El Prado es una caja de sorpresas. Hay un recinto circular inaugurado en 2018, que fue acondicionado por el arquitecto Javier Cort en la séptima planta de la torre norte, donde se dispuso una vitrina curva rodeando otras.
En ese espacio se custodia una colección de exquisitas piezas de orfebrería –algunas dispuestas en sus estuches de origen–, talladas en cristal de roca o elaboradas con piedras semipreciosas, conocida como el Tesoro del Delfín, o las Alhajas del Delfín.
El origen se remonta al siglo XVIII, cuando, tras la prematura muerte de Luis de Francia (1661-1711), conocido como el Gran Delfín, su padre Luis XIV resolve que una parte de su herencia llegue a manos de Felipe V, el primer rey de la casa de Borbón en España.
Luis había heredado del Rey Sol la pasión por el coleccionismo. No era una excepción, ya que la costumbre de atesorar objetos de arte constituía una afición común entre las grandes familias desde que el Renacimiento pusiera en boga los llamados gabinetes de maravillas, colecciones de objetos exóticos, obras de arte o piezas de orfebrería que no solo tenían un valor económico y artístico, sino que también eran señal de prestigio y poder.
Luis de Francia, el Gran Delfín, había conseguido atesorar unas setecientas piezas entre jarras, platos, arquetas o bandejas, todas cuidadosamente talladas en cristal de roca o en piedras duras como las ágatas, el lapislázuli o el jade, guarnecidas en oro o plata y decoradas con gemas preciosas (rubíes, diamantes, esmeraldas) o semipreciosas (turquesas, amatistas, turmalinas, citrinos…).
Entre las joyas de la colección se encontraban objetos originales del Imperio sasánida, China o la Roma clásica, así como otros datados en la Edad Media o realizados entre los siglos XV y XVII por talleres tan prestigiosos como los de los orfebres milaneses Miseroni o Sarachi.
Tampoco faltaban piezas procedentes de otras colecciones privadas, como una arqueta regalada a Luis XIV por el cardenal Mazarino o una bandeja decorada con el águila bicéfala de los Habsburgo, que había pertenecido al emperador Carlos V.
La diversidad de su procedencia explica que las decoraciones que adornan las piezas sean tan variadas. Estas van desde pasajes del Nuevo Testamento, siempre vinculados al agua o el vino, como el episodio de las bodas de Caná, a motivos mitológicos o dibujos originales de pintores y grabadores como Jacques Androuet du Cerceau o Étienne Delaune, dos de los mejores orfebres del Renacimiento francés.
A la muerte de su heredero, conociendo el excepcional valor de la colección, Luis XIV quiso repartirla por igual entre los hijos del difunto príncipe: Luis, duque de Borgoña, Carlos, duque de Berry, y Felipe, rey de España, por lo que solo una tercera parte de la colección llegó a la corte madrileña.
Curiosamente, el legado no pareció despertar el interés de Felipe V. Los avatares bélicos que rodearon los primeros años de su reinado no le permitieron prestar excesiva atención a las piezas recibidas, y, aunque se pensó reservarles un espacio ad hoc en la Sala de las Furias del Alcázar madrileño, el proyecto no se concretó.
Así, el Tesoro del Delfín acabó, años después, en elpalacio de la Granja de San Ildefonso erigido en 1721, en la llamada Casa de las Alhajas. Una decisión que tuvo como feliz consecuencia que la colección escapara del terrible incendio que en 1734 destruyo el Alcazar.
Por el contrario, Carlos III sí supo apreciar su valor, si bien lo hizo más en virtud de su rareza mineralógica que por su condición de obras de arte. En 1776, el monarca decidió depositar la colección en el Real Gabinete de Historia Natural, construido por el arquitecto Juan de Villanueva, el mismo edificio que hoy acoge el Museo Nacional del Prado.
Allí permaneció hasta que, en 1813, las tropas napoleónicas incautaron las piezas y se las llevaron a París, aunque de forma provisional. Tras la caída de Bonaparte, fueron devueltas a la Corona española, si bien con doce vasos menos y numerosos daños en algunas de las obras más valiosas.
En 1839, Isabel II reintegró el Tesoro del Delfín a su habitáculo original del edificio de Villanueva, por entonces ya convertido en pinacoteca, consciente de que su valor artístico superaba al científico. A la sazón, era director del museo José de Madrazo, padre de la célebre dinastía de pintores, quien, poco después, fue acusado por el diario El Eco del Comercio de haberse apropiado de alguna de las piezas para engrosar su colección de arte. La denuncia nunca pudo probarse.
Todo lo contrario de lo que sucedió en 1918, cuando, tras recibirse en el museo un paquete anónimo que contenía diversos elementos decorativos procedentes de vasos del Tesoro del Delfín, se descubrió que las vitrinas que los custodiaban habían sido forzadas y, en consecuencia, había desaparecido parte de la colección.
La labor policial y una investigación llevada a cabo desde el interior del propio museo consiguieron demostrar que el calificado como el mayor robo de la historia del Prado había sido consecuencia de la actuación de un empleado de la pinacoteca, Rafael Coba, quien, al parecer, había actuado como intermediario en la venta de las piezas.
Si bien pudo recuperarse una buena parte del botín, que había sido repartido entre diversos anticuarios de la capital, el expolio hizo que aumentaran las medidas de seguridad en la pinacoteca y provocó la dimisión del entonces director, José Villegas y Cordero, que fue sustituido por el pintor José Álvarez Sotomayor.
La Guerra Civil obligó a trasladar el Tesoro del Delfín a Suiza. Al término de la contienda, la colección regresó al Prado. Tras pasar por diferentes salas, entre 1989 y 2018, las alhajas se expusieron en unas dependencias soterradas del museo, conocidas como la cámara acorazada, puesto que están protegidas por una puerta blindada.
No obstante, la humedad y la vibración producida por el paso de los trenes que cruzaban el vecino túnel de Cercanías pusieron en peligro su conservación. En 2001, fueron objeto de un detallado inventario razonado que, mediante la consulta de registros anteriores, reconstruyó lo que había sido la colección primigenia.
Tras una profunda puesta a punto, que tuvo en cuenta la delicadeza de los objetos y su decoración, la colección –formada, a día de hoy, por unas ciento cuarenta piezas– se trasladó a su ubicación actual.
El final de la Dinastía XIX. La decadencia del Egipto faraónico. Segundo Periodo Intermedio (1786-1552 a.C.) Imperio Nuevo (1552-1069 a.C.)
El ultimo faraón del imperio medio (como había pasado en el antiguo) es una mujer, Escemiofris (Sobekneferu). Reina cuatro años y con ella termina la Dinastía Media 1786.
Pero lo hace de forma paulatina, se diluye la capacidad del monarca de controlar el valle y el delta no hay sobresalto.
Cuando muere sin herederos, en el siglo XII a.C., termina la dinastía XII y el poder en Egipto se fragmenta, se divide en dos unidades.
Hay una dinastia XIII que gobierna el bajo Egipto, al sur.
Un gobernante de la ciudad de Xais en el delta, se inviste faraón inaugurando la XIV Dinastía.
La Dinastía XIII y XIV, son contemporáneas (1786-1733 a.C.). La XIII Dinastía gobierna el valle.
Ambos son frágiles, pues solo controlan una parte del país
Y que posiblemente están sujetos a muchas tensiones tanto de la aristocracia como de los sacerdotes de sus respectivas zonas.
Estos dos faraones débiles coinciden con desplazamientos de pueblos provenientes de la zona de Siria- Palestina, los Hiksos (reyes de países extranjeros).
Van entrando y arrebatan a los faraones del delta, esa zona del Valle del Nilo. El delta medio. Se enseñorean, no solo arrebatan las tierras a los faraones del delta, sino que introducen sus propias dinastías, desplazando a los faraones egipcios.
Es la primera vez que no la última que en Egipto un gobernante extranjero, aquí los hiksos, se proclama faraón.
En torno al XVII a.C. (1640) los hiksos, que a la dinastía XV se le llama la de los grandes hiksos y a la XVI de los pequeños hiksos.
Dinastía XVII y XVIII que sucede la XIII.
Los hiksos han situado su capital en Ataris un ramal del Nilo, y someten a vasallos a los faraones del sur.
La segunda generación de Hicsos, se les llama pequeños porque los faraones se han sacudido el vasallaje y atacan a los extranjeros.
Se pasa de la dinastía 12 a la 18 que será la primera del Imperio Nuevo.
El primer faraón de la dinastia XVIII que se llama Amosis I (1552-1527) y gobierna desde la ciudad de Tebas donde tiene la sede de su gobierno, comienza a hostigar a los hiksos siguiendo la tarea de sus predecesores.
En 1550, Amosis I, primer faraón del Imperio Nuevo, derrota a los hiksos, y por primera vez en 200 años, el delta y el valle, el alto y el bajo Egipto están bajo un mismo faraón.
Termina el periodo intermedio y comienza el Imperio Nuevo con el primer faraón de la dinastía XVIII.
¿Quiénes fueron los Hiksos, sirio palestinos que durante 200 años se apoderaron del delta?
Invaden el delta y después son expulsados a los 200 años más allá del Sinaí…recuerda a un pasaje de la Biblia.
El libro del Éxodo, se abre con la llegada de un hebreo a Egipto, y de los hebreos disfrutando de una posición privilegiada en el valle del Nilo.
José se codea con el faraón y su familia, es su consejero, y recibe tierras y riquezas.
El Éxodo habla de unos hebreos que llegan a Egipto y llegan a convertirse en gobernadores gracias a las prebendas que les concede el faraón.
Pero al final los egipcios rechazan a los hebreos, los esclavizan y al final los hebreos se acaban marchando.
¿Pudiera ser que lo que ocurre en la segunda etapa de los hiksos sirve de inspiración para el libro del Éxodo?
La historia del Éxodo se basa en el enfrentamiento que ocurre ahora.
Dinastía Nueva. XVIII
A Amenofis le sucede Amenhotep I (1527-1506 a.C.)
Su nombre aproxima a suponer quien era el dios más importante en Egipto en este momento.
En el Imperio Antiguo, la divinidad más importante es Ra, dios del sol y con Ra tienen que ver las pirámides y como se entierran los faraones.
En el Imperio medio se fomenta el culto a Amón, el dios de lo oculto que no por casualidad es el patrono de la ciudad de Tebas.
Esta dinastía XVIII viene del valle y viene de Tebas, son partidarios del dios Amón y el nombre de la divinidad aparece en la onomástica de los faraones.
Amenhotep
Segundo faraón de la Nueva dinastía significa, Amón está satisfecho y es el nombre del segundo faraón, viene de Tebas como su predecesor y allí sitúa su capital.
Mientras que en el Imperio Antiguo la capital está en Menfis y se erige la pirámide de Saqqara, y las pirámides de Giza, las grandes pirámides de la III dinastía del Imperio Antiguo, en el imperio nuevo la capital es en Tebas.
Es en Tebas, en la orilla occidental del Nilo, donde están las tumbas de las dinastías XVIII y XIX, lo que se conoce como el Valle de los Reyes.
Estas tumbas empiezan a usarse con Amenofis I, cuando la situación política es estable y el faraón está asentado, nada tienen que ver con las pirámides del imperio antiguo, que se erigen 1000 años antes.
El esquema general que hay detrás de las pirámides es el mismo esquema que van a tener las tumbas de los faraones de la dinastía XVIII en adelante.
Las pirámides de Guiza, tienen la pirámide, donde se deposita la momia y dos templos, el templo alto donde se hacen ceremonias funerarias y se llenan de ofrendas al espíritu del faraón, incluso tiempo después.
Estos templos están en el mismo complejo, uno más próximo a la pirámide y otro más alejado.
Este concepto se aplica igual. Los faraones del imperio nuevo depositan su momia en una tumba subterránea, llamada hipogeo, en el caso de los reyes, en el Valle de los Reyes y en el caso de las reinas en el Valle de las Reinas.
Ahora son los hipogeos en honor a Amón el dios de lo oculto, ahora en vez de buscar a Ra con las pirámides, los faraones buscan a Amón en lo oculto en la tierra. Pero tienen fuera templos donde se les lleva ofrendas una vez muerto.
Así es como se organiza las necrópolis en Tebas.
Tebas va a ser la capital de Egipto durante todo el Imperio Nuevo. Ahora Egipto va a alcanzar un grado de expansión máxima en el Mediterráneo Oriental, Siria-Palestina van a ser vasallas suyas, y su influencia se va a expandir.
Todo ello se va a percibir en el esplendor de su capital Tebas, donde las construcciones más importantes serán los templos del dios Amón, y los faraones de la dinastía XVIII y XIX le van a dedicar los templos de Luxor y Karnak, y la espectacular avenida de carneros.
Mientras en la dinastía V Ra hace que las pirámides busquen el sol en la XVIII y XIX, buscan la profundidad del suelo de donde Amón extrae su fuerza.
A Amosis le sucede Amenhotep I a él le sucede Amose que es una chica de esposa principal que tiene a Hatsepsut y se casa con Tutmosis I casa con esposa secundaria.
Tiene un hijo varón Amenhotep, de esposa secundaria y para que este varón adquiera
De Hatsetsut unido a Tutmosis II, Neferure.
Tutmosis II mas concubina da Tutmosis III (4 años)
Muere Tutmosis II, y Tutmosis III tiene 4 años y la hija de Hatsetsut, Neferure es pequeña también por lo que ella se inviste faraón mientras es regente, y esperan que tengan la edad suficiente para que se casen.
Hatsepsut (1490- 1468 a.C.)
En vez de contentarse con ser regente de su hijastro Tutmosis III se hace proclamar faraona.
Es la tercera mujer faraón con ella comienza el esplendor del Imperio nuevo.
Para consolidarse en el poder se muestra como una devota del dios Amón y erige un obelisco, el más grande de Egipto en Karnak, 35 metros y 325 toneladas (más alto que un edificio de 10 plantas).
En lo alto del obelisco se puede ver a Amón coronando a Hatsepsut, que aparece representada como si fuera un hombre de rodillas con una de las Coronas de Egipto.
Se hace construir una tumba en el Valle de los Reyes, en el acantilado de Dehir el Bahari, donde se entierran los faraones masculinos.
Este templo se considera de los más espectaculares del Egipto faraónico que se puede ver desde Tebas, desde la otra orilla y domina al resto de templos funerarios de los otros faraones.
Tiene infinidad de relieves loando las hazañas de la faraón donde se habla de la alianza con la misteriosa reina del país de Tut, de donde se trae oro, incienso y mirra.
Mientras Hatsepsut hace alianzas comerciales con los pueblos vecinos, su hija Neferure fallece.
Se queda sin descendencia y el único heredero es Tutmosis III que espera hacerse con el poder.
En 2007 se recupera la momia de Hatsepsut, tenía sobrepeso y padecía cáncer con bastantes dolores a los 60 años y debía estar preocupada por su sucesión.
Cuando Tutmosis III tiene edad suficiente, emprende campañas a las órdenes de su madrastra.
Espera a que fallezca su madrastra para acceder al trono y cuando tiene que elegir un emplazamiento para su templo y tumba elige al lado del templo de Hatsepsut, quiere que su memoria se asocie a su predecesora.
Tutmosis III (1468-1436 a.C.)
Como Hatsepsut era mujer no puede ponerse frente a las tropas para realizar campañas con lo que Tutmosis III desde mucho antes de acceder al poder es quien encabeza las campañas y demuestra ser un gran general y un buen estratega.
Lleva una campaña desde la península del Sinaí hasta la cordillera del Tauro que proyecta el poder de Egipto que se convierte ahora en un imperio y controla zonas fuera del valle del Nilo.
Coetáneos a mediados del 2 milenio, hay dos imperios, los mitani en la cuenca alta de Siria y los hititas en Anatolia.
Tutmosis III vence una y otra vez a los mitanos que ahora pierde la condición de imperio importante y mantiene a los hititas alejados.
Tutmosis III también engalana el templo de Amon en Tebas y se hace representar atrapando de los pelos a sus enemigos de Siria Palestina y al igual que su madrastra es un increíble constructor de obeliscos.
El problema es que la mayoría de obeliscos que erige Tutmosis III en honor a Amón ya no están en Tebas, uno está en Estambul y otro en Londres.
Le sucede Amenofis III/ Amenhotep el Magnífico (1390-1352 a.C.)
Faraón menor con un reinado de larga duración. Gobierna Egipto 40 años en los que Egipto es la potencia oriental en la que proyecta su poder en Siria-Palestina, y ningún imperio se atreve a hacerles frente y viven en paz con sus imperios vecinos (mitani e hititas).
Amenofis III es el momento de mayor esplendor del Imperio Nuevo y como muestra de ese cenit, se hacer erigir Los Colosos de Memnon.
Memnon es una leyenda griega donde cuenta que los colosos es el retrato de un príncipe llamado Memnon que era el hijo del agua y que cuando amanece, las esculturas con los dedos de la aurora comienzan a llorar saludando a su madre.
Un efecto que posiblemente ocurra verdad por el rocío. Estos colosos son una pieza diminuta del gigantesco templo funerario de Amenofis III.
Esta en a la entrada del templo funerario en Tebas que es uno de los templos funerarios más grandes erigidos en el lugar.
El templo se ha perdido, los colosos estaban a la entrada, el templo de Amenofis III tenía 700 metros de largo y 550 de ancho.
Poseía una superficie de 385metros cuadrados y tenía 6 colosos de piedra, cuarcita y alabastro presidiendo cada uno de los patios.
Nunca Egipto había disfrutado de tanta bonanza económica y apogeo cultural como ahora, de proyección de poder sobre sus vecinos y de esplendor.
Pero llega a su fin con Amenofis IV, Amenhotep IV o Ajenaton (1332-1338 a.C.) hijo de Amenofis III.
En el reinado de Amenofis III, ya hay confrontación del poder civil y el religioso, los sacerdotes de Amón que cada vez tienen más tierras, más riquezas y más presencia en el poder a la hora de tomar decisiones y el clero de Amón cada vez compromete más el liderazgo del monarca.
Hace comprensible la revolución que pone en marcha el hijo de Amenhotep III, Amenofis IV o Ajenaton
Ajenaton
Bien por fascinación del disco solar de Atón o porque ve que el clero de Amón se hace demasiado fuerte, es el momento de elevar a otra divinidad para recortar el excesivo poder del clero de Amón.
Ajenaton pone en marcha una increíble reforma religiosa, que en un primer momento trata de imponer una adoración al dios del disco solar, Atón y cambia la capital de Tebas a Ajetaton (el horizonte de Aton) Tell el Amarna en la actualidad.
Intenta huir de Tebas y del poder incontestable que allí tiene el dios Amón, y trata de llevar adelante esta reforma religiosa para llevar a Aton a ser un dios más importante.
Este cambio de paradigma produce también cambios en arte y es cuando se produce el periodo Amarniense con extraordinarios retratos de Nefertiti, el faraón Akenajon.
Pero mientras hay una gran tensión en el país, el clero de Amón se resiste a perder poder, y la población en un inicio está a favor, pero con el tiempo hay epidemias y hambrunas y lo achacan al cambio de deidad, y la población se pone en contra.
Se llega a una precontienda civil, es el ejemplo de como una buena trayectoria del país se puede alterar y estropear por algo insignificante.
Se pasa en una generación del esplendor de Amenofis III, al caos, a la amenaza de contienda civil, al cierre de templos y al desastre de una situación insostenible.
Esta tensión aflora a finales de la década de los 30 del siglo XIV cuando muere Ajenaton.
Ay que es el padre de Nefertiti.
Ajenaton tiene un hijo Tutanjaton con una esposa secundaria que se casa con su medio hermana hija de Nefertiti y Akenaton, Ajesenaton.
Tutanjaton
Es muy enfermizo, anda en bastones, es un niño cuando sube al trono, alguien así no puede dirigir al país al borde de una contienda civil.
Quien se hace cargo del gobierno es Ay antiguo sacerdote de Amón y es el encargado de desmantelar la revolución amarniense.
Le cambia el nombre de T utanjaton a Tutanjamon al faraón, y en el tercer año de reinado cambia la capital a Tebas y renueva la alianza de los faraones con el templo de Amon.
El proceso es llevado por Ay el padre de Nefertiti, autentico gobernante en la sombra en el ocaso de la dinastía XVIII.
Revierte la revolución de su padre.
Y a la muerte de Tutanjamon fruto de tanta consanguinidad, posiblemente sin haber cumplido los 15 años, sube Ay (1327-1323 a.C.).
Los hititas sabedores de la crisis interna en Egipto atacan el norte aprovechando la coyuntura.
La dinastía XVIII está llegando a su fin…
El abrupto final de la Dinastía XVIII
En el siglo XIV, en un momento de gran esplendor para Egipto faraónico, tiene lugar la Revolución Amarníense, este intento de monoteísmo por imponer el culto a una divinidad, al dios Atón, al dios del disco solar, tratando de limitar el excesivo poder sobre el estado, que había ido adquiriendo el clero de Amon, el dios de lo oculto, de la potencia generadora subterránea de la naturaleza, cuyo clero tiene tanto poder entonces que amenaza la posición del monarca.
Ajenaton pone en marcha esta reforma religiosa.
La reforma amarniense no triunfa, después de la muerte de Ajenaton, le sucede su hijo Tutanjaton, hijo de una esposa segunda casado con Ajesenaton, medio hermana, hija de Nefertiti y Ajenaton.
Sube al trono, pero es un joven enfermo y demasiado débil.
En el tercer año de su reinado, Tutanjatón cambia su nombre por el de Tutanjamón y devuelve la capital a Tebas y renueva la alianza de los faraones con el clero de Amón.
Es un niño sin voluntad ni madurez física, con una salud adversa, para poder mantener la reforma que desea.
Cede ante las demandas del clero de Amón y una importante población egipcia que quiere seguir adorando a sus dioses.
Todo el desmonte de la revolución amarniense, no está llevado por el joven Tutanjamon, sino por un hombre maduro, que ya tiene una cierta edad en ese momento, Ay, padre de la reina Nefertiti, que ha ocupado un cargo importante dentro del clero de Amon.
Ay es el poder en la sombra durante todo el reinado de Tutankamon.
Es el que va a dirigir todo el proceso de reversión de la revolución amarniense.
Ay 1327-1323 a.C.
Después de la muerte de Tutankamon, se convierte en faraón, contrayendo matrimonio con su nieta, la viuda de Tutankamon.
En la tumba de Tutankamon aparece pintado en la pared, Ay, dirigiendo las exequias publicas ante la muerte del faraón.
Ay tiene un reinado breve debido a su edad y se enfrenta a una situación complicada, que es cuando los hititas aprovechando el vacío de poder en Egipto, el desgobierno, se adentran por Siria-Palestina, constituyéndose en amenaza.
Toda la franja de Libano, Palestina etc, que se anexiona con Tutmosis III, heredero de Hatsepsup, dándose cuenta los vecinos de Egipto que con la revolución amarniense había un desgobierno, aprovechan la situación ya que hace frontera con el Imperio Mitani de Mesopotamia y con el Imperio Hitita de Anatolia.
Tutmosis III derrota al imperio de Mitani pero, ahora lo hititas son una superpotencia comandada por un monarca belicoso llamado Supiluliuma.
Viendo el caos en el que está sumergido Egipto con la revolución amarniense, el reinado de un faraón niño, el reinado de un anciano que ocupa el trono en una situación dudosa, hace que los hititas aprovechen esta situación de caos egipcio, para introducirse por la zona sirio-palestina.
Desmontan las posiciones egipcias en la zona y se introducen por la península del Sinai.
La situación es crítica y en este momento interviene Horemhed (1323-1295 a.C.), un militar al servicio del faraón Ay, que obtiene victorias y salva a Egipto de esta inminente invasión hitita.
Ay tiene varones que podrían haberlo heredado, pero Horemheb, aprovecha la fuerza del prestigio para hacerse con el trono.
Toma como esposa una hija de Ay, hermana de Nefertiti, de edad avanzada y a la muerte de Ay, se encuentra en posición de heredar el trono, aunque no tiene ningún vínculo de sangre con la dinastía XVIII, más allá de su matrimonio.
Rinde tributo en su reinado al dios Amón, como se muestra en la escultura que ha quedado.
Lucha por restablecer los dioses tradicionales y revertir la revolución amarniense y lucha por aparecer ante los sacerdotes y el pueblo como un adorador de los dioses tradicionales.
Horemheb no tiene hijos varones y sabe además que ha ganado la batalla pero no la guerra frente a la amenaza hitita, porque Egipto vive un periodo inestable y prepara a un militar que ha servido a sus órdenes.
Toma en matrimonio a una hija de Horemheb para legitimar el trono.
Horemheb es el último faraón de la dinastia XVIIII,
Ramsés I (1293-1295) originario del delta, comienza la dinastia XIX.
Comienzos de la dinastía XIX. Seti I
Ramsés se entroniza, gobierna un año e introduce a su hijo Seti I (1294-1279 a.C.) que tiene un reinado más largo y es el verdadero constructor de la dinastía XIX, porque termina de cerrar la revolución armaniense de Ahenatom.
Continua la línea militar iniciada por su padre, parece que estos faraones provenientes del Delta, tienen un carácter marcado militar que parece que se traslada de padres a hijos e incluso con la onomástica.
Setti hace referencia a la divinidad Seth, que se representa con un cuerpo de hombre y una cabeza de monstruo, dos orejas alargadas, es un dios del desierto, de la tierra roja, pero también, un dios militar, un dios de la guerra, y parece ser que estos faraones son adeptos a esta divinidad.
Setti I es el primero que trae tranquilidad a Egipto después de todos estos desordenes que siguen a la revolución amarniense de Ajenaton.
No solo los hititas hostigan en el Sinai, sino los libios en la parte noroccidental están percutiendo amenazando la seguridad del Nilo, y Setti I se ocupa de ambos.
Frena todas estas incursiones, los libios se convierten en un problema endémico, pero ahora no ya inquietante.
En el frente sirio-palestino no solo repele a los hititas sino el sitio de Qadesh lo convierte en una posición egipcia, Qadesh es una localidad situada a orillas del rio Orontes, en la zona de Siria y es un paso estratégico.
Quien controla Kadesh puede controlar fácilmente esta región y esta ciudad es donde Setti I frena el avance de los hititas, que van a ser empujados al norte de Kadesh en Siria.
Desde el punto de vista militar Setti I, frena a los libios, frena a los hititas, siguiendo la línea de Horemheb y trae paz al Nilo.
Hay una ciudad muy importante desde tiempos del Imperio Antiguo que es Abidos, porque los egipcios están convencidos que allí está la puerta que conduce al más allá, al mundo de los muertos.
Allí hay una cantidad importante de templos en honor a Osiris, el dios que reina sobre las almas de los muertos en el más allá.
Setti erige en Abydos, un templo en honor a Osiris que está bien conservado, pero en las paredes de este templo están inscrito todos los faraones, pero no los extranjeros.
La lista de Abydos en La sala de los ancestros
En este bajorrelieve se ve a Setti I con su hijo Ramsés y toda la lista de los que reinan antes que ellos en Egipto.
Estos faraones llegan al trono después de circunstancias accidentadas, Setti y Ramses, se muestran al final de una lista que comienza con menes, el primer faraón de la primera dinastía.
Pero lo interesante de Abydos que es una buena fuente para conocer las dinastías egipcias, de hecho, hay faraones que solo se conocen por esta lista, lo interesante de la lista de Abydos, no son los nombres que aparecen sino los que no aparecen.
No constan todos los faraones, del periodo intermedio de las dinastías hiksos, esas dinastías provenientes de Siria Palestina.
Como si se tratara de una damnatio memoriae o una reescritura de la historia, Setti, los borra de su lista de antepasados.
Pero es interesante que en sus ancestros recientes llega a Amenofis III, no aparece Ajenaton, no aparece Tutankamon, no aparece Ay, el único que aparece al final de la dinastia XVIII es Horemheb.
Al que el padre, Setti I le debe el trono, de tal manera que en la Lista de Abydos, el reinado de Horemheb, dura 60 años, y comienza justo a la muerte de Amenofis III.
Akenaton, Tutankamon y Ay, es como si nunca hubieran existido.
Setti borra así, a los faraones herejes, producto del periodo amarniense, y certifica el credo de Amón y a los sacerdotes de las divinidades tradicionales.
Desde que Tebas es devuelta por Tutankamon como capital, Tebas continúa siendo la capital engrandecida aun con más poder, en la dinastía XIX, al igual que habían hecho sus predecesores en la dinastía XVIII estos monarcas depositan sus momias en el Valle de los Reyes y en el límite de las tierras cultivadas donde llega la inundación.
Erigen sus templos para que les lleven ofrendas después de muertos y se les guarde allí el recuerdo.
En el Valle de los Reyes esta la tumba de Setti I (KV17), que es excavada en el siglo XIX.
Esta tumba es la más grande que se erige hasta ese momento, ningún otro faraón de la dinastía XVIII erige una tumba tan grande, tiene dos pisos con montones de salas, con un túnel profundo, bien decorada, que junto a la de Nefertari, la esposa de Ramsés II en el Valle de las Reinas, se consideran las tumbas más hermosas de todas.
Se conserva muy bien, y transmite mucha información sobre las creencias de los egipcios respecto a la muerte y esta tumba de Setti I es el canon que copian para decorar sus tumbas el resto de faraones después de la dinastía XIX.
Se encuentra el sarcófago de Setti I, que no es de oro sino de alabastro y se encuentra en el John Soane Museum de Londres y tiene una luz en su interior, porque las delicadas figuras que tiene talladas en su exterior, solo se perciben si hay una luz dentro.
Cuando Benzonni descubre la tumba y el sarcófago de alabastro la momia de Setti I, hace miles de años que ya no está allí, porque los sacerdotes, la han llevado a Dehir el Baharilos.
Después del imperio nuevo, cuando llega el segundo periodo intermedio, con los problemas internos de Egipto, los sacerdotes en el Valle de los Reyes, sacan muchas de las momias y se las llevan al templo funerario de Hatchepchup.
Y allí en un montón de momias apiladas unas al lado de otra aparece la momia de Setti I, que junto a la de su hijo Ramsés es de las mejor conservadas.
El apogeo de la dinastía XIX. Ramses II.
Ramsés II (1279-1213 a.C.)
Es el faraón más conocido de la historia de Egipto, junto con Cleopatra y los constructores de las pirámides.
Casi reina durante todo el siglo XIII, muere con más de noventa años y sube al trono joven, su reinado marca el momento de apogeo de la XIX dinastía, marca una época brillantísima desde el punto de vista de las construcciones.
Detrás del brillo de sus construcciones, el reinado de Ramses es el reinado de un fracaso porque a pesar de la propaganda de este faraón megalómano, hereda un país brillante de su padre, está en su mano terminar de resolver los problemas heredados, pero no lo hace, por lo que vive de las rentas de lo que le dejan.
Solo hay que mirar la política exterior, la Batalla de Qadesh, entre Ramses II y Muwatali II (1274 a.C).
Desde Horemheb se lucha con los Hititas, Setti I consigue marcar la frontera, Ramses II monarca belicoso y guerrero quiere continuar la misma política de su padre y de su abuelo.
Este choque está llamado a saber quién de los dos se lleva el gato al agua, el propio Ramses hace del choque y en los edificios y templos que manda levantar, aparece victorioso contra los hititas, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
A pesar de este relato de victoria, los choques contra los hititas continúan la década siguiente, años después en 1259, gracias a las buenas corrientes diplomáticas entre Nefertari y la esposa del rey hitita, que se intercambian correspondencia, se firma el Tratado de Qadesh, entre ambas partes.
Es un tratado que se conoce bien pues hay una versión hitita y una versión egipcia, que se recoge en la fachada de un muro de una construcción.
Lo curioso es que es en el tratado la ciudad de Qadesh se va para los hititas, y todas las tierras alrededor de Qadesh se las quedan los hititas, y la frontera queda ahí, pero ese territorio que Ramsés pretende apoderarse queda en manos hititas.
Con lo que sorprende que después de Ramsés contar la victoria de Qadesh los hititas sigan hostigando y cuando años después decidan hacer un tratado, esas ciudades a las que Ramses había querido apropiarse y los territorios aledaños pasen a manos hititas.
La victoria de Qadesh no es tal, Ramses consigue salvar las muebles in extremis y la victoria se inclina más del lado hitita.
Lo que no ha impedido a Ramsés II llenar Egipto de templos y monumentos loando su ficticia victoria y éxitos como en Abu Simbel, en la frontera con los nubios donde recuerda quien manda allí.
Ramses hace uso de la función propagandística del arte, en Abu Simbel se ve como quiere reflejar la grandeza de su reinado.
Tiene un gusto especial por lo escenográfico, por lo teatral.
Abu Simbel es un templo rupestre excavado en la montaña, en las paredes se cantan las victorias del rey, sostenido por colosos en las columnas que son el propio faraón.
Al final hay una capilla donde están Ra, Amon, Tha y Ramses en medio de las divinidades como si fuera un dios más.
Dos días al año, el 21 de octubre y el 21 de febrero, dos meses antes y dos meses después del solsticio de invierno, el sol penetra hasta el corazón del santuario, se desconoce el motivo, pero se pone en relación con la fiesta de Heb-Seb, con su cumpleaños o con la fecha de acceso al trono.
Deja oscuro a Tha que es un dios del inframundo.
Ramsés es el mayor faraón constructor de la historia de Egipto. A él también se le deben añadidos del gran templo de Amón en Tebas, la sala hipóstila con columnas de 23 metros de altura.
También se conservan los pilonos, las grandes puertas de los templos de Amon, adornados por grandes colosos y la figura del monarca y enormes obeliscos.
El otro obelisco del siglo XIII a.C. está en la Plaza de la Concordia de París para olvidar el lugar donde miles de franceses son guillotinados. Tapa la oscura memoria del lugar.
Ramsés se entierra en el Valle de los Reyes, construye su templo funerario en la necrópolis de Tebas.
Su templo funerario es uno de los más grandes de todos, el Ramseum es espectacular de grande (KV 7), es la tumba de mayor superficie excavada en el valle.
Por la particular ubicación de la tumba de Ramsés en el Valle de los Reyes, cuando se inunda, suelen formar ríos de agua y lodo que, en el caso de esta tumba, penetran dentro y hoy la tumba es de las más dañada y mal conservada de todas.
La momia de Ramsés, al igual que la de su padre, es sacada y llevada a un escondite de momias por los sacerdotes, antes de que se pierdan y gracias a ello se puede observar como es el hombre que gobierna Egipto hace 3200 años.
Mide 1,80, esta 20 centímetros por encima de la media, es pelirrojo, es posible que en su familia hubiera más pelirrojos y por eso llevaban a Seth en su cartucho, que era el dios del desierto rojo.
Muere de muerte natural con más de 90 años, con artritis y dolores de huesos, experimenta decadencia física y la decadencia del monarca es la decadencia del país.
Con su muerte comienza el final de la dinastía XIX y la decadencia del Egipto faraónico.
Merenptah (1213-1202 a.C.)
En el Valle de los Reyes hay una tumba gigantesca para los hijos de Ramses II, donde se entierra Ramses a muchos de sus vastagos (12) que fallecen antes que él.
Merenptah es el 13 hijo de Ramses, cuando llega al trono es un hombre de 60 años, con mala salud, no está en condiciones de ponerse frente al ejército, ya que los libios de nuevo están hostigando por el norte.
El clero de Amon de nuevo se hace fuerte y Merenptah no está en condiciones de hacerles frente con una campaña.
Seti II (1202-1196 A.C.)
Hereda todas las crisis de su padre y se enfrenta a una rebelión en el seno de su propia familia.
Uno de los príncipes reales, conchabado con el clero de Amón en Tebas, se rebela contra su padre e independiza de su poder toda la zona del valle del Nilo, quedando en manos de Setti II solo la región del delta donde la dinastía de Ramses es querida porque son oriundos de allí.
Setti II pasa gran parte de su corto reinado luchando contra su propio hijo y contra los sacerdotes de Amon.
Terminado de pacificar el Valle del Nilo y de apagar la revuelta, Setti II de forma prematura muere.
Deja un hijo pequeño, Siptah que no tiene edad para ocupar el trono, Hijo de Tauseret.
El reinado de Tauseret (1196-1188 a.C.) coincide con la Guerra de Troya.
Esta madre regente que se convierte en faraona, aparta a su hijo del trono, toma un amante proveniente de Siria, el canciller Bey, con el ascendiente que tiene sobre la reina se hace con el trono.
Sethnat (1189-1186), nieto de Ramses II y fundado de la XX dinastía, ultima dinastía del imperio, se subleva contra Tauseret y el sirio que no se sabe si es el mismo canciller Bey.
Pero entre medio están Los Pueblos del mar, que arrasan la cultura, cretense minoico, la micénica, incendian el eje de Siria- Palestina y por fin llegan a Egipto, todo eso en el siglo XII a.C.
Hereda el trono su hijo Ramsés III (1186- 1154 a.C.) y en su tumba que es diferente porque tiene una muralla, un foso y dos torres vigías, cuenta en las paredes como Egipto usa de todos sus recursos para luchar contra las invasiones de los pueblos del mar.
Egipto, gracias a Ramses III es de los pocos imperios que sobrevive a los pueblos del mar.
Debido a los problemas internos, las invasiones de los pueblos del mar, Egipto con el reinado de Ramses III se encamina al ocaso del Imperio Nuevo.
Con el final del segundo milenio termina la edad de bronce y empieza la edad de hierro, en el Mediterráneo Oriental comienza una era nueva, un periodo diferente, y en ese periodo los egipcios no serán la potencia dominante.
A partir de ahora comienzan en Egipto las invasiones asirias, persa, griega que culmina con los faraones griegos, y en el 30 a.C. la dominación romana.
El proceso queda completado con Mentuhotep II (2061-2010 a.C.) quinto faraón de la XI dinastía.
Mentuhotep II (2061-2010 a.C.)
La conquista del delta termina en el 2040 fecha del primer periodo intermedio y comienzo del imperio medio.
Abarca dos dinastías, la XI de Mentuhotep y la más brillante, la XII.
Mentuhotep para apuntalar su posición precaria impone una nueva deidad Montu, para intentar legitimarse igual que sus ancestros lo habían hecho con Ra.
Mentuhotep es muy devoto de un dios de Tebas, su ciudad, que era Montu, de hecho, Mentuhotep, significa Montu está satisfecho.
Trata de unificar Egipto en torno a esa divinidad, pero nunca llega a controlar de verdad el país.
Amenemes I (1991-1962 a.C.)
Sucesor de Mentuhotep IV a quien aparta del trono y sus sucesores conservan el trono de forma precaria. Acaba la dinastía XI de los Menhupoteps.
Fundador de la dinastía XII, la dinastía más importante del imperio medio, visir de Mentuhotep IV.
Amenemes es uno de los grandes faraones para la prosperidad de Egipto y triunfa donde no lo habían hecho sus predecesores porque inicia grandes reformas.
Garantiza la sucesión real y la continuidad de una dinastía de dudosa legitimidad asegurando a su hijo Sesotris I al trono.
Deroga los gobiernos hereditarios en muchas de las provincias de Egipto, una tarea que ya había iniciado Mentuhotep II.
Reajusta las fronteras entre los nomos puesto que algunos más poderosos se habían vuelto desproporcionadamente grandes en detrimento de otros.
Amenemes intenta que todos tengan un tamaño y unos ingresos similares. El esplendor del imperio medio se debe a él.
Junto a estas medidas de cararter político y administrativo, lleva medidas de carácter económico, en su reforma política, destaca por impulsar la agricultura (El Fayum) y el comercio (Wadi Hamamet).
Aunque estos gobernantes vienen de Tebas que ya es una ciudad importante, parece que la capital estaba en Ittauy, un lugar que conocemos poco y que se encuentra al sur de Menfis.
Desde esta Ittauy, nueva capital del Imperio Nuevo Amenemes trata de mejorar la economía y la productividad.
El desgobierno en el Primer Periodo intermedio había sido tal, que los egipcios habían padecido hambrunas y saqueos, el sistema no estaba organizado para llevar prosperidad a la nación.
Menemes amplía la tierra cultivable y a él se debe la puesta en marcha de un sistema de regadío gigante de El Fayum.
El Fayum es un espacio muy fértil promovido por un ramal del Nilo.
Fomenta campañas comerciales. En su gobierno se envían barcos a la Creta Minoica, a Siria, Palestina, a la zona del Mar Rojo, todo a través de desfiladeros que permiten comunicar el Mar Rojo con el Valle del Nilo.
El Wadi Hammamat es uno de ellos que Menemes pone en marcha.
Pero había un problema de fondo que hay que solucionar y es que los sacerdotes de Ra han acumulado mucho poder y Mentuhotep fracasado en su reforma de poner al Dios Montu Para sustituirlo.
Los sacerdotes continúan teniendo un poder grande que se opone a este faraón llegado de forma dudosa.
Así que Menemes decide una nueva reforma religiosa y como es muy devoto de otro dios de Tebas llamado Amón, decide que sea el culto principal.
A diferencia de Montu que es un dios guerrero, Amón es un dios más cercano a los intereses egipcios, porque Amón es la potencia subterránea de la naturaleza, para que las cosechas emerjan. Los egipcios están convencidos que en subsuelo hay un poder divino, una fuerza que hace que todo crezca.
Estan convencido de que Amón cuando echa un grano de trigo emerge todo. Como Egipto es un país muy preocupado por la fertilidad, Amón encaja en la nueva reforma y tiene gran éxito en Egipto.
Amón se puede representar como un hombre tocado con dos grandes plumas, o también como un carnero, un símbolo también de la fertilidad, tiene mucho éxito en el valle.
Amón es Dios de la potencia generadora del subsuelo, asociándolo con Ra, Amon-Ra, este dios en la XII Dinastia del Imperio Medio termina imponiéndose.
En esto como en las reformas Amenemes triunfa, pero a pesar de que su reinado es un éxito, Amenemes termina asesinado por una conjura palaciega.
En este contexto del asesinato de Amenemes, de días oscuros de la administración egipcia, se ambienta la historia más popular de Sinhue el egipcio,
Está basado en una historia real de un egipcio de esa estirpe.
El escritor lo ambienta en la dinastía XVIII, en el Imperio Nuevo, pero el Sinhue si existe de verdad, se convierte en el relato favorito de los egipcios con el que aprenden a leer y escribir, el verdadero Sinhue vive durante el reinado de Menemes.
Sinhue debido al asesinato del faraón huye a Siria Palestina, temeroso de que haya matanzas de funcionarios, y sus sospechas son una realidad, se asesina a funcionarios del faraón que nada tienen que ver, solo por las revueltas y el caos que genera la situación.
Gracias a como había introducido al heredero Sesostris I, cuando comienza el caos el faraón toma las riendas del gobierno, castiga a los asesinos y sigue gobernando sin problemas.
Sesostris I sigue impulsando las reformas de su padre del culto a Amon y a este faraón se le debe uno de los monumentos más bonitos del Imperio Medio, La capilla blanca.
Amón en su barca se pasea y proliferan por todo Egipto capillitas como esta capilla blanca donde se pone un altar, no para sacrificios sino como soporte para colocar la barca del dios Amón.
Sesostris, como conmemoración de su trigésimo reinado, levanta esa capilla blanca, en honor al dios Amón.
A partir de esta XII dinastía, son gobiernos tranquilos de Amenemes y Sesostris, a Sesostris I, le sucede Amenemes II (1999-1825 a.C.).
Y a Amenemes II le sucede Sesostris II (1897-1878 a.C.).
Y a Sesostris II le sucede Sesostris III (1878-1873 a.C.).
Todos tienen rostros parecidos en las esculturas, ojos caídos, orejas grandes, rostros meditabundos.
Con Sesostris III que llega a la culminación de la dinastía XII, pasa una cosa entre los egipcios es uno de los faraones más populares de su historia, en la antigüedad si preguntabas a un griego o a un romano cual es el faraón más famoso de la antigüedad decían Sesostris III.
Después queda olvidado y el gran público lo desconoce.
Los griegos decían que había gobernado hasta Gibraltar, pero lo cierto es que esa visión de grandeza que tenían los griegos no era tal, con Sesostris III tiene lugar la primera gran expansión militar hacia Siria-Palestina.
La visión de los griegos es exagerada, es verdad que fue el primer faraón que lleva al país fuera de las fronteras y somete a estas ricas ciudades a vasallaje.
El templo de los obeliscos de Biblos es uno de los pocos monumentos que quedan de mediados del segundo milenio antes de Cristo, de época cercano al reinado de Sesostris III.
Las ofrendas que se dejan a la divinidad son obeliscos, y en el patio se encuentran figuras egipcias, porque no solo el poder sino la cultura egipcia, irradia fuera del valle en todas direcciones.
En el Imperio Medio también va a haber cambios funerarios, que van a ser clave para entender el arte egipcio.
Los faraones de la XI dinastías y la XII, se continúan enterrando en pirámides, pirámides como las de la V y VI dinastía, pirámides cochambrosas, no como las grandes pirámides de Keops, Kefren y Micerino de la IV dinastía.
Lo interesante está ocurriendo en las tumbas de los nobles y los aristócratas, porque están abandonando, porque en el delta y en el valle la gente está empezando a enterrarse en túneles y subterráneos excavados en la roca.
La mayoría de la población abandona las mastabas en favor del hipogeo.
Amón es un dios de lo oculto, de lo subterráneo, de lo enterrado, del subsuelo, y las tumbas excavadas son un homenaje a él, quieren estar en contacto con el poder vivificador del dios.
En el imperio antiguo se centran en la importancia del ka, en el medio destacan la importancia del ba, que hace un viaje extraordinario, que le lleva a adentrarse en el inframundo, en algunas partes terrorífico, húmedo, frio, con monstruos que quieren devorar cualquier cosa que tenga luz y calor.
Cuando se llega al dominio del lugar de los muertos, Anubis conduce el alma ante Osiris y los jueces del mas allá. Allí seremos juzgados según hayamos sido en vida y nos enfrentaremos a la Psicostasis, el juicio del alma.
Delante de un monstruo tremendo, medio cocodrilo, medio león, medio hipopótamo, que vigila todo el proceso, nuestro corazón, la única parte de la momia que se queda dentro del embalsamamiento, el corazón se pesara con la pluma de la diosa Maek, con la pluma de la verdad.
Y mientras el alma suplica y reza para que su corazón no pese demasiado, se pesa el corazón, nuestra conciencia, nuestros actos, nuestros hechos con la verdad.
Si pesa más el corazón seremos devorados por el bicho y nuestro ba desaparecer, nunca volverá a existir.
Si pasamos el juicio y los 57 jueces nos encuentran óptimos, pasaremos a los dominios occidentales de Osiris, viviremos para siempre una vida dichosa en el más allá.
Dichosa pero no regalada, es curioso porque, aunque viviamos en el paraíso el alma debe desempeñar el oficio que había tenido en vida.
Conclusión trabajas toda la vida, te mueres y si no te come el monstruo tienes que seguir trabajando toda la eternidad.
El panorama es mejorable, la verdad es mejor trabajar a que te coma el monstruo, pero para esto, a partir del imperio medio y el nuevo comienzan a aparecer en las tumbas unas figuritas que se llaman los Ubhetis que son seres mágicos.
Cuando en los dominios de Osiris, nos diga levántate y ve a hacer el pan, les decimos a los ubhetis que se levanten y se vayan a hacer el pan…no está mal.
Este es el plan b, para no estar toda la eternidad trabajando de nuevo.
Tras el reinado de Sesostris III, sucede Amenemes III (1843-1802 a.C.).
A finales de Amenemes III, el siglo XIX a.C. no deja herederos legítimos.
Esceminofris, hija de Amenemes III, se casa con Amenemes IV y legitima su acceso al trono en el 1802 a.C.
Diez años después en 1790 a.C. fallece sin dejar heredero, y el trono pasa a Escemiofris, hija de Amenemes III y contrae matrimonio con un sobrino, Amenemes IV y reinan los dos.
No se sabe si Amenemes es hijo de una esposa secundaria, por lo tanto, hermanastro o sobrino.
Reinan 10 años juntos y Amenemes IV muere sin dejar un heredero y el trono pasa a la viuda que es la heredera legitima, Escemiofris (Sobekneferu) que es la última soberana de la dinastía.
Reina 4 años de manera tranquila y cuando muere, con ella termina la dinastía.
Al final de la II dinastía había habido una faraón Amenocri y al final de la XII dinastía otra, Escemiofris.
Egipto tiene más mujeres faraón de las que se cree en un inicio.
Con ella termina la XII dinastía y termina el imperio medio y empieza el segundo periodo intermedio, porque Egipto de nuevo se fragmenta, comienza una época de caos y división.
Y de repente termina la XII dinastía, a comienzos del XVIII y un gobernante de la ciudad de Xais se titula faraón y se inaugura la XIV dinastía.
Las dinastías XIII y XIV son contemporáneas (1786.1633 a.C.) hay un faraón en el delta y otro en el valle.
La XIII dinastía gobierna el Valle.
A rio revuelto, unos personajes que los egipcios llaman asiáticos, provenientes de Siria Palestina comienzan a invadir el Delta que está separado del Valle, los hiksos y son los primeros conquistadores extranjeros de Egipto.
Son aborrecidos por los egipcios y lo que hacen es aprovechan el vacío de poder y el caos del segundo periodo intermedio.
La salsa hoisin, tengo fijacion con ella, o los momo nepalies, las higozas chinas, los Haagen Danz, la nutella, la lista es larga.
Hay cadenas que tiene magia, creo que voy a hacer publicidad, queriendo o sin querer.
Una de ellas es el Corte Ingles, donde en su supermercado puedo encontrar cosas que me gustan y si no las tienen ellos y las tienen otras tiendas de ellos te la traen a coste 0, con además mucha profesionalidad y afecto.
Sin contar con que si alguna vez lo que compras tienes la sombra de la duda de que no pueda estar bien, la cambian y devuelven el dinero sin rechistar, con una gran profesionalidad, lo he experimentado con un pescado que tenía Anisakis.
Pez espada que compré para invitar a varios amigos en casa a cenar y me di cuenta que tenía algo raro.
En otra ocasión me prepararon una cena por mi cumpleaños y me lo llevaron todo a casa con sus salsas, dándome instrucciones además de como tenía que recalentarlo para no alterar el sabor.
Fue en mi 40 cumpleaños. Las cenas en casa tienen la ventaja de que te puedes demorar el tiempo que quieras y no están los pobres camareros de los restaurantes, malpagados en su mayoría, lanzando miradas incomodas de cuando terminaras de comer.
De hecho, cenamos, recenamos y volvimos a cenar y así y todo sobro cena, porque no nos equivoquemos, el encanto de la cena, es improvisar conversaciones agradables, o que digo yo polémicas políticas imposibles, o risas o todo a la vez, acompañado de un buen vino, que no tiene por qué ser caro.
Y su coste es infinitamente menor al de un restaurante, quitando que con las sobras puedes comer casi dos días mas.
Soy ama de casa y no puedo evitar pensar en estas cosas, por ello cuando voy a un restaurante y veo lo que vale una ración o quizás menos de un pescado y pienso en lo que vale en el supermercado, se me ponen los ojos en blanco.
Porque puedo cocinarlo yo sin problemas con un buen resultado.
Pero siguiendo el tema, adoro las tiendas de delicatesse, probar sabores nuevos. Que digo yo, caviar autentico que es caro, pescado fresco, bocas, que son las pinzas de un cangrejo que pescan en África, le amputan una pata y lo lanzan al agua para que la reproduzca y seguir teniendo pesca.
Pero también me encantan los mercadillos, donde la fruta y verdura que no ha salido para exportación, por tener solo una forma más grande o pequeña, la venden por nada de dinero, además los que las venden suelen ser marroquíes, senegaleses etc, que no pueden ser más amables y afectuosos con los clientes.
Si tuviera que elegir cinco o seis productos del supermercado que me gusten mucho seria el pescado/marisco, la leche/queso de cabra, naranjas, helados, patatas y coles de Bruselas.
Pero como al resto de la humanidad, puedo cenar cosas que de entrada jamás apostaría por ellas y si están cocinadas con gracia y el ambiente es agradable, me sabe a gloria.
No creo que nadie tenga el personaje acabado de hacer, todos y todas estamos en proceso permanente y abiertos a conocer nuevos sabores, porque hay cocinas maravillosas y yo estoy segura que lo mismo me como un guiso de saltamontes y me encanta en el futuro, pero ahora no.
Al finalizar el segundo periodo intermedio o de los hicsos empieza el Imperio Nuevo egipcio (1550-1070 AC), su duración es de 500 años y comprende las dinastías XVIII, XIX y XX.
Transcurre entre el Segundo Periodo Intermedio, y el Tercer Periodo Intermedio de Egipto.
Amosis
Durante este periodo Egipto consigue su máximo esplendor. Las dos últimas dinastías, XIX y XX, se agrupan bajo el título de Período Ramésida.
Amosis
Dinastía XVIII (1550-1294 AC)
Amosis I (1550-25 AC)
Expulsó a los hicsos y es considerado el primer faraón de la dinastía XVIII. Realiza una campaña en siria de la que no hay información. Las campañas de Amosis I en Nubia están mejor documentadas.
Poco después de la primera campaña en Nubia se produce una rebelión de los nativos contra Amosis comandada por un nubio llamado Aata, pero la rebelión es sofocada.
Tras este primer intento, un egipcio contrario a Tebas consigue agrupar a muchos rebeldes nubios para un nuevo levantamiento, pero también es derrotado.
Amosis restaura el gobierno egipcio sobre Nubia, que se controla desde un centro administrativo establecido en la fortaleza de Buhen.
Por otro lado, y durante el restablecimiento del control egipcio sobre Nubia, parece que Amosis recompensa a varios príncipes locales que apoyaron su causa y la de sus predecesores dinásticos.
Tebas
Al morir es enterrado probablemente en Abidos en una pirámide construida para él, que se derrumba posteriormente al tener una inclinación de 60 grados, aunque su momia es encontrada en Deir el-Bahari.
La exposición se hace con la colaboración del Musée Marmottan Monet de París, una pinacoteca que cuenta con una de las colecciones más nutridas del pintor, gracias a la donación que realizó su hijo Michel en 1966.
Hay más de 50 obras del artista, que reúnen las creaciones más queridas de Monet, esas que él mismo guarda hasta la fecha de su muerte y entre las que destacan sus Nenúfares.
El Musée Marmottan Monet de París cede obras como El tren en la nieve. La locomotora (1875), Retrato de Michel Monet con gorro de pompón (1880) o Londres. El Parlamento. Reflejos en el Támesis (1905).
Este recorrido por la trayectoria de uno de los precursores del movimiento impresionista, se puede visitar hasta febrero de 2024 en el recinto CentroCentro ubicado en la Plaza de Cibeles de la capital.
Claude Monet (París, 14 de noviembre de 1840 – Giverny, 5 de diciembre de 1926)
Conocido por ser uno de los creadores del impresionismo francés, movimiento artístico de mediados del siglo XIX, Monet es un pintor que se caracteriza por mostrar la naturaleza tal cual es; hermosa y cambiante. Su obra, Impresión, sol naciente, se vincula con el movimiento impresionista, estilo que Monet quiere seguir explorando a pesar de su difícil situación económica que se extiende hasta 1980.
Monet es uno de los mayores exponentes del impresionismo, se mantiene siempre fiel a sus premisas, y esto queda reflejado en sus series, en las que pinta un mismo motivo con diferente luz.
Monet piensa que no por escoger una misma escena o argumento, los cuadros van a ser los mismos, porque la naturaleza dan un aire diferente al artista a cada creación.
Por no ser de linaje real accede al trono con gran oposición por parte de la nobleza, durante todo el periodo de su reinado. Hacer campaña en la región del Delta, que no recibe tanta atención como el Alto Egipto durante la dinastía XI.
Además, fortalece las defensas entre Egipto y Asia, construyendo los Muros del Gobernante en la región del Este del Delta. Quizás en respuesta a este perpetuo malestar, Amenemhat I construye una nueva capital para Egipto en el norte, conocida como Ity Tawy, al sur de Menfis, cerca de la necrópolis de la actual ciudad de El-Lisht.
Amenemhat establece a su hijo Senusret I como su corregente, comenzando una práctica que se usara en el resto del Reino Medio y el Reino Nuevo.
En 1661 AC, es asesinado en una conspiración palaciega. Senusret hace campaña contra los invasores libios, se apresura a regresar a Ity Tawy para evitar el vacio de poder y la toma del gobierno.
Su complejo piramidal, erigido en El Lisht, refleja conceptos arquitectónicos de influencia tebana, con terrazas en dos niveles, como el de Mentuhotep II. La pirámide tiene 78 m de lado y 55 m de altura.
Senusret I o Sesostris I (1961-1926 AC)
35 años de reinado. Es uno de los reyes más poderosos de la dinastía XII. Continua las agresivas políticas expansionistas de su padre contra Nubia al iniciar dos expediciones a esta región en los años 10 y 18 de su reinado y establece la frontera sur formal de Egipto cerca de la Segunda Catarata donde coloca una guarnición y una estela de la victoria. Manda construir una fortaleza en la isla de Aniba en el Nilo.
También organiza una expedición a un oasis en el desierto occidental. Senusret I establece relaciones diplomáticas con algunos gobernantes de ciudades de Siria y Canaán. También trata de centralizar la estructura política del país apoyando a los nomarcas que le son leales.
Senusret I envía varias expediciones de extracción al Sinaí y Wadi Hammamat y construye numerosos santuarios y templos en todo Egipto y Nubia durante su largo reinado.
Durante su reinado se excava un canal que comunica el río Nilo con el mar Rojo, aunque no hay información de cómo es construido. Se estima que se utiliza periódicamente hasta el siglo VII AC, en que se abandona por inestabilidad politica y falta de mantenimiento.
Su pirámide es construida en El-Lisht, tiene 105 m de lado y 61 m de altura, y 10 pirámides subsidiarias.
Amenemhat II o Nubkaura (1926-1895 AC)
Su reinado es pacífico. Establece tratados de paz con ciudades sirio-palestinas y mantiene conflictos militares con otras. Realiza una expedición a Siria que tiene como resultado la ocupación de dos ciudades fortificadas, y más de 1500 cautivos son llevados a Egipto, siendo empleados en los trabajos de construcción de la necrópolis real.
Hacia el sur, envía una campaña a través de la baja Nubia para inspeccionar Wawat. Permite que el título de nomarca vuelva a ser hereditario, y les permite mantener sus propios ejércitos.
Envía otra expedición a Punt durante su reinado. En el año 33 de su reinado, nombra corregente a su hijo Senusret II.
Senusert II o Sesostris II (1895-1889 AC)
Mantiene buenas relaciones con varios nomarcas locales, que en esa época son casi tan poderosos como el propio faraón. Destina grandes recursos a la región del oasis de El Fayum ordenando emprender los trabajos de un amplio sistema de irrigación, desde el actual Bahr Yusuf Canal de José al lago Birket Qarun, mediante la construcción de un dique en El Lahun y una extensa red de canales de riego. El propósito de su gran proyecto es conseguir aumentar la superficie de tierras cultivables en la región.
La importancia de este proyecto es resaltada por la decisión de Senusert II de trasladar la necrópolis real de Dahshur a El Lahun, en donde él ordena erigir su pirámide. El Lahun, de entonces en adelante, queda como capital política de las dinastías XII y XIII de Egipto.
El rey establece también la primera ciudad de trabajadores conocida, situada en el pueblo cercano a Kahun y llamada Senusrethotep, que es prototipo de la ciudad de artesanos del Imperio Nuevo, en Deir el-Medina.
Senusret III o Sesostris III (1889- 1839 AC)
Fue uno de los reyes más poderosos de este período. Despeja un canal navegable a través de la Primera Catarata y empuja la frontera sur de Egipto hasta la Segunda Catarata en la Alta Nubia. Luego erige enormes fuertes fluviales, incluidos Buhen, Semna y Toshka para proteger la nueva frontera. El personal de estos fuertes es encargado de enviar informes frecuentes a la capital sobre los movimientos y actividades de los nativos medjay (nómadas) locales, algunos de los cuales sobreviven, revelando cuán estrictamente los egipcios pretenden controlar la frontera sur. A los medjay no se les permite viajar por barco al norte de la frontera, ni entrar por tierra con sus rebaños, pero se les permite viajar a los fuertes locales para comerciar.
Se registra una campaña en Palestina, quizás contra Siquem (ciudad cananea).
Los campamentos mineros en el Sinaí, que anteriormente solo habían sido utilizados por expediciones intermitentes, se operan de manera semipermanente, como lo demuestra la construcción de casas, muros e incluso cementerios locales.
Hay 25 referencias separadas a expediciones mineras en el Sinaí y cuatro a expediciones en Wadi Hammamat, una de las cuales tiene más de 2.000 trabajadores.
Sobekneferu o Neferusobek (1839-35 AC)
Es hija del faraón Amenemhat III, es una de las pocas mujeres que gobierna en Egipto. Su reinado apenas dura 4 años. Su tumba no ha sido encontrada.
Dinastía XIII (1800-1650 AC) 150
Después de la muerte de Sobeknefru, el trono pudo haber pasado a Sekhemre Khutawy Sobekhotep, aunque en estudios anteriores se pensaba que Wegaf, que había sido anteriormente el gran supervisor de tropas, fue el siguiente en reinar.
A partir de este reinado, Egipto es gobernado por una serie de reyes efímeros durante unos 10 a 15 años. Las fuentes del Antiguo Egipto los consideran los primeros reyes de la dinastía XIII, aunque el término dinastía es engañoso, ya que la mayoría de los reyes de la XIII dinastía no estan emparentados.
Después del caos dinástico inicial, una serie de reyes mejor atestiguados que reinaban durante más tiempo gobernaron durante unos 50 a 80 años. Neferhotep I fue el rey más fuerte de este período, gobierna durante 11 años y mantiene el control efectivo del Alto Egipto, Nubia y el Delta, con las posibles excepciones de Xois y Avaris. Es Incluso reconocido como el soberano del gobernante de Biblos, lo que indica que pudo retener gran parte del poder de la dinastía XII, al menos hasta su reinado.
En algún momento durante la dinastía XIII, Xois y Avaris comienzan a gobernarse a sí mismos, los gobernantes de Xois son la dinastía XIV, y los gobernantes asiáticos de Avaris son los hicsos de la dinastía XV. Dando lugar al Segundo Periodo Intermedio (1640-1550 AC).
Virgen con el Niño, la obra del maestro del Renacimiento italiano, fue encontrada en una casa del sur de Italia en mal estado.
La Unidad de Protección del Patrimonio Cultural de los Carabinieri de Nápoles informaron el pasado viernes del hallazgo de una obra de Sandro Boticelli.
Se trata del lienzo Virgen con el Niño, desaparecido desde la década de 1980. Las autoridades italianas estiman que la pintura, un encargo de la Iglesia Católica Romana en 1470, vale al menos 100 millones de euros, tiene una dimensiones de 58 x 80 centímetros y está pintada al temple sobre madera.
La obra, que constituye una representación de la Virgen María y el Niño Jesús, fue descubierta en una casa de la localidad de Gragnano, cerca de Nápoles. Después de que la iglesia al que fue asignado originalmente se quemara en un incendio, el lienzo estuvo colgado en la iglesia Santa Maria delle Grazie del municipio Santa Maria la Carità, situado en las afueras de Nápoles, desde principios del siglo XX.
En 1982, un terremoto dañó la iglesia, por lo que se cree que la obra de Botticelli se entregó a los Somma, una familia de la localidad, para que la custodiara.
Esto es lo que un portavoz del ministerio de Cultura italiano declaró a CNN. Sin embargo, Massimiliano Croce, representante de los carabinieri para la protección del patrimonio cultural de Nápoles, aseguró en The Guardian:
la última vez que las autoridades inspeccionaron la residencia privada donde se guardaba el cuadro de Botticelli fue hace más de 50 años. Desde entonces, inexplicablemente, el cuadro había caído en el olvido de las autoridades.
Y es que durante los primeros años después de que se cediera la pintura a la familia, las autoridades locales comprobaron su estado, aconsejaron dónde guardarla y ayudaron a trasladarla y limpiarla.
Pero después de investigar sobre las obras que debíamos inspeccionar, nos dimos cuenta de que un cuadro de Botticelli había estado ubicado en una casa particular durante más de 50 años, así que decidimos inspeccionarlo.
Los carabinieri investigan ahora si verdaderamente el lienzo pertenece a la familia que lo conserva desde hace más de un siglo.
La obra de arte se transmitió de generación en generación entre los miembros de esta familia, pero estamos evaluando si lo adquirieron adecuadamente. Si comprobáramos que la familia propietaria no tenía derecho a conservarlo, entonces pasará a manos del Estado. De lo contrario, podría seguir siendo propiedad de la familia, pero exhibida en un museo para garantizar una mayor seguridad, es una obra totalmente desconocida para el público que ahora volverá a ser expuesta gracias a la intervención del Estado.
Se cree que Virgen con el Niño, que muestra a una Virgen María rubia y cubierta con un velo sosteniendo en sus brazos al Niño Jesús, es una de las últimas pinturas del gran representante del renacimiento florentino del quattrocento, que murió en 1510.
La obra necesitará una restauraciónexhaustiva que se prolongará durante, al menos, un año, pues le falta pintura y ha sido rayada, probablemente durante el terremoto de 1982 y en posteriores traslados.
La pobreza es una lacra terrible, y no sé el motivo y me refiero a mi país España, parece que las bolsas de pobreza, aunque se luche contra ellas se perpetúan en el tiempo.
No sé si achacarlo a unos funcionarios desmotivados o a una administración impermeable al tema o a unos pobres, que les da igual ocho que ochenta.
Es un misterio que así ocurra, puesto que se invierte un buen presupuesto (que tendría que ser mayor estoy segura) para que deje de existir.
Y da la impresión de que la pobreza como la riqueza tengan inercia propia, y romper con eso sea un reto difícil, quizás porque el mismo sistema económico lo propicie.
Pero a la vez es contraproducente con el mismo sistema económico, una contradicción.
Hoy por fortuna las tres cuartas partes de la humanidad que vivía bajo los umbrales de la pobreza, se ha convertido solo en la mitad, que sigue siendo mucho, a que engañarnos.
Me gustaría saber cuáles son los indicadores por los que se miden estas variables, estoy llena de escepticismo al respecto.
Pero lo que más horror me produce, es que el individuo medio estándar de nuestra sociedad, asimile la pobreza desde que nace, no como el reflejo de la injusticia y la arbitrariedad, sino como algo natural, como el día o la noche, la primavera o el verano, algo que nunca va a dejar de existir, algo inevitable.
La lucha contra un planeta que zozobra, víctima de la codicia humana, no es más que el reflejo de la falta de ética en la gestión económica, que puede hacerse extensible al resto y a la que habría que demandar cambios.
El anhelo de un mejor reparto de la renta, debería ser el primer punto del ideario de cualquier programa político con independencia de la ideología, y seguramente lo será (porque contratan buenos asesores de imagen), de cara al electorado, a la galería.
Obviamente en los presupuestos generales del estado anual, se sabe quién es quién en cuestiones ideológicas.
Pero la miseria, en pleno siglo XXI y todo lo que deriva de ella, que es mucho, sigue ahí impenitente, y todo esfuerzo es poco para erradicarla.
No vale con que llegue la Navidad, y nos acordemos de los que menos tienen, deberíamos demandar a los políticos que no perdieran de vista esa barbarie que nos afecta a todos y que implica también a muchos niños y adolescentes, adultos en ciernes, porque el futuro se construye hoy.
Y de buenas intenciones está empedrado el infierno.
No soy vegana, porque mi organismo no se adapta, debo ser del grupo de los cazadores y no de los recolectores.
Pero lo sería, ojalá, sin rabia de conversa y sin proselitismo, con total convencimiento.
Tampoco soy el canon universal ni lo pretendo
Varios días en semana, consumo pescado no de granja, pequeño, de la zona, (brótola, boquerón, salmonete pequeño de roca etc), vivo en un lugar privilegiado para ello.
El resto de nutrientes se constituyen en legumbres, frutos secos y una larguísima lista de alimentos saludables, que no solo evitan la muerte y sufrimiento de animales, sino que además proporcionan los mismos valores en el organismo y no arrastran los desechos de la carne.
Porque, ojo al dato, lo único que han de aportar los veganos estrictos como suplemento es la b12, que además se la proporcionan en las grajas a los animales cuando los crían.
Esas macrogranjas contaminantes, de gran crueldad, donde los pobres e inocentes animales, vegetan y que, si solo fuéramos un poco cuidadosos, no harían falta.
Es más aventuro un futuro, donde la humanidad sea vegana estricta, ojala se cumpla, seriamos seres más avanzados y más éticos.