, y Diego de Nicuesa, gobernador de Veragua y fundador de Nombre de Dios, no se lo tomó demasiado bien. Dispuesto a leerle la cartilla a Balboa se personó en Santa María, donde fue ignorado. Ultrajado, puso proa a La Española para quejarse personalmente al virrey. Se lo trago el mar. Núñez de Balboa, de mendigo a cabildo, quedó de pronto como gobernador provisional en 1511.
Si en Centroamérica era difícil establecerse, Balboa y sus hombres lo hicieron en su punto más complicado, el Darién. Selvas tan cerradas que siempre parece de noche, infectos pantanos donde más de un expedicionario desapareció de la historia, tragado por la tierra. Eso sin olvidar a sus habitantes: millones de mosquitos llenos de muerte y enfermedades, prehistóricos caimanes, feroces jaguares y tribus nativas tan temibles como los caribes.
Balboa no fue un santo, al igual que sus hombres, pero supo jugar con la mano izquierda. Mediante una combinación de crueldad desmesurada, regalos y paciencia, logró la «amistad» de los nativos de Careta y Ponca. Los refuerzos llegaban a cuenta gotas, muchos morían en combate, por las enfermedades tropicales o el hambre. En su gran mayoría, los expedicionarios pasaban gran parte del día al borde del delirio.
El oro y las perlas no eran demasiadas; pero los nativos mencionaron un reino lleno de oro. Para ello debían atravesar la selva y un inmenso mar. Además de generar la leyenda de la mítica ciudad del Dorado (que no era otra cosa que el Imperio inca) cabía la posibilidad de encontrar el paso a las islas de las especias.
En su búsqueda del paso hicieron frente a la selva y a los nativos, a quienes combatieron con extrema crudeza. En sus salvajes escaramuzas, los ensordecedores disparos de arcabuz apenas se oían en el atronador ruido de la selva.
Más suerte tuvieron los hispanos con sus jaurías de perros. Estos alanos se lanzaron al galope hacía los indígenas, a quienes devoraron vivos en más de una ocasión. Núñez tomó especial cariño a Leoncillo, un inmenso y sanguinario mastín.
Después de mil tormentos y crueldades, un 29 de septiembre de 1513 se bañaron en el océano Pacífico. Allí, Núñez de Balboa clavó su espada y un estandarte de la virgen donde rompían las olas y tomó posesión del mismo en nombre de Juana I; bautizado como Mar del Sur, rezaron un Te deum.
Al regresar a Santa María con algunas riquezas, escribió a la Península relatando tierras de inmensa fortuna y riqueza cuyos nativos se encontraban en paz.
Su tiempo como mandamás en la zona llegaba a su fin. Pedrarias de Ávila, nuevo gobernador, dirigió una inmensa expedición para colonizar la zona en 1514.
Dos mil personas desembarcaron en la ciudad, encontrándose con una situación dantesca muy lejos de la descrita por Balboa. Había oro y perlas de sobra, lo que faltaba era comida. A los recién llegados daba pena contemplarlos.
RelatA Bartolomé de las Casas, quien además nunca perdona a Balboa su trato a los nativos:
Nunca parece que se viera cosa igual; que personas tan vestidas de ricas ropas de seda (…) se cayesen a cada paso muertas de pura hambre (…) morían suplicando dame pan
La selva, los indígenas y las escasas cosechas hispanas no pudieron alimentar a tanta población. Pedrarias le echó la culpa a Balboa.
Se había callado que junto a los indios pacificados había miles en la jungla que seguían en pie de guerra y que ese reino de oro no se había encontrado.
Cientos de hombres rastrearon la selva, fundaron nuevos asentamientos y saquearon cientos de perlas y algunas piezas de oro, pero no las inmensas riquezas descritas; además, a fuerza de esquilmar a los nativos, cada día sacaban menos. El reino de oro no apareció por ningún lado, a pesar de que no hacían otra cosa más que buscarlo.
Las diferencias entre Pedro y Núñez fueron en aumento con los años, a pesar de que Pedrarias prometió a su hija María de Peñalosa con el extremeño. Los novios nunca se conocieron. Ambos hombres, entonces familia, parece que aflojaron en su enemistad mutua hasta que el primero, harto del descubridor del Mar del Sur, le hizo llamar a Acla para aclarar las futuras expediciones.
Allí se personó Balboa, quien fue capturado por Francisco Pizarro, futuro conquistador del Imperio inca, a las órdenes de Pedrarias. Este había ordenado su captura acusado de traición a la corona.
No se conoce con exactitud en qué consistió esta traición, fue acusado de planear independizarse en la región del Mar del Sur y se llamó a declarar a todos los enemigos de Balboa. Su cabeza terminó expuesta en una picota de Acla y fue enterrado en una tumba sin nombre que sigue desaparecida.
La Mona Lisa, expuesta en el museo del Louvre en París, aguarda infinidad de secretos, no solo en la sonrisa misteriosa, sino también la estructura química utilizada por Leonardo da Vinci para crear la composición.
Historiadores de arte de todo el mundo han quedado sorprendidos al conocer la técnica novedosa
Para ello, investigadores han utilizado rayos X para observar la estructura química de una pequeña mota de la obra de arte, y que sugiere que el maestro del Renacimiento experimentó con este cuadro bajo una curiosa composición química para que quedara espectacular.
La investigación publicada en Journal of the American Chemical Society, afirma que la receta de pintura al óleo que da Vinci utilizó como capa base para preparar el panel cuenta con una composición química distintiva.
“Era alguien a quien le encantaba experimentar, y cada una de sus pinturas es técnicamente completamente diferente», dijo Víctor González, autor principal del estudio y químico del principal organismo de investigación de Francia, el CNRS.
“En este caso, es interesante ver que efectivamente existe una técnica específica para la capa base de ‘Mona Lisa'», dijo en una entrevista con The Associated Press.
Los investigadores encontraron el compuesto raro de la plumbonacrita, en concreto en la primera capa de la Mona Lisa. Leonardo da Vinci usó así polvo de óxido de plomo para espesar y ayudar a secar la pintura al comenzar con el retrato.
Este fragmento utilizado para la investigación, es apenas visible, no superaba el diámetro de un cabello humano y procedía del borde superior derecho de la pintura.
Los científicos utilizaron rayos X en un sincrotrón para examinar su estructura atómica, pudiendo desentrañar esta curiosa composición química de la mota, que no era nada común en aquella época.
Cabe aclarar que la plumbonacrita es un subproducto del óxido de plomo, una técnica que posteriormente fue utilizada también por otros pintores como Rembrandt.
Básicamente lo que se cree, es que Leonardo da Vinci disolvió polvo de óxido de plomo en aceite de linaza, calentando luego la mezcla para hacer una pasta más espesa y de secado más rápido
No existe ningún otro individuo, sea hombre o mujer, que aparezca mencionado tantas veces como Thyra, quien se supone que era la madre de Harald Bluetooth
Esta imagen de la Historia ilustrada de Dinamarca de 1864 muestra a la reina vikinga Thyra ordenando la construcción de Danevirke, un sistema de fortificaciones en la península de Jutlandia, donde se asienta la actual Dinamarca.FOTOGRAFÍA DE LOOK AND LEARN, BRIDGEMAN IMAGES
Las piedras con inscripciones rúnicas forman parte de una tradición que comenzó en el siglo IV después de Cristo en Escandinavia pero que tuvo su máximo apogeo en la era vikinga. En todo el mundo se han encontrado alrededor de 6.000 y generalmente se usaban, adornadas con llamativos colores, para conmemorar la muerte de una persona
Era inusual, sin embargo, que un mismo individuo tuviera su nombre en más de una piedra. De ahí que la aparición de la misma referencia en hasta cuatro runas distintas encontradas en Dinamarca generara tanto barullo entre los arqueólogos. Todas ellas mencionaban a una misteriosa mujer llamada Thyra que acumuló un basto poder hace más de 1.000 años.
Investigadores del Museo Nacional de Dinamarca han estudiado las rocas, que muy probablemente fueron talladas por la misma persona, con escáneres en tres dimensiones. Una de ellas es la famosa Piedra Jelling 2, que fue erigida por el rey Harald Bluetooth para conmemorar a sus padres.
Los arqueólogos daneses comenzaron a sospechar que la tal Thyra debió ser alguien muy importante en el siglo IX después de Cristo. Y consideraron que seguramente era una reina que jugó un papel fundamental en la formación del estado danés: la madre de Harald Bluetooth.
Las cuatro piedras rúnicas, según explican los expertos del Museo Nacional en un artículo publicado en la revista Antiquity, se repartían entre dos grupos distintos encontrados en Dinamarca y revelaban que probablemente fueron hechas en dedicación a una poderosa reina vikinga.
El primer grupo, las Piedras Jelling, fueron creadas por Harald Bluetooth, el rey a quien se le atribuye la fundación del estado danés, en conmemoración de sus padres Gorm y Thyra. El segundo grupo, las Piedras Ravnunge-Tue, también menciona a una mujer con el mismo nombre.
Explica la doctora Lisbeth Imer, autora principal de la investigación:
Queríamos ver si podíamos encontrar el mismo grabador de runas en algunas de estas piedras, para poder conectar las Ravnunge-Tue con Jelling. Si hubiera una conexión, sería muy probable que todas las piedras se refirieran a la misma mujer, Thyra, madre de Harald Bluetooth.
Para probar la validez de esta teoría, Imer y un equipo de especialistas de varias instituciones escandinavas hicieron modelos 3D de las piedras rúnicas y analizaron la forma y las técnicas de tallado utilizadas para cortar las inscripciones, además de estudiar el lenguaje utilizado.
Los investigadores compararon ranuras talladas en piedras rúnicas bien conservadas para identificar las marcas distintivas hechas por diferentes talladores. Las similitudes entre las runas de la Piedra Læborg (una de las Piedras Ravnunge-Tue) y la Piedra Jelling 2 sugieren que fueron grabadas por la misma persona.
Por lo tanto, las referencias a Thyra en ambos grupos de piedras probablemente se refieren a la misma persona: la reina danesa y madre de Harald Bluetooth. Esto indica que ella era un individuo particularmente poderoso y célebre en su época. Es probable que incluso tuviera tierras y autoridad por derecho propio, no sólo a través de su marido.
Señala la doctora Imer:
Ningún otro hombre o mujer vikingo en Dinamarca ha sido mencionado en tantas piedras rúnicas. Y esto subraya su innegable importancia para consolidar el reino bajo el gobierno de su hijo Harald.
Los expertos consideran que esto significa que las mujeres probablemente tuvieron más influencia en la Dinamarca de la era vikinga de lo que se creía anteriormente, con gobernantas vikingas que pudieron ostentar el poder por derecho propio y gobernar en nombre de sus maridos o hijos menores de edad.
También tiene implicaciones importantes para nuestro conocimiento sobre la formación del Estado danés. La combinación de los análisis actuales y la distribución geográfica de las piedras rúnicas indica que Thyra fue una de las figuras clave, o incluso la figura clave, para la formación del reino danés.
Sin dudarlo un instante y eso que adoro los animales y me entraría tentación de apartar un pico, para ayudarlos también.
Me han impactado la multitud de niños abandonados a su suerte muy pequeños en el Cairo. No tanto en las zonas agrícolas, que aunque no tenían pelotas y jugaban con balones de papel rústicos en bolsas, se les veía arraigo y familia e iban limpios y comidos.
He visto muchos niños con carencias de vitaminas en Yemen, con los ojos grandes, la cabeza grande y el cuerpo pequeño, me recordaban las fotos de posguerra españolas. Niños que nunca conocí, porque nací después, pero que pillaban un sarampión y quedaban sordos de la escasa alimentación que poseían.
En Yemen, vendían paquetes de orégano en la carretera, nenas muy pequeñas, yo les compraba todo el que podía, quizás un dólar por un paquete inmenso, luego me la llevaba a una pequeña tienda de ultramarinos y le decía que eligiera, y pedía un paquete de tres galletas.
Educados a no gastar desde pequeños, me partían el corazón. Otras vendían pequeños ramitos de flores. Todas menores de 10 años, expuestas al frio y a cualquier barbaridad que se le pase a cualquier desaprensivo.
También conocí infinidad de niños al límite en Nepal, muchísimos, mal alimentados, sucios, muy pequeños, huérfanos, todos sin escolarizar.
Los mandan de pastores a zonas remotas con poca comida, con un clima adverso y con infinidad de peligros.
Todos niños, que a pesar de la adversidad que Vivian, sonreían y querían jugar, criaturas llenas de gracia y privados de todo.
Me partían el corazón, y me recordaba que en el primer mundo vivimos de espalda de esta realidad tan terrible y todos los recursos que se destinen son pocos.
En 1893, en una limpieza, se supo que una pintura admirada como obra de Hals en realidad había sido pintada por Leyster. Durante dos siglos sus obras fueron erróneamente atribuidas a él, a sus compañeros de trabajo e incluso a su marido
La alegre compañia, 1629
Judith Leyster tenía tan solo 20 años cuando cogió su pincel y dio forma a uno de los cuadros más famosos del Siglo de Oro holandés. Su autoría, en cambio, se le atribuyó a uno de los pintores más reconocidos de la época, Frans Hals. Así permaneció durante dos siglos, bajo una firma equivocada. Pero en 1893 la verdad salió a la luz.
El jugador de cartas, 1630
El Museo del Louvre descubrió la firma original: encontró el monograma de Leyster bajo la firma fabricada de Hals y, por fin, salió a relucir un nombre que durante años había permanecido oculto.
Autorretrato, 1630
Leyster nació en Harlem un 28 de julio de 1609, hoy hace 414 años. Su familia nada tenía que ver con el arte. Era la octava hija de un cervecero llamado Jan Wilemsz Leyster. Pero desde bien pequeña se empapó de pintura. Por entonces, aunque también había artistas que empezaban a dar sus primeros pasos en ese mundo, fue de las pocas mujeres que en 1633 ingresó en el Gremio de Pintores de San Lucas de Haarlem. De hecho, se especula que fue la primera en hacerlo.
El concierto, 1631
Durante esos años Leyster no paró de pintar. Bodegones, retratos o situaciones cotidianas como beber cerveza en un bar, tal vez haciendo alusión a la profesión de su padre. También retrataba a niños y gente sonriente. Inmortalizó pinturas que iban más allá, como La Proposición (1631), una obra en la que da la vuelta a la representación tradicional. En vez de mostrar a una mujer sumisa que seduce, rechaza al hombre que está a su lado y que le ofrece dinero a cambio de favores.
Joven con una jarra, 1633
Leyster fue más allá. No solo fue de las pocas mujeres en entrar en el prestigioso Gremio de Pintores de San Lucas de Haarlem. Llegó a tener su propio taller, donde tenía alumnos varones, algo poco común para una pintora por aquel entonces. No solo pintaba, también enseñaba a hacerlo.
Niño tocando la flauta 1636-1640
Su matrimonio fue el fin de su carrera artística
Niña con sombrero de paja, 1635
Cayó bien a la alta burguesía, que veía en sus obras algo extraordinario. Se rodeó de grandes artistas, como Frans Hals, Rembrandt o Vermeer.
La ultima gota 1639
Algunos teorizan con que Frans Pietersz de Grebber fue su gran maestro. Pero ella ya venía condicionada por la época en la que vivió con su familia en Vreeland. Ahí la artista se empapó de la pintura caravaggista de Utrecht.
Self portrait
Su primera obra la firmó en 1629 y hasta 1635 no dejó de pintar. Pero algo ocurrió en 1636 e hizo que Leyster se desprendiera de los pinceles. Se casó, y su matrimonio fue el fin de su carrera artística.
A boy and a girl with a cata and a eel
Se trasladaron a Ámsterdam con el objetivo de mejorar económicamente. Ahí tuvieron cinco hijos, de los cuales solo dos sobrevivieron hasta la edad adulta. Durante esos años trabajó de la mano de su marido Jan Miense Molenaer que, aunque tenía menos talento, se dedicaba también al arte. Pero Judith casi no pintaba, al menos es lo que ha trascendido a lo largo de la historia, apenas unos cuadros pintados desde que contrajo matrimonio hasta que murió con 50 años en 1660, un tulipán pintado en 1643 o un retrato de 1652.
Girl with a lute, 1631
Las obras de Leyster fueron durante mucho tiempo erróneamente atribuidas a él. Y no solo a su marido. La mayor parte de su obra artística se le atribuyó a artistas contemporáneos.
Juego de cartas, 1633
El renacer de la artista
Retrato de una mujer, 1633
Durante años mujeres de todas las profesiones quedaron excluidas de cualquier tipo de reconocimiento. Leyster fue una de las tantas mujeres que vivió en la sombra y cuyas obras se vieron omitidas por un nombre masculino, sobre todo de Frans Hals.
Retrato de un hombre, 1635
Sus técnicas se parecían. Los cuadros entre ambos se difuminaban entre sí haciendo que fuera muy complicado diferenciar quién había pintado qué. Las pinceladas eran muy parecidas y ambos retrataban personas alegres en actos cotidianos pasándoselo bien y divirtiéndose.
Hombre ofreciendo dinero a una mujer joven, 1631
Tampoco ayudó que Leyster no siempre firmara sus trabajos con su nombre completo. Escribía sus iniciales JL, en ocasiones con una estrella a su lado. Leister significaba «estrella líder» en holandés. No se sabe si fueron el marido y Hals quienes se atribuyeron sus obras o fue la sociedad quien quiso mirar a otro lado al no tener clara su autoría. Lo más probable es que todo fuera fruto de una manipulación ya que el nombre de Hals apareció por arte de magia sobre capas de pintura en algunos de sus cuadros.
El caso es que una de las primeras obras que se conocen de la artista fue precisamente atribuida a Frans Hals. La verdad salió a la luz dos siglos más tarde. En 1893 en una limpieza en el Museo del Louvre se supo que una pintura admirada como obra del pintor en realidad había sido pintada por Leyster. El caso fue tan escandaloso que incluso se llevó a juicio y envolvió a los anteriores propietarios, la casa de subastas y el museo en una disputa por saber quién fue el autor real de la obra. Finalmente se confirmó que el cuadro había sido obra de Leyster.
A partir de esta atribución, se comenzó a rebuscar en sus obras y el catálogo de Leyster se amplió. Su obra artística había sido atribuida durante años a sus compañeros e incluso a su marido, con sus trabajos omitidos por un hombre masculino. Pero, tras haber permanecido oculta al reconocimiento, dos siglos más tarde, el nombre de Leyster salió de entre las sombras y fue considerada como se le negó durante mucho tiempo, una de las mejores artistas de la época dorada de la pintura holandesa.
No queremos tener en la colección obras que hayan entrado ilegalmente
El director del Metropolitan de Nueva York asegura que habrá más restituciones y más cooperación con los países víctimas del expolio colonialista
Un museo es bastante más que un lugar que expone obras de arte.
Este principio forma parte del ideario de Max Hollein, director del Metropolitan Museum de Nueva York, uno de los más poderosos, ricos e enciclopédicos de cuantos existen en el planeta.
Por eso, para Hollein, adquiere total sentido que el presidente estadounidense Joe Biden celebrara en su recinto, el pasado mes, la recepción a los mandatarios mundiales que participaban en la Asamblea General de la ONU. Un centenar largo de los máximos dirigentes internacionales disfrutaron de sus estancias. Por momentos pudieron tener la sensación de estar como en casa. Porque en sus salas hay de todo, de lo más remoto a lo más cercano.
Este es un lugar donde los países se unen y se fomenta el diálogo. El Met es un hogar lejos de su hogar para muchas culturas.
En un periodo de tensiones comerciales, de aranceles, de conflictos políticos y bélicos, los canales culturales como el Met son vitales.
Cuando cada vez observamos más tendencias nacionalistas y crecen las fronteras, esta institución es una convocante de debates para entender la cultura a través del mundo y este es un papel muy relevante, especialmente en estos días.
El museo invertirá 2.000 millones de dólares en los próximo diez años para su actualización
Dice Hollein que esas discusiones también deben dar voz a los países silenciados hasta hace poco, víctimas de la depredación y el expolio colonialista, y abren la puerta a plantearse el origen de las colecciones de los grandes museos, incluido el que dirige, en el punto de mira cultural y judicial por la procedencia de piezas que se exhiben o forman parte de sus vastas posesiones. Estas acusaciones suponen un daño a su prestigio.
Es la época del arrepentimiento, tenemos una responsabilidad que se ha de reflejar en nuestras prácticas de coleccionar y esto significa restituir obras que hemos reconocido que fueron exportadas ilegalmente o que no deberíamos acoger ni mantener.
Nos hallamos en pleno proceso. Hemos incrementado significativamente los esfuerzos para revisar nuestros objetos y métodos. También nos ha llevado a colaborar con numerosos países.
Alrededor de una cuarentena de obras han sido decomisadas desde el 2022 por la fiscalía de Manhattan, algunas comercializadas por famosos contrabandistas, que se han devuelto a sus lugares de origen. Y luego están las que el Met se ha encargado de remitir a otros países. Esto llevó a que la pasada primavera la institución anunciara un plan de escrutinio y la creación de un equipo de investigadores y expertos como ningún otro museos para examinar los objetos.
Contamos con más información para entender a veces el origen de un objeto. Se verán y se escucharán más resultados de nuestra investigación. Habrá mas restituciones, más retornos y más cooperación con las fuentes de otras países. No queremos tener en nuestra colección obras que hayan entrado ilegalmente”, insiste. “Hay obras de las que no somos los propietarios adecuados.
Hay obras de las que no somos los propietarios adecuados
El Met es un museo privado que surgió hace casi siglo y medio, desde la nada. Parte de su material procede de las donaciones, pero es una institución que siempre ha sido compradora. Pero su principal expansión se produjo entre 1970 y 1990, momento en que se realizan transacciones con muy pocos escrúpulos, donde valía todo, y en el que se centra buena parte de la indagación. Hollein asegura que esa etapa ya terminó.
El Met dispone de un presupuesto anual de más de 300 millones, además de un fondo de capital de más de 4.700 millones gracias a la filantropía, según su director. Esto le permite disfrutar de una capacidad para comprar que muy pocas otras instituciones disfrutan.
Hollein subraya que el museo continuará con más incorporaciones en parte porque dispone de presupuesto cada año para esta inversión y por diversificar las colecciones, que abarcan un amplio espectro global.
La política de adquisiciones se define por la transparencia”, tanto en la actividad de compra como en la procedencia. No se trata solo de seguir las reglas de la Unesco, sino también de indagar en profundidad para garantizar que cualquier cosa que adquirimos cuenta con la documentación apropiada y tenemos también el conocimiento de dónde viene.
Ese rigor en la transparencia sirve igual para los regalos que reciben.
Se han de aplicar los mismos análisis en lo que respecta a la información de la procedencia y las leyes
Al margen de su colección (organizan de 50 a 60 exposiciones al año), la ambición expansiva de este gigantesco escenario, cuyo número de visitantes se recupera tras la pandemia y se sitúa en el 80%, se expresa además en su edificio.
Como no puede extenderse más allá de sus límites, porque ahí está Central Park, lo que hace es reformar y actualizar sus instalaciones para fomentar nuevas experiencias expositivas.
Ningún otro museo en el mundo invierte tanto en la reconfiguración y reconceptualización de sus galerías.
En los próximos diez años gastará 2.000 millones de dólares para mejorar las infraestructuras. En noviembre se reabre la zona de pintura europea. Otras galerías hoy en rehabilitación, la llamada área Rockefeller, el antiguo arte del este o partes de exposición de piezas contemporáneas se irán reabriendo el próximo año o en 2025 y 2026. Los proyectos consisten en revisiones absolutas, en los que se derriban las estructuras por completo y surgen otras nuevas.
Además, se reconfigurará el vestíbulo de entrada con la incorporación de servicios (restaurante).
Otra parte importante del presupuesto se dedica a la arqueología, el ADN del Met en una retahíla de países. Somos uno de los mayores empleadores de arqueólogos.
El fruto de esa nueva forma de utilizar un museo se traduce en que han registrado una caída en la media de edad de los visitantes desde la pasada década.
No se trata solo de conseguir una audiencia joven. En realidad consiste en hacer que el museo sea relevante para la sociedad y conecte con los valores de la audiencia joven, en el sentido de que hemos de mostrar qué es lo que hacemos en función de la sostenibilidad de este edificio y al afrontar los desafíos ecológicos del entorno.
Ante las protestas que se han producido, sobre todo en la lucha por la emergencia climática, Hollein les da la bienvenida:
El museo no es solo la preservación de la historia, también es una plataforma para el compromiso y la confrontación de los asuntos de nuestro tiempo. Eso sí, respetando las obras de arte.
«Das Märchen vom Froschkönig» (El cuento del príncipe rana), de Franz von Stuck. Crédito: Fine Art Images/Heritage Images/Hulton Archive/Getty Images
Sustituía las piezas por falsificaciones para vender los auténticos cuadros y mantener su alto nivel de vida. Ese se constituía en el modus operandi del trabajador de este museo alemán.
El Deutsches Museum de Múnich (Alemania) cuenta con una colección de más de 100.000 objetos.
Sus exposiciones abordan temas desde la aviación, la música, la cerámica o la física.
Un trabajador del museo realizo un cambio notable en este museo alemán cuando comenzó a sustituir cuadros auténticos por falsos, el museo se percató de que sus obras no eran las originales.
Vendía los cuadros robados en la subasta del museo
Es un trabajador de 30 años que ha sido condenado por robar cuadros y sustituirlos por falsificaciones. Su nombre se desconoce por la protección de la intimidad de la ley de Alemania, aunque se sabe que era personal técnico del Deutsches Museum de Múnich.
El modus operandi consistía en cambiar los cuadros originales para venderlos en la propia casa de subastas del museo. Esta no sería la primera vez que robaba en su trabajo. Entre 2016 y 2018, roba obras como El cuento de hadas del Rey Rana, de Franz von Stuck, del año 1891.
Gracias a sus ventas fraudulentas, el hombre logra incrementar su patrimonio. Cuando lo vende a la casa de subastas del museo, argumenta que el cuadro procede de sus abuelos.
El trabajador roba y vende: Degustando el vino, de Eduard von Grützner y Dos muchachas recogiendo leña en las montañas, de Franz von Defregger. El último cuadro que robó fue Dirndl de Defregger, aunque no consiguió venderlo.
Pero ¿con qué fin roba los cuadros y los sustituye? Lejos de tener una acción solidaria, este trabajador es condenado por financiar su lujoso estilo de vida. Así lo ha decretado un tribunal de Múnich después de que vendiera los cuadros originares en la subasta del museo y se gastase el dinero en comprar un apartamento, un Rolls-Royce y relojes de alto coste.
Así es cómo se descubre el fraude del trabajador
El Deutsches Museum es una institución que cuenta con una gran colección de donaciones. Por ello, es difícil encontrar este tipo de robos. Los falsos cuadros que aparecían en sus instalaciones fueron encontrados por un tasador interno que se encontraba haciendo una investigación y notó que los cuadros no coincidían con las fotografías del catálogo del museo.
El tribunal de Múnich ha condenado al joven a 21 meses de prisión sin cumplimiento. Por su parte, el hombre se mostró arrepentido por lo sucedido, aunque el tribunal alemán le ha ordenado pagar 60.000 euros al museo por los cuadros robados y suplantados y declaró que había actuado sin pensar.